Cáncer testicular
Por Thenappan Chandrasekar , MD, Thomas Jefferson University
Revisado/Modificado ene. 2022
El cáncer testicular comienza como una masa en el escroto, que en general no es dolorosa. El diagnóstico se realiza
con una ecografía. El tratamiento incluye orquiectomía y, a veces, resección de los ganglios linfáticos, radioterapia,
quimioterapia o una combinación de ellas, según la histología y el estadio.
En los Estados Unidos, ocurren alrededor de 9470 nuevos casos de cáncer testicular y alrededor de 440 muertes
(estimaciones de 2021) cada año (1). El cáncer testicular es el cáncer sólido más común en los varones de 15 a 35
años. La incidencia es 2,5 a 20 veces más elevada en pacientes con criptorquidia. Este riesgo disminuye o
desaparece si se realiza una orquidopexia antes de los 10 años. El cáncer puede desarrollarse también en el
testículo contralateral con descenso normal. La causa del cáncer testicular se desconoce.
La mayoría de los cánceres testiculares se originan en las células germinales primordiales. Los tumores de las
células germinales se clasifican como seminomas (40%) o no seminomas (los tumores que contienen cualquier
elemento diferente de un seminoma; 60%). Los no seminomas incluyen teratomas, carcinomas embrionarios,
tumores del seno endodérmico (tumores del saco vitelino) y coriocarcinomas. Las combinaciones histológicas son
comunes; p. ej., un teratocarcinoma contiene componentes de teratoma más carcinoma embrionario. Los
carcinomas funcionantes de células intersticiales testiculares son raros (<>
Incluso los pacientes con tumores aparentemente localizados pueden tener metástasis ocultas en los ganglios o
en las vísceras. Por ejemplo, casi el 30% de los pacientes con cáncer no seminoma tiene recidivas con metástasis
ganglionares o viscerales si no se somete a ningún tratamiento después de la orquiectomía. El riesgo de
metástasis es mayor para el coriocarcinoma y menor para el teratoma.
Los tumores originados en el epidídimo, los apéndices testiculares y el cordón espermático suelen ser fibromas
benignos, fibroadenomas, tumores adenomatoides y lipomas. En ocasiones aparecen sarcomas, más
comúnmente rabdomiosarcomas, especialmente en niños.
Referencia general
Cáncer testicular
1. American Cancer Society: Key statistics for testicular cancer.
DR P. MARAZZI/SCIENCE PHOTO
Síntomas y signos del cáncer testicular LIBRARY
La mayoría de los pacientes consultan por una masa escrotal, que es
indolora o a veces se asocia con un dolor sordo y sostenido. En algunos
pocos pacientes, una hemorragia dentro del tumor puede producir
dolor local agudo y sensibilidad al tacto. Muchos descubren la masa por sí mismos después de un traumatismo
menor del escroto. En raras ocasiones, los pacientes con enfermedad ampliamente metastásica presentan
síntomas relacionados con sus metástasis (p. ej., dolor abdominal, lumbalgia, confusión o cefaleas, disnea, dolor
torácico).
Diagnóstico de cáncer testicular
Ecografía para observar las masas escrotales
Exploración si hay una masa testicular
Estadificación por TC abdominal, pelviana y de tórax, así como examen de los tejidos
Marcadores tumorales séricos como alfa-fetoproteína (AFP) y beta-HCG (gonadotrofina coriónica humana)
Muchos pacientes descubren la masa ellos mismos durante un autoexamen. Debe fomentarse el autoexamen
mensual entre los varones jóvenes.
El origen y la naturaleza de las masas escrotales debe determinarse con exactitud, porque la mayoría de las
durante la evaluación física puede ser difícil. La ecografía del escroto puede confirmar el origen testicular. Si se
confirma una masa testicular, se deben medir los marcadores tumorales séricos (AFP, beta-HCG y lactato
deshidrogenasa [LDH]) y obtener una radiografía de tórax. Los marcadores séricos pueden ayudar a diferenciar
masas benignas de cancerosas, pero los resultados no son definitivos. Luego, está indicada la orquiectomía
radical a través de un abordaje inguinal; el cordón espermático se expone y se ocluye con una pinza antes de
manipular el testículo anormal.
Si se confirma el cáncer, es necesaria una TC de abdomen, pelvis y tórax para establecer la estadificación clínica
con el sistema estándar TNM (tumor, ganglio, metástasis) (véase tabla Estadificación del cáncer testicular de
AJCC/TNM y Definiciones de TNM y marcadores séricos para el cáncer testicular). Los tejidos obtenidos durante el
tratamiento (que en general es la orquiectomía inguinal radical) brindan información histopatológica importante,
en especial sobre la proporción de los tipos histológicos y la presencia de invasión vascular intratumoral o
linfática. Esta información puede predecir el riesgo de metástasis ocultas en los ganglios linfáticos o las vísceras.
Los pacientes con tipos de tumores diferentes de los seminomas tienen un 30% de riesgo de recurrencias, a
pesar de tener lo que parece ser una enfermedad localizada. Los seminomas son recurrentes en un 15% de estos
pacientes.
