0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas23 páginas

Bleichmar SegundaParte

Cargado por

liliana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas23 páginas

Bleichmar SegundaParte

Cargado por

liliana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
1 \ | { | La construccisn de legalidades come principio edu-ativo ff LA RELACION ADULTO/NINO ES ASIMETRICA EN SABER Y EN RESPONSABILIDAD La relaci6n entre el adulto y el nifio es una relacién de asimetsia sim- biilica y_de capacidad de dominio del mundo. En ese sentido, el adulto tiene responsabilidades y'en la escuela no somos todos iguales. St fucr®- s todos iguales, entonces seria imposible no solamente la instauracién de las normas, sino también el aprendizaje: spor qué alguien tendtia que aprender del otro que es un par?, el conocimiento se transformaria sélo en opinién. El pensamiento entre pares es un pensamiento de opinian. mo ¢s un pensamiento de produccién de conocimiento, salvo cuando se tienen las herramientas para producirlo, cuando ya se tiene formacion y s¢ puede hacer intercambio. Lo mismo ocurre con las normas. Por eso. se puede llevar a debate el cumplimiento de las normas, pero no ig insta Jaci6n de la norma misma: no se discute con un nifio si va a “hacer popd” en el aula o en el baiio. No se le dice “no, porque si no, el aula se ensu- cia”, se le dice “no, porque esto no se hace ack”. ~—-Hay una mentira- cuando cliguatitarismo-no i dad del uso de recursos, instrumentado por todos del mismo modo. también se plantea la relaci6n entre Ia ley y el derecho. La ley no cubre todo el derecho de los seres humanos. Hace una suerte de transaccién de Jos derechos, y hay derechos que quedan afuera. Por ejemplo, zedmo se entiende el derecho 2 la propiedad privada en el marco del hambre? Este ¢s um tema que siempre se discute. Yo naci en Bahia Blanca y. recuerdo que en el campo argentino habfa una vieja ley: no era cuatrerismo cuan- do uno se comia al animal y se dejaba el cucro cn el alambrado. El cua trerismo era el robo del animal para su venta y no para la supervivencia Esta ley regulaba el derecho en el interior de leyes mas generates. En rela én. con ‘esto esté muy claro que uno dé los problemas es que nose puede ejercer la Icy sino es en el marco def derecho. ¥ ¢l primer dere: cho que ticne el nifio es a una asimetrfa protectora, nto es [a simeiria coy el adulto. Los hijos no somos amigos de los padres ¥ los padces ne somes amigos de los hijos, sino padres. Esto no contradice Ia ides de que un padre pueda tener un buen diilogo con sus hijos, la refuerza. a) Xda sdin wioroa oie yk mene a © ‘social - Violencia escolar * Silvia Bleichmar . EL DesaFio ES RECOMPONER | LA ESPERANZA “Soy psicélaga, de Jujuy, y me pregunto qué tipo de abordaje podria pen- sarse a partir de esta posicién del adulto que esté desoricntado, que sien- te una auscneia de futuro” Ss muy dificil recomponer Ia esperanza en nuestro pais. Son varias generaciones las que estén decepcionadas, tenemos una tarea muy dura pcr delante. Por supuesto que hay jévenes que viven en la inmediatez; m:s de un milléa de jévenes de dieciocho a veintitrés afios no estudian ni trabajan. Arrastramos todavia un bolsén terrible de la depredaci6én de los noventa y mo nos va.a ser facil reincorporarlos. Pero, al mismo tiem- po no sc les puede plantear a los padres que sigan esperando Ia solucién de un pafs. Hace un tiempo, en 2002, un periodista me dijo: “Doctora, gusted piensa que vamos a tardar mucho cn salir”. Y le contesté: “No sé, per.sémoslo juntos.” Digo esto porque a veces lo [Link] si la res esta tuviera que venir de afuera. Yo digo: no sé si vamos a tardar mucho, depende de lo que todos hagamos. La tinica manera de reubicar. a Ics padres en um plano que implique abrir la posibilidad a fiaturo es cre-_ dncoles la conciencia a ellos y a los hijos de que son parte de este pais, que no pueden seguir esperando. Cuando el maestro comentaba que esperan todo de bb escuela, yo creo que éstos son los efectos de un modo de Ceconstrucciéa Gudadana que se fue produciendo en el pais: nadie se sienoe participe de a construcci6n y todos esperin lo que caiga dees Ts __ tos, del-banquere———— —— E:to es lo m4s grave que ha pasado en la Argentina, un pais donde se tha perdido h nociém de ciudadanfa en el sentido de que todo el mundo pueile discntir algumas cosas que le competen directamente, pero nadie discute los grandes problemas nacionales, porque sc ba perdido la espe- ranz1 de que [a palabra sea escuchada. Del mismo modo, entonces, me pare xe que es hora de que desde Ja escuela ayudemos a los padres y 2 los hijoe a reconstruir mina nocién de futuro que uno participe en construir y no que venga de afuera. Esta nocién de futuro no tiene