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Modelos Contables y Capital a Mantener

Este documento discute los modelos contables y el concepto de capital a mantener. Existen dos enfoques principales para el capital a mantener: el capital físico y el capital financiero. El capital físico mide el valor de los activos físicos de la empresa, mientras que el capital financiero mide el valor monetario de las aportaciones de los propietarios. El documento concluye que el enfoque del capital financiero es preferible porque permite mejor medir los resultados de la empresa e incluso cambios en su ramo de actividad.

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Modelos Contables y Capital a Mantener

Este documento discute los modelos contables y el concepto de capital a mantener. Existen dos enfoques principales para el capital a mantener: el capital físico y el capital financiero. El capital físico mide el valor de los activos físicos de la empresa, mientras que el capital financiero mide el valor monetario de las aportaciones de los propietarios. El documento concluye que el enfoque del capital financiero es preferible porque permite mejor medir los resultados de la empresa e incluso cambios en su ramo de actividad.

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Modelos Contables

Unidad 2

Los modelos son representaciones de la realidad que intentan describir, explicar o predecir cómo se
comporta algún aspecto de ella. Los modelos contables son diseñados con el propósito de
comprender y estudiar la situación y evolución patrimonial de los entes. Los parámetros (valores
relevantes) que se utilizan determinan a los modelos contables.
Newton: considera que un “modelo contable” es un elemento que se emplea para la preparación de
estados financieros y resulta, principalmente, de la adopción de algunas alternativas existentes en
materia de medición contable.
Según la RT 10, el modelo contable es la estructura básica que concentra, conceptualmente, los
alcances generales de los criterios y normas de valuación y medición del patrimonio y resultados.

» Valores relevantes
Para que un juego de estados financieros pueda presentar de una manera fidedigna la situación y
evolución patrimonial de su emisor, deben aplicase NC que consideren diversas variables.
Variables principales (Newton):
a) Los criterios de medición a utilizar.
b) El concepto de capital por mantener que debe aplicarse para medir los resultados
acumulados y la ganancia o pérdida de cada periodo.
c) La unidad de medida por emplear cuando se efectúan mediciones contables (esto es, la
moneda de medición)
Variables secundarias (Biondi):
Las variables principales de medición pueden complementarse con:
d) la formación del costo ingreso: puede ser teniendo en cuenta solamente los costos variables,
o los costos totales (por absorción: fijos y variables).
e) el reconocimiento de variaciones patrimoniales (generación de resultados): depende de la
valuación y la unidad de medida adoptada, podrá incluir resultados de intercambio (por
aplicación de conceptos tradicionales de “realizado: venta” y “devengado: transcurso del
tiempo”), inflacionarios (por aplicación de la moneda homogénea) y de tenencia (por la
utilización de valores de mercado).
f) el valor límite de activos y pasivos: la valuación se debe probar contra un valor
representativo que pueda ser obtenido por la empresa en el mercado; de la valuación
adoptada surgirá la definición de ese valor.

Capital a mantener
La Ley General de Sociedades remarca que la distribución de ganancias solo se podrá hacer cuando
estas sean líquidas y realizadas. ¿Por qué poner énfasis en este tema? Porque se trata de preservar el
capital que es, en definitiva, el motor del ente y preservar así la inversión de los socios, inversores y
terceros vinculados con la empresa. Pero si la empresa adopta un criterio erróneo en la medición del
capital se medirán mal los resultados y se distribuirán ganancias que no lo son, generando un gran
perjuicio para la empresa.

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Para alcanzar el objetivo señalado, se requiere adoptar un criterio satisfactorio para la medición del
capital. El criterio a aplicar para definir el capital que debe ser conservado constituye uno de los
aspectos esenciales que debe ser resuelto por la contabilidad.
» Alternativas
Existen dos posiciones doctrinarias que se identifican como:
- Mantenimiento de capital físico
- Mantenimiento de capital financiero
Capital financiero: El concepto de capital financiero es el que se ha aplicado en la práctica
contable y ha sido sostenido por la doctrina especializada en forma casi unánime hasta el presente.
Para una adecuada medición de la inversión original, el capital financiero debería expresarse en
moneda de poder adquisitivo de la fecha del informe contable. El capital está dado por cifras
efectivamente invertidas por los propietarios, entendiendo por tales los aportes realmente
efectuados, así como las ganancias capitalizadas, en la medida en que provengan de
incrementos patrimoniales genuinos.
En periodos de estabilidad monetaria, el capital nominal invertido corresponde al
concepto que se acaba de describir. En las economías inflacionarias puede resultar necesaria re
expresar los aportes en función a la evolución del nivel general de precios.
Capital físico: se trata de mantener el valor de los bienes que determinan la capacidad productiva u
operativa de la empresa. El capital se identifica no con el dinero aportado, sino más bien con el
valor de los bienes físicos necesarios para mantener la capacidad operativa.
El capital físico ha sido definido como la capacidad productiva de la empresa referida. Por lo tanto,
de acuerdo a este concepto existirá ganancia solo si la capacidad productiva física excede al final
de un periodo la capacidad productiva física que existía al comienzo del mismo.
El concepto de capital físico fue sostenido durante bastante tiempo casi exclusivamente
por la llamada escuela holandesa de la contabilidad.

» Ventajas y limitaciones del concepto de capital físico (Viegas)


Aun cuando el capital se expresa en moneda, para su determinación no se utiliza el dinero como
unidad de medida, sino que se lo retrotrae a los propios bienes con que opera la empresa.
Para ejemplificarlo de alguna manera, podría decirse que la tejeduría mide el capital en piezas de
tela, la bodega lo hace en toneles de vino, y así sucesivamente.
Por tanto, el resultado será válido siempre y cuando se continúe pensando en términos de piezas de
tela o de toneles de vino, lo cual significa, lisa y llanamente, un "circuito cerrado". Esto constituye,
para LAZZATI, una importante restricción del criterio de mantenimiento del capital físico, en
cuanto a su aptitud para poder comparar entre sí resultados de diferentes empresas, o bien, de
distintas actividades dentro de una misma empresa.
En otro orden de ideas, cabe señalar que en los primeros desarrollos del concepto de capital físico,
éste era considerado como el valor, al cierre de ejercicio, de los mismos activos físicos poseídos por
la empresa al inicio del período. De esta forma, la ganancia estaba dada por el excedente resultante
luego de reponer exactamente los mismos activos físicos que se poseían antes de producir y vender
los bienes o servicios cuya explotación constituía el objeto de la empresa. Es fácil inferir una
importante limitación para la aplicación generalizada de este concepto: no siempre se reponen

