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Teoría del Delito en Derecho Penal

1. La teoría del delito analiza tres elementos para determinar si una conducta es delictiva: tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad. La tipicidad se refiere al encuadre de la conducta en el tipo penal, y contiene elementos objetivos y subjetivos. El error de tipo excluye la responsabilidad penal cuando se ignora algún elemento objetivo del delito.

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Teoría del Delito en Derecho Penal

1. La teoría del delito analiza tres elementos para determinar si una conducta es delictiva: tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad. La tipicidad se refiere al encuadre de la conducta en el tipo penal, y contiene elementos objetivos y subjetivos. El error de tipo excluye la responsabilidad penal cuando se ignora algún elemento objetivo del delito.

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ASIGNATURA:

DERECHO PENAL I

DOCENTE:
NABHAN SILOE PAZ CALED

ESTUDIANTE:
NELSON ISRAEL MENDEZ VASQUEZ

CUENTA:
123430001

SEDE:
NACAOME, VALLE

TRABAJO:
TEORIA DEL DELITO

FECHA DE ENTREGA:
26 DE OCTUBRE DE 2023
INTRODUCCIÓN
La teoría del delito dentro del quehacer del proceso penal y, más concretamente,
dentro del derecho penal, representa uno de los instrumentos más importantes para
establecer la responsabilidad penal de una persona procesada por la supuesta
comisión de un hecho delictivo. En este sentido, la teoría del delito señala una serie
de parámetros que, en cada caso en particular, deben ser analizados con la finalidad
de establecer si se ha dado la afectación a un bien jurídico considerado
fundamental, y, por ende, si la potestad persecutoria que ejerce el Ministerio Público
debe aplicarse o no.

Toda acción para constituir un delito debe ser una conducta típica, antijurídica y
culpable. Es por ello que el análisis de lo que presuntamente constituye un ilícito,
obliga a su revisión en estos tres estadios. El cumplimiento de los diversos requisitos
que conforman cada uno de estos estadios, va a originar el carácter de ilícito de la
conducta acusada. De esta manera, el análisis de cada uno de ellos implica una
tarea seria, cuidadosa, pero, sobre todo, sumamente técnica que demanda del
estudioso (a) de la teoría del delito, conocimientos claros para su aplicación.

Bajo estas circunstancias, como ya se mencionó anteriormente, la teoría del delito viene
a constituir un medio o instrumento de garantía para la persona acusada. Por tanto, no
podría concebirse el dictado de una sentencia condenatoria en contra de una persona
acusada, si antes dicha conducta no ha sido analizada a la luz de lo que informa la teoría
del delito, como medio idóneo para verificar el carácter delictivo de la misma. En esta
misma orientación, la falta de acción, la atipicidad de la conducta, la confluencia de una
causa de justificación en dicha conducta, o la inimputabilidad de la persona acusada,
podrían señalar que la conducta no puede ser considerada delictiva y, de esta manera,
debe cesar la facultad represiva del Estado que, en su nombre y el de la colectividad,
lleva a cabo el Ministerio Público.
Análisis jurídico de la Tipicidad. Elementos del Tipo Penal

La tipicidad es la descripción conceptual de diferentes conductas humanas que son


prohibidas por la ley. Esta descripción, constituye la estructura del tipo penal en la
que deben analizarse sus elementos constitutivos. Pero antes de dar paso al análisis
de los elementos del tipo penal, debo precisar que este análisis debe ser entendido
desde un punto de vista finalista.

El tipo penal está compuesto de dos elementos: objetivo y subjetivo. El elemento


objetivo abarca el lado externo de la conducta, y está integrado por un elemento
normativo, sujeto activo, sujeto pasivo, bien jurídico lesionado y nexo causal entre
acción y resultado. El elemento subjetivo pertenece a la parte psíquica del sujeto
activo que realiza la acción, o de un tercero, y está conformado por el dolo y la culpa.