salida indivi- dual, sino colectiva. Es la primera vez que nos planteamos que después [4s SF FS FF FF SD AS Pf SB FF BR FE OR [La construccién de legalidades corno principio educative ff de los noventa este pais no tiene solucién si no lo pensamos compartida- mente. Hay que romper en los padres-y en los hijos la idea de que la solu- ci6n va a venir de otros y no de nosotros, que somos los que la tenemos que construir. Y no’ pasa por apoyar o no apoyar a un gobierno, ni por Participar, 0 no, en_un partido politico, sino por empezar a pensar lo que le esté pasando al pais y ayudar a recomponer la nocién de fitturo desde un protagonismo. Que se siga esperando todo de arriba desde la pasivi- zacin es el germen de las tragedias argentinas. Sabemos que la biisque- da de un paternalismo ha sido terrible en la provincia, que muchas pro- vincias siguen en la corrupcién mis escandalosa. A veces no se puede gobernar sin hacer alianza con todos esos sectores paternalistas que ---Mnuestran la forma del padre perverso. En los caudillajes provinciales se ve claramente c6mo la autoridad del padre ¢s la autoridad del padre per- verso, del padre de la horda y [Link] padre legalista que propicia el bie- nestar de los hijos. ‘Soy psicopedagaga, de Misiones. ;Cémo colaboramos con nuestra subjeti- vidad en la construccitn de subjetividades, teniendo en cuenta la exten- sién de la familia, o las nucvas construcciones de familin? ;Cémo unimos Ie construcitn de subjesividad en la escuela con el aspecto familiar?? En realidad la pregunta es la siguiente: se65mo aceptamos nosotros estas deconstrncciones de Ia familia y nos ubicamos frente a eso? No es una tarea sencilla. Hay siempre iuna [Link]‘encontrar sina sustitucién de las funciones en personajes y de verlo como se va veces a un discapacitado, a un sujeto que no cumple la expectativa completa del tipo de familia supuesta. Ya sabemos que es una falacia pensar que familia integrada ¢s la que vive janta. Pocas veces he visto mayor nivel de desintegracién que en familias supuestamente integradas, en las que viven todos juntos. Cuartos separados cuando hay dinero; cuando no hay recursos, convivencia con un odio espantoso por no poder mudarse. Hijos que asisten durante afios al maltrato entre los padres y, para colmo, los padres garantizan que no se separan por los hijos, por lo cual los lenan de culpa, ademés de tener que presenciar un maltrato que los vuelve locos. Quejas de la madre Fespecto 4 a * 4 Ly II Violencia social - Viokencia escolar * Silvia Bleichmar del padre, quejas def padre respecto de la madre, quejas acerca la privaci- dad de la relaci6m sexual entre ellos. La mamé de una paciente mfa, una sefiora chilena, mec contaba que su padre todas las mafianas se levantaba, Je daba un beso a cada hijo, y le decia: “Vos sos un milagro de haber naci- do, con la madre que tenés”. Se imaginan lo que le estaba 2 el buen sefior?: “No es que tu madre no queria tener hijos, sino que no queria saber nada conmigo”. Una situacién terrible. Entonces, primero hay que salir de la idea de la familia ideal, porque se acabé. Segundo, hay que ver si se cumplen los roles esperados para poder pensar: el de protecaién y el de asimetria. Asimetria no quiere deGr atito-- tidad, quiere decir cesponsabilidad. Entonces me voy a pexmitir: una licencia que es Ia siguiente: es absurdo seguir pensando que el complejo de Edipo es el odio al padre del mismo sexo y el deseo por el del sexo contrario. A veces bromeando digo: {de quién tiene celos un nifio, del padre que lo engendré o del hombre que duerme con la madre? Entonces, he propuesto una redefinici6n: que el Edipo es la forma con la cual cada cultura pauta el exceso de apropiacién del cuerpo del nino” | | | como Ingar del goce del adulto. Lo que importa es que el cuerpo del niifio no sea €l lugar de goce del adulto, que el cuerpo del nifio sea res= petado en Ia subjetividad que implica. Esto tiene que ver también con la perversion en nuestra sociedad, en el sentido de que perversi6n no tiene que ver con fa moral, sino con la desubjetivacién del otro. Con Ia ins- trumentacién del otro como medio, como herramienta o como obsticu- lo: no como alguien, sino como algo. Esto ticne que ver con las formas perversas en la prodmccién, en la socializaci6n, también con las formas perversas entre nuestros alumnos y entre nuestros pacientes, y con las formas perversas de a sexualidad. LA ESCUELA DEBE SER NO SOLO UN LUGAR DE TRANSMISION DE CONOCIMIENTOS, SINO DE RESUBJETIVACION Tenemos que empezar a desanudar esta cucstién para permitir herra- mientas para la resubjetivacién. Yo me opongo totalmente a que laescue- la sea solamente un lugar de tranismisién de conocimientos. A'veces bro- meo y digo: los nifios supuestamente