Procesos Psicológicos Básicos en Psicología
Procesos Psicológicos Básicos en Psicología
CAPÍTULO 4
PROCESOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Pablo Marchetti
Germán Pereno
Estudiar los Procesos Psicológicos Básicos resulta siempre una experiencia única y
atrapante para el estudiante de Psicología, y más aún para quienes se inician en los
estudios de esta disciplina compleja. En efecto, los Procesos Psicológicos Básicos son
imprescindibles para nuestra vida, son la base. Ellos nos permiten percibir y sentir lo que
nos rodea; atender lo que es importante para nosotros; aprender aspectos necesarios para
resolver problemas cotidianos; almacenar y evocar aquello que necesitamos para resolver
situaciones problemáticas; planificar nuestros comportamientos, interactuar con otros seres
humanos; y todo ello siempre marcado con un fuerte componente emocional. En resumen,
los Procesos Psicológicos Básicos pueden ser concebidos como procesos sencillos, pero se
verá que encierran una enorme complejidad.
Un aspecto fundamental antes de comenzar el lector a abordar los textos que siguen,
es que para facilitar su estudio, se han dividido y se presentan los Procesos Psicológicos
Básicos como si fueran compartimientos estancos y sin relación entre ellos. Ésta forma de
presentar a la sensopercepción, la atención, la memoria, el aprendizaje, las emociones,
funciones ejecutivas y cognición social, responde a la manera analítica dentro de la cual han
sido tradicionalmente investigados. Por otra parte, es una cuestión académica para que el
ingresante pueda comprender lo esencial de cada Proceso Psicológico Básico; sin embargo,
resta en cada estudiante la compleja tarea de relacionar cada proceso con el otro. Esto lo
logrará fácilmente si piensa a los Procesos Psicológicos Básicos como dinámicos, como
procesos que trabajan en conjunto uno con el otro, de tal manera que todo el tiempo en
nuestra vida, en cada momento y situación particular, los Procesos Psicológicos Básicos se
encuentran interrelacionados entre sí.
La enorme complejidad que se mencionó anteriormente ha tenido como
consecuencia que los investigadores no acuerden en cuales y cuántos son los Procesos
Psicológicos Básicos. De ahí que existe todavía un fuerte debate en torno a la clasificación
de los mismos, pero en este manual se categorizarán y estudiarán a la Sensopercepción, la
Atención, la Memoria, el Aprendizaje, las Emociones, y las Funciones Ejecutivas y Cognición
social como procesos que engloban a las anteriores. Sin embargo, el estudiante debe tener
conocimiento que existen otros Procesos Psicológicos Básicos que no serán abordados
aquí: la Motivación, el Lenguaje, por ejemplo.
Este Manual está estructurado en siete Procesos Psicológicos Básicos. Cada uno de
los procesos es abordado de forma muy específica y sintética; sin embargo, todos ellos
presentan algunos aspectos en común. Esto es, en cada desarrollo de un Proceso
Psicológico Básico, el ingresante podrá hallar definiciones del proceso, así como las
perspectivas de algunas de las corrientes psicológicas que han tratado el tema junto a los
principales exponentes de cada corriente; asimismo, se podrá encontrar una explicación de
la forma en que se lleva a cabo cada uno de los procesos; otro punto serán breves ejemplos
de la vida diaria de los seres humanos que permitirán al estudiante una mejor comprensión
del Proceso Psicológico Básico.
En el punto 4.2 se verá la Atención y sus componentes a través de 2 modelos para
su estudio. Ello ayudará a entender mientras lees como te concentras durante una
considerable cantidad de tiempo, por ejemplo en este texto, sin que te distraigan los
estímulos circundantes, y en ese marco poder alternar entre otras tareas y volver a
focalizarte en el escrito y aún relacionar los contenidos del mismo con información previa
alojada en tu memoria. Todo teniendo en cuenta las áreas del cerebro vinculadas a cada
proceso.
En el punto 4.3 se aborda el tema de la Sensopercepción, lo que lo constituye en
uno de los procesos para que un individuo tenga contacto con el mundo que lo rodea. Se
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4.2 ATENCIÓN
Introducción
Mientras estas absorto leyendo este texto, existe una multiplicidad de estímulos
circundantes que tu concentración en la lectura no permite que te distraigas, a su vez, no
podrías estar todo el día focalizado leyéndolo. Además, en algún momento es probable que
tengas una interrupción, por ejemplo, alguien tocará el timbre de tu hogar, quizás
previamente te prepares un mate o chequees quien te escribió en whatsapp, tareas que
harás secuencial y alternadamente. Luego volverás a leer el texto, pero no desde el principio
y, si tu sistema atencional funciona correctamente mantendrás en tu memoria a corto plazo
la codificación de la información previa y podrás recordar desde el párrafo donde habías
dejado antes de la interrupción y seguirás leyendo. Esta situación cotidiana contiene
elementos que han sido definidos como constituyentes del sistema atencional.
En cierta medida el sistema atencional es similar a la intensa luz que se usa en los
teatros para iluminar y resaltar la escena y los actores principales. Esos reflectores o “tachos
de luz” como se denominan coloquialmente hacen que el contexto resulte irrelevante y pase
a un plano secundario cuando prioriza, por ejemplo, el monólogo del actor principal pero
también puede alternar cuando entran en escena otros actores y dirigirse hacia ellos.
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algunos autores sostienen que la atención es necesaria y suficiente para la conciencia (De
Brigard & Prinz, 2010), otros no están de acuerdo con este punto de vista (Mole 2008).
De esta gran cantidad de modelos de atención se han destacado dos. Estos son los
de Mirsky y Duncan y el modelo de Posner y Petersen. La mayoría de los autores que
trabajan en el campo citan estos dos modelos. Además, hay datos sólidos que los apoyan.
Se describirá el primero a continuación.
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El test del trazo es un test breve (El TT es un test breve (en promedio se tarda no
más de 10 minutos para completar ambas partes), y es muy sensible al daño cerebral.
Consta de dos partes en la parte A El sujeto debe conectar, mediante líneas y de forma
consecutiva natural 25 números que están distribuidos al azar en una hoja. En la parte B el
sujeto debe conectar, también mediante líneas, números y letras de forma alternante. La
puntuación se obtiene a través del tiempo en segundos que emplea el sujeto en finalizar
cada una de las tareas.
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374
619
4615
5074
21256
78510
308931
297406
0193476
7684329
50634713
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94857146
461519347
564398616
6563180450
1459623085
45326415894
13698057318
467863320853
397468208527
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parte, otras críticas a este modelo cuestionan la inclusión solamente de tareas verbales para
evaluar algunos de estos factores, tales como el elemento de codificación (Greve et al.
2005).
Ceguera al cambio
A nivel evolutivo, la capacidad para ubicar a depredadores que aparecen de repente
en el campo visual puede haber representado una gran ventaja para la supervivencia de los
organismos. En consecuencia, resulta sorprendente descubrir que la gente muestra notables
niveles de ceguera al cambio, esto es la incapacidad de detectar cambios en los objetos o
escenas que están siendo vistas.
En un estudio, un desconocido pregunta una dirección a un transeúnte, durante la
interacción dos trabajadores que cargan una puerta de madera caminan entre el
desconocido y el transeúnte. Cuando los trabajadores han pasado, el desconocido original
ha sido reemplazado por un desconocido diferente (uno de los trabajadores). La interacción
continúa entonces como antes. Sorprendentemente solo alrededor de la mitad de los
transeúntes se dan cuenta del cambio, muchos ni siquiera lo notan cuando se les informa
que la persona con la que estaban hablando no es la misma con la que conversaban en
principio (Simon y Levin, 1998).
La ceguera al cambio no se limita a la información visual, puede observarse ante
estímulos auditivos y táctiles. Los estudios sugieren que la gente es mucho menos sagaz de
lo que podría esperarse para reconocer los cambios del ambiente. En condiciones
apropiadas se puede incluso pasar por alto los cambios ostensibles como la identidad de
una persona con la que se está hablando.
Este típico de fenómenos no son triviales ni están confinados a su estudio en
laboratorios. Sus principios han sido usados en campañas de educación vial para prevenir
accidentes con ciclistas debido a que es fácil, en rutas o calles con mucho tráfico, no ver
algo de lo que no se está pendiente.
Trastornos de la Atención
La atención es una de las funciones más afectadas en caso de una lesión cerebral.
Después de la memoria, la atención es la queja más frecuente referida por pacientes que
han sufrido una lesión cerebral traumática (Leclerqu, Deloche y Rousseax, 2002) Entre el 30
y 40% de las personas lesionadas se quejaron de problemas de atención. Muchos pacientes
tienden a interpretar como problemas de memoria lo que en realidad son problemas
atencionales. Las dificultades de atención, los problemas para hacer frente a más de una
actividad cognitiva al mismo tiempo, o la pérdida de información debido a la reducción del
tiempo de atención se interpretan fácilmente como problemas de memoria (Lezak et al,
2004. Sin embargo, cuando los problemas de atención y memoria son reportados por
separado, los primeros tienden a ser el problema informado con más frecuencia. Los
problemas de atención se pueden observar en un grupo extenso de condiciones tales como
Lesión cerebral traumática, enfermedad cerebrovascular, enfermedad de Alzheimer,
trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), epilepsia y demencia por VIH, sin
ser esta una lista exhaustiva. Siendo las más comunes el TDAH y por lesiones cerebrales.
Conclusiones
En síntesis, el marco conceptual y experimental del campo de la atención es
sumamente complejo. A lo largo de la historia se han desarrollado una gran variedad de
esquemas conceptuales para explicarla. En este artículo se ha descripto uno de los modelos
más destacados y con mayor aceptación de la comunidad científica: el modelo de Mirsky &
Duncan, el cual cuenta con una sólida base psicométrica y experimental.
Bibliografía
Baddeley, A.D. (1986) Working memory. Oxford, England: Clarendon Press.
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4.3 SENSOPERCEPCIÓN
Introducción
En los animales vertebrados e invertebrados, el sistema nervioso es el encargado de
vincularnos tanto con nuestro medio externo como con nuestro medio interno. Esta función
supone que dicho sistema es capaz de recibir y discriminar información, que primeramente
llega en forma de estímulos de diversa naturaleza; codificar y transmitir esa información
sensorial desde los receptores primarios hacia centros de relevo e integración a nivel
cortical, donde será procesada e interpretada, para que finalmente pueda ser acoplada a
mecanismos específicos de reacción sensorio-motriz que funcionan de manera paralela
como sistema eferente o de respuesta. En todos los procesos arriba descriptos de manera
somera, la recepción de estímulos del entorno y del medio interno ocurre a través de
diferentes estructuras especializadas, que incluyen a los órganos sensoriales propiamente
dichos, encargados de la recepción de sus correspondientes sentidos (visión, audición,
tacto, gusto) a los que hay que sumarles sistemas más difusos que no están organizados en
la forma de un órgano sensorial. Tal es el caso de la termocepción (temperatura), la
propiocepción (posición del cuerpo), la mecanocepción (tacto/presión) o la nocicepción
(dolor).
En un sentido amplio la labor de todos los sentidos funciona de manera parecida, Se
recibe el estímulo, se traduce este en señales nerviosas y se envían dichas señales al
cerebro donde son procesadas.
