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Efectos del Calentamiento Global Explicados

Este documento explica el calentamiento global de forma sencilla. Describe cómo los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono retienen el calor en la atmósfera, causando que la temperatura global aumente. La revolución industrial incrementó en gran medida las emisiones de estos gases a través de la quema de combustibles fósiles. Esto ha causado un aumento de la temperatura global de más de 1.5°C en las últimas décadas y conducirá a consecuencias climáticas graves como el aumento del nivel del mar
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Efectos del Calentamiento Global Explicados

Este documento explica el calentamiento global de forma sencilla. Describe cómo los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono retienen el calor en la atmósfera, causando que la temperatura global aumente. La revolución industrial incrementó en gran medida las emisiones de estos gases a través de la quema de combustibles fósiles. Esto ha causado un aumento de la temperatura global de más de 1.5°C en las últimas décadas y conducirá a consecuencias climáticas graves como el aumento del nivel del mar
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Artículo de divulgación sobre el calentamiento global

El calentamiento global y sus efectos, explicados de un modo sencillo


El calentamiento global y el cambio climático se encuentran hoy en día en todos lados: en
la prensa, en documentales especializados y en boca de políticos de distinto signo
ideológico. Pero, ¿Qué es exactamente el calentamiento global? ¿Cuándo comenzó?
¿Por qué es tan importante?

Comencemos por recordar que vivimos en un planeta conformado por una superficie más
o menos rocosa (la Tierra), inundada de agua en un 70 % de su área total (los océanos) y
rodeada por encima de una bola de gases más o menos homogénea (la atmósfera). Estos
tres elementos se hallan en continuo intercambio de materia y energía, en diferentes
ciclos o circuitos que se afectan el uno al otro.

Tomemos como ejemplo el ciclo del agua: se calienta por acción del sol y se evapora,
ascendiendo a las nubes donde se enfría y condensa para volver a caer como lluvia,
nieve o granizo, para volver a fluir por ríos y aguas subterráneas hacia los mares. Este
ciclo es llamado el ciclo hidrológico, y no es el único que existe en el planeta: el ciclo del
carbono, que abarca otros actores y otros tiempos, es otro circuito muy importante.

En el ciclo del carbono, la materia orgánica que contiene una gran cantidad de
estos átomos se descompone al morir los seres vivos y transmite sus moléculas a otros
seres vivos que se alimentan del cuerpo, y también a la atmósfera, en forma de gases
orgánicos, muchos de los cuales son capturados por las plantas, como el dióxido de
carbono (CO2) y empleado durante la fotosíntesis para fabricar almidones y
otros compuestos orgánicos.

Como podemos ver, se trata de una dinámica de reciclaje eficiente, que sin embargo tiene
un impacto importante en la atmósfera, pues los gases ricos en carbono son gases
pesados, capaces de retener la radiación de la energía solar e impedir que se disperse
hacia el espacio. Estos gases son capaces de calentar la atmósfera, reteniendo el calor
del sol e impidiendo que se escape. Algo conocido como el efecto invernadero.

La abundancia de estos gases en la atmósfera, por lo tanto, es un factor importante que


determina el calor del planeta e incide en el tipo de climas que existen. A
mayor temperatura planetaria, hay más vapor de agua en el ambiente y hay menos
capacidad de congelación, de modo que los hielos y las nieves polares y de las cumbres
se derriten, lo que provoca el aumento en el nivel del agua de los mares y el cambio en su
balance químico.

La vida, por lo tanto, ha tenido desde sus inicios un impacto a largo plazo en el destino del
planeta. Por ejemplo, cuando surgieron las primeras plantas y el mundo se llenó de
oxígeno por primera vez, el clima cambió dramáticamente, pues hasta entonces la
atmósfera estaba repleta de moléculas de metano (CH4), liberadas por el metabolismo de
las bacterias descomponedoras anaerobias (como las que existen hoy en nuestros
propios intestinos).
El metano es un gas pesado y rico en carbono, pero que se oxida rápidamente bajo la luz
ultravioleta y genera dióxido de carbono, un gas más liviano. Así, la atmósfera fue
cambiando y la temperatura del planeta disminuyendo, lo cual le costó la vida a miles
de especies que perecieron masivamente, en lo que hoy llamamos la Catástrofe del
Oxígeno del Paleoproterozoico (hace alrededor de 2400 millones de años).