incluidos, los que no estan extlui- dos, tienen jornadas laborales que no hubieran soportado los obrero, dé Principio de siglo XX. Van a la escuela diez horas con el transporte inclui- do, tienen tarcas para hacer, tienen vedado jugar durante la semana, yen algunos casos el fin de semana ¢s un tiempo para seguir trabajando er los deportes y en los equipos grupales. De esta manera estamos frerife a situaciones en las que el temor de los padres a que los hijos queden fuera de la cadena productiva los lleva a perder de vista toda posibilidad de construccién de un sujeto, para centrarse en cambio en la administra: i6n de conocimientos, como si uno instruyera una computadora. La escycla |" tiene que romper ese molde. Tiene que ayudar a producir subjetividades que no solamente sirvan para Ia aplicacién del conocimiento, sino pafa la Geacién de conocimientos y de conocimientms con sentido, no solan en- te con el inico sentido de ganazsc !a vida, sino con sentido. ~ Cuando yo era chiquita, todos los padres querfan que nos ganéramos el premio Nobel: era otro pais. He contado lo siguiente en un libro: hasta +_hace veinte_afios,-en-una fruteria de San Juan-y Boedo, habia-un-cectel- que decia: “Sefiora, equiere que su hijo gane el premio Nobel? Comprele nuestros duraznos Priscg. ¢Quiere que su marido cante como Placido } Domingo? Li¢vele un mel6n Rocio de Miel. Sefiora, quiere que su hijo } aprenda la matemdtica para poder manejar la computadora? Lleve un | extra de manzana con fésforo”. Estamos hablando de una pérdida de los | La construccién de legalidades como principio educatio ff stieiios. Por eso, la construccién dé subjetividades no se puede-hacer sino sobre la base de proyectos futuros. Y los proyectos futuros no se estable- ‘cen sobre la realidad existente, sino sobre la realidad que hay que crear. ‘Lo que caracteriza al ser humano no es la instrumentaci6n: en tna frmo- sa experiencia, los monos pueden agarrar la banana ensartando dos fali tos. Lo que no pueden los monos es plantearse no solamente e! uso del instrumento, sino la creacién de realidades inesistentes. Toda Ia cuffura Humana es Ia creacién de realidades incxistentcs. Yo bromeo algpras veces diciendo que, al nifio que no se molesta porque le eambian a na al biberdn, algo raro le pasa. Los caprichos son parte de la humaniza- ci6n, porque quiere decir que nos regimas por cosas que Ne Son puTa- mente autoconservativas, sino por signas que tienen que ver Co? iS YVIIIIFIIIII APP A AAA A |] Victencia social - Violencia escolar * Sila Bleichyidr. variables. Por eso les digo a las chicas que; a veces, los caprichos de los maridos con fa’ comida son también Jo que hace que las puedan amar, porque, si no, se hubieran enamorado del primer olor que pasa, como los perros. Enttonces, volviendo a la pregunta sobre Ja subjetividad: tenemos que fecomponer de alguna manera la idea de que los nifios no son computa- doras. Y¥ hay que ayudar a los padres a plantearse Ia diferencia entre 1iiedo y terror que yo acuiié hace aiios y que es la siguiente: cuando uno tiene miedo, mo solamente sabe a qué le teme, sino también sabe, o puede aprender, cémo defenderse. Por eso, el miedo tiene un cardcter peratorio. El terror es saber a qué sé teme, pero sin tener manera-de defenderse, Nosotros vivimos en un presente, pero tiadic sabe cémo va a sobrevivir en el fituro. Ni siquicra los que estn incluidos hoy. En con- sécuencia, nuestro gran problema es restituir Ja [Link]' que al futuro lo tenemos que construir. Si nosotros pretendemos amoldarnos a esta rea- lidad, no vamos a poder sobrevivir. O construimos esta realidad de otro modo, © nos va a ir aniquilando, porque este siglo va a ser muy dificil si De modificamos ciertas premisas. Desde esta perspectiva, creo que la solucién es Ia recindadanizacién de los padres, ademés de la contencién, para que pucdan creer en legalidades aplicables y no se siga destituyendo el valor de ka palabra. ‘supueste no estoy dando técnica porque no me corresponde, estoy dando ideas para que cada uno construya técnicas de lo que creo que serian los principios desde los que habria que empezar a operar. As{como .. _____a escuela no se puede reducir‘a alimentar a los nifios, tampoco sc puede reducir a la transisién de conocimientos. La escuela tiene que partir de hh idea de que cada ser humano que tiene abf es un sujeto. Una vez, ante dosentes de Céndoba, una maestra me pregunt6 cémo hacfamos para sacar a los précexes del bronce, mientras que ahora hay nuevas lecturas de a historia argentina en las que aparecen mas humanizados. Mi nieta de cuatro aiios canta una cancién muy divertida sobre San Martin que dice “...cse nifio comrentino llamado José...”