Estos elementos presuponen la existencia de un presupuesto legal, que va a estar


sujeto a una valoración que la realizará el juez que debe aplicar la ley.

El sujeto activo, es la persona que perpetra un hecho punible y a quien se le


imputará responsabilidad penal por el cometimiento de ese hecho punible, pero esta
responsabilidad solo puede ser atribuida a seres humanos que son quienes pueden
realizar conductas, y esto tiene mucho sentido, ya que, en épocas históricas, se
llegó a arrogar responsabilidad penal a todo lo que ocasionara un daño a la
sociedad, y es así que por ejemplo, se condenaba a animales.

En la actualidad se ha intentado expandir la concepción de sujeto activo, y ahora se


habla por ejemplo de la responsabilidad penal de las personas jurídicas. No puede
sorprendernos el hecho de que, en algunos ordenamientos jurídicos, entre esos el
nuestro, la responsabilidad de la consumación de un tipo penal recaiga sobre entes
jurídicos como empresas, corporaciones, asociaciones, etc.

No debemos olvidar, que un tipo penal puede consumarse únicamente con un


comportamiento humano lesivo, porque LAS PERSONAS SON LAS ÚNICAS CON
CAPACIDAD PARA EXTERIORIZAR SU VOLUNTAD
DAÑOSA, de esto deriva la conclusión de que sólo a los humanos debe atribuírseles
responsabilidad penal; las personas jurídicas, funcionan solo con la voluntad de
personas naturales o físicas, por lo que resulta absurdo procesar a una persona
jurídica a través de sus representantes legales.

Hablar de sujeto pasivo, es hablar de la víctima: la persona sobre quien recae la


acción dañosa y a quien se le ha afectado el bien jurídico protegido.

Y finalmente, el nexo causal, que es la relación que existe entre la acción y el


resultado. Esto quiere decir que entre la conducta y el resultado que resulte de esta,
debe existir una relación de causalidad.

Si la acción fue realizada con voluntad y conciencia de aquello que se quiso lograr,
estamos frente a los elementos del dolo, que son el elemento intelectual y el
elemento volitivo. El dolo es la conciencia y decisión del hecho.

Dolo. Conciencia y Voluntad en el hecho punible

El dolo incluye el conocimiento de las circunstancias de hecho, la previsión del


resultado, y la previsión del curso causal de la acción.

Existen tres clases principales de dolo:

a) dolo directo: concurre cuando el autor quiere la realización del delito, es


decir, existe intención.

b) dolo de segundo grado: el autor no busca la realización de un delito, pero


está consciente de que su actuar puede desencadenar en la comisión de un delito
como consecuencia.

c) dolo eventual: la consecuencia (que es el delito), se presenta como un


resultado eventual o posible, el cual es aceptado.

A la imprudencia debe entendérsele como componente de los delitos imprudentes,


cometidos por la inobservancia de la norma de cuidado debido.

Una vez analizada la tipicidad, podemos dar paso al análisis de la antijuridicidad.


Existe antijuridicidad cuando la conducta realizada, es contraria a la norma penal
vigente. La antijuridicidad es analizada desde la óptica comparativa de acción
norma, y una vez que esa acción ha sido declarada antijurídica, surge la figura del
injusto penal

1. Tipicidad y su elemento excluyente:

La tipicidad es el encuadramiento de la conducta humana en el tipo penal. Así,


cuando la ley dice en el artículo dedicado al homicidio que “el que matare a otro…”,
se está tipificando la conducta de dar muerte a otra persona. Una conducta es típica
cuando se aprecia identidad entre sus componentes fácticos y los descritos en la
norma jurídica, es decir, cuando existe homogeneidad entre el hecho real cometido
y los elementos normativos que describen y fundamentan el contenido material del
injusto

Se excluye no solo la responsabilidad penal, sino también cualquier responsabilidad


jurídica en general por hecho ilícito; no hay tampoco responsabilidad criminal en
sentido amplio, pues no cabe imponer medidas de seguridad; al no haber conducta
típica ni antijurídica en el autor, tampoco es punible la participación; el error sobre
los presupuestos objetivos de estas causas de atipicidad es un error de tipo, que
excluye siempre el dolo, y si es objetivamente vencible dará lugar a imprudencia,
punible o no, según los delitos, pero si es objetivamente invencible, habrá caso
fortuito; y al no ser típica ni antijurídica la conducta no es agresión ilegítima y no
cabe legítima defensa contra ella.

