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San Martin - Cartas

La carta resume en tres oraciones: José escribe a sus nietas Mercedes y Josefa recordando sus historias de la independencia de América del Sur. Les cuenta brevemente sobre la independencia de Chile tras el Cruce de los Andes, y luego sobre cómo lideró la campaña en Perú, culminando en la declaración de independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Les pregunta qué otras historias les gustaría que les cuente la próxima vez.

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San Martin - Cartas

La carta resume en tres oraciones: José escribe a sus nietas Mercedes y Josefa recordando sus historias de la independencia de América del Sur. Les cuenta brevemente sobre la independencia de Chile tras el Cruce de los Andes, y luego sobre cómo lideró la campaña en Perú, culminando en la declaración de independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Les pregunta qué otras historias les gustaría que les cuente la próxima vez.

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Carta de José Niño a un amigo de la infancia

Málaga, 6 de julio de 1785


Querido Juan:
Te escribía para saber como estabas y para
que veas que ¡ya puedo escribir y leer solo! ¡Espero que vos ya
sepas leer también!
Tuvimos un viaje de varios meses para llegar
hasta aquí y vivimos un tiempo en Cádiz, una ciudad en la
costa oeste de España, pero ahora estamos viviendo en
Málaga. Estos lugares dan los dos al mar y, cuando lo veo, me
imagino regresando nuevamente a la tierra en donde tanto
nos divertíamos jugando.
Ahora suelo jugar con Justo, porque Manuel y
Juan Fermín ya iniciaron su carrera militar y no están tanto
en casa. Y a María Elena no le divierten los mismos juegos que
a Justo y a mí. Solemos escondernos, trepados a los árboles y
darles un buen susto a los que pasan por allí. Y en el patio de
casa, ¡construimos una hamaca! Nos costó un poco amarrarla,
pero lo logramos y ahora podemos balancearnos allí y ver
quién de los dos llega más alto.
Ya en unos años nosotros también podremos
comenzar la carrera militar y sueño, un día, regresar a
nuestra tierra para verla libre y soberana, cueste lo que
cueste. ¿Qué soñás vos para nuestra patria?
Tu amigo,

José Francisco
Carta de San Martín a su hija Mercedes

Bruselas, 1825
Mi querida Merceditas:
Sabes lo mucho que te quiero, y que para mí algo muy
importante para darte en esta vida es una buena educación.
Por eso aquí van unos consejos que son extremadamente
valiosos:
Humaniza tu carácter y hazlo sensible aún con los
insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca
abriéndole la ventana para que saliese: «Anda, pobre
animal, el mundo es demasiado grande para nosotros
dos.»
Inspira siempre amor a la verdad y odio a la mentira.
Inspira gran confianza y amistad pero uniendo el respeto.
Crece en la caridad con los pobres.
Ten respeto sobre la propiedad ajena.
Acostúmbrate a guardar un Secreto.
Sé indulgente hacia todas las religiones.
Busca ser siempre dulce con los criados, pobres y viejos.
Habla poco y lo preciso.
Acostúmbrate a estar formal en la mesa.
Ten amor al aseo y desprecio al lujo.
Crece cada día en amor por la patria y por la libertad.

Con cariño,

Tu padre
Carta de San Martín a Godoy Cruz

Mendoza, 24 de mayo de 1816


Estimado Tomás:

¿Hasta cuándo esperamos nuestra independencia? ¿No le


parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el
pabellón y cocarda nacional y por ultimo hacer la guerra al
soberano de quien dependemos? ¿Qué relaciones podremos
emprender cuando estamos a pupilo?

Los enemigos, y con mucha razón, nos tratan de insurgentes,


pues nos declaramos vasallos. Esté usted seguro que nadie
nos auxiliará en tal situación, y por otra parte el sistema
ganaría un 50% con tal paso. Ánimo, que para los hombres
de coraje se han hecho las empresas.

Veamos claro, mi amigo: si no se hace, el Congreso es nulo en


todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía, es
una usurpación que se hace al que se cree verdadero, es decir,
a Fernandito.

Atentamente,

Gral. José de San Martín


Mendoza, 1819
“¡Soldados! Todos y cada uno de ustedes conocen el esfuerzo y las dificultades
por las que hemos pasado. Llegar hasta aquí es bastante, pero nunca es
suficiente. El enemigo espera, y espera bien armado, señores. Son la esperanza
de la América, cada uno de ustedes lleva consigo lo más importante, ¡la
libertad! Trescientos años de masacre y de barbarie tiñen nuestra tierra de
sangre, pero hemos venido a decir ¡basta!, ¡se acabó!
Soldados, se me llena el corazón al ver a tantos guerreros dispuestos,
nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recordarán este momento con
orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida. Donde puedan
sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena, donde cada hombre pueda
decidir su destino sin importar su color, su linaje, su procedencia, ni qué
carajo. Porque todos somos iguales ante el Supremo, así como somos iguales
ante la muerte, porque cualquier hijo de mujer merece ser libre de una vez y
para siempre. ¡Seamos libres, que lo demás no importa nada! ¡Viva la patria!”
Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos: sin
duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que
nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a
desengañarlos. La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos. Si no
tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se
acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetillas que nos trabajan
nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los
indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os
daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser
esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la
mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de
coraje.

Proclama al Ejército de los Andes


Carta de José abuelo a sus nietas

Grand Bourg, 5 de septiembre de 1845

Mis queridas Mercedes y Josefa:


Este anciano que tanto las
quiere, quiere escribirles algunas palabras, para que no
queden mis historias solo en los recuerdos de nuestras
charlas, y puedan volver a ellas cuando quieran.
Les conté del Cruce de los
Andes y de la independencia de Chile, ¡pero aún faltaba la
independencia de otras tierras! Porque para proteger a las
Provincias Unidas y a Chile de un nuevo avance realista era
necesario vencerlos en Perú. Por eso ¡hacia allí nos
embarcamos!
No olvidaré la alegría que
sentimos en la batalla de Palpa, fue la primera de muchas
batallas que peleamos allí hasta que finalmente ocupamos
Lima el 10 de julio de 1821, convocamos un cabildo abierto y
allí ¡se declaró la independencia del Perú el 28 de julio!
Tenía planeado venir pronto
para Europa, pero no sin antes reunirme con Simón Bolívar,
que junto con los venezolanos terminaron venciendo a los
realistas que quedaban en el territorio.

¿Qué más les gustaría que les cuente la próxima vez?


Las quiere,

Su abuelo José

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