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exactamente los mismos bienes físicos poseídos. Por ejemplo, cambios en la tecnología determinan
que las maquinarias utilizadas en cierto momento sean sustituidas, al expirar su vida útil, por otras
más avanzadas y más eficientes.
Para contrarrestar la objeción apuntada, se desarrolló un segundo concepto de capital físico que
propugna que la capacidad operativa de la empresa esté dada por el valor de los activos que
permitirían producir, en ejercicios futuros, el mismo volumen de bienes y servicios que la empresa
estaba en condiciones de brindar durante el presente período, con los bienes que poseía al inicio del
mismo. Con esta forma de medir la capacidad operativa, que no la asocia ya con la reposición de
bienes exactamente idénticos a los poseídos, sino con bienes de similar capacidad de servicio, se
procura reconocer el hecho de que la productividad y la tecnología de los activos, como por
ejemplo, de las plantas y maquinarias industriales, están continuamente evolucionando.
Llegado a este punto, podría preguntarse: ¿Cuál es el capital físico a mantener si la empresa decide
cambiar de ramo? Podría sostenerse que esto no es lo habitual y que las empresas tienden a
mantenerse en su negocio y a reponer los bienes actuales. Pero aun admitiendo esto, no hay que
olvidar que no siempre se reponen los mismos bienes ni tampoco la misma capacidad de servicio.
Esto es habitual por las modificaciones que se van operando en los modelos de los bienes que se
elaboran, por las altas y bajas de artículos que suelen producirse en las diferentes líneas de
productos, por los cambios estructurales que derivan de la economía de escala, etcétera.
En consecuencia, el costo corriente de los bienes actuales no siempre es representativo del importe
de capital a mantener, y esto no estaría cubierto por ninguna de las dos alternativas citadas en
cuanto a lo que debe entenderse por capacidad operativa, es decir, identificarla con los mismos
bienes físicos o con bienes de similar capacidad de servicio.
Hay un tercer concepto de capacidad operativa: la capacidad productiva se puede definir como la
capacidad para producir el mismo valor de bienes y servicios en el ejercicio siguiente que en el
periodo presente.
Ya no se trata de reponer los mismos bienes o la misma capacidad de servicios, sino de identificar el
capital con el valor de bienes a reponer en el futuro, distintos de los actuales.
De lo expresado hasta aquí se desprende que el concepto de capital financiero permite una adecuada
medición de la ganancia, aun en el caso en que se cambie total o parcialmente el ramo de actividad.
Por tanto, el capital financiero demuestra flexibilidad y capacidad de adaptación a una economía
moderna en continuo proceso de profundos cambios tecnológicos.
Parece claro, pues, que en aquellos casos en que la empresa tiene la posibilidad de cambiar de
actividad sin poner en riesgo su continuidad, resulta preferible la aplicación del concepto de capital
financiero.
En función de lo descripto hasta acá, se manifiesta la conveniencia de utilizar el concepto de
mantenimiento de capital financiero para la preparación de estados contables de uso general.

» Efectos de su elección
Tanto la doctrina como los organismos emisores de normas contables prefieren la aplicación del
criterio del capital financiero por las siguientes razones:
1. Las entidades persiguen el logro de determinados objetivos (por ej.: ganar dinero) y no el
mantenimiento de una determinada capacidad operativa.

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2. El criterio del mantenimiento del capital físico implica que todo aumento en el valor
corriente de los activos afectados al giro del negocio tiene como contrapartida un aumento
del capital y no una ganancia por tenencia como ocurría en el modelo de valores corrientes
y mantenimiento del capital financiero. Pero téngase presente que si se disminuye el valor
corriente de los activos, la contrapartida es la disminución del capital, para reflejar esos
aumentos o disminuciones se utiliza cuentas específicas. Ej.: ajuste de capital por
reevaluación de activos.
3. El capital físico original puede ser modificado si no permite alcanzar los objetivos, o si
estos son cambiados.
4. Aplicar el concepto de capital físico seria desconocer la realidad y suponer la existencia de
una intención de mantener a la entidad en su situación actual.
5. En las empresas, sus propietarios están interesados en conocer los rendimientos de sus
aportes, los que son medidos en términos monetarios.
6. El capital físico, implicaría mediciones de ganancias que representarían magnitudes físicas,
lo que impide su comparación con la de los entes.
7. Además el mantenimiento de la capacidad operativa no está dado por el capital sino por el
activo (alcanza para descalificar el criterio).
Sus dificultades prácticas son:
La actividad del ente es dinámica, por lo cual los bienes y servicios que produce varían con el
tiempo; La aplicación del método requiere considerar los activos que parcialmente pueden estar
financiados por pasivos, y los cambios que se generan en la parte del activo que es financiado por el
capital; requiere mediciones de los costos de reposición de los bienes que difieren su capacidad
operativa, lo que a su vez implica un costo; si se adopta el criterio de considerar los activos
originales no podría disponerse de información sobre los costos de reposición de los que ya
hubieran dejado de producirse.

Unidad de medida
Para lograr su comparación a lo largo del tiempo o en un mismo momento, pero entre distintos
entes, la contabilidad debe presentar el patrimonio mediante el recurso que permite reducir los
diferentes elementos que lo componen a una expresión que haga factible la comparación.
Este recuro consiste en elegir una moneda de cuenta y en valorizar los diversos elementos
patrimoniales asignándole un precio a cada unidad. Es decir, debemos tener una medida
homogénea.
El concepto de unidad de medida heterogéneo implica que diferentes cifras que se presentan en los
EECC están expresadas en moneda de diversos poderes adquisitivo, según su fecha de origen sin
corrección por la pérdida de poder adquisitivo de aquella. Mientras que el concepto de unidad de
medida homogénea significa, que en caso de existir, la inflación de ese trimestre si sería tomada en
cuenta y por lo tanto, las compras de cada uno de esos meses será reexpresada en moneda de poder
adquisitivo del cierre del periodo.
Generalmente, se utiliza como moneda de cuenta el dinero que tiene curso legal en el país dentro
del cual funciona el ente. Si la moneda de curso legal mantiene realmente estable su valor, no hay
problema alguno en tomarla como unidad de medida. Pero lo habitual es que esto no ocurra, y la
tendencia universal es a la pérdida del poder adquisitivo del dinero.

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¿Qué unidad de medida se utiliza para medir el patrimonio? La empresa presenta información de
muy diversas características y por lo tanto heterogénea. Los bienes los puedo contar en unidades,
kilos, litros; los créditos por montos, etc., por eso es indispensable encontrar un denominador
común para expresar la información de manera que sea agrupable y comparable. Para homogeneizar
conceptos se utiliza la moneda corriente (o moneda de cuenta) del país en el que opera el ente
dándole así un precio a cada unidad. En nuestro país es el peso.
En épocas de estabilidad económica un peso de enero tiene el mismo poder adquisitivo que un peso
de diciembre. Sin embargo en un contexto inflacionario, no vale lo mismo un peso en enero que un
peso en diciembre. Supongamos que nos olvidamos un billete de $ 100 en un saco por varios años.
Cuando encontramos el billete, éste sigue siendo de $100, pero hoy podemos comprar muchas
menos cosas que si lo hubiera gastado años atrás, su poder adquisitivo o de compra cambió por
efecto de la inflación. La inflación es la pérdida persistente de poder adquisitivo de la moneda. El
dinero tiene un valor escrito que es cierto e invariable pero al aumentar los precios cada vez
necesito más cantidad de billetes para adquirir el mismo producto. En cambio, la deflación es el
fenómeno inverso, una baja que se produce en los precios, este fenómeno se produce por lo general
en periodos cortos. La inflación o la deflación provocan efectos en los Estados Contables
distorsionando los saldos de las cuentas de los Estados contables, y también los resultados y las
comparaciones que en ellos se basan. Así surgen los conceptos de moneda de cuenta heterogénea o
nominal, y moneda de cuenta homogénea o constante
- Moneda de cuenta heterogénea o nominal: las mediciones contables quedan a sus valores
originales. Se puede tomar como unidad de medida si no existe inflación, ya que en ese
supuesto la moneda de curso legal mantiene su valor, por lo tanto seria correcta esa aplicación
como unidad de medida. No toma en cuenta los cambios producidos en el poder adquisitivo de
la moneda.
- Moneda de cuenta homogénea o constante: si la moneda de cuenta no mantiene estable su valor,
debemos tomar en cuenta la pérdida del poder adquisitivo de la moneda y por lo tanto ajustar o
corregir los estados contables por los efectos causados por la inflación para homogeneizar todas
las mediciones contables. La ley de sociedades la conceptualiza como moneda constante.

