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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

El documento narra los eventos de la última cena de Jesús con sus discípulos, su oración en el huerto de Getsemaní, su arresto y juicio ante Anás, Caifás y Pilato. Jesús predice su traición por Judas y la negación de Pedro. Es acusado falsamente de blasfemia y sedición pero tanto Herodes como Pilato declaran no encontrarlo culpable de ningún delito.

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

El documento narra los eventos de la última cena de Jesús con sus discípulos, su oración en el huerto de Getsemaní, su arresto y juicio ante Anás, Caifás y Pilato. Jesús predice su traición por Judas y la negación de Pedro. Es acusado falsamente de blasfemia y sedición pero tanto Herodes como Pilato declaran no encontrarlo culpable de ningún delito.

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LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

ESCENA I.

CRONISTA: Al atardecer de aquel día, Jesús y sus discípulos llegaron al lugar indicado, para
celebrar la última cena.
JESÚS: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que está comiendo conmigo”.
CRONISTA: Embargo la sala un profundo silencio, todos ellos consternados empezaron a preguntar.
SANTIAGO: Maestro, ¿Seré yo?
TOMAS: Si soy yo por favor dímelo y ayúdame.
CRONISTA: Nuestro Señor callaba y oraba en silencio, el discípulo a quien tanto amaba la pregunta.
JUAN: Señor, ¿Seré yo maestro?
JESÚS: Uno de los doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El hijo del hombre se va
como está escrito, pero ¡hay del que va a entregar al hijo del hombre más le valdría no haber nacido ¡
CRONISTA: Judas con tono arrogante de acerca y le dice:
JUDAS: ¿Seré yo maestro?
JESÚS: Tú no has dicho. Lo que tienes que hacer hazlo pronto. (Sale Judas)
CRONISTA: Judas Iscariote fue a los Sumos Sacerdotes para ver la forma como entregar al Maestro.
Una entrega que será por treinta monedas de plata.

ESCENA II.

CRONISTA: Jesús y sus amigos después de cenar se ponen de pie, y salen al monte de los olivos para
tener el dialogo amoroso con su Padre Dios, a través de la oración.
JESÚS: Todos van a caer como está escrito: “Heriré al pastor y se dispersaran las ovejas, pero cuando
yo resucite, iré antes que vosotros a Galilea.
PEDRO: Maestro, aunque todos caigan, aunque todos te dejen y te abandonen yo no.
JESÚS: Te aseguro que tu esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres
(dirige la mirada a todos).
“Siéntese aquí mientras voy a orar; Pedro Santiago y Juan, vengan conmigo. (Los llevan a parte)
Me muero de tristeza, pero tiene que cumplirse la escritura, sigan aquí velando.
CRONISTA: Y adelantándose un poco se postro en tierra y dijo:
JESÚS: Abba (Padre). Tú lo puedes todo, aparte de mí este cáliz, pero no se haga lo que yo quiero,
sino lo que quieres.
CRONISTA: Después de un rato de oración, regreso junto a los tres y al encontrarlos dormidos dijo:
JESÚS: Simón ¿duermes?, ¿No han podido velar una hora? Velen para no caer en la tentación, el
espíritu es decidido, pero la carne es débil.
CRONISTA: Sus amigos no entendían nada. Jesús de nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas
palabras con mayor intensidad. Tanto era la fuerza de la oración que sudo sangre. Volvió de nuevo, los
encontró dormidos y les dijo:
JESÚS: Ya pueden dormir y descansar, ha llegado la hora miren, el hijo del hombre va a ser
entregado en manos de los pecadores, levántese, vamos. Ya está cerca el que me va a entregar (se
dirigen dónde está el resto).
CRONISTA: Judas el traidor, conocía muy bien el lugar donde Jesús conversaba con su Padre Dios,
porque Jesús se reunía a menudo con sus discípulos.
El traídos les había dado una contraseña diciéndoles.
JUDAS: Al que yo bese, ese es (camina hacia Jesús) buenas noches maestro (le saluda con el beso).
JESÚS: Hay Judas, Judas ¿Con un beso entregas al hijo del hombre?
CRONISTA: Jesús se dirige al resto del grupo de los judíos.
JESÚS: ¿A quién buscan?
JUDÍO 1: A Jesús el Nazareno.
JESÚS: Yo soy (retroceden sorprendidos) ¿A quién buscan?
JUDÍO 1: A Jesús el Nazareno.
JESÚS: Les he dicho que soy yo… si me buscan a mi dejen marchar a estos.
CRONISTA: Y así se cumplió lo que había dicho “No he perdido a ninguno de los que me diste”
Entonces Pedro que llevaba una daga, le sacó he hirió al criado del Sumo Sacerdote.
JESÚS: “Mete la daga en su lugar el Cáliz que me ha dado mi Padre ¿No lo voy a beber?”
CRONISTA: La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo
llevaron primero Anás que era suegro de Caifás.
Era Caifás el que había dado a los judíos este Consejo “Conviene que muera un solo hombre por el
pueblo”.

