0% encontró este documento útil (0 votos)
122 vistas27 páginas

VASARI - Filippo Brunelleschi, Escultor y Arquitecto

Cargado por

ner
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
122 vistas27 páginas

VASARI - Filippo Brunelleschi, Escultor y Arquitecto

Cargado por

ner
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Filippo Brunelleschi, escultor y arquitecto A veces la naturaleza crea personas pequefias y de aspecto insignificante al nacer, pero los dota de tanta grandeza y de un corazé6n tan valeroso que no descansan sino emprenden y llevan a buen fin obras dificles ¢ imposibles con el objeto de entregar las al mundo para maravilla de quien las contempla. Y, siempre que las circunstan- cias ponen en sus manos alguna obra, por vil o baja que sea, la dignifican y engran- decen, Por eso nunca se deberia desdeitar el aspecto carente de gracia natural y belle- za de algunas personas, pues la naturaleza puede haberles dado, al llegar al mundo, alguna virtud, y no hay duda de que bajo la superficie de la tierra se esconden las ve~ tas del oro. Y muchas veces nace en estos seres deformes un espiritu tan generoso y un coraz6n tan sincero que, al mezclarse con la nobleza, no es posible esperar de ellos més que enormes maravillas. Pues intentan embellecer la fealdad del cuerpo con las virtudes del ingenio, como claramente se pudo apreciar en Filippo di Ser Bru- nellesco!, de aspecto poco agraciado, pero con un ingenio tan elevado que bien se puede decir que nos lo entregé el cielo para dar nueva forma a la arquitectura, extra viada desde hacia siglos y en la que los hombres de aquella época habfan invertido fortunas, construyendo edificios sin ningiin orden, sin norma, de triste diseio, con soluciones extravagantes, con desafortunada gracia y con peor omamento. Y, habien- 2 Filippo nace en 1377 en Horencia, hijo de ser Brunellesco Lippi y de Giuliana Spini. Se inscribe en. cl Ame de la Seda en 1398 y en el de los Orfebres el 2 de julio de 1404. Su genialidad, fruto de una asom- ‘brosa lucidez racional, no fue entendida por muchos de sus contempordncos, ain anclados en la falta de légica del Medioevo (le result6 muy dificil que su proyecto para la cipula del Duomo fuera aceptado). El panel con ef Sacrfco de aac ain se expresa en un lenguaje estilistico propio del gético; la primera obra donde se revela el genio de Brunelleschi es la logia de los Inocentes, aunque, segtin se lee en las fuentes, l proyecto original se modific6, como tambien se modificaron las iglesias de San Lorenzo y Santo Spit toni siquiera es seguro que la capil Pazzi responda fielmente al proyecto de Brunelleschi, La tinica obra sautdgralan del arquitecto es la cipula de Santa Maria del Fiore, probablemente porque daba solucién a tun problema técnico no resuelto hasta entonces. A pesar de todo, la obra arquitect6nica de Brunelleschi tiene una fisonomia bien definida y rompe con la forma de edificar del gotico. No podemos saber si se debe a estudio de los edificios antiguos (se sabe que el arquitecto aprovechaba sus estancias en Roma para estudiar sus proporciones, inciuyendo las construcciones paleocristianas), si se trata de tna reinterpreta- Gin racional de los edificis lorentinos, del Baptisterio al interior del Duomo. Sobre Brunelleschi, cfr. E. von Fabricey, Filippo Branelisch, Stuttgart, 1892; P. Sanpaolesi, Brunelleschi, Milin, 19625 E. Luporini, Braneleschi, Forma e Ragione, Milén, 1964; A. Cadei,«Coscienza storica e architte tonica in Brunelleschi», en Revista del ititato Nazionale di Archooogia e Storia dl’Arte, 1973, pags. 181-240; C.L Ragghianti, Filippo Branelesch, wn uonno un univers, Florencia, 1977; AANV., «Filippo Brunelleschi, asta opera e il suo tempos, Ati del come di studi, Florencia, 1980; B. Battisti, Braneleschi, Londres Mi lin, 1981 251 do estado la tierra durante tantos aftos sin un animo egregio y un espfritu divino, qui s0 €l cielo qque Filippo dejase al mundo la mayor y la mas elevada fibrica de los tiem- pos modernos ¢ incluso de los antiguos, demostrando que, por mucho que ¢l valor te los artistas toscanos se hubiese perdido, no estaba muerto*. Lo adomé con mu- thas virtudes, entre las que se encuentza la amistad, pues no hubo nadie tan benigno ni caritioso como él, Sus juicios no estaban determinados por la pasién y, cuando Yeia el valor en lo ajeno. deponia el propio heneficio y el interés de los amigos. Se Tonocié bien a si mismo, y comunicd a los demis el talante de su virtud, y siempre asistié al projimo en sus necesidades, se declard enemigo mortal de los vicios y el me: jor y mas Fervoroso amigo de los virtuosos. Nunca perdié el tiempo en vano, ni con is obras ni con las de los demés, ni se cansaba de las nevesidades ajenas, y siempre aprovechaba sus pascos para visitar y asistir a sus amigos. Se cuenta que en Florencia habia un hombre de excelente fama, costumbres low bles y activo en sus asuntos cuyo nombre era Ser Brunellesco di Lippo Lapis suabue Jo, que se llamaba Cambio, era también un hombre ilustrado, hijo de un médico muy famoso, llamado maestro Ventura Bacherini’; las vistudes de éstos contribuye- ron a enriquecer el ingenio de Ser Brunellesco en el ejercicio de fa profesién de no- tario, tanto como sus ambiciones en conocimientos y su posicién social. El crédito de Ser Brunellesco aumenté por sus aptitudes como notario cjercitadas con grandisi- ma benevolencia hacia sus conciudadanos. Enseguida se le nombré proveedor de los Diez de la Guerra, que tenian entonces en aquella ciudad a su servicio, para asuntos de estado, a muchos condotieros y capitanes de caballeria ¢ infanterfa. Para los prin- cipales de éstos, Ser Brunellesco se convirtié en el procurador de la recaudacién de barrios, y de todos los pagos y asignaciones que éstos dcbieran percibir del estado por sus servicios, y también, con suma diligencia, era el encargado de las compras de es- tandartes, ropajes, armaduras, caballos y sus arreos y todo lo que precisaran, por su eran inteligencia y oficio en estos asuntos; y siempre dio pruebas de su honrader. Tomé por esposa a una joven virtuosa de la noble familia de los Spini, que aport6 como dote una casa donde vivieron hasta la muerte ellos y sus hijos. Esta casa se en ‘cuentra frente a San Michele Berteldi, en una esquina, pasada la plaza de los Ajos. Mientras asi viviay trabajaba felizmente, tuvo un hijo en el afio 1377, al cual le puso cl nombre de su padre ya muerto, Filippo, y cuyo nacimiento lo llené de alegria Con esmero le ensefié en su nifiez los rudimentos de las letras, en Los que demostra ba tanto ingenio y un espizita tan elevado que se quedaba abstraido, como si no le preocupata progresar en esta materia. Fs mds, parecia que su mente pensara en asun tos de mayor utilidad, por lo que Ser Brunellesco, que deseaba que tuviera su profe- sién, de notario, o la de su tatarabuelo’, se disgustaba muchisimo. Al ver que se inte- 2 Chi. F Petrarea, Rerun Vadgarinms Fragments, CXXVIM: «que el antiguo valor / en itilico pecho ain ‘80 ha muerto» 3 Bstos datos se han sacado de la importantsinna Vita di Branellso,atibuida a Antonio di Tuecio Ma- nett (nacido 16 de julio de 1423 y muerto el 26 de mayo de 1497), de la que Vasari toma mucios datos. Che A. Manett, Vite di Filippo Brinelesch preceuia dala novela del Grass, ed. D. De Roberts y G. Tantus li, Mildn, 1976. “"Llemado tis tarde San Michele degli Antinori, ocupaba el emplazamiento de la actual iglesia de San Cayetano. * Ta fecha es correcta, 6 El tataabuelo Cambio era médica. 