» Evolución del concepto de moneda homogénea


Para que la información proporcionada por los EECC sea útil a todos los usuarios, debe reflejar la
situación patrimonial económico-financiera de la empresa a la fecha de cierre del modo más
adecuado posible.
En épocas de estabilidad monetaria, la aplicación del criterio de valuación basado en el costo, si
bien no tenía revalorizaciones por condiciones propias de los bienes, era un método “adecuado”; no
se producían muchos desfasajes con respecto a la traducción de unidades físicas en unidades
valores, y el producto final, los EECC, reflejaban en una forma más o menos cierta la situación de la
empresa al cierre de su ejercicio económico.
Con la aparición del aumento sostenido en los precios como consecuencia del flagelo inflacionario
soportado por todo el mundo y en especial por nuestro país, fue necesario buscar un método de
corrección de las partidas “antiguas” del balance, representantes de unidades físicas, y fue así que
surgieron los comentados procedimientos de ajuste integral de EECC, traducidos primero por el
dictamen 2 del ITCP y luego por la RT 2 del C.E.C.Y.T
Dicho procedimiento integral de ajuste no era suficiente; algunos profesionales se resistían a
utilizarlos por considerarlos engorrosos e inadecuados, incluso se llegó a criticarlos como
“productores de balances falsos”.

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El C.P.C.E.C.F. para lograr el consenso profesional elaboro un procedimiento simplificado, la
resolución 183/79 en la que junto con la aplicación obligatoria del ajuste integral para todas las
sociedades proporcionaba un método simplificado de ajuste cuyo producto final era inadecuado por
cuanto permitía prácticamente el “manejo” de la información contable sin sustentarse sobre bases
coherentes y lógicas.
Estos procedimientos simplificados introducían conceptos de la teoría de los valores corrientes, y es
así que dentro de los EECC aparecían por este procedimiento mágico, cifras del ayer, del hoy y del
mañana, con la aparición de resultados cuestionables y no confiables.
Siguió la inflación aguda y el C.P.C.E.C.F no conforme con la resolución introduce otra, la 148/81
que aplicaba conceptos de valores corrientes para bienes de uso, introducía el llamado revalúo
técnico para la valuación del activo, aunque el mayor valor no pasaba por el EERR, sino que se
consideraba una reserva integrante del PN (Reserva de Revalúo Técnico); bienes de cambio (Costo
de Reposición, Valor Neto de Realización); inversiones y moneda extranjera (Valores de Cotización
de cierre).
No obstante esa introducción de conceptos de avanzada para salvar a las empresas, se seguía
manteniendo dentro de los PCGA el principio de costo reformado, con la modificación introducida
al de “moneda de cuenta” por el de “moneda de cuenta homogénea”. Actualmente la teoría contable
regida aun por los PCGA de Avellaneda con la modificación única de moneda de cuenta
homogénea, permite la utilización de criterios de valuación que se apartan sustancialmente de la
“valuación al costo”.
Es indudable que esa incongruencia debía salvarse a la mayor brevedad para conferir seriedad a la
profesión contable y sus resultados, urgiendo por lo tanto la rápida modificación de aquellos PCGA
que con el aumento sostenido de los precios exigen un replanteo total. Este tema era preocupación
prioritaria de todos los organismos de investigación en materia contable, todos parecían estar de
acuerdo en la necesidad de un replanteo de valores acordes con la realidad económica, y existiendo
numerosos aportes completos se seguía buscando soluciones de compromiso, en lugar de poner en
práctica los adelantos hallados y probar en el tiempo la utilidad o no de las nuevas corrientes.
La reforma de la Ley de Sociedades Comerciales, con la novedad de la obligatoriedad de presentar
EECC en moneda constante, trajo la necesidad de implementar un mecanismo de ajuste que
unificara las normas vigentes en todo el país.
La comisión especial para la unificación de normas técnicas juntó a destacados profesionales en el
área comenzó un trabajo cuyo fin era unificar la totalidad de las normas imperantes. Su objetivo era
elaborar un mecanismo de ajuste uniforme que cumpliera con la Ley de Sociedades Comerciales en
lo referido a la utilización de moneda constante para preparar EECC; su primer paso fue emitir la
RT 6.
Posteriormente las normas profesionales fueron revisadas y la RT 6 tuvo cambios introducidos por
la RT 19.
En la actualidad esta norma fue primero modificada por la RT 12 y luego reemplazada por la RT 16,
17 y 18. La RT 17 establece novedades respecto a cómo evaluar la existencia o no de moneda
homogénea.
Esto es lo nuevo:
En un contexto de inflación o deflación, los estados contables deben expresarse en moneda de poder
adquisitivo de la fecha a la cual corresponden. A este efecto deben aplicarse las normas contenidas
en la resolución técnica 6 (Estados contables en moneda homogénea).

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En un contexto de estabilidad monetaria, se utilizará como moneda homogénea a la moneda
nominal.
La expresión de los estados contables en moneda homogénea, cumple la exigencia legal de
confeccionarlos en moneda constante.
Esta Federación evaluará en forma permanente la existencia o no de un contexto de inflación o
deflación en el país, considerando la ocurrencia, entre otros, de los siguientes hechos:
a) corrección generalizada de los precios y/o de los salarios;
b) los fondos en moneda argentina se invierten inmediatamente para mantener su poder
adquisitivo;
c) la brecha existente entre la tasa de interés por las colocaciones realizadas en moneda argentina y
en una moneda extranjera, es muy relevante;
d) la población en general prefiere mantener su riqueza en activos no monetarios o en una moneda
extranjera relativamente estable.
e) si hay inflación por tres años consecutivos que supera el 100%, en ese caso se ajusta por
inflación.