Rasgos Históricos
Históricamente la sensación fue el punto de inicio para el estudio científico de los
procesos mentales. A principios del siglo XIX el filósofo francés Auguste Comte definió una
nueva filosofía, preocupada por la aplicación de métodos empíricos de la ciencia natural al
estudio de la conducta humana. A su vez Comte estaba influido por los empiristas británicos
quienes sostenían que todo el conocimiento proviene de la experiencia sensoriales decir
aquello que puede ser visto, oído, tocado, gustado u olido. Uno de ellos, John Locke,
sostuvo que, en el recién nacido, la mente humana carece de contenido como “un papel
blanco, desprovisto de cualquier código, sin ninguna idea” una “tabula rasa”, sobre la que la
experiencia inscribe sus marcas.
Este pensamiento empirista contribuyó a que la Psicología naciera como una
disciplina académica distinta. Separada de la Filosofía, la Psicología se desarrolló como una
ciencia abocada al estudio experimental de los procesos mentales, enfatizando en sus
primeros años en la sensación como llave de acceso a la mente. Los primeros psicólogos
experimentales estaban preocupados con cuestiones sobre la secuencia de acontecimientos
por los que un estímulo conduce a una experiencia subjetiva.
Pronto encontraron que, si bien la recepción sensorial difiere para cada uno de los sentidos,
hay tres características que comparten a todos ellos.
a) Un estímulo físico
b) Un conjunto de sucesos mediante los cuales el estímulo se transduce en un mensaje
de impulsos nerviosos
c) Una respuesta al mensaje, frecuentemente como percepción o representación
interna de las sensaciones.
Esta secuencia llevó a analizar los fenómenos de dos maneras, lo que dio origen a
los campos de la psicofísica y de la fisiología sensorial. La psicofísica estudia la relación
entre las características físicas del estímulo y los atributos de su percepción mientras que la
fisiología sensorial analiza los eventos neurales consecutivos al estímulo físico, es decir de
qué manera los receptores sensoriales transducen el estímulo y como es procesado por el
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repetía el procedimiento con otro objeto de 102 gramos y así sucesivamente hasta que el
sujeto indicaba que podía discriminar entre los dos pesos (Obviamente el procedimiento no
era solo aplicable a pesos también se podía realizar discriminando la altura de dos estímulos
sonoros o el brillo dos fuentes luminosas).
Supongamos que Weber encontró que los sujetos discriminaban entre 100 y 102
gramos, ahora si eran desafiados a establecer la diferencia entre 200 y 202 gramos los
sujetos encontraban que no había diferencia. Ahora la diferencia para ser detectada era
entre 200 y 204 gramos. Si el experimento era con 400 gramos de referencia, era contra 408
gramos que la diferencia era percibida. Esto significaba que el tamaño la diferencia
requerida para discriminar se incrementaba si el peso de referencia también aumentaba.
Esto no era en si mismo particularmente sorprendente, en toda modalidad sensorial la
importancia de un nivel particular de estimulación es determinada por el “contexto” en el cual
sucede. Lo que era sumamente curioso sobre estos resultados experimentales era que el
cambio de peso requerido para ser percibido era siempre una proporción constante del peso
de referencia.
Es decir, para 100 gramos, la diferencia requerida era 2 gramos, para 200 eran 4,
para 400 eran 8. Si se divide 100/2; 200/4 y 400/8 el resultado es siempre 50.
Este concepto es válido para otras modalidades sensoriales como gusto,
temperatura, presión de la piel en los cuales la diferencia necesaria para la discriminación
era siempre una proporción constante del estímulo de referencia. Esta fracción que describe
la mínima diferencia percibida es llamada la constante de Weber y quien fue el encargado
de formalizar matemáticamente estas observaciones fue Fechner. Recordemos que el
propósito de Fechner era relacionar matemáticamente estímulos externos con estados
mentales internos. Para hacer ello había que ser capaz de medir (con números) tanto los
estímulos físicos como los estados mentales. Los estímulos físicos no presentaban
demasiado problema, había balanzas, termómetros y escalas consensuadas para medir.
Pero los estados mentales presentaban algunos desafíos, lo que Fechner necesitaba era
desarrollar una medida similar a un termómetro, pero dividido en una “escala mental” más
que en una unidad física. El usó la relación descripta por la ley de Weber para desarrollar
esta escala.
Supongamos que Fechner debe haber razonado más o menos así. Una regla mide el
largo de un objeto, pero el “largo” es una propiedad abstracta, no tiene una existencia real
por sí misma. El largo se “concreta” cuando se adopta alguna unidad de medida. Al ser
cualquier unidad de medida arbitraria, Si la regla mide en pulgadas o centímetros, el
resultado es el mismo, una escala relacionada con el largo. De manera similar una escala
que mida algún rasgo mental puede estar en cualquier unidad con la condición que esté
relacionada con la propiedad mental a ser medida. Fechner definió esta medida para
sensaciones mentales como la mínima diferencia apreciable (JND, por sus siglas del original
en inglés, Just Noticeable Diference).
Desde que la JND está directamente relacionada con la intensidad del estímulo, las
sensaciones mentales podrían se medidas simplemente midiendo la estimulación creciente.
Desde que toda medida tiene un punto cero (o cm, 0 kgr etc), Fechner dotó a su escala
también de un punto cero. Esto fue definido como el umbral absoluto, y consiste, para
cualquier sistema sensorial, en el mínimo nivel de intensidad del estímulo necesario para ser
detectado el 50 % de las veces. El umbral absoluto para el sonido, por ejemplo, es el sonido
más bajo que una persona pueda detectar en la mitad de las ocasiones en que es
presentado. Habiendo trabajado en esta escala para medir sensaciones mentales, Fechner
se dispuso a demostrar que estas sensaciones tenían alguna relación con la estimulación
externa. El esperaba que una demostración como esta ayudara a convencer que mente y
materia eran solo dos lados del mismo fenómeno.
Pero empezó a encontrar una considerable variabilidad tanto en la cuantificación de
los umbrales absolutos como en el JND. Diferentes observaciones arrojaban diferentes
valores. Fechner interpretó esta variabilidad como un problema metodológico culpando al
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Mientras que la ley de continuidad sostiene que percibimos mejor los trazos
continuos que los discontinuos. El principio de cierre, en tanto, dice que la tendencia es unir
espacios faltantes para crear un objeto completo.
Estos principios no solo fueron aplicados a la percepción visual, los investigadores
gestálticos identificaron principios organizativos para los sentidos del tacto y del oído. Ellos
también se interesaron en como notas separadas son organizados en patrones melodiosos.
Sostuvieron que una melodía es un buen ejemplo de un “todo” que es más que la suma de
las partes debido a que la melodía tiene propiedades por si misma cuya existencia es
independiente de las notas particulares que comprende.
Los psicólogos gestálticos dedicaron gran parte de su investigación a explicar las
ilusiones visuales usando varias leyes de organización perceptual. También trataron de
aplicar sus principios de organización perceptual a una clase de estímulos visuales llamada
“figuras ambiguas”.
Aunque las figuras ambiguas pueden ser vistas de diferentes maneras aunque la
imagen en la retina sea la misma, los investigadores gestalticos tuvieron dificultades en
explicarlas. La mejor explicación que pudieron ofrecer es que las figuras ambiguas son el
resultado de dos o más principios organizacionales compitiendo entre ellos sin que ninguno
termine prevaleciendo sobre el otro.
Las ilusiones visuales y las figuras ambiguas muestran que la percepción involucra
más que el mero registro de sensaciones que impactan sobre la retina y más que solo la
transmisión de esas imágenes retinianas al cerebro. Los teóricos gestálticos se dieron
cuenta de ello y buscaron principios organizativos que determinen como imágenes
retinianas eran transformadas para producir imágenes mentales. Este enfoque tuvo dos
problemas fundamentales. Primero está el hecho de las imágenes cerebrales en sí mismas.
Los gestálticos asumieron que el cerebro producía percepción, pero nunca se preocuparon
como. Dicho en otras palabras, no explicaron como reconocemos lo que hay en las
imágenes que procesa el cerebro.
Por ejemplo, imaginémonos sentados en una mesa y viendo la imagen de una
persona sentada al frente nuestro. ¿Cómo sabemos que esa imagen que la retina transmitió
al cerebro es nuestra abuela? ¿Existe acaso un pequeño hombrecillo adentro de nuestro
cerebro que nos dice de quién es la imagen?
El segundo problema es que en esta época el enfoque gestáltico veía el organismo como un
receptor pasivo de sensaciones.
Hay patrones estables en el mundo sensorial, pero el organismo de hecho no los
busca, ellos solo aparecen. Aunque capaces de explicar algunos fenómenos perceptuales
Los gestálticos tuvieron dificultad para lidiar con las percepciones estables en un mundo
naturalmente cambiante. Esto significa que no pudieron explicar fenómenos conocidos como
la constancia perceptual.
Constancia perceptual
Aunque el input o entrada que reciben nuestros sentidos cambia conforme nos
movemos en el ambiente, percibimos un mundo estable. Al pararnos frente a una ventana,
la imagen de ella en nuestras retinas es rectangular, si nos desplazamos a un lado, la
imagen en nuestras retinas toma la apariencia de un trapezoide. A pesar de este cambio en
la retina, seguimos percibiendo la ventana como un rectángulo. Nuestra percepción no ha
cambiado, aunque la imagen en la retina si lo ha hecho.
Los psicólogos perceptuales han identificado distintos tipos de constancia perceptual.
La constancia de tamaño, por ejemplo, se refiere al hecho que el tamaño que se percibe de
un objeto no varía a pesar que el tamaño de la imagen que el objeto produce en la retina si
lo hace. Si nos encontramos con alguien conocido que viene caminando hacia nosotros, el
individuo no es evaluado como mas grande a medida que se va acercando hacia nosotros,
aunque la imagen en nuestra retina si se va haciendo progresivamente mayor.
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Movimiento y percepción
La constancia perceptual es un hecho cotidiano en nuestra vida. Muy interesante es
analizar lo que ocurre cuando es el ambiente el que está en movimiento. Supongamos que
estamos mirando a través de la ventana de nuestra casa autos que pasan por la calle.
Cuando un auto pasa a través de nuestro campo visual, provoca una imagen en nuestras
retinas, al moverse el auto también lo hace la imagen retiniana. Ahora supongamos que
estamos mirando a través de esa ventana un auto estacionado. Si movemos nuestra cabeza
de izquierda a derecha la imagen del auto se moverá también en nuestros ojos. De hecho, si
la única información disponible es la imagen moviéndose en nuestra retina no seríamos
capaces de distinguir si somos nosotros o el auto el que se está moviendo, y la realidad es
que si somos capaces.
La habilidad de distinguir entre el propio movimiento y el movimiento externo
constituye una clara evidencia que la percepción no está solo basada en lo que pasa sobre
la retina. Contrariamente a lo que pensaban los primeros investigadores gestálticos, la
percepción no involucra la transmisión de imágenes retinianas (o melodías, o sabores u
otras sensaciones) al cerebro en una manera literal.
Pero ¿Cuál sería la alternativa? Si los órganos sensoriales no están mandando
sensaciones al cerebro ¿Qué es lo que están transmitiendo? La respuesta es información
ambiental.
