Tema 12.
La dictadura de
Miguel Primo de Rivera
1 El golpe de Estado
España se encontraba atravesando una situación de profunda crisis económica desde 1917
provocada por el aumento de los precios debido a la venta a los contendientes en la
Primera Guerra Mundial y posteriormente por la situación de crisis en todo el continente
por la posguerra, también se dejaban ver los efectos de la epidemia de gripe que había
perdurado hasta prácticamente 1920. La violencia política y social iba en aumento como
demostró el asesinato de Eduardo Dato a principios de 1921.
Sin embargo, el problema que más azotaba al país era la guerra que llevaba produciéndose
en el protectorado marroquí desde el alzamiento de Abd el Krim en 1911 y que había
llegado a controlar buena parte del Rif, provocando numerosos problemas a las tropas
españolas entre las que destaca el Desastre de Annual en julio de 1921 en la que murieron
más de 10000 soldados españoles en una emboscada de las tribus rifeñas.
El desastre de Annual había provocado una profunda crisis política en España debido a la
fuerte humillación que había supuesto la pérdida de miles de militares españoles en manos
de las tribus rifeñas y que a punto estuvo de convertirse en la pérdida definitiva de todo
el protectorado marroquí e incluso de la ciudad de Melilla. Para dilucidar cuáles habían
sido las causas y culpables de dicho desastre, el general Picasso realizó un expediente que
concluía los grandes fallos de los generales Silvestre y Berenguer en la campaña de
pacificación del Rif, pero también dejaba entrever otros graves problemas del Ejército
como era la corrupción de algunos oficiales, el elevado número de oficiales con respecto
al número de tropa, el uso excesivo de soldados de reserva… Tras presentarse en el
Consejo Supremo de Guerra y Marina decidió procesar a decenas de oficiales que habían
estado implicados en el desastre y más tarde el Congreso se creó una Comisión de
Responsabilidades que emitió tres dictámenes (uno conservador que sólo veía
responsabilidades militares, otro liberal que acusaba también a los gobiernos
conservadores y el de los socialistas de Indalecio Prieto que acusaban al propio sistema
de la Restauración y los partidos del turno llegando a pedir incluso el procesamiento del
propio Berenguer y un juicio en el Senado por prevaricación para Allendesalazar (que
presidía el gobierno en el momento del Desastre) y Maura. No faltaron tampoco las
acusaciones en el Congreso al propio Alfonso XIII como jefe del Ejército y del Estado.
La inestabilidad era cada vez mayor y a pesar de los resultados electorales (siempre
amañados por el sistema caciquil) la posibilidad de una victoria republicana o de una
revolución liderada por los socialistas era cada vez mayor.
Ante esta situación, entre la burguesía catalana liderada por Francesc Cambó y
preocupada por el ascenso de socialistas y republicanos, comenzó a tener un aura de
“salvador de la patria” el general Miguel Primo de Rivera puesto que era un firme
defensor del orden. En Madrid, las negociaciones del gobierno liberal con Abd-el-Krim
hizo que el Ejército estuviera aún más descontento con la clase política. cuando el general
Primo de Rivera vino a Madrid-llamado por el Gobierno y estableció contacto con un
grupo de generales de los que la figura más representativa era Cavalcanti. El propio
Ejército estaba muy dividido, hasta el punto de que sólo el repudio a la clase política de
la Restauración permitió su unidad.
El golpe se produjo en 1923 mediante un manifiesto y tuvo un éxito muy rápido por el
inmediato apoyo que tuvo de Alfonso XIII. No sería militarista, en el sentido que el
Ejército ocupara el poder de forma definitiva, sino que sería entregado a elecciones civiles
cuando los problemas fueran solucionados. El programa presentado por Primo de Rivera
era regeneracionista que no pretendía una dictadura que se perpetuase en el tiempo sino
ser un “paréntesis de curación” del sistema. La propia opinión pública estaba desengañada
del régimen de la Restauración y de la permanente corrupción política, así como de la
fuerte alza de precios y del problema marroquí.
Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la
Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de
centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el
Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos
se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a
la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su
carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas
y los republicanos de Lerroux.
El propio contexto internacional también era propicio puesto que, en 1922, Benito
Mussolini había realizado la Marcha sobre Roma y se había convertido en dictador de
Italia también en un fuerte contexto de inestabilidad política, económica y social y estaba
obteniendo buenos resultados.
2 .El directorio militar 1923-1925
En esta primera etapa se formó un gobierno formado exclusivamente por militares, de ahí
que fuera denominado así, mientras que él mismo sería considerado el “director” y tomó
una serie de medidas:
- Suspensión del régimen constitucional con la intención de acabar los partidos
dinásticos y el régimen parlamentario. Se disolvieron las Cortes y se prohibieron partidos
políticos y sindicatos.