252 resaba continuamente por asuntos que requieren habilidad artistica manual, le hizo aprender a manejar el abaco y a escribir, y después de esto lo encaminé al arte de la orfebrerfa, para que aprendiera a dibujar con un amigo suyo. Esto satisfizo mucho a Filippo, que pocos afios después de haber empezado a aprender y hacer obras en este arte ya montaba las piedras finas mucho mejor que los viejos artistas de este oficio. Practicé con el niel y los gratescos, como algunas figuras de plata que se encontraban en el altar de San Jacobo de Pistoia” consideradas como algo muy hermoso, hechas por él para la obra de esta ciudad, ¥ también bajorrelieves donde demostré tanto co- hocimiento de este oficio, que a la fuerza su ingenio tenia que sobrepasar los limites de este arte, Familiarizado con algunos estudiosos, empez6 a interesarse por asuntos relativos al tiempo y al movimiento, pesos y ruedas, cmo se les puede hacer gitar y por qué se mueven, ¢ hizo algunos relojes muy buenos y hermosos, No contento con esto, en su 4nimo se despertd el desco de la escultura; Donatello era considera do un joven valioso en este arte y en él se habjan depositado muchas esperanzas, por lo que Filippo empez6 a tratarlo, y debido a sus respectivas virtudes, empezaron a te nerse tanto aprecio que parecia que el uno no pudiese vivir sin el otro. Filippo, que estaba capacitado pata muchas cosas, cjercia distintas profesiones, y a poco de ejerci tarse, fue considerado por los expertos un buen arquitecto, tal y como habia demos trado en la restauracion de algunos edificios. Como, por ejemplo, en la casa de su par riente Apollonio Lapi’, situada en la esquina de los Ciai en direccién hacia el Merca do Viejo, de la que se ocupd mientras sc estaba construyendo; lo que hizo igualmente ena torre y la casa de la Petraia en Castello’, fuera de Florencia. En el palacio de la Sefioria reordend y distribuyé todas las estancias donde se encontraban las oficinas de los funcionarios del Monte, ¢ hizo puertas y ventanas con un estilo tomado de los antiguos” y que no se practicaba mucho por entonces, ya que la arquitectura de Tos cana era muy tosca. 7 En 1399-1400, Brunelleschi realiza para el orfebre Lunardo di Matteo Ducei da Pistoia dos bustos de Profs y dos estatuillas de los Santos Ambrosio.y Agustin (ain hey en sus emplazamientos originales), asi como dos medias figuras de Eoangelistas, que no se han podido identificar, para el altar de plata de San Jacobo en el Duomo de Pistoia. Manet cita«cierta figuras de plata para el altar de San Jacobo de Pistoiav ‘que Brunelleschi hizo ede propia mano» siendo «muy joven 8 Manetti dice: «En él sc hacia patente un ingenio maravilloso, muchos le pedian consejos sobre edi- ficacin, y como Apollonio Lapi, su cufiado, queria amphiar hacia la zona del Mercado viejo la casa que hoy es de su hijo Bartolomeo, Brunelleschi le ayudé mucho, la prueba es que el interior es muy eémodo ¥ agradable, sicndo en aguel tiempo el arte de edificar atin muy primario y grosero De esta casa (hoy en ‘via del Corso, niimero 3) queda sélo cl ario, «diseftado con gran habilidad para el poco espacio de que se disponia, daba ala calle a través de un corredor preexistente» Sanpaolesi. ° Cuenta Manetti: Debiéndose amurallar la Petraia, de la que Filippo era duefio, se le pidi6 conse: jo; él mismo bizo la tome segtin su citerio; he ofdo a muchos clogiarla, pero yo nunca la vi més que de Jejos; qued6 inacabada por un rcvés de fortuna.» Segiin Sanpaolesi, Brunelleschi llevé a cabo «cl plano su petior con las biforasy los arcos que las enmarcan es decir, todo el remate, si bien se aprecia una inspite ion directa del Palacio Viejo, revela una gran originalidad en su concepcién y en sus proporciones. Esta obra se suele fechar en tomo a 1409, pero no esti documentado. "© No queda nada de lo que Brunelleschi hizo para el Palacio de la Setorla, Manetti scribe: «Cuan: do Brunelleschi era joven, se ban a realizar obras en el Palacio de los Priotes, concretamente en la residen~ cia de los oficiales del Monte, ¥ en las habitaciones de sus ministros, donde estaban la mayor parte de Las Tonjas con columnas de gran belleza, segin el gusto de la época, que aiin hoy pueden admirarse. Se le p+ diié que hiciera el diseno y llevara a Cabo as obras, v asi lo hizo. Flabfa cosas en el modo de construir de ‘su 6poca que é| no padia soportar, par lo que decidié hacerlo de otra manera segtin lo que habia visto en los edificios de los antiguos romanos, y asi comenz6 el estilo que mas tarde ita desarrollando.» 253 Sucedié entonces que en Florencia los hermanos de Santo Spirito querian encargar una estatua de Santa Maria Magdalena penitente en madera de tilo para ser colocada en una capilla, y Filippo, que habia hecho pequefias obras de escultura, deseoso de de- mostrar que valia igualmente para las grandes, empez6 a ejecutar dicha figura", que una vez realizada y acabada se consideré muy hermosa; en el incendio que tuvo lugar mas tarde en este templo, en el aiio 1471, ardié junto con otras pinturas notables. Filippo se dedicé mucho a la perspectiva, por entonces muy mal practicada debido a las muchos errores que se cometian con ella. Le dedicé mucho tiempo hasta que encontré por si mismo la forma de hacerla exacta y perfecta, es decir, levantarla con la planta y el perfil y por medio de la intersecci6n, algo verdaderamente ingenioso y util para el arte del di setio. Le gusté tanto, que dibujé la plaza de San Juan, con la distribucién de los mar. moles negros y blancos incrustados en las paredes, que disminuian con una gracia sin- gular, y del mismo modo representé la casa de la Misericordia, con las tiendas de los pas- teleros y la boveda de los Pecoti, y, en el otro lado, la columna de San Cenobio. Esta obra fue muy elogiada por los artistas y los conocedores de este arte, lo cual le animé a hacer inmediatamente otra, en la que dibujé el Palacio, la plaza y la logia de la Sefioria, asi como el tejado de los Pisani y todas las construcciones que se yen alrededor', Estas obras despertaron el animo de otros artistas, que luego se dedicaron a la perspectiva con gran estudio. La ensefié, en particular, a Masaccio, por entonces un pintor joven"! 