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Y Todo Por Un Plato de Lentejas

1) Los hermanos Jacob y Esaú tenían personalidades muy diferentes y preferencias de sus padres distintas, lo que causó divisiones en la familia. 2) Un día, Esaú regresó hambriento del campo y vendió su derecho de primogenitura a Jacob a cambio de un plato de lentejas, despreciando su bendición divina. 3) Esta historia muestra cómo los seres humanos a menudo anteponen las gratificaciones temporales a lo que realmente importa espiritualmente, como las promesas de Dios.

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Y Todo Por Un Plato de Lentejas

1) Los hermanos Jacob y Esaú tenían personalidades muy diferentes y preferencias de sus padres distintas, lo que causó divisiones en la familia. 2) Un día, Esaú regresó hambriento del campo y vendió su derecho de primogenitura a Jacob a cambio de un plato de lentejas, despreciando su bendición divina. 3) Esta historia muestra cómo los seres humanos a menudo anteponen las gratificaciones temporales a lo que realmente importa espiritualmente, como las promesas de Dios.

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Y TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS

Génesis 25:27-34

Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto,
que habitaba en tiendas. 28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a
Jacob.29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: Te ruego
que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre
Edom.31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32 Entonces dijo Esaú: He aquí
yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Y dijo Jacob: Júramelo en este
día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado
de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.
Génesis 25:27-34.

Hay una frase muy popular, NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE LO PIERDE. Esta frase la
escuchamos cuando por una mala jugada se arriesgan nuestros ahorros solo por querer más dinero,
dejamos atrás las personas que amamos por una aventura amorosa, otros cambian el tiempo de
familia por conseguir mayores ingresos y todo por el afán de las riquezas. Esto ha ocurrido siempre,
así como a los indígenas les cambiaron su oro en la conquista por espejos, las personas terminamos
negociando lo que realmente vale, lo que tiene trascendencia y es de peso eterno por lo temporal.

Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice
Jehová. Y amé a Jacob, 3 y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su
heredad para los chacales del desierto. 4 Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero
volveremos a edificar lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo
destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehová está indignado para
siempre. 5 Y vuestros ojos lo verán, y diréis: Sea Jehová engrandecido más allá de los límites de Israel.

DIOS había elegido soberanamente a Jacob no por mérito, no por nada en el que inclinara al SEÑOR
a tomar tal decisión, ÉL QUISO LIBRE Y VOLUNTARIAMENTE AMARLO, trayendo salvación a su vida.
A Esaú lo dejo ser lo que quiso ser, alguien que miraba solo lo inmediato, que le producía placer y
una supuesta libertad, era un hijo de su tiempo. Esaú traería consecuencias a muy largo plazo por
su desprecio a DIOS, como en el pasaje de MALAQUÍAS, donde no solo se condenó él, sino que
apartó a los suyos del SEÑOR, Y TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS. Veamos hoy su historia.

1. UNA BATALLA EN EL INTERIOR (Génesis 25:19-26) Las Escrituras son muy gráficas al manifestar
la condición del ser humano, nuestro conflicto entre vivir bajo los deseos pecaminosos o querer vivir
para la gloria de DIOS, esto también aconteció en la familia del Pacto. El matrimonio de Isaac y
Rebeca parecería ideal para el propósito patriarcal. Fue el único matrimonio patriarcal monógamo.
Nunca salieron de Canaán. Pero también tuvieron muchos conflictos y luchas que al final se
resuelven. Nuevamente la promesa de la descendencia se veía temporalmente interrumpida por la
infertilidad de Rebeca, lo resolverían por medio de su propia sabiduría como lo había hecho Sara
por medio de Agar o buscarían al Señor y confiarían en Él. Para nuestro gozo, Isaac y rebeca buscaron
en oración al Señor quien contestó con mellizos en su vientre, sin embargo la batalla en el corazón
de Rebeca y de Isaac para obedecer y seguir a DIOS se trasladaría a una batalla en el interior de su
vientre. Era tal el conflicto que Rebeca oró al Señor: Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es
así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová.
DIOS LE RESPONDIÓ: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas;
El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor. El Señor anunció en su
respuesta tres realidades para el futuro:

I. De esos dos hijos se formarían dos pueblos que estarán separados, ellos estarían en
conflicto constante y desde la matriz.
II. Los dos pueblos tendrían rumbos distintos, el más fuerte, el que nació primero, lucharía
contra el Redentor que estaría del lado del más débil y rechazaría la promesa.
III. El hermano mayor servirá al menor, cambiando el derecho de primogenitura.

Esto es algo muy doloroso para cualquier padre o madre, ver que uno de nuestros hijos no goza de
comunión con el Señor. Solamente aquellos que el SEÑOR llama y por lo tanto atienden a su voz,
son los que lo seguirán. Esta batalla ente Jacob y Esaú, es la batalla entre los que creen y lo que no,
entre la luz y las tinieblas, pero sobre todo, es la batalla interior entre la carne y el espíritu.