- Se implantó el estado de guerra durante dos años para garantizar el orden público,
había órdenes de reprimir duramente cualquier tipo de manifestación o protesta, además
de establecer una fuerte censura a la prensa.
- Se extendió por toda España el Somatén, un cuerpo parapolicial de origen catalán,
que tenía la intención de hacer partícipes a los ciudadanos en la propia defensa del orden
público e intentó equipararlo a los “camisas negras” de Italia. Pero en todo caso nunca
gozó de gran popularidad debido a sus actuaciones represivas y actuaciones de favor con
las clases altas.
- Se persiguió el caciquismo mediante la intervención gubernamental en el ámbito
local o la legislación de carácter nacional siendo ambas utilizadas destacando la
elaboración de un Estatuto Municipal de corte autonomista y descentralizador, aunque se
mantenía el nombramiento de los alcaldes por parte del Ministerio de Gobernación. Se
disolvieron Ayuntamientos y Diputaciones provinciales sustituidos por juntas de vocales
(designados por los mayores contribuyentes del municipio) y los gobernadores civiles
fueron sustituidos por militares que realizaron labores de investigación de prácticas
fraudulentas.
- Se llevó a cabo una fuerte política represiva contra grupos sindicales comunistas
y anarquistas. Se ilegalizó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, anarquista). Sin
embargo, consiguió que el PSOE apoyara su gobierno dejando que Largo Caballero
formara parte del Consejo de Estado.
- Se logró solucionar el problema que más azotaba a la clase política y militar
española, el de Marruecos. Aprovechando las lecciones aprendidas durante la Primera
Guerra Mundial en asaltos anfibios y con material comprado a los británicos, así como
con fuerte apoyo francés (con quienes también se habían enfrentado las kabilas rifeñas)
se produjo un gran desembarco en la bahía de Alhucemas en 1925 (corazón de la rebelión)
y en poco tiempo desde esa punta de lanza se logró pacificar todo el territorio del
protectorado español y obligando a Abd el-Krim a exiliarse en el extranjero. Esto elevó a
Primo de Rivera y a su dictadura al punto más alto de su popularidad y prestigio.
- Tras la victoria, en la que destacaron los cuerpos de infantería de Legión y
Regulares, estos cuerpos fueron ampliados y recibieron una sustanciosa mejora
económica y de equipamiento y también se había creado un grupo de oficiales
“africanistas” como Francisco Franco y Millán Astray, que habían logrado ascender en el
escalafón militar de manera muy rápida gracias a los méritos de guerra, lo que les hizo
enfrentarse a los militares de las Juntas de Defensa, que promovían que los ascensos
debían realizarse únicamente por antigüedad. El dictador abolió estas Juntas apoyando
así a los africanistas.
- Las relaciones con la Iglesia se mantuvieron cordiales, renunciando incluso a que
el Estado nombrase a los obispos españoles.
- Se creó un nuevo partido político, la Unión Patriótica que debía ser «un partido
central, monárquico, templado y serenamente democrático», y siguiendo los principios
de «Religión, Patria y Monarquía» pero que renegaba del sufragio universal masculino.
En él se integraron gentes procedentes de la derecha católica y de los conservadores de
Maura, así como otros grupos que se consideraban apolíticos (como el propio dictador
había dicho que debía ser dicho partido). Tenía su propio diario “La Nación” que sirvió
como verdadero aglutinante.
- Se intentó reforzar el nacionalismo español frente a los nacionalismos separatistas.
Se puso al frente de las diputaciones catalanas a reconocidos “españolistas”.
- En materia internacional, a pesar del entendimiento con Francia para acabar con
la rebelión rifeña, hubo tensiones por la situación que debía tener Tánger, por lo que
España logró la mediación de Gran Bretaña mejorando su posición. También hubo un
acercamiento a Italia y Portugal (ambos con dictaduras) y a Hispanoamérica.
3 El directorio civil 1925-1930
Acabado el conflicto marroquí, los miembros de los partidos dinásticos exigieron el final
de la dictadura, a lo que Primo de Rivera se negó creando un nuevo Directorio formado
por técnicos pertenecientes a la Unión Patriótica y que no eran políticos de renombre.
Se anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional, de carácter consultivo que
básicamente sustituiría al parlamento (que hasta ese momento estaba solamente
suspendido). También se pretendía crear una nueva Constitución, pero su anteproyecto
no fue bien recibido por buena parte de la política y la sociedad española, por lo que se
amplió la Asamblea.
