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CUADERNILLO PRACTICAS DEL LENGUAJE Profesora: Gladys Giménez Curso: 2 afio Alumno/a Colegio: S. Recursos literarios Pautas a tener en cuenta en el momento de Ja narracion, Pautas a tener en cuenta en el momento de la narracion, Colocar un titulo, Ordenar la narracién en pérrafos. Dejar sangria. No repetir las palabras (usar sindnimos). No se abrevian palabras. Ej: "xq", Los nameros se escriben en letras. Ej. “4 dias” se escribe “cuatro dias”. No se mezclan los tiempos verbales, si comienzo en presente, continiio el texto en presente: Usar signos ortogréficos. (Acentos, comas, puntos, maytisculas, etc.) No se coloca al términar la palabra "Fin", No se escribe en los margenes. PRR FRR RR ee La Narraci6n Las narraciones son relatos de hechos inventados o reales. Son narraciones los cuentos, Jas novelas, las fAbulas, los mitos, algunos poemas. También lo son las anécdotas, los textos de Historia y ciertos relatos periodisticos. . + Titulos. El titulo de una narracién puede estar pensado antes de escribir el texto, decidirse durante el proceso de escritura 0 definirse Iuego de que el texto esté definitivamente terminado. Los titulos pueden ser oraciones afirmativas, negativas o interrogativas. + Acciones principales y secundarias, Las narraciones son textos que parten de la pregunta "Qué sucedi6?”, Para responder a esa pregunta presentan una sucesiOn de hechos o acciones, Entre ellos, algunos son més importantes que otros. Las acciones principales son las més importantes, porque si se suprime o se modifica alguna, cambia lo que se cuenta. En cambio, las acciones secundarias no modifican el desarrollo del relato y por eso son ‘menos importantes, Las acciones son levadas a cabo por personajes, en un tiempo y un lugar determinados. La narracién esté ligada a las nociones de lugar y de tiempo en transcurso, es decir, los acontecimientos relatados se suceden en un tiempo que avanza, y en un lugar. Ax ++ Tipos de narradores. El autor es una persona que inventa la narracion, el que la escribe. Pero el narrador, « una “voz” creada por el autor para que cuente Jos hechos y los organice, es quien cuenta | historia. Segiin cudnto saben sobre lo que sucede y sobre los personajes, hay distintos tipos d narradores. El autor elige uno para determinar desde qué punto de vista se narraré 1 historia y, en consecuencia, cudnto sabré el lector. | Narradoi eCaractertsticast Protagonista Es a la ver el protagonista de la narracion, por eso narra en primera persona. Es el personaje més importante del relato, pero sélo sabe qué hace, piensa y siente 61 mismo, y lo que ocurre en su presencia. Bj;"Ayer me levantt y fui a Ja carnicerfa.” [Testigo Puede ser uno de los personajes de la narracién 0 no, por eso relata en primera persona 0 en tercera persona. Solo sabe lo que ocurre en su presencia. Bj "El hombre se levant6 dé la silla y caminé hacia la puerta” 4 Tipos de personajes. + Protagonista: El persona més importante de un relato. + Oponentes o antagonistas: Son los enemigos u oponentes del protagonista. * Secundarios: Personajes que no son tan importantes para la narracién, per - que contribuyen al sentido de la historia. + Secuencia narrativa. En toda narraci6n se pueden reconocer tres grandes partes, enlazadas entre st, que forman li secuencia narrativa, + Situacion inicial: Se presentan el lugar y el tiempo en que transcurrira la acci6n, y 1 personajes. (sus relaciones cuando comienza la historia.) vx © Conflicto: La situacién inicial se modifica por una complicaci6n, obstaculo o problema que el protagonista intentar4 superar. * Resolucién: Salida de la situacién problematica por parte del protagonista (esta resolucién no siempre implica que el conflicto se solucione favorablemente). 