ESCENA III.

CRONISTA: Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús, este discípulo era conocido del Sumo
Sacerdote y entraron con Jesús en el palacio del Sumo Sacerdote.
La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro.
CRIADA 1: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre?
PEDRO: ¡No lo soy ¡
CRONISTA: Los criados y los guardias habían encendido un bracero hacía frío para calentarse.
También Pedro estaba calentándose junto a ellos.
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús.
ANÁS: Dime ¿Qué doctrina tienes y quienes te seguían?
JESÚS: Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado en el templo muchas veces. Nunca he
hablado a escondidas ¿Por qué me interrogas a mí? …interroga a los que me han oído ¡Ellos sabrán
contestarte!
CAIFÁS: ¿Así le contestas al Sumo Sacerdote?
JESÚS: “Si he faltado al hablar, muéstrame en que te he faltado, pero si he hablado como se debe
¿por qué me pegas?”
ANÁS: Llévenlo ahora mismo, ¡Fuera de mi presencia ¡Es un blasfemo, un demonio! ¡Llévenlo a
Pilato ¡
CRONISTA: Simón Pedro estaba afuera calentándose y le hicieron por segunda vez la misma
pregunta.
LUCRECIA: ¿No eres tú también uno de sus discípulos?
PEDRO: No lo soy.
CRONISTA: Uno de los criados del Sumo Sacerdote pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja
le dijo.
FLORENCIA: ¿No te he visto con Él en el huerto?
PEDRO: No, yo no soy.
CRONISTA: Al salir Jesús de cas de Anás al palacio de Pilato, se encontró con Pedro y la mirada de
Jesús penetro en el corazón del discípulo, Pedro se dio cuenta de su pecado y lloro amargamente.

ESCENA IV.

