Horizonte de Sucesos
Horizonte de Sucesos
A ti no un poema,
a ti la vida entera.
A ti no unos fonemas,
a ti cada palabra,
la primavera y el abracadabra,
a ti sacrificada mi soledad,
a ti la sombra
de mi cuerpo tenue.
A ti no un sentimiento,
a ti el caudal sin freno,
el sonido del viento
entre tu pelo moreno.
A ti no unos versos
sino el universo
en el que juntos estemos.
A ti no una mañana de soledad,
todas las mañanas
de libertad que te pueda dar.
13
A ti no sólo la rima,
poner la tilde, o sin remedio
con humildad decir.
A ti no sólo una palabra sonora,
sino todos los días reír.
A ti no sólo un pensamiento,
a ti la cadena sin freno ni fin;
a ti toda la verdad
y también cuando miento.
Para ti cada vez que cierro los ojos
y cuando los abro tenerte delante,
para ti en mis ojos el sueño rojo,
para ti mi más feliz semblante,
de mis besos todo el manojo,
de mis sueños, el sueño amante.
Para ti siempre continuaré
camino adelante hasta donde estés,
si me miras y sonríes sabré
que mi camino este es.
Para ti mi difícil silencio,
lo que no digo pese a cuanto hablo,
pese a la verborrea que provocas,
ese manantial de palabras
que une nuestras bocas.
Para ti no sólo el mar, la marea,
la playa descubierta, las olas,
cada pecio hundido, para ti,
nuestra travesía en la que enrolas.
14
Para ti mi inevitable naufragio,
los jirones de velas perdidos en la tormenta,
para ti un ebrio marinero que lamenta
que esta vez quedarás en tierra.
15
Que el amor era poesía
16
una mañana de alegría,
en que descubrió María,
que el amor era poesía.
17
La tela de la araña
18
me inoculó en las tripas su ponzoña
y ahora cada amanecer vuelvo
a deslizarme por el hilo,
a entrar en la sedosa guarida.
Como una mosca atrapado en la red
me revuelvo, pero más me enredo.
Tengo de pensar el consuelo
de que, tarde o temprano,
la araña habrá de morir,
diluirse en las ansias de libertad
la ponzoña que me hizo caer
en la invisible tela de araña,
a deslizarme por el hilo
y refugiarme desvalido en su guarida,
sedosa y cálida, íntima y sufrida.
19
Y hiela en el corazón
20
La música, mi compañera
La música, mi compañera,
la voz de mi Dios,
la insensata y laminera,
la que nunca dice adiós.
La que cava en el corazón,
la que siempre me deja entrar,
cuando hace frío fuera, cuando va a helar,
cuando no hago caso, ni atiendo razón.
La música, la que escucha,
la que en mi pecho a cada latido,
la que empuja, la esperanza ducha,
la que me deja siempre vencido.
La que trepa de mi alma la altura,
la que es mi ventura, mi desierto
donde toque lo que toque acierto,
la que me empuja, blanda y dura.
La música, mi compañera,
la voz de mi Dios esquivo,
las vueltas de mi tiovivo,
21
el olor de sempiterna primavera.
La que nunca abandona,
la que cama no deja vacía,
que rebosa en la alcancía,
que silencia la metadona.
La música, la que tiembla en las cuerdas,
la que resuena en el cuerpo,
la que marca todo el tiempo,
la que con el dolor está para que muerdas.
La música que calmó mi tormento,
que apaciguó la rabia de la injusticia,
la que con calma pericia
tembló en mis manos a cada momento.
“La música compañera,
virginal y ramera”1,
la que no miente, ni burla, ni engaña,
la que en el cruce, en la maraña,
te dice dónde el camino,
por dónde el destino se alcanza.
1 Silvio Rodríguez
22
Paré
23
los fracasos, todos y cada uno.
Paré a tiempo supe, a tiempo de la vida,
del amor, la amistad, serenidad.
Supe que a tiempo cuando vi tu sonrisa,
cuando sentí tu abrazo justo,
para el justo hueco de mis brazos.