4+ Eluso de los verbos en Ja narracion. ‘Las narraciones siempre son narradas manteniendo el mismo tiempo verbal. En general, si la accién sucede en la actualidad, se utilizan los tiempos presentes; si es algo pasado, se utilizan los pretéritos y si suceder4 en un tiempo proximo, los futuros. + La descripci6n. La descripcion es un recurso que consiste en explicar detalladamente las caracteristicas de un objeto, de un paisaje, de un animal, de una persona o de un personaje, Para describir algo 0 alguien, primero hay que observar o imaginar esos detalles que lo caracterizan. Con la descripcion se expresa una manera de percibir el mundo: a) a través de los sentidos: vista, ofdo, olfato, gusto, tacto y b) a través del pensamiento que recuerda, asocia; investiga, imagina o interpreta. La descripcion responde a todas o algunas de las siguientes preguntas, en forma explicita 0 implicita: = Qué es? - {Como es? Qué partes tiene? {Qué hace? Como se comporta? ~iA qué se parece? La.estructura de la descripci6n es la siguiente: Tema: Mencién del objeto descripto. Caracterizacion: propiedades y partes. Relaci6n del objeto descripto con otros. La descripcién de tina persona se ama Retrato. 4° Didlogos: _ Los didlogosy ya sea en una narracién o en el texto teatral, se representan con guiones, que van al comienzé de cada oracién o parlamento y que encierran la parte donde se aclara quién habla, Si después de esta aclaracién el personaje sigue hablando, deben poner otra vez el gui6n de didlogo. Y las preguntas 0 las exclamaciones deben ir entre signos de interrogaciOn exclamaci6n. dx Ej: Emm + Conectores: - iHolal woo offp— omPaH MOT “sosonyunsosd souang{ so] 8 westur sazodeUs SO] ‘anb auodns as anb woo wiauez9po} eI o> 9479840 OL oyua8ies 1. -ajoryse ap 07808 un OD 2H M. _uaqiayy guunaud— sons san ss pad ou gr 20d pven A -aquaurezeBy ueqeuoyuasep sestz sns anb wozarquys sosio Soy anb ayuaure}19s He) g1deH -ouin epeo soasap sani ajstpad wapand sezquoy $2.) anb ua aysstcn exBeuu P] ‘sersuanD9sTOD se TPIT ‘OHELIPOM ugpeoue onpend onb genidse uppaayiad ] e25ng anb Unynse) els uajayuy anb soxjanbe anb A sazqusoy So] 9p EPA wusaqod ounsap {2 anb zezsowp vysand “oyues Amar axqusoy un *—z04eut coquazes fo ftp soopur sezapod orp 21 smbes ofata uN sour B a1qos ghode yopeuturexs eager ap OBsnr ‘wrest ered of ns ® epsopupnb sum soso ovumBaid— zorseerproesie9 9p aman amb XI— offP— FISTA wexoutad y— “uaq] ojese> ap ovanP Jacoelap v orajoa ofan A soygey sns © oFPe8 OFFA TP gaagy oyuasizes: p‘azuouropyerisit‘pepaTe UoD woresyr of siuala sa 98S rey OTpHsey 109 OffP— ann ‘eff seurey aepod sepayn anb o| suede #9 “UIE “pepisort “Jno woo ayn B10g2s B gyunBaxd— Jouour ap ered wut “jo wud yea anb wpen,—ayustzepesnssude opepfé fp o180tH00— PPEN— _sx0yn ‘omnso fe 40d oBe 0 ouou ap red wu 23q08 PO jp auzewoo # gzadiue pats anb oppnbe e270? “—omrmue fo ofp seytroqeqeur & soxtbey& solu, softs soso A Bsn ayy — ssqoef yn WENA . ‘william W jacobs —No sé —contesté el otro—. No sé. ‘Tomé ia pata de mono, la balanced entre el pulgar y el indice, ‘y de pronto la arrojé al fuego, Dando un grito agudo, White se aba- Tanzé hacia las lamas para recoget| —Mejor deje que se queme —dijo el sargento con solemnidad. Si usted no la quiere, Morris —dijo el anciano—, démela