3.1 Política económica
En materia económica, esta fase coincide con una época de bonanza mundial conocida
como los “Felices Años 20”. Primo de Rivera sostenía que el Estado debía ser el motor
de la actividad económica como demostró la creación del Consejo Económico Nacional,
que era el único que autorizaría la creación de nuevas industrias y consideraba necesario
organizar las relaciones sociales en tres núcleos básicos: la familia, el municipio y las
organizaciones profesionales.
Por influencia del fascismo italiano, se creó en 1926 la Organización Corporativa
Nacional, una especie de sindicato en la que estaban representados los diferentes oficios
agrupando a sus miembros en comités locales, provinciales y nacionales.
Se inició una política de obras públicas entre la que destaca la creación del Circuito
Nacional de Firmes Especiales, para el cada vez mayor uso de vehículos a motor y
precedente directo de la actual red de autovías y autopistas. Destacaron también la
creación de infraestructuras hidráulicas para aumentar los terrenos de regadíos y
proporcionar energía eléctrica. Para ello se crearon las Confederaciones Hidrográficas,
encargadas de planificar todas estas tareas en las diferentes cuencas de los principales ríos
del país.
Se crearon grandes monopolios estatales en sectores estratégicos como el petróleo
(CAMPSA) o el tabaco (excepto en Ceuta, Melilla y el protectorado marroquí) o las
comunicaciones (Telefónica, dominada por la norteamericana ITT). Muchos de estos
monopolios se concedieron a amigos personales del dictador, lo que le hizo una fuerte
mella en su popularidad.
Se emitieron bonos de Deuda Pública y se realizó una reforma tributaria para aumentar
los ingresos estatales, aunque no logró grandes resultados.
3.2 El paternalismo social
En el ámbito social, se llevaron también a cabo notables mejoras desde el Instituto de
Reformas Sociales como fue la creación de un seguro de maternidad, la creación subsidios
a familias numerosas y se crearon los Comités Paritarios de empresarios y trabajadores,
enfocados en solucionar los problemas laborales.
Se fomentó la creación de escuelas en gran medida, así como la contratación de maestros.
Los conservadores acusaron a la organización corporativa de estar dominada por el
partido socialista en la representación obrera. El sindicalismo libre tuvo preeminencia en
la organización corporativa en Cataluña y Levante, el católico en Navarra y Castilla y el
socialismo en el resto de la península porque tenía mayor fuerza al haberse marginado el
anarquismo. Se puede decir que la organización corporativa contribuyó en parte a la paz
social de la época dictatorial. Primo no prohibió las huelgas, pero, de hecho, el número
de ellas se redujo bastante yeso también lo justifica la desaparición del sindicalismo
subversivo. Hay que aclarar que los beneficios principales obtenidos por la clase obrera
se debían más a la estabilidad del empleo y la extensión de la seguridad social que de la
concreta mejora de las condiciones de trabajó logradas a través de la negociación.
4 El final del régimen
Para 1929, la autoridad del dictador había comenzado a acusar un notable desgaste. A ello
hay que añadir diversos factores tanto internos como externos. Algunos de ellos son que
se permitió de facto la existencia de una cierta libertad de expresión que permitía las
críticas al régimen que pocas veces eran reprimidas por la censura. El dictador además
estaba gravemente enfermo, lo que provocaba que no fuera muy combativo contra la
oposición. A todo esto hay que sumar el hecho de que en 1929 estalló en Estados Unidos
una grave crisis económica provocada por la brusca caída de la Bolsa de Nueva York que
pronto se contagió a una Europa dependiente de los préstamos norteamericanos.
4.1 La oposición al régimen
El desgaste de la dictadura provocó que la oposición fuera creciente. Destacaron los
siguientes grupos:
- Los partidos dinásticos (conservadores y liberales), buscaban regresar al régimen
de la Restauración, por lo que buscaron apoyo entre los diferentes sectores del
Ejército, que realizaron algunas intentonas golpistas sin éxito.
- El propio Ejército estaba dividido entre los militares pertenecientes a las Juntas
de Defensa (junteros) que defendían que los ascensos debían realizarse
únicamente por antigüedad y los “africanistas”, aquellos como Mola y Franco que
habían logrado ascender rápidamente en el escalafón militar gracias a los méritos
de guerra y que posteriormente habían sido beneficiados por el régimen.
- La Iglesia no pensaba que el dictador
- La burguesía catalana retiró su apoyo al régimen debido a su lucha contra los
nacionalismos periféricos (había pasado de “un sano regionalismo” a un fuerte
nacionalismo español) prohibiendo el uso del catalán en actos públicos o
prohibiendo banderas diferentes a la española.