2. LAS DIFERENCIAS SE ASENTÚAN (Génesis 25:27-29): Cómo el Señor lo dijo, vinieron dos niños, el
mayor y más fuerte, ESAÚ, un niño velludo y pelirrojizo, el otro, uno que se aferró al talón de su
hermano, su nombre era JACOB. Los dos no solo eran físicamente diferentes, su manera de ser y de
vivir también lo eran. Esaú creció siendo amante de la cacería, él amaba la vida lejos del
campamento, disfrutaría de vivir de sus propias obras, su fortaleza sería notoria, sin embargo
también mostraría que le interesaba más lo inmediato que lo eterno. Por otro lado se encontraba
JACOB, un hombre hogareño, que disfrutaba de una vida más sosegada y tranquila, al abrigo de su
mamá, gustaba de cocinar y vivir en su hogar.

Quienes somos padres podemos ver diferencias también en nuestros hijos, uno es más atlético, otro
es más bonachón, en algunos casos uno es más reflexivo y preocupado mientras el otro busca vivir
más plácidamente, uno puede ser inclinado a las artes y el otro a las matemáticas. Esto no es un
problema, son las características individuales que el SEÑOR ha puesto en cada uno de nosotros,
tristemente lo que si se convierte en un problema es el tema de las preferencias, las distinciones en
favor de uno y de otro, si bien cada uno va a percibir por su propio pecado el trato como si existiesen
distinciones, en algunas ocasiones tristemente los padres nos identificamos más con uno o con otro,
esto no debe ser así porque es causa de rencillas y divisiones, por lo que hemos de pedir al SEÑOR
que les amemos y expresemos ese amor de la manera en que cada uno de nuestros hijos entienda
y comprenda que son queridos y amados.

Isaac prefería al mayor, gozaba de la caería de su hijo, de las aventuras, tal vez porque él no fue
nunca un aventurero, de hecho era muy estable. Rebeca por su parte prefería a Jacob. Los tratos
diferentes generan divisiones al interior de los hogares, muy probablemente el trato de Isaac en
Jacob le reforzó su actitud de confiar en su propia fuerza y no a depender del Señor, al punto que
un día mostraría su desprecio porque pensaba que él se podía arreglar por sí mismo su vida.

Jacob por su parte creció mostrándose egoísta, una oportunista, tal vez al ver su debilidad interpretó
de manera equivocada la PROFECÍA DEL SEÑOR SOBRE LOS DOS HERMANOS que su madre
probablemente le habría contado. Si bien conocía la voluntad del SEÑOR, en su vida obraría de
maneras que son totalmente reprochables, vivía con la filosofía que EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS,
por lo que buscaba ganar los beneficios de la promesa por los caminos equivocados. JACOB SERÍA
LLEVADO EN SU VIDA A CONFIAR EN LA DIRECCIÓN DE DIOS A TRAVÉS DE LA DISCIPLINA.
3. DESPRECIANDO LO QUE REALMENTE IMPORTA (Génesis 25:29-34): Este pasaje es muy conocido
y corremos el riesgo de perder de vista el verdadero significado del mismo, hacia donde apunta en
nuestras vidas. Este pasaje nos muestra a ESAÚ, quien recibe el nombre de EDOM por el potaje rojo
que desea y finalmente engulle. ESAÚ representa a los hombres que abandonan su esperanza de
gloria por amor a las cosas que se ven y que no tienen valor eterno, solamente temporal.

Un día la providencia del Señor sacaría a la luz lo íntimo del corazón de los dos hermanos, una
situación que se hubiese resuelto de una manera muy diferente si se hubiese tenido en cuenta a
DIOS pero no fue así, precisamente el SEÑOR sacó a la luz la ausencia de ÉL en sus vidas. Notemos
que en contraste con la situación duradera de veinte años de infertilidad de ISAAC y REBECA, donde
ambos oran fervientemente ante una situación imposible y reciben el favor del SEÑOR, aquí no
sucede.

ESAÚ, el dotado cazador, el hombre fuerte y que confiaba en su propia sabiduría y fortaleza, no
había encontrado presa para poder comer. El original nos deja la impresión de que estaba realmente
en una condición de hambre muy grande, no se sabe el grado pero la frase nos dice que podía traer
un desenlace no deseado. Jacob ve esta como la gran oportunidad de su vida, algo que muy
probablemente había meditado, como el menor se haría de la promesa del mayor, cómo el débil
doblegaría al fuerte, aquí estaba, su hermano en debilidad.

Jacob tenía en sus manos algo irresistible para un hombre dominado por sus deseos, algo simple
pero que mostraba el desprecio a DIOS y a sus PROMESAS, algo que nos recuerda el despreció de
ADÁN Y EVA quienes despreciaron la Palabra de DIOS por la voz de la serpiente, tomando la fruta
prohibida, dudando de la buena voluntad de DIOS, algo que los israelitas en el desierto harían
nuevamente cuando al ser alimentados por el MANÁ, comida caída del cielo y que ellos no
sembraron, despreciaron, anhelaban las cebollas, los ajos, los puerros, la comida de sus captores en
EGIPTO donde eran esclavos. Jacob quería de manera ilegítima obtener lo que ya DIOS había dicho,
su corazón endurecido salió a la luz: Véndeme en este día tu primogenitura.

