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Habilidades Socioemocionales en Educación

Este documento describe el enfoque pedagógico de la educación socioemocional. Explica que los maestros juegan un papel clave en el desarrollo socioemocional de los estudiantes a través de cómo modelan las habilidades socioemocionales y gestionan el aula. También describe las características que debe tener un maestro eficiente como ser optimista, paciente y organizado. Además, ofrece sugerencias para crear un ambiente seguro y de respeto en el aula que promueva el aprendizaje socioemocional

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Habilidades Socioemocionales en Educación

Este documento describe el enfoque pedagógico de la educación socioemocional. Explica que los maestros juegan un papel clave en el desarrollo socioemocional de los estudiantes a través de cómo modelan las habilidades socioemocionales y gestionan el aula. También describe las características que debe tener un maestro eficiente como ser optimista, paciente y organizado. Además, ofrece sugerencias para crear un ambiente seguro y de respeto en el aula que promueva el aprendizaje socioemocional

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“HABILIDADES SOCIOEMOCIONALES EN EL MARCO DE LA SEMIPRESENCIALIDAD Y

ENTORNOS VIRTUALES EN LA EDUCACIÓN”

UNIDAD 3

1.- ENFOQUE PEDAGÓGICO DE LA EDUCACIÓN SOCIOEMOCIONAL

1. 1. El rol del docente

Hemos tenido maestros que han marcado nuestra vida, ya sea para bien o
para mal. Si reflexionamos cautelosamente, la razón por la que estos
maestros influyeron tanto es por la manera en que interactuaron con
nosotros, nos hicieron sentir con respecto al aprendizaje y a nuestra
autoestima.

En la escuela, los estudiantes observan, identifican, aprenden, experimentan


y replican comportamientos, normas sociales, actitudes y habilidades
socioemocionales. Los maestros constituyen una referencia para los
estudiantes en el salón de clase e influyen en su desarrollo socioemocional a
través de la manera en que modelan las habilidades socioemocionales,
fomentan la interacción maestro-estudiante, dirigen y organizan el salón de
clase, entre otras prácticas –ya sea de forma intencional o no.

Los maestros que son competentes socioemocionalmente suelen manejar


mejor sus emociones, gestionar el salón de clase de forma más efectiva,
establecer códigos de conducta, desarrollar interacciones más comprensivas
y alentadoras con sus estudiantes y, por ende, estimular el desarrollo
socioemocional de sus estudiantes.

1.2. Características de un educador eficiente

Humpey, propone las cualidades necesarias que debe poseer un docente para
ser eficiente: optimista, entusiasta, paciente, sensitivo, organizado,
inteligente e informado.

Se puede destacar, que las características de personalidad están en primer


lugar y después las habilidades cognitivas, siendo las herramientas
fundamentales, su cuerpo y su voz. Mediante el cuerpo, el educador
proporciona confianza, seguridad, motiva y disminuye la inquietud,
ofreciendo recompensas y elogios. Es imprescindible que el educador utilice
formas comunicativas no verbales, ya que muchos niños leen las
expresiones faciales, la modulación de las palabras y la cualidad tonal en vez
de escucharlas completamente.
La principal misión del educador es ser sincero y sensible en la interacción
con sus alumnos. El elogio es un refuerzo importantísimo para que el
alumno note sus aciertos y enfrente los próximos desafíos y posibles
dificultades.

1.3. Sugerencias para actuar dentro de la sala de clases

La sala de clases es el ambiente de aprendizaje por excelencia. Debe ser un


contexto acorde a lo que se quiere lograr, a los objetivos que quiere alcanzar
un docente, por esto, es importante tomar en cuenta las siguientes
recomendaciones:

• Crear un ambiente de seguridad con sus alumnos, con el fin de perder


el miedo al ridículo y a la vergüenza.
• Promover un clima de aceptación y mutuo respeto
• Aceptar las diversas opiniones de los alumnos
• Respetar al alumno si no quiere responder sobre la materia durante la
clase, ya que se puede sentir intimidado al no saber contestar
correctamente
• Acoger los comentarios confidenciales de los niños como símbolo de
confianza. La relación profesor alumno es fundamental en el proceso
de enseñanza aprendizaje y en el desarrollo de la autoestima, que,
según estudios de Gilmore (1974), se encontró que una alta autoestima
se asocia con una elevada productividad de logros académicos,
creatividad y liderazgo, además, entrega seguridad y logra que los
alumnos se fijen metas y las alcancen.