. Es preciosa porque en mi €pcca era impensable un San Martin nifio llamado José en un burrito © blanco. Cuando esta maestra me pregunté cémo sacar a los préceres del mérmol o del brance, le dije: el problema es que nuestra historia qued6 [sz VIIIIMAID IIIA IAAIV IAAP | La construccién de legalidades como principio educativo [f cosificada, por I6 tanto hay que ensefiarles a los nifios que ellos son'Jos futuros Sarmiento, San Martin y Moreno de este pais. “Quiero bacer una reflexién sobre el tema de cbmo construir la subjetivi- dad cuando él chico deja Ia escuela. Porgue la comunidad no brinda los espacios que el nino y el joven necesitan para continuar viviendo esos valo- 188, esas normas que se trata de darles en la escuela. También falta la comunidad reflejada en el apoyo a los jévencs, para brindarles todas las spertunidades. Hay chices que dejan la escuela por senos dias y, al volver, ia retoman como una lucha nueva” (docente ae Salta). . Estamos hablando de la escuela como niicleo de recomposicién de ciu- dadania, y a partir de eso, cémo, ‘desde la escuela, tendemos redes dife- rentes para el conjunto de la comunidad. Es indudable que en Ja escucla contencmos al nifio, pero después cs lanzado al vacio: se produce un corte por el cual no puede procesar lo que recibié. Por supuesto, el Estado tiene una enorme responsabilidad que no puede delegar. Es muy impresionante ver cémo la sociedad civil salié durante afios'a reempla- zarlo frente a su retiro, y esto fue lo que dio nacimiento a las ONGs que son la muestra del fracaso del Estado argentino, las formas en que la sociedad civil salié a reemplazar hs funciones que el Estado no cumplia. ‘Asi como hablamos de la asimetria entre el nifio y el adulto, también hay una asimetria de poder que debe ser absolutamente reclamada desde al punto de vista ciudadano en. cuanto a que no todos tenemos [Link] responsabilidad. Ni todos los argentinos somos culpables, ni. todos tene- ‘mos la misma responsabilidad. Ha habido victimas y verdugos, gente que robé y gente que no robé..Quien decia “yo no robé nada” era visto como un pretencioso, como una suerte de petulancia, porque circulaba el discurso de que todos éramos ladrones. Ahora bien, cuando hablo de reciudadanizacién no hablo de abstener- se de Ja presién que hay que ejercer sobre ¢l Estado, sino de cé6mo noso- tros, desde un protagonismo diferente, vamos marcando las necesidades que tiene la poblacién. No lo reducimos a reclamar al Estado, ni tampo- co nos planteamos reemplazar al Estado en su construccién. Pero la s3 | ) TT Victencia social - Violencia escolar + Silvia Bleichmar escuela es un ene del Estado, entonces la escuela puede cumplir esa fun- én de asimetria y de ayuda para la resubjetivacién, y al mismo tiempo tiene que pedir al Estado los recursos para ampliarla. Asi como en una “epoca desde los hospitales fuimos a construir salud en las villas, por ejem- plo con programas de prevencién antialcohélicos, hay la escuela tiene que ser un niicleo de [a colectividad. No puede ser solamente el lugar donde se imparte la ensefianza. Porque nosotros tenemos que reciuda- danizar este pafs. Y cuando digo esto me refiero a dar identidad, nendia y protagonismo a todos los que hemos quedado afuera de la his- toria durante tanto tiempo. | La CONSTRUCCION DE UN SER HUMANO NO PUEDE SOLO | UMITARSE AL PRESENTE, DEBE ESTAR TENDIDA HACIA EL FUTURO | | “Quisicra que me orientara respecto de herramicntas 0 estrategias con las S gue rcmarina le subenlad deo ads sabi nse nor tenemos que reconstruir, cuando a veces desde la verticalided se tienen | otras concepciones de lo que se debe aprender en la escuela.” | Esas son las contradicciones de !a sociedad argentina que Ja escuela | refieja. Por supuesto que en nuestras escuclas hay bolsones terribles de autoritarismo, de inoperancia, de burocracia. Entiendo que a veces cs muy dificil luchar contra eso que esta asentado. Yo no puedo plantear politicas para poder twansformar esto, sino ideas sobre las cuales pienso que hay que plasitear fa transformacién Si no. recomponemes nuestra propia subjetividad, no podemos recom- . | poner la del otro, pero también es verdad que la recomposicién del otro implica nuestra propia recomposicién. Estc es un juego de ida y vuelta. Recuerdo, en el terremato de Meés ico, la angustia que teniamos los tera- peutas ¥ los organizadores de los proyectos cada vez que escuchdbamos una ambulancia, porque sabiamos que estaba trasladando victimas. Durante varios dias cn que ibamos trabajando con las nifios, fuimos * ria con toda la séguridad-y ‘convicci6n [Link] lo hago: ‘Hago todas estas | La construccién de legalidades como principio educatio ff mutuamente variando nuestra concepci6n, gracias al sentido que ellgs le iban dando a la ambulancia como fugar de salvacién