1 Manetti el Libro de Antonio Billi y el Andnimo Magliabechiano citan: «Hizo una escultura de ma- dera policromada, una Santa Maria Magdalena, redonda, de tamaiio un poco menor del natural, muy bo- nita, que ardié en el incendio de la iglesia de Santo Spirito en 1471» * El pequeio cuadro del Baptisteio se perdi, pero Manetti, que lo «habia tenido en su mano y visto mas de una vez», puco «dar testimonio de él: «mostré por primera vez su planteamiento de la perspectiva en una tablilla que media sélo medio brazo (de unos 30 x 30 cm), en ella pint6 el exterior del templo de San Juan de Forencia, también pints el interior de Santa Maria del Fore visto desde la puerta cena, lo hizo con tanta diligencia y detalle, con los colores del mérmol blanco y negro, que ni siquiera un minfador lo hubiera hecho mejor. El fondo esté realizado «en plata bruitida de modo que el aire y el cielo reales se reflearan en cl, as como las nubes que se ven en movimiento cuando las lleva el viento». Para que coincidiera exactamente el unto de vista del que mira con el centro de la construccién en perspectiva, Brunelleschi practicd un pequeno agujero justo en el punto central. El que miraba debia dar la vuelta ala tablilla, acercarla al ojo con una mano Y sujetar un espejo en la otra, de modo que se reflejara la pintura a través del orificio, Ademas, la anchura del orifcio, que por el reverso de la tablilla se ensanchaba en cono en el espesor de la misma, estaba caleulada de tal forma que la distancia a la que se debia mantener el espejo para ver completamente reflejada la tablila fue- "8 proporcional ala distancia real que exsta en el lugar que habia retatado, el templo de San Juan. * La segunda tabilla en perspectiva de Brunelleschi retrata la plaza de la Seiioria vista desde la actual via Calzaioli (segin afirma Manett): «pocos brazos la separan de Orto San Michele desde donde se ve el pala io de los Setiores, de tal forma que se ven dos fachadas enteras, la de poniente y la que mira a tramontana>, Esta tabla era mucho mayor que la otra, por lo que Brunelleschi no utilizé en ella el recurso del orificio para mirar, tal vez porque pesaba demasiado para sujetarla con una mano, tal vez porque el espejo se hubieta te nido que mantener a una distancia tal que la longitud del brazo bumano no hubiera bastado, Respecto al unto de vista exacto: slo dej6 a discrecién del que mirase como en cualquier otra pintura... y en el higar donde en la otra tabla habia utilizado la plata bru, aqui colocé el eje, de los edifcios hacia arriba, pues el aire natural se encontraba de los edificios hacia arriba». Sobre las clos tablas en perspectiva, cf. A. Parron. chi, eLe due tavole prospettiche del Brunelleschi, en Paragome, nim, 107 (1958), pags. 132; RBeltrame, «Ch esperimenti prospettici del Brunelleschi», en R. Accad., XXVIII (1977), pigs. 417-468; M. Boskovits, «Quello ch’ dipintori oggi dicono della prospettiva, Contributions to Fifteenth Century Italian Art Theory, en /lce Historiae Artium Academiae Scietiarium, 1962, pigs. 241-260; 1963, pags. 139-162. * Cf. la Vida de Masaccio, pag. 245: «Empez6 a practicar el arte en la época en que Masolino da Pa- nicale trabajaba en el Carmine de Florencia la capilla de los Brancacci siguiendo en lo posible los pasos de Filippo y de Donato.» Sanpaolesi supone que el entramado arquitecténico de la Trinidad de Santa Ma ria Novella se debe a Brunelleschi 254 y_muy amigo suyo, que hizo honor a sus ensefianzas, como se puede ver en los edifi ios que ‘aparecen en sus obras; no dejé de ensefidrsela tampoco a los que trabajaban en taraceas, que és el arte de unir trozos de maderas de color, y tanto los alenté que fue la raz6n del auge de este arte; gracias 2 su magisterio se hicieron obras muy bie: has que han reportado mucha fama y utilidad 2 Florencia durante muchos afios, Cuando Micer Paulo dal Pozzo Toscanelli!S yolvio de sus estudios, celebré una cena en un jardin con algunos de sus amigos, y para honrarlo invitaron a Filippo, que, al oitlo hablar sobre las artes matemiticas, se hizo tan amigo suyo que aprendié geome: tria con él. ¥, aunque Filippo no tenia estudios, razonaba de tal modo, gracias a su préctica y a su experiencia, que a menudo Jograba confundirlo. Filippo estudi las es ctituras cristianas, y solia asistir a las disputas y las prédicas de las personas doctas: gracias a su portentosa memoria, sacaba tin gran provecho, de tal forma que el men. cionado Micer Paulo solfa decir, celebrindolo, que cuando escuchaba los argumen- tos de Filippo le parecia estar ante un nuevo San Peblo'®, Estudié también los escritos dc Dante, entendia bien los lugares descritos y sus proporciones, y a menudo lo cita- bay se servia de él en sus comparaciones. Su mente no hacia més que imaginar y ma- quinar cosas ingeniosas y dificiles. No podia encontrar un ingenio que le procurara mayor satisfaccién que el de Donato, con quien solia conversar en tono familiar y deleitandose mutuamente discutian juntos los problemas del oficio. Por aquellos dias, Donato habia acabado un Crucifijo de madera’, que se colocé en Santa Croce de Florencia, bajo la historia del nifio resucitado por San Francisco, pintada por Tad: deo Gaddi. Cuando Donato le pidid su opinién a Filippo, éste le respondid que ha- bia puesto a un campesino en la cruz, de donde nacié el dicho: “Toma madera y haz. 'o tt maismo», tal y como se cuenta en toda su ampiitd en la vida de Donato. Filippo, a pesar de la provocacién de Donato, no se enfadaba nunca por nada de lo que se le dijera, asi que estuvo quieto durante mucho meses, hasta concluir un Crucifijo del mismo tamaiio, tan bueno y trabajado con tal arte, disefio y diligencia, que hizo ade- lantarse a Donato a su casa, casi engafiado (ya que no sabia que Filippo habia hecho esta obra), ¥ a éste se le cays de las manos un cesto que habia llenado de huevos y otras cosas que iban a almorzar juntos, mientras observaba la obra, maravillado por cl estilo leno de ingenio y arte que Filippo habia empleado al hacer las piemas, el torso y en los brazos de dicha figura, dispuesta y unida de tal forma, que Donato, aparte de considerarse vencido, lo tuyo por un milagro. Esta obra se encuentra hoy en Santa Maria Novella, entre la capilla de los Strozzi y la de Bardi da Vernia'®, toda. via infinitamente elogiada por los modemos debido a las mismas razones. Observa- da la virtud de estos maestros verdaderamente excelentes, el Gremio de los Carnice- 10s y el de los Lineros decidieron encargales dos figuras de mArmol para sus homacinas, en tomo a Ort San Michele", que Filippo dejé que hiciera exclusivamente Donato, ya S Paolo del Pozzo Toscanelli (1397-1482), gran fisico y matemitico, volvié a Florencia desde Padua hacia 1424 Git A. Parronchi, «Brunelleschi, un nuovo San Paolos, en Paragon niin, 143 (1961), pigs. 47-58, ” Cf la Vida de Donatello, pig. 280. ' Actaalmente en la capila Gondi, a a izquierda del altar mayor. Lo citan Manetti, Albertini, ef Li bro de Antonio Billy ol Andnimo Magliabechiano; Paatz o fecha entre 1400-1410, Fabriczy entre 1410. 1415, Bs dudosa la autenticidad del episodio que narra Vasari, Manetti no lo recoge aunque se trate de un elogio hacia Brunelleschi '* Segiin el Libro de Antonio Billi y el Andnimo Magliabechiano, se trata de las figures de Sun Mar os y San Pedro Solo la primera puede atrbuirse con seguridad a Donatello, 255 que tenia otros compromisos, y que Donato ejecuté a la perfeccidn. En el afio 1401 se habia decidido, visto el grado que habia alcanzado la escultura, que se rehicieran as puertas de bronce del templo y baptisterio de San Juan, porque desde la muerte de Andrea Pisano no habia habido ni un solo maestro capaz de hacerlas. Una vez anunciada esta intencidn a los escultores que se encontraban por entonces en Tosca- na, se les hizo venir y s¢ les concedié provisiones y el plazo de un afio para que cada uno hiciera una escena. Ente ellos se encontraban Filippo y Donato, cada uno de Jos cuales tendrfa que hacer una historia, en competicién con Lorenzo Ghiberti, Ja copo della Fonte, Simone da Colle, Francesco di Valdambrina y Niccold d’Arezzo”. Las escenas se acabaron en un afio y se sometieron a comparacin, todas eran muy hermosas y diferentes entre si; as habia bien disefiadas y mal