1.4. El rol en aspectos emocionales y motivacionales

Además de estos puntos mencionados, es importante que un educador


desarrolle conductas y aspectos emocionales y motivacionales esenciales
en los estudiantes, por ejemplo:
Conductas Conductas que debe realizar el educador para alcanzarlas
deseadas en los
estudiantes
-Establecer límites claros y reglas de convivencia dentro del aula.

Sentido de -Promover el respeto propio y la responsabilidad.


seguridad
-Motivar la confianza en sí mismo y con los demás.

-Promover la retroalimentación.
Sentido de
identidad y -Reconocer las habilidades de cada estudiante.
autoconcepto
-Demostrar cariño para que se sientan importantes y capaces.

Sentido de -Crear un ambiente cálido en la sala de clases.


pertenencia

-Entregar roles para que se sientan pertenecientes al grupo.

-Identificar conductas negativas que puedan afectar el


funcionamiento y la cohesión grupal.

-Potenciar la confianza y el entusiasmo por aprender para su


futuro.

Sentido de -Transmitir expectativas.


propósito
-Apoyar a los adolescentes para que establezcan metas propias
y orientarlos en las decisiones importantes.

-Enseñar con pasión, para que se motiven por aprender, y


así, comprendan la importancia de los estudios.
-Premiarlos con el reconocimiento.

Sentido de logro -Ayudarlos a su evaluación personal.


1.5. El rol en aspectos académicos

Es necesario que el maestro pueda crear en el aula una atmósfera que


invite a todos a investigar, a aprender, a construir su aprendizaje, y no
sólo a seguir lo que él hace o dice. El rol del maestro no es sólo
proporcionar información y controlar la disciplina, sino ser un
mediador entre el alumno y el ambiente, dejando de ser el
protagonista del aprendizaje para pasar a ser el guía o acompañante
del alumno.

Pero ¿cómo se puede lograr? Brooks y Brooks (1999), proponen una


serie de características que conforman el perfil de un maestro que se
considera adecuado para atender a la diversidad del salón de clase y
tomar ventaja de la riqueza que esta diversidad aporta al ambiente de
aprendizaje.

Este perfil puede adecuarse a cualquier situación de enseñanza-

aprendizaje y a cualquier nivel.

El maestro:

• Estimula y acepta la autonomía y la iniciativa de los


estudiantes. Esta autonomía, iniciativa y liderazgo ayudan al
alumno a establecer conexiones entre ideas y conceptos, le
permiten plantearse problemas y buscar soluciones.
• Utiliza una gran diversidad de materiales manipulativos e
interactivos además de, datos y fuentes primarias. Presenta a
los alumnos posibilidades reales y luego les ayuda a generar
abstracciones, logrando que el aprendizaje sea significativo.
• Es flexible en el diseño de la clase, permite que los intereses y
las respuestas de los alumnos orienten el rumbo de las sesiones,
determinen las estrategias de enseñanza y alteren el contenido.
Es importante mencionar que esta flexibilidad no se refiere a
que el alumno decida qué se hará o no en la clase. Más bien se
enfoca en aprovechar los momentos en que los estudiantes se
muestran más receptivos para ciertos temas y así poder
profundizar en ellos. Por ejemplo, ante un ataque terrorista a
algún país, muchos maestros retoman temas de solidaridad,
tolerancia, justicia, como contenidos principales en el currículo
de ciertas áreas como ciencias sociales y ética.
• Averigua cómo han comprendido sus alumnos los conceptos
antes de compartir con ellos su propia comprensión de los
mismos. Si se les dan las respuestas, ellos ya nos las buscarán.
Digamos entonces que se pierden de ir construyendo su
conocimiento. Si les damos el conocimiento ya hecho, les
estamos poniendo en las manos el último eslabón de un proceso
de pensamiento que sólo ellos pueden construir.
• Utiliza terminología cognitiva como: “clasifica”, “analiza”,
“predice”, “crea”… Nuestro vocabulario afecta nuestra forma
de pensar y actuar.

