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Urbanismo Español en la Posguerra

Este documento resume el urbanismo en España en la posguerra de 1939 a 1956. Se creó la Dirección General de Regiones Devastadas para reconstruir más de 300 núcleos urbanos dañados por la guerra, adoptando modelos rurales. También se estableció el Instituto Nacional de Colonización para desarrollar nuevos poblados agrícolas. En 1942-44, Pedro Bidagor creó el Plan General de Ordenación de Madrid para sentar las bases de la reconstrucción, expandiendo los límites de la ciudad y previendo su crecimiento a 3 millones de habit

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Urbanismo Español en la Posguerra

Este documento resume el urbanismo en España en la posguerra de 1939 a 1956. Se creó la Dirección General de Regiones Devastadas para reconstruir más de 300 núcleos urbanos dañados por la guerra, adoptando modelos rurales. También se estableció el Instituto Nacional de Colonización para desarrollar nuevos poblados agrícolas. En 1942-44, Pedro Bidagor creó el Plan General de Ordenación de Madrid para sentar las bases de la reconstrucción, expandiendo los límites de la ciudad y previendo su crecimiento a 3 millones de habit

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CAPÍTULO XIX

EL URBANISMO EN ESPAÑA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX (II)

EL URBANISMO EN LA POSGUERRA (1939-1956)

1. EL URBANISMO EN LA ESPAÑA DE LOS AÑOS CUARENTA

Terminada la Guerra Civil, el bando vencedor (la España Nacional) desarrolla – como dice
Fernando de Terán - una construcción teórica, que se ha venido llamando la “Ciudad
Falangista”, basada en el retorno al pasado y a la época imperial, rica en envolventes retóricas
y acompañamiento escenográfico, en cuyo marco es perfectamente comprensible que sea
recusada la aportación innovadora del GATEPAC de carácter racionalista; no solo por su
identificación con el enemigo vencido, sino también con abundante apoyo dialéctico desde la
propia cultura urbanística, mediante la utilización de aquellas tesis “culturalistas” adoptadas.

Sin embargo, el seguimiento del proceso de evolución del planeamiento, a lo largo de los años
que siguen inmediatamente a la Guerra Civil, revela que, a medida que se abandona la
concepción de la “Ciudad Falangista”, va quedando más a la vista que la base subyacente no es
otra que la correspondiente al panorama urbanístico nacional anterior a la guerra, la eclosión
del racionalismo. La solución que se acabó imponiendo fue la asimilación, no confesada, de
este y su adopción como basamento.

En este marco, y retomando las bases del Plan de Extensión de Madrid de 1931, cristalización
municipal del resultado del concurso de 1929 mencionado en el capítulo anterior - y después
de un intento de Plan Regional de Madrid, elaborado por la República ya iniciada la guerra y
concluido al final de la misma en 1939 (curiosamente al mismo tiempo que el bando vencedor
trabajaba en un Plan también Regional para Madrid dese Burgos notablemente menos
desarrollado) (ver tema anterior XVIII) – el arquitecto urbanista Pedro Bidagor Lasarte (1906-
1996), al frente del urbanismo nacional, acomete la redacción del Plan General de Ordenación
de Madrid (PGOM), concebido como plan de conjunto, y que analizaremos más adelante.

2. REGIONES DEVASTADAS

Después de la Guerra Civil se crean dos direcciones generales en el Ministerio de Gobernación:


una es la Dirección General de Arquitectura que ocupa el arquitecto Pedro Muguruza Otaño
(1893-1952) y la otra es la Dirección General de Regiones Devastadas. Su propio nombre indica
la finalidad a la que se va a dedicar. Tras la Guerra Civil, muchos pueblos de España quedaron
destruidos y el gobierno crea esta dirección general para su reconstrucción.

Reúne a una serie de arquitectos relativamente jóvenes a las órdenes del arquitecto Gonzalo
Cárdenas Rodríguez (1904-1954), con el arquitecto Francisco Prieto Moreno (1907-1985) como
Director General. Actuaron sobre 300 núcleos urbanos que fueron elegidos entre aquellos que
habían sido afectados en el 75% de su edificación. Se reconstruyeron de nuevo las viviendas y
equipamientos para destinarlos a las personas que anteriormente habían vivido en aquellas.
En todos estos pueblos se comenzó por planificar de nuevo la ciudad, planteando una

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ordenación de los terrenos, así como una arquitectura, semejantes a la del mundo rural
existente en la época.

El hecho de que se trate de núcleos urbanos construidos al mismo tiempo hace que hayan
adquirido un valor histórico artístico ciertamente relevante. Toda la zona del entorno de la
capital sufrió de forma importante la Guerra Civil, sobre todo su zona oeste, donde hubo un
frente de guerra estabilizado durante varios años, en los que se produjeron daños importantes
y que fue escenario de una de las batallas más cruentas, la conocida como batalla de Brunete.
Este municipio, así como los de Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo fueron
destruidos en su totalidad y reconstruidos por la Dirección General de Regiones Devastadas.
Los tres responden a un mismo modelo, con iglesia de estilo herreriano, viviendas
unifamiliares y pequeñas plazas bien proporcionadas. La arquitectura de entonces – década de
los años cuarenta – es hoy reconocida y todos los Cascos de estos pueblos están catalogados y
protegidos.

