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Módulo 1 Completo

La psicología ha pasado por tres momentos en su desarrollo como ciencia: 1) Un momento problemático donde se distinguió el ser humano como su objeto de estudio. 2) Un momento sistemático donde surgieron diversos sistemas y escuelas que definieron su objeto formal y método. 3) Un momento aplicativo donde la psicología se aplica a problemas prácticos. Aún existe debate sobre cómo definir su objeto formal y método dado que estudia un fenómeno complejo como el ser humano.
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Módulo 1 Completo

La psicología ha pasado por tres momentos en su desarrollo como ciencia: 1) Un momento problemático donde se distinguió el ser humano como su objeto de estudio. 2) Un momento sistemático donde surgieron diversos sistemas y escuelas que definieron su objeto formal y método. 3) Un momento aplicativo donde la psicología se aplica a problemas prácticos. Aún existe debate sobre cómo definir su objeto formal y método dado que estudia un fenómeno complejo como el ser humano.
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Modulo 1

Introducción

A través de la siguiente lectura, realizaremos un recorrido histórico y crítico sobre


el desarrollo de la psicología como campo de conocimiento. Para ello, nos
preguntaremos por su carácter de ciencia y, de este modo, problematizaremos la
definición de su objeto de estudio y los métodos de acceso al fenómeno
psicológico. A su vez, diferenciaremos los momentos sociohistóricos en los que
surgen y se desarrollan los diversos sistemas, corrientes y escuelas de pensamiento
psicológico. El fin de esta lectura es responder a los siguientes interrogantes: ¿qué
es la psicología? ¿La psicología es una ciencia? ¿En qué tensiones-dilemas incurre la
psicología en su proceso de desarrollo como campo de conocimiento?

¿La psicología es una ciencia?

En principio, nos podemos hacer las siguientes preguntas, que, a su vez, sirven
como guías para reflexionar en las temáticas que nos convocan: ¿la psicología es
una ciencia?, ¿es un conjunto de opiniones acerca del ser humano, que se propone
desde determinadas perspectivas? En caso de que sea una ciencia, ¿qué tipo de
ciencia es? Para contestar estos y otros interrogantes se invita a tomar una actitud
crítica sobre las lecturas, es decir, preguntarse por las palabras y conceptos que se
trabajan y no darlos por obvios o sabidos en su definición última.

Esta es una buena actividad científica: no dar por sentado u obvio lo cotidiano. Eso
nos permite empezar por una pregunta previa a las ya formuladas: ¿qué es la
ciencia? En tiempos pasados, se puede afirmar que no existía ni había ciencia, ya
que se carecía de una metodología específica que diera origen a la investigación
científica. Es con la regularidad de los métodos, que son diferentes de acuerdo con
la época, que se da origen a la ciencia. Hay innumerables definiciones de ciencia,
pero será necesario tomar una para constestar estos interrogantes. Mocchiutti
plantea que, para adentrarse en la temática de los tipos de ciencia, se han de tener
en cuenta los distintos modos de conocimiento de la realidad (MCR) a lo largo de la
historia. La ciencia, con su método, es una de las formas históricas de conocer la
realidad.

La ciencia es un modo de conocimiento, sistemático y organizado, de


una determinada realidad, (objeto formal) que le interesa formular
leyes, principios, normas, enunciados, que describan, analicen,
expliquen tales fenómenos, y lo hagan mediante métodos, técnicas y
procedimientos adecuados y a su vez lo comuniquen a través de un
lenguaje preciso y riguroso
Tipos de ciencia
Dentro de las ciencias, siguiendo a Mochuitti, existe una coincidencia casi
generalizada en establecer las siguientes clasificaciones:

Las ciencias que estudian las formas válidas de inferencia, denominadas ciencias
formales o ideales. Estas no tienen un contenido concreto, sino que este
es formal y su objeto de estudio es abstracto, ideal, inespacial,
intemporal (como el de la matemática).

Las que tienen por objeto a la naturaleza, como las ciencias físiconaturales o
fácticas, que rigurosamente siguen el método científico. Su objeto de
estudio es lo natural, concreto, real (como la física, química, biología,
astronomía, geología y parte de la psicología).

Las que tienen por objeto el estudio del ser humano, como las ciencias sociales
o antropológicas. Son disciplinas que se ocupan de los aspectos del ser
humano a nivel cultural y social, motivo por el cual el método depende
de cada disciplina particular. Sin embargo, su objeto de estudio es
concreto, real, espacio-temporal, con una fundamental variable
interviniente, que es la instancia de la libertad, y con una inaprehensible
realidad, que es la personal individual, esa que hace que cada uno sea
ahí y en ese momento (como la psicología, en gran medida, la sociología,
la ciencia política, la economía, la historia, el trabajo social).

Por lo tanto, y según las definiciones expuestas, si consideramos a la psicología


contemporánea como una ciencia, es posible afirmar que tiene un objeto de
estudio, un método y una aplicabilidad, entre otras cuestiones. En las ciencias
sociales, el particular punto de vista desde donde es estudiado el ser humano
constituirá el objeto de esa ciencia. Es así que se pueden diferenciar tres tiempos
lógicos en la constitución de la psicología como ciencia:

Un momento problemático, es decir, un momento lógico de constitución del


campo de conocimiento, se pretende distinguir el problema u objeto
material de estudio. En el caso de la psicología, el ser humano.

Un momento sistemático, en donde la psicología se independiza de las otras


ciencias. Así, se organizan los grandes sistemas, que irán puntualizando
cuál es el objeto formal de la psicología y, de acuerdo con ese objeto, se
planteará el método que utilizará. Aquí es donde se despliega la
diversidad paradigmática de sistemas teóricos de la psicología.

Luego vendría un tiempo lógico aplicativo, donde se ubicaría la aplicación de ese


conocimiento en la profesión. Ya diferenciada de otras ciencias, con un
método propio, se vuelca a las distintas áreas de la psicología. Pasa luego
a ser requerida como técnica para responder problemáticas que surgen
en la vida social, como en la escuela, las clínicas, el trabajo, el deporte,
entre otros ámbitos. Así, interviene interdisciplinariamente en la
solución de problemas.

La psicología, a diferencia de otras disciplinas, se la considera una ciencia


relativamente joven y nueva; ya que recién en 1979, cuando Wundt crea el primer
laboratorio dando lugar al surgimiento de la psicología experimental, se establece
un primer método científico y objeto formal de estudio que le permite
diferenciarse de otros campos de conocimiento Pero esto es solo un hito de la
historia, ya que muestra todo un proceso de elaboración y desarrollo que no
comienza en ese momento ni finaliza allí.

En la siguiente figura, podemos ver un gráfico que muestra los tiempos


constitutivos de la psicología como campo de conocimiento científico.

Hasta la actualidad, el dilema del objeto formal y, por lo tanto, del método, no está
resuelto para la comunidad científica, o al menos no existe un consenso acabado
sobre la metodología en psicología. Pensar la psicología como ciencia nos lleva a
preguntarnos por los relativos acuerdos y desacuerdos en cuanto a la definición del
objeto formal de estudio, el método para acceder a conocer la realidad psicológica
y la aplicabilidad del conocimiento en la realidad práctica.

