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Frutos y Dones del Espíritu Santo

El documento describe los diferentes elementos del fruto del Espíritu que cada creyente debe demostrar en su vida, incluyendo el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Explica que estos dones se desarrollan a través de estar conectado a Jesucristo y recibiendo la ayuda del Espíritu Santo. También enfatiza la importancia de compartir estos dones con los demás y ser modelos a través de nuestras acciones.

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Frutos y Dones del Espíritu Santo

El documento describe los diferentes elementos del fruto del Espíritu que cada creyente debe demostrar en su vida, incluyendo el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Explica que estos dones se desarrollan a través de estar conectado a Jesucristo y recibiendo la ayuda del Espíritu Santo. También enfatiza la importancia de compartir estos dones con los demás y ser modelos a través de nuestras acciones.

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Lección - frutos

El fruto del Espíritu es un conjunto de características o cualidades de Dios que cada creyente debe
demostrar en su vida. Las semillas del fruto se nos da cuando recibimos a Jesucristo como el
Salvador y Señor de la vida. Pero el desarrollo del fruto es una tarea que nunca terminará hasta que
estemos en la presencia de Cristo.
El fruto del Espíritu es una sola cosa hecha de varios elementos. No se puede recibir un fruto y otro
no, porque todo el paquete es dado por el mismo Espíritu Santo. Él mismo nos hace crecer y desear
desarrollar el fruto en nosotros. Todos tenemos que trabajar en el desarrollo del fruto en nuestra vida
pero habrá elementos del fruto más difíciles para algunos que para otros. Por ejemplo, para algunas
personas es fácil tener paz en medio de situaciones complicadas. Para otras personas, tener paz es
una lucha. Hay que recordar que el mismo Espíritu que nos da al fruto nos ayuda a desarrollarlo en la
vida.
A veces la gente piensa que puede estar conectada en cualquier forma para recibir el soplo del
Espíritu de Dios. Pero el ejemplo nos muestra que estar conectado en una forma incorrecta no nos
ayuda. La Biblia nos dice que para desarrollar fruto en la vida, tenemos que estar conectados a la vid,
que es Jesucristo. ¿Pero qué significa estar conectado a Cristo? Uno solo puede inflar un globo si
está "conectado" a la boca para poder recibir el aire. Así es con el fruto del Espíritu. Uno tiene que
estar conectado por la fe a Jesús para poder recibir el soplo (la ayuda) del Espíritu y así ver crecer el
fruto en la vida. Juan 15: 4-5
AMOR: Porque tenemos el Espíritu Santo, tenemos la capacidad de amar. Pero el amor es algo que
podemos enseñar como darlo y a la vez aprenderlo. Necesitamos aprender a amar. Los primeros
modelos de amor son los padres, pero también usted como maestro será un modelo de amor para los
niños. Ellos aprenden del amor viendo ejemplos y siendo estimulados a imitarlos. Hagan el ejercicio
adjunto y hablen de cómo mostrar amor a otros.
GOZO (ALEGRÍA): Una señal absoluta de que tenemos el Espíritu Santo es que estamos llenos de
gozo aun en situaciones difíciles. El gozo no es solo para disfrutarlo uno mismo sino también para
compartirlo. Los creyentes necesitamos practicar más momentos de gozo en compañía de otros. El
gozo es una característica del creyente. El gozo es como la profundidad del mar. Aun cuando hay una
tormenta en la superficie del mar, en la profundidad, siempre hay calma.
PAZ: en un mundo de violencia es difícil encontrar paz. Hoy más que nunca los niños están
expuestos a violencia a través de los medios masivos (televisión, radio, cine) y eso produce y crea
mentes de violencia. La paz es un regalo del Espíritu Santo que necesitamos aumentar y compartir.
Pregunte y comente cómo ellos podrían ser medios de paz y no de violencia.
PACIENCIA: Vivimos en un mundo donde queremos las cosas de inmediato. Los productos que nos