Los órganos sensoriales deben ciertamente comunicarse con el cerebro, pero lo que
están transmitiendo no son patrones de sensaciones sin sentido sino información acerca de
características estables del ambiente. Debemos ser capaces de extraer melodías de música
tocada en diferentes teclas de varios instrumentos, también debemos ser capaces de
extraer patrones visuales de un siempre cambiante flujo de estimulación visual. Es la
información acerca de esos patrones y no las imágenes de la retina, lo que en realidad
configura los “datos en crudo” de la percepción visual. La única manera de extraer dichos
patrones es buscándolos activamente. No somos simples receptores pasivos de
estimulación sensorial sino activos exploradores de nuestro ambiente. Esta concepción
contemporánea sobre la naturaleza activa de la percepción fue iniciada por James Gibson.
Toda su investigación sobre la percepción estuvo guiada por la creencia que los humanos
son activos buscadores de información, su principal preocupación fue explicar cómo los
individuos extraen patrones de la estimulación ambiental. Gibson denominó estos patrones
“invariantes” porque son las características que no cambian ante los cambios en las
sensaciones que les dan origen.
Gibson realizó muchos experimentos tratando de demostrar el rol de la exploración
activa en la percepción. El propósito del experimento sobre el sentido del tacto que se
describirá fue mostrar que la percepción no depende en recibir estimulación sino en explorar
activamente el ambiente. Los materiales que usó en el experimento eran moldecitos
pequeños de metal que se usan para cortar masa cruda para hacer bizcochitos en distintas
formas (estrellas, triángulos, etc). Seis de estas formas fueron elegidas porque eran muy
diferentes entre sí, sin compartir siquiera el mismo número de curvas u ángulos. Cada sujeto
fue sentado frente a una mesa con el investigador al frente, pero separados por una cortina
que caía en el medio.
A los sujetos se les mostraron las formas de metal y también el dibujo
correspondiente a cada forma que estaba colgado en la cortina que estaba frente a sus ojos.
Luego se le pidió cada sujeto que deslizaran una de sus manos y la pusieran con la palma
hacia arriba sobre la mesa para que quedase fuera de la vista debido a la cortina.
Hubo dos condiciones experimentales. En una los sujetos tenían su mano abierta y
alguna de las formas de metal era puesta sobre la palma ejerciendo una leve presión. En la
otra condición a los sujetos se les permitió explorar recorriendo con sus dedos las formas
presentadas. En ambas condiciones los sujetos tenían que reconocer cual de las formas que
tenían enfrente de sus ojos colgadas en la cortina, estaban tocando. Cuando los sujetos
pasivamente eran tocados por el molde, lo identificaron correctamente el 30 % de las veces.
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Cuando se les permitió activamente explorar los moldes, los identificaron correctamente el
95 % de las veces. La mayor diferencia entre las dos condiciones fue que en el modo pasivo
no había movimiento entre la piel y los moldes mientras que en la forma activa los sujetos
movieron sus dedos alrededor de ellos. Algunos lo hacían con un dedo, otros con varios,
algunos lo hicieron en una dirección y otros adelante hacia atrás, no importó como lo hacían,
sino que de esa forma activa rara vez fallaron en identificar las formas.
Aunque estos resultados estén claros se puede argumentar que el resultado fue
debido a la diferencia en la sensibilidad entre la palma de la mano y la punta de los dedos.
Para despejar esta duda Gibson incluyó una tercera condición experimental. En ellas las
formas de metal no solo eran presionadas, sino que fueron rotadas continuamente en
diversos sentidos sobre la palma de la mano. Es decir, las mismas regiones de la piel que
en la condición experimental pasiva eran estimuladas. La única diferencia era que las
sensaciones recibidas por el sujeto estaban en constante cambio. Los resultados indicaron
que los sujetos identificaron la forma el 72 % de las veces.
Este simple pero elegante e imaginativo experimento es una contribución en el
sentido que la percepción no involucra la transmisión de una copia de sensaciones
sensoriales al cerebro. Si la forma de las sensaciones sobre la piel fueran el “dato en crudo”
de la percepción (como los investigadores gestalt hubieran sostenido), entonces la condición
en que los moldes eran presionadas sobre la palma de la mano debería haber producido el
mejor reconocimiento porque esta era la única condición que los sujetos sintieron la forma
completa de los moldes. En las otras condiciones experimentales de toque activo
especialmente en aquella que los sujetos deslizaban sus dedos sobre los bordes de los
objetos, no había en ningún momento una sensación que correspondiera a la forma total del
molde. En todo momento los sujetos estaban recibiendo sensaciones correspondientes a un
borde recto o curvo, pero nunca de todo el objeto siendo tocado simultáneamente. A pesar
de ello el toque activo fue el que produjo el mejor reconocimiento de los objetos. Gibson
sostuvo que la mejor forma de percibir es cuando las sensaciones son cambiantes. Este
resultado iba en dirección con conceptos de su teoría perceptual como que los cambios
continuos en la estimulación sensorial como los dedos moviéndose alrededor de los bordes
de los moldes) resultan en el aislamiento de invariantes sensoriales, las cuales, no la forma
total de los objetos sobre la piel producen percepción.
Experimentos como el descrito también fueron realizados bajo la misma guía teórica
para otras modalidades sensoriales. Por ejemplo, la concepción de Gibson sobre la
Percepción ayudó a explicar un importante pero desconcertante fenómeno visual. Los
investigadores han sabido por muchos años que los ojos no permanecen quietos. Ellos
vibran alrededor de 50 veces por segundo. Este “temblor” visual asegura que la imagen
nunca sea fijada en un mismo punto de la retina. A principios de 1900 fue desarrollado un
lente especial para lograr estabilizar la imagen en un sector de la retina. Los sujetos
informaban que cualquier cosa que estuvieran viendo pronto desaparecía. Gibson
argumentó que esto era lo esperable, la percepción deriva de la exploración activa y el
cambio. Cuando el ojo no está activamente explorando el objeto, debido a que su imagen
estaba “fijada” a la retina” este no es percibido. El movimiento constante es necesario para
que la percepción tenga lugar.
Gibson dedicó sus últimos años a estudiar como invariantes ambientales son
identificadas por el organismo que interactúa con el ambiente. Sus aportes acerca de cómo
se extrae información de un constantemente cambiante flujo se sensaciones sensoriales
fueron invalorables. Gibson provocó un cambio fundamental en la manera en que los
científicos abordaron el estudio de la percepción.
Anexo
A continuación, se anexan algunos sitios de consulta on-line sobre el tema
Sensación y Percepción.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Bibliografía
Goldstein, B. (1999). Sensación y Percepción. México: Thomson Editores
Kalat, J., W. (1999). Introduction to Psychology. Brussels: Wadsworth Publishing
Company.
Kantowitz, B. (2001). Psicología Experimental. México: Thomson Learning
Matlin, M. W. & Foley, H. J. (1996). Sensación y Percepción. México: Pearson
Educación.
Morris, C. G. (1997). Psicología. México: Prentice Hall
Myers, D. G. (1999). Psicología. Madrid: Médica Panamericana
Schwartz, S. (1986). Classic Studies in Psychology. Mountain View, CA: Mayfield
Publishing.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
4.4 APRENDIZAJE
1. Introducción
El aprendizaje constituye un proceso biológico que favorece la adaptación y
supervivencia del organismo al ambiente. Detengamos un segundo y reflexionemos: ¿qué
estrategia de estudio resulta más eficiente para abordar los contenidos de una materia?,
¿qué línea de colectivo puedo utilizar para asistir a la facultad?. Si bien las respuestas a
estos interrogantes pueden variar según quien responda, puede observarse que el
aprendizaje y la experiencia constituyen la base para brindar una opinión. En la literatura
existen diferentes definiciones sobre el aprendizaje, sin embargo, existe cierto consenso que
dicho proceso refiere a “cambios duraderos en los mecanismos de la conducta que involucra
estímulos y/o respuestas específicas y que es el resultado de la experiencia previa con esos
estímulos y respuestas o con otros similares” (Domjam, 2010, p. 17). Debe considerarse que
el aprendizaje no solo implica la adquisición de nuevas conductas, también puede vincularse
a la disminución en la frecuencia de una respuesta o inclusive a no realizarla (Domjam,
2010).
El debate en torno al aprendizaje fue realizado inicialmente por Descartes. En sus
postulados, dicho autor argumentaba que la conducta dependía de dos elementos centrales,
a saber, la intención consciente y el libre albedrio. En otras palabras, lo que el individuo
hacia dependía enteramente de su intención o voluntad, descartando así la incidencia de
cualquier tipo de influencia externa o leyes de naturaleza mecánica. Posteriormente
Descartes reconoció que algunas conductas son “automáticas”, aspecto que contribuyó a
generar lo que se conoce como dualismo cartesiano. Según esta nueva postura, existes dos
conductas: la voluntaria e involuntaria. La primera mantiene los argumentos iniciales de
Descartes, es decir, se origina por el propósito consciente mientras que la segunda consiste
en reacciones automáticas a estímulos externos, aspecto denominado como reflejo. Piense,
por ejemplo, que inmediatamente de poner la mano sobre el fuego la respuesta que procede
es quitarla de inmediato. Inclusive, lo que diferencia a los humanos de los animales (no
humanos) es que aquellos poseen acción voluntaria mientras que los segundos no.
Retomando la definición de aprendizaje proporcionada por Domjam resulta
importante clarificar que es y que no es aprendizaje. Debe considerarse que no todo cambio
en los mecanismos de la conducta es sinónimo de aprendizaje, para ello debe contemplarse
una serie de elementos como la fatiga y maduración. Suponga momentáneamente que nos
encontramos en un gimnasio. Podría suceder que luego de realizar una serie de
repeticiones con mancuernas observamos una disminución en la intensidad de la respuesta
debido a que nos cansamos. En otra situación, una niña podría empezar a manipular objetos
debido a su desarrollo de la motricidad fina. ¿Podríamos afirmar que ambas situaciones son
ejemplos de aprendizaje?. La respuesta es no. Para nominar a una conducta como
aprendizaje se debe tener dos conceptos claves, experiencia y mecanismos de la conducta.
Retomando los ejemplos, si la persona descansa unos minutos el deterioro de la respuesta
desaparece y en el cambio de la conducta de la niña se debe al desarrollo evolutivo del
individuo para esa fase del crecimiento.
Por los mismos motivos enunciados en el párrafo anterior, el patrón fijo de acción o
pautas de acción modal (Lorenz & Timbergn, 1938) no constituyen ejemplos de aprendizaje.
Las pautas de acción modal refieren a una serie de conductas que son altamente
estereotipadas, dependientes de la especie y poseen la particularidad que una vez iniciadas
no se interrumpen hasta que finalicen. Un ejemplo fue el realizado por Lorenz (1939) donde
registró que cuando una gansa percibía que un huevo estaba fuera de su nido (estimulo
desencadenante), el animal iniciaba un programa instintivo extendiendo su cuello para, con
ayuda del pico, volver a llevar el huevo al nido. En este contexto, el autor introdujo una
curiosa variante; una vez iniciado el ritual de la gansa una persona retiraba el huevo y
305
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
aquella continuaba con su acción como si nada hubiera pasado, de este modo se destaca el
carácter inflexible del procedimiento. Cabe destacar que estas pautas de acción modal no
son exclusividad de una sola especie, están presentes en todos los organismos debido a
que favorecen la supervivencia. Puede pensarse que, si un organismo debería aprender
pautas de reproducción, comunicación o socialización, por ejemplo; se verían reducidas
notablemente las probabilidades de vida.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Antes de continuar, nótese que tanto el EI como el RI, se dan de forma automática. Es decir,
al perro no se le “enseño” a salivar; simplemente es una respuesta que se presenta de
forma autónoma.