Reexpresión en el contexto inflacionario: (Viegas)


El mecanismo de reexpresión de los estados contables consta de dos pasos:
1) Determinación de la fecha de origen de la partida (Anticuar la partida).
Si nos ubicamos a la fecha de cierre de los estados contables, nos encontraremos con que a lo largo
del ejercicio se han ido contabilizando importes en moneda cuyo poder adquisitivo corresponde a
los distintos meses de dicho período. Además, el importe de algunas partidas patrimoniales y de
resultados puede estar expresado en moneda de años anteriores, como ocurre con respecto a los
bienes de uso y su cargo a resultados por amortizaciones.
Dado que la inflación es la pérdida persistente de poder adquisitivo de la moneda, el primer paso
que se requiere es atribuir a cada partida componente de los saldos contables a una fecha de origen,
a efectos de poder determinar la inflación producida desde ese momento hasta el cierre de ejercicio.
Este proceso de asignar fechas de origen suele llamarse “anticuación”, pues consiste en determinar
la anticuación de cada partida.
En términos generales, puede decirse que la fecha de origen es aquella en la cual una partida afectó
o incidió en el patrimonio o en los resultados.
Por ejemplo, para mercaderías, materias primas, títulos, acciones, bienes de uso, marcas de
comercio y otros bienes adquiridos, la fecha de origen será en principio la de la compra.
La mayoría de las partidas de resultados –ventas, sueldos, cargas sociales, alquileres, publicidad-
tienen como fecha de origen la de su devengamiento.
Pero las partidas de resultados que se originan en absorción o amortización de activos –tales como
el costo de adquisición de las mercaderías vendidas, la amortización de bienes de uso o la absorción
de gastos adelantados o cargos diferidos- tienen como fecha de origen la correspondiente a la
incorporación en el patrimonio de los respectivos activos.

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Para el caso de los bienes fabricados o producidos, el costo de cada producto está compuesto por
diversas partidas, cada una de las cuales puede tener su correspondiente fecha de origen.
También debe establecerse la fecha de origen de las partidas componentes del patrimonio neto.

2) Reexpresión de los importes originales.


Este paso consiste en una simple multiplicación:
Importe re expresado = Importe original x Coeficiente corrector.
El importe original se extrae de los correspondientes mayores. ¿Y el coeficiente corrector? Aquí
adquiere importancia el primer paso, es decir, la "anticuación", pues el coeficiente corrector debe
medir la inflación producida entre la fecha de origen de cada partida y el cierre de ejercicio.
Se ha considerado que el índice más apropiado a efectos contables, entre los disponibles en nuestro
país, ha sido el índice de precios internos al por mayor (IPIM), publicado por el INDEC. El
coeficiente corrector se determina a través de un cociente:
El índice describe la evolución del nivel general de precios. Si se vive un período de inflación los
precios aumentan y, por tanto, el índice crecerá.
El coeficiente corrector es igual a la tasa de inflación del período más una unidad. Por tasa de
inflación entendemos la inflación expresada en tanto por uno (y no en tanto por ciento). Por
ejemplo, para una inflación del 3 % la tasa es del 0,03; y para una inflación del 20 %, la tasa es del
0,20. ¿Cuál será el coeficiente corrector correspondiente a una inflación del 100 %? El coeficiente
será: 200/100= 2

Reexpresión de importes que surgen por suma o resta de otras partidas


Existen ciertas partidas en los estados contables, cuyo importe surge de la resta de otras cifras.
Supongamos, por ejemplo, que la cuenta Utilidad por venta de terrenos presenta un saldo de $
30.000. ¿De dónde surge este saldo? De restar el precio de venta del terreno menos su costo
contabilizado. Si el terreno se vendió en $ 70.000, su costo contabilizado debe ser de $ 40.000, para
llegar a la utilidad de$ 30.000.
¿Cuál será la fecha de origen del importe de $ 30.000 de Utilidad por venta de terrenos?
Supongamos que el terreno se vendió en marzo de 2009. Uno puede sentirse tentado de tomar como
fecha de origen de la ganancia la de venta. Pero no, hay que tener en cuenta que el importe de
utilidad de$ 30.000 se obtiene de restar el precio de venta de$ 70.900, que está expresado en
moneda del momento de la venta, en este caso, marzo de 2009, menos el costo de adquisición del
terreno vendido, que estará expresado en moneda del momento de la compra.
Si el terreno se compró en junio de 2001, no es posible efectuar la resta directamente, pues se trata
de importes expresados en distinta unidad de medida.
Se advierte que se pasa de una utilidad de $ 30.000, antes de tomar en cuenta el efecto de la
inflación, a una pérdida de $ 44.100 cuando se calcula el resultado en moneda homogénea. Por
tanto, no podría reexpresarse directamente el saldo de este tipo de cuentas (utilidad por venta de
terrenos, Resultado Venta Acciones y similares) porque no habría coeficiente de reexpresión que
permitiera pasar de utilidad a pérdida (excepto que la venta se hubiera efectuado en el mismo mes
que la compra, en cuyo caso ambas se re expresarían por idéntico coeficiente). Para ello el
coeficiente tendría que ser negativo (menor que cero), lo que es imposible. En períodos de inflación

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los coeficientes son siempre superiores a 1. En lapsos de baja de precios pueden ser inferiores a 1,
pero siempre mayores que cero. Esto se debe a que el coeficiente surge de un cociente entre índices
de precios y tanto el numerador como el denominador de tal cociente son positivos (mayores que
cero). En consecuencia el coeficiente siempre será positivo.
CONCLUSIÓN: para re expresar las cuentas cuyos saldos surgen por diferencia entre otros
importes, dichos saldos deben desagregarse en sus elementos componentes, y estos deben
reexpresarse por separado.
Esto es aplicable, entre otros, a los siguientes casos:
1. Resultados de venta de títulos: hay que reexpresar separadamente el precio de venta y el
costo de adquisición de los títulos vendidos.
2. Diferencias de cambio: deben reexpresarse, por un lado, el precio de venta de la moneda
extranjera y, por otro, el costo original de la misma. Si la diferencia de cambio estuviera originada
en deudas, deben reexpresarse, por una parte, el importe abonado para cancelar la deuda y, por otra,
el importe original de la obligación.
3. Utilidad bruta: en primera instancia deben reexpresarse separadamente las cifras de ventas y
de costo de ventas. El importe re expresado de la utilidad bruta surge de restar ambas cifras
reexpresadas

» El ajuste integral: concepto y objetivos: Método integral (Viegas)