Brunete: Ordenación del nuevo Brunete y vista de la plaza del Ayuntamiento

Villanueva de la Cañada: Ordenación del antiguo y nuevo pueblo de 1945 y vista de la plaza del Ayuntamiento

Las actuaciones de Regiones Devastadas concluyeron en 1957, momento en el que esta


Dirección General desaparece creándose al mismo tiempo el Ministerio de la Vivienda.

En paralelo con las actuaciones de Regiones Devastadas se creó el Instituto Nacional de


Colonización, también justo después de la Guerra Civil, cuyo objetivo era potenciar la
economía agrícola de España, desarrollando nuevos regadíos y construyendo nuevos pantanos.
Sobre todo el Instituto actuó en las zonas de Extremadura y Castilla La Mancha. Se diseñaron y

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construyeron nuevos poblados, denominados de colonización, para el asentamiento de
familias que fomentaran la agricultura. En la ordenación y construcción de aquellos trabajaron
grandes arquitectos de la época que diseñaron estos nuevos pueblos con un valor
arquitectónico reconocido, actualmente, de forma significativa. Probablemente el más
conocido sea Vegaviana del arquitecto José Luis Fernández del Amo (1914-1995).

Vegaviana. Cáceres. Nuevo poblado de colonización. Ordenación y vista de un conjunto de viviendas

3. EL PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN DE MADRID DE 1942-44

La ciudad de Madrid había también sufrido de forma importante durante la Guerra Civil, lo que
exigía a la conclusión de esta una intervención urbanística para sentar las bases de la
reconstrucción de las áreas deterioradas. Como hemos visto (capítulo XVIII), la ciudad disponía
desde 1931 de un Plan de Extensión elaborado por el Ayuntamiento a partir de la propuesta
presentada por los arquitectos Zuazo y Jansen al concurso convocado en 1929. Sin embargo la
ejecución del mismo apenas había dado sus primeros pasos cuando se inicia la guerra en 1936.
Una vez concluida esta, Franco encarga a un notable arquitecto del momento, con importantes
conocimientos en el campo del urbanismo, Pedro Bidagor Lasarte (1906-1996), nacido en San
Sebastián, la elaboración de un Plan de Urbanismo para Madrid.

Este plan se redacta a lo largo de los años 1941-42 pero su aprobación formal ha de esperar a
la promulgación de una ley especial para Madrid que permita su aplicación (año 1946), por lo
que siempre se menciona como Plan General de Ordenación de Madrid de 1944 o de 1946. El
Plan abarca el territorio del municipio de Madrid así como el del cinturón de municipios que lo
rodea; en total 29 municipios más porque los redactores, bajo la dirección de Bidagor,
entienden que Madrid va a crecer y va a superar los límites de su propio término municipal.

Por ello plantea, además, una ordenación para los municipios limítrofes, sobre los cuales
dibuja un posible crecimiento y ordena su estructura relacionándola con Madrid. Prevé que el
núcleo central alcance 1.800.000 habitantes, llegando hasta 3.000.000 con los municipios
colindantes.

Una de las características propias de este plan, y de la ley especial que lo acabará amparando,
es que prevé que se desarrolle escalonadamente en planeamientos parciales (planeamientos
de zonas determinadas a menor escala y con más detalle, lo que se llaman hoy Planes
Parciales), que serán los que determinen las condiciones de la nueva edificación: Alineaciones

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y rasantes, usos pormenorizados, edificabilidades concretas y ordenanzas reguladoras
específicas. Esta forma de redactar una ordenación general de conjunto para un territorio y
luego un planeamiento más específico para sus distintas partes, se incorporará después en las
leyes urbanísticas del suelo que se aprueben en España a partir de la primera, la Ley del Suelo
de 1956.

Madrid: Plan Bidagor. Esquema de la Red de transportes incluyendo poblados satélites, e imagen global del Plan

Entre 1945 y 1951 se incorporan a Madrid 13 nuevos municipios: Aravaca, El Pardo, Chamartín,
Fuencarral, Hortaleza, Canillas, Canillejas, Barajas, Vallecas, Vicálvaro, Carabanchel Bajo,
Carabanchel Alto y Villaverde.