ejecutadas, como la de Donato; bien dibujadas y trabajadas con diligencia, pero con la disminucién de sus figuras no muy lograda, como la de Jacopo della Quercia; también habia quien pre: sento una pobre invenciéa con figuras diminutas, como habfa hecho Francesco di Valdambrina; y las peores eran la de Niccold d’Arezzo y la de Simone da Colle. Pero la mejor era la de Lorenzo di Cione Ghiberti, que poseia disefio, diligencia, inven- cidn, arte y las figuras muy bien trabajadas. Sin embargo, no era muy inferior la obra de Filippo”, en la que habia representado un Abraham sacrificando a Isaac; en ella tepresent6 un siervo que, mientras esté esperando a Abraham junto a un asno que pace, se esté sacando una espina de un pie, figura digna de bastante clogio. Al ver las historias, y al no satisfacer a Filippo y a Donato sino la de Lorenzo, la juzgaron mas adecuada para el propésito de la obra que las suyas propias” y las de los que habian presentado las otras historias. Y asf convencieron a los magistrados con buenas raz0o- hes para que encargasen la obra a Lorenzo, demostrando que seria la que servirfa me- jor tanto al interés pablico como al privado. Y esto denota verdaderamente una au- téntica generosidad de amigos, y una virtud exenta de envidia, y un juicio sano que demuestra cudnto se conocfan a si mismos, por lo que merecen mayores elogios que si ellos mismos hubieran realizado la obra a la perfeccion. IEspititus felices que, mien- tras se favorecian mutuamente, gozaban elogiando los esfuerzos ajenos! éCuadnto 2 Sobre el concurso de 1401 para la puerta del Baptisteno, vf. a Vida de Ghiberi, pig, 227 y nota 8; cfr. también nota 9. 21 Donatello no particips en el concurso. La versiin dle las hechos que da Manetti es algo distinta: Filippo hizo su historia tal como atin hoy podemos vera, ¥ tard may poco en hacerla, pues su arte era snuicho, Cuando la hbo terminado, e incluso limpiado, se dispuso a esperar que llegara el momento de la eleccidn, pues como he dicho no era arrogante» Ghiberti, en cambio, para hacer la stya spidig conse jo a tados los que estima, pues, como hombres entendidos, podian éarle su parecer. De hecho, slos ‘perarios y oficiales de la fabrica siguicron cl conseio de los que Lorenzo habia designado, pues eran los mas entendidos», los cuales, habiendo visto nacer el panel de Ghiberti segin sus propios consejos, ‘crefan que, no ya Filippo, sino Puliereto, no la hubiera posido huacer mejor; la fama de Filippo no se hax bia divulgado today‘a, pucs cra muy joven, y le importaba mis hacer que parecer, pero, cuando vieron la suya, quedaron admirados de la dificultad que contenia, como la postura de Abraham, fa postura del dedo bajo la barbilla, sus ropas y su acttud, y el cuerpo del hijo, y la postura y las ropas del Angel y sus reg rmientos, y el gesto de su mano, al gesto del que se saca una espina del pie, at como de la figura incline da, y de la gran compleiidad de los personajes, todos ellos dotacis de alma, y la figura de los animales que aparecen, y cuslquier detalle, asi como todo el conjunto de la escena. Quien ya habia decidido su veredic: to, cambid de parecer cuando vio esta obra. ® Segtin Manet, la actitud de Brunelleschi fue muy distinta: habiendo propuesto los operarios que se concediera fa ejecucidn de la puerta a los dos, «Lorenzo permanecia callado, pero Filippo no consintié en ello, o la abra se le encargabs a él por completo o preferia que la levara a cabo Ghibemi, como asi ocw iG, 256 mis infelices no serin, en cambio, los nuestros, que perjudican y, aiin no desahoga- dos, se mueren de envidia mientras se burlan de los demés? Los magistrados rogaron a Filippo que hiciera la obra con Lorenzo, pero no la quiso hacer, pues preferia ser el primero en un tinico arte que su igual o el segundo en dicha obra. Dond su obra, tra bajada en bronce, a Cosme de Médicis, que con el tiempo la haria colocar en la sa- cristfa vieja de San Lorenzo, en el dosel del altar, donde se encuentra hoy en dia”, y a de Donato se colocé en la sede del Gremio del Cambio. Una vez que se encargd la obra a Lotenzo, Filippo y Donato decidiezon irse juntos de Horencia a Roma y permanecer allf alain afio; Filippo para estudiar arquitectura, y Donato escultura. Fi lippo queria estudiar arquitectura para ser superior a Lorenzo y a Donato, tanto como la arquitectura es mas noble que la escultura y la pintura. Y, tras vender una pe- dania que tenia en Settignano, abandonaron Florencia y fueron a Rome", lugar en el que, ante la vista de la grandiosidad de los edificios y la perleccién de los cuerpos de los templos, Filippo se quedaba tan absorto que parecia fuera de si. Se dedic a medir las comisas y levantar las plantas de aquellos edificios, y ni él ni Donato esca- timaban tiempo o gastos. No dejaron de ver o medir nada de io que pudiera ser bue no en Roma o en el campo. Filippo estaba libre de cargas familiares y, entregado a los estudios, no se preocupaba ni de comer ni de dormir’, pues su tinico interés cra la arquitectura, que habia muerto; me refiero a los buenos érdenes antiguos y no a la alemana y birbara que tanto se practicaba en sus tiempos. ¥ albergaba dos grandes ideas: una era volver a sacar a la luz. la buena arquitectura, creyendo que, al reencon- trarla, no dejaria menos memoria de side la que habian dejado Cimabue y Giotto: la otra era encontrar el modo posible de abovedar la cupula de Santa Maria del Fio- re de HloreiiasSuy difenltades hablan prevocado que tus aimerte we Amolde el alemn’, no hubiera habido nadie con el animo suficiente para crigisla sin el enor- me gasto en armaduras de madera que implicaba, Sin embargo, no conté nada de es- tas fantasias ni a Donato ni.a nadie més. En Roma, considerd todas y cada una de las dificultades' de la Rotonda”, asi como el procedimiento que hizo posible su cons- trucci6n, Observé y dibujé todas las cipulas antiguas, y constantemente las estudia- ba. Y si por ventura encontraban enterrados restos de capiteles, columnas, comisas © basamentos de los edificios, hacfan que se excavara hasta tocar fondo. Se habia cont do la voz por toda Roma, asf que, cuando pasaban por las calles vestidos desaliiada- mente, los llamaban slos hombres del tesoro», pues la gente creia que se dedicaban a Ja geomancia con el objeto de encontrar tesoros. Un dia encontraron una vasija an- tigua de barro llena de medallas. Filippo, que andaba mal de dinero, se dedicé al en- gaste de piedras preciosas para algunos orfebres amigos suyos. Se quedé solo en Roma, pues Donato volvié a Florencia y, atin con mayor ahinco que antes, siguié es tudiando las ruinas de aquellas fabricas. No dejé un solo tipo de edificio sin dibujar: templos circulares y cuadrados, octogonales, basilicas, acueductos, bafios, atcos, co- 2 Actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Bargello, junto a la de Ghibert 2 Cf. la Vida de Donatello, pig. 279. El vigje 0 viaies de Brunelleschi a Roma (de los que Manetti habla profasamente) debieron de realizarse entre 1402 y 1406 en adelante (Sanpaoles) ® Cif. Manetti: «Ninguno de los cos tenfa problemas familias, ya que no tenian ni mujer ni hijos, ni aqut ni en ningin otro lugar: y poco les preccupaba el comer ni el beber, ni atin el vestir, nada qute no facra modir 0 cl cfecto visual de sus obras, éa eta toda su satisfaccidn.» 