- Los intelectuales con Unamuno, Valle-Inclán, Blasco Ibáñez y Ortega y Gasset
denunciaban la dictadura desde sus cátedras y eran apoyadas por los movimientos
estudiantiles que organizaron numerosas manifestaciones.
- Los movimientos comunistas y anarquistas fueron cada vez más protagonistas en
la conflictividad social.
- Los republicanos, que durante buena parte de la dictadura no habían tenido gran
apoyo a pesar de contar con políticos destacados, fueron agrupando cada vez más
a estos sectores que consideraban que la solución a los problemas del país no
pasaba únicamente por eliminar la dictadura o el sistema de la Restauración, sino
por eliminar directamente el régimen monárquico. Esto se vio favorecido porque
cada vez más se asociaba dictadura a monarquía.
- La propia población, que comenzaba a sentir los efectos de la crisis económica
también comenzaba a posicionarse en contra de la dictadura, que se mostraba
inoperativa ante la situación.
En esta situación, el general preguntó a los Capitanes Generales si contaba con el apoyo
incondicional del Ejército y al no obtener una respuesta afirmativa presentó su dimisión
al rey el 30 de enero de 1930 y muere dos meses después en un hotel de París.
4.2 La “Dictablanda” de Berenguer
El rey nombró presidente del Consejo de Ministros al general Berenguer y se le puso
como objetivo regresar al orden constitucional y convocar elecciones generales. Sin
embargo, la monarquía ya contaba con pocos apoyos (grandes terratenientes, industriales
y caciques básicamente), que a pesar de su poder económico era una minoría de la
población.
La oposición aprovechó que la censura era aún menor para aumentar la cantidad de actos
públicos realizados. Sus apoyos seguían creciendo, e incluso el PSOE de la mano de
Indalecio Prieto se separó de la dictadura lo máximo posible y en la prensa Ortega y
Gasset publicaba un demoledor artículo en el periódico “El Sol” titulado «El error
Berenguer» .
Sectores adinerados y eclesiásticos también comenzaron a retirar el apoyo al general y
quisieron salir de lo que consideraban un “embrollo”.
4.2.1 El Pacto de San Sebastián
El día 17 de agosto de 1930 tuvo lugar el llamado Pacto de San Sebastián en la reunión
promovida por la Alianza Republicana en la que al parecer (ya que no se levantó acta
escrita de la misma) se acordó la estrategia para poner fin a la Monarquía de Alfonso
XIII y proclamar la Segunda República Española. En octubre de 1930 se sumaron al
Pacto, en Madrid, las dos organizaciones socialistas, el PSOE y la UGT, (de ahí que
también se conozca como “conjunción republicano-socialista”) con el propósito de
organizar una huelga general que fuera acompañada de una insurrección militar. Para
dirigir la acción se formó un comité revolucionario. El comité revolucionario
republicano-socialista, presidido por Alcalá-Zamora, que celebraba sus reuniones en
el Ateneo de Madrid, preparó la insurrección militar que sería arropada en la calle por
una huelga general donde se legitimaba el uso de la fuerza. El movimiento fracasó, porque
la guarnición de Jaca se sublevó 3 días antes de lo previsto al no ser informada de que el
golpe se posponía y numerosos líderes del movimiento fueron detenidos.
4.2.2 El gobierno del almirante Aznar y el fin de la Monarquía
Berenguer fue sustituido por el Almirante Aznar cuando monárquicos y republicanos
anunciaron su voluntad de abstenerse en las elecciones generales previstas debido a que
no serían constituyentes.
El nuevo gobierno convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931 y generales
con carácter constituyente para junio de ese año. Las primeras se celebraron el 12 de abril
de 1931 en un clima de incertidumbre y de limpieza por parte del Gobierno, con una
excesiva confianza de las facciones monárquicas. Sin embargo, acabaron convirtiéndose
en un plebiscito sobre la monarquía. Aunque salieron elegidos más concejales
monárquicos que republicanos, la suerte estaba echada para Alfonso XIII en el momento
en que éstos triunfaron en una España progresivamente urbana (donde los caciques no
tenían gran influencia). El día 13, tras conocerse los resultados electorales, miles de
personas salieron a la calle para manifestarse a favor de la república y se proclamaba por
primera vez en Eibar la II República Española. Alfonso XIII realizaba un comunicado
anunciando su abdicación cuando el Ejército no pudo garantizar su seguridad y para
«evitar un conflicto civil» partía al exilio por el puerto de Cartagena