El ajuste integral persigue como objetivo básico que todas las cifras de los estados contables queden
expresadas en una unidad de medida homogénea o, en la terminología que utiliza la Ley de
Sociedades Comerciales, "moneda constante". La moneda que se utiliza a tal fin es aquella cuyo
poder adquisitivo corresponde al momento de cierre de ejercicio.
Tomemos para examinar el caso la composición del patrimonio de cualquier ente. Algunas partidas,
aun sin efectuar el ajuste alguno, quedan expresadas en moneda cuyo poder de compra corresponde
al cierre de ejercicio. Ejemplos de las mismas los constituyen las mercaderías compradas el último
día del ejercicio, o los saldos de dinero de curso legal en caja y bancos. Estas partidas no tienen que
ser corregidas. Pero la mayoría de los activos, si son valuados a su costo de incorporación al
patrimonio, quedará expresada en una moneda cuyo poder adquisitivo corresponde a una fecha
anterior al momento de cierre de ejercicio. Por ejemplo, las mercaderías estarán expresadas en
moneda del momento de su adquisición, que puede corresponder a unos meses antes a la
finalización del período contable; los bienes de uso, valuados a su costo de compra, pueden quedar
expresados en una moneda cuyo poder adquisitivo corresponda a varios años antes. Igual fenómeno
se producirá en el patrimonio neto con las reservas y el capital suscripto, y en las cuentas de
resultado, las cuales, en su mayoría, se han ido devengando a lo largo del ejercicio.
Todas las partidas que están en una moneda "anterior al cierre de ejercicio" deberán ser
reexpresadas por inflación. Esta reexpresión tiene por finalidad, como se ha dicho, uniformar la
unidad de medida de todas las partidas de los estados contables; es decir, conseguir que las mismas
queden en moneda homogénea o constante. El ajuste por inflación no debe confundirse con una
cuestión de valuación. Al momento de cierre de ejercicio, el costo de incorporación de un activo
constituye un valor histórico o del pasado.
Si se corrige por inflación ese costo de incorporación, el importe reexpresado igual continúa siendo
un valor del pasado, simplemente se lo ha llevado a una unidad de medida homogénea. Pero téngase
presente que, como se ha explicado previamente, el precio específico de cada bien puede subir por

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arriba o por debajo de la inflación. Por tanto, al corregir un importe original por la inflación
producida desde entonces, no se pretende llegar al valor real" del bien. Es evidente que, si los bienes
se valúan a su costo de incorporación en el patrimonio, cuanto más tiempo haga que se adquirieron,
más lejano será su valor con respecto al del momento de cierre de ejercicio, porque quedarán
expresados en una moneda que valía mucho más que la actual. Al corregirlos por inflación, su valor
se acercará al vigente a este momento. Pero el precio real de los bienes puede subir más o menos
que la inflación, por diversos motivos: desarrollo tecnológico, estacionalidad, cambios en los
hábitos de los consumidores, urbanización (en el caso de inmuebles), etcétera. Por tanto debe
tenerse muy presente que el ajuste por inflación sólo pretende que la moneda en que se expresan las
partidas de los estados contables sea homogénea. El mismo se refiere, pues, a la unidad de medida.
Otra cuestión diferente es la que tiene que ver con la más apropiada valuación de los bienes, la que
no es solucionada -ni se lo pretende por la reexpresión de estados contables por inflación.
Se debe aclarar una cuestión, que es la creencia de que en un período de inflación aumenta el valor
de todo. Esto es un espejismo. En un período de intensa inflación, tiende a subir el precio nominal
de todos los bienes. Pero lo que aumenta es su precio nominal, no su precio real. En consecuencia,
en un lapso de desvalorización de la moneda, los bienes aumentan su valor sólo cuando éste crece
por encima de la inflación. Pero si el precio nominal de un bien crece por debajo de la inflación, su
valor real estará disminuyendo.

» Significado y determinación del RECPAM (Viegas)


Cuando se atraviesan períodos de alta inflación suelen producirse cambios significativos en los
precios relativos de los bienes. Es decir que unos se encarecen, o sea, sus precios suben por encima
de la inflación, y otros se desvalorizan y no alcanzan a crecer al ritmo del deterioro del signo
monetario. Esto genera resultados por tenencia prácticamente de todos los activos. Así por ejemplo,
si se compró mercadería de reventa por $ 1.000, y la inflación desde la compra hasta el cierre de
ejercicio fue del 20 %, el costo de la mercadería reexpresado por inflación será de $ 1.200. Si el
costo de reposición de la mercadería es de $1.300, habrá un resultado positivo por tenencia de$ 100,
cuyo tratamiento contable dependerá del modelo en que nos ubiquemos, como se va a ver más
adelante en este mismo capítulo. Si se adquirió una computadora en$ 2.000 y desde entonces la
inflación fue del30 %, el costo re expresado de la computadora será de$ 2.600; si su valor de
mercado es de $ 2.100, habrá una pérdida por tenencia de la computadora de$ 500, que es
reconocida como resultado negativo en los modelos contables que aplican el ajuste integral por
inflación y capital financiero.
Así como la inflación potencia, por los cambios en los precios relativos, los resultados por tenencia
de las partidas no monetarias, también genera un resultado por la tenencia de activos y pasivos
monetarios. Este resultado por tenencia de partidas monetarias es conocido como REI (Resultado
por exposición a la inflación) o RECPAM (Resultado por exposición a los cambios en el poder
adquisitivo de la moneda).
Veamos cómo opera. Supóngase que años atrás olvidamos entre las páginas de un libro un billete de
$ 10, Hoy vamos a releer el libro y lo encontramos. Ese billete se habrá desvalorizado, pues las
cosas que se podían adquirir con él mismo, años atrás, eran más que las que nos permite comprar
ahora. Como el dinero de curso legal mantiene inalterable su valor nominal, se produce, en
consecuencia, una pérdida por tenencia. Esta pérdida por tenencia del dinero suele calificarse, como
ya se ha dicho, como "resultado por exposición a la inflación". A diferencia de lo que ocurre con la
tenencia de dinero en caja, si se mantiene una deuda en un período de inflación, la misma se
desvaloriza y genera, por tanto, una ganancia por exposición a la inflación. Esta ganancia debe ser