CRONISTA: Jesús maltratado y golpeado por guardias y escuchando los insultos de gentío callaba.
Era el amanecer y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impurezas y poder si comer la
pascua.
Claudia alertada por una sirvienta de lo que ocurría con Jesús, se acerca a Pilato y le dice:
CLAUDIA: No condenes a este hombre. Es Santo te vas a meter en problemas.
PILATO: ¿Quieres saber que son los problemas para mí, Claudia? Esta pérdida provincia, esa Sucia
chusma de ahí afuera.
GENERAL: Gobernador, traen al prisionero. Está en el patio.
CRONISTA: Salió Pilato fuera donde estaban ellos y les dijo.
PILATO: ¿Siempre castigan a sus presos antes de juzgarlos?
SUMO SACERDOTE: Gobernador.
PILATO: ¿De qué acusan a este hombre?
SUMO SACERDOTE: A ver… si no fuera un criminal no lo habríamos traído.
PILATO: No es eso lo que pregunte ¿Por qué no lo juzgan según sus leyes?
SUMO SACERDOTE: Cónsul sabe que no estamos autorizados para condenar a muerte a nadie.
PILATO: ¿A muerte? ¿Qué ha hecho este hombre para merecer la pena de muerte?
SUMO SACERDOTE: Ha manchado vuestro sábado, Cónsul.
PILATO: Continua.
SUMO SACERDOTE: Ha seducido al pueblo. Ha enseñado doctrinas engañosas y repugnantes.
PILATO: ¡No es este el profeta que aclamaron en Jerusalén hace 5 días ¡¿Y ahora lo quieren matar?
¿Puede alguien explicarme esta locura?
CAIFÁS: Excelencia, por favor. Hasta ahora, el sumo sacerdote, no le ha explicado el mayor crimen
de este hombre. Se ha convertido en el jefe de una secta numerosa y peligrosa. ¡Que lo proclaman el
hijo de Dios¡ Se proclama el Mesías. El rey prometido a los judíos. ¡Ha prohibido a sus seguidores
pagar el tributo al César, Cónsul¡
PILATO: (Hace una seña al general para que lo suban)
GENERAL: ¡Tráiganlo aquí ¡
PILATO: (Le da un vaso con agua). Bebe ¿Eres tú el rey de los judíos?
JESÚS: ¿Hace esa pregunta por usted mismo? O me la haces porque otros le han dicho que eso es lo
que soy.
PILATO: ¿Por qué preguntaría yo eso? ¿Acaso yo soy judío? Tus sumos sacerdotes, tú mismo pueblo
te ha entregado a mí. Quieren que yo te ejecute. ¿Por qué? ¿Qué has hecho? ¿Eres rey?
JESÚS: Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, ¿Cree que mis seguidores les hubieran dejado que
me entregaran?
PILATO: Entonces ¿Eres rey?
JESÚS: Para eso he nacido. Para dar testimonio de la verdad. Todo el que escucha la verdad escucha
mi voz.
PILATO: ¡La verdad ¡¿Qué es la verdad? He interrogado al prisionero y no encuentro delito alguno
en él.
JUDÍOS: (Gritan, pifian)
PILATO: Este es Galileo, ¿no?
ANÁS: Si lo es.
PILATO: Entonces es súbdito del rey Herodes. Que lo juzgue Herodes.
SUMO SACERDOTE: Gobernador.
GENERAL: ¡Entrégueselo ¡
CRONISTA: Jesús fue llevado ante Herodes para que sea juzgado. Herodes se acerca y dice.
HERODES: ¿Dónde está?... ¿Este?... ¿Es Jesús de Nazareno? (Se dirige a Jesús) ¿Es verdad que
restauras la vista a los ciegos? ¿Qué resucitas a los hombres de la muerte? ¿De dónde sacas tu poder?
¿Eres tu aquel cuyo nacimiento fue predicho?
¡Respóndeme ¡¿Eres rey? ¿Y yo, que?... ¿No harás un milagro para mí? (se ríe): jajajaja…… (se dirige
a los soldados) Quiten a este tonto de mi vita. ¡No es culpable de ningún crimen¡ No es más que un
loco, denle homenaje a un tonto.
CRONISTA: Entonces las doncellas de Herodes comenzaron a burlarse. En el palacio se encontraba
Pilato junto a su esposa Claudia preocupada por lo que estaba sucediendo entonces Pilato le pregunta a
Claudia.
PILATO: ¿Qué es la verdad, Claudia? ¿Tú la oyes, la reconoces cuando alguien la dice?
CLAUDIA: Sí, yo sí. ¿Tú no?
PILATO: ¿Cómo? ¿Me la puedes decir?
CLAUDIA: Si no escuchas la verdad, nadie te la puede decir.
PILATO: La verdad, ¿Sabes qué es mi verdad, Claudia? Llevo 11 años sofocando rebeliones en esta
pérdida provincia. Si no condeno a este hombre, sé que Caifás comenzara una rebelión y si yo lo
condeno quizás sus seguidores la comenzaran. De todos modos, correrá sangre. El César me lo ha
advertido. Claudia juro que la próxima vez la sangre seria sería la mía esa es mi verdad.
GENERAL: Herodes se niega a condenar al hombre. Vamos a necesitar refuerzos.
PILATO: No quiero provocar una rebelión.
GENERAL: Ya es una rebelión.
PILATO: El rey Herodes no encontró delito alguno en este hombre, yo tampoco.
CRONISTA: Los judíos pifiaron y gritaron en mutuo desacuerdo.
GENERAL: ¡Soldados¡ ¡Controlen a la muchedumbre¡
SUMO SACERDOTE: ¡Silencio¡ ¿Qué no le tienen respeto a nuestro procurador romano?
PILATO: Como saben, todos los años les libero a un criminal (da la orden)
GENERAL: Soldados, traigan a Barrabas.
PILATO: Pueblo ¿A cuál de los dos quiere que lo deje libre? ¿al asesino Barrabas? O a Jesús,
llamado el Mesías.
ANÁS: ¡Ese no es el Mesías¡ ¡Es un impostor¡ ¡Un blasfemo¡ ¡Deje libre a Barrabas¡
GENERAL: ¡Libérenlo¡
PILATO: No… lo voy a castigar, pero después lo dejare libre (se dirige al general) Asegúrate que el
castigo sea severo, Abenader (general) pero no lo dejes que lo maten.
CRONISTA: Los soldados comenzaran el castigo severo de nuestro Señor.
GENERAL: ¡Sáquenlo de aquí¡
CRONISTA: Claudia le entrega un manto a María para que limpie la sangre de su hijo Jesús.
Los soldados comienzan las burlas y golpes.
SOLDADO 1: Majestad, encárguese usted.
SOLDADO 2: Una hermosa corona, de un bello rosa para el rey. Mírenlo ¡El rey de los judíos¡
SOLDADO 3: ¡Salve¡ ¡Rey de los judíos¡
SOLDADO 4: (le coloca la capa) ¡El color digno de un rey¡
SOLDADOS: Vayamos a presentar a nuestro rey.
SOLDADO 4: Un jefe para nuestra compañía.
CRONISTA: Los soldados lo llevan al palacio de Pilato y lo suben a donde se encuentra el.
PILATO: (lo coge del brazo y les dice amargamente) Aquí está el hombre.
ANÁS: Crucifícalo.
PILATO: ¿No basta con esto? ¡Mírenlo¡
PILATO: ¿A su rey voy a crucificar?
ANÁS: ¡Nosotros no tenemos más rey que el César¡
PILATO: Háblame tengo el poder para crucificarte o para dejarte en libertad.
JESÚS: No tienes más poder sobre mí… porque el que lo tienes se te ha dado de lo alto… por eso el
que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.
CAIFÁS: Gobernador, si suelta a este hombre no es amigo del César, todo el que se proclame rey,
está en contra de César, debe darle muerte.
CRONISTA: Dicho esto, los judíos insistían en la petición de muerte de Jesús.
GENERAL: Guardias controlen el tumulto.
PILATO: Son ustedes. Los que quieren crucificarlo no yo. Háganlo ustedes. (se lava las manos y
dice) Yo soy inocente de la sangre de este hombre. ¡Abenader¡ Haz lo que quieren.

