Isaías 6:1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas
llenaban el templo. 2 Por
encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y
el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los
quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
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Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene
labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un
carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y
es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
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Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame
a mí.
Contexto Histórico
Isaías el profeta consejero de los reyes (Ezequías, Jotam, Acaz) El rey había muerto. 2° Crónicas 26 Uzías era uno de los reyes más grandes de Judá. Él había reinado por 52 años en
Jerusalén y "él prosperó a la vista del SEÑOR" (2 Cró. 26:4). Él era fiel a Dios y "mientras él buscó al SEÑOR, Dios le prosperó él." Nos dicen que "Dios le ayudó" en su reinado. La
prosperidad estaba por todas partes mientras que su fama se esparció al exterior y su reino fue extendido. Él era el monarca más excepcional desde la edad de oro de David y de Salomón.
Sin embargo, un día "Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar
incienso en el altar del incienso " (2 Cró. 26:16). Uzias hizo un cambio en el ritual del templo. Inmediatamente, la lepra explotó en su frente, y finalmente este gran rey murió lentamente,
agonizando y humillado murió de una lepra.
I. LA VISION HACIA ARRIBA
¡Un encuentro con Dios genera en nosotros el reconocimiento de quienes somos realmente!
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había
serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces,
diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
• Un funeral y un trono terrenal vacío
• Un trono alto y sublime (las experiencias de Ezequiel, Daniel, Juan)
• Las reacciones de los seres ardientes (humildad y servicio)
• Las reacciones de los fundamentos del templo
II. LA VISION HACIA ADENTRO
¡Un encuentro con Dios tiene la suficiencia de transformarnos!
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Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios
inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
• El momento en el que Dios se volvió real para Isaías
• Viviendo una vida de servicio activo sin un encuentro con la gloria de Dios
➢ Los Puritanos y sus herederos llamaban “despertamiento”. El despertamiento pasa cuando se te hace sentir cortado de Dios y condenado. Solo cuando tu
inmundicia pecaminosa te hace sentir “muerto” ante la vista de un Dios santo, verdaderamente te sentirás perdido. Solo entonces dirá tu corazón: “¡Soy
condenado! ¡Soy perdido!” Antes de sentir el horror de tal “despertamiento” te quedarás dormido en pecado.
• El profundo sentido de inmoralidad de Isaías, Job, Daniel, Pedro, Pablo y Juan
➢ Job 42:5-6 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
➢ Daniel 10:15-17 Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido. Pero he aquí, uno con semejanza de hijo de
hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me
queda fuerza. ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.18 Y aquel que
tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, 19 y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él
me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.
➢ Lucas 5:8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
➢ Hechos 9:6 Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes
hacer.
➢ Filipenses 3:7 7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
➢ Apocalipsis 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Prov. 28:13
III. LA VISION HACIA AFUERA
¡Todo encuentro con Dios genera en nosotros sensibilidad a la voz de Dios!
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Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
• La disponibilidad de ser enviado: “Envíame”, como un niño “yo, yo, yo”
• Aunque no vayan a ser escuchadas sus palabras
RESUMEN
• Isaías vio la manifestación de la gloria de Dios. Isaías vio la necesidad de reconocer y abandonar sus pecados.
• Isaías fue limpiado por la gloria de Dios, al reconocer sus pecados.
• Isaías está involucrado con la gloria de Dios, y totalmente quebrantado, con un inmenso deseo de cumplir la voluntad de Dios.
ningún otro profeta tuvo tanta claridad del futuro Redentor, también fueron muchas ilustraciones de la salud mesiánica, llamado el “evangelista
entre los profetas” según Jeronimo.