• Estimula a los alumnos a entrar en diálogo tanto con el


maestro como entre ellos y a trabajar colaborativamente. El
tener la oportunidad de compartir sus ideas y de escuchar las
ideas de los demás, le brinda al alumno una experiencia única
en la que construye significados. El diálogo entre los
estudiantes es la base del aprendizaje colaborativo.
• Promueve el aprendizaje por medio de preguntas
inteligentes y abiertas y anima a los estudiantes a que se
pregunten entre ellos. Si los maestros preguntamos a los
alumnos para obtener sólo una respuesta correcta, entonces los
estamos limitando. Las preguntas complejas e inteligentes retan
a los alumnos a indagar más allá de lo aparente, a profundizar,
a buscar respuestas novedosas. Los problemas reales casi nunca
son unidimensionales y por lo tanto, el alumno debe buscar
siempre más de una respuesta.
• Busca que los alumnos elaboren sus respuestas iniciales. Las
respuestas iniciales son un motor que estimula a los alumnos a
estructurar y reconceptualizar.
• Involucra a los estudiantes en experiencias que pueden
engendrar contradicciones a sus hipótesis iniciales y luego
estimula la discusión. De esta manera permite que los alumnos
aprendan de sus propios errores y reformulen sus perspectivas
• Da “un tiempo de espera” después de hacer preguntas. Este
tiempo permite a los alumnos procesar la información y
formular conceptos. Es importante respetar el ritmo de cada
alumno. Hay alumnos que no pueden responder de manera
inmediata y si no los esperamos, pasarán a ser sólo
observadores puesto que no se les da el tiempo de buscar la
solución.
• Provee tiempo para que los estudiantes construyan
hipótesis y las comprueben, hagan relaciones y creen
metáforas. El maestro debe crear el ambiente de aprendizaje y
permitir a los estudiantes construir y descubrir… todo esto les
lleva tiempo.
• Alimenta la curiosidad natural de los estudiantes utilizando
frecuentemente el modelo del ciclo de aprendizaje. Dicho ciclo
consta de tres fases: los estudiantes generan preguntas e
hipótesis, el maestro introduce el concepto y los alumnos
aplican el concepto.

El rol del docente es fundamental para el desarrollo de habilidades, el


crecimiento personal, el aprendizaje significativo y para la motivación
por aprender. Hoy en día, el rol del profesor, en aspectos
socioemocionales y académicos, es aún más importante, ya que
enfrentamos tiempos de incertidumbre y angustia que han generado
en los estudiantes, sentimientos de soledad, desmotivación y
depresión, por lo tanto, el rol que ha debido representar el profesor, es
de contenedor y de apoyo.

Para que este apoyo sea efectivo y regulado, es importante entregar


las herramientas necesarias a los docentes para poder lograrlo, por
esto, el rol de las autoridades en todo nivel, debe ser, como nunca,
práctico, apropiado y eficaz.
2. AMBIENTE E INTERACCIONES EN EL AULA
Las interacciones en el aula, entendidas como los intercambios
y relaciones entre los sujetos de los procesos de enseñanza y
aprendizaje, se suceden en diferentes intensidades y
características. Estas interacciones han sido investigadas desde
principios de los 70 del siglo pasado hasta la actualidad,
buscando descubrir y comprender las intencionalidades que
subyacen en las acciones, los roles del profesor y del alumno,
los discursos del docente y los tipos de interacción que se dan
en el salón de clases.
Algunas de las interacciones que se dan en el aula pueden ser
de cooperación o competencia, de empatía o rechazo, de
autonomía o dependencia, de actividad o pasividad y
finalmente de igualdad o desigualdad; El profesor en buena
medida genera los tipos de interacción a partir de sus estilos de
enseñanza y de su estilo de relación con los sujetos de la clase.
Sin embargo, los alumnos también juegan su rol y pueden
modificar, estructurar e imponer un tipo de interacción en el
aula que caracteriza los intercambios en el proceso de
enseñanza.
Interacciones en tres diferentes ámbitos.
• De vínculo emocional.- Donde maestros y alumnos -o
entre alumnos- se relacionan entre ellos de manera sana y
respetuosa creando ambientes propicios para el
aprendizaje.
• De gestión de clase.- Donde el maestro crea una
atmosfera adecuada -organizada y productiva- para el
aprendizaje.
De impulso al aprendizaje.- A través del desarrollo de
habilidades del pensamiento de orden superior.
Las interacciones educativas generan experiencias que definen
la manera en que los individuos aprenden los contenidos vistos
en el aula
Factores que configuran la interacción en el aula

Existen diversos sinónimos de la palabra interacción, como


comunicación interpersonal, ambiente de clase, ecología de
aula, etc. pero todos se refieren a la misma realidad: los
procesos de comunicación que tienen lugar en un aula entre los
alumnos y entre alumnos- profesor, y no sólo la comunicación
verbal sino también la verbal, emocional, física, etc. Por tanto,
la interacción se verifica a través de la comunicación; las
barreras que la entorpecen pueden explicar la dificultad que una
clase tenga en resolver sus problemas, en establecer y cumplir
sus normas de comportamiento o en entablar la adecuada
relación de los alumnos con el profesor.