ESCENA V.
PRIMERA CAÍDA DE NUESTRO SEÑOR

CRONISTA: Las fuerzas de Jesús estaban exhaustas de tanto maltrato, de tanto castigo su cuerpo se
encuentra debilitado, por el cual cae con todo el peso de la cruz.

ESCENA VI.
JESÚS ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE

CRONISTA: María estaba en la vera del camino por donde pasaba Jesús y todo su cortejo, viéndose
entonces presa de un inmenso dolor corre al de su hijo, pero los soldados se interponen a este
encuentro, entonces Juan interviene.
JUAN: Déjenla es su madre. Tengan piedad de ella.
ESCENA VII.
SEGUNDA CAÍDA DE JESÚS

CRONISTA: Jesús cae por segunda vez. La extrema debilidad, el calor, la subida, las brutalidades de
los soldados, y sobre todo de la cruz explican la caída del Señor.
Al pasar la comitiva una mujer se metió entre la alborotada turba, acercándose al Salvador, y con un
velo que llevaba le enjuago su rostro.
Un soldado al darse cuenta se acercó y le dijo.
SOLDADO: Oye tú. Aléjate… fuera de aquí (vota la vasija).
VERÓNICA: Déjame, aunque sea limpiarle su rostro… ¡Milagro¡ ¡Milagro¡ ¡Oh, Señor mío¡
CRONISTA: Jesús dejo impreso en el velo de Verónica, los rasgos de su santa faz.
Era de temer que dad la extrema fatiga de Jesús no pudiese llegar hasta el sitio de la ejecución, así que
cuando los soldados salieron de la ciudad, tropezaron con un tal Simón de Cirené, que volvió de su
granja y la forzaron a llevar la cruz del Salvador.
SOLDADO: ¡Oye tú, tu nombre¡
CIRENEO: Simón de Cirené señor.
SOLDADO: Ayúdame a cargar la cruz.
CIRENEO: ¿Yo? Yo no puedo, tengo que ir a casa.
SOLDADO: Cállate y ayúdame a cargar la cruz.
CIRENEO: Esta bien, pero que quede claro que estoy libre de toda culpa y soy inocente. Solo
ayudare a este sentenciado.

ESCENA VIII.
ENCUENTRO CON LAS MUJERES QUE LLORAN

CRONISTA: Jesús con el peso de la cruz no hace más que mirar al suelo, levanta la mirada y observa
a un grupo de mujeres que lloran al ver su rostro y les dice.
JESÚS: Hijas de Jerusalén, no lloren por mí sino por ustedes y por sus hijos, porque si esto pasa en el
árbol verde, ¿Qué pasara en el seco?

ESCENA IX.
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

CRONISTA: Cuando había llegado a la cima del Gólgota el pensar en lo que le queda todavía por
sufrir, hace desfallecer a su santa humidad y cae nuestro Señor.

ESCENA X.