a mi. —No Jo haré —respondié su amigo severdinente—, La tiré al fuego. Si usted Ia conserva no me culpe de lo que pueda suceder. Sea razonable, tirela, Bl otro sacudié la eabeza y examiné atentamente su nueva adquisicién. —,Cémeo se hace? —pregunts. —Hay que sostenerla en alto con la mano derecha y pedir los deseos en vor alta, Pero le prevengo que debe temer las consecuencias. —Parece un cuento de Las mil y una noches —dijo la sefiora ‘White mientras se levantaba para comenzar a servir la mesa—. {No le parece que podrian pedir cuatro pares de manos para. Bl sefior White sacé del bolsillo el talisman y los tr ron cen risas, pero el sargento, con una mirada de alarma en su rostro, tomé al hombre de un brazo. —Siestd resuelto a pedir —dijo Asperamente—, pida algo sensato, El sefior White regresé la pata de mono al bolsillo y, acercan- do sillas, invité a su amigo a sentarse a la mesa. Durante la comida el talismén fue, en cierto modo, olvidado, y los tres atraidos nuevos relatos de la vida del sargento en la India. —Si en el cuento de la pata de mono hay tanta verdad como en los otros —dijo Herbert cuando la puerta se cerré detrés de su Ad, La pata de mono a tiempo para que alcanzara el dltimo tren—, no ‘conseguiremos gran cosa. —JLe diste algo por ella? —pregunté la sefiora White, mirando atentamente a su marido, —Una baratija —contesté el sefior White, ruborizandose leve- mente—. No queria aceptarlo, pero lo obligué a hacerlo, Insistié en. que tirara el talisman. —Sin duda —dijo Herbert, con fingido horror—, seremos ri- cos, famosos y felices, Para empezar, pide ser un emperador, padre, asi no estarés dominado por tu mujer. El sefior White corrié alrededor de la mesa, perseguido por la maligna sefiora White, armada con el respaldo de una silla. El anciano sacé del bolsillo el talisman y lo examiné dubi- tativamente, No se me ocurre nada para pedirle —dijo con lentitud—. Me parece que tengo todo lo que deseo, —Si pagaras la hipoteca de la casa serfas —dijo Herbert con la mano sobre su hombro—. doscientas lbras, con eso bastard, El padre, sonriendo avergonzado de su propia credulidad, le- vanté el talismén. Su hijo, con expresién solemne, hizo un guifio a «su madre, se senté al piano e improvisé unos acordes imponentes. —Deseo doscientas libras —pronuncié el sefior White con distincién, ‘Un gran estrépito del piano contesté a sus palabras, interrum- pido por un grito de estremecimiento del sefior White. Su esposa y su hijo corrieron hacia él. anf opand sq -oueds fur wa giAout 26 8809 PI ‘OPO! AP aesad ¥ ‘orag —PZ2A229 14M s0U28 [9 OffP— OPAP | ON -ggseyuas [o offp— wse9 © asox8az OPIN? SOL -aauoo sopyusap ss 2p Sy PspUAT IH aH 278704 IN -anjses [op ByUOND UI Bye O19S O11 PP ‘anb aaa [e 33q2q 2p 334, -umygoo 4 wos sopesTax soqasBres Sofas so] e sourM|EUE OHH HP snanjr ru ‘gure oratre>[p opurena eyand wR 29109 onprdun a] ou oysa ‘orequue ws “OPE PPP ‘peprimpaso e| ap asreyng 22pod 9p Taj BAUIS 98 ‘YOpAUOD [2p PST PLP Bot acy ‘ouruse> pp 10d asrelaye ofa of A eazand vy e15eH ‘guredusooe o ‘913 95 2xPeUH NS “aurzosodsap anb soureyrpusy & oumbzau 4 ozeae aaquvoy wn ua sepmpaatton ay an omay, “—98z21EA3] ye 19qz2H offp— Bayan ‘ok anb ap sone oxauyp fo uo2 ayzeziuonua w vita Ou Ovond aaped ns offp—epuapuyo wun sepmaye 38 HS 5 SEHP eat anb popes 8} doo epn90 8500 SHOW WHOS sueqep opedn> sey A of [ap 4989 Wapand— juaypsop aysesne> wejxpod OveP 19 u2 soasap assopzouos wapand ow: yuo} sesa reqon389 “exysanu vB POPE MO! — 2M ‘eroyas vy offp— saqendt wos sazeattrat sofaya