En lo que se refiere al momento problemático, se advierte cierto relativo


acuerdo en psicología en cuanto a su objeto material de estudio, es
decir, aquel que ocupa un espacio-tiempo: el ser humano. Esto se debe a
que la concepción antropológica (de ser humano) en la que se posicione
dará una variabilidad inconmensurable de tipos de concepciones de
objeto formal (segundo tiempo lógico de constitución de un campo
científico).

En lo que se refiere al momento aplicativo, se advierte cierto grado de acuerdo


en cuanto a la práctica psicológica, como disciplina y profesión, así como
sus campos de intervención: clínica, laboralorganizacional, jurídico-
forense, educacional, social, etcétera.

Los desacuerdos en psicología se relacionan con el objeto formal, en donde


surgen las diferentes concepciones del hombre, con sus cruzamientos
políticos, sociales, epistemológicos y de poder. Así, el método, es decir,
el cómo captamos y abordamos ese fenómeno, despliega el dilema de la
psicología, debido a que estudia un fenómeno complejo y diverso, tanto
en su esencia como en su concepción. Como los métodos varían a lo
largo de la historia, se ha abordado al ser humano a partir de su
conciencia, inconsciente, personalidad, conducta, cogniciones, etcétera.
Para algunos autores, el objeto formal de la psicología sería la
personalidad, pero esto implica también formular el objeto formal desde
un paradigma (o momento de desarrollo de la psicología), y la
personalidad es el objeto propio del tercer momento de la psicología o
de la personología. “La personalidad es la organización dinámica, dentro
del individuo de aquellos sistemas psicofísicos que determinan sus
ajustes únicos a su ambiente” En otras palabras, la personalidad se
expresa en múltiples rasgos que caracterizan al individuo. Entendiendo
por rasgos a los comportamientos relativamente estables y permanentes
en el tiempo

A partir de lo explicitado, cabe hacernos algunos interrogantes: suprimir los


desacuerdos y dilemas para definir el objeto formal de la psicología, ¿no implicaría
un riesgo? ¿Se reduciría al ser humano a ser concebido de manera hegemónica?
¿Todos deberíamos pensar, sentir y actuar del mismo modo? ¿Cómo hacer ciencia
de lo subjetivo?

El ser humano es complejo y no reducible a una variable o mirada, ya que la


psicología, como campo de conocimiento, es multiparadigmática y un campo de
conocimiento joven y muy dinámico.

¿Cuándo obtiene la psicología el reconocimiento oficial? ¿Cuándo deja de ser una


actividad literaria o filosófica y se convierte en una práctica especializada? Según
Cosacov, ello ocurrió en Leipzig, Alemania, en el año 1879, es decir, solo 21 años
antes del comienzo del siglo XX, cuando se crea el primer laboratorio de psicología
experimental. En realidad, que haya sido un laboratorio no es tan importante como
que haya sido de psicología (podría haber sido igualmente la primera cátedra de
psicología).
Lo importante aquí es que la psicología se independiza a través de un
“hecho” de la filosofía, la así llamada “madre de todas las ciencias”. Los temas que
allí se estudiaban todavía estaban muy imbuidos de consideraciones filosóficas y
médico-biológicas, ya que estas fueron las dos tradicionales disciplinas que más
gravitaron en el comienzo de la psicología, hasta el punto de que se llegó a
sostener que la psicología era hija de la filosofía y la biología. Pero,
independientemente de tales influencias, el tipo de inquietudes que se
investigaban en Leipzig correspondería a lo que hoy llamamos psicología. El creador
de ese laboratorio se llamó Wilhelm Wundt, erudito alemán que dio origen a la
escuela denominada estructuralismo, pues quería descubrir el equivalente de los
átomos a nivel de la conciencia, lo cual les daría la pauta de cómo es la estructura
de la mente

También, según Cosacov, el empleo del término psicología (aunque el primer


registro escrito se encuentra en un texto jurista) comienza en el siglo XVI. Sin
embargo, su práctica es anterior, y se encuentra en los orígenes del pensamiento
con los filósofos griegos. Las reflexiones de estos aludían con frecuencia a temas
que ahora no consideraríamos como objeto de debate científico.

La psicología moderna, afirma Bleger tiende a considerar todos los fenómenos


psicológicos como derivados de determinadas relaciones e interacciones concretas
del ser humano, como ser social, con las situaciones reales de su vida. Este es el
aspecto que, aún con inconsecuencias y errores diversos, lleva a la psicología al
advenimiento de los distintos sistemas, corrientes y escuelas de los últimos
noventa años.

El déficit más serio de la psicología tradicional fue estudiar al hombre en general, la

percepción y la memoria como entidades en sí, y no al hombre que percibe y


recuerda en esta estructura social y económica, en este momento y esta situación.
Dado que los conocimientos sobre los fenómenos psicológicos van
transformándonos y que las diferencias entre las teorías existen, es importante
poder distinguirlas, reconocer las diferencias epistemológicas y, a la vez, poder
marchar hacia la integración y síntesis para no aferrarse a posturas dogmáticas. Lo
importante es hacer esto sin entender la flexibilidad como laxitud metodológica,
sino como un proceso de integración en la formulación de teorías y prácticas
psicológicas que se apoye en el pensamiento crítico, que permite rigurosidad con el
método, pero flexibilidad en la comprensión de la complejidad del fenómeno
humano

Introducción

A través de la siguiente lectura, se pretende que el estudiante pueda realizar un


recorrido crítico a través de los momentos de desarrollo de la Psicología. Esta es
una manera de entender el proceso histórico a partir del cual los elementos
epistemológicos, los modos de conocimiento de la realidad (MCR), la noción de
objeto formal y la priorización de determinados métodos confluencian y formulan
diversas líneas teóricas de la psicología.
Momentos de la psicología como campo de
conocimiento

En la lectura anterior, hemos definido el objeto material de la psicología: el ser


humano. En este recorrido se verá cómo, a partir de él, se abren diferentes
momentos en el desarrollo de esta ciencia, según el método que se selecciona para
abordar al ser humano en su dimensión psicológica.

La ciencia avanza fundada en las demostraciones, logros y evidencias de cada época


y pone en duda el conocimiento alcanzado hasta ese momento para probar y
demostrar, aunque a veces solo pueda llegar a mostrar. Según Mocchiutti, la
psicología, a lo largo del tiempo, considera diversos objetos formales (con su
respectiva metodología): la conciencia, los contenidos de la conciencia, el
inconsciente, las funciones superiores, las facultades, las conductas, el
inconsciente, la personalidad en sus manifestaciones, etcétera.