Paré, detuve mi pensamiento,
no quise saber nada más.
24
Cada vez me cuesta
menos el ridículo
25
deja que indique la dama
para quién el sudario,
contén tu verso inquieto y no subastes a la baja.
Antes de ir a ver a mi dama
ella era la motivación de mi alma,
después de verla sin demanda
precio más bajo puse a mi ridículo.
26
Al otro lado del
horizonte de sucesos
27
el recuerdo conjunto de lo que fuimos,
de lo que seremos, de cuanto es.
Si cruzamos el suceso del horizonte
al otro lado nos encontraremos,
encontraremos la vida que vivimos,
la relativa realidad que somos.
28
Palabra tras palabra
29
Un vano sueño
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descubierto, fracasado, fantástico.
Una fantasía patológica
que me hierve en las palabras,
que me satura los sentidos,
que me entrevena con lo real.
Nada había que perder,
y sin embargo, todo he dejado
de ganar, de tener, de sentir.
31
Para mí la cuenta pendiente
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esta letra pendenciera e ilegible.
Para mí una herencia que me consume,
una realidad que sume mis quebrantos,
una historia que ya no viviré.
Para mí los poemas de Borges y Neruda,
un marca páginas en lo que se escapó,
tinta a raudales y papeles en blanco.
Para mí una sonrisa sin el sentimiento
que siento cuando te sonrío.
Para mí la soledad entera, de la indecisión
de decirle a la persona errónea
lo que a otra debiera decir al oído.
Para mí, roída, la mirada perdida,
la palabra que siempre me sobra,
o los oídos que siempre faltan.
Para mí queda la imaginación sedienta,
los sueños románticos, lúgubres y tétricos.
Para mí soñarlo otra vez,
una música que nunca me abandona.
33
Tras el horizonte
34
que no será ningún final.
Tras el horizonte sólo un suceso
nos quedará por vivir;
vivir juntos el evento de vivir.
Tras el horizonte; ¿qué podrá
evitar que seamos uno, lo mismo?
Tarde o temprano todo sucede
en esta, aquella u otra dimensión.
35
Continué silbando mi camino
Me levanté, sacudí
el polvo de mi ropa
y continué silbando mi camino.
Sólo había sido otra derrota,
ya siquiera llevo la cuenta.
Esta vez me volvió a tumbar una mujer
que no me tuvo en cuenta,
que no me vio sin el miedo
y el prejuicio que acompaña mi nombre,
esa sombra cruel que se extiende
a mis pies, que mancha mi mirada.
En el segundo asalto
un hombre, que desde luego no era yo,
la sacó a bailar por la ciudad.
Ella le dijo que sí cuando se lo pidió,
como a mí me dijo que no.
Ni siquiera sé si llegó a sonar
la campana más que en mis oídos.
36
Esta vez, ella tampoco, me vio
sin ojos recelosos, sin mirada suspicaz.
Conté hasta diez y me levanté,
siquiera me dolía el corazón,
tal vez el alma siempre duela.
Tal vez mi paso siempre se resienta.
Esta vez tampoco, ella también,
no me tuvo en cuenta, no me vio
amable, querible, posible amante.
Sacudí el polvo de mi ropa
y silbando continué mi camino,
sólo unos versos quedarán, atestiguan
que en el segundo asalto caí.
37
Quién hubiera sido
38
Quién hubiera sido
el que te llevó de la mano,
el que ante el altar erguido
la mano te ensortijó.
Quien entre sus brazos protegió
la inmarcesible rosa,
quien en tus labios dibujó
sonrisa tan hermosa.
39
¿Quién sois vosotros?
40
¿Acaso en algo especiales?
¿Acaso creéis que lo que sabéis
es la verdad que todo el mundo
debería saber, que a todo el mundo
debiera iluminar en su ignorancia?
Nada justifica vanidad tal,
sólo una personalidad con carencias.
41
Saldremos de dudas
Saldremos de dudas
cuando la luna riele
sobre el nácar de mis huesos,
de nuestros huesos descarnados.