Sop SOPOL— “saps nso un 26 an a wand aegis an OPIS UO WE spared aug wpe ype cucu ap ed epee A wons WT 30H axjpou oy eqn arb pryes eueyprie> ap auarqure en quasar 25 01 weno [ei sro} ssp 998 HOGIAH“ouTAIP PP OPHTHAL -yuunyy arb yousranttt Jos PP PEPHED #11? coyuamndits eureves ey V w vow ap ered e -oyrend ns B gigns 4 08 _qae p wo onward ‘opppaurnisg “ouour ap wed 99794 ONS 2 oppsryqpo ered enile ap osca ns esate U9 goang ‘sey ess wun oD ‘nb year Ue) EA ougHOsE OP ONE yt anb ‘ajqqsioy wey ‘wosozus wes W29 PUTA PT ‘geija ua S282 OpUaIA ‘gusvag sey 8 2yua3y ‘poplan2so Bf u2 OfO8 PIUAS 78 aan 20928 12. -sounnySaq sotatg sma opueprend s7is9 opuen? sopuyyD “gor ‘onados fo a1qos epedeznBe ayqusoy uprorrede eum A —SeK vou souong se samep Te 9q29H offp— eueD mi ap o4pout > ‘STO tres8 wun ap oxtuap oraump j syrestonne amb 233120 3 2S -sr0ysoe ® ay emed queasy a9 v(ased ey anb ey, oxpusrs9 8 4 2939 901 307 gqeisar as aguaurtadep A yensnuy 070 pyrnd wun gadjo8 opurens 859190 dnb ayiany spur #19 oVLorA po esanyy “sedyd sus Jeary 2P Tove “rant saxquuoy sop so] 4 oBany re own 901098 © UOraTATON, -onsns wesd un opep ‘x 90s orad “epeu ops By ou SeUHI0} SEPOD 2P seuzodury oN— -ezaqeo & gypnaes ouPPSUe 1H -ayuauresozsue OfoP -upatu ‘afar wf ofp — optonb "uorovurseut ma Ops FAH -praa oj eounu anb owsonde A*—ws0uH Hf 28908 ojopuptuod A upussy 21 p opuarfiooas ‘ofiy 12 94298q0— OFPUTP P oan ou ok od - -esoqya un couioo ox yur ua gfatonas 28 ‘0289p TP pad opuert) —OfPns P 1 eypek ab ovlgo [popes uo opUBsTn HR AON 2S 9038 Wiliam W Jacobs —Crefste que asi fue —dijo la sefiora suavemente. —Digo que se movié—respondis el otro—. No lo imaging. Yo habia... Qué sucede? ‘Su mujer no lerespondi6, Observaba los misteriosos movimientos deun hombre que rondaba la casa, espiando, y que aparentabs tratar de decidirse a entrar. Conectando el hecho con las doscientas libras, not6 que el hombre estaba bien vestido y que levaba un sedoso sombrero que ucla como nuevo. Tres veces se detuvo frente al portén y huego retroce- 446, La cuarta vez se paré frente al portén con su mano sobre ély ego, con repentina resolucin, lo abriéy atravesd el sendero. ‘Apresuradamente, la sefiora White se quit6 el delantal y lo es- condié debajo del almohadén dela habia en la habitacién y por el guardapolvo del marido, una prenda que usaba para trabajar en el jardin. La mujer esper6, tan paciente- ‘mente como su sexo le permitia, a que les dijera el motivo de la visita, aunque al principio conservé un extrafio silencio. —Me enviaron... —dijo por fin, mientras despegaba una pelu- sa de sus pantalones—. Vengo de Maw & Meggins. La sefiora White se sobresalt6. a, tranquila, querida, Signtate y no te adelantes a los jentos, Supongo que usted no trae malas noticias, sefior Jy a pata de mono El hombre asintid. Mal herido —dijo pausadamente—. Pero no sufre. —iGracias a Dios! Ia anciana, juntando las manos—. Gracias a Dios por eso! Gracias... Bruscamente retrocedié al comprender el siniestro significado de las palabras del enviado y percibié la horrible confirmacién de sus temores al ver que el hombre apartaba su rostro, Contuvo la res- piracién, miré a su marido que parecia tardar en entender, y puso su temblorosa mano sobre la de él, Hubo un largo silencio. —Fue atrapado por las méquinas —dijo en voz baja el visitante, —Atrapado por las méquinas —repitié el sefior White, atur- dido—. Si. Se senté, mirando perdidamente por la ventana, Tomé la mano dde su mujer, la apreté en la suye, como habia hecho en sus tiempos de enamorado, cerce