Tipicidad del delito Error de tipo.

El error de tipo se analiza en relación a lo que se denomina tipicidad del delito. La


tipicidad se refiere a verificar si una conducta puede incluirse dentro de un tipo penal.
Para determinar el error de tipo se analizan también los elementos objetivos del
delito que se ha cometido. Estos son aquellos que no dependen de la norma, sino
que pueden ser observados directamente a través de los sentidos.

Entre los elementos objetivos del delito se encuentran:

• La acción típica, que es en concreto la conducta activa u omisiva que


describe el tipo.
• Los sujetos, que pueden ser activos, que son los autores de la conducta típica
que describe el tipo, o pasivos, que son los titulares del bien jurídico que ha
sido vulnerado por la conducta del sujeto activo.
• El objeto material, que es la cosa sobre la que recae la acción típica de un
delito.
• Las circunstancias, que son el lugar, tiempo y modo en que se ha ejecutado
la acción típica.

Por todo ello, el error de tipo tiene lugar cuando se ignora uno, algunos o todos los
elementos que integran el tipo objetivo:

1. La calidad del sujeto activo.


2. La calidad de la víctima.
3. El comportamiento activo o de omisión.
4. El objeto material.
5. El resultado.
6. Las formas y medios en que se comete la acción.
7. La relación de causalidad entre la acción típica y el resultado.
El error puede recaer sobre cualquier de los elementos del tipo objetivo.
Variedades de error de tipo

En relación al hecho constitutivo de la infracción, se considera que un error de tipo puede


ser invencible o vencible.

En el error de tipo invencible, considerando al actuante y las circunstancias, se


determina que la acción no pudo evitarse. En un error de tipo invencible se exime la
responsabilidad criminal, no existe la pena del delito doloso.

En el error de tipo vencible, considerando al actuante y las circunstancias, se determina


que la acción ha podido evitarse. Se considera que si la persona se hubiera esforzado no
hubiera incurrido en el error. En este caso, la infracción será penada en la categoría de
delito imprudente.

En relación a alguna circunstancia que pudiera constituirse en agravante del delito, si la


misma no era conocida por la persona que comete la infracción en el momento en que lo
hizo, esta se considerará error de tipo sobre un agravante, y por tanto no podrá usarse
como agravante efectivamente.

Otra variedad del error de tipo de la que se habla es de error de tipo directo y error de
tipo inverso.

1. Se habla de error de tipo directo cuando un determinado hecho ocurre realmente


pero el sujeto lo desconoce.
2. Se habla de error de tipo inverso cuando, por el contrario, un sujeto cree que un
determinado hecho ha ocurrido, aunque en realidad no haya tenido lugar.
Ejemplos de error de tipo

Un buen ejemplo de un error de tipo es una persona a la que le hayan solicitado que lleve
un paquete con una cantidad de dinero a alguien, la persona lo hace, y cuando está
efectuando el transporte del paquete lo detiene la policía, y resulta que el paquete
contiene droga. En ese caso, el sujeto desconocía que estaba transportando droga. Ha
actuado de buena fe.

Otro ejemplo que se utiliza mucho es el de un cazador que en su jornada de caza dispara
a lo que él cree que es un animal, y resulta que era una persona que pasaba por allí y el
cazador la asesina.

En ese caso el cazador desconoce que ha disparado a una persona. Pensaba que había
disparado a una presa de cacería, es decir a un animal.