La comunicación o interacción que se desarrolla dentro de un


aula es susceptible de un análisis complejo, puesto que en ella
vienen a converger distintos elementos que la definen, que la
construyen; los que consideramos más importantes los vemos
reflejados en el gráfico 1.

Todos estos factores son los que, unidos, van a permitir al


docente crear un ambiente de clase adecuado para llevar a cabo
el proceso de enseñanza-aprendizaje y minimizar todo lo
posible la aparición de conflictos o comportamientos
disruptivos. Más adelante nos detendremos en cómo abordar la
resolución de conflictos una vez ya han aparecido, sin embargo,
antes veamos cómo construir un clima de aula que no propicie
su aparición.

Aspectos organizativos del aula.

La disposición del mobiliario, la distribución temporal de las


materias, el tratamiento dado a las normas del aula, los
agrupamientos de los alumnos o la apariencia o apropiación del
espacio del aula están contribuyendo a la creación de un
ambiente determinado. Así por ejemplo, surgen unos
determinados procesos de interacción cuando las sillas y mesas
de los alumnos están situadas individualmente, diferentes a los
generados a partir de una distribución en forma de U: la
interacción aumenta cuando los alumnos pueden verse entre sí.
La clásica disposición de las mesas favorece el trabajo
individual, pero no el trabajo en equipo ni la interacción entre
alumnos. Tampoco permite la movilidad del profesorado por la
clase, con lo cual es más difícil acceder a los alumnos,
acercarse a ellos y controlar así de forma más efectiva la clase,
captando la atención de todos.

Del mismo modo, si se ha abordado la elaboración de las


normas desde el primer día de clase de manera que todos hayan
participado y no hayan sido impuestas se habrá creado un clima
de aula distinto al que reinará si no están claras las normas, si
éstas son ambiguas o si los alumnos no saben bien cuándo se
considera incumplida una de ellas.

Tampoco se formará el mismo ambiente de aula a primera hora


de la mañana de un lunes que a última hora de una jornada de
viernes; es decir, el horario en el que se imparte la materia
influye en el clima del aula. Esto es algo que obviamente
escapa al control del profesor en particular puesto que los
horarios le vienen dados, pero sí que es una variable que debe
tener en cuenta, adecuando a ella las estrategias de enseñanza y
las actividades que planifiquemos para la clase.

Sí que está bajo el control del profesor la distribución del


alumnado por la clase y esto es algo muy importante para la
comunicación: cómo están repartidos los alumnos, si se sientan
en parejas, qué parejas “funcionan” bien y qué otras son
desaconsejables, cómo distribuimos a los que tienen poca
motivación, o a aquellos que tienen necesidades educativas
especiales.

Finalmente, la apropiación del aula por parte de profesores y


alumnos también condiciona las interacciones que se dan allí.
Nos referimos a la apariencia del aula, a si hay espacios físicos
dentro de ella en los cuales se propicia la comunicación
(paneles, murales, etc.) a si hay iniciativas con ese mismo
objetivo como el buzón de sugerencias, etc. Se trata de hacer de
la clase un espacio físico agradable.

a. Los objetivos y contenidos propuestos para el grupo.

En función de la diversidad de intereses, motivaciones,


capacidades y estilos de aprendizaje de los alumnos deberemos
perfilar nuestra programación. El fracaso es seguro cuando
obviamos o ignoramos el nivel desde el que parten los alumnos
y pretendemos que todos alcancen los mismos objetivos y
contenidos. Naturalmente, existe un currículum oficial que hay
que cumplir pero también se contemplan unos contenidos
mínimos por ciclos en función de los cuales podemos evaluar.
Y además hay que tener en cuenta que ahora priman las
competencias básicas sobre los contenidos, entendiendo las
competencias como “conjuntos complejos de conocimientos,
habilidades, actitudes, valores, emociones y motivaciones que
cada individuo o grupo pone en acción en un contexto concreto
para hacer frente a las demandas peculiares de cada situación”
(Pérez, 2007: 11).