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confrontada con el costo financiero que deriva del mantenimiento de la deuda, es decir, con su
interés, para determinar, en definitiva, si resultó conveniente o no mantener el pasivo.
¿Puede cuantificarse el resultado por exposición a la inflación? Sí, será la tasa de inflación
correspondiente al período durante el cual se mantuvo la partida monetaria, aplicada al valor
nominal de la misma. Por ejemplo, si se mantuvieron $ 1.000 en caja a lo largo de un lapso en que
la inflación fue del15 %, la pérdida por exposición a la inflación será de $ 150 (15 % de $ 1.000).
Clasificación de las partidas según su exposición a la inflación
Partidas monetarias y no monetarias
No todas las partidas componentes del patrimonio sufren el impacto de la inflación de la misma
manera. Desde este punto de vista, suelen clasificarse las partidas en monetarias y no monetarias.
Son partidas no monetarias las que no tienen un valor cierto en moneda legal. Esto significa que, si
hay inflación, su precio puede subir, es decir que no sufren plenamente el impacto de la
desvalorización del dinero. A veces se ha calificado estas partidas corno "no expuestas a la
inflación". Ello no es así, pues el hecho de que no tengan un valor fijo no garantiza que su precio
aumente al mismo ritmo de la inflación. Ejemplos de partidas no monetarias son las mercaderías de
reventa, las materias primas, los productos elaborados, las maquinarias, las instalaciones, los
inmuebles, las acciones de otras sociedades, etcétera.
Se denominan partidas monetarias las que tienen un valor cierto en moneda legal, como por
ejemplo, el dinero de curso legal en caja y bancos, y los créditos en pesos sin cláusula de ajuste o
indexación. El dinero en caja sufre plenamente el impacto de la inflación, pues disminuye su poder
de compra exactamente el esa proporción. Los créditos en pesos, en cambio, pueden generar
intereses, los que, a la postre, pueden ser mayores, iguales o menores que el deterioro del signo
monetario, por lo que no siempre ser titular de un crédito es perjudicial en un período de inflación.
A veces se dice que las partidas monetarias no se ajustan por inflación y las no monetarias sí. Debe
destacarse que esto es lo habitual, pero no es siempre así. Lo que determina que haya que reexpresar
es que el poder adquisitivo de la moneda en que esté registrado el bien corresponda a un momento
anterior al de cierre de ejercicio. Así por ejemplo, una maquinaria -que es una partida no monetaria-
comprada el último día del ejercicio no necesita ser re expresada. Tampoco es necesario reexpresar
aquellos bienes incluidos en el patrimonio que han sido valuados al cierre de ejercicio por su valor
corriente, ya que este valor corriente, por ser el vigente a la finalización del período contable, está
expresado en moneda de cierre.
El estado de cambios en el capital monetario y la determinación del RECPAM
Suele calificarse como "capital monetario" la diferencia entre activos monetarios menos pasivos
monetarios. La tenencia de activos monetarios provoca pérdidas por exposición a la inflación. El
mantenimiento de pasivos monetarios, por el contrario, genera ganancias por exposición a la
inflación. En toda empresa coexisten, simultáneamente, activos y pasivos monetarios. Si el capital
monetario es positivo, o sea, si los activos monetarios -que provocan pérdidas- superan los pasivos
monetarios –que generan ganancias-, el resultado por exposición a la inflación será negativo.
Inversamente, si el capital monetario es negativo, vale decir, si los pasivos monetarios exceden los
activos monetarios, el resultado por exposición a la inflación será positivo.
El resultado por exposición a la inflación-deflación (usualmente abreviado REI) o en las normas
argentinas RECPAM, puede determinarse a través del llamado "estado de cambios en el capital
monetario", el cual muestra las variaciones producidas mes a mes en el importe del capital
expuesto. Los cambios se computan mes a mes, porque los índices de precios se compilan para
períodos mensuales. Esta forma de compilar los índices determina que el resultado por exposición a

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la inflación se genere por la cifra de capital monetario que pasa de un mes a otro. Las
modificaciones del capital monetario producidas dentro de un mes no gravitan en el cálculo del
RECPAM. Veamos algunos ejemplos:
1. La compra de mercaderías al contado ¿modifica el capital monetario? Sí, porque disminuye
la cantidad de dinero en caja y no cambia ninguna otra partida monetaria. Por lo tanto,
disminuye el capital monetario.
2. La compra de mercaderías en cuenta corriente también disminuye el capital monetario. No
debe identificarse "capital monetario" con dinero. En este supuesto aumenta la deuda con
proveedores, que constituye un pasivo monetario, y no cambia ninguna otra partida
monetaria. El efecto en el importe del capital monetario es el mismo que si se hubieran
pagado las mercaderías en efectivo.
En las transacciones en que sólo intervienen partidas monetarias, se modificará la composición del
capital monetario, -pero no su importe. Por ejemplo: se le cobra a un cliente, en efectivo, una
factura que nos adeudaba. Uno siente la tentación de decir: si aumento el efectivo en caja, esto
aumenta el capital monetario. No es así, porque si bien aumenta el saldo de Caja, disminuye el de
Deudores por ventas. Como ambas son partidas monetarias, el efecto neto se neutraliza. Cambia la
composición, pero no la magnitud del capital monetario.
Por último, aquellas transacciones en que no intervienen partidas monetarias no se modifican ni el
importe ni la composición del capital monetario. Ejemplos:
3. Se adquiere un inmueble entregando en pago títulos públicos que se encontraban en nuestro
activo.
4. La asamblea destina una parte de los resultados no asignados a reserva legal.

¿Cuál es el mecanismo para determinar el RECPAM a través del estado de cambios en el capital
monetario? Hay que desarrollar los siguientes pasos:
1. Determinar el capital monetario al inicio del ejercicio (o en una empresa en marcha al cierre
del ejercicio anterior) y aplicarle la tasa de inflación hasta el cierre del período. Si no
hubiera habido otros cambios en el capital monetario, ése sería el RECPAM. Pero si hubo
otras modificaciones, hay que cumplimentar los siguientes pasos:
2. Establecer, al fin de cada mes, los aumentos o disminuciones operados en el capital
monetario y aplicarles a esas variaciones la tasa de inflación desde los respectivos fines de
mes hasta el cierre de ejercicio. Este cálculo arrojará los importes en que variará el
RECPAM del capital monetario inicial por efecto de las modificaciones del capital
monetario experimentadas cada mes.
3. Efectuar la suma algebraica del RECPAM derivado del capital monetario inicial más o
menos los resultados por exposición a la inflación derivados de las sucesivas
modificaciones mensuales. El resultado final será el RECPAM del ejercicio.
Determinación de resultados financieros y por tenencia incluyendo RECPAM. RT 6: Resultados
financieros y por tenencia, incluyendo el RECPAM.
En el estado de resultados reexpresado en moneda de cierre, esta partida se determina por diferencia
entre el resultado final del periodo (calculado en moneda constante) y el subtotal de los rubros del
estado de resultados contables a moneda de cierre.

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Por efecto de la partida doble, generalmente representa la contrapartida neta de los ajustes
efectuados en todas las partidas patrimoniales y de resultados que se hayan reexpresado en moneda
de cierre. Dicha partida del estado de resultados reexpresada en moneda constante, se denominara
“resultados financieros y por tenencia (incluyendo RECPAM)”.