de cuarenta afos atrés. Bra dl tinico que nos quedaba —le dijo gentilmente al visi- tante—. Es duro, Elotro tosi6, se levanté y caminé lentamente hacia la ventana. —La compaiia me ha encargado que le exprese sus condolencias por esta gran pérdida —dijo sin darse la vuelta—. Le ruego que com- prendan que soy tan solo un empleado y que obedezco las érdenes que medieron. ‘No hubo respuesta. La anciana estaba palida, sus ojos fijos y su respiracién apenas se ofa. —Se me ha pedido que les dijera que Maw & Meggins no asu- ‘me ninguna responsabilidad —prosiguié—, pero en consideracién alos servicios prestados por su hijo, desean otorgarles cierta suma de dinero como compensacién. ou -agyyjexa 3p opurjata new] QUE P259P Avjeosna— “quofoue fa gapnuseyrei— spouappuoo eum and yopundis ja ou grb og? roan of offp— gu1dusn> 28 O989P sound 0715900N— “opuarnp spi anb of sages on—Ofp a Sur HIP ‘anja -oxoysoy un v09 waa w] gypus2u9 opHea nS jofey mat iff rt -oasep pp aptd 4 ovond eyes s—gaongyeq— Presta “opezysozs0y, 91}18— #20] SHS? oyu sorg— “odran9 0502019 “asa nn ap seunqgye sw gods A wae #09 gyuoe 28 2a Th “epya oye eagana ofty onsen an optd 4 comaid papa ‘ofeqe aq ‘spun ono soumarrpad 7 -—ayuaunyeyun} eT 948— ON "ezaiay o> fp guuidand— jautgns ay ONE -oun optpad sour og -—eptnBs uo oypuodsos— so2sep SOP #951080 Pf w2 91042001 9S seueyuaA PL ap euanoxd anb one an ofo &sesnato w oqrise HPPNGPA YT -oj0s ‘prmuoouo 26 A omens guns =tP0u 8 9p OFP IE A comoxd ap grad -sap ‘ours 1042s [2 ‘sgndsap eteut9s eu aquaurepeurtxordy ‘opouesties pp vysey soley tes9 Sep sas THIAEH, arb ap peu wey ou wre and sexqeed weqeiqusesoH OF BD -opede ‘speurey 290 seunse sofa Soap woFDPUB SES -epezureiadsasap ® “agpoeuisan we eBry orp eaperado vA uorwsed sep sol Od "gauoreioo sofa sop exed zeix0dos 9p UTP Wet TOIOP ns APTATS sajanb oe esorpaons spur oBe an ap eartio9dx9 1 ® uozspoueuiad ‘A veppuasduzoo ow yseo oxdroutad ye and ‘oyuosd wey gsed opol, ‘oppuayts ap A euquios ap epet “gosduay “eo ¥] » uoresar8a1 A ojzoma ns 8 wosey{ndas souefou® SOL cepouesrp 2p Sef sop seu e onan opaquoUG? 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UU., ingres6 en la Universidad de Virginia, en fa que cursé estudios durante menos de un afio. Incapaz de renunciar al alcohol y al juego, abandoné la oficina en que le habia puesto a trabajar su protector y huy6 a Boston, don- de publicé su primer libro Tameridn y otros poemas. De 1827 a 1829 sirvi6 en el ejército ¢ ingres6 posteriormente en West Point, de donde en 1831 fue expulsado por mala conducta A pattir de 1835 colabor6 regularmente en el Southern litera iger de Richmond; se cas6 en 1836 con su prima Virginia Clemm, y en 1837 se instalaron en Nueva York, donde en el mismo afio aparecia su novela Las aven- turas de Arthur Gordon Pym, de 1840 es el primer volu- men de las Narraciones extraordinarias 0 Cuentos del grotesco y el arabesco, cuya continuaci6n se publics en 1845, El volumen El cuervo y otros poemas, no fue sufi- ciente para atraerle la fama, y en 1847, la muerte de su esposa fue un rudo golpe para él que se hallaba enfermo y sufria ataques de delirium tremens; sin embargo cuando parecia haberse recuperado y se disponia a contraer matri- ‘monio con una dama de cierta edad, muy rica, se le encon- {r6 moribundo en la Su atormentado genio se s visiones de su po srr mae __ por sus contemporéneos en EE. UU y hall, en cambi queda de la belleza era el-inico emprendimiento digno de los esfuerzos de un poeta; tal estética no fue comprendida un ‘gran eco en