Estimulo neutro (EN): es un estímulo que cuando está presente no provoca ningún
tipo de respuesta en el organismo. Por ejemplo, si tocáramos una campana ante la
presencia del perro, éste no emitiría ningún tipo de respuesta.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Durante el condicionamiento:
En esta fase, se presentan de forma simultánea y repetida el EN junto con el EI.
Luego de varios emparejamientos, el EN que inicialmente no provocaba nada en el perro
adquiere el valor de EC. Es decir, producto del emparejamiento, por el solo hecho de hacer
sonar la campana, producirá que el animal comience a salivar.
Estimulo condicionado (EC): es un estímulo capaz de producir una respuesta muy
similar a la que desencadena el EI.
Continuando con ejemplo previo, el perro anticipaba que luego que se toque la
campana se presentaba la comida; este procedimiento se lo conoce como condicionamiento
excitatorio. En caso contrario consiste en que se aprende a predecir la ausencia del EI,
proceso denominado como condicionamiento inhibitorio. Pavlov utilizó dos EC para
demostrar los procesos excitatorios e inhibitorios. En primer lugar, una vez presentada el
EC+ (campana), se disponía el EI (comida), luego de varias repeticiones, la sola
presentación del EC+ el perro salivaba. En segundo lugar, luego de presentar el EC+ se
presentaba un EC- (una luz, por ejemplo). De este modo, cada vez que aparecía el EC- el
perro anticipaba que el EI no aparecería, adquiriendo el EC- características inhibitorias (ver
Figura 4).
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
310
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Ahora bien, ¿Qué sucedería si se presentan dos estímulos que poseen la misma
fuerza biológica pero de valencias opuestas?. En un estudio conducido por Díaz Berciano y
García Jiménez (2000), los autores persiguieron por objetivo disminuir el miedo a ruidos
fuertes en un perro. Para ello, cada vez que se golpeaban dos recipientes se le entregaba al
animal una porción de carne (nótese la valencia positiva de la carne y negativa del ruido;
ambos de la misma intensidad [fuerza biológica]). El resultado de los diferentes ensayos
indico que el animal revirtió la aversión a los ruidos, este proceso se denomina contra
condicionamiento.
311
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
es decir, en los diferentes ensayos los animales requerían menos tiempo para salir de las
cajas problema.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
queda de manifiesto una de las principales premisas, la conducta se define en términos del
efecto que tiene sobre el ambiente (Domjam, 2010).
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Odriozola y de Corral Gargallo (1994), las adicciones se dan por una contingencia positiva.
Es decir, el acto de consumo trae asociado consecuencias fisiológicas deseables, lo cual
aumentara la probabilidad de consumo a futuro. Como se observa este tipo de
procedimiento no siempre genera resultados funcionales para el individuo.
316
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Castigo
Negativo: la respuesta elimina o
negativo (o Disminución en la
Apetitivo previene la ocurrencia de un
entrenamiento tasa de respuesta
estímulo apetitivo
por omisión)
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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318
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
319
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Introducción
La memoria humana es una realidad fascinante y compleja. Es la capacidad mental
que permite a los seres humanos los conocimientos necesarios para comprender el mundo
en el que vivimos, y a la vez, nos da identidad... ya que somos lo que somos, gracias a lo
que aprendemos y recordamos.
En el lenguaje cotidiano, el término memoria hace pensar en una función única de
almacenamiento de la información, pero la investigación psicológica ha puesto en evidencia
una gran variedad de representaciones mentales y procesos que intervienen (Gaonac’h,
2003).
Conocer cómo funciona esta capacidad tan asombrosa se vuelve una tarea
indispensable para cualquier estudiante o profesional que trabaje con seres humanos. Por lo
tanto, el objetivo de este texto es introducir al estudiante a conocer las particularidades de la
estructura y funcionamiento de la memoria, junto con la naturaleza de sus imperfecciones.
Pero, no se puede entender un presente, si no conocemos algo de cómo fue su pasado, así
que, apelando a la memoria, se comenzará con recordar algunos aspectos de la historia.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
En este trabajo plantea que las personas tienen limitaciones en la cantidad de información
que pueden recibir, procesar y recordar, es decir, que los seres humanos pueden retener
aproximadamente de cinco a siete elementos (un chunk o unidad de información que puede
ser una letra simple o un número, etc.) a la vez, en la memoria a corto plazo.
En síntesis, estos trabajos fueron pioneros, y se convirtieron en el punto de partida
para el conocimiento y estudio de la memoria.
Modelos de Memoria
El concepto de la memoria humana como una facultad unitaria comenzó a ser
erosionado seriamente en los años 60 con el planteo que la memoria a largo plazo y la
memoria a corto plazo representan sistemas separados. Entre las pruebas más sólidas de
321
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
esta disociación, estaba el contraste entre dos tipos de pacientes con perfiles
neuropsicológico diferentes: los pacientes con el síndrome amnésico clásico, típicamente
asociado con daño en los lóbulos temporales, que parecían tener un problema bastante
general en el aprendizaje y en el recuerdo de nuevo material (ya sea verbal o visual), pero
conservada la capacidad de oír e inmediatamente repetir una secuencia desconocida de
números (ya que la memoria a corto plazo suele ser medida por el intervalo de dígitos); y por
el otro, pacientes con daño en regiones del hemisferio izquierdo que tenían un intervalo de
dígitos limitado a uno o dos (es decir, alterada la memoria a corto plazo), pero conservada
su memoria a largo plazo (Baddeley, 2003).
A finales de los años 60, aparece uno de los modelos más influyentes de la época
sobre la memoria como un sistema multi-almacén realizado por Atkinson y Shiffrin, que
plantean tres sistemas de memoria que se comunican e interactúan entre sí: Memoria
sensorial, Memoria a corto plazo, Memoria a largo plazo.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
con algún conocimiento previo, poco saliente y no ponemos en marcha una estrategia de
memorización, como la repetición, probablemente esta información se terminará perdiendo.
Por el contrario, es muy probable que el resto de información pase a la memoria a largo
plazo. En ésta, se guarda toda la información que puede ser útil o relevante para un futuro.
Esto permite que podamos llevar información del largo al corto plazo para integrarla con
nueva información de los registros sensoriales o para utilizarla en algún tipo de resolución
de problemas. La imagen que sigue trata de graficar el funcionamiento del modelo
323
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Por otro lado, las alteraciones de la memoria ya muestran un mal funcionamiento del
sistema debido alguna lesión cerebral o trastorno neurológico o psicopatológico. Las
alteraciones pueden ir desde olvidos a amnesias con pérdida parcial o total de la memoria.
Las amnesias son cualquier pérdida patológica de la memoria, con alteraciones
neurocognitivas caracterizadas por el deterioro en la capacidad para aprender nuevas
informaciones o la incapacidad para recordar información previamente aprendida. Causan
deterioro significativo del funcionamiento social y laboral de la persona. Las amnesias tienen
una gran importancia clínica ya que con frecuencia son un signo que existe una lesión
cerebral subyacente, siendo los indicadores más sensibles de daño cerebral (Portellano,
2005).
En términos generales, existen diferentes clasificaciones en función de su etiología,
grado de reversibilidad, tipo de material afectado o período cronológico afectado.
La clasificación cronológica las divide en amnesias anterógradas y retrógradas. Esta
clasificación, si bien reconoce antecedentes, surge con mayor intensidad por un caso
clínico: el caso H.M. Henry Gustav Molaison fue un paciente que padecía una epilepsia
intratable, sufriendo convulsiones tónico-clónicas desde los 16 años. En 1953 fue derivado
para su tratamiento a un neurocirujano. Los cirujanos localizaron el origen de la epilepsia en
los lóbulos temporales izquierdo y derecho, por lo cual extirparon quirúrgicamente en ambos
lados del cerebro el área que ocasionaba las convulsiones. La cirugía surtió el efecto
deseado en cuanto al objetivo de controlar los ataques epilépticos, pero le provocó una
severa amnesia anterógrada: a pesar de que su memoria de trabajo y su memoria
procedimental se hallaban intactas, no era capaz de incorporar nueva información a su
memoria a largo plazo. También sufrió una moderada amnesia retrógrada, no pudiendo
recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos años previos a la cirugía, ni
algunos de los acontecimientos ocurridos once años atrás.
La amnesia anterógrada o amnesia de fijación se refiere a la incapacidad para
aprender o retener nuevas informaciones tras la aparición del trastorno que dio lugar a la
amnesia (Portellano, 2005). La amnesia anterógrada se puede observar en diferentes
condiciones patológicas, tales como los traumatismos craneano, la enfermedad de
Alzheimer, y el síndrome de Korsakoff. Asimismo, en el proceso de envejecimiento normal,
se registra una declinación en la capacidad de retener aprendizajes nuevos (y durante el
envejecimiento normal también se encuentra alguna amnesia anterógrada). Usualmente
afecta tanto la memoria semántica como la memoria episódica, pero la memoria
procedimental (habilidades y aprendizajes motores) se encuentra relativamente bien
conservada (Ardila et al., 2015). En la amnesia retrograda, el problema está para evocar la
información previamente almacenada o defecto en la evocación de las huellas de memoria.
Los individuos que presentan una amnesia retrógrada son incapaces de recordar los
eventos ocurridos y los conocimientos adquiridos antes del comienzo de la amnesia. La
amnesia retrógrada puede alterar tanto la memoria semántica como la memoria episódica
pero la memoria procedimental (hábitos y aprendizajes motores) se encuentra mejor
preservada. Diversas patologías pueden asociarse con amnesia retrograda, tales como
traumas de cráneo, infecciones cerebrales, etc. La amnesia retrograda usualmente sigue un
gradiente temporal: las memorias remotas son más accesibles que los eventos ocurridos
exactamente antes de la condición patológica (Ardila et al, 2015).
La clasificación etiológica divide a las amnesias en orgánicas y psicógenas. Las
primeras están causadas por lesión del sistema nervioso central, generalmente por factores
traumáticos, vasculares y tóxicos. Las psicógenas se relacionan con episodios no orgánicos
(experiencias traumáticas, trastornos psiquiátricos, etc.).
Conclusión
Este texto es sólo una pequeña introducción al mundo fascinante de la memoria, tan
complejo y profundo en su entendimiento, intentando encaminar al estudiante a conocer las
particularidades de la estructura y funcionamiento de la memoria, junto con la naturaleza de
sus imperfecciones. Usando un lenguaje ameno y simple se buscó contar los principales
325
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Bibliografía
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
4.6 EMOCIONES
Germán Pereno
Marcelo Vaiman
Introducción
Quién de nosotros no ha experimentado una emoción en algún momento de la vida.
El primer beso que le dimos a esa persona especial y las "mariposas" que sentimos en ese
momento. La piel de gallina y los pelos erizados cuando vimos una película de terror. La risa
incontrolable al escuchar un chiste contado por algún taxista cordobés, o la tristeza que nos
invadió saber que un familiar cercano nos había dejado.
Las emociones atraviesan todos los procesos psicológicos básicos que se enumeran
en este manual y son parte indiscutible de la vida diaria. De hecho, tal como se verá en el
desarrollo de este texto, y como diría Ardila, se ha propuesto incluso que las emociones son
comunes a otros seres vivos y que las mismas tienen una base evolutiva. Introducirnos al
campo de las emociones implica ahondar en los aspectos subjetivos del ser humano (quizás
esa sea una de las principales razones por la cual las emociones no fueron abordadas sino
hasta la década de los 60 del siglo pasado), y nos permitirá comprender la importancia de
las mismas en la vida misma. El objetivo de esta revisión es proporcionarle al estudiante
herramientas básicas, desde distintas concepciones históricas y actuales, para comenzar a
comprender el mundo de las emociones.