Presentan gran interés urbanístico los esquemas previos de carácter sectorial, dibujados por el
propio Bidagor, que se recogen a continuación

Madrid: Plan Bidagor. Esquemas del sistema de crecimiento y de diferenciación entre la capitalidad y otros usos

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Madrid: Plan Bidagor. Esquemas de la ordenación de las comunicaciones ferroviarias y viarias

El objetivo principal del Plan de Bidagor es reforzar la capitalidad de Madrid. Para ello, Bidagor
dibuja cuatro nuevos accesos representativos para Madrid: la Vía de la Victoria (que no se
hace), la Vía de Europa que era un nuevo acceso desde la carretera de Irún, la Vía del Imperio
que es la que conecta con Andalucía y la Vía de América que es la de acceso a Barajas. En
definitiva, plantea una nueva estructura territorial basada, en buena medida, en la ordenación
ferroviaria global que propone, con dos estaciones principales: Atocha y Chamartín, dejando la
Estación del Norte sólo para mercancías. Plantea una conexión subterránea entre Atocha y
Chamartin y una conexión superficial entre ambas para mercancías.

Dentro de la estructura territorial dibuja la viaria basada en las 6 carreteras radiales y dos
circunvalaciones: la M-30, que se aprueba en el año 46 y que se cierra finalmente en el 96; y
otra circunvalación exterior no con carácter de autovía que va por lo que hoy es más o menos
la M-40. La dibuja acompañada de un anillo verde y va a significar el primer límite al
crecimiento del núcleo central de Madrid.

Izquierda: Madrid. Plan Bidagor. Esquema de espacios libres


Derecha: Propuesta de Zuazo y Jansen para la ordenación del paseo de la Castellana en el concurso de 1929

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Dentro de la estructura territorial también ordena lo que llama suburbios, es decir, lo que esta
fuera del núcleo urbano existente pero dentro del municipio(Ventas, Carabanchel …..). Los
incorpora al núcleo central y define, al mismo tiempo, el crecimiento de los que llama
poblados satélites (municipios colindantes), que son los núcleos urbanos existentes en el
primer anillo entorno al municipio de Madrid. Para ellos plantea un crecimiento de muy baja
densidad, de gran calidad ambiental, basado en cierta medida en las ideas imperantes de la
Ciudad Jardín de Howard.

Por último, como definición de esa estructura territorial plantea tres anillos verdes, apoyado el
primero en la primera circunvalación viaria (M-30), el segundo con en el trazado de la
circunvalación exterior (M-40) y el tercero, que recoge la Casa de Campo, el Pardo, el Arroyo
Culebro… es decir las áreas de valor natural existentes, que en conjunto se conoció como el
“anillo verde” de Madrid.

Madrid. Plan Bidagor. Planos del Plan General de Ordenación de 1944


De izquierda a derecha y de arriba abajo: Red Ferroviaria, zonas verdes, zonas industriales y accesos

Además de definir la estructura territorial, el Plan Bidagor establece una zonificación: zonas
residenciales en manzana cerrada o abierta, zonas comerciales, zonas industriales… donde fija
cuál es el uso principal de cada una, siguiendo por tanto los criterios de la Ciudad Funcional del
Movimiento Moderno. Esta zonificación con sus usos básicos se desarrollará específicamente
en 1950 con unas Ordenanzas de Edificación y Usos del suelo

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El plan de 1944 incorpora también acciones sobre el suelo urbano existente, de reforma
interior y de nuevas propuestas. En principio establece unas ordenanzas de protección del
casco histórico y elimina todas las operaciones de aperturas de nuevas grandes vías recogidas
en los planes anteriores.

Madrid: Plan Bidagor. Plano de ordenación del Plan General de 1944

Como acción más importante sobre el suelo urbano existente mantiene y potencia la
prolongación de la Castellana. Recoge el proyecto de Zuazo y Jansen, planteando en las bandas
de esa prolongación edificios de tipología de bloque abierto de hasta ocho plantas, en bloques
de cinco crujías (25 m de ancho) y en bloques de doble crujía (12 m) de cinco plantas. Reserva
una gran manzana (una supermanzana) de ordenación especial, que sirva como un nuevo
centro de ciudad, al lado de los Nuevos Ministerios, con estación de tren y donde coexistan
usos comerciales, hoteleros, oficinas, espectáculos… Será lo que posteriormente se
desarrollará en la gran supermanzana delimitada por el Paseo de la Castellana, y las calles de
Raimundo Fernández Villaverde, Orense y General Perón, conocida como AZCA (Asociación
Zona Comercial Manzana “A”).

4. LA DEFINITIVA INSTITUCIONALIZACIÓN DEL URBANISMO EN ESPAÑA

El modelo, base conceptual y fundamentos ideológicos del Plan General de Ordenación de


Madrid de 1942-44 (PGOM), constituyen el directo antecedente de la definitiva

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institucionalización del planeamiento en España, como “base necesaria y fundamental de toda
ordenación urbana”. Dicha institucionalización se retrasa hasta 1956, año en que se consagra
con la famosa Ley del Suelo de 10 de mayo (elaborada por un equipo de juristas bajo la
dirección y coordinación de Pedro Bidagor). Esta Ley establecía al mismo tiempo todo el
complejo armazón de competencias administrativas jerarquizadas, necesarias para asumir la
movilización, coordinación y dirección de una política urbanística acorde con la visión
territorial plasmada en el PGOM de Madrid.

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