CRONISTA: Llegados a su lugar que se llama calvario los soldados despojan a Jesús de sus
vestiduras, colocan el cuerpo desfigurado sobre la cruz y crucifican a Jesús, y con él a dos ladrones.
Así se cumplió la palabra de la escritura: “Fue puesto entre malhechores”.
(Hicieron silencio y cuando estaban los tres listos).
CRONISTA: Los soldados cuando crucificaron a Jesús cogieron su ropa.
Haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era la túnica sin costuras, tejidas
de una sola pieza, de arriba abajo, y se dijeron.
SOLDADO 1: Esperen… No la rasguemos, que les parece si hacemos un sorteo a ver a quien le toca.
CRONISTA: Así se cumplió la escritura: “se repartirán mis ropas y echarán a suerte mi túnica”.
Continúan los insultos y las blasfemias.
CAIFÁS: ¿No eres tú el hijo de Dios? Ahora tienes ocasión de demostrarlo. Baja ahora de la cruz y
entonces nos arrodillaremos ante ti.
LAS SIETE PALABRAS

CRONISTA: Jesús hubiera podido ordenar a la tierra que se abriera y hundir para siempre, pero es
Dios un Padre bondadoso que perdona siempre, y dice su primera palabra.
JESÚS: “PADRE PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”.
CRONISTA: Junto a la cruz de Jesús estaban dos ladrones: Dimas a la derecha y Gestas a la
izquierda, este dice al señor.
GESTAS: Si eres el hijo de Dios baja ahora mismo de la cruz, sálvate y sálvanos a nosotros.
DIMAS: Gestas ¿Ni siquiera tú temes a Dios a puertas de la muerte? Nosotros estamos pagando todas
nuestras maldades, pero él es inocente (se dirige a Jesús) Señor acuérdate de mí cuando estés en tu
reino.
JESÚS: TE LO ASEGURO QUE HOY MISMO ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO.
CRONISTA: Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre, la hermana de su madre María le dé Cleofás,
María Magdalena y uno de sus discípulos llamado Juan. María su madre besa los pies de nuestro
Señor, y con un inmenso dolor dice.
MARÍA: Hijo mío, carne de mi carne, sangre de mi sangre, déjame morir contigo.
CRONISTA: Jesús al ver a su madre y al discípulo al que él quería, les dijo.
JESÚS: “MUJER AHÍ TIENES A TU HIJO”.
CRONISTA: Luego dijo al discípulo.
JESÚS: “JUAN AHÍ TIENES A TU MADRE”.
CRONISTA: Y desde aquella hora Juan la recibió en su casa como su propia Madre.
Cerca de la hora nona Jesús pronuncio la cuarta palabra.
JESÚS: “DIOS MÍO, DIOS MÍO PORQUE ME HAS ABANDONADO”.
CRONISTA: Después de esto sabiendo que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la
escritura dijo.
JESÚS: “TENGO SED”.
CRONISTA: Había allí un jarro lleno de vinagre, y un soldado sujetando en una caña una esponja
empapada en vinagre, se la acerca a la boca.
Nuestro Señor, al ver que todo estaba cumplido, dijo.
JESÚS: “TODO ESTA CONSUMADO”.
CRONISTA: Su rostro desfigurado, de pronto se rehace, y levantando los ojos clamó con voz potente
que hace temblar a los verdugos y pronuncia su última palabra.
JESÚS: “PADRE EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”.
CRONISTA: Y Jesús dio su último suspiro en la cruz e inclinando la cabeza entrego el espíritu (todos
nos ponemos de rodillas).

ESCENA XI.
BAJAN EL CUERPO DEL SEÑOR

CRONISTA: Como el sábado era día solemne para los judíos ellos pidieron a Pilato que les quebraran
las piernas para asegurar que los crucificados estén muertos. Fueron los soldados quienes quebraron
las piernas a los ladrones que fueron crucificados junto a Jesús, pero al intentar hacer lo mismo con el
Señor, vieron que ya había muerto, entonces no le quebraron las piernas.
Uno de los soldados con la lanza le traspaso el costado, y al instante salió sangre y agua. Esto ocurrió
para que se cumpliera la escritura “No le quebraran ni un hueso”. Y en otro lugar dice: “Miran al que
atravesaron”.
CRONISTA: Después de esto José de Arímatea que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a
los judíos, acompañado de Nicodemo, pidieron a Pilato que les dejase llevar el cuerpo de Jesús.
JOSÉ DE ARÍMATEA: Gobernador le pedimos su autorización para llevar el cuerpo de nuestro
Señor y así poder darle sepultura.
PILATO: Tiene mmi autorización y mi respaldo debido, pueden llevárselo.
CRONISTA: Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron con los aromas según se acostumbraba a
enterrar a los judíos, entregaron el cuerpo a su Madre para que se despidiera de su adorado hijo. Había
un huerto en el sitio donde le crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido
enterrado todavía. Entonces colocaron allí a Jesús.

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