28 Gi. la Vida de Cimabue, pag. 108. » Alude al Panteén. 257 liseos, anfiteatros y todos los templos de ladrillo, de los que extrajo los métodos us. dos para cinchar y atirantar,y su empleo en Ta construccién de bévedas, y tambien slencamblaje de piedras, pernos y adarajas. Investigé la razén por la que hay agule crac cl centro y en las exquinas de los grandes sillares, y descubrié que era para el ferro que llamamos alivela, que sirve para levantar las piedras, y lo renov6 y empleo desde entonces, Distinguid, uno por uno, los distintos drdenes, dérico, jOmico y co” Fintio™, y su estudio fue tal, que su ingenio era capaz de ver Roma con Ta imazina eae tal Como era cuando ain no estaba cn ruinas. En 1407, los aires de la ciudad per- judicaron su salud; aconsejado por sus amigos para que cambiara de aires, volvid a setencia, Bn st ausencia se habian dafiado algunas murallas, para lo que a su vuel sro teecié muchos dibujos y consejos, Ese mismo afio, los Custodios de Santa Maria del Fiore ¥ los Cdnsules del Arte de 1a Lana convocaron una asamblea de arquitee tos ¢ ingenieros de la ciudad para deliberar acerca de la mejor forma de construir a pula. Entre ellos, intervino Filippo”, que aconsej6 abandonar el proyecto de Ar nolfo, y en ver de alcanzarla fabrica desde el tejado, hacer un friso de quince brazot se altura yen el centro de cada cara colocar un gran dculo que, aparte de aligerat el peso del dorso de las tribunas, faciitaria la Tabor de abovedar la etipula. Y asi, hizo maquetas y empez6 el trabajo. Restablecido después de algunos meses, Filippo estaba una mafiana en Ja plaza de Santa Maria del Fiore con Donato y otros artistas hablando sobre escultura anti gua, Donato contaba que cuando estaba votviendo de Roma habia ido por el cami aie ig Orvieto para ver la fachada de mérmol del Duomo, célebre obra de varios nuestros y considerada en aquellos tiempos como algo muy notable, Y que al pa sar mis tarde por Cortona, entré en la parroquia y vio un hermoso sarcOfago antiguo gue consenia un relieve de marmot", una rareza en esa época en que alin no se bax Chi Manetti: ay con su aguda vista captaba las diferencias en los edifcis, asi diferenciabe el Joni 0, el Dérico, el Toscano, el Corintio y el Ateniense> B Lanartacién que hace Vasari sobre Ja construccién de la cfipula es un poco novelesca, A Br nellerchd, 9 4 onos, les habia pedido consejo el 10 de noviembre de 1404 acerea de un contrfuerte del Duomo, Tos hechos aqui narrados por Manett, mis riguroso que Vasari, los sitaa en elafo 1417; cita un documento de pago extendido a Brunelleschi el 26 de mayo de 1417, «por el ‘esfuerzo realizado en el edi- Feats capa msyon. El 18 de agosto de 1418 se convocé el coneutso para la seaizacin de fs ma queta de la cipula; Brunelleschi terminé la suya el 29 de diciembre de 1419. «Filippo di ser Brunellesco, Giovanni d’Antonio di Bancho y Donato di Nichold di Betto reciben cuarenta y cinco florines de oro, como pago a su maqueta para la Cuipula grande, realizada en adrillo revocado, y sin ning armazén de como Pee de abril de 1420, Brunelleschi y Ghibert eciben el pago de diez florines cada uno pore] soe fintivo, Branelleschi, Chibertiy Battista d’Antonio recibieron cl mismo sueldo por fa consteug aaa ie eipuls el lé de abril de 1420. Hay que desechar la hipétesis de Sanpaoles ft. «La cupola di Se ee loess en Revita del'stits Nazionale dArcheolegiae Stona del are, XU (1941). También se des aaenar afrmacion que aparece en los Camenizros (en la edifcacién de la tnbuna trabajos ElpPe y ‘yo, que entonces tenia dieciocho aitos, cobrando el mismo sueldos), que no puede ser cieria porque los Joe ao estan que Bruneleschi asumié la direccién: ya en 1424 s le dice cnventor y director de ttn mayor, ya partir de 1426 su sueldo es cas el tiple del que se le asigna 2 Ghibertt (Krautheinet ee doa ct), Sobre las polemicas que sust6 la construccién de la cipal, ft. W, Braunfelds core cnarkungen zat Geschichte und Konstruion der Florentine: Domkuppeb en Miter de Kunsthistoriwhen Institutes te Florenz, XII (1965), pags. 203-226. » Gir. pag. 260. 31 Actanlimente en el Museo Diocesano de Cortona. Es un saeefago del siglo d.C., con Dioniso re peliendo a las amazonas ayudadas por los ileges y los carios en Efeso; es [a tinea representaciéa que se ‘conoce de este tema (cfr. A. Minto, «ll sarcofago romano del duomo di Cortona», en Rivisterd’Arte, XXIV [1950], pegs. 1-22), 258 bian desenterrado tantas antigiiedades como en nuestros tiempos. Donato describié |a forma que habia usado aquel maestro para llevar a cabo la obra, su acabado junto con la perfeccién y calidad de su magisterio. Encendié tanto en Filippo el deseo de ver esta obra que, tal como estaba, con capa, capucha y zuecos, sin decir palabra de adénde se dirigia, se fue a pie y se dejé conducir a Cortona por la voluntad y el amor que tenia al arte. Vio y admiré el sarcéfago, hizo de él un dibujo a pluma y volvié a Florencia sin que Donato ni ninguna otra persona hubieran notado su partida, cre yendo que se habria ido a dibujar o idear cualquier cosa, Cuando volvié a Florencia le enseiié a Donato el paciente dibujo que habia he- cho del sarc6fago, y éste se quedé maravillado al comprobar su amor por el arte. Es: tuvo muchos meses en Florencia, haciendo en secreto maquetas e ingenios® para la obra de la ciipula, sin dejar de bromear con los otros artistas (fue entonces cuando hizo aquella burla del Gordo y Mateo)" y acudiendo con frecuencia por entreteni- miento a ayudar a Lorenzo Ghiberti a pulir algunas partes de las puertas, Pero un dia que escuché hablar de que se convocarta a los ingenieros para la construccién de la cépula, planes volver a Roma, convencido de que gozaria de una mayor reputaciéa si se le tenia que ir a buscar fuera que si se quedaba en Florencia, Mientras estaba en Roma, se consideré la agudeza de su obra y de su ingenio, por haber mostrado en sus razonamientos esa seguridad y ese dnimo que no se habian encontrado en los otros maestros, todos ellos tan perdidos como los albafiles, sin fuerzas y creyendo que no encontrarian jamés la forma de construir la cpula, ni la madera para hacer wna tra- bazén lo suficientemente sdlida como para sostener la armadura y el peso de una construccién tan grande, decididos a encontrar la solucién, escribieron a Filippo a Roma rogandole que volviese a Florencia, Y éste, que no deseaba otra cosa, volvié muy cortésmente. A su regreso, se reunid con los custodios de Santa Maria del Fiore y los Cénsules del Arte de la Lana, que le expusieron todas les dificultades, desde la ‘mayor hasta la menor, que tenan los maestros, presentes en la audiencia, a lo que Fr lippo dijo estas palabras: «Seftores custodios, no hay duda de que llevar a buen tér- mino las grandes obras presenta muchas dificultades, y aunque yo reconozco el es fuerzo y las dificultades necesarias para llevar a cabo esta obra (bien entendido que yo encuentro atin més dificultades de las que conocen los albaiiles, Vuestras Sefio- ras y estos excelentes ingenietos y arquitectos), y aunque ni ellos, ni yo, ni tal vez si- quiera los antiguos, hayan constraido jams una cipula tan grande como ésta, he re flexionado sin embargo muchas veces sobre el armaz6n interior y el exterior, y sobre cémo encontrar la forma de que los hombres trabajen con seguridad, dado el expre- so ¢ irremediable peligro de muerte que representa el desconcierto producido mas por la altura del edificio que por la anchura de la cupula; porque, si se pudiese cons- truir redonda, seria posible usar el método que emplearon los romanos cuando constrayeron la ctipula del Pantedn de Roma, es decir, la Rotonda, pero aqui es ne- cesario someterse a las ocho caras y atirantar y ensamblar las piedras, todo lo cual ser muy dificil. Pero cuando me acuerdo de que este templo est consagrado a Dios, confio en que, como ha sido hecho en su memoria, no dejara de infandir el saber donde no lo haya y de affadir fuerza, sabiduria e ingenio al autor de esta obra. Pero » Bs decir, miquinas, » Manetti habla del sfortinenlo de grasa en el que se ha convertide Mateo», es muy probable que sea el autor de la Noweda ced Gordo canpintero (Novela del Grasso gnaiolo). Este campintero era Manetto Ammanna- tin. 259 den qué os puedo ayudar no siendo mia Ia obra? Bien os digo que siyo mies Tt ha- «eral ne bastaria con resolucién de aniimo para encontrar [a forma de construitla sin co. Mfcultades.