de las victimas. Entonces, pese a todo, la ambulancia se transformé en un signo de Vida Y no de muerte, en cambio el silencio era sefial de muerte. Este ejemplo esti vinculado respecto a que es imposible recomp ner la subjetividad del otro sin hacerlo con la propia. En este sentido, los maestros tienen derechos que deben reclamar, posiciones que tienen que levantar y enfrentamicntos que inevitablemente van a tener, por- que lo que pasa en el pais pasa dentro de la institucin educativeS Ia desidia, el desinterés, la identificaci6n con los marginados en su faltg de futuro; la sensacién de que se les ensefia a nifios que no van a ir a nin gin lado, que se esté cumpliendo una funcién también sin futuro. Todo eso est4 en nosotros y ¢s muy dificil sustraerse, pero no pode nos dejar de ensefiarles. Esto me recuerda cémo durante la Segunda Guerra se armahan cen {ros de ensciianza, sabicndo que cran nifies condenados a mucrte. A pesarde, ¢so,-se esperaba que los que se salvaran pudieran seguir apicndicnda, y destinas durante la ocupacién alemana. Por suerte nosotros no tenemos escuelas clandestinas, asi que tenemos que apostar, aunque sdlo algunos encuentren un futuro y se salven, sintiendo todos que lo podemas cans- truir con ellos. Creo que no hay otra manera de pensar esto. Yo sé que es dificil lo que estoy planteando, pero si yo no lo creyera no lo planiea- cosas porque creo en eso. Los espaiioles tienen una frase: “toda pitta hace pared”. Yo he acufiado esta: “toda astilla hace balsa”. Hay que sal- var lo que quede del naufragio y empezar a constritir balsas para ef resto. “Soy psiciloga de Tucumdn y com mi equipo estamos trabajanda cai in probleméatica de la convivencia en exuclas marginales desde rina edtedra. de Ia Facultad de Psicologia. Nuestro interis en empesar a penme estas cucstiones tiene que ver con lo que usted ba planteada: la violencia esti relacionada con una ansencia de confiansa ¥ In fielta de firtnre ¥ empezar o reconstruirlo, a madéficar fucrtes rcprescutacioncs sain ~ ia gO 3 I DIAS? Ye han boudd - Viotencta y + tha Bleicher’ AesilusiOn, es decir lo que ya no importa, lo que no interes, que no-esté sélo en los alumnos, sino también en los mistestros, en los directores, sobre todo cuando se trata de poblaciones totalmente violentudas por el contex- 20, por la mime institucién.” Lo que usted comenta es muy complejo por lo siguiente: por una Parte, todos venimos desgastados de tantos afios de esfuerzos y de frus- traciones. Mi madre tenfa una frase que yo recupero siempre: “Las viu- que fueron felices se casan de nuevo”. ¥ yo estoy dispuesta a resca- tarla. Hay que enamorarse de proyectos aunque a uno Ie hayan impedi- do durante afios Hevarlos a cabo, porque si no lo podemos hacer, esta- _ Mos liquidados. Por eso estoy dispuesta a enamorarme otra vez. Pero no + enamorarme de una propuesta en particular, sino de esperanza y proyec- tos compartidos. \VVuelvo a lo mismo: aci se va planteando desde distintos angulos c6mo oppramos nosotros cuando la contribucién del Estado es insuficiente. ¥ enliendo que el Estado no es s6lo ] Estado nacional, son los Estados pro- vinciales, son los ministerios particulares, son todo Jo que hace a una cade- na muy compleja. Ustedes saben que una de las ticticas que se reemplea- ro? en Ia ingeniexia de exterminio —tanto racial como empresarial- 63 que ha cadena de mandos aparece siempre disociada. Uno nunca sabe con quién se vene que enfremmar, porque siempre uno responde a otro y ese responde a otro. Asi que el seftor que lo despide a uno no ¢s el que decidié ef despi- do y le dice: “Mird, yo Jo lamento nmcho, pero te tengo que despedir”. Y entonces. .. ¢quién decidié que me despidicran? Una computadora lo-deci= —- di6. Esto_es lo. que Hannah Arendt llamaba “la banalidad del mal”, la tec- ~~~ nologia al servicio de la destrucci6n: nuestro sistema est4 muy embargado de esto. Hay una cadena de responsabilidades y creo que es correcto plan- tear que en esa cadena cada uno ocupe el lugar que tiene que ocupar. El - Estado en cada instancia, los mandos superiores en cada lugar, y hacernos cargd nosotros mismos de nuestra propia responsabilidad. Entonces, me parece que esta es ka respuesta con respecto al plantco de que la realidad a veces es frustrante y que la padecemos todos de distintas maneras. Hace poco violaron a una joven que yo atendi de chica. Para mi fire un impac® brutal, porqae cuando un terapeuta atiende a un nifio, siente que [56 DIYIDDII IID PIII III VII DD | La construccién de legalidades como principio educative ff Jo restituye ab vida. tuve, frente al hecho, una sensacién bnital de impo- ‘tencia. As{ como me pasé con uma paciente que atendi en el exilio y que des- pués en Chile fire detenida antes de la caida de Pinochet.