Definir lo que es una emoción es una tarea difícil, aun cuando se trata de una palabra
ampliamente utilizada en la vida cotidiana de las personas y en el discurso científico. En
efecto, en la actualidad existe un gran debate teórico en la comunidad científica en relación
a cómo conceptualizar a las emociones. Investigadores que responden a distintos supuestos
epistemológicos, filosóficos y metodológicos, buscan encontrar evidencias científicas que
otorguen validez a sus modelos teóricos explicativos de las emociones.
Una de las definiciones más pragmáticas de la emoción es la que plantea Scherer
(2005), en la cual sostiene que se trataría de un episodio de cambios sincronizados en los
estados de todos o de la mayoría de cinco subsistemas del organismo, en respuesta a una
evaluación de un estimulo o evento externo o interno que resulta relevante para los
intereses del organismo. Los componentes de un episodio emocional son los estados de los
respectivos subsistemas y el proceso consiste en los cambios coordinados en el tiempo. Los
cinco sistemas son (Scherer, 2005):
1) Procesamiento de la información: es el componente cognitivo del episodio emocional.
Tiene como función la evaluación (appraisal) del evento o estimulo elicitante, el cual
puede provenir del ambiente, de cambios neuroendocrinos o fisiológicos súbitos del
propio organismo, memorias o imágenes mentales o cómo consecuencia de la propia
conducta de la persona, por ejemplo, hacer algo que genere culpa, orgullo o vergüenza.
La evaluación permite asignar un grado de importancia y relevancia al estímulo de
acuerdo a los intereses, prioridades e historia del organismo, lo que tendrá como
consecuencia la activación o no de otros subsistemas. Este subsistema depende del
Sistema Nervioso Central.
2) Soporte: es el componente neurofisiológico del episodio emocional. Tiene como función
la regulación del sistema y se manifiesta en reacciones y síntomas corporales tales
como la aceleración del ritmo cardíaco, la inhibición de la digestión en el estómago, la
secreción de adrenalina y noradrenalina por parte de las glándulas suprarrenales, la
dilatación de los vasos sanguíneos y pupilas, la estimulación de las glándulas
sudoríparas, entre otros. Todas estas reacciones coordinadas preparan a la persona
para la huida ante por ejemplo una situación que fue evaluada como amenazante. Este
subsistema depende de los sistemas: Nervioso Central, Neuroendocrino y Autónomo.
3) Ejecutivo: es el componente motivacional del episodio emocional. Su función es
preparar al organismo para la acción. Depende del Sistema Nervioso Central.
328
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
con la palabra el estado emocional e informar a un compañero para que nos ayude a
regularnos, quizás haciendo un chiste o distrayéndonos de ese foco atencional. Este tipo de
acciones pueden tener como consecuencia la disminución del episodio emocional y por lo
tanto la baja del nivel de miedo y ansiedad del estudiante.
En ese sentido, la intensidad de un episodio emocional tiende a ser alta. Asimismo,
en relación a su duración no puede ser muy prolongada, porque no se puede mantener
activos esos subsistemas por demasiado tiempo pues los recursos del organismo se
agotarían. En contraste, los denominados sentimientos o estados de ánimos bajos, suelen
tener menor intensidad y se mantienen por más tiempo. Tal es el caso de un ánimo
depresivo, el amor, el rencor, la nostalgia, etc.
a) Funciones de adaptación
Estas funciones fueron propuestas en primer lugar por Darwin, y se sostienen aún
desde las teorías evolucionistas. La idea básica es que las emociones ayudan al organismo
a adaptarse al ambiente cambiante y complejo. En este esquema, el miedo es útil para
proteger de situaciones dañinas (caídas, animales, agresiones, etc.); el asco nos permite
rechazar alimentos en mal estado u otros eventos patógenos (olores tóxicos, enfermedades
contagiosas, etc.). La sorpresa nos prepara, ya sea para algo positivo (aprobamos el parcial
del ingreso con un 10) o negativo (nuestra pareja nos abandonó). La tristeza que sentimos
hace que busquemos apoyo de nuestros familiares o amigos. La alegría incrementa la
capacidad de disfrutar de diferentes aspectos de la vida, genera actitudes positivas tanto
hacia uno mismo como hacia los demás, lo que favorece la aparición del altruismo y la
empatía. En relación a la ira, moviliza la energía necesaria en las reacciones de ataque,
aunque no siempre tiene que concluir en agresión, ya que una de las funciones adaptativas
es intentar inhibir las reacciones indeseables de otras personas y evitar así la situación de
confrontación.
De esto se deduce que las emociones no son malas. Tampoco son buenas.
Simplemente son herramientas para la adaptación y la supervivencia del sujeto y la especie,
330
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
b) Funciones sociales
El valor social de las emociones tiene que ver con su utilidad como señal. En efecto,
sirven para comunicar los estados afectivos a los demás. Si lo pensamos en este sentido, un
bebé utiliza esta herramienta de manera muy efectiva y contundente para comunicarle sus
necesidades a la madre y al entorno. También sirven para modificar la conducta de los
demás, para regularla. Si alguien se muestra enojado, logrará respuestas de evitación o de
confrontación en los demás. Ayudan además a que podamos prever y predecir el
comportamiento de quienes nos rodean.
En relación a ello, nuevas disciplinas fueron surgiendo en un intento de superar el
dualismo cartesiano entre mente y cuerpo. Así, la Neurociencia Social o la Cognición Social
surgen como alternativas que relacionan aspectos que conciernen a lo biológico y lo social y
cultural. En particular, la Cognición Social, presenta en la actualidad un desarrollo
importante.
La Cognición Social se refiere a los procesos que subyacen en las interacciones
sociales, en las que se incluye la habilidad humana de percibir las intenciones y estados
mentales de los otros (teoría de la mente), el procesamiento emocional, reconocimiento de
caras, estilo atribucional, la percepción social y la empatía (Rodríguez Sosa, Acosta Ojeda,
& Rodríguez Del Rosario, 2011). Se entiende entonces la importancia de la función social de
las emociones, más considerando que existen patologías donde algunos de los
componentes antes mencionados suelen verse afectados. Se destacan el autismo,
esquizofrenia, trastorno depresivo mayor, entre otros.
c) Funciones de motivación
Una observación que se repite es que los organismos tienden a buscar experimentar
emociones placenteras o agradables y evitar emociones desagradables. Esto es útil para
orientar y mantener ciertas conductas. Además, las emociones acompañan a las conductas
motivadas. Experimentamos emociones agradables cuando vamos alcanzando los objetivos
propuestos.
Por todo ello se ha propuesto en algunas ocasiones que emoción y motivación no
son más que aspectos diferentes del mismo proceso. Sin embargo, a los efectos de
investigación y desarrollo teórico se siguen manteniendo como procesos distintos. En efecto,
cuando aparecen las emociones se convierten en motivadores importantes de conductas
futuras inmediatas y a largo plazo.
Pero también pueden traernos serios problemas. Cuando el miedo se transforma en
pánico o en fobia, cuando ante un evento desfavorable reaccionamos con ira y furia, cuando
el amor es una obsesión y el placer un vicio, podemos ver que las emociones están jugando
en contra de nuestra salud... es decir que las emociones tienen consecuencias útiles, pero
también patológicas.
331
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
de los caballos era bueno (el componente afectivo), mientras que el componente apetitivo
era un caballo malo. Cabe recordar aquí que para Platón el alma tenía tres partes: razón,
espíritu y apetito, lo que para la Psicología actual se corresponde con la cognición,
motivación y emoción (Florez Perez, 2005).
Aristóteles, por el contrario, es muy probablemente la teoría clásica de las emociones
más desarrollada (Aristóteles, 1999). Para éste, las emociones constituyen una afección del
alma que se acompaña de placer o dolor, considerando que las emociones eran una
reacción inmediata del ser vivo a una situación favorable o desfavorable (Trueba Atienza,
2009). Independiente de estos razonamientos, se destacan dos aportes fundamentales de
Aristóteles: al considerar que las emociones tenían elementos racionales como creencias y
expectativas, posiciona a Aristóteles como un precursor de las teorías cognitivas de las
emociones. Y, al igual que Platón, mantenían una concepción funcionalista de las
emociones, ya que creían ambos que las mismas tenían funciones particulares (Moscoso,
2015).
Pasado el tiempo, el cristianismo reflota el tema de las emociones. Por ejemplo, San
Agustín, les proporciona a las emociones un carácter activo, destacando la noción de
voluntad (Casado & Colombo, 2006). Santo Tomás por su parte, restablece el concepto de
la emoción como una afección, y la refiere a ese aspecto del alma por el cual ésta es
potencialidad y puede recibir o padecer una acción. Y es en esta época donde comienzan a
estudiarse de manera empírica algunos temas biológicos, entre ellos las emociones. Y frente
al poder del cristianismo de la época y a los primeros hallazgos biológicos, surge René
Descartes con su dualismo de la mente y el cuerpo (Descartes, 1997). Descartes postulaba
que ambas esferas, mente y cuerpo, debían ser abordadas para comprender la naturaleza
humana, considerando que en la glándula pineal se producía la interacción entre ambas
(nada más errado, puesto que hoy sabemos que ésta glándula libera una hormona, la
melatonina, que nos induce al sueño). En cualquier caso, Descartes sostenía que en dicha
glándula residían las emociones, las cuales tenían como función incitar al alma a permitir y
contribuir a las acciones que tendían a conservar el cuerpo, o en última instancia, a hacerlo
más perfecto (Descartes, 1997). Interesantemente, Descartes clasifica a las emociones y
sostiene que son 6 en total: asombro, amor, odio, deseo, alegría y tristeza. El resto de las
emociones surgían, sostenía Descartes, por una combinación de las primeras. Veremos
más adelante que la clasificación de las emociones ha sido, y es, un punto de desacuerdo
constante entre los investigadores del tema.
Más allá de los desarrollos que se sucedieron a lo largo de la historia, lo que parece
haber en común entre ellos es sostener un dualismo emoción-razón, siguiendo la clásica
tradición originada en Platón y Aristóteles. En nuestra sociedad actual parece seguir vigente
este dualismo: tomar una decisión basada solamente en las emociones parece ser algo
irracional, o cuando una persona reacciona emocionalmente, rápidamente tendemos a
asociar su estado con naturalezas primitivas y animales (Plamper, 2014).
Veremos a continuación, como desde el pensamiento científico actual se presentan
concepciones que tratan de provocar una ruptura con respecto al pensamiento clásico,
poniendo énfasis en la importancia de las emociones en la vida cotidiana y como las mismas
pueden tener una influencia positiva sobre la conducta humana.
332
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
reacción emocional. La gran contribución de James y Lange fue dar una vuelta de tuerca al
asunto. En efecto, según estos autores, la experiencia emocional consciente ocurre después
que se han producido los eventos fisiológicos. En nuestro ejemplo, primero se observa a una
persona golpeando a un animal, luego se desencadenan las respuestas fisiológicas
cardíacas, musculares, etc., y recién entonces se experimenta la emoción de enojo – rabia.