Los primeros desarrollos datan del siglo V a. C., se trataron de una metafísica, una
psicología racional o filosófica. Unida a la filosofía, se estudió al alma y de a poco el
objeto de estudio de la psicología se fue perfilando de lo excesivamente
generalizado e indiferenciado, como lo es el concepto de alma, hacia máximas
especificaciones. Este proceso de diferenciación del objeto de estudio fue
acompañado de la implementación de métodos de investigación, comenzando por
la observación para llegar a la experimentación en el siglo XIX. Momento en que la
psicología surge como disciplina científica, en el que con una actitud empírica se
delimitó y estudió el primer objeto formal
Entonces, en el siglo XIX, comienzan a esbozarse las diferentes orientaciones de la
psicología. De acuerdo con la elección del objeto, le correspondió una mirada
determinada, que hizo referencia a un tiempo preciso, con personas concretas, en
sus determinados contextos, signados por una formación e información concreta y
con una metodología y objetivos singulares. Por ejemplo, si se elige como objeto de
estudio de la psicología a la conciencia, estaríamos hablando de una psicología
racional, clásica, tradicional, también llamada filosófica, que se había fundado en
una definición del ser humano concebido como animal racional que se sabe o
conoce a sí mismo por medio de la introspección, quien razona, se entiende o
intelige (quien tiene inteligencia). Por ello, durante el predominio del racionalismo,
se destaca como objeto formal de la psicología la conciencia, y esa influencia
persistirá también durante los inicios del experimentalismo estructuralista-
funcionalista (cuyas primeras pruebas son para la medición de la conciencia y test
mentales o de inteligencia), que utilizará como método la heteroobservación, el
experimento (con los intentos de llevar la introspección al rigor de la
experimentación).

A dicho intelectualismo se le opondrá el irracionalismo, que exaltará como objeto


de la psicología lo que se había dejado de lado: la afectividad, los aspectos
instintivos, lo inconsciente. Por esto último expuesto y ante la diversidad, surgen
las sistematizaciones más importantes de la psicología (como veremos más
adelante).

En consecuencia, es posible preguntarse: ¿es la psicología una ciencia singular?, ¿o


puede considerarse en plural, como las psicologías? Mocchiutti Bleger y Cosacov
adhieren a denominar esta ciencia como psicología (en singular), dado que existe,
entre la comunidad científica, un acuerdo básico relativo a lo problemático y
aplicativo de la ciencia, pese al desacuerdo metodológico y sistemático.

En cuanto a la variabilidad metodológica, contextual y epistemológica del


conocimiento psicológico, y siguiendo a Mochiutti con su intención didáctica, que
pretende simplificar el proceso de la psicología como campo de conocimiento, se
pueden señalar tres momentos:

Psicología racional (o clásica, metafísica, filosófica, mentalista, general,


tradicional): es el punto de partida para el análisis del proceso evolutivo
de esta ciencia. Este momento se constituye por un saber teórico del
hombre en general, que destaca la inteligencia (conciencia) como
facultad específicamente humana. Esto lo hace mediante la
introspección y la heteroobservación, con un marcado empleo del modo
de conocimiento intuitivo, descriptivo, y la intelección es su aspecto
deductivo. Estudia al hombre en cuanto naturaleza humana: “todo
hombre es semejante a todos los hombres”. Cabe destacar que este
momento de la psicología clásica inició con la superación del
pensamiento mítico y llega, a través de progresivos consensos y
disensos, hasta mediados del siglo XIX. Es una psicología en primera
persona

Psicología experimental (objetivo-materialista): debido a cierto estado de


cesantía de lo racional, que ocurrió quizás por un fenómeno de
saturación, surgió, vibrante, la actitud empírica. Contrario al
introspeccionismo nombrado, surge lo extrospeccionista. Esta psicología
propone un saber relativo a los casos individuales, donde se estudian las
diferencias a través de muestras representativas, mediante
experimentos controlados sobre aspectos, por lo general, moleculares,
como funciones, aptitudes, conductas o actitudes. Emplea las hipótesis y,
por lo tanto, la inducción y el modo de conocimiento explicativo.
Profundiza sobre los aspectos diferenciales entre los hombres:
“algunos hombres son semejantes a algunos hombres”. Se interesó por
el estudio de la variabilidad de lo humano o de las diferencias
individuales (estadísticamente). Continúa estando presente y activa,
aunque su auge ocurrió en las primeras décadas del siglo XX. Es una
psicología en tercera persona

La personología: es la psicología orientada al estudio de la personalidad. Sería


un saber del caso individual obtenido mediante el método clínico y sus
diversas técnicas, sin excluir por ello a los aportes del método
experimental. Se caracteriza por emplear los
modos de conocimiento descriptivo, hermenéutico, interpretativo y
comprensivo, sin huir del camino explicativo. Su enfoque se funda en
que “ningún hombre es semejante a ningún otro hombre Es un
redescubrimiento de la individualidad y la singularidad. Es una psicología
en segunda persona
Cabe aclarar que la ciencia es acumulativa y que, si bien los momentos no son

estrictamente excluyentes, sí son diferentes en sus asuntos de base. Es importante

que el alumno pueda distinguirlos y, como futuro profesional, marche hacia la

síntesis de sus teorías, afirmaciones y praxis. Esto sin aferrarse a posturas

dogmáticas, sino con una actitud crítica, una rigurosidad metodológica y una

flexibilidad para no caer en los simplismos que niegan las diferencias

epistemológicas, antropológicas o paradigmáticas de las teorías, tratando de

encontrarlas posibles vías de integración.

Modos de conocimiento de la realidad (MCR)

La relación entre percepción y realidad, que parece obvia desde el sentido común,
no es un tema trivial y puede ser problematizado.

Si nos preguntáramos qué relación existe entre la percepción y la realidad,


podríamos responder desde diferentes posturas:
1. que la realidad existe independientemente del observador;

2. que
la percepción del observador interactúa con la realidad y se modifican
mutuamente.

3. que no existe una realidad exterior independiente del observador.

Estas posturas reflejan una discusión filosófica milenaria, la discusión entre el


idealismo platónico, en un extremo, y el realismo aristotélico, en el otro. Mientras
que para el primero la realidad última era la idea, para Aristóteles no existe la idea,
sino la cosa, cada objeto en sí. En esta línea, y siguiendo a Mocchiutti, se comienza
destacando que no en vano el racionalismo, como el idealismo, se interesaron
siempre más por el sujeto que conoce (subjetivismo), mientras que, por su parte, el
realismo, como el empirismo, se orientaron hacia el objeto conocido (objetivismo).
Como un punto medio a esta antinomia, es posible considerar
fenomenológicamente al hombre, en cuanto realidad originaria, como ser-en-el-
mundo y en situación, es decir, al sujeto como inseparable de la realidad que lo
modifica.

Con el tiempo, los investigadores han llegado a la convicción de que el hombre no


puede estudiarse solo como objeto o como cosa, ya que es, por sobre todo,
persona. Fue Dilthey –y luego los fenomenólogos– quienes incluyeron la
explicación, el análisis de la descripción y la comprensión del fenómeno humano.
Comprender supone captar significaciones, aprehender el sentido y la valoración de
los hechos para superar el mecanicismo de las ciencias naturales y su característica
explicativo-causalista, que se había constituido casi en la única estructura de la
psicología experimental de los primeros tiempos. Esta última, acentúa la
objetividad, entendiendo que la realidad existe independientemente de los
observadores, por lo que es observable y objetivable a la percepción de quien la
observa El hombre se separa de su universo y lo observa como algo exterior a él,
con lo cual descubre lo que ya estaba. Su mirada no es fundante, no es hacedora de
realidad, es tan solo descubridora.