-¥ yo recordé al doctor Spock, el médico americano que se opuso a Ja ‘guerra de Vietnam Porque no podia soportar que sus ex pacientes fueran a la guerra.” De algu- ta manera, a nosotros nos produce un dolor enorme ver que estamos invir- tiendo esfuerzos en chicos que no sabemos todavia bien'si van a poder sal- varse. Y en ese sentide, nuestra tarea no puede ser solamente mesidnica, de salvataje de los chicos, sino también de reclamos permanentes, pero no sola- mente por nnestros derechos, sino par los derechos que implica trabajar. ¥ wabajar sigiifica hacer una labor fecunda. Significa que nuestro tra- bajo no sea simplemente una rutina. Significa que no vamos simplemen- te a cumplir un horaria, sino que creemos en ha posibilidad de mejorar lo que hay o de producir algo nuevo. Y me parece que, para poder ganar- Os esc sentimiento, tenemos que tener. también Ia confianza de que Vamos a producir ciertas transformaciones. “Ahora bien, esto no es simple y sé que es muy duro para todos lo que estoy planteando. Pero no veo otra salida. Los argentinos somos cré- nicos de muchas cosas. Somos crénicos de la desconfianza, pero tam- bién de Ja esperanza. Es impresionante como con muy poquito volve- mos a rearmar cosas. Yo estoy impresionada de la capacidad creativa de a sociedad argentina: c6mo a partir del 2001 ponfamos poemas en las plazas, se hacfan talleres de arte en [Link]. Hace’ poco yo esta- _ba.cn México [Link]é a una gran. tienda; en el sector de las boutiques habfa tres firmas argentinas. Me quedé helada: la ropa costaba cuatro veces mAs que acd y ademds me impresioné ver un sefior mexicano con una camiseta de la AFA* que habfa comprado, y otro que andaba con una banderita argentina. Entonces yo pensé:-es increible, nos hundimos y nos salvamos permanentemente, todo el tiempo. Pero en cada hundi- 7. Benjamin Spock: pediatra norteamericino, cuyas teorias sobre la crianza y cuidados infantiles fueron seguidas y luego discutidas durante medio sigo. Pacifista, coheren- _ te con ba defensa de ba vida a la que protegié desde dl nacimiento, se opuso firme- mente ab intcrvenciéa nortcamericana en Vietnam. Mutié en 1998, a los 94 afies. Asociaciéa del Férbol Argentino, organizacién que rigs el fiitbol profesional en la ‘Argentina. s7| TT Victencia social - Violencia escolar * Silvia Bleichmar miento queda uma parte que no sc levanta, y esa es la que tenemos en gran parte a cargo en las escuelas del Estado: la que no se pudo levantar. Entonces la pregunta es cémo la vamos a levantar. Yo estoy de acuerdo con que no la vames a levantar sélo a través de la escuela, pero la escuc- la puede cumplir una funcién muy importante como lugar desde el cual se irradian estas preocupaciones hacia el resto de la sociedad. LA “PATOLOGIZACION” DE LA SOCIEDAD CIVIL ES UNA FORMA DE OCULTAMIENTO DE LOS CONFLICTOS QUE PADECE “Soy cducadora de La Plata y desde mi rol en un equipo de orientacién excolar, queria pensar el futuro en las intervenciones de niveles primaries.” Quisiera aprovechar para vincular esta preocupacién con la que me qued6 de la intervencién anterior, de la colega psicéloga que -habl6é con respecto a la subjetivacién. __ 3 es many dao que a muestra sociedad se ha hecho ¢co, por suerte no de una manera tan masiva como ocurre en otros paises, de una suerte de (én de ba vida cotidiana. Quiero decir con esto que si alguien. se queda sin trabajo y est4 deprimido, “es un depresivo”, o cambié Ia genética, o algo pasé. Si alguicn tiene miedo a perder el trabajo, tiene “araques de pinico”, panic attack, le dicen. Los nifios que se mucven mucho “son hiperkinéticos”. Sin embargo, yo quiero ver quién aguanta esas jornadas de trabajo a las que me referi antes. Entonces se tiende a medicarlos. Y lo mds grave no es que se medica a nifios sanos, es que hay nifios gravemente perturbados a quienes se les indican sustancias que son inocuas para resolver en el futuro una perturbacién. . Ocurtié en Estados Unidos el caso de unos nifios que mataron gente en un parque; uno de ellos estaba medicado desde pequeiio como hiper- Kinético y el mas grande con un antidepresivo. Como vemos, estas psi- quiatiizacién y medicalizacién son también formas de des-subjetivacion. No hay un sujeto que padece sin que se instale en él un sintoma orgini- co; sobre esc sintoma se pretende operar inmediatamente. 