James sostenía que nos sentimos tristes porque lloramos, no es que lloremos porque
estemos tristes (Friedman, 2010). Nuestro cerebro primero recibe señales del organismo
que dicen que nuestro corazón late aceleradamente, nuestros músculos tiemblan, nuestra
respiración es entrecortada y estamos transpirando profusamente. Interpretamos esto como
miedo y experimentamos la emoción conscientemente. Esta hipótesis tendrá un gran
impacto sobre la investigación psicológica posterior sobre emociones. En primer lugar,
porque dio impulso a la investigación relacionando eventos fisiológicos y mentales. Y en
segundo lugar porque consideró las reacciones emocionales como eventos mentales,
cognitivos (Guedes Gondim & Estramiana, 2010).
Tomando como base los desarrollos de James y Lange, los investigadores cognitivos
sobre las emociones (se destacan Schachter, Mandler, Lazarus, Weiner, Arnold, Beck, entre
otros) abonan la hipótesis que para que se produzca una respuesta emocional son
necesarias la activación fisiológica del organismo y la interpretación cognitiva de esa misma
activación. Esta última interpretación es la que le da la cualidad al estado emocional. La
interpretación se da después de la activación, e incluso hay autores como Arnold que
sostienen que la emoción se da después que el evento ha sido percibido y evaluado (Arnold,
1960). De esta manera, los psicólogos cognitivos van a sostener que existen tantas
emociones como interpretaciones existan, descartando así la posibilidad que las mismas
tengan un componente innato.
Por otra parte, en 1873 Darwin publica “La expresión de las emociones en los
animales y en el hombre”. Se trata de un libro olvidado durante décadas, pero que, a partir
de la mitad del siglo XX, se convierte en punto de referencia obligado en psicología de la
emoción. Darwin sostenía que las emociones tenían un valor positivo adaptativo, ya que
funcionan como señales preparatorias de la acción y como comunicación efectiva entre los
individuos. Probablemente el aporte más significativo que realizó Darwin tenga que ver con
la expresión y reconocimiento de emociones faciales. Darwin creía que los patrones de
respuesta expresiva emocional son innatos, aunque reconocía que el aprendizaje puede
determinar que una reacción se presente en ciertas situaciones, o no, además de modificar
el propio patrón de respuesta expresiva (Marcaggi, & Guénolé, 2018). Las ideas y
conceptos de Darwin son trabajados luego por autores como Lorenz, Tinbergen y Plutchik;
aunque va a ser Paul Ekman uno de los principales referentes en los estudios de las
emociones desde una perspectiva evolucionista.
En la actualidad, sin ánimo de ser reduccionista, se puede sostener que los
principales exponentes del estudio de la emoción son, además de Ekman, LeDoux y
Damasio. Desarrollaremos de manera breve sus principales contribuciones.
Paul Ekman es uno de los psicólogos más mediáticos (ha participado en el desarrollo
de la serie Miénteme), y también es uno de los pioneros en el estudio del lenguaje no verbal.
A contraposición de lo que se creía hasta ese momento por parte de investigadores en
Antropología (destacándose el trabajo de Margaret Mead), en la década del 60 Ekman llevó
a cabo estudios transculturales en personas de tribus aisladas en la isla de Nueva Guinea.
Allí le mostraba fotografías de caras de sujetos norteamericanos expresando emociones y
en la mayoría de los casos, las personas reconocían la emoción que se expresaba. Así,
Ekman sostuvo que las expresiones faciales de las emociones no estaban determinadas
culturalmente, sino que eran universales, innatas, y que tenían antes que nada una función
de adaptación, tal como lo sostenía Darwin. Años más tarde Ekman reconocerá el valor de
la cultura en el sentido que la misma podía hacer que una expresión facial cambiara, aunque
su postura sobre que eran universales, nunca fue modificada. En base a estos estudios,
Ekman postuló la existencia de 6 emociones básicas: miedo, tristeza, alegría, ira, asco y
sorpresa (Ekman, 1992). En cualquier caso, Ekman se considera un pionero dentro de la
333
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
334
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Emociones y patología
En la actualidad, parece innegable que las emociones ejercen una profunda
influencia sobre nuestra vida diaria, tanto sobre la salud como en la patología (Sloan, Hall,
Moulding, Bryce, Mildred, & Staiger, 2017). En ese sentido, numerosas investigaciones han
puesto de manifiesto que algunas emociones se asocian, algunas veces de manera más
directa y otras no tanto, ya sea con la génesis, mantenimiento y/o desarrollo de diferentes
patologías. Por lo general, se han establecido asociaciones con las llamadas emociones
negativas, como el miedo, tristeza e ira; aunque también se ha encontrado evidencia que
otras emociones se relacionan a ciertas patologías.
Está claramente demostrado como reacciones emocionalmente negativas suscitan
reacciones fisiológicas que tienen como consecuencia la afectación de diferentes órganos y
tejidos del cuerpo, así como por ejemplo el aumento o disminución de ciertas hormonas.
Además, en recientes años, se ha demostrado como esas mismas reacciones emocionales
pueden producir cambios en el sistema inmunológico de la persona (Tang, Wang, & Lian,
2017).
335
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Psicología evolucionista
Un abordaje diferente de las emociones lo constituye la Psicología Evolucionista
(Cosmides & Tooby, 1997). Según estos últimos (Cosmides, & Tooby, 1992), la Psicología
Evolucionista intenta aproximarse a la Psicología, empleando los conocimientos, principios y
muchas veces también las técnicas, de la biología evolutiva, con el objetivo de comprender
la estructura de la mente humana. En pocas palabras, es un intento de aplicar los conceptos
desarrollados por Darwin en su teoría de la evolución, al campo específico de la psicología.
Aplicando los conocimientos de la teoría de la evolución, se intenta explicar a través
de ciertos mecanismos universales de la conducta (por ejemplo, el reconocimiento de
emociones faciales), por qué los seres humanos actuamos de la manera que lo hacemos.
Para comprender estos comportamientos, la Psicología Evolucionista reconstruye los
problemas que nuestros antepasados debían afrontan en su entorno, así como también los
mecanismos que éstos desarrollaban para responder a dichos problemas (Cosmides, &
Tooby, 2000). Como la teoría propuesta por Darwin, los psicólogos evolucionistas
consideran que el comportamiento tiene una función adaptativa.
Partiendo de lo anterior, la Psicología Evolucionista entiende que una emoción es
una adaptación, originada por selección natural, y que tiene como fin la resolución de
problemas. Visto de esta manera, las emociones ayudaron a nuestros antepasados a la
adaptación a su medio. Las emociones no evolucionaron como sentimientos conscientes,
sino que lo hicieron como resultado de especializaciones de la conducta y de la fisiología:
respuestas físicas controladas por el cerebro que permitieron sobrevivir a organismos
antiguos en entornos hostiles y procrear (LeDoux, 1999).
Sin embargo, el hecho que las emociones hayan sido útiles para nuestros
antepasados, no quiere decir que las mismas estén bien diseñadas para la vida
actualmente. Esto es, la sociedad ha cambiado mucho más rápido que los cambios
evolutivos, de tal manera que las emociones, otrora funcionales, pueden no serlo tanto en la
actualidad. Y es justamente esta idea que nos permite ver a las emociones desde otra
perspectiva, no ya asociadas a lo patológico.
Existen muchos estudios basados en los postulados darwinistas que sostienen que
las alteraciones emocionales, en realidad, no son enfermedades, sino más bien son vistos
como defensas, como lo es la fiebre y la tos en nuestro cuerpo. Nuestro medio ambiente ha
cambiado con más rapidez que las estrategias, de tal manera que las habilidades que fueron
útiles en entornos más primitivos, pueden no adecuarse al sistema actual de una sociedad
altamente individualizada y tecnológica. Así las cosas, desde la Psicología Evolucionista se
puede aseverar que los trastornos emocionales -como la ansiedad o la depresión- no son
tales a la luz de la evolución: las emociones y sus "supuestos" trastornos son un fenómeno
evolutivo, son una respuesta de defensa natural con bases genéticas, que han permitido la
adaptación de nuestros ancestros cazadores-recolectores (Fasciglione, Gillet, & Troglia,
2006).
Sostienen los investigadores (Cosmides, & Tooby, 2000) que analizar la conducta
humana como un producto de la evolución, enriquecerá la comprensión de éste fenómeno,
integrando los aspectos bio-psico-sociales del ser humano.
336
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Conclusión
En los apartados que vimos hemos simplificado y recortado los estudios y
conocimientos acerca de los estados emocionales. Pero esperamos por lo menos haber
llamado la atención sobre la importancia y el interés de la investigación sobre este tema, y
sobre la complejidad del fenómeno.
El campo de estudio de las emociones se presenta aún como pobremente integrado.
Carecemos todavía de un cuerpo teórico coherente y sistematizado sobre las emociones.
Todas las contribuciones que hemos estado viendo (y muchas otras que se verán a lo largo
de la carrera) aparecen como aportes parciales, no necesariamente integrados a anteriores
aportes.
Y es que las emociones son complejas, variables y multifactoriales, tanto que se
requiere del estudio interdisciplinario de las mismas. O por lo menos de una perspectiva
teórica no reduccionista.
Las emociones son el resultado de la interacción de numerosos sistemas de la
persona. Intervienen los sistemas neurofisiológicos, neurohormonales, los sistemas
cognitivos, etc. Además, intervienen las experiencias pasadas (en forma de aprendizajes) y
las normas socioculturales aprendidas. Es decir, una amalgama de factores externos e
internos a la persona. No es sencillo integrar los diversos niveles de análisis (conducta,
fisiología, cogniciones, vivencias subjetivas, etc), pero en la actualidad se presenta como un
desafío el integrar y correlacionar los datos subjetivos (cognitivos y vivenciales), los
conductuales y los fisiológicos.
Destacamos así la importancia de las emociones para el futuro profesional psicólogo,
tratando de verlas no solo como algo patológico que se debe corregir, sino
fundamentalmente como algo indisociable del ser humano que es necesario a la hora de
adaptarse de una mejor manera al ambiente que lo rodea.
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338
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
339
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Resumen
El presente artículo busca establecer los fundamentos de las funciones ejecutivas (FE) a
nivel conceptual, para lo cual se plantea el seguimiento de los siguientes elementos:
a) Definición de las funciones cerebrales inferiores y superiores; b) Relación entre FE y
estructura anatomo-funcional; y c) Confluencia final de las FE en un modelo integrador.
a) Las funciones cerebrales inferiores están ligadas a los procesos más primitivos del ser
humano. Permiten la satisfacción de necesidades básicas para la supervivencia; por tanto,
se refieren a las capacidades adquiridas genéticamente sin que para su ejecución medie
ningún proceso de aprendizaje. Por su parte, las funciones cerebrales superiores se
emparentan con los procesos neuropsicológicos bajo los cuales se sustenta la capacidad de
modificar el ambiente y las circunstancias. Lo anterior ocurre gracias a: memoria, atención,
lenguaje, razonamiento abstracto, actos gestuales y funciones ejecutivas (Rodríguez et al.,
2006). Estas funciones cerebrales son el fundamento de las FE. b) Frente a su localización
anatómica y funcional, Goldberg (2001) determina los lóbulos frontales como principal
sustrato, por cuanto representan el centro ejecutivo del cerebro y la porción cerebral con
mayor evolución de la corteza. Estos son los encargados de recibir la información de los
estímulos y de la totalidad de las modalidades sensoriales. c) La anterior conceptualización
permite definir las FE como un conjunto de capacidades referidas a la formulación de metas,
planificación para el logro de dichas metas y la ejecución de la conducta de manera eficaz
(Lezak, 1982).