(Todavia no he pensado nada y ya querdis que os expliqe el méto- Mio que se debe usar! Pero, cuando Vuestas Sefioras decidan que se consinay la cpu te Gubertis no sélo securtir a mi, pues creo que no basto yo solo para dar Comset>s de to tagna obra, sino invitar en el plazo de un afto a Florencia a arguitects 20 solo nage talianos, sino también alemanes, franceses y de todas las naciones, Par! PO Froneties exe trabajo, y, una vez disctido y resuelto entre tantos iaestos, lo co- Poppet y se dé el encargo a quien atine o demuestre el mejor método juicio para em- prencder semejante obra. No sabria yo daros mejor consejo ni mejor plan que éste.» esos Cnsules les agradé el conscjoy el plan de Filippo, pero habrian querido que entzetanto hubiera hecho una maqueta y hubiera reflexionado sobre ella. En ae pio, Filippo aparentaba no preocuparse del asunto, es mis, les pidié permiso para volverse a Roma, de donde, segin decia, le habian escrito tlamandolo, Cuando par Gonwules advirtieron que no bastaban ni sus ruegos ni los de los custodios para toe enerlo, intentaron hacerlo por medio de las siplicas de sus amigos, y; como DS Globlegaba, la maftana del 26 de mayo de 1417, los intencentes |e ofrecieron un pre- tobe oe que se encuentra registrado en los libros de la obra, todo ello para complacetlo, Pero él, decidido en su propésito, lego incluso a abandonar Florencia y volver a Roma*, donde hizo detallados eximenes para prepara 7 seguir estudian- 1a forma de levantar la cipula, pensando, como era efectivamente, de nadie mas Gque dl seria capaz de ejecutar esa obra. Fl conscjo de que se llamara 4 ofr% arquitec- de ic To habla dado para que fueran testigos de su enorme ingenio, més que Pee see pensase que eran capaces de construir la clipula o de hacerse con un ent de- seesgado complicado. ¥ asi pas6 mucho tiempo antes de que Tlegaran procedentes de tus respectivos pafses esos arquitectos que habfan sido llamados desde lejos, a través eis pemerciantes florentinos que moraban en Francia, en la Magna, en Inglaterza sven Expafia; estos comerciantes tenfan érdenes de invertt cualquier suma de dinero pant obtener de os principes los més experimentados y valiosos ingenios que hubie- Part aus regiones*. Fl afio 1420 se reunieron en Florencia todos esos macst0s ultra aoe ea Toscana y todos los ingeniosos artistas del disefio florentinos, ys asi, Filippo volvie de Roma, Se reunieron todos en Ta obra de Santa Mara del Fiore, con Wee eeoneules, los custodios, junto con un selecto grupo de los més ingeniosos cuda- dhnos, para que todos escucharan las ideas sobre esta obra, y se pudiera resolver el oan ecotatrait la etipala; se les empezé a dar audiencia une a uno y se fhe et spot el plan que cada arquitecto habia ideado. ¥ fue algo maravilloso of Jas extra- fas y distintas opiniones sobre tal asunto: habia quien pretencit erigir pilastras des- ded plano del suelo, de donde partirian unos arcos que sostendian el armazén desti- or oa sujetar el peso; otto proponia que se construyera la etpula de piedra pomez, para que el peso fuese mis ligero; muches estaban de acuerdo en que se hiciera una Pilastia en el centro para sostener una cpula gallonada, semejante a lade San Juan 3 Manet cita un pago a Brunelleschi con esta fecha cf sypna, nota 29); el redo de Vasari parece ha: cor referenvia a otto documento del mismo afio; 19 de mayo del afo M417, diez florines de oro para Fi fppo di ser Brunelleco por los diseies y las pruebas para la Cuts mayer 8 Manet cita en estos afios una estancia en Roma, interrumpida en 1419 pos un Vi = Florencia 3 Mant cita la misma fecha para a reunion de arquitectos venidos de fuera: «Filippo vino de Rome» 260 de Florencia; y hubo uno que propuso Ilenarla de tierra mezclada con monedas, de tal forma que, una vez erigida la cuipula, se permitiese retirar la arena a quien quisie ma iry asi, con rapidez, el pueblo la retiraria sin que ello implicara gasto alguno™, Fi lippo fue el tinico que dijo que se podia levantar la cuipula sin tantos maderos, sin pi- Jastras ni tierra, con mucho menor gasto del que implicaban tantos arcos y muy sen- cillamente sin armazén. Los Cénsules, que estaban esperando un gran metodo, los custodios y el resto de los citidadanos, creyeron que se trataba de una broma, y se burlaron y rieron de él, y le pidieron que hablase de otra forma, pues ésa era propia de un loco, que es lo que él mismo era. Filippo, ofendido, dijo: «Sefiores, considerad que no es posible levan- tar la cipula de otra forma que no sea ésta: y, aunque os ridis de mi, os daréis cuenta (Gino queréis ser obstinados) de que ni se debe ni se puede hacer de otro modo. Para que se construya tal y como yo he pensado, debe ser trazada con la curva de un arco de cuarto punto, y se debe hacer doble, una ciipula interior y otra exterior, de tal for- ma que se pucda caminar entre la una y la otra. Y sobre las esquinas de los angulos de las ocho caras se debe encadenar la fabrica en todo su grosor mediante adarajas de piedra y de forma semejante rodearla por todas sus caras con tirantas de madera de encina. Y es necesario pensar en la luz, cn las escaleras y en los desagiies para eva cuar el agua de Iluvia. Y ninguno de vosotros ha pensado que es necesario tener en cuenta que se puedan hacer Jos andamios interiores para trabajar los mosaicos y mu- chas otras cosas complicadas, pero yo, que ya'la veo construida, sé que no hay otro modo ni procedimiento para poder construirla que el que as estoy describiendo.» Y, acalorindose conforme hablaba, cuanto mis intentaba explicar su concepto para que lo comprendieran y lo creyeran, mas dudas* suscitaba, menos crédito iba tenien- do y se le llegé a tratar de bestia y charlatén. Lo despidieron muchas veces y, al final, como no se queria ir, unos criados lo sacaron en volandas de la audiencia, dindolo por loco de remate, Por eso luego no se atrevia a salir por la ciudad, temiendo que le dijeran: «Mira, ahi va ese loco»*®. Los Cénsules se quedaron muy confundidos tanto por la dificultad de los procedimientos expuestos por los primeros maestros como por el de Filippo, que les parecfa insensato; dos cosas les parecian confusas: la idea de ha- cet la cdpula doble, lo cual habria implicado un peso enorme ¢ inconveniente, y