2. Antijuricidad y su elemento excluyente:

La antijuridicidad es aquel desvalor que posee un hecho típico contrario al


ordenamiento jurídico. La antijuridicidad es lo contrario al Derecho.

No es suficiente que una conducta sea típica, sino que además tiene que ser
contraria al ordenamiento jurídico, esto es, no puede estar protegida por ninguna
causa de justificación. La antijuridicidad radica en incumplir lo establecido en la
norma jurídica. Para que la conducta sea delictiva tiene que ser además de
antijurídica, típica y culpable, por lo que la antijuridicidad es un elemento más del
delito y de la teoría del delito.

La antijuridicidad es un elemento positivo del delito, en cuanto que la conducta que


es antijurídica será considerada como delito. La antijuridicidad compara lo
establecido en el ordenamiento con la conducta llevada a cabo por determinado
sujeto.

Antijuricidad y causas de su exclusión

La antijuridicidad debe ser analizada como parte del injusto penal, que no es sino la
conducta típica y antijurídica.

Además, la antijuridicidad debe ser comprendida en un sentido dual; por un lado, la


antijuridicidad formal, en la que la conducta es contraria a la norma penal, y la
antijuridicidad material, que equivale a la lesión o puesta en peligro del bien jurídico.

Para que exista la antijuridicidad, previamente debe constatarse la existencia de la


tipicidad, no debe existir una causal de justificación.

Pero para estar frente a una causa de justificación, es necesario que concurran
elementos de carácter subjetivo, que comprende la capacidad de reflexión del sujeto
activo frente a su comportamiento que estará dirigido a lesionar un bien jurídico,
para determinar si es o no justificable conforme a derecho. Sin embargo, y puede
darse el caso, de que se haga un uso exagerado de las causas de justificación, lo
cual no elimina la antijuridicidad.

Culpabilidad. Condiciones para su existencia

Finalmente, debemos analizar a la culpabilidad, como última categoría dogmática


necesaria para la existencia de un delito. Se puede decir que la culpabilidad es la
consecuencia final de la conducta típica y antijurídica, y solo una vez que se haya
constatado la concurrencia de las dos categorías anteriores, sin ningún error que
pudiera excluir la culpabilidad, esta puede ser imputada a una persona.

La culpabilidad presupone la libertad del hombre para actuar, esto en virtud de la


responsabilidad que puede atribuírsele por las consecuencias de sus actos libres y
voluntarios. Esto se resume en un principio indispensable al momento de reprochar
un acto, y es el principio de culpabilidad, de acuerdo con el cual, la pena encuentra
su fundamento en la culpabilidad que además es la medida de la pena (principio de
proporcionalidad). Sin culpabilidad no puede imponerse una pena.

La culpabilidad es un juicio de reproche, de reprobación, dirigido a la persona


individual que ha cometido un hecho penal típico y antijurídico. Pero, ¿por qué se le
puede reprochar a una persona la culpabilidad? La respuesta debe referirse al poder
que tiene una persona de obrar de otro modo, es decir, realizar una conducta justa
-conforme a derecho-, en lugar de realizar una conducta antijurídica; la capacidad
de obrar de otro modo es el fundamento de la culpabilidad, y a su vez presupone
dos elementos o condiciones: la primera, es el conocimiento del ordenamiento
jurídico, de lo lícito e ilícito, de lo prohibido y permitido, porque solo aquel que conoce
puede decidir entre respetarlo o infligirlo. En segundo lugar, es el elemento volitivo,
o capacidad que tiene el sujeto conocedor del ordenamiento jurídico, para obrar
conforme a su conocimiento.

Las condiciones para la existencia de la culpabilidad son tres:

1. La imputabilidad del sujeto: es decir, debe ser capaz de comprender el


carácter injusto de su actuar realizado con conocimiento y voluntad. La
imputabilidad hace referencia a un estado genético (paranoicos, dementes
seniles, psicóticos), que impide atribuirle responsabilidad por falta de
culpabilidad.
2. El conocimiento de la antijuridicidad de personas imputables: que tienen
capacidad mental de comprender la ilicitud de sus hechos, son mentalmente
imputables, pero desconocen que su acto constituye un ilícito.
3. La exigibilidad: de obrar diferente, conforme a Derecho.

