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Prisionero en un Zoológico Alienígena

El documento narra la historia de una persona que despierta encerrado en una celda sin recuerdos. Recibe comida regularmente pero no ve a nadie. Tras varios meses encerrado, la puerta se abre revelando un pasillo con más celdas vacías. Al final del pasillo encuentra un cuarto lleno de cadáveres humanos colgados. Aparece entonces un ser no humano de gran tamaño que le explica que los capturan para alimentarse, ya que los humanos son la especie más numerosa. El ser le inyecta algo que le hace

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Prisionero en un Zoológico Alienígena

El documento narra la historia de una persona que despierta encerrado en una celda sin recuerdos. Recibe comida regularmente pero no ve a nadie. Tras varios meses encerrado, la puerta se abre revelando un pasillo con más celdas vacías. Al final del pasillo encuentra un cuarto lleno de cadáveres humanos colgados. Aparece entonces un ser no humano de gran tamaño que le explica que los capturan para alimentarse, ya que los humanos son la especie más numerosa. El ser le inyecta algo que le hace

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No se dónde estoy. La cabeza me da vueltas. No recuerdo nada, no se quien soy ni que hago aquí.

Solo se
que tengo un dolor de espanto por todo el cuerpo y que no puedo ver nada más que una pequeña franja de
luz a la altura del suelo. Hace mucho calor. Voy dando trompicones tropezando con las paredes. Parece que
estoy en un pasillo, es un poco mas ancho que mis hombros. Avanzo por él hacia el haz de luz. Tropiezo con
lo que parece una puerta metálica. La palpo y no consigo encontrar ningún pomo, botón o resorte para abrirla.
Me siento en el suelo y me estiro. Estoy muy cansado.

Una luz me molesta en los ojos. Me he quedado dormido, no se cuanto rato. Parece que han abierto una
ventanilla en la puerta y me han dejado algo en el quicio. Me acerco, con esta luz puedo ver con claridad
donde estoy encerrado. Es una habitación de unos dos metros de largo y uno de ancho. Las paredes son
lisas de color gris. El suelo también es de azulejos grises y puedo ver en una de las esquinas lo que parece
un pequeño desagüe. Al menos ahora tengo un poco mas claro donde puedo mear y cagar. Miro por la
ventanilla, la luz es demasiado fuerte como para ver algo, como para discernir a alguien.
-¿Hay alguien ahí?¡Ayuda!.-Grito.
Nadie contesta aunque puedo oir unos pasos. Sea quien sea es un autentico hijo de puta. Cojo lo que han
dejado, es un bol de plastico, bastante grande, contiene lo que parecen gachas con algún trozo de carne, lo
suficiente seco como para que pueda comerlo con las manos. Huele que apesta pero me da igual, tengo
demasiada hambre como para estar con miramientos. No se cuanto hace que no como y no pienso
desaprovechar esta oportunidad. Empiezo cogiendo un poco con dos dedos y me lo meto en la boca. Su
sabor no es mejor que su olor. Voy comiendo poco a poco, pero sin pensarlo acabo comiendo con ansiedad,
muy rapido, sin control. Cuando quiero darme cuenta me he acabado el plato. Me duele el estomago, he
comido demasiado. Instintivamente me siento en el suelo y me pongo las manos en la barriga con la
esperanza de que en esa posición no me duele tanto.

Me he vuelto a quedar dormido. Ahora parece que consigo ver un poco mejor la habitación, mi vista se va
adaptando a la oscuridad, aunque de poco me sirve, enseguida vuelve a abrirse la ventanilla y me ciega. Otra
vez me sirven la misma comida. Está asquerosa pero es lo único que hay. No se que quieren de mi, ni se
porque estoy aquí, pero parece bastante claro que, sean quien sean, hambre no me quieren matar, las
raciones no son precisamente pequeñas.

No estoy acostumbrado a la barba y me molesta, no puedo dejar de rascarme la cara. Llevo mucho tiempo sin
afeitarme, tanto como llevo aqui, y no se cuanto es con exactitud. Basandome en el número de comidas que
me han servido creo que llevo unos dos meses, pero nunca podré estar seguro sin otra referencia. Dos
meses sin ver a nadie. Solo. Absolutamente solo. No me encuentro bien. La verdad es que cada vez estoy
mas asustado, el encierro, lejos de convertirse en normalidad cada vez me asusta mas. Hay veces que me
descubro hablando solo, como si tuviera un compañero de celda. No quiero perder la cordura, así que debo
encontrar algo con lo que distraer mi mente. Parece que he engordado bastante en este tiempo, intentaré
hacer algo de ejercicio, unas abdominales, unas flexiones o algo así. Me ira bien, tanto tiempo encerrado en
un espacio tan pequeño me esta dejando hecho polvo, tanto fisica como mentalmente.