Palabras clave:
Funciones cerebrales inferiores; Funciones cerebrales superiores; Funciones ejecutivas;
Localización neuroanatómica.
340
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
del cerebro se activan al mismo tiempo y funcionan ayudándose entre sí, ya que implican
una función mucho más compleja que las funciones cerebrales inferiores.
En el caso del niño que llora, pero no por hambre o por algún dolor en su cuerpo,
sino con la finalidad de llamar la atención de otras personas, habrá una función cerebral
superior, ya que implica una relación directa con los otros, una forma de comunicación o una
forma de relacionarse.
Por otra parte, Valdés y Torrealba (2006) indican que las funciones cognitivas
superiores: “dependen de manera importante del estado de alerta, y de las respuestas
autonómicas y emocionales asociadas” (p. 202), amplificando el concepto a otros ámbitos,
como el emocional, lo automático y lo atencional. Lo anterior implica que las funciones
cognitivas superiores pueden referirse a asociaciones entre lo emocional, la atención y las
respuestas automáticas; dicho de otro modo, los componentes mencionados se relacionan
entre sí, permitiendo enlaces estables entre ellos. Los autores interrelacionan los tres
componentes anteriormente mencionados en el ejemplo del estado de alerta, puesto que:
341
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Funciones Ejecutivas
Si bien “el recorrido histórico de las funciones ejecutivas se inicia con Luria” (Batista,
2012, p. 2), el término “funciones ejecutivas” es usado por Lezak (1982) para definir un
conjunto de capacidades referidas a la formulación de metas, la planificación para el logro
de dichas metas y la ejecución de la conducta de manera eficaz. Las funciones ejecutivas
pueden ser agrupadas en torno a varios elementos que las definen, determinan y, a su vez,
retroalimentan:
a) capacidades para formular metas (motivación, autoconsciencia y forma de
percepción del individuo con el mundo circundante);
b) planificación para el logro (adopción de actitud abstracta, evaluación de las
diversas posibilidades y desarrollo de un marco conceptual que permita dirigir la actividad);
c) ejecución de planes (inicio, prosecución y detención de secuencias complejas de
conducta ordenadas e integradas) y
d) aptitudes para llevar a cabo las actividades planteadas eficazmente (controlar,
corregir, regular, autorregular el tiempo, la intensidad y otras características cualitativas de
dicha ejecución). De este modo, las funciones ejecutivas se entienden como control de la
cognición y regulación de la conducta a través de los diferentes procesos (cognitivos)
involucrados, descritos anteriormente, y relacionados entre sí (González & Ostrosky, 2012).
Sin embargo, es posible retomar una clasificación más detallada de las funciones
ejecutivas para una mejor diferenciación de las mismas, según su relevancia y especificidad.
De acuerdo con Stuss y Alexander (2000), las funciones más importantes que corresponden
a las funciones ejecutivas son: a) organización, b) control inhibitorio, c) flexibilidad mental, d)
generación de hipótesis, planeación, f) actitud abstracta y g) memoria de trabajo. Stuss y
Alexander (2000) definen cada una de ellas del siguiente modo:
a) Organización: es la función que permite situar los estímulos que llegan al individuo,
al ubicar los contenidos semánticos en grupos o categorías de conocimiento, así
como coordinar y secuenciar las acciones mentales para lograr un aprendizaje
342
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
óptimo de la información.
b) Control inhibitorio: es un regulador y controlador de las tendencias a crear
respuestas impulsivas originadas en otras estructuras cerebrales. Esta función
reguladora constituye una herramienta primordial para la conducta y la atención,
puesto que las organiza y evita los excesos que en ellas pudieran presentarse.
c) Flexibilidad mental: indica la capacidad de cambiar la insistencia en una estrategia
o actividad no adecuada en un contexto determinado (tiempo, lugar, ambiente),
para desengancharse de ella e implementar una nueva estrategia o solución de
problemas que se oriente a mostrar otros procedimientos cognitivos.
d) Generación de hipótesis: esta función se encuentra íntimamente articulada con la
flexibilidad mental, puesto que implica la posibilidad de generar diferentes opciones
de procedimientos, rutas, estrategias y respuestas a situaciones similares, hasta
que se encuentre el procedimiento más significativo para desarrollar las tareas.
e) Planeación: de la misma manera en que se articulan la flexibilidad mental y la
generación de hipótesis, la planeación se vincula con ellas en tanto que viene a
ordenar los procedimientos cognitivos que se dan en serie (secuencias en que se
debe implementar cada uno de los procedimientos o estrategias cognitivos). De
esta forma, la ejecución de los planes permite llegar a la meta en menor tiempo,
con menor esfuerzo y menos dispersión cognitiva.
f) Actitud abstracta: además de contar con la capacidad de abstracción como tal, la
presente función está referida específicamente a la actitud de percibir y analizar la
información en su dimensión más abstracta. En este sentido, permite tomar la
información que se recibe y pasar más allá de una dimensión concreta, que, de por
sí, es una dimensión menos rica que la abstracta.
g) Memoria de trabajo: permite mantener y sostener la información en línea mientras
es procesada, es decir: analizada, seleccionada e integrada semánticamente. Es
por este motivo que la presente función constituye una indispensable herramienta
cerebral para la comprensión sintáctica y el aprendizaje de textos, ya que ambos
tipos de procesos requieren tratamiento mental en línea en el momento de
exposición de la información.
Como puede verse, en torno a las funciones ejecutivas existen algunas definiciones
alternas e importantes que es necesario tener en cuenta, además de las ya propuestas. En
este contexto, mientras que Lezak —como se citó en Tirapu, Muñoz y Pelegrín (2002)—
precisa las funciones ejecutivas así: “las capacidades mentales para llevar a cabo una
conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente” (p. 673); Luria, Pribram y Homskaya
(1964) y Luria (1974) definen la actividad propia del lóbulo frontal como la encargada de
programar, regular y verificar la conducta y Sholberg y Mateer consideran:
Que las [funciones ejecutivas] abarcan una serie de procesos cognitivos entre los que
destacan la anticipación, elección de objetivos, planificación, selección de la conducta,
autorregulación, autocontrol y uso de retroalimentación […]. Mateer, en esta misma
línea cognitivista, refiere los siguientes componentes de la Función Ejecutiva: dirección de
la atención, reconocimiento de los patrones de prioridad, formulación de la intención, plan
de consecución o logro, ejecución del plan y reconocimiento del logro. (Tirapu et al.,
2002, p. 673)
343
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Damasio (1991). A partir de los planteamientos de estos autores, Tirapu et al. (2002)
afirman: “Hemos tomado como base los modelos descritos y hemos intentado elaborar un
esquema que refleje el funcionamiento ejecutivo y que recoja, a su vez, lo que entendemos
como principales aportaciones de cada uno de los modelos” (p. 680).
Por lo tanto, este modelo integrador explica las funciones ejecutivas en una
interrelación de componentes: a) sistema senso–perceptual y b) reconocimiento de la acción
como novedosa.
a) Sistema senso-perceptual: se define en torno a la posibilidad de que, si un estímulo
accede a la memoria a largo plazo y es reconocido, las respuestas al mismo pueden ser
simples o complejas, pero estas siempre son sobreaprendidas, automáticas y rápidas.
Estas respuestas, llamadas conductas reflejas, se caracterizan por aparecer sin
participación de la consciencia y constituyen la base de los muchos comportamientos
que se dan en la vida cotidiana. Para Norman y Shallice (1986), existe un mecanismo
adaptativo denominado dirimiente de conflictos que permite regular la interpretación de
los estímulos recibidos por el individuo y la respuesta que correspondería a cada uno de
ellos; una respuesta, como se dijo anteriormente, sobreaprendida. Este mecanismo
necesita de los estímulos para poder activarse, puesto que, de otro modo,
permanecería inactivo; por otra parte, puede afirmarse que es un esquema no sencillo,
corresponde a acciones rutinarias que pueden llegar a ser muy complejas.
b) Reconocimiento de acción novedosa o no rutinaria: Este componente de las funciones
ejecutivas se activaría en presencia de una acción novedosa que no correspondería a
una conducta rutinaria. En este caso, se activarían los procesos de anticipación,
selección de objetivos, planificación y control. En este marco, es pertinente destacar
que, junto al dirimente de conflictos (DC), se presenta otro mecanismo adaptativo, al
que Norman y Shallice (1986) llamaron sistema atencional supervisor (SAS), el cual
modula al dirimiente de conflictos cuando este no resulta apropiado, es decir, cuando
existe la aparición de tareas novedosas en las cuales no hay una solución conocida y es
necesario planificar, tomar decisiones o inhibir una respuesta habitual. Mientras el
dirimiente de conflictos se remite a las tareas rutinarias, el sistema atencional supervisor
se refiere a tareas novedosas que aparecen en un determinado momento. El sistema
atencional supervisor, a través del marcador somático que Damasio (1998) plantea,
realiza la pauta de actividad neural (mientras que reduce la del resto), “fuerza la
atención y la memoria operativa hacia las consecuencias a las que puede conducir una
acción determinada” (Tirapu et al., 2002, p. 681).
Por lo tanto, las funciones ejecutivas constituirían una especie de sistema extendido,
en donde el funcionamiento del sistema atencional supervisor crea las posibilidades para
que exista una respuesta del individuo ante tareas novedosas y el marcador somático fuerza
la atención hacia una de ellas; esto posibilita expandir tanto la atención como la memoria
operativa hacia el siguiente proceso de elección (deliberación), donde, a su vez, el marcador
somático resalta una posibilidad de la respuesta deseada.
Ahora bien, al hablar concretamente de la existencia de las funciones ejecutivas es
necesario remitirse a su sustrato neuroanatómico y neurofuncional, puesto que su
localización en el cerebro constituye un aspecto fundamental en torno a la comprensión de
su papel e importancia.
344
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
tanto, es necesario definir el lóbulo frontal, sus funciones y todas las implicaciones que este
procedimiento contiene.
En primera instancia, es posible definir que el lóbulo frontal recibe la información de
los estímulos y de la totalidad de las modalidades sensoriales, probablemente es la única
región del cerebro donde este fenómeno ocurre. Esta región de la corteza se conecta con
las áreas premotoras y regiones límbicas. Tanto en primates como en humanos, el lóbulo
frontal se ha subdividido en tres zonas: a) zona dorsolateral, de naturaleza cognitiva; b) zona
orbital, de carácter sensorial y c) zona medial, de característica visceral-motora.
345
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Conclusiones
A partir de la reflexión teórica de las funciones ejecutivas, se pueden extraer las
siguientes conclusiones:
A partir de los fundamentos de las funciones se puede determinar que existe una
gran divergencia para formalizar un concepto integrador. Esto constituye una
preocupación constante en el campo de la neuropsicología.
Las funciones ejecutivas se configuran a partir de un fundamento teórico basado en
la constitución de funciones cerebrales inferiores y superiores, las cuales explican las
bases de las capacidades de orden superior y, a su vez, diferencian las capacidades
innatas de las adquiridas a través de la modificación ambiental.
Las funciones ejecutivas, como procesos neuropsicológicos de orden superior,
evidencian el potencial de la actividad cerebral del ser humano y sus capacidades a
partir de la evolución de la corteza frontal y prefrontal.
La corteza frontal genera el control de la función ejecutiva y la participación capital en
el control de la conducta, la personalidad, los comportamientos motivados, que son
indispensables en la supervivencia del individuo y de la especie, la memoria de
trabajo, la toma de decisiones y la conformación de expectativas.