1 La construccién de legalidades como principio educativ> ff En sintesis, juntando la idea de la prevencidn primaria y de la subjeti- vidad, nosotros tenemos que convertirnos en un resguardo de subjeti- vidad, no en un desarticulador. No podemos considerar al sujeto porsus capacidades, por su. performance. Sin embargo, esto-es lo que paso con Junior en Carmen de Patagones. A Junior se lo consideré potable por- que no tenia problemas escolares, no presentaba prablemas de aprendi- zaje, tampoco se peleaba con nadic. Tampoco se trataba con nadie hasta que liquid6 a varios compafieros: odiaba a todo el mundo. La preven- cién primaria tiene que. ver con eso. Los macstros tienen. que tener herramientas para saber cémo hacer diagnéstico temprand y prevencion Primaria = Por ejemplo, én México escribi un proyecto para maestros de preesca- lar, que alli se Uama Kendergarden, con la idea de que tuvieran nociones bisicas para pensar los problemas que sc les planteaban, cémo detectar Gertas cuestiones. La prevencién primaria esté en el incremento de cono- cimientos y, ademas, en Ia posibilidad de detectar precozmente las lineas que pueden Ilevar’a un agravamiento. Esto lo hago yo en la prictia./A mi biopsia. Hacer biopsia es preguntarse qué destino va a tener aquello que hoy parece pequefiito, una tonterfa. En conclusi6n, el problemage la deteccién primaria que es parte de la prevenci6n primaria, para evitar ‘us- tamente las evoluciones ms serias. Con respecto a fa prevencién, hay algo que constituye “el circulo de b “pobreza”: como no se imvierten recursos en prevencién primaria, se fer- mina teniendo que gastar excesivamente en atencién terdiaria, cuando ya la enfermedad se desencadené. En el Observatorio justamente estamos tratando de hacer deteccién primaria. No para determinar patolo fas. sino para reducir posibilidades de destruccién de la subjetividad. Esk es mi mayér preocupacién ¥ cl gran desafio? ' 2? | Miotencia social - Violencia escolar * Sitvia Bleichimar Lis FORMAS DE LA VIOLENCIA Mi mayor preocupacién con respecto a la violencia no est4 en Ia vio- Jencia en si misma, porque es parte de la vida y parte de ka historia. El problema es qué tipo de violencia. Desde mi punto de vista, la condena, en general, de Ia violencia me parece una tilinguéria. Sin ella no se podria haber hecho Ia Revolucién de Mayo, 0 Ia liberacién de Pert y de Chile. Pensemos en San Martin: un pacifista que tenfa claro cuél era el univer- so de combate, par eso se negé a luchar entre hermanos. Era muy claro para él eso, habfa principios muy fuertes; por eso sabia cuéndo © ejercer Ia h- violencia y cuando no. zi La cucstién €s esa, qué stiitido tiene el ejercicio de Ia violencia. El ejer- cicio de la violencia individual, y como explosién, es puramente destruc- * tivo. La posibilidad de un sujeto de resistir a la violencia del otro puede” ser muy constructiva. Pero nosotros tenemos que hacer una detecci6n, no de Ja violencia infammil, sino de qué potencialidad destructiva o autodes- tructiva tiene un niiio. Por ejemplo, debemos ser conscientes de que cicr- tas formas silenciosas de violencia pueden ser las m4s explosivas. Nosotros sabemos también Ia forma en Ia cual se puede ir produciendo una pérdi- * da de la potencialidad simbédlica en los nifios. Esto tiene que ser adquiri- do y tfabajado por todos. Entonces reitero: nuestra tarea no ¢s ponere un limite ab violencia, sino Construir sujetos capaces ¢ de to. Es es nuestro desafio mayor, no solament sino en el mtindo.-Es la pregunta que todos nos hacemos: equé es lo que = “"ya a hicer la humanidad con las nuevas formas desorganizadas de vio- lencia& partir de bb ruptura del equilibrio mundial, con todo lo que esté ocurriendo? Estamos todos preocupados. Entonces, volviendo a la prevencién, mas que la estrategia tradicional de dar chaelas y cosas similares, hay que acompaiiar formas de simbolizacién del malestar. Yo he Hamado a este malestar, “malestar sobrante* porque 9. Bieic mar, Silvia, “Aeerca del ‘maiestar sobrante’ (ver: Dolor Pads, Bucnos Aires, Zorz: |, Bucnos Aires, marzo de 20002). Podriamos definir como “sobremalestar™, 0 “mak star sobrant:” fa cnota que nos toca pagar, la cual no remite s6lo a fas renun- i PP IAL KRID DDPD DAS Dich Jed 3d Dd | La construccién de legalidades como principio educativo I . no ¢s solamente el que paga cualquier ser humano por ingresar'a la culm- ra, sino un-exceso de malestar producido por Ia frustraci6n en la cultura. Y "esto no se da solamente en los excluidos, se da también cn los incluidos. Algo impactante es la renuncia que hace la sociedad de brindar felici- . dad incluso a los incluidos. Si ustedes‘van a Estados Unidos, van a ver gente con cara de nada comiendo galletas inmensas sin ningiin placer, que es una forma de resoluci6n de goce en seres humanos que no tienen acceso a la felicidad. Sin embargo, estin incluidos. El problema del costo "de Ia inclusi6n es muy alto. Aci nos ha ido pasando lo, mismo. El incre- mento de la drogadiccién esti relacionado con la renuncia a Ia felicidad. No nte con el goce inmediato. Uria paciente adolescente me con- “taba que habia pasado un fin de