En esta categoría dogmática, debe además considerarse las causas de


inculpabilidad, que principalmente son el error de prohibición, en el que el sujeto
activo ignora la existencia de la normativa, y en tal virtud, desaparece el dolo; la no
exigibilidad de otra conducta; esta no exigibilidad no quiere decir que no exista
prohibición: inexigibilidad es un tema planteado en el ámbito de la culpabilidad, y
solo una vez que se haya constatado la existencia de la antijuridicidad. Finalmente,
tenemos el error sobre las causas de culpabilidad, que es cuando el sujeto cree que
actúa justificadamente e ignora que su actuar es prohibido.

Es importante hacer un estudio individualizado de cada elemento que integra el tipo


penal, porque como ya se dijo, si bien cada delito responde a una descripción
específica de la conducta que lo diferencia de otro, todos deben cumplir con los
requisitos de forma que la doctrina demanda para que pueda hablarse de la
existencia del delito.

Culpabilidad y su elemento excluyente:

La culpabilidad es la característica del sujeto para que se le impute a título de


culpable un determinado hecho típicamente antijurídico. Lo anterior viene a
significar, que para emitir un juicio que declare culpable a un sujeto será necesario
que la conducta haya sido típicamente antijurídica.

Para determinar si un sujeto es culpable desde un punto de vista práctico, han de


llevarse a cabo una serie de valoraciones encaminadas a definir la capacidad del
sujeto respecto a su modo de actuar:

La imputabilidad del sujeto: se examinan el cumplimiento o no de las causas de


imputabilidad.

La conciencia de antijuricidad

La exigibilidad de la conducta: se analizan las causas de inexigibilidad.

4. Penalidad o punibilidad y su elemento excluyente:

La punibilidad o penalidad es una categoría demasiada criticada doctrinalmente,


pues no todos los autores aceptan en considerar la penalidad como un verdadero
elemento del delito. Lo anterior es consecuencia de que la penalidad no es tan
trascendental en la práctica como el resto de los elementos que conforman el
delito según la teoría del delito.

La penalidad o punibilidad supone la imposición de una pena cuando estamos


en presencia de los demás elementos del delito (tipicidad, antijuridicidad,
culpabilidad).

A continuación, haremos mención de un elemento del delito como ser la


“Punibilidad”. En otras palabras, la punibilidad es un elemento esencial del concepto
del delito.

Cuando nos referimos a La Punibilidad como elemento del delito, hacemos


referencia a aquella conducta sobre la que existe la posibilidad de aplicar una
sanción o una pena, desde el punto de vista jurídico. Ya que ni siempre; ni ante
cualquier delito es aplicable una pena; el elemento de la punibilidad define
justamente, la posibilidad de que una pena sea aplicada, y de ahí la importancia del
estudio de la punibilidad y el delito.

Debemos decir que hay una parte de la doctrina que no considera a la punibilidad
como un elemento del delito, manteniendo por ejemplo que se trata de una
consecuencia de este, pero no de un elemento del mismo.

Por regla general, puede afirmarse que estamos ante un delito cuando se constata
la existencia de un comportamiento típico, antijurídico y culpable. No obstante, en
algunos casos excepcionales, y por razones de oportunidad o de política criminal,
aún es preciso comprobar la concurrencia o ausencia de algún factor adicional para
afirmar que dicho comportamiento es punible. Tales factores pueden ser
condiciones objetivas de punibilidad o procedibilidad, causas personales de
exclusión de la pena o excusas absolutorias; en tales casos, aunque existe
merecimiento de pena (juicio de antijuricidad y de culpabilidad), el legislador ha
considerado que no hay necesidad de pena

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