La intervención humana

De manera similar, hace poco más de dos siglos, la especie humana inició su Revolución
Industrial y cambió para siempre su manera de trabajar, de desplazarse y de manejar
herramientas. La máquina podía hacer las cosas mucho más rápido, fácil y continuamente
que las personas, pero requería a cambio de energía. Y la energía debía también
producirse.

A partir de entonces, la humanidad centró sus esfuerzos en obtener más y mejor energía
para alimentar a sus numerosas máquinas, que le permitieron producir más alimentos en
menos tiempo, desplazarse por los aires, los mares o la tierra, e incluso, mucho después,
llegar al espacio. La principal manera de obtener energía que tuvimos fue la quema de
ciertos materiales de origen fósil, de origen orgánico, que al ser muy ricos en carbono,
producen una intensa llama durante su combustión.

El primero de estos materiales fue el carbón mineral, que no es más que restos de árboles
fosilizados. Posteriormente descubrimos el gas natural y en último lugar el petróleo,
sustancias muy inflamables y de las que aprendimos a refinar poderosos combustibles.
Desde entonces, los hemos empleado en motores a combustión interna para empujar
nuestros vehículos, para calentar nuestros hogares y encender nuestras cocinas, pero,
por sobre todas las cosas, para producir energía eléctrica.

Esta revolución cambió para siempre a la humanidad. Nos permitió crecer y eso a su vez
incrementó nuestras necesidades de comida, transporte y energía. Pero al mismo tiempo,
ha ido teniendo un efecto acumulado en el medio ambiente.

Por un lado, la quema de estos poderosos combustibles produce diferentes tipos de


gases, algunos muy tóxicos pero inestables como el monóxido de carbono (CO), pero
sobre todo producen dióxido de carbono (CO2), el mismo gas que exhalamos al respirar
(lo cual no sería un problema, dado que existe un ciclo del carbono que se haría cargo de
ello). Pero también hemos talado inmensos bosques y selvas para extender nuestros
terrenos de cultivo, hemos contaminado ecosistemas enteros y reducido
la biodiversidad existente, de modo que el medio ambiente ha ido perdiendo su capacidad
para captar y asimilar naturalmente el exceso de carbono en la atmósfera.

La consecuencia de este incremento de carbono en la atmósfera es exactamente la


opuesta a la Gran Oxidación del Paleoproterozoico: la atmósfera se ha ido llenando de
gases pesados que retienen el calor y las temperaturas globales han ido aumentando en
las últimas décadas en poco más de un grado y medio centígrado.
Esto podría parecer muy poca cosa, pero no se trata simplemente de que haga un poco
más de calor, sino de que hemos iniciado una reacción ambiental en cadena, que irá
calentando más y más el mundo hasta convertirlo en un lugar muy diferente (y
posiblemente más cruel) al que vio nacer a nuestra especie.

Las consecuencias

Las consecuencias del calentamiento global son complejas y se agrupan en lo que se


conoce como el cambio climático: temperaturas más extremas (veranos más cálidos e
inviernos más secos y crudos), desertificación en los lugares secos y derretimiento de los
glaciares y el permafrost en los polos, que liberan más agua en los océanos (que
aumentan su nivel) y a su vez más dióxido de carbono a la atmósfera, ya que este gas se
halla congelado y en forma física en los polos.

El proceso que hemos puesto en marcha podría aumentar su velocidad y en algunas


décadas hacerse irreversible, transformando el planeta en una versión muy distinta de la
que nos conviene. Miles de especies se extinguirán, empobreciendo sus ecosistemas y
cambiando nuestros modos de vida para siempre, y la crisis climática continuará por
caminos que, simplemente, no podemos predecir.

Las acciones para impedirlo son claras: debemos dejar de bombardear metano y dióxido
de carbono a la atmósfera, pues la rentabilidad de sus industrias no nos será útil para
impedir el cambio climático. Debemos obtener nuestra energía de una manera más
amigable con la atmósfera, que no genere tantos gases de efecto invernadero, y debemos
cambiar algunos de nuestros hábitos para atender lo que es un proceso ambiental del
cual debemos hacernos responsables.

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