Desde ese paradigma dominante, las cosas son lo que son: se las puede ver tal cual
son. Aunque haya percepciones con diversos grados de aproximación, solo una
puede ajustarse a la “realidad”, que es objetiva e independiente. El paradigma es
como el ojo que ve todo sin verse a sí mismo. El paradigma es el lugar desde el que
se mira todo sin que se dé cuenta de que se está mirando a través de él, y parece
tan natural que no se puede siquiera imaginar que podría ser concebido desde otro
lugar, de otra manera. Pero hay que destacar que los paradigmas son
culturalmente construidos y la historia demostró que en ciertos momentos pueden
ser cuestionados y repensados.

Así, es dable preguntarse si se necesita un nuevo paradigma o si se está entrando


en la era de la multiparadigmaticidad, en la que se aceptan miles de miradas sin
que se sienta la exigencia de homogeneizarlas o volverlas únicas. Por lo tanto,
analizar aquello que es significativamente humano implicará incluir las vivencias, el
lenguaje, las conductas específicamente humanas, el mundo complejo de los
símbolos y todo lo que implicaría lo humano.

Se puede acceder a la realidad mediante diversos caminos: el de la razón


(racionalista) y el de la experiencia (empirista). En el primer caso, hay una notoria
vinculación con el idealismo, que pone el acento en el sujeto de conocimiento. En
el segundo caso, el nexo está dado con el realismo, el cual destaca al objeto que
cada sujeto conoce. Esta sería una de las razones por las cuales la psicología clásica
o filosófica de la etapa racionalista se desarrolló en primera persona, dentro del
introspeccionismo. La posterior insistencia de la psicología por salir de la
subjetividad hacia la consecución del objeto, fuera del sujeto experienciante,
permitió darle la impronta del empirismo y marcar, así, la salida de la pura
subjetividad. Con esta actitud extrospeccionista se promovió la psicología en
tercera persona, la cual es manifiestamente realista, objetivista y, por lo tanto,
experimentalista

Se pueden realizar otras clasificaciones sobre los modos de conocimiento de la


realidad (MCR), según cuál sea la manera de aprehender esta última. En este
sentido, siguiendo a Mochhiutti podemos mencionar:

La intelección: aquello que puede ser conocido por la razón. Inteligir es hacer
uso de la inteligencia para la aprehensión de un objeto. Inteligir consiste,
fundamentalmente, en deducir.

La explicación: para esclarecer la realidad se debe patentizar lo latente de esa


realidad. Es la búsqueda del porqué, por lo cual se remite a la causa del
fenómeno que, por lógica, se situará cronológicamente antes. Podremos
pronosticar fenómenos si utilizamos el camino de la explicación causal.
Hay fenómenos humanos en psicología que pueden explicarse; esto
podrá resolverse con el método experimental. Pero hay otros casos en
los que sus características permanecen sin explicación, por lo cual se
intentará describirlos, interpretarlos y comprenderlos.
La descripción: mostrar un fenómeno. Al explicar se expone solo lo que se
refiere a las características del objeto. No hay que preocuparse por
demostrar, definir ni teorizar, y tampoco se evalúa, valora o se pretende
explicar. Es solo el exclusivo relato de lo percibido mediante los sentidos.
El método fenomenológico destacó la importancia de la descripción de
los contenidos de la conciencia porque tiende a mostrar las cosas del
modo en que aparecen.

La interpretación: implica el develamiento de lo oculto. Para ello, se funda en un


sistema de símbolos, mediante el cual patentiza lo latente, aunque no
mediante la comprobación explicativa, dado que las causas no están
precisadas ni definidas. El fenómeno que el sujeto destaca propone
inferencias que tienen una probabilidad o carácter conjetural. Al usar
símbolos, signos y señales para esto, hay distintas interpretaciones
acerca de las mismas realidades. Es el develamiento de lo oculto.

La comprensión: se refiere a la posibilidad, la valoración, la indeterminación y,


por ello, la libertad. Es la búsqueda de sentido y de significación
intrínseca de los fenómenos humanos, por lo que supone un proceso de
aprehensión y captación de significados relativos del símbolo. Por ese
motivo, incluye un conocimiento más amplio y complejo, y para esto se
requiere de la capacidad de situarse en la subjetividad del otro y
establecer una intersubjetividad que permita covivenciar.

Es en esta línea, según Mocchiutti, la psicología descriptivocomprensiva sostiene


que lo psíquico debe concebirse como totalidad desde el principio y nunca
deducirse a partir de sus elementos, como lo hace la psicología explicativa, que
parte exclusivamente de constructos o hipótesis. Todo acto comprensivo referido al
hombre tiene simultáneamente en cuenta la totalidad de los niveles de integración
de la personalidad: lo individual y personal, lo interpersonal y lo macrosocial, en sus

complejas manifestaciones histórico-culturales.

Por otro lado, en los modos de conocimiento existen limitaciones propias del sujeto
que conoce y diversas actitudes gnoseológicas ante la realidad que oscilan entre el
dogmatismo, el relativismo, el escepticismo y el eclecticismo. Tomar una actitud
dogmática sería equivalente a considerar que todo lo conocido es verdad, contrario
a la postura del escepticismo, que implica considerar que nada existe o que, en el
caso de existir, no es posible conocerlo, o que, si se lo conociera, no se lo podría
comunicar; por otro lado, el eclecticismo implicaría fusionar elementos, pero sin
precisión o haciendo conexiones impertinentes. Por lo tanto, ante estas tensiones y
actitudes gnoseológicas mencionadas, que no logran dar lugar a la complejidad del
fenómeno humano de manera consistente, podemos desarrollar aquella que se
refiere a pensar críticamente, que permite flexibilidad, pero sosteniendo la
sistematicidad de la metodología científica

Introducción

A través de la siguiente lectura, se pretende que el estudiante pueda realizar un


recorrido teórico de las tendencias del pensamiento racional que llevan a estudiar
los fenómenos desde ciertos vértices. Dado que la psicología contemporánea ha
priorizado la comprensión o la explicación como modo de abordar e investigar la
realidad, se pretende señalar las diferencias entre los paradigmas cuantitativos y
cualitativos de la investigación psicológica.
Psicología contemporánea: explicativa o comprensiva

Para este punto, se tomará el desarrollo que hace Dilthey, citado por Mocchiutti

La psicología explicativa

Se origina con un trasfondo filosófico dentro de la tradición aristotélica objetivista y


analítica, es decir, que se mueve por el camino del empirismo en sus múltiples
manifestaciones. La filosofía moderna (1600-1900) se opone al pensamiento
escolástico (es decir, racionalista, tecnocéntrico, absoluto, esencial, personalista),
al mecanicismo, al subjetivismo y al relativismo, entre otros. A la psicología
explicativa pertenece toda corriente experimentalista puesta en acto desde
mediados del siglo XIX, así como las corrientes imperantes de su tiempo: el
asociacionismo, el materialismo, el fisiologismo, etcétera.