Entonces no habrá
vuelta atrás, ni posible rendición;
la vida habrá sido un sueño.
El que aspiró, cayó igual,
de nada valen palacios y torres,
sólo ese hueco en el osario,
esa grieta perdida en el tiempo.
Cuando salgamos de dudas
será tarde para replantearse
la vida errática, perdida.
No quedará más que el brillo
de una luna que también
se perderá en el tiempo
como todos nos perdemos.
42
Te miro y disimulo
Te miro y disimulo,
que no se note que mi corazón
suspira al ver tus labios,
al oír tu voz, y tu mirada,
los ojos rasgados que ya amarán.
Te hablo y disimulo,
que no se note mi querencia,
que no revolotee en mi voz
las mariposas que en mi estómago
me dicen que no más que un sueño.
Te escucho disimulando
que a tus labios volaría
como vuela mi imaginación,
como me revolotean los versos
que por tu melena negra se deslizan.
Que no se note que vuelo a ti
como por casualidad
una y otra vez, una y otra vez.
43
Un navío a la deriva
44
La música suena
La música suena
y aunque quiera no pierdo el compás.
Las partituras que nunca tuve
no me estorban el caminar,
no me enturbian el oído.
La música suena
y ya apenas puedo tocar,
mi guitarra por fin descansa,
por fin puede dejar de decir.
El público que nunca tuve
me evitó volverme vanidoso,
me evitó que me endiosara,
que me creyera lo que no soy.
La música suena
y ninguna nota me es ajena,
la siento como si me hubiera
acompañado en lo bueno y en lo malo,
como si su nana fuera un recuerdo
45
que llevo escrito en la felicidad,
en la alegría de ser yo
una progresión infinita, ilimitada.
La música suena
y al compás las letras bailan,
mi corazón que no quiere detenerse
me cuenta el tiempo
y a tiempo todo entra, nada sobra.
Y sé con alegría y orgullo
que no soy nadie, que nada soy,
sólo un pequeño ser pensado
que a la deriva baila entre notas.
46
Nos unió la soledad
y la distancia
47
Siento lo que siento
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cuando estás te miro,
te siento, deseo lo que deseo.
Cuando te vas te sigo
con la mirada, con el corazón,
con el alma atrapada en tu olor.
Por mucho que me mienta,
que mienta al mundo,
siento lo que siento y lo quiero sentir.
Presiento que el anhelo
es eso que siempre quedará.
49
Me adentré
50
que me llevó a errar,
que me llevó a continuar
recodo a recodo.
51
El amor
El amor no entiende
de límites, barreras o condicionamientos,
lo que tenga límites, barreras
o condicionamientos no es amor.
Si no es ciego no es amor,
si no es todo el día
y toda la noche no es amor.
Si no es mutuo mejor que no lo sea.
El amor es un regalo,
si puedes comprarlo no es amor.
El amor si es está
en todas partes siempre.
El amor perdura, nunca del todo
se extingue, siempre hay
donde hubo, donde estuvo.
El amor ocupa todo el pensamiento,
todo el espacio que hay por dentro.
El amor no sabe mentir,
52
no se puede ocultar, salta a la vista.
El amor te deja desarmado,
hace bueno al desalmado,
hace hueco y falta el ser amado.
53
Más allá del horizonte
54
Cuento y trazo los trazos
55
Tantas veces consulté que al cabo aprendí;
ahora sólo pregunto una vez.
En esos tristes días de soledad e invierno
leo a veces por leer, por aprender
a qué me lleva cada paso, cada decisión.
Tantas veces me habló el maestro
directo al corazón, al pensamiento hundido.
Tantas veces me dio un dictamen,
tantas veces me alentó a seguir,
a mirar tras el siguiente recodo.
Y sé, como lo siento, que nunca mintió,
que nunca omitió, directo al corazón.
56
El destino apunta
Al cabo de la calle
el destino apunta
a nuestra frente.
Frente a él nada
se puede hacer.
Siquiera puedes esquivar,
siquiera retroceder.
En la calle, al cabo
del tiempo transcurrido,
un destino macabro
apunta a nuestros sentidos.