¿Y por qué esto influye en el ambiente de aula? Pues porque


cuando se plantean a los alumnos metas demasiado elevadas,
las expectativas de éxito de los alumnos se reducen al mínimo y
el siguiente paso es la desmotivación y de ahí rápidamente se
derivan los problemas de disrupción y la aparición de los
conflictos.

No es tarea fácil lograr la mencionada adecuación entre el


programa y el nivel de los alumnos; el primer paso será realizar
una evaluación inicial, también conocida como evaluación 0
que nos ayude a situar al alumno en un punto de partida sin
embargo, el segundo paso y el más importante es conseguir que
el alumno crea que es capaz de conseguirlo, no plantearle o
transmitirle metas inalcanzables.

Sin olvidar que el profesor dispone de medidas específicas de


atención a la diversidad como por ejemplo, las adaptaciones
curriculares individualizadas significativas (ACIS) que
contemplan legalmente la modificación sustancial del currículo
para casos concretos, con la consiguiente modificación de los
criterios de evaluación.

b. La planificación de las clases


Elemento éste que se gesta en un momento previo al desarrollo
de la clase y que mucho tiene que ver en cómo se configura el
ambiente del aula. ¿La razón? Pues la planificación nos va a
permitir prever cómo se va a desarrollar el tiempo de clase, las
actividades que se van a hacer y la comunicación que éstas van
a propiciar y sobre todo, ofrecerle al alumno la seguridad que
necesita.

Es cierto que el profesor tiene una capacidad adaptativa en


función de condiciones imprevisibles que se dan en el aula pero
ello no le exime de la necesidad de contar con una estructura
clara del desarrollo de la clase. Y esto es más necesario en el
caso de profesores noveles puesto que el profesor con
experiencia dispone de un repertorio mayor de estrategias que
puede emplear en un momento determinado.
Dicha estructura abarcará una actividad inicial de
motivación, unas actividades centrales y otras actividades para
cerrar la sesión de clase. Es más aconsejable que las
actividades centrales sean variadas y no muy extensas ni
homogéneas. Del mismo modo también es importante tener
planificadas actividades adicionales, ya que muchas veces el
tiempo transcurre más rápido de lo que pensábamos y algunos
minutos sin actividad pueden ser el punto de partida del
desorden, algo difícil de recomponer.
c. El estilo docente y las estrategias curriculares

Nos referimos al repertorio de actuación de cada profesor en su


aula, a su gestión del aula, a cómo guía la actividad educativa
con los alumnos. Naturalmente este repertorio estará
mediatizado por sus concepciones sobre la enseñanza y el
aprendizaje, así como por su trayectoria y experiencia como
alumno con profesores con estilos diversos; pero existen unos
criterios de actuación que comparte un amplio sector del
profesorado y podemos agruparlos en función del momento de
la clase en el que nos encontremos. Así, cuando comienzan las
clases es importante justificar el por qué cierto tipo de
conocimientos básicos les serán de gran importancia para
diversos fines como, por ejemplo, desenvolverse en la vida
cotidiana o comprender el mundo que los rodea. “Para que la
actividad escolar implique realmente al aprendiz en la aventura
del conocimiento, debe tener sentido, vincularse a los
problemas cotidianos que afectan la vida de los estudiantes y
plantearse de modo atractivo, como desafío intelectual” (Pérez,
2007: 25) También es importante mostrar expectativas respecto
a la participación de los alumnos, demostrando entusiasmo y
estableciendo objetivos de contenido realista. La motivación de
los estudiantes se mantendrá si los objetivos de aprendizaje son
realistas y no abrumadores para ellos.