Como se podrá diferenciar, dentro de esta línea se pueden considerar los


desarrollos llevados a cabo en cada momento por la psicología clásica, la
reflexología, el conductismo y el neoconductismo, el psicoanálisis (solo en sus
inicios, ya que luego genera un cambio de paradigma), entre otros. Así, la psicología
explicativa intenta derivar los hechos que se dan en la experiencia interna, en el
estudio de los hombres y de la realidad histórica, a partir de un número limitado de
elementos encontrados analíticamente. Pretende establecer una conexión causal
entre los fenómenos y explicar la complejidad de las vivencias, mediante principios
y leyes, como en las ciencias naturales. No se detiene a describir primero y
comprender después tal complejidad, sino que funda todo en el experimento. Con
esto, busca la reducción de todos los fenómenos psíquicos a una combinación de
sensaciones y sentimientos que son pasibles de múltiples interpretaciones. Reduce
la originalidad de la conexión psíquica siempre a partir de la hipótesis, sobre los
datos elementales que posee (atomismo), e induce, desde allí, otros datos
explicativos de la vida psíquica, hasta alcanzar la probabilidad adecuada.

Es así que sus representantes seguirán manteniendo, con razón, que la


comprobación y desarrollo de una hipótesis, en un ámbito más o menos amplio de
fenómenos, constituye el método más importante del progreso psicológico. Dado
que se maneja con hipótesis, el objeto está constituido solo por posibilidades, y su
finalidad será un gran género de probabilidades. La denominación “psicología
constructiva” debe estar entre comillas porque es una forma de considerarla. Por
ejemplo, trabajar con algún elemento dado del psiquismo y pretender lograr, a
partir de él, una conexión causal es como querer construir las vivencias a partir de
la reunión de sus partes integrantes. Por eso, Dilthey, citado por Mocchiutti, la
denomina de esta forma.

Intenta inferir, de algo dado, lo que no está dado aún, al asumir, por ejemplo, que
los fenómenos fisiológicos condicionan, de un modo exclusivo, los fenómenos
psíquicos y también que la percepción interna es engañosa y estéril. Así, este autor
da escasa importancia y muchas veces desconoce la introspección o percepción
interna.

En resumen, y a grandes rasgos, se puede afirmar que la psicología explicativa es,


sobre todo, cuantitativa: explica aplicando principios, fuerzas y leyes. Estudia al
hombre de laboratorio ahistórico a partir de explicaciones y generalizaciones sobre
el hombre, y progresa por medio de hipótesis.

La psicología comprensiva, estructural, descriptiva o analítica

Nuevamente, tomamos a Mocchiutti, quien cita a Dilthey, que afirma que esta
psicología descriptiva surge de la refutación de la psicología explicativa. Afirma que
por encima de explicar está comprender al ser humano mediante la autognosis
(percepción interna) y la hermenéutica (conocimiento de los demás). Consiste, por
lo tanto, en la descripción y análisis de una conexión que se da siempre de modo
original. Lo dado es lo que está allí, se observa, clasifica, analiza, describe, compara
y también experimenta (también con hipótesis, porque la psicología descriptiva se
ha de valer de todos los medios a su alcance), pero, sobre todo lo dado, se
comprende. Permite entender al hombre como entidad histórica en evolución, con
sus desarrollos, transformaciones y cambios en el tiempo, con sus interconexiones
sociales y, no estáticamente, como a un sujeto de disección y experimento.

Si pensamos que la vida psíquica se da de un modo real, de manera teleológica (con


finalidad o intención), hay una búsqueda de intenciones, ideales, fines, valores, más
que una búsqueda causal. Junto a la realidad, la pasividad y la consistencia de la
vida, está la posibilidad, la actividad y el cambio. Así, captar las vivencias es
penetrar su significado, su valor y su finalidad (sentido). De esta forma, quiere
captar al hombre en todos sus rasgos diferenciales, típicos y genuinos. Dispone de
recursos metodológicos como descripción, análisis, clasificación, comparación,
teoría evolutiva, estudio comparado, experimento y análisis de los productos
históricos.

Entonces, se puede afirmar que la psicología descriptiva-comprensiva es, sobre


todo, cualitativa; no explica, sino que comprende, mediante el estudio del hombre
y de su vida, que es real, irrepetible e histórica. Por este motivo, no abusa de
hipótesis generalistas. Se entiende que es principalmente cualitativa.
Tendencias del pensamiento racional (ismos)

Para explicar este punto, se continúa tomando a Mocchiutti y se comparte con él


que el pensamiento racional no es algo que tenga relación solo con la psicología,
sino también con las otras ciencias. Por tal motivo, desarrollaremos las que fueron
sus tendencias:

En el siglo VI a. C., cuando surgían los primeros desarrollos de la filosofía en Asia


Menor, se originó el pensamiento racional. El hombre comienza a pensarse a sí
mismo y a los fenómenos que lo rodean, hacia el uso de la razón; es decir, aparece
el pensamiento especulativo.

Esta forma en que el hombre asume su responsabilidad y comienza a interrogarse


por las causas de los fenómenos naturales, confianza en su propia razón para
explicarlos, se denomina “actitud racional”

Es así como, para analizar esta tendencia, el autor propone adentrarse en lo que
serían los ismos (modos de ver la realidad o perspectivas sobre lo real) que se
originaron desde los albores del pensamiento racional. El fin de este tema es
ayudar también a comprender y situar, en las lecturas posteriores, el
posicionamiento de las distintas escuelas, corrientes y sistemas de la psicología:
Idealismo: es una forma de percibir la realidad, dentro de lo que sería una
entidad mental. Dado que la opinión o doxa se funda en las sensaciones
que tenemos de las cosas y que estas pueden variar, la mejor manera de
detener ese cambio que se produce en el ser es hacer que sea inmóvil:
convertirlo en una idea (Parménides citado por Mocchiutti,. Mocchiutti
cita a otros históricos autores que trabajaron y compartieron el
concepto, entre los que figuran Platón, René Descartes, Kant, Fichte,
Shelling y Hegel, como seguidores del idealismo. Se pueden ver teorías
del doble mundo: el inteligible y el sensible. El idealista destaca las ideas
sobre el mundo sensible. El mundo sensible es copia del inteligible, y no
conocemos por la experiencia (senso-percepción), sino por la
reminiscencia (recuerdos). Su consecuencia sería el innatismo (que se
opone al empirismo o al realismo), porque no le interesan las cosas que
existan fuera del sujeto, sino que la importancia está en el pensamiento
de quien las piensa. Deja de lado la cosa y se queda con lo que se piensa
de la cosa. Por eso, las cosas son o serán en la medida en que sean
pensadas. Es por esto que se alinea también a la perspectiva del
subjetivismo. Las cosas solo están en la conciencia de quien las percibe.
Todo es puesto por el sujeto, por quien conoce, y nada está dado por los
objetos. En lugar de cuestionarse por el qué de las cosas, se pregunta por
el cómo se conocen las cosas, por lo que las cosas no podrían hallarse
(objetivismo) por el hecho de que las cosas son pensadas.

Realismo: tiene varias significaciones. Es realista, es decir, se atiene a los hechos


tal cual son, dado que no parte de apriorismos ni falsea interpretaciones.
Desde el punto de vista gnoseológico, se considera que es posible
conocer la realidad sin suponer categorías a priori para explicar la
realidad que se conoce, porque las categorías se establecerán a
posteriori. Desde el punto de vista del realismo metafísico, se considera
que las cosas existen fuera del sujeto que las percibe, es decir, son
independientes de la conciencia. Esta postura demuestra que las cosas
existen antes de ser conocidas (sin que importe el sujeto, sino el objeto).
Primero está el ser de la cosa (ontología) y luego su conocimiento
(gnoseología).

Espiritualismo: consiste en afirmar que la realidad está constituida por lo


espiritual. Afirma la primacía del espíritu en relación con la explicación
del fenómeno humano.

Materialismo: reverso del idealismo, niega lo real. Para ello, aduce que solo
existe lo material. El espíritu, en todo caso, es una derivación de la
materia. Así, destaca la materia en cuanto vida fisiología y conductas en
forma exclusiva (se asociaría al atomismo o mecanicismo).

A estos dos últimos ismos podemos considerarlos como monismos, puesto que son
siempre un reduccionismo. Bajo la pretendida intención de explicarlo todo,
siempre simplifica excesivamente la notoria complejidad de la naturaleza humana,
en contraposición a lo que sería un dualismo.

Racionalismo: afirma que la razón es superior a la voluntad y a la afectividad en


cuanto a función psíquica. Se opone, así, al irracionalismo, al
voluntarismo y al emocionalismo. Se lo asocia al intelectualismo. Así, se
destacaría lo absoluto de la razón, que llegaría al exceso de marginar la
cosa.
Irracionalismo: el hombre aparecería como no inteligible, como no lógico, dado
que no tendría ni razón ni fundamento, ni se conocen las causas últimas.
El ser es, también, irracional. Puesto que no todo es inteligible y racional,
no todo puede explicarse. Nos acercamos a las cosas intuitiva o
analógicamente, mediante la comprensión o la hermenéutica
(interpretación).

Empirismo: sostiene que la fuente del conocimiento no es la razón (se opone al


racionalismo), sino la experiencia. Desde este punto de vista, toda
afirmación sería a posteriori, porque procedería de la experiencia, sea
esta interna o externa (de aquí vienen las posturas de que la inteligencia
es una tabula rasa, es decir, que no posee inscripciones o datos previos).
No se conoce nada sin la experiencia, por lo que el único conocimiento
válido es el que se obtiene empíricamente. Esta postura intentará
fundamentar la validez de los juicios universales mediante el uso de la
inducción, al perfilar una idea de los objetos a partir de la experiencia y
así decidir sobre el ser de las cosas. Esto hace que ya no interese tanto el
ser de las cosas, sino para qué sirven, lo que, a su vez, desemboca en una
actitud pragmatista y utilitarista. Este ismo se afirma en el siglo XIX de
múltiples formas, principalmente, con el positivismo. Este último
estimuló a una gran corriente experimentalista, la cual, mediante la
inducción y sus constructos, logró significativas conclusiones, que
sacaron del letargo de siglos a la psicología racionalista.

Esencialismo: sostiene que toda existencia posee una esencia y que esta sería
aquello que es una cosa verdaderamente, el qué de la cosa.
Existencialismo: se caracteriza por tener una presencia, un estar ahí en el
mundo, sus circunstancias y en un aquí y ahora (base de la psicología
existencialista). No toda esencia existe ahí afuera porque no todo lo que
es necesariamente está o tiene un estar en el mundo. La existencia es el
siendo de lo que es. La psicología clásica o racional fue
predominantemente esencialista porque exaltó al hombre definición en
detrimento del hombre siendo. A posteriori, el experimentalismo se
quedará con el hombre reducido a un número. Es recién la psicología en
segunda persona, mediante el método clínico, el aporte de la
fenomenología y la filosofía existencial, la que redescubrirá al hombre
concreto como ser en situación, en sus circunstancias, en su mundo, con
sus posibilidades y, por ello, capaz de dar respuestas responsables.

Determinismo: apoya el principio de que los fenómenos tienen conexión con


alguna causa, que responde a un encuadre históricogenético-evolutivo.
Esto está relacionado con el progreso que tuvieron en esta mirada las
ciencias naturales y el principio de causalidad. En psicología, oscila la
polémica entre lo que sería el determinismo o el indeterminismo: hay
motivos para una conducta que pueden explicar su porqué y su causa.
Esto da lugar a la monocausalidad o la policausalidad en cadena o
unidireccional. Pero esta psicología se opondría a la libertad humana, al
negar las opciones (contingencias) y no dar lugar a que se puedan mover
según sus decisiones. Así, este principio no lograría explicarlo todo, ya
que el qué y el porqué de la conducta humana dejan de lado al cómo y al
para qué.
Indeterminismo: se afirma en la contingencia de los fenómenos. Supone una
doble actitud: de rechazo, al principio de causalidad, y de afirmación de
la pura contingencia. Rechaza así la participación de las variables
situadas en el pasado individual y explica los fenómenos al afianzarse no
en la necesidad, sino en la posibilidad.

Vitalismo: admite un principio vital o fuerza viva irreductible a los concretos


procesos físico-químicos. Es una explicación filosófica de la realidad de
que el hombre es un ser viviente y no funciona como mera máquina. La
realidad humana no puede explicarse siempre a la manera de los simples
fenómenos de la naturaleza.

Mecanicismo: considera al hombre como una máquina. Se aplica claramente al


mundo físico, aunque también se ha intentado aplicar al mundo
biológico, al psicológico, al espiritual y al cultural. Pretende eliminar los
dinamismos de estos porque no considera la individualidad, ni el paso
del tiempo, ni la libertad ni la posibilidad, por lo cual fosiliza al hombre y
lo cosifica.

Monismos: restringen la compleja realidad humana a un solo aspecto, el más


próximo a la intelección, el cuerpo o el soma. Los fenómenos
psicológicos son de la misma clase que los naturales y

se reducen a ellos. Es un reduccionismo que destaca solo una unidad


fundamental. Se presenta como simplificador de los aspectos complejos
de la realidad. Esto demuestra el interés en definir un principio
unificador de la realidad.
Dualismos: son aquellas doctrinas que admiten la existencia e integración de
dos principios, partes o sustancias irreductibles entre sí: el soma y la
psique. La relación entre estos dos puede ser de muy diversos tipos.

Holismo: afirma que el hombre deberá ser considerado como totalidad puesto
que es todo él, todo entero; es, por naturaleza, una totalidad
estructurada, y sus conductas solo son concebibles desde una
perspectiva molar. Por más que se tipifiquen y analicen conductas
moleculares o se estudien fenómenos, nunca podrán agotar al hombre
concreto, en cuanto que ser complejo y pluridimensional. A pesar de
esto, no se opone a considerar aspectos diversos, partes distinguibles,
momentos varios; pero sí deja en claro que se opone a universalizar el
fenómeno humano, dado que el hombre no es una definición, sino una
entidad real y está signado por múltiples variables, como el
tiempo--espacio o la convivencia.

Los diferentes sistemas y corrientes en psicología van surgiendo por oposición; por
ejemplo, la psicología mentalista de tipo espiritualista se verá enfrentada al
materialismo, cuya versión actualizada será, por ejemplo, el conductismo. La
psicología de la conciencia tendrá en el psicoanálisis su adversario. El
elementarismo será suplido por la teoría de la Gestalt.

La psicología explicativa y experimentalista verá señaladas sus limitaciones por la


psicología descriptivo-comprensiva. Los nativistas tendrán su controversia con los
ambientalistas. Los monismos serán superados por los sucesivos dualismos, y estos
serán completados por la teoría de los niveles de integración y el punto de vista
emergentista-holístico. Es decir, que todas las sistematizaciones y divisiones se
fueron dando con cierta cronología, como consecuencia de influencias de diversas
variables sobredeterminantes individuales, socioculturales, políticas, etcétera.

De este modo, estas rupturas epistemológicas han sido múltiples en el proceso de


la psicología como campo de conocimiento. Estas
diferenciaciones y divisiones son las que justifican las sistematizaciones en
psicología que se vienen desarrollando y lo seguirán haciendo. Por ello, es
importante responder al porqué, al qué y al para qué surgieron en su momento. Es
importante que el alumno pueda asimilar y entender las convergencias teóricas sin,
por ello, desvirtuar las divergencias existentes que definen la identidad de cada
encuadre técnico-metodológico para aprender a tomar posiciones o resoluciones
fundamentadas.

Introducción

A través de la siguiente lectura, se pretende que el estudiante haga un recorrido


por los principales conceptos de la materia. Revisaremos el significado de
“sistemas”, “corrientes” y “escuelas”. Se busca que el alumno pueda conocer las
diferentes orientaciones en psicología y las sistematizaciones del conocimiento
psicológico.
CONTINUAR
Sistematizaciones en psicología

Para caracterizar la etapa científica de la psicología, Mocchiutti señala que debe


pensarse en la emergencia de diversos sistemas, corrientes y escuelas, y analizar las
vinculaciones entre la selección del objeto formal, los modos de conocimiento
empleados por los teóricos, los métodos, las técnicas, los procedimientos, los
modelos y teorías de la personalidad implícitos. Es así como se destaca que los
diversos sistemas, corrientes y escuelas de la psicología fueron elaborados por
humanos en un contexto político, social y económico determinado. Esto permite
tener presente que las ideas dominantes del lugar de origen y el momento histórico
determinan siempre el conocimiento de la realidad.

De esta manera, la producción teórico-investigativa le dará relevancia a algunas


dimensiones humanas, como lo corporal, lo artístico, lo trascendente, lo
intelectual, el trabajo, lo vincular, lo afectivo, lo emocional, lo sexual, lo productivo,
la política o la cooperación según el contexto en el que fue desarrollada cada
teoría.

Para comenzar a entender algunos términos, se adhiere a la distinción que plantea


Mocchiutti al señalar los conceptos de sistema, corriente y escuela de la psicología:
Sistema
Es el conjunto u ordenamiento de partes que constituyen un todo organizado de
reglas, principios, elementos y aspectos sobre una determinada realidad. Dichas
partes (teorías y elementos conceptuales) están vinculadas entre sí, son
interdependientes y se conjugan y articulan de manera armoniosa con específicos
nexos que le dan un sentido de totalidad organizada.

En resumen, todo sistema sería un ordenamiento teórico de lo real, expresado en


forma conceptual mediante la organización de teorías convergentes (es decir, que,
aunque sean distintas, pueden complementarse) que se han vertebrado sobre
dicha realidad; se refiere al problema del objeto y del método de la psicología como
ciencia de una manera específica y particular. Ese todo podrá ser abierto y
cambiante porque, debido a su dinamismo, se va recreando o cerrando, dado que
se presenta como constructo irreductible. Este orden va creciendo desde dentro
del sistema, que se va articulando y estructurando con la realidad por
intususcepción (modo de crecer de los seres orgánicos por los elementos que
asimilan interiormente, a diferencia de los inorgánicos, que solo crecen por
yuxtaposición), y no por la simple suma de partes que se aglutinan por agregación.
Por lo tanto, un sistema psicológico responde a un conjunto de teorías organizadas
(orientaciones en psicología) que se enmarcan dentro de un paradigma
epistemológico, metodológico, gnoseológico y antropológico.

En relación con esto, a modo de ejemplo, en el psicoanálisis existe el concepto de


“represión”, que se articula intrínsecamente con la concepción de lo inconsciente,
de la resistencia, de las pulsiones, las catexias, el conflicto, lo traumático, la
censura, etcétera. El psicoanálisis es entendido como un sistema de pensamiento
en psicología. Otro sistema de la psicología es el conductismo (behavorismo). El
movimiento fenomenológicoexistencial también puede ser entendido como un
sistema de pensamiento que proviene de la filosofía, pero que despliega líneas y
teorías psicológicas (Gestalt, humanista, existencialista, sistémica). Todo sistema es
una articulación, más o menos válida, confiable y eficiente de teorías aplicables. La
idea de “sistema” está ligada a enunciados y movimientos teóricos, a conceptos, a
los que se propone en términos teóricos-investigativos y no a sus autores.

Corriente
A continuación, una definición propuesta por Mocchiutti:

corrientes de pensamiento menos estructuradas y estructurantes


más genéricas y concisas. Suponen líneas generales o comunes
denominadores de convergencia teóricopráctica sobre temas, en este
caso, de la ciencia psicológica, que, analizados en profundidad y en
detalle, concluyen en una diversidad teórica muy notoria. Se generan
a partir de un sistema y hacen referencia a corrientes de
pensamiento respecto a las características del complejo fenómeno
humano.

Por ejemplo, los denominadores comunes de la psicología


fenomenológicoexistencial son las nociones como “aquí y ahora”, “ser-en-el-
mundo”, “el todo es mayor que la suma de las partes”, etcétera. Sin embargo,
existen corrientes como la psicología existencial, la sistémica o la humanista, que
interpretan esas nociones a su manera. El psicoanálisis, como sistema, posee
numerosas corrientes de pensamiento como el psicoanálisis clásico, culturalista,
disidente, posfreudiano, etcétera. El conductismo también posee corrientes como
el neoconductismo, las versiones cognitivo-conductuales, etcétera.