Con él nada se puede hacer,
no sirve protestar, creer
que es injusto, inmerecido.
Al cabo del tiempo
la suerte decide el destino,
la suerte dice lo que ha sido.
57
La escalera
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sin rellano ni descansillo,
con una baranda resbaladiza y exigua.
La escalera de la desdicha nos aleja,
nos paga la soledad con soledad,
uno para arriba y dos para abajo.
La escalera de la consciencia nos trae
el dolor y la comprensión del dolor.
59
Me apartas, me evitas,
me niegas
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De seguro la vida nueva cambia las cosas,
uno se hace mayor cuando depende
un ser frágil de nuestra entereza,
un ser que al crecer también nos abandonará.
Nada hice más que ser yo, como soy,
con mis vicios, virtudes, defectos y manías.
Mi premio, al cabo, soledad e incomprensión.
61
A tiempo
62
Tan a tiempo asumí que quizás para nada
fuera todo, quizás sólo pasar el tiempo,
quizás sólo vivir conscientemente, contento.
63
Siempre me precipité
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que otra vez me he precipitado,
dado por sentado lo que decían
los condicionamientos, las carencias.
65
La traición
66
Tengo tantos recuerdos…
67
Al alba te contaré
Al alba te contaré,
te pasaré la cuenta
de cada beso que faltó.
Haré recuento de las caricias
que no quedaron entre
las sábanas estremecidas y húmedas.
Al alba sabrás lo que falta
y lo que quedó en la madrugada.
Enumeraré cada peca que conté,
al alba te haré el inventario
de las miradas que nos miramos,
de las veces que no te pude ver,
de las veces que me escondí.
Te reclamaré cada beso
que no pude darte, que se quedó
en el cerco roto de mis dientes,
de mis labios que se enfriaban
irremisiblemente en el invierno.
68
Al alba todo habré contado,
la soledad y cada instante disfrutado.
69
Nunca me esperaste
Sé que me quisiste,
sin embargo, nunca me esperaste,
nunca esperaste a que llegara.
Y cuando llegaba, lo que parecía
es que no querías que llegara.
Sé que en algún momento
tuve un rinconcito en tu corazón,
que le hablabas a tu madre de mí.
Sin embargo, cuando corría a tu lado
tú estabas con alguien, compartías,
pero nunca conmigo que te busqué
estuvieras donde estuvieras.
Nunca pareció agradarte verme de nuevo,
siquiera me dabas al llegar dos besos,
y, sin embargo, sé que leíste mis poemas
atenta y con el corazón de par en par,
y con el amor listo para amar.
¿Cuántas veces fui donde estuvieras?
70
Aunque tú nunca me esperaste,
no me volviste a tener en cuenta
cuando querías un compañero,
una compañía, un amor verdadero.
Yo te hubiera seguido a donde fuera
y aún lo estaría, eliminaría el condicional.
71
Hago memoria,
busco las piezas
72
se resuelven las cosas, las incógnitas.
Al final te dejé para el final,
cuando estuviera de todo cansado,
del todo apalancado en un rincón.
Y probé y probaré una vez más,
miraré en mi memoria a ver si está,
si lo viví o sólo lo quise vivir.
73
Ha sonado la alarma
Ha sonado la alarma,
carga el arma y apunta.
Apunta al corazón o a la cabeza,
con destreza al punto débil,
que tu cubil nadie asalte.
No te dejes por nadie intimidar,
amedrentar porque a tu corazón
una mirada fija apunta.
A punta de escobazo córrelo,
que las balas y los besos
no te alcancen la razón.
Cierra la puerta blindada,
blinda también la trasera,
no te ablandes por primavera,
ni por palabra traicionera.
Tú la has escuchado,
ha sonado la alarma,
carga el arma y apunta
74
al corazón del que se acerque.
No te dejes embaucar por sonrisa
ni aduladoras palabras.
No entregues el corazón sin luchar,
no luches si no es por corazón.
No admitas rendición
ni condición alguna,
no vendas a la baja,
no vendas el corazón.
Pon la venda sobre los ojos
y apunta a la cabeza.
75
No se preocupa el sol
tras la niebla
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tal vez ya ninguno inteligente,
pues es sabia la vida y el planeta;
no permitirán que otro ser como nosotros
pise la faz de la tierra.
77
Creí que te perdería
y te perdí
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de que emprendieras la marcha,
antes de que empezaras a girar atraída
por la gravedad del agujero negro,
a donde seguro iremos todos a parar.
Y a pesar de todo, todo me dolió.
Pude ver, mas no evitar, prever,
mas no cambiar la suerte y el cuento.
Y a pesar de todo cada vez que pasas
sigo sin remisión tu larga estela.
79
La vida era
80
un silencio donde se podía escuchar,
donde la voz de los animales se oía.
La vida era un verde brote
que cada año se renovaba y multiplicaba.
Ahora la tenemos contra la pared,
la extorsionamos y abusamos de ella.
Ahora espera en cada esquina,
aguarda en una sala de espera,
se ahoga entre el plástico del mar,
de la tierra, el plástico de todas partes.
Ahora cuando se acaba hay sufrimiento
y negocio con sus pertenencias.
La vida era dura y hermosa,
ahora es dura y llena de mierda.
81
Me atrevería a decir
Me atrevería a decir
mas por si acaso me callo.
Alguna crítica podría hacer o dar,
mas por no herir sentimientos
me callo a sabiendas que más guapo estoy.
Me atrevería a explicar por qué,
por qué somos como somos,
por qué actuamos como actuamos,
y por qué sentimos como sentimos
cuando somos humanos y sentimos.
Podría dar mi parecer.
¿Mas a alguien le importa?
¿Importa lo que diga uno más?
Me atrevería a hurgar en las heridas,
mas por no asumir las consecuencias
me meto el dedo en otra parte.
Sabría atinar en dar cada respuesta,
mas hasta yo descreo y no me creo.
82
Te podría decir cuanto te hiere,
cuanto te ablanda el corazón,
mas por si acaso me meto en mis cosas,
no vaya a ser que la tomes conmigo
por no ser más que sincero,
por faltar a la discreción y no ser un caballero.
83
Tiré la piedra y no
escondí la mano
84
Me acusaron de ser alevoso, de ser malo,
de haber planeado todos mis errores.
La sociedad me expulsó, me dejó la calle
y no he visto club con socios más honrosos.
85
De vez en cuando
leo mis cuadernos
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y que una y otra vez me deja solo.
Leo mis viejos cuadernos y en todos
está ella, en cada ocasión adaptada
al tema del poema en cuestión, al tiempo,
las circunstancias o el ánimo que tuviera.
Menos mal que ella no sufre por mi abuso,
menos mal que no los lee y, tal vez,
aunque los leyera, no se reconocería.
87
Dueño y señor
88
que cada día me apetece o no.
Dueño y señor de mi voz no digo palabra
cuando estoy con otras gentes,
o solo hablo solo sin parar, hasta por los codos.
Dueño y señor de mi parecer, de mi padecer,
de mi dolor y de todo mi sufrimiento,
me duelo y sufro y padezco a mi parecer.
89
La jaula de oro
90
Fíjate bien en lo que digo
91
poniendo los acentos donde se deba.
Aguza bien los oídos,
y afina la vista desperdigada,
te lo diré solamente una vez
y ya nunca más hablaré del tema.
92
Y perdona, sobre todo
93
Perdona que mi realidad
contigo compartiera,
que hiciera a mi verdad
importante para el caso,
perdona que no te dijera
que a tu lado nada importaba.
Perdona por haberme entrometido,
por dar una opinión
que tampoco tenía importancia,
por querer saber todo de ti,
y perdona, sobre todo,
por no haberlo querido suficiente.
94
Te diviso en la tormenta
Te diviso en la tormenta
como un faro brillante en la lejanía.
Me dibujas el contorno de la costa
y a tu puerto llego sano y salvo.
Te veo y el brillo de tu mirada
me ilumina el día feliz.
La prudencia me dice que nada
dé por sentado, que no crea sin comprobar.
Pero mi corazón dice que tu amor
espera mis palabras, mi atención.
La fluctuante autoestima
me dice que yo no, que seguro otro,
mas yo sé que tu mirada me busca,
y que siempre se encuentra con la mía.
La incredulidad dice que es imposible,
mas posible lo cree mi esperanza.
Busco tu luz en la tormenta
y me iluminas el camino a casa.
95
Busco en el viento tu voz y te escucho
llamarme, en tu esperanza mi nombre.
Si me equivoco de nuevo, si no atino,
serás siempre una vieja amiga.
96
Me perdí y no llegué a tiempo
97
en creerme digno y amable,
capaz, estimable y deseado amor.
Sin embargo, no dejaré de esperar
hasta que me mires y me veas,
hasta que sea para ti el anhelo,
lo que sueñas por las noches,
tus ensueños durante la vigilia.
98
Te invitaré a una copa
99
tendré las palabras y los silencios
que necesitemos cada nuevo día.
Serás siempre mi prioridad,
hacerte feliz la labor de mi vida,
hacerte sentir cada día el amor.
Serás la alegría que me hace sonreír,
la verdad que me alienta
a dejar atrás todo el sufrir.
Siempre tendré todo el tiempo
que necesites, toda la vida
que quieras compartir, vivir conmigo.
100
Que nunca he podido
olvidarte
101
o quizás al revés,
o quizás entendí bien
y aquel que se parecía a mí,
fue al que yo me parecía.
De todas formas
fueron muchos viajes en balde.
Para ti no eran más
que días de vacaciones
en tu tranquilo pueblo de Soria.
Sin embargo, para mí llegar
era una odisea, nada fácil ir,
y mucho peor volver.
Siquiera las veces
que fui hasta Salamanca
fuiste capaz de sonreír
al verme de nuevo.
Siempre se quedaron
en mis labios los besos
que no conseguí darte.
Quizás todo sólo un malentendido,
no era el destino que nos amaramos.
Tantos poemas que escribí
y aún escribo, tantos
que nunca he podido olvidarte.
102
Al lado del camino,
al fondo del jardín
103
o andabas buscando lo mismo que yo.
Que también al lado del camino,
al fondo del jardín, disimulabas la soledad.
104
Siempre hay un misterio
en tu mirada
105
me pide la paciencia de la que cada vez
soy menos capaz; ¿Y si se trata sólo de preguntar?
De hacerte saber que yo, que también en mi voz.
106
Tuvimos tiempo
107
Tuvimos tiempo de vivir mucho tiempo,
tiempo hasta para habernos aceptado.
108
Supe que eras tú
109
Supe que eras tú enseguida
la que no veía en mí
más que todos sus prejuicios,
más que un sucio desperdicio
que su mirada ofendía.
110
A veces brotan
111
Pero muchas veces se ocultan tras el silencio,
huyen de la voz y de la pluma,
de verse atrapadas en el papel,
de servir para expresar lo que no quieren.
A veces se las llama porque se necesita
dar forma a las vivencias, dar salida,
pero no acuden a nuestra necesidad.
Se escapan de decir lo que duela,
de herir a quien no se deba.
112
Tropiezo una y mil veces
113
desde que el amor me dio la primera
oportunidad de conocerle, de perderle.
Desde entonces fue una dura piedra,
una piedra sin conciencia.
114
Estuvo por pasar
115
el resultado siempre es el mismo.
No importa que siga la estela de los eventos,
los movimientos que no me llevan más
que a un presente de soledad que quise evitar.
116
Podemos
117
Uno más, no uno menos
118
Mas no como nadie, ni como tú.
Ni como aquel que vende en el mercado
lo que quizás siquiera sea.
119
Dejaré cerrado al salir
120
tal vez nunca sepa si acaso sirvió
para algo, si acaso no perdí el tiempo.
Si acaso mi tiempo sirvió para algo.
Dejaré cerrado al salir, dejaré apagada
la luz que en tan buen momento iluminó.
121
Cuídate