Pronóstico del cáncer testicular
El pronóstico depende de la histología y el tamaño del tumor. La tasa de supervivencia a 5 años es > 95% para
pacientes con seminoma o no seminoma localizado en el testículo, o con no seminoma y metástasis pequeñas en
el retroperitoneo. La tasa de supervivencia a 5 años para aquellos con metástasis retroperitoneales grandes o
con metástasis pulmonares o de otras vísceras varía desde el 48% (para algunos no seminomas) hasta > 80%,
según el sitio, el volumen y la histología de las metástasis, pero incluso los pacientes con enfermedad avanzada
en el momento del diagnóstico pueden curarse.
Tratamiento del cáncer testicular
Orquiectomía inguinal radical
Radioterapia o quimioterapia para los seminomas
Generalmente, quimioterapia o resección de los ganglios linfáticos retroperitoneales para los tumores no
seminomatosos
Vigilancia activa
La orquiectomía inguinal radical es la base fundamental del tratamiento, y brinda además importante
información para el diagnóstico; también ayuda a formular el plan de tratamiento posterior. Durante la
orquiectomía, puede colocarse una prótesis testicular cosmética. Las prótesis de silicona no suelen estar
disponibles debido a los problemas asociados con los implantes mamarios. Sin embargo, se han desarrollado
implantes salinos. Para los varones que deseen conservar su capacidad reproductiva, una posibilidad es la
preservación en un banco de semen antes de la radioterapia o la quimioterapia.
Radioterapia
Una opción para el seminoma después de la orquidectomía unilateral es la radioterapia, por lo general con 20 a
40 grays (Gy; se usan dosis más altas para pacientes con una masa ganglionar) desde las regiones paraaórticas
hasta el diafragma. La región ilioinguinal ipsilateral ya no se trata en forma rutinaria. En ocasiones, también se
irradian el mediastino y la región supraclavicular izquierda, dependiendo del estadio clínico. Sin embargo, en la
etapa I de la enfermedad, el carboplatino en una sola dosis ha reemplazado en gran parte a la radioterapia
debido a las preocupaciones por la toxicidad cardiovascular a largo plazo y una mayor incidencia de cánceres
secundarios y muerte con radioterapia. No hay papel para la radioterapia en el tumor no seminomatoso.
Resección de los ganglios linfáticos
Para los no seminomas, muchos expertos consideran como tratamiento estándar el vaciamiento retroperitoneal.
Para los tumores de estadio clínico 1 en pacientes sin factores pronósticos que indiquen probabilidad de
recidivas, una alternativa es la vigilancia activa (determinaciones frecuentes de los marcadores séricos,
radiografías del tórax, TC). Las masas ganglionares retroperitoneales de tamaño intermedio requieren la
resección de los ganglios y quimioterapia (p. ej., bleomicina, etopósido, cisplatino), pero la secuencia óptima no
está aclarada aún.
El vaciamiento de los ganglios linfáticos se realiza por laparoscopia en algunos centros. El efecto adverso más
común de este tratamiento es la imposibilidad de eyacular. Sin embargo, a menudo es posible una resección con
conservación de los nervios, en especial para tumores de etapas iniciales, que suele preservar la eyaculación.
Quimioterapia
Los ganglios linfáticos > 5 cm, las metástasis ganglionares por encima del diafragma o las metástasis viscerales
requieren quimioterapia combinada inicial basada en platino seguida de cirugía de consolidación para las masas
residuales. Este tratamiento por lo general controla al tumor a largo plazo. La fertilidad suele estar afectada; por
lo tanto, debe considerarse la conservación de espermatozoides en banco antes del tratamiento. Sin embargo, no
se ha demostrado que haya ningún riesgo para el feto si se logra el embarazo.
Vigilancia
Se prefiere con intensidad la vigilancia para los pacientes con seminoma en estadio 1 o tumores de células
germinales no seminomatosos, aunque muchos médicos no ofrecen esta opción porque requiere protocolos de
seguimiento estrictos y un cumplimiento excelente por parte del paciente para ser seguro. Es más común que se
la ofrezca a aquellos con bajo riesgo de recidivas. Los pacientes de alto riesgo suelen recibir terapia adyuvante,
sea disecciones de los ganglios linfáticos retroperitoneales o 1 a 2 ciclos de quimioterapia.
Recidivas
Las recidivas no seminomatosas suelen tratarse con quimioterapia, aunque la disección retroperitoneal tardía de
los ganglios linfáticos puede ser apropiada para algunos pacientes con recidiva ganglionar, marcadores
tumorales normales y sin evidencia de metástasis viscerales.
Conceptos clave
Cáncer testicular, que es el cáncer sólido más común en varones de 15 a 35 años y a menudo es
curable, en particular el seminoma.
Los tumores escrotales se evalúan con ecografía y, si son testiculares, se puede obtener una
radiografía de tórax y medir los niveles de AFP (alfa-fetoproteína), beta-HCG (gonadotropina
coriónica humana) y LDH (lactato deshidrogenasa).
El tratamiento primario es la orquiectomía inguinal radical, seguida de vigilancia, quimioterapia,
radioterapia o disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales.