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Desarrollo Embrionario Humano: Etapas Clave

El documento describe las etapas del desarrollo embrionario humano desde la fecundación hasta el nacimiento. En la primera etapa, el cigoto se divide para formar el blastocisto, que luego se implanta en el útero y se convierte en un embrión. El embrión pasa por distintos estadios de desarrollo en cada uno de los tres trimestres del embarazo, formándose gradualmente los órganos y sistemas del cuerpo. Al final del primer trimestre, el embrión se convierte en un feto completamente formado y

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Desarrollo Embrionario Humano: Etapas Clave

El documento describe las etapas del desarrollo embrionario humano desde la fecundación hasta el nacimiento. En la primera etapa, el cigoto se divide para formar el blastocisto, que luego se implanta en el útero y se convierte en un embrión. El embrión pasa por distintos estadios de desarrollo en cada uno de los tres trimestres del embarazo, formándose gradualmente los órganos y sistemas del cuerpo. Al final del primer trimestre, el embrión se convierte en un feto completamente formado y

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Desarrollo Embrionario en el ser humano

Desarrollo Embrionario

El desarrollo embrionario es el periodo de tiempo que comprende la


unión del óvulo y los espermatozoides, es decir, entre la fecundación y
el parto. Como resultado de la fecundación, se obtiene la célula huevo
o cigoto, que luego de múltiples divisiones celulares constituirá un ser
humano completo. A raíz de la transformación del cigoto en un
organismo completo, este estará constituido por cientos, miles o
millones de células según la especie. Este organismo se asemejará a
sus padres de la misma manera que sus padres se asemejaron a sus
propios progenitores. El desarrollo dura normalmente nueve meses, y
en cada uno de los trimestres en los que se divide se desarrollan
diferentes partes del cuerpo.

El proceso de desarrollo embrionario implica una etapa de


multiplicación de células (segmentación), de organización de tejidos y
órganos (gastrulación y organogénesis), y de modelado de la forma
corporal y aumento de tamaño (crecimiento).

Embriogénesis

Se denomina embriogénesis al proceso que se inicia tras la


fecundación de los gametos para dar lugar al embrión, en las primeras
fases de desarrollo de los seres vivos pluricelulares. En el ser humano
este proceso dura ocho semanas, y entonces el embrión acaba su
primera etapa de desarrollo y pasa a denominarse feto.

Primer trimestre

Se considera la tercera semana de embarazo como la primera


efectiva, pues en las dos primeras semanas se produce la ovulación y
desprendimiento del óvulo que será fecundado. Esta fecundación tiene
lugar ya en la tercera semana: el óvulo y el espermatozoide se unen
formando el cigoto mientras bajan a través de una de las trompas de
Falopio.
El cigoto continúa dividiéndose formando las nuevas células, a las que
pronto les aparecerá un recubrimiento, denominando a todo el
conjunto como blastocisto. La división de células continúa ocurriendo
mientras tanto, hasta que en un cierto punto del desarrollo este
blastocito se transforma en embrión.

En la cuarta semana, el embrión, que ya mide cerca de cinco


milímetros, se introduce en la pared uterina y comienza a nutrirse a
través de esta. En la quinta semana ya comienza a desarrollar los
principales sistemas del embrión como el cerebro, la médula espinal,
el corazón o el tracto gastrointestinal.

Las células comienzan a adquirir funciones específicas durante esta


semana, y entre las que se desarrollan se pueden encontrar las
células sanguíneas, las del riñón y las neuronas. Esta quinta semana
es una de las que cuenta con mayores riesgos para el correcto
desarrollo del bebé, pues hay un riesgo mayor de que se puedan
producir anomalías genéticas por la ingesta de medicamentos, alcohol,
drogas o por infecciones como la rubeola.

Durante la sexta y séptima semana se continúan desarrollando rasgos


que permiten identificar partes del embrión como los ojos, los oídos o
el corazón, así como las manos y los pies durante la octava semana.
El cerebro del embrión también continúa su desarrollo y se forma el
tejido de los distintos huesos. En la novena semana también se
pueden empezar a ver los brazos, los codos, y comienzan a crecer sus
órganos esenciales.

A partir de la décima semana ya no se considera embrión, sino feto. El


feto ya mide cerca de 7 centímetros. Durante esta semana también se
comienzan a ver los párpados, las orejas y la cara, y la placenta
comienza a nutrir al feto a través del cordón umbilical.

Segundo trimestre

Al principio de este trimestre lo más apreciable del feto es su cabeza,


que ocupa cerca de la mitad de su tamaño total. Se continúan
desarrollando durante estas semanas aspectos como las uñas o los
genitales, y la cara ya está formada. Los párpados cierran los ojos del
bebé, y hasta la 28 semana permanecerán así.

El feto empieza a hacer sus primeros movimientos entre las semanas


15 y 18. A estas alturas, el feto ya tiene una medida cercana a los 18
centímetros y pesa cerca de 200 gramos. Los huesos se vuelven más
duros y comienza a aparecer el primer pelo, denominado lanugo. Entre
las semanas 19 y 21 el bebé comienza a oír, y además se mueve de
forma más activa, de modo que la madre puede llegar a sentir sus
movimientos.

En la semana 22 el lanugo ya se ha extendido a todo el cuerpo del


feto, apareciendo también las cejas y las pestañas. El bebé también
hace su primera deposición, llamada meconio, la cual expulsa por el
tracto intestinal. El movimiento también sigue siendo activo,
desarrollando ahora los músculos y pudiendo escuchar los latidos de
su corazón.

Al final de esta etapa, se desarrollan las vías respiratorias del bebé y


la médula ósea comienza a producir células sanguíneas. El feto
también comienza a almacenar grasa.

Tercer trimestre

El bebé comienza a terminar de desarrollar diferentes partes de su


cuerpo: todo lo relacionado con los ojos y las huellas de los pies ya
son bien perceptibles. Los pulmones también alcanzan un alto grado
de funcionamiento, aunque no el necesario para sobrevivir fuera del
útero. El feto además es capaz de oír ruidos fuertes del exterior.

Entre las semanas 27 y 30 el bebé vuelve a abrir los párpados, y el


sistema nervioso se desarrolla mucho, sobre todo en el cerebro y para
las órdenes de diferentes funciones del cuerpo. El sistema respiratorio
comienza a producir agente tensioactivo, que hace que los alveolos
puedan llenarse de aire cuando nazca. El tamaño del feto para la
semana 28 ya ocupa la mayor parte del útero, y se suele posicionar de
forma invertida, de forma que tenga más facilidad para mover las
rodillas y los pies.
A partir de la semana 31 el bebé comienza a retener hierro, calcio y
fósforo en su organismo, lo que impulsa aún más el desarrollo del
cuerpo. Los huesos ya están completamente formados, aunque aún
blandos. El sistema respiratorio también continúa su desarrollo, pero
los pulmones aún no son lo suficientemente maduros.

Para la semana 35 el bebé ya pesa cerca de 2,5 kilos, y su corazón y


vasos sanguíneos ya se han formado por completo, como también lo
están los músculos y los huesos. El bebé además adquiere patrones
de sueño.

En las últimas semanas, entre la 38 y la 40, desaparece el lanugo


excepto de hombros y brazos, siendo el cabello desarrollado en la
cabeza además más grueso y resistente. Aparecen también los brotes
mamarios.

A partir de la semana 40 se considera que el embrión está


desarrollado por completo y listo para nacer, variando la fecha en que
ocurre.

Etapas del desarrollo del feto.

Un bebé atraviesa varias etapas de desarrollo a partir de la


fecundación del óvulo. El óvulo se desarrolla hasta convertirse en un
blastocito, un embrión y, por último, un feto.

Fecundación

En cada ciclo menstrual normal, un óvulo se desprende de uno de los


ovarios unos 14 días después de la última menstruación. La liberación
del óvulo se denomina ovulación. Este óvulo suelto se dirige hacia el
extremo de una de las dos trompas de Falopio, caracterizadas por
tener forma de embudo.

Durante la ovulación, el moco del cuello uterino se vuelve más fluido y


elástico, de forma que los espermatozoides puedan entrar en el útero
rápidamente. En unos 5 minutos, los espermatozoides se desplazan
desde la vagina, a través del cuello uterino, hacia el interior del útero y
hasta el extremo en forma de embudo de una trompa de Falopio,
donde se suele producir la fecundación. Las células que recubren el
interior de las trompas de Falopio facilitan la fecundación. Si un
espermatozoide penetra en el óvulo, este queda fecundado. Pequeños
cilios que revisten las trompas de Falopio arrastran el óvulo fecundado
(cigoto) por las trompas hacia el útero. Las células del cigoto se
dividen varias veces mientras el cigoto desciende por el interior de la
trompa de Falopio hasta el útero. El cigoto tarda de 3 a 5 días en
entrar en el útero.

Ya dentro del útero, las células continúan dividiéndose y se convierten


en una bola hueca denominada blastocito. El blastocisto se implanta
en la pared del útero al cabo de unos 6 días después de la
fecundación.

Si se libera y fecunda más de un óvulo, se produce entonces un


embarazo de más de un feto, por lo general dos (mellizos). Dado que
el material genético de cada óvulo y de cada espermatozoide es
ligeramente diferente, cada óvulo fecundado es diferente. Los gemelos
resultantes son por lo tanto gemelos dicigóticos (o bivitelinos). Los
gemelos idénticos son el resultado de que un único óvulo fecundado
se separe en dos embriones después de haberse comenzado a dividir.
Dado que un único óvulo es fecundado por un único espermatozoide,
el material genético de los dos embriones es el mismo.

Desarrollo del Blastocisto

Transcurridos unos 6 días después de la fecundación, el blastocito se


adhiere al revestimiento interno del útero, por lo general cerca de la
parte superior. Este proceso, denominado implantación, se completa
alrededor del día 9 o 10.

La pared del blastocito tiene el grosor de una célula, excepto en una


zona, en la que equivale al de 3 o 4 células. En esta zona engrosada,
las células internas se convierten en el embrión, mientras que las
externas penetran en la pared del útero y se transforman en la
placenta. La placenta produce varias hormonas necesarias para
el trofoblasto (células que formarán la futura placenta), la masa
celular interna (conjunto de células que darán lugar al feto) y el
blastocele (cavidad interna rellena de líquido).

mantener el embarazo. Por ejemplo, produce la gonadotropina


coriónica humana, la cual evita que los ovarios liberen más óvulos y
los estimula para segregar estrógenos y progesterona de forma
continua. La placenta también transporta oxígeno y nutrientes de la
madre al feto, y materiales de desecho del feto a la madre.

Algunas células de la placenta se convierten en la capa externa de las


membranas (corion) alrededor del blastocisto en desarrollo. Otras
células se desarrollan en una capa interna de las membranas
(amnios), que forma el saco amniótico. Cuando se forma el saco
(alrededor del día 10 o 12), el blastocisto ya se considera un embrión.
Este se llena de un líquido claro (líquido amniótico) y se expande para
envolver al embrión en desarrollo que flota en su interior.

Desarrollo del embrión.

La siguiente etapa evolutiva corresponde al embrión, que se desarrolla


en el interior del saco amniótico, bajo el revestimiento del útero, en un
lado. Esta fase de gestación se caracteriza por la desarrollo de la
mayoría de los órganos internos y de las estructuras rudimentarias de
todos los órganos y tejidos del ectodermo, mesodermo y endodermo
(donde se establecen las estructuras primordiales de todos los
sistemas orgánicos: ojos, oídos, extremidades en brotes, corazón,
pulmones, genitales internos). Este proceso se llama organogénesis, y
hacia la octava semana están presentes todas las piezas del nuevo
individuo. Luego, el embrión se alarga, y empieza a entreverse una
forma humana. Poco después, comienza a desarrollarse la zona que
se convertirá en el cerebro y en la médula espinal (tubo neural) y los
principales vasos sanguíneos empiezan a desarrollarse antes, en
torno al día 16. El corazón comienza a bombear líquido por los vasos
sanguíneos hacia el día 20, y el día 21 aparecen los primeros glóbulos
rojos (eritrocitos). Los vasos sanguíneos continúan desarrollándose en
el embrión y en la placenta.
Casi todos los órganos terminan de formarse unas 10 semanas
después de la fecundación (lo que equivale a 12 semanas de
embarazo). Las excepciones son el encéfalo y la médula espinal, que
siguen formándose y madurando durante todo el embarazo. La
mayoría de las malformaciones (anomalías congénitas) tienen lugar
durante el periodo de formación de los órganos, cuando el embrión es
más sensible a los efectos de fármacos, radiaciones y virus. Por lo
tanto, una mujer embarazada no debe recibir vacunas con virus
activos ni tomar ningún medicamento durante este periodo, a no ser
que sean esenciales para su salud (véase Consumo de medicamentos
u otras drogas durante el embarazo).

Desarrollo del feto y la placenta.

Al final de la octava semana después de la fecundación (10 semanas


de embarazo), el embrión se considera un feto. Durante esta fase, las
estructuras ya formadas crecen y se desarrollan. Los aspectos
siguientes son indicadores de la edad gestacional:

- A las 12 semanas de embarazo, el feto llena completamente el útero.

- A las 14 semanas puede identificarse el sexo del feto.

- Entre las 16 y las 20 semanas, la mujer embarazada siente por


primera vez los movimientos del feto. Las mujeres que ya han estado
embarazadas suelen percibir los movimientos del feto unas 2 semanas
antes que las primigestas.

- A las 24 semanas: el feto podría sobrevivir fuera del útero.

Los pulmones siguen madurando hasta casi el momento del parto. El


cerebro acumula células nuevas durante todo el embarazo y durante el
primer año de vida después del nacimiento.

Mientras la placenta se desarrolla, extiende pequeñas proyecciones


pilosas (vellosidades) en la pared del útero. Estas proyecciones se
ramifican en una complicada disposición arbórea. Esta disposición
aumenta enormemente la zona de contacto entre la pared del útero y
la placenta, de modo que se puedan intercambiar más nutrientes y
productos de desecho. La placenta está totalmente formada entre las
18 y las 20 semanas, pero sigue creciendo durante el embarazo. En el
parto pesa alrededor de 500 g.

Cambios físicos de la madre durante el embarazo

Primer trimestre

En este periodo, se produce un aumento de la producción de algunas


hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos que se producen
en algunos órganos y actúan sobre otros.

Estas hormonas son necesarias para preparar el cuerpo para el


embarazo y mantenerlo, como los estrógenos y la progesterona, la
gonadotropina coriónica (que suprime la menstruación), preparar las
glándulas mamarias para la lactancia (estrógenos y prolactina), inducir
el parto (oxitocina) y, en menor medida, las hormonas tiroideas (que
incrementan funciones corporales de la madre para que el crecimiento
del feto sea adecuado) o la insulina para la regulación de la glucosa.
Estas variaciones hormonales serán las responsables de muchos de
los cambios que tienen lugar en el cuerpo femenino durante la
gestación:

- Aumento del tamaño y la sensibilidad de las mamas. Además, los


pezones se tornan más prominentes y las areolas se agrandan y se
hacen más oscuras. Igualmente, se hinchan y se hacen visibles unas
pequeñas protuberancias blanquecinas alrededor del pezón, llamadas
tubérculos de Montgomery, que posteriormente se encargarán de
producir un líquido que ayudará a protegerlo. En ocasiones, el
desarrollo de la mama puede producir punzadas y dolor en los
pezones.

- Incremento del ritmo cardiaco. Dado que tiene que bombear más
sangre, el corazón late más deprisa. Al final del embarazo, la placenta
recibe una quinta parte del flujo sanguíneo de la madre. También
aumenta la cantidad de sangre que tiene la madre, y el ritmo
respiratorio y el metabolismo se vuelven más rápidos. El retorno
sanguíneo por las venas, desde las piernas, puede verse más
afectado por el aumento de tamaño del útero y se puede producir
hinchazón o edema en las piernas y, en ocasiones, varices.

- Mayor apetito y aumento de peso, aunque también es posible


adelgazar un poco. La cintura puede ensancharse y, a partir del
segundo mes, también pueden hacerlo las caderas. El desarrollo del
bebé, la placenta, el líquido amniótico y el extracelular, el mayor
volumen de sangre, de las mamas y del útero, así como el aumento de
los depósitos de grasa, producen el incremento de peso a lo largo de
los nueve meses de embarazo.

- Cambios de humor e irritabilidad. También puede darse una mezcla


de emociones como dudas, alegría y ansiedad.

Segundo Trimestre

Durante estas semanas, el cuerpo de la madre seguirá


transformándose para facilitar el desarrollo y crecimiento del feto:

- El útero y, por tanto, el abdomen, siguen aumentando de volumen.


En consecuencia, la cintura sigue ensanchándose. Esto puede originar
estrías de color rosáceo en la piel.

- El sistema inmunológico se torna menos sensible. De esta manera,


evita cualquier rechazo inmunológico a su hijo.

- Muchas de las molestias que pudieran haber aparecido durante el


primer trimestre, como las náuseas o el cansancio, desaparecen
durante estas semanas y, de hecho, es habitual que la madre se
sienta plena de energía.

Tercer Trimestre

Durante estas semanas, la embarazada vivirá los siguientes cambios


físicos y síntomas:

- Continúa el aumento de tamaño del útero y del abdomen. Pueden


incluso llegar a interferir con la rutina diaria de la mujer embarazada en
actividades tan básicas como comer, dormir, caminar, inclinarse o
incorporarse.

- Cansancio intermitente, lo que provoca una mayor necesidad de


dormir con más frecuencia.

- Estiramiento de los ligamentos del cuerpo, principalmente en caderas


y pelvis. De esta manera, el cuerpo de la mujer se prepara para el
parto.

- Aumento de las ganas de orinar, cuando la cabeza del bebé ya está


encajada en la pelvis.

Embriología.

La embriología se trata de la especialidad que se encarga de estudiar


todo lo relacionado con el desarrollo del embrión hasta el momento de
su nacimiento. Esta especialidad proporciona los diferentes
conocimientos sobre el comienzo de la vida humana y las diferentes
etapas y desarrollos que se van produciendo durante el embarazo.
Gracias a los conocimientos de la embriología humana se conoce
mucho mejor todo lo relacionado con el desarrollo normal del embrión,
así como las posibles causas de las malformaciones.

Disciplinas relacionadas.

Muchos de los trastornos y malformaciones que puede sufrir el


embrión en las primeras semanas se recogen en las especialidades de
la embriología humana y biología del desarrollo. Gracias a estos
conocimientos se consigue corregir este tipo de trastornos o
malformaciones y permitir el desarrollo normal del embrión. Entre las
patologías que se pueden destacar son hemangiomas capilares y
espina bífida en bebés, hernia diafragmática congénita… entre otras
más.

Son varias las subespecialidades que podemos encontrar dentro de la


embriología, las cuales podemos dividir en:
Teratología: abarca todo lo relacionado con el desarrollo con
anomalías en el feto. Suele estar relacionada con los factores tanto
genéticos como ambientales que son capaces de alterar el desarrollo
normal, provocando esas anomalías o defectos congénitos en el feto.

Embriología comparada: es la especialidad que se encarga de


comparar los embriones de los seres vivos para hallar las diferencias y
similitudes en cuanto a sus procesos biológicos.

Embriología química: se trata de la especialidad que ofrece las


bases químicas del desarrollo del embrión, proporcionando la
estructura química y molecular.

Embriología moderna: es la especialidad que termina completando


otras ramas como pueden ser la de genética, medicina o bioquímica.

Biología del desarrollo: estudia todos los cambios morfológicos que


se dan en las células, los tejidos o los órganos. Se trata de una
especialidad que estudia más allá de la etapa prenatal, puesto que
recoge la información desde la célula germinal de los progenitores
hasta su sucesor.
- Fecundación

Después de un ciclo de menstruación normal, ocurre el


desprendimiento de uno de los óvulos del ovario luego de 14 días de
la última fecha de la menstruación. A este proceso de “liberación” se le
conoce como ovulación.

Es en dicha fase de ovulación en la que el moco del cuello uterino se


torna más fluido y elástico, de manera que los espermatozoides
puedan ingresar fácilmente desplazándose por la vagina, mediante el
cuello uterino.

El recorrido continúa hacia el interior del útero hasta llegar a las


trompas de Falopio, donde se produce la fecundación de forma
natural. Aquí el espermatozoide se une con el óvulo, dando lugar a un
cigoto (óvulo fecundado).

- Cigoto

Se trata de la etapa inicial del desarrollo embrionario, que ocurre


inmediatamente después de la fecundación. El cigoto es el resultado
de la unión del óvulo y el espermatozoide, lo que crea una única célula
con el material genético de ambos progenitores. Esta célula tiene la
capacidad de dividirse y desarrollarse en un organismo completo.

Durante el trayecto del cigoto a través de las trompas de Falopio hacia


el útero, que tarda aproximadamente de 3 a 5 días, las células se
dividen mediante un proceso llamado mitosis.

A medida que avanza la división celular, el cigoto se transforma en


una estructura multicelular denominada mórula. Posteriormente, esta
continúa dividiéndose hasta formar una estructura hueca llamada
blastocisto, que se implantará en el útero y dará inicio a la etapa
embrionaria.

- Mórula

A medida que el cigoto desciende por las trompas de Falopio hacia el


útero, sus células se dividen y se forma una estructura compacta
llamada mórula. Esta fase ocurre aproximadamente de 3 a 5 días
después de la fecundación.

El término “mórula” proviene del latín “morula”, que significa “mora” o


“frambuesa”, debido a su apariencia redondeada y compacta, similar a
una fruta. Durante esta etapa, las células son prácticamente
indiferenciadas y totipotentes, lo que significa que tienen la capacidad
de dar lugar a cualquier tipo de célula del organismo.

A medida que las células de la mórula siguen dividiéndose, comienzan


a reorganizarse y a diferenciarse en dos grupos: el embrioblasto, que
dará lugar al embrión propiamente dicho, y el trofoblasto, que formará
parte de la placenta y otras estructuras de soporte.

- Blastocisto

El embrión en desarrollo continúa dividiéndose hasta que toma la


forma de un blastocisto, una estructura hueca que se implantará en el
revestimiento del útero aproximadamente 6 días después de la
fecundación.

El blastocisto tiene una zona engrosada que dará lugar al embrión,


mientras que las células externas se convertirán en la placenta.

- Gástrula

En la etapa de gástrula, las células del embrión en desarrollo


comienzan a organizarse en capas distintas, lo que dará lugar a la
formación de diferentes tejidos y órganos. Este proceso es esencial
para el desarrollo de estructuras anatómicas y funcionales en el
embrión.

- Embrión

El desarrollo embrionario es una etapa crucial en el crecimiento de un


nuevo ser humano. Esta fase comienza después de la implantación
del blastocisto en el útero, alrededor de la segunda semana después
de la fecundación, y se extiende hasta aproximadamente la décima
semana de embarazo.

Durante dicho periodo, el embrión experimenta una rápida


diferenciación celular y especialización que dará lugar a la formación
de los órganos y estructuras fundamentales del cuerpo humano.
El embrión se desarrolla dentro del saco amniótico, que lo protege y le
proporciona el entorno adecuado para su crecimiento. Algunos
eventos cruciales en la fase embrionaria incluyen la formación del tubo
neural, que dará lugar al cerebro y la médula espinal, el desarrollo del
corazón y los vasos sanguíneos, y la aparición de los primeros
glóbulos rojos o eritrocitos.

A medida que avanza la etapa embrionaria, las estructuras externas y


las características específicas del futuro bebé comienzan a tomar
forma, sentando las bases para la siguiente etapa: el desarrollo fetal.

- Feto

Esta es la etapa posterior al desarrollo embrionario y abarca desde la


undécima semana de embarazo hasta el nacimiento. Durante esta
fase, el feto continúa creciendo y madurando, y sus órganos y
sistemas corporales se perfeccionan y se preparan para funcionar
fuera del útero materno.

Durante el desarrollo fetal, se producen cambios notables en el


tamaño y la forma del feto, y sus características faciales y corporales
se vuelven más definidas. El sistema nervioso central sigue
madurando, y el cerebro experimenta un rápido crecimiento. Los
órganos internos, como los pulmones, el hígado y los riñones,
continúan desarrollándose y madurando, mientras que el sistema
circulatorio y el corazón aumentan su capacidad para bombear sangre
de manera eficiente.

Además, el feto desarrolla la capacidad de realizar movimientos –


conocidos como “movimientos fetales” o “pataditas”–, que son un
indicador importante de su bienestar. A medida que se acerca el final
del embarazo, el feto adquiere la posición adecuada para el
nacimiento y se prepara para su entrada en el mundo exterior.
Los patrones básicos de desarrollo son notablemente similares en
todos los animales, en particular entre los vertebrados. Los estudios
experimentales sobre el desarrollo de los erizos de mar, los anfibios,
las aves y los mamíferos nos brindan un fundamento sólido para la
comprensión del desarrollo humano.

No obstante, el estudio de los embriones humanos en la etapa previa


a la implantación fue posible con el advenimiento,

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