el hecho de hacerla sin armazén. Por otra parte, Filippo, que habia dedicado tantos afios al estudio para conseguir esta obra, no sabia qué hacer y estuvo tentado a dejar Florencia muchas veces. Pero, dispnesto a ganar, tenia que armarse de paciencia, pues conocia bien el humor voluble de los ciudadanos de esta ciudad. Empezé a hablar por separado con los Génsules y los custodios, y también con muchos ciudadanos, mostrindoles parte de su diserio, y forzandolos a decidir cl encargo de la obra, ya fuc- raa él oa alguno de los extranjeros. Animados, Consules, custodios y ciudadanos se reunieron ¢ hicicron discutir a los arquitectos sobre el asunto. Pero todos ellos fue ron abatidos y vencidos por los argumentos de Filippo; de aqui nacié la disputa del huevo, que sucedié de la siguiente manera: ellos hubieran querido que Filippo expu- 5 ff. Manetti: «deca que queria construirla con tierra por dentro y sobre ello, usindolo como arma- z6n, darle la vuelta; otro decia que se podia hacer una torre en el medio y apoyar en ella las cimbras: y asi cada uno decia tina cosa distinta» 3 Segtin Manetti, estos problemas relativos a la funcionalidad marginal de la cépula se afiontaron an- tes que el problema principal. % Manetti cuenta este episodio mis concisamente y de modo més creible, 261 siese sus intenciones de la manera més detallada posible, y que mostrase su maque ta, tal y como habian hecho los otzos arquitectos; pero él no quiso hacerlo, y propt $0 a los maesttos extranjeros y paisanos lo siguiente: que hiciese la ctipula quien pu- dliera demostrar su ingenio colocando un huevo derecho sobre un marmol plano. Se tomé un huevo y todos los maestros intentaron ponerlo derecho, pero ninguno supo cémo hacerlo, Entonces le pidieron a Filippo que lo hiciera, y con gracia lo tomé en sus manos, le dio un golpe en el culo sobre el plano del mérmol y consiguié que se quedara de pie. Cuando los artistas estaban ramoreando que también ellos habrian sido capaces de hacer lo mismo, Filippo, riendo, les respondié que también ha brian sabido erigir la cipula si hubieran visto la maqueta o el disefio. Y asi es como se resolvié que él se encargase de esta obra y que informara mejor a los Céinsules y los custodios. Volvié a su casa y en una hoja se puso a escribir su proyecto tan abiertamente como podia para entregarlo al magistrado, de esta forma*!: «Habiendo considerado las dficultades de esta fabsica, magnificos seftores custodios, encuentro que no es po. sible de ningiin modo hacer una cdpula perfectamente redonda, pues la superficie superior, donde va la linterna, seria tan grande que poner el peso provocaria su inme- diata ruina. Creo que los arquitectos que no tienen en consideracion la etemidad de 'a construccién no tienen amor por la memoria, que es en nombre de lo que se ha de construir. He decidido abovedar internamente esta cdipula en gallones a partir de cada una de las caras, y darle las proporciones y la curva del arco de cuarto punto*2: debido a que se trata de un arco cuyos empujes van hacia artiba, y esto, junto con el peso de la linterna, hard la ctipula perdurable. Habri de tenet un grosor de tres bra- 208 y tres cuartos en su base, y exteriormente iri estrechndose gradualmente en fon ma de pirimide hasta su cierre, lugar en cl que debe ir la linterna. En este punto al canzari un grosor de un brazo y un cuarto"; exteriormente se hari otra cipula, con cl objeto de proteger de Ia lluvia a la interior, con un grosor de dos brazos y medio" en su base, cuyas proporciones dismninuirén piramidalmente y que al aleanzar la base de la linterna, igual que la otra, tendré en su cima un grosor de dos tercios*®, En cada Angulo debe haber un contrafuerte, ocho en total; y dos en el centro de cada cara, lo cual da diccistis; y tanto la ctipula interna como la externa tendrin en el centro de los Angulos de cada cara dos contrafuertes, la base de cada uno de lo cuales tendrd un srosor de cuatro brazos. Las dos bévedas se levarin piramidalmente disminuyendo en la misma proporcién hasta alcanzar la abertura de la linterna. Se construirin vein. ticuatro contrafuertes en torno a las mencionadas ctipulas, y seis arcos" de pedernal fuerte y largo, bien ceftidos con hierros recubiertos de estafio, y sobre dichos sillares de pedernal, tirantas de hierro que aseguren la mencionada ciipula con sus contra. 2 Manetti no recoge la anécdota del chuevo de Colém». 31, Manet atibuyc el texto de este proyecto a Brinelleschi, En realidad se trataha de una disposicién oficial del 13 de julio de 1420, descubierta por Doren en tia libro del Arte de la Lana, obra de los Conse, des del Arte, de los operarios de Santa Maria del Fiore y de cuatro oficiales elegidos por el propio Arte, Va. sari parafrasea el documento, mientras Manett lo cita fntegramente. Cit. Doren, «Zur Bau det Florentiner Domleuppel, en Repertoriam ftr Kansteissenschaph, XXU (1899), page. 220-221 Segtin ol Libro del Ante de la Lana y Manetti, es «a medida de quinto agudo>, * Dos brazos y medio, segtin Manetti y el documento, & Un brazo y un cuarto, segtin Jas fuentes anteriormente citadas. * Se sobrentiende «de brazo», “* Los documentos citados dicen «cfrculos» 262 fuertes. Primero se construird un zécalo macizo, sin vano alguno, de una altura de cin: co brazos y un cuarto, y a continuacién se harén los contrafuertes y se dividiran las eti- pulas. El primer y segundo anillos se teforzarin desde la base, a lo largo de toda la es- tructura, con largos sillares de pedemnal a modo de travesafios, de tal forma que ambas cipulas reposen en dichos sillares. Cada nueve brazos” de altura habré o bien peque- fias bévedas entre los contrafuertes, 0 bien gruesas tirantas de madera de encina, que aten dichos contrafuertes que sostienen la ciipula interior: después se cubrirn estas tirantas de madera de encina con planchas de hierro para hacer las rampas de subida. Los contrafuertes se construirin con pedernal duro y piedra sdlida, asf como las ca- ras de la cupula, unidas a los contrafuertes hasta una altura de veinticuatio brazos, y a partir de aqui y hacia arriba se construiré en ladrillo, 0 en piedra pémez, segin la decision de quien lo tenga que hacer, a fin de que sea lo més ligero posible". En el exterior se debe hacer un corredor sobre los éculos, con una terraza debajo, y parape- tos abiertos de dos brazos de altura, como sucede en las pequefias tribunas infetiores; o bien dos corredores superpuestos, con el superior descubierto, sobre una comisa bien decorada, Las aguas de la cipula terminardn sobre un plano inclinado de marmol de un ancho de un tercio de brazo y el agua caeri en una construccién de pedemal bajo el plano®, En los dngulos de las superficies de la citpula exterior se harn ocho nervios"? de marmol, tan gruesos como sea necesario, y con un brazo de altura sobre la cupula, con una comisa de dos brazos de ancho de manera que pueda haber impostas y cana- Jones en cada lado: deben ser piramidales desde la base hasta la cispide. Las cipules deben construirse tal y como he expuesto, sin armazones, hasta una altura de treinta brazos y, a partir de ahi, segiin lo aconsejado por los maestros que la deban construir, porcue la prictica ensefia lo que se debe hacer a continuacién.» Cuando Filippo terminé de escribir lo mencionado, se dirigié por la maiiana al magistrado y entregé estos folios para que los sometieran a su consideracién. Y, aun- gue no eran capaces de comprenderlo, al ver la firmeza de animo de Filippo, que ninguno ce los otros arquitectos tenfa mejor, y Ja seguridad manifiesta de sus argu: mentos y sus continuas replicas, pues parecia que los hubiese puesto en préctica una decena de veces, en vez de ninguna, los Consules se retiraron y decidieron darle el encargo; pero, asi como aprobaban el resto de las cosas, querian que primero demos- trase mediante alguna experiencia cémo era posible levantar la capula sin armazon alguno. Por entonces, Bartolomeo Barbadori deseaba encargar la construccién de tuna capilla en Santa Felicita, y ya habia hablado con Filippo, que puso manos a la obra y la aboveds sin armaz6n alguna; se trata de la capilla que esta a la entrada de laiglesia a mano derecha®!, donde se encuentra la pila de agua bendita, también obra * Jos textos citados dicen «doce. 48 Les textos citados dicen «mis ligeros que la piedray. En realidad, en marzo de 1421 se estaba deli berando construir con piedra una parte «de unos doce brazos de alto desde el arranque de las ctipulas y de ahi para arriba se construira con ladsillor. También se redujo la medide de los contrafuertes de cuatro a tres brazos, Segiin las fuentes que venimos citando, ol texto reconstruido quedaria a construccién de pedernal bajo el plano inclinadon. ® Los textos citados dicen «crestas» 5 La capilla Barbadori en Santa Felicita, ctada por Manetti y en el Andnimo Magliahechiano, se sue- le considerar una de las primeras obras de Branelleschi (Paatz la sitia hacia 1420); U: Schlegel sechaza la autoria de Brunelleschi, «La Cappella Barbadori e Farchitettura fiorentina del primo Rinascimento», en Ri ‘vista d?Arte, VIL (1957), pags. 77-106. La cepilla original se conserva hasta la mitad del casquete de la cpu Ia, que se desmocho durante las transformaciones operadas en la iglesia durante el siglo vu fs wel agua caeré en una 263 gaya, ¥ abovedd otra de forma semejante en San Jacobo sobre el Amo para Statta Ri Gold, junto a la caplla del altar mayor. En virtud de estas obras se le consider més dino de crédito que con las meras palabras. As, reasegurados los Cénsules y los cus totlios por su escrito y por su obra, que ya habian podio ver, le encargaron la cpu lay le nombraron maestro principal mediante el procedimiento de las hhabas®. Pero To contrataron solo hasta la altura de doce brazos, argumentando que quetian ver ome parecid la obray que, siresultaba como él deci, le encargarian el esto". A lippo le resulté exzafia tanta dureza y desconfianza por parte de los Cénsules y los {MG diow 9, sino fuera porque sabia que era el Unico capaz de llevar a cabo la obra, tole habris aceptado; pero, ansioso por conseguir esa gloria, lo acept® y se compro” wo Re a acaba ala perfeceién, Tuvo que copiar su hoja en el libro en el que el pro- Veedor apuntaba a los acreedores y financiadores de madera y mérmoles, junto con Sl compromiso mencionado; y se le entregé a Filippo la misma paga que habjan s¢ ‘Fs decir, mediante una votacién que se hacia con habes. & Manet embien hace referencia al encargo parcial (s6lo le impusieron doce brazas de altar»), pero no se alude a tal limitacion en los documentos. 264 construccién seria él y nada més que él. Sin embargo, le asignaron a Lorenzo el mis- mo salario que a Filippo. Empezé la obra con desgana, consciente de que iban a du rar sus fatigas, y de que ademas tendria que compattir el honor y la fama con Loren- zo. Pero, convencido de que encontrarfa la manera de que Lorenzo no durara en esta obra, segufa con éste las instrucciones que se encontraban en el escrito entregado a los custodios. Mientras tanto, se desperté en él el deseo de hacer una maqueta de la obra, pues todavia no se habia hecho ninguna; y, poniendo manos a la obra, se la encargé a un carpintero llamado Bartolomeo que estaba en su taller®®. En esta ma- queta hizo a escala todas las cosas dificiles, como escaleras iluminadas y oscuras y todo tipo de aberturas para la luz, puertas, tirantas y contrafuertes, asi como una parte del orden de la galerfa. Lorenzo deseaba verlo, pero Filippo se negé, y Loren- zo, montando en célera, ordené que se hiciera otra maqueta para que pareciera que el salario que recibfa no se dispendiaba, sino que servia para algo. Por la maqueta de Filippo se pagaron cincuenta liras y quince sueldos, cuyo asentamiento, del 3 de oc- tubre de 1419, se encuentra en el libro de Migliore di Tommaso; Lorenzo Ghiberti recibié trescientas liras por concepto de gastos por su trabajo y maqueta, y mds a causa del favor de sus amistades que por la utilidad 0 necesidad que tenia de tal ma queta la fibrica El tormento de que se considerara a ambos inventores de la obra duré para Filip po hasta el aio 1426"; esto causaba tanto desasosiego en su 4nimo que vivie en una gran agonfa. Mientras tanto habia tenido algunas ideas nuevas, y decidié quitarse @ Lorenzo de encima, consciente de su escasa utilidad en esa obra. Filippo habia he- cho construir ya hasta Ia altura de doce brazos entre ambas ciipulas, y, por tanto, ha- bia que disponer sobre ellas las tirantas de madera y piedra. Como era complicado, quiso hablar de ello con Lorenzo para tantear si habia considerado estas dificultad Se dio cuenta de que Lorenzo no habia reflexionado en absoluto sobre ello, pues le respondié que lo dejaba en sus manos en calidad de inventor de la obra. A Filippo le complacié la respuesta de Lorenzo, pues le parecié que era el mejor medio de ale- jarlo dela obray poner de manifiesto que no era tan inteligente como habfan supues- to sus amigos y el favor que lo habian puesto en ese lugar. Estaban parados todos los obreros de la obra, a la espera de reanudarla a partir de Ia altura de doce brazos, de hacer las bévedas y-atirantarlas, y, para empezar a estrechar la cdpula hacia su cusp de, cra necesario construir los andamios, de tal forma que los obreros y albaniles pu dieran trabajar sin peligro alguno, pues la altura era tal, que mirar hacia abajo podia provocar el temor y desvanecimiento hasta del més firme de los hombres. Los alba iiiles y los otros maestros estaban a la espera de que s¢ solucionara el modo de dispo- ner las tirantas y los andamios: como ni Lorenzo ni Filippo tomaban una decisién, 5 «Creemos que este Bartolomeo carpintero llamado dallo Studio que tiene su taller aqui cerca fue Bartolomeo di Marco, pero él trabajé en el modelo de Ghiberti. que ayuds en el suyo a Brunelleschi fue Bartolomeo di Francesco (véase Guasti, La cupola di Santa Maria del Fiore, pigs. 21 y 28)» (Milanesi). % «En el Libro de Migliorino di Tommaso Guidotti, administrador sustituto de lz Opera, se citan el 11 de julio y el 12 de agosto de 1419 las partidas de cincuenta lias y quince sueldos para Brunelleschi en concepto de reemdolso de los gastos que le habia ocasionado la mayueta de la etipula; y el 11 de agosto, trescientas lires paca Ghiberti por la suya, La diferencia en la cantidad se debe a que a Brunelleschi se le ex taba pagando la linterna y el pasadizo aiadido en su maqueta, mientras 2 Ghiberti se le estaba pagando el trabsjo y los costes de la totalidad de la maquetar (Milanes). Toda la narracién y las fechas se encuentran en Manetti. 7 Chr. supra, nota 29. 265

También podría gustarte