la poesta francesa (Baudelaire, Mallamé), y, @ través de ella, en Rubén Dario De sus poemas destacan: El cuervo, A Helena, Las campanas, Israfel, Solo, Eulalia, etc. Como prosista ¢s autor de una serie de cuentos de misterio y hotvor: El esca- rabajo de oro, Los crimenes de la calle Morgue, El mis- terio de Marie Roget, El pozo y el péndulo, El barril de amontillado, El corazén de ., son claros prece- entes de le actual novela policfaca. Sus concepciones crf- ticas se hallan contenidas en el ensayo El pi poesta, publicado en 1850. ‘Como cuentista y novelista, Poe fue tinico en su género, como Balzac, Hoffmann, cada uno en lo suyo. Su literatura 1d cruel para seguro de interesar, que se inquieta poco por variar sus medios. ‘Alrededor de su vida y de su obra han sido planteadas, a lo largo del tiempo, diversas cuestiones. ¥ asi, envilecido y exaltado alternativamente, Poe fue y sigue siendo desde hhace més de un siglo, objeto de controversias y comenta- rios, tan numerosos, como disfmiles y tin contradictorios entre sf. ° 2 6 Mon Pe. une & OG ol DA runeiner ~pourne — ) Yremamer tarenle Sem glia toe viele. + De LA ain? \ SS Pecdus s (dL oftee 4 eget Pomel 7) 1°) Petalaak 4% D Cdutergnes 7 Cuento “Corazén delator” de Edgar Allan Poe 1) cQué rasgo de la personalidad aparece al inicio del cuento, qué quiere que el lector crea sobre él y qué habia agudizado su enfermedad? 2). éPor qué se le presenta la idea de asesinar al anciano y qué le sucedia cada vez que lo miraba? 3) Describir el ojo 44) éQué habla hecho la semana anterior al asesinato y por qué no podia cumplir con su objetivo? 5) {Como actuaba cada mafiana el protagonista con el anciano? 6) Qué sucedié la octava noche, qué sintié cuando vio iluminado el ojo y qué comenzé a escuchar? 2) &Con qué se compara el latido del corazén y qué pasaba con los latidos del corazén del anciano? 8) Explicar el episodio del asesinato hasta que llegan los policias 9) 2Dénde se sientan el protagonista y los oficiales, qué le pasaba al protagonistay qué ‘comienza a hacer? 410} 2Qué piensa con relacién a los oficiales y c6mo termina el cuento? ¢Por qué les parece que tuvo ese final? 11) Tipo de narrador, tema principal y temas secundarios (cuatro), desc protagonista, 12) Completar las siguientes ideas Es.un cuento de terror por: ‘© Protagonista: @Escenario 0 lugar: © Momento del dia: iral INTERTEXTUALIDAD: Este cuento se relaciona con la misica. Gustavo Cerati, cantante de rock, ha escrito la cancion “Corazén delator”. Gustavo Cerati ha dicho: + £5 una balada. El sonido es uno de los més psicodélicos, es el més roméntico del élbum. La historia parte de un cuento de Edgar Allan Poe donde un coraz6n delata a una persona que mat6 a otra. Es.este caso la escribi pensando en que mi corazén me delata cuando veo ala persona que amo. Les dejo la cancién para que la puedan escuchar. a EL CORAZON DELATOR EDGAR ALLAN POE ‘Es verdad! Soy muy nervioso, hororosamente nevios, sempre Io fui, pero, 2por aué pretends ae ae, Toeo? La enfermedad ha aguzado mis sentidos, sin destuilos ni embotrios. Tenia el ofGo ray fino: singums le igualab: be escuchado tas las cosas del ciclo y de Ia ema, no poas det ine iCémo he aan yAtencioal Abora veris con qué sano jucio y con qué calma puedo referines rods lx historia. Me es imposible decir efmo se me ocuri primeramee a dea: pero wna vez conebids, no Pale eschara ni de noche ni de dia, No me proponia objeto alguno ni me dejabalevar de una pasin Amaba , hhubiera podido descubrir nada de particular. No era necesaro