Oigo un largo pitido. Al finalizar el mismo la puerta se abre.


-¿Que ocurre?- me digo en voz baja, casi murmurando.
Intento taparme la cara, esa maldita luz me ciega, llevo demasiado tiempo en la oscuridad. Cuando mis ojos
se acostumbran a la luz no puedo hacer otra cosa mas que salir, aunque hay algo en mi cabez que me pide
que me quede donde estoy. Procuro ignorarlo. Veo ante mi Un pasillo largo, con muchas puertas, todas ellas
grises. Azulejos blancos, impolutos. Solo hay una dirección hacia la que ir, mi celda es la ultima del pasillo. En
cada puerta voy gritando, pidiendo ayuda. Nadie me contesta una vez mas. Después de dos meses me doy
cuenta de que estoy desnudo. Estoy convencido de que ayer la llevaba. Esta todo muy confuso en micabeza.
Sigo sin recordar nada. Hay una gran puerta doble al final del pasillo.
Debe ser la salida- Me digo. Cada vez estoy más seguro que me han liberado. Es posible que hayan
abandonado las instalaciones. He visto todas las celdas del pasillo y no habia nadie más. Acelero el paso,
quiero salir ya mismo de aqui. Empujo la puerta y se abre.
-!Dios es horrible!- pienso mientras me echo las manos a la cabeza. Veo decenas de cadaveres humanos,
partidos por la mitad y colgados del techo.
-¡Dios,Dios, Dios! ¿Que coño es esto?. ¡Socorro, Ayuda!.
Estoy muy muy asustado. No consigo pensar con claridad, quiero salir corriendo, gritar, huir, pero no tengo
hacia donde. Grito. Grito. Grito. Nada tiene sentido. Lloro, lloro mucho. Voy a morir. Voy a morir.
-¡Mierda!
Se abre una puerta. Alguien entra. Es muy alto y viene hacia mi. Dios! No es humano! Es verde, o azul, o algo
así. Mide casi dos metros.
-Tranquilo no te va doler. Una pinchacito y todo se acabó- me dice.
- ¿Porque haceis esto?- le grito
Me mira, con sus ojos pequeños, inexpresivos.
-Entra dentro de toda lógica así que no debes preocuparte por eso.- me dice sin apenas mover los labios
-¿Que?¿Lógica esto? Mira, llevo aquí no se cuanto tiempo, no se quien soy y ahora me vas a matar. Lo
mínimo es saber el porqué.
-Tiene lógica.
-Maldita lógica, ¿que lógica tiene esto? Explicamelo. ¡ya!.
-Nosotros llevamos unos años recogiendo animales de vuestro planeta y organizando un... ¿como lo llamais?
¿Un zoo?Si, eso es. Los animales igual que tú, teneis que comer ¿si?. Nuestra comida no es apropiada para
los seres de tu planeta así que os solemos coger vegetales, incluso conseguimos cultivar algunos en nuestro
hogar. El problema es que la carne no se puede cultivar, así que dentro de todas las especies terrestres con
una cantidad de carne aceptable sois la mas numerosa, seis mil millones, y teneis el ratio de crecimiento de
población mas alto que se conoce. Casi 200.000 nuevos individuos se suman cada dia a vuestra especie.
Capturar a cualquier otro animal habria resultado ineficiente y habria alterado vuestro ecosistema, ¿ves la
lógica? Nadie se preocupa por un centenar de desapariciones al año. Estaras de acuerdo conmigo, ya que los
humanos haceis lo mismo para comer, incluso para vestiros o adornaros.”

Menuda explicación, vaya locura. Aunque no puede evitar la sensación de que es cierto, de que tiene cierta
lógica. Me resisto. Golpeo a esa cosa. No se inmuta. Saca un cilindro de uno de los bolsillo de sus ropas y me
lo acerca a la piel. Me duele y se me nubla la visión.

Un león ruge feliz después de comer.

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