Criterios de medición
Medir o valuar significa darle valor a algo. Pongamos un ejemplo: me compro un par de zapatos en
junio y abono por ellos $400 al contado. Al encontrarme con una amiga en noviembre, si ella me
pregunta: ¿cuánto te costaron esos zapatos? Yo le puedo responder:
a. En junio $400 (valor de costo al momento de la compra).
b. Ayer pasé por la zapatería donde los compré en junio y en la vidriera los vi a $700 (valor actual).
Valor de costo: se deja a fin de ejercicio el mismo valor que cuando el bien se compró o se
produjo. Se refiere a los valores de incorporación al patrimonio. El costo es el sacrificio que debe
afrontarse para adquirir o producir un bien. No es solo el precio de compra sino que ese valor estará
dado por la suma de:
En bienes adquiridos:
 Su valor de compra al contado neto de descuentos y bonificaciones. (Los intereses no son
costo del bien sino que son resultados negativos derivados de la financiación).
 Gastos directos de la compra (ej.: fletes a cargo del comprador, seguros sobre los bienes en
tránsito, etc.) y gastos de recepción o control de calidad.
En bienes producidos por la empresa:
 Gastos de la fabricación: Materias primas consumidas, mano de obra directa y gastos
directos e indirectos del proceso asignables a la producción.
Al valuar al cierre a su valor o costo histórico estamos tomando un valor del pasado.
Valor corriente: se refiere a valores del momento de la medición, valores del presente.
Actualmente se busca cada vez más un acercamiento de los valores contables de cada partida a su
realidad económica. Se aplica el valor corriente que sea representativo de cada bien, de acuerdo a
las características de lo que estamos valuando. Por eso podemos distinguir:
- Costo de reposición o reproducción: es valor de lo que me cuesta volver a comprar o producir un
bien. Se usa para aquellos activos que la empresa tiene para la venta pero requieren un determinado
esfuerzo de comercialización. Ej. Bienes de cambio en general, tengo que tener una estructura de
venta, invertir en propaganda, etc.
- Valor neto de realización (VNR): el valor surge de dicha resta: Precio de venta – gastos directos de
venta (comisiones y otros gastos). Se usa para activos que pueden ser colocados en el mercado
fácilmente ya que los valores se manejan en un mercado conocido. Ej.: moneda extranjera,
inversiones en títulos públicos, commodities o bienes fungibles con mercados conocidos como
cereales, ganado.
- Valor actual: es el valor hoy de un importe a percibir en el futuro. Se llega a ese valor como
resultado de restar el interés desde hoy hasta su vencimiento, utilizando una determinada tasa de
descuento. Esta tasa de descuento refleja los tipos de interés del dinero y el elemento de riesgo que
existe en la operación. Se usa para determinados créditos y deudas.

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- Valor patrimonial proporcional (VPP): es la parte del patrimonio neto de la empresa emisora que
corresponde a una tenencia accionaria. Se aplica para valuar participaciones permanentes en
empresas en las que se tiene control o influencia significativa en sus decisiones.
La adopción de valores corrientes es una cuestión específica de criterios de valuación y no de
unidad de medida. La unidad de medida sirve para solucionar el problema de la homogeneidad de
sus cifras y se resuelve por medio del ajuste integral por inflación. Las mediciones originales en
moneda heterogénea se reemplazan por otras expresadas en la unidad de medida homogénea. Luego
de esto, y de acuerdo al modelo contable a seguir, se le deberá aplicar el criterio de valuación
correspondiente al mismo.
Cualquiera sea el valor elegido (costo histórico o valores corrientes) debo realizar una comparación
con su VALOR LÍMITE o de RECUPERO ya que existe unanimidad de criterio con respecto a que
los activos no deben estar sobrevaluados. Esto quiere decir que si bien es norma mostrar a los
activos por el precio más cercano al actual, este valor elegido tiene un techo.
¿Cuál es ese techo? ¿Cuál es el límite para valuar un activo? Para evitar sobrevaluar activos
debemos recurrir a un nuevo concepto, el de valor tope o valor límite. El límite está dado por la
cifra que se podría obtener o recuperar vendiendo o usando el bien, es decir su “Valor de
Recupero”. Es, en definitiva, “un valor de salida”. Este valor no es un criterio de valuación sino que
debe ser tomado como un valor tope. Según la naturaleza y destino más probable del recurso, dicho
valor puede ser:
VALOR NETO DE REALIZACIÓN (VNR)
Siendo éste el importe que se obtiene de su venta menos los gastos directos de venta.
VNR =Precio Venta – Gastos Directos de Venta. Representa un valor de cambio. Es el caso de
mercaderías, moneda extranjera, títulos públicos, y todos aquellos bienes de fácil comercialización.
VALOR DE UTILIZACIÓN ECONÓMICA (VUE)
Siendo éste el valor que los activos en cuestión tienen para la empresa en función de la actividad
que desarrolle y de la utilización que de ellos haga. Esto se mide en función del valor actual de los
ingresos netos probables que directa o indirectamente producirán. Representa un valor de uso. Es el
caso de maquinarias, equipos, instalaciones productivas, bienes de uso en general.
Existen activos que pueden tener ambos valores: es el caso de rodados o inmuebles donde puede
prevalecer cualquiera de ambos de acuerdo al uso que se le aplique a cada uno de ellos.
Situación actual: Podrá basarse la medición de los elementos según atributos más adecuados para
alcanzar los “Requisitos de la Información Contable” teniendo en cuenta: destino más probable (en
los Activos) e intención y posibilidad de cancelación inmediata (en los Pasivos). Del activo: Costo
histórico, Costo de reposición, VNR, Valor actual, VPP. Del Pasivo: Importe Original, Costo de
cancelación, Valor actual (Importe descontado de un flujo de fondos), VPP.

ORTDO ORT. RT 6 RENOV. RT 10 RT 16 Y


XA EVOL. PRUD. SUC.

Capital a
mantener Financier Financiero Financiero Financiero Financiero Financiero
o

Unidad de Histórica Homogénea o Homogénea Homogénea Homogénea Homogénea


Medida Constante

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Corriente Criterio más
Criterio de Costo Costo Costo u Corriente o con dos adecuado s/
Medición optativo de Mercado excepciones situación

Costo o Costo re
mercado expresado o Valor Valor Valor
Valor
el menor mercado el recuperable Recuperable Recuperable
Limite
menor

Aclaraciones:
RT 16 Unidad de medida: antes hay que ver el contexto: si hay inflación utilizo Moneda
Homogénea; si hay estabilidad también utilizo Moneda Homogénea y en este caso coincide con la
moneda de curso legal, histórico.

Corrientes doctrinarias
Aunque la realidad de la empresa sea única, es posible preparar distinta información contable. Esto
dependerá del modelo contable adoptado. El tema de la definición de un modelo contable es
importante porque influye en la determinación de resultados ya que depende de los parámetros que
intervienen en la determinación de los diferentes modelos contables:
a) La unidad de medida: Los múltiples y diferentes bienes que integran el patrimonio de cada
empresa deben ser reducidos a un común denominador. Para ellos se utiliza la moneda, suponiendo
que la misma constituye un patrón estable de valor. Cuando hay inflación, o sea, cuando la moneda
pierde valor, hay dos posiciones extremas posibles:
- No tomar en cuenta la existencia de la inflación y emitir los estados contables como si la misma
no existiera, es decir en moneda nominal;
- Ajustar o corregir integralmente los estados contables, a fin de tomar en consideración los
efectos de la desvalorización del dinero.
Cabe aquí agregar que, entre ambas posturas extremas, existen posiciones intermedias que apuntan
a corregir pero sólo parcialmente los efectos de la inflación. Esto ha ocurrido incluso en nuestro país
con las llamadas "leyes de revalúo", como la ley 19.742 del año 1972, que corregía por inflación
principalmente los bienes de uso y las inversiones en inmuebles con contrapartida en el patrimonio
neto.
b) El capital a mantener: a este respecto existen dos posturas arquetípicas (es decir que no se
admiten posiciones intermedias): el financiero y el físico
c) El criterio de medición aplicable al patrimonio al cierre de cada ejercicio: los criterios extremos
serían: valores históricos o corrientes.