semana muy movido y, sin embargo, estaba muy deprimida. Habia consumido éxtasis, después habia ido a bai- lar, se habia porreado. Entonces, en higar de interpretarle la culpa por lo que habfa hecho, le dije que habfa tenido un proceso de deshidratacién psfquica, asi como cuando uno toma éxtasis, si no toma agua mineral se deshidrata y puede hacer un cuadro agudo por pérdida de sales.” ¢Qué le quise decir con que habia tenido un proceso de deshidraraci6n psiquica? Que habfa ingerido no sélo cosas que no la Henaban, sino que cé2s pulsionales que posibilitan nuestra convivencia con otros seres humanos, sino Gr Hera. a alguation de aspecum sestncias dl wr mismo como ceem de Ge cunstancias sobreagregadas, Y desde b perspectiva que nos compete, deberemos sefialar que el “malestar sobrante” no est dado, en nuiestra sociedad actual, s6lo por in dificaltad de algunos a accedcr a bienes de consumo, ni tampoco por el dolor que pueden sentir otros, mis afortunados materialmente, pero en tanto sujeros ética- mente comprossedidos y prcvicos de wel superrs, stuveswdo Po por ciertos valores que aluden a fa categoria general de “semejante”, ante el hecho de disfrutar beneficios que sc convierten en privilegios ante fa carencia del entorno. 10. Los que trabajan con adolescentes, tienen que saber esto: si uno no puede parar sus ‘excesos, uno de los consejos que hay que darles es que tomen agua mineral. Sitoman agea de la canill, se produce un proceso de sudoraciéa, igual que ocurre coa los deshidrataci6a infantil cuando, sin conocimiento de las consccuencias, se les da agua comin a Jos nifios que pertenecen a sectores pauperizados afectados con diarreas y vémitas y que no tienen medios para obtener agua mineral. et | Vi J Viclencia social - Violencia escolar * Sifvia Bleichmar Ie incrementaban Ia deshidrataci6n simbélica. Cuanto més ingerfa ella “todo eso, més perdia sustaricia simbélica, més se sentia como si no hubic- se adquirido nada: habfa transcurrido ese fin de semana vacio, ‘siti ali- mento psiquico. Lo que Ia ponia mal era el proceso de deshidrat psiquica y no Ia culpa por lo que habfa hecho, porque no habia la menor aallpa en todo esto. No se sentia culpable, sino deprimida. Con respecto a la atencién primaria, en nuestro caso trabajamos con poblaciones muy afectadas, no hablo solamente de los excluidos, sino tam- bién de los inchidos, porque este pafs ha sido afectado de arriba a abajo. Ennonces, nuestra prevencién primaria tiene que operar a partir de lo exis- tente para evitar que se deteriore y Ilevarlo a su m4xima potencialidad de vida. Nuestra prevencién primaria no puede partir del ideal que tenemos en b cabeza, el ideal es como la utopfa, tiene que estar en el horizonte y no en el centro. No hay que renunciar, pero tampoco tenemos que poner- Jo como meta inmediata. Debemos partir de lo que tenemos, de lo posi- ble. Si tenemos adolescentes que se drogan, hay que ver cémo disminui- mos el riesgo, de qué manera evitamos que no pasen a drogas mayores, cufles son los que estin en mayor riesgo y cudles no. Si trabajamos con ializarse, que presentin los mismos rasgos de vio- Jenciz, tenemos que ir partiendo de lo que tenemos para articular con el hoxzonte de lo que queremos, para llegar a lo menos grave posible. Desde mi punto de vista, en eso consiste hoy la prevencién primaria. EL SUETO NO PUEDE SER REDUCIDO ALA SUPERVIVENCIA BIOLOGICA. ‘Soy directora de una escucla primaria en Corrientes quc estd cerca de un contexte de pobresn. Las siguientes cucstiones nacieron del consenso de tadas los colcqas en diferentes niveles dc la ensefianza: la primera es si lo que oftecc la escuela cn funcién silo de paliar en In inmediates la subsis- tencia alcanza pare llegar a un crecimiento. T, la segundo, si tenemas la pesibilidad de reoanstruir un marca narmativo, zeudnta rclacién confor- ma la crueldad?” | La-construccién de legalidades como principio educat vo [f En primer lugar, por supuesto que si la escuela opera como lugar de subsistencia reduce al sujeto a la inmediatez. Més todavia: actia bajo fa forma de la compasién, de la caridad y no bajo la forma de la solidariciad y la responsabilidad. Estoy absolutamente convencida de que la escuela no puede operar resolviendo solamente Ia subsistencia, porque es conde- nar a toda una generacién a la biopolitica, vale decir, a la sola permanen- cia del cuerpo sin futuro. Esta ha sido mi posicidn en ¢l enorme debate de los afios 2001 y 2002, frente a mucha gente que planteaba que pri- mero hay que dar de comer. Yo les decfa: primero hay que dar de comer, pero no hay que dejar de ensefiar. . LA NO RESPUESTA COMO FORMA DE LA CRUELDAD Y DE VIOLENCIA En segundo lugar, creo que [a indiferencia es una forma de la

También podría gustarte