Al mirar a JACOB actuando de una manera tan fría y calculadora, donde despreció el dolor de su
hermano, esperaríamos una respuesta muy diferente de parte de ESAÚ, una recriminación al menos
por tan malvado comportamiento, pero NO, es aún peor su respuesta: He aquí yo me voy a morir;
¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

En nuestra cultura occidental la primogenitura no tiene las mismas implicaciones que en la cultura
oriental. La primogenitura daba derechos especiales al hijo mayor, precisamente por ser el primer
hijo, lo hacía heredero de doble porción en la fortuna, así como ser cabeza patriarcal. Sin embargo,
hay algo más, algo por lo que DIOS TERMINA DICIENDO ESTO DE ESAÚ: Mirad bien, no sea que
alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por
ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por
una sola comida vendió su primogenitura. Hebreos 12:15-17. Pero, ¿QUÉ DESPRECIÓ ESAÚ?

 Despreció la bendición Abrahámica de descendencia y tierra.


 Despreció la revelación divina que a través de esa línea vendría el Mesías.
 Despreció la GRACIA DEL SEÑOR adulterando espiritualmente, haciendo de lo sagrado algo
profano. Despreció al CRISTO y su salvación.
Las ESCRITURAS advierten esto una y otra vez: ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses,
aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
JEREMÍAS 2:11. Un comentarista describe la petición de JACOB ilustrando lo que perdería ESAÚ:

Esaú, a cambio de este plato de comida, tu me das lo siguiente: De los bienes de mi padre, cuando
él muera, yo me quedaré con una porción que es doble que la tuya. Al morir papá yo seré el sacerdote
y profeta de la familia, por lo tanto el líder espiritual con privilegios únicos delante de Dios. Dios ha
prometido hacer de la descendencia de Abraham, nuestro abuelo, una nación grande; de aquí en
adelante tu descendencia no contará para nada y seré yo quien ocupe el lugar de uno de los padres
de la nación que Dios va a formar. Además Dios prometió darle al mundo un Mesías, y en lugar de
que seas tú uno de sus progenitores, seré yo. Nuestros hijos y nietos cuando oren al Señor dirán:
"Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" y no dirán "Dios de Abraham, Isaac y Esaú".

Y TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS…¿Cuál es tu plato de lentejas? Abandonas tu fidelidad a DIOS


por un noviazgo, prefieres ser infiel al Señor por gozar de un negocio ilícito, tal vez prefieras
mantenerte en tu pecado de inmoralidad, probablemente prefieras negociar el DÍA DEL SEÑOR
porque dudas de la fidelidad en la provisión de DIOS. Todos somos tentados a negociar lo que no se
debe, nuestra relación y comunión con DIOS.

ESAÚ era impulsivo, impaciente, era fácilmente dominable por los apetitos que estaban dentro de
él. Dado que las promesas del SEÑOR estaban fuera del control humano inmediato; dependían de
la generosidad de Dios y demandaban confianza y espera, prefirió venderlas por un plato de comida,
unos minutos de placer. Que peligro tan grande es no valorar las cosas en su justa medida,
despreciar el consejo y la voluntad de DIOS es necedad, destruimos un matrimonio por unos minutos
de placer, echamos abajo la economía del hogar por un negocio turbio, destruimos amistades por
el orgullo, pero peor aún, despreciamos al SEÑOR Y SU GRACIA, tal y como lo dice la parábola del
sembrador: Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19 pero los
afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la
palabra, y se hace infructuosa. Marcos 4:18-19. Y TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS.

CONCLUSIÓN: Jacob hizo que lo jurara, este juramento era delante de DIOS, él deseaba la
primogenitura no por amor a DIOS sino a sí mismo, luego el SEÑOR trataría con él pues la GRACIA
DE DIOS no está a la venta. Tristemente el pasaje culmina con algo más doloroso, ESAÚ limpiaría ese
plato con un poco de pan, comió de tal manera que su disfrute fue muy corto: Entonces Jacob dio a
Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú
la primogenitura. TODO TAN RÁPIDO Y AL FINAL… porque ya sabéis que aun después, deseando
heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la
procuró con lágrimas. Hebreos 12:17. Esaú jamás buscó el consejo de DIOS para su decisión, jamás
pensó en las implicaciones futuras para él o su descendencia. ¿Lo estamos haciendo nosotros?Esto
mismo ocurre con aquellos que desprecian a CRISTO Y su salvación, Y TODO POR UN PLATO DE
LENTEJAS.

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre
halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Mateo 13:44. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que
padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. ROMANOS 8:17-18

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