Disertación.
Temáticas habituales en las pruebas del Baccalaureat
a. ¿Podemos liberarnos de nuestra propia cultura?
b. ¿Es necesario buscar la felicidad para encontrarla?
c. ¿Es justo hacer todo aquello que tenemos derecho a hacer?
d. ¿Puede la razón dar razón de todo?
e. ¿Defender los derechos propios es igual que defender los propios
intereses?
f. ¿Cómo se puede definir la libertad?
g. ¿Podemos vivir sin exigencias morales?
h. ¿Puede el Estado ser justo?
i. ¿Garantizar la seguridad del ciudadano es la razón de ser del Estado?
j. ¿Tener conciencia de sí mismo es igual que tener conocimiento de sí
mismo?
k. ¿Es la conciencia lo que define al hombre?
l. ¿Necesita el ser humano de la religión?
m. ¿Es cambiar convertirse en otro?
n. ¿Debe el hombre trabajar para ser realmente humano?
o. ¿Convierte la conciencia al ser humano en una excepción?
p. ¿Excluye la idea del inconsciente a la idea de la libertad?
q. ¿Se puede hablar sin decir nada?
r. ¿Hay que liberar los deseos o liberarse de los deseos?
s. ¿Nos evade el arte de la realidad?
t. ¿Es liberadora toda toma de conciencia?
u. ¿Se puede satisfacer el deseo con la realidad?
v. ¿Podemos renunciar a nuestra propia libertad?
w. ¿Podemos decir que el ser humano es libre en algún sentido?
x. ¿Garantiza la democracia la justicia de las leyes?
y. ¿La autoconciencia puede hacernos infelices?
z. ¿De qué nos sirve la filosofía?
En el examen de oposición podemos encontrarnos no solamente preguntas de este estilo,
sino también las temáticas enunciadas o algún pequeño fragmento de texto o cita que nos
presente una tesis sobre la que se pueda plantear la disertación.
Técnica de la disertación
1. Precisar el sentido de la pregunta
Para ello, a menudo será oportuno definir el sentido de algunos conceptos que puedan
dar lugar a ambigüedad interpretativa.
Ejemplo: ¿Cómo se puede definir la libertad?
-Libre arbitrio medieval.
-Mayoría de edad en Kant.
-Distinción de Isaiah Berlin entre libertad positiva y libertad negativa.
La definición terminológica puede situarse en la introducción e incluir también la
aclaración de términos filosóficos que vayan a resultar clave para nuestra argumentación.
Otra posibilidad es que se presenten en la introducción solamente las definiciones
relativas a los términos que aparecen explícitamente en la pregunta y que se vayan
revisando las mismas a lo largo de la argumentación, incluyendo nuevos términos para
definir.
También es aconsejable situar la pregunta en una determinada rama de la filosofía e
introducir un breve recorrido histórico que sirva para contextualizar la temática,
especialmente si se trata de una cuestión central en la historia de la filosofía.
2. La problematización
Aquella cuestión que nos presenten como tema en la disertación va a tener siempre un
carácter aporético. Por una parte, es una pregunta que nos fuerza a una contradicción o
contraposición explícita y por otra no tiene una respuesta inmediata o evidente
(precisamente por ello se trata de una pregunta filosófica). Así que, lejos de intentar
reformular la cuestión para simplificarla e inclinar la balanza hacia uno de esos polos, se
trata de destacar la complejidad e incompletud de cualquier tipo de respuesta que pueda
darse. Esto se consigue mostrando durante la argumentación las consecuencias últimas de
las opciones que se explican.
Ejemplo: ¿Podemos liberarnos de nuestra propia cultura?
-Si respondemos que no, todo intento por ampliar nuestros horizontes y luchar contra
nuestros propios prejuicios es un esfuerzo vano.
-Si respondemos que sí, ¿hacia dónde nos debemos dirigir? ¿Debemos escapar hacia
otros modelos culturales y entonces someter nuestra libertad a nuevas constricciones?
3. La organización
Cada parte de la disertación debe defender una tesis y divide la argumentación en
diferentes secciones en las que se atiende a:
-análisis de un concepto o conceptos;
-exposición de una doctrina filosófica;
-análisis de las ideas mediante ejemplos.
Al final de cada parte se ha tenido que haber respondido a una pregunta intermedia
que sirve de hilo conductor de la exposición.
Ejemplo: ¿Necesita el ser humano de la religión?
Partiendo de esta cuestión pueden haber surgido hasta tres cuestiones intermedias:
a-¿No es acaso el ateísmo un hecho?
b-¿Existen realmente sociedades ateas?
c-¿Es equiparable la religiosidad a la religión institucionalizada?
La forma en que vamos respondiendo a estas cuestiones va cerrando cada vez más la
espiral interpretativa hacia nuestra argumentación final. Después de cada respuesta a la
pregunta intermedia siempre hay un “pero” que da lugar a la siguiente pregunta.
La respuesta a la cuestión a) nos permite ofrecer una primera aproximación al
problema construyendo la tesis de que el ser humano no necesita de la religión. Cuando
agotamos este hilo argumentativo con una argumentación lo bastante sólida introducimos
la dificultad con la pregunta b).
En nuestra respuesta a la cuestión a) hemos podido encontrar al menos dos
debilidades en nuestra argumentación. En primer lugar, aunque el ateísmo a nivel
individual sea un hecho o el agnosticismo esté ampliamente extendido, no existe como tal
una “sociedad atea” y los fenómenos religiosos forman parte de cualquier cultura humana.
Esta tesis igualmente va a generar su contradicción que se resolverá en la cuestión c).
En c) contemplamos la posibilidad de distinguir entre la experiencia de la fe o de la
religiosidad y la religión como culto institucionalizado. Existen sociedades muy
secularizadas y a pesar de ello aparecen una y otra vez a diversas formas de religiosidad.
Como ha pretendido mostrarse en el ejemplo, lo que conseguimos mediante esta
estructura es que la disertación vaya progresando en una suerte de orden dialéctico
hegeliano (tesis, antítesis, síntesis) mostrando de esta forma la contradicción entre las
partes, para luego encontrar una tercera vía que no solamente es conciliación, sino
también nueva problematización y profundización en el análisis de la cuestión central.
4. La utilización de las referencias
Aunque en el ejercicio de la disertación es básico elaborar y argumentar una opinión
propia, también es imprescindible que el desarrollo de la argumentación se apoye en
autores/as reconocibles y de prestigio (al menos dos referencias en cada parte de la
disertación). Pero a la hora de utilizar las referencias para tratar un tema corremos el
peligro de caer en dos errores:
-Utilizar la cita como un pretexto para mostrar erudición. El tema tratado pasa a
segundo plano y se encadenan referencias sin explicar lo suficiente ninguna doctrina, de
manera que se satura la exposición y no se aporta luz a la problemática.
-Utilizar la referencia como argumento de autoridad. Se debe usar la cultura filosófica
para pensar los problemas, pero es prioritario que la argumentación tenga más base que
una simple citación de las doctrinas de diversos/as autores/as.
Referencias
Buscador de temas de disertación
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[Link]/PhiloSophie/old2/bases/[Link]?sujet=Moral&theme=&academie=&ann
ee=&serie=
La estructura de la disertación
[Link]
[Link]
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