 Corriente Ortodoxa Pura


Observa los principios contables generalmente aceptados (PCGA). En este modelo, al igual que
todos los demás desarrollados en nuestro país, el capital a mantener es el financiero. La unidad de

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medida está dada por la moneda de curso legal del país, sin considerar las variaciones en su poder
adquisitivo (histórica).
Los criterios de valuación utilizados son a valores históricos. Además debemos considerar:
1. Cuando se compran o fabrican bienes, se los incorpora al patrimonio a su costo de
adquisición o producción (precio contado más gastos directos de compra y recepción, y cuando
correspondiere los gastos de montaje y puesta en marcha).
2. Los bienes son mantenidos a ese costo original hasta el momento de su venta;
3. Si al cierre del ejercicio siguen estando en existencia los bienes, debe compararse su costo
original con su valor de mercado, y elegir el menor de ambos (prudencia).
Es decir, el valor límite es “costo o mercado, el menor”; y sólo se reconocen resultados por tenencia
negativos (incluyéndose en el Estado de Resultados). El resultado del periodo surge por
comparación de patrimonios netos entre dos momentos continuos (enfoque estático) o bien a través
del estado de resultados y la conjunción de dos corrientes contrarias, que responden al proceso de
actividad continua de la organización (enfoque dinámico). La misma respeta a los principios de
devengado y realización para su exteriorización, es decir, solo se reconocerá cuando se haya
formalizado legalmente la operación que le dio origen, sin considerar si se ha cobrado o pagado,
pero con una salvedad: si en la valuación el precio de mercado fuera menor que el de costo por
criterio de prudencia debe tomarse en el de mercado (costo o mercado, el menor).

 Corriente Ortodoxa Evolucionada


Observa los principios contables generalmente aceptados (PCGA), pero practica el ajuste por
inflación.
La unidad de medida está dada por una unidad de medida homogénea que se obtiene a través de un
índice general que reexpresa el valor nominal de los bienes no monetarios, o sea, no expuestos a la
inflación (por representar unidades físicas) a la fecha de cierre, mostrando el costo de los mismos a
moneda de un mismo poder adquisitivo. Es decir, que se agrega el efecto de la inflación sobre los
rubros monetarios, a través de la cuenta denominada RECPAM.
Los criterios de valuación son iguales que en la corriente anterior; sólo se corrige su expresión al
cierre. Por lo tanto, el valor límite para los activos en esta corriente es “costo reexpresado o
mercado, el menor”. Reconociéndose solamente los resultados negativos por tenencia.
El resultado del periodo se obtiene mediante la contraposición de ingresos y costos, y patrimonio
neto inicial y patrimonio neto final (excluyendo los aportes y retiros de los propietarios), expresados
en moneda de igual poder adquisitivo (independientemente de las variaciones que haya tenido en sí
misma la moneda representativa de esos valores monetarios). Los principio de devengado y
realizado no sufren alteración.

 Corriente Renovadora Prudente


Abandona el criterio de valuación a costo histórico, valuando el patrimonio, activo y pasivo, costo
de ventas y depreciaciones a valores corrientes, entendiendo por tales a aquellos que expresan el
valor representativo de los bienes de un ente a una fecha dada, de acuerdo con la realidad
económica de ese momento y con las características operativas y estructurales del ente, establece el
resultado bruto comparando ventas y costos, también a valores corrientes.

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Varían luego los criterios de medición, en función del tipo de bien y la función que cumple para el
ente, por lo que ya no se habla de una regla fija y única. Puede ser con información ajustada o sin
información ajustada; el primero separa el RECPAM del Resultado por Tenencia (positivo o
negativo) y el segundo no considera el RECPAM, va a tener únicamente Resultado por Tenencia (lo
cual no es cierto). No se puede expresar todos los elementos patrimoniales a valores corrientes, ya
que existen algunos que no los poseen, por lo que nunca es una corriente renovadora prudente.
Reconoce resultados por tenencia positivos y negativos.
Realidad social
Lo habitual es que en la realidad, y conforme a las normas contables vigentes en cada momento, se
sigan predominantemente los lineamientos de algún modelo, pero no que se lo respete en su
totalidad. No hay ningún modelo que suela aplicarse en la práctica a ultranza al 100%, sino que se
combinan. En nuestro país se ha pasado por diversas etapas. Hasta la década de 1980 se utilizaban
predominantemente valores de costo histórico, con algunas excepciones. Luego, las normas
contables profesionales vigentes durante la década de 1990 y los primeros años de este siglo,
privilegiaron la aplicación de valores corrientes, aunque éstos no se aplicaban a todos los rubros.
En la actualidad, las normas argentinas permiten una combinación, de forma tal que ciertos activos
se miden por su costo histórico, en tanto otros se miden por sus valores corrientes en distintas
modalidades (costo de reposición, valor neto de realización o flujo neto de fondos a percibir
descontado
Por tanto, no debe pensarse que los modelos "son ley" y que deben ser estrictamente respetados.
Como señaláramos al comenzar este punto son intentos de representar la realidad, aproximaciones a
la misma. Las prácticas contables de cada país suelen seguir, predominantemente, los lineamientos
de algún modelo, pero lo excepcional es que lo cumplan al pie de la letra.

Esquema de funcionamiento de los diferentes modelos


1. Hasta 1984, se utilizó la corriente Ortodoxa Pura.
2. En 1984 (01/06/1984), se empezó a utilizar la Corriente Ortodoxa Evolucionada con la
propuesta de la RT 6.
3. A partir del 01/01/1993, se establece que preferentemente se debe utilizar Valores
Corrientes (RT 10): Capital a Mantener: Financiero; La Unidad de Medida: Moneda Homogénea; y
el Criterio de Valuación: Valores Corrientes.
4. A partir del 01/04/1996, con la resolución 140 de la FACPCE se pauta un porcentaje de 8%
de Inflación como base para determinar qué resolución aplicar; si la inflación es igual o mayor de
dicho porcentaje se debía aplicar la RT 6.
5. Desde 26/03/1999, con la resolución Nº 183 de la FACPCE se faculta a valuar los Bienes de
Uso y similares, y los intangibles a valores de costos originales menos las amortizaciones
acumuladas. Esto hace que se empiece a surgir la Corriente Renovadora Prudente.
6. A partir del 01/07/2001, con la Resolución 183 se reglamenta la Renovadora prudente y se
la emplea en las RT 16 y 17. Unidad de Medida: Moneda Homogénea; según la RT 17, los criterios
de valuación los plantea general y particularmente, y el capital a mantener: el financiero. La RT
incorpora como moneda de cierre a la moneda nominal en contextos de estabilidad. La RT 17, no
solo regula las mediciones sino también incorpora otros valores relevantes como: reconocimiento
contable, niveles de comparación, imputación de pérdidas por desvalorización, tratamiento de los
costos financieros implícitos. Además deroga las RT 10, 12, y 13.

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7. La doctrina piensa que lo conveniente sería:
- Para los activos corrientes o móviles, utilizar valores corrientes;
- Para el resto: costo re expresado.
- Otros (los de duda): costo original. Ej.: activos intangibles, participaciones de empresas que no
estén reguladas por RT 21, etc.

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