Escuela
Se vincula a quién originó la doctrina. Se designa de esta forma no solo al
establecimiento o lugar donde la enseñanza se adquiere o imparte, sino, también,
al docente que enseña como organizador de una determinada teoría, con sus
métodos, estilos, doctrinas y principios. Allí están aquellos que siguen esa doctrina
o enseñanza bajo la dirección de alguien. En resumen, la escuela sería el aspecto
personal del autor y de su correspondiente doctrina. Se puede apreciar que cada
pensador es un poco hijo de su tiempo. Así, podría hablarse de la escuela inglesa,
con su representante Melanie Klein, o de la escuela francesa, con Jacques Lacan, en
psicoanálisis; la escuela de Wuntd en la psicología clásica o la escuela de Watson en
el conductismo.

Ahora bien, en este punto, y dado que se habló de sistemas, cabe realizar ciertas
consideraciones referidas a lo sistemático como hermético. Toda actitud escolástica
supone una aceptación de una teoría en forma incondicional, sin reservas, exclusiva
y explícitamente. Esto implica cierta intolerancia ante otros puntos de vista o
perspectivas teóricas y no deja elementos sin definir en sus sistematizaciones
organizadas, aunque ello implique reduccionismos con sus consecuentes
dogmatismos.
Asimismo, hay otra actitud dentro de la ciencia relacionada con el aprender a
escoger o a reunir diferentes elementos doctrinales de un conjunto armónico. Así,
se busca la conciliación de elementos diversos que pertenecen a teorías diversas,
escuelas o autores, con la finalidad última de integrarlo como distinto, nuevo y
original (no sincretismo de partes). Es una lógica de articulación que se funda en la
idea de que el saber no está terminado o cerrado, sino que es continuo, de
elaboración permanente y nunca terminable, lo cual significa que no la ciencia no
debe ser admitida como dogmática, concluida o terminada.

Un pensador crítico no es lector de un solo libro ni tiene un punto de vista único y


cerrado, tampoco es intolerante, ni dominador ni sectario, sino que va eligiendo lo
mejor, buscando coincidencias, sin negar las discrepancias existentes, considerando
lo que es aceptable y conveniente . Es así que Bleger afirma que las corrientes y
escuelas son presentadas como contradictorias, pero esta contradicción no excluye
la unidad o compatibilidad. No hace falta operar con la fragmentación o la
disociación metafísica, sino con el materialismo dialéctico para reconstruir el
proceso de donde han surgido las posiciones. Así, el panorama de la psicología
contemporánea será altamente promisorio.

Lo antedicho presenta sus dificultades, dado que encontrar el proceso de


integración no es una mera adición o superposición, sino que significa una nueva
construcción que contenga las anteriores pero que no sea ninguna de ellas. De este
modo, se entiende que la superación dialéctica es posible y será el desafío de las
nuevas generaciones de psicólogos.
Cada escuela se construyó en un momento determinado y de acuerdo con las
ideologías y esquemas imperantes de la época, por lo que cada una de ellas ha
delimitado su interés sobre un segmento de la realidad

CONTINUAR
Lección 3 de 5

Diversidad teórica en psicología

Se pretende que el alumno pueda diferenciar las principales sistematizaciones de la


psicología a lo largo del cursado y lecturas de toda esta materia. En este punto del
programa, se presenta un cuadro comparativo (figura 2) como primera
aproximación. Esta consiste en una explicación resumida para que el alumno pueda
comenzar a esbozar cierto orden y entender los posicionamientos que se toman.

Mocchiutti y, en cierto sentido, Bleger afirman que la psicología analizó las


conductas. A su entender, lo que varía es lo metodológico, en el sentido de la
forma en que se analizaron las conductas. De este modo, los funcionalistas
propusieron, antes que Watson, reemplazar el estudio de la conciencia como
representante de lo racional mental por el análisis de las conductas. No obstante,
dado que los modos de conducirse, actuar y expresarse de las personas son
complejos, desde el principio hubo diversidad de criterios para tipificar las
conductas.

Así, a Watson, con el conductismo, le importaron las conductas observables


exclusivamente. Por otra parte, a la psicología clásica le interesaron las conductas
intelectuales; por eso fue una psicología racional, que tenía por objeto de estudio la
conciencia. Comparte esta visión Bleger, quien afirma que la conducta, como
totalidad, ha sufrido divisiones que aún subsisten en la historia de la psicología. Por
un lado, se reconocen los fenómenos del área-mente; por otro lado, los del área-
cuerpo; y, por último, los del contexto social.

Los sistemas y corrientes psicológicas mentalistas han estudiado el áreamente y la


han considerado como el objeto de la psicología o, luego de haber estudiado las
otras áreas, las han considerado subordinadas o supeditadas a esta. Las
conductistas, en cambio, han defendido el objeto de la psicología con los
fenómenos de las áreas-cuerpo y el mundo exterior y han negado la existencia de
los fenómenos del área-mente o los han supeditado al áreacuerpo. Dentro de los
mentalistas se encuentra tanto el estructuralismo introspectivo de Wundt y
Titchener como el psicoanálisis. La diferencia, entre otras cuestiones, reside en que
este último incluye también las otras dos áreas, pero las supedita al contenido
mental previo en una cualidad inconsciente. Mocchiutti y Bleger exponen que un
intento de superar esta división (entre mentalismo y conductismo) es constituido
por las corrientes fenomenológicas y el conductismo intencional de Tolman.

Según Mocchiutti, existe una proyección lógica y cronológica desde la psicología


racional hacia el estructuralismo, luego hacia el funcionalismo, siguiendo con el
conductismo y el neoconductismo. Entonces, como contrapropuesta, surge la
teoría de la Gestalt y su consecuente teoría topológica. Poco antes, en el área
clínica, el psicoanálisis origina la ruptura ante la clásica concepción de la
organogénesis de la enfermedad mental. Al introducir la psicogénesis, se
revalorizaron los aspectos psicofisiológicos de la personalidad. Otro momento
importante de antropologización de la psicología fue el desarrollo de la psicología
existencial, fundada en el método fenomenológico.
Los diferentes autores avanzaron por oposición, completamientos e integraciones,
procurando definir, según el tiempo histórico en el que se encontraban, las
implicancias y, a su manera, la verdad de los hechos. Aquellas sistematizaciones
que mantienen hoy su vigencia son varias: por un lado, el psicoanálisis, en sus
diversas líneas disidentes y posfreudianas, que representan, en gran medida, al
método clínico en psicología: por otro lado, los neoconductistas y cognitivos con
sus combinatorias como representantes del experimentalismo; y finalmente, la
línea fenomenológicoexistencial, donde convergen el gestaltismo, la teoría del
campo, las propuestas psicosociales y culturalistas. A su vez, la psicología sistémica
y la psicología humanista siguen en desarrollo en la actualidad.

Lo que determinará el empleo de cada marco teórico y metodológico será,


precisamente, el problema que se deberá resolver. Evitar el dogmatismo es
considerar la realidad como punto de partida y no aferrarse a la teoría para resolver
los interrogantes que nos propone la realidad

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