Después es necesario averiguar los saberes previos de los


alumnos. Mediante preguntas o alguna dinámica de trabajo
grupal, obtendremos la mayor cantidad posible de información
sobre los estudiantes: su nivel de preparación, sus experiencias
previas en la materia y lo que más les interesa. Además,
empezar la clase con preguntas les obliga a estar atentos.
Una vez hemos logrado su motivación y captado su atención se
inicia una tarea, sea una exposición oral, sea una lectura, etc.
Deberemos tener en cuenta la alternancia de distintas
modalidades de tareas, por ejemplo, debatir, trabajar en grupo
pequeño, realizar ejercicios, trabajar en parejas, consultar
fuentes de información, redactar, escuchar la explicación del
profesor, exponer, etc., puesto que ello hará la clase menos
monótona, implicando más al alumnado. Seleccionaremos las
tareas en función del nivel de atención que requiere cada una de
ellas, por ejemplo, podemos demandar una tarea que exija
atención en el momento que los alumnos estén comenzando a
“despistarse”, como estrategia para captar su atención. Y en
esta fase central del desarrollo de la clase es importante que el
profesor se mueva por el aula permitiendo esta movilidad no
sólo captar mejor su atención sino también atender mejor a los
alumnos con mayor dificultad.

3. TIPOS DE INTERACCIÓN

a. INTERACIÓN INDIVIDUALISTA
Es aquella en la que no hay ninguna relación entre los objetivos
que persigue cada uno de los alumnos, sus metas son
independientes entre sí. La consecución de los objetivos
depende de su propia capacidad y esfuerzo. Se considera menos
relevante el trabajo de otros, puesto que no hay metas ni
acciones conjuntas.

b. INTERACCIÓN COMPETITIVA
Es aquella en la que los objetivos que persigue cada alumno no
son independientes de lo que consigan sus compañeros. Bajo el
esquema de competencia el alumno obtiene un mejor
rendimiento. Genera una motivación extrínseca con metas
orientadas a la valoración social y recompensas externas.
Los sujetos que tienen dificultades se sienten con desventajas,
debido a que constantemente reciben mensajes y evidencias que
les indican que sus habilidades son pobres y que siempre serán
superados por los demás.

Este tipo de interacción hace que los alumnos tiendan a


descalificar las ideas de los otros y desarrollan conductas muy
poco solidarias y actitudes competitivas que crean una especie
de estratificación en el aula, donde el poder, el prestigio y los
privilegios se distribuyen en función de la manera en que se ha
etiquetado a un estudiante.
c. INTERACCIÓN COOPERATIVA
Está basada en el principio que “cooperar es trabajar juntos
para lograr metas compartidas = interacción positiva”
Los individuos establecen metas que son benéficas para sí
mismo y para los miembros del grupo, buscando maximizar
tanto el aprendizaje propio como el de los demás.
EL APRENDIZAJE COOPERATIVO SE CARACTERIZA
POR DOS ASPECTOS:
A. Un elevado grado de igualdad.
B. Un grado de mutualidad variable. Entendiendo la mutualidad
como el grado de conexión, profundidad y bidireccionalidad de
las transacciones comunicativas. Se promueve una
planificación y discusión conjunta, se delimita la división del
trabajo.
INCONVENIENTES EN LA PROMOCIÓN DE LA
INTERACCIÓN COOPERATIVA
El número de alumnos por clase y el número
de clases que se atienden. Las normas de la
institución educativa y el sistema de
acreditación.
Las presiones y expectativas de los familiares.
Los alumnos más habilidosos toman el liderazgo, excluyendo a los menos
habilidosos.

COMPONENTES ESENCIALES DEL APRENDIZAJE COOPERATIVO

a. INTERDEPENDENCIA POSITIVA: Existe cuando los


estudiantes perciben un vínculo con sus compañeros de
grupo de forma tal que no pueden lograr el éxito sin ellos y
que deben coordinar sus esfuerzos con los de sus
compañeros para poder completar una tarea, de tal forma
que se comparten recursos, se apoyan y celebran juntos sus
éxitos.
b. INTERACCIÓN PROMOCIONAL CARA A CARA. Es
muy importante porque existe un conjunto de actividades
cognitivas y dinámicas interpersonales que sólo ocurren
cuando los alumnos interactúan entre sí en relación a los
materiales y actividades.
Fomenta actitudes de ayuda y asistencia a los demás,
influencia en los razonamientos y conclusiones del grupo,
así como la retroalimentación de los demás y ejercer
presión social sobre los miembros poco motivados para
trabajar.
c. VALORACIÓN PERSONAL – RESPONSABILIDAD
PERSONAL. Se debe fortalecer académica y
afectivamente a los integrantes del grupo, ayudando a los
que necesitan más apoyo y evitando que otros descansen con
el trabajo de los demás.

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