atraen más son aquellos "instantáneos" (ejemplo, la popularidad de chocolate o café instantáneo).
Pero las cosas instantáneas no son más ricas que las cosas que requieren tiempo. Y hay cosas que
jamás se puede hacer sin el tiempo necesario. Por ejemplo, una madre tiene que esperar nueve
meses para tener su bebé. Una persona que cultiva flores tiene que esperar que crezcan las plantas
antes de tener las flores que quiere.
AMABILIDAD: "Calidad de ser afable, complaciente, afectuoso". Este don nos habla de la actitud que
tenemos hacia los demás. Uno puede ser creyente, ser buena persona, pero no mostrarse amable.
Ser amable es un fruto o una señal del Espíritu Santo que se desarrolla más fuera de casa que
dentro. Debemos ser amables y sonrientes con los vecinos, los hermanos de la iglesia, los amigos,
etcétera. Pero muchas veces no somos muy amables en casa, no somos corteses, nos olvidamos de
dar las gracias por las cosas, somos malagradecidos.
BONDAD: "Calidad de bueno; natural inclinación de hacer el bien; blandura y apacibilidad de genio".
Los creyentes deben ser bondadosos y llenos de compasión. Es algo que tenemos que seguir
practicando. Pero a veces limitamos los hechos bondadosos a las personas a nuestro alrededor sin
entender que la bondad puede afectar al mundo entero. Cuando extendamos nuestra bondad hacia la
creación de Dios (los animales y plantas), seremos bondadosos con los humanos también. Ser
"bondadoso" a la naturaleza es parte del mandato que Dios dio a Adán y Eva en el Jardín de Edén.
Pero la raza humana ha destruido mucho y tenemos que comenzar a tratar con bondad a la
naturaleza. Piense en actividades específicas que su clase pueda hacer: regar un árbol o plantar uno,
recoger la basura de un parque, proteger los animales que estén en nuestro medio, etcétera. Así
demostrarán bondad no solamente a la naturaleza sino también a los demás.
FIDELIDAD: "Cualidad de fiel; exactitud en la ejecución de alguna cosa; que no falta a la palabra
dada; cumple sus compromisos; firme y constante en su afección". Fidelidad nos habla de constancia,
de permanencia en el Señor. Las palabras claves que podemos usar cuando hablamos de la fidelidad
es "seguir adelante" y "permanecer hasta el fin".
HUMILDAD: "Virtud derivada del sentimiento de nuestra bajeza (frente a la grandeza de Dios)". Aun a
esta edad y toda la vida, el creyente lucha con esta área. Practicar el fruto de humildad es casi
imposible porque por naturaleza siempre buscamos sobresalir. Haga un ejercicio. Lleve un dulce o
galleta y diga que sólo tiene uno. Pregunte quién lo quiere y verá más de una mano levantarse.
Entonces hable de la humildad. Se ve una descripción de la humildad en Filipenses 2:1-11. La
humildad es una muestra de la realidad. Sin Cristo no somos nada. Con Cristo (pero no por nuestros
méritos) somos herederos en el Reino de Dios. Eso debe crear en nosotros una gratitud inmensa y
también humildad. No fuimos capaces de salvarnos ni de darnos nada. Todo lo hemos recibido de la
mano amorosa de Dios. La humildad es una muestra de sabiduría e inteligencia porque es la
capacidad de reconocer quiénes somos y quién es Dios.
DOMINIO PROPIO: "Poder que uno tiene sobre lo suyo; auto-control frente a la tentación". Este
elemento del fruto nos habla del equilibrio en todas las acciones de nuestra vida. Uno puede perder el
dominio de sí mismo frente al televisor, excederse en los juegos y no cumplir con las obligaciones de
la escuela o la casa, comer más de lo que necesitamos, perder el control en un partido, enojarse por
cosas insignificantes, etcétera.
Cada uno de los niños tendrá su área débil. Inclúyese usted en la conversación y hable con libertad
de aquellas cosas en las cuales no tiene dominio propio. Compartir con otros nuestras debilidades y
orar unos por los otros nos ayuda a hacer crecer ese fruto del Espíritu Santo en nuestras vidas.

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