lavar mancha alguna, gracias a la prudencia ccon que procedfa. Un barreno la habja absorbido toda. ;Ja, ja! ‘Terminada la operacién, a eso de las cuatro de la madrugada, atin estaba tan oscuro como & medianoche. Cuando el Teloj sefialé la hora, Ilamaron a la puerta de calle, y yo bajé con Ia mayor calma para abrir, pues, ,qué podia temer «ya»? Tres hombres entrron, anuncidndose cortésmente como oficisles de policfa; un vecino habfa escuchado un grito durante la noche; esto bast6 para despertar sospechas, se ‘envié un aviso a las oficinas de la policia, y los sefiores oficiales se presentaban para reconocer el local. Yo sonrei, porque nada debia temer, y recibiendo cortésmente a aquellos caballeros, les dije que era yo quien habia gritado en medio de mi suefio; afadf que el viejo estaba de viaje, y conduje alos oficiales por toda la casa, inviténdoles a buscar, a registrar perfectamente. Al fin entré en «su» habitacién y mostré sus tesoros, completamente seguros y en el mejor orden. En el entusiasmo de mi confianza offectsillas a los visitantes para que descansaran tn poco; mientras que yo, con Ta loca audacia de un triunfo completo, cologué la mfa en el sitio mismo donde yacta el cadéver de la victima. {Los oficiales quedaron satisfechos y, convencidos por mis modales —yo estaba muy tranquilo—, s¢ sentaron y hablaron de cosas familiares, a las que contesté alegremente; mas al poco tiempo sent que palidecia y ansié la marcha de aquellos hombres. Me dolia la cabeza; me parecia que mis ofdos zumbaban: pero los oficiales continuaban sertados, hablando sin cesar. El zumbido se pronuncié mds, pesistiendo con on imaiyor fuerza: me puse a charlar sin tregua para librarme de aquella sensacin, pero todo fue imitil y al fin descubri que el rumor no se producfa en mis ofdos. ‘Sin duda palidecf entonces mucho, pero bablaba todavia con mas viveza, alzando la voz, 1o cual no impedia que el sonido fuera en aumento. {Qué podia hacer yo? Era «un rumor sordo, ahogado, frecuente, ‘muy andlogo al que producisfa un reloj envuelto en algodén>. Respiré fatigosamente; los oficiales no ofan asin, Entonces hablé més aprisa, con mayor vehemencia; pero el ruido aumentaba sin cesar. Me levanté y comencé a discutir sobre varias nimiedades, en un diapas6n muy alto y gesticulando vivamente; mas el ruido ctecfa. ;Por qué «no querfanm irse aquellos hombres? Aparentando que me exasperaban sus observaciones, di varias vueltas de un lado a otro de Ia habtacién; mas el rumor iba en ‘aumento. ;Dios mio! ;Qué podia hacer? La célera me cegaba, comencé a renegar; agité la silla donde me habia sentado, haciéndola rechinar sobre el suelo; pero el ruido dominaba siempre de una manera muy rmarcada... Y los oficiales seguian hablando, bromeaban y sonrefan. ;Seria posible que no oyesen? {Dios todopoderoso! ;No, no! ;Ofan! ;Sospechaban; lo «sabiam» todo; se divertfan con mi espanto! Lo cref y To creo atin, Cualquier cosa era preferible a semejante burla; no podta soportar mas tiempo aquellas hipdcritas sonrisas, ;Comprendi que era preciso gritar o morir! ¥ cada vez més alto, jlo ofs? ;Cada vez mas alto, «siempre més alto»! —jMiserables! —exclamé—. No disimuléis mds tiempo; confieso el crimen. jArrancad esas tablas; ahi std, ahf esté! js el latido de su espantoso corazén! FIN ‘Titulo Original: The Tell-Tale Heart © 1843. Digitalizacin, Revision y Edicion Electrénica de Aréenido. ~ Revisién 4. g> SOCHOSCSSSOOOOCOOCOOOCO RES: SFSSCCCOCOOCHOOOCOOOCOOOOOEOCSD

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