Las funciones ejecutivas constituyen una función reguladora e integradora del
comportamiento, puesto que organizan la conducta y evitan los excesos que en ellas
pudieran presentarse. De esta forma, la ejecución de funciones relevantes, como la
planificación, permiten la consecución de metas en menor tiempo, evitando un
esfuerzo excesivo y una mayor dispersión cognitiva.
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347
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Resumen
El creciente interés en los mecanismos que determinan el funcionamiento social de los seres
humanos ha emergido como un desafío a la hora de obtener un concepto adecuado de
cognición social y sus mecanismos relacionados, debido a que diversas patologías
neurológicas y psiquiátricas se relacionan con deterioros de estas funciones desde etapas
tempranas. Cognición Social se define como la integración de procesos mentales que
permiten la interacción entre sujetos, incluyendo fenómenos como el de la Percepción
Social, la Teoría de la Mente y la Empatía (o respuesta afectiva a los estados mentales de
otros sujetos). En este artículo, como objetivo principal, exponemos los principales
conceptos y las bases neurales para facilitar una primera aproximación de quienes busquen
una aplicación con poblaciones clínicas.
Palabras Clave: Cognición Social, Teoría de la Mente, Percepción Social, Empatía,
Socialización, Cognición.
Introducción
Distintas habilidades cognitivas se han relacionado al exitoso desarrollo de la
interacción social. Este fenómeno se explica por la existencia de mecanismos para
seleccionar elementos ambientales que requieren de ciertas reacciones de los sujetos
involucrados (1). Ambas nociones dan cuenta de la existencia de componentes tanto
cognitivos como conductuales de la interacción social Incluso considerando que la cognición
social y la conducta social han estado presentes en eventos relevantes de la historia de la
neurología, como el caso de Phineas Gage, su importancia como una fuente independiente
de deterioro cognitivo se ha relegado a niveles de atención comparativamente menores.
La importancia de la valoración clínica de la cognición social ha sido recientemente
reconocida mediante su inclusión en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las
Enfermedades Mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés) donde este dominio es
considerado como uno de los seis dominios neurocognitivos fundamentales (2, 3). Este
énfasis emerge de la experiencia en patologías ampliamente estudiadas. Por ejemplo,
pacientes con esquizofrenia se excluyen sostenidamente de las actividades de relevancia
social, como el trabajo y la interacción con la familia y los amigos (4). Lo anterior ha sido
atribuido a un impedimento en la identificación de la inconveniencia de las propias acciones
en un entorno social determinado o a una falla en la capacidad de atribuir adecuadamente
intencionalidad a los sujetos con los que se interactúa. Estas habilidades están directamente
relacionadas con la atrofia de la sustancia gris que corresponde a un fenómeno propio de la
anatomía patológica de la enfermedad (5-9). Este ejemplo provee una idea inicial de la
interacción y dependencia entre los procesos cognitivos externa o internamente orientados.
Por otro lado, el compromiso del rendimiento social responde a un evento central en
la patogenia y clínica del Trastorno del Espectro Autista. Su definición considera la
presencia de un déficit persistente en la interacción social, comunicación y reciprocidad
emocional, generando importantes dificultades en el desempeño social y laboral (2). La
evidencia disponible sugiere que existiría un desacoplamiento entre distintas regiones
cerebrales durante el desarrollo (10). Esto explicaría por qué los pacientes muestran menor
348
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
rendimiento en pruebas de empatía (11), elemento clínico relevante con estrecha correlación
con el compromiso funcional de las redes neuronales involucradas (12). Así también,
cuadros clínicos específicos muestran un patrón identificado de compromiso de la cognición
social relacionado con cambios estructurales y funcionales propios de cada enfermedad.
Esta noción ha sido reforzada por la identificación de redes neuronales que han sido
sistemáticamente involucradas en el funcionamiento de subsistemas teóricos de la cognición
social (4).
Los ejemplos previamente señalados facilitan el establecimiento de una visión más
didáctica de los componentes de la interacción social. En primer lugar, distinguimos que de
este dominio participan fenómenos conductuales y cognitivos. La figura 1 muestra una
representación esquemática de la cognición social, a pesar de que su naturaleza compleja y
dinámica es ampliamente aceptada. En este artículo, por la factibilidad de las mediciones y
dada la importancia de su compromiso en el funcionamiento de los individuos a nivel de la
sociedad, nos enfocamos en los componentes cognitivos de la cognición social como son la
Teoría de la Mente, la Percepción Social y la Empatía.
El objetivo del presente artículo es proveer una mirada introductoria al concepto de la
cognición social y sus subsistemas, también revisando evidencia relativa a sus correlatos
neurales.
Figura 1.
Cognición Social
Entendemos a la cognición social como la integración de procesos que permiten la
interacción entre sujetos de la misma especie. Corresponde a una función esencial para la
sobrevida de los sujetos y las especies. Depende del intercambio de señales sociales que
permiten la obtención de información acerca de los otros sujetos involucrados y el
aprendizaje acerca del entorno basado en estas señales. Partiendo desde fenómenos
básicos como la atribución de intenciones, la cognición social permite la existencia de una
realidad compartida entre las personas (13, 14).
Para los modelos actuales, el cerebro humano opera como un sistema de inferencia
probabilística jerárquicamente organizado para anticipar de manera constante los posibles
estímulos que recibirá e inferir las posibles causas subyacentes (15). En esta línea, el
principal producto de la cognición social sería la generación de predicciones (top-down) con
349
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
el objetivo de disminuir la diferencia entre las entradas predichas y las reales (16). Por
ejemplo, una correcta interpretación de la expresión facial debería llevar a una precisa
predicción de la respuesta de otros sujetos y a una adecuada preparación para la correcta
respuesta.
En los modelos de enfermedad, la cognición social tiende a fallar, apareciendo de
forma clínicamente evidente, alteraciones en los siguientes componentes: Deterioro de la
Teoría de Mente o mentalización, disminución de la empatía o pobre percepción social (4).
En los siguientes párrafos, analizaremos estos conceptos.
Teoría de la Mente
Para una socialización exitosa, necesitamos reconocer las experiencias e intenciones
de otras personas como un factor independiente. Esta habilidad de representar la
perspectiva psicológica de otros sujetos se ha denominado mentalización y requiere que los
sujetos teoricen íntimamente respecto sobre los pensamientos de otros. Este fenómeno es
conocido como Teoría de la Mente (TdM) (17). La tabla 1 provee un ejemplo de compromiso
clínico de la teoría de la mente y cómo se evalúa este dominio.
“John está terminando la primera cena con su futura suegra. Ella ha estado cocinando todo el
día y tratando de causar una buena impresión al novio de su hija. Al final de la comida, John
sonríe y dice:
Muchas gracias por tan deliciosa cena. El pollo era maravilloso, obviamente no tan bueno
como el de mi madre, pero gracias por el esfuerzo”
(Preguntas para el paciente)
- ¿Alguien dijo algo inapropiado?
- ¿Quién lo dijo?
- ¿Por qué fue inapropiado?
- ¿Cómo crees que se sintió la suegra de John?
350
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Percepción Social
A nivel clínico, la disminución de la percepción social se percibe como un fracaso en la
clasificación de los signos faciales o kinésicos como expresión de felicidad, tristeza,
rechazo, etc. Puede detectarse subjetivamente cuando las respuestas inadecuadas a las pistas
sociales se han hecho frecuentes.
Por ejemplo, cuando los pacientes con frecuencia llegan tarde a sus citas con el médico o
hacen solicitudes inadecuadas a este y no perciben las expresiones faciales de desaprobación
a su comportamiento, podemos sospechar que este dominio cognitivo está fallando.
Aquí mostramos cómo se puede evaluar la correcta identificación de las expresiones
emocionales faciales:
“Vea la cara siguiente (o el conjunto de caras) e identifique la expresión facial mostrada por
la persona en la imagen como una de las emociones que se muestran en la parte inferior de la
imagen”
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CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Figura 2.
Empatía
Se refiere a la generación de una respuesta emocional en el observador a
situaciones que afectan a otros sujetos. Esto puede corresponder a la misma emoción, en
cuyo caso, el fenómeno se conoce como resonancia afectiva. Si la respuesta corresponde a
otro sentimiento diferente, como enojo cuando se ve la humillación pública de una persona
(4, 30). Es un componente esencial de la experiencia emocional humana y la interacción
social porque cuando se comprende un estado mental observado y se generan respuestas
afectivas, pueden existir comportamientos prosociales y cooperativos (31).
Al estudiar este tipo de comportamiento, se ha demostrado la imitación de la postura
corporal y los movimientos (efecto camaleón) al realizar una tarea de colaboración con un
extraño, mejorando la calidad de la interacción. De hecho, se ha demostrado un efecto
camaleón más fuerte en sujetos más empáticos (32). Se intuyó tempranamente, desde la
definición del concepto por Theodore Lipps, que la "imitación interna" de las acciones tiene
un papel relevante en la empatía (33).
Al buscar los correlatos neuronales de los procesos descritos anteriormente, estudios
recientes han demostrado que el desempeño en tareas relacionadas con la conciencia de
sentimientos y acciones propias y de otros está relacionado con la actividad de diferentes
regiones del cerebro como las cortezas somatosensorial, insular, cingulada y visual (34),
proporcionando una idea inicial de la amplia diversidad de recursos neuronales
involucrados.
Adicionalmente, la amígdala tiene un papel importante en los procesos centrales
involucrados en la empatía. Más allá de su relación con las respuestas emotivas, la memoria
a largo plazo, la identificación del contenido afectivo de un estímulo y la percepción de la
orientación de la mirada (31), es probable que ejerza una función neuromoduladora
sistémica, ya que su activación precede a la participación de otras áreas durante la
observación de caras expresivas (35). Dada la gran relevancia de esta región en la
cognición social y la empatía, se ha estudiado su papel en las condiciones como trastorno
352
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Figura 3.
Percepción Social
La Percepción Social se ha definido como la capacidad de percibir los estados
mentales de otros basándose en señales del comportamiento (45) y se considera que
procede a procesos más complejos que surgen más recientemente en el desarrollo humano
(46). La percepción de las acciones expresivas de los movimientos es un elemento
importante para la comprensión del entorno social (47) y modula el comportamiento
humano. De hecho, la mera observación de una acción en otra persona desencadena una
acción anticipada en el observador basada en la inferencia del deseo y las intenciones (48).
La Tabla 1 proporciona un ejemplo de situaciones en las que se puede sospechar un
compromiso de Percepción Social y un enfoque para su medición.
Durante mucho tiempo, el estudio de este concepto ha sido impulsado por el
siguiente axioma: no podemos percibir directamente los estados mentales de otras personas
y debemos ejecutar varias habilidades mentales para inferirlos (lectura de la mente). Pero
recientemente, esta noción ha sido cuestionada por la teoría de la percepción social directa,
que ha sido respaldada por modelos como la codificación predictiva bayesiana, lo que
sugiere una inferencia probabilística que involucra diferentes niveles (15, 16).
353
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
Figura 4.
Conclusiones
El estudio de la cognición social implica un desafío a nivel conceptual. En este
artículo, hemos propuesto la cognición social como una integración de los procesos por los
cuales los sujetos perciben señales sociales (Percepción social), infieren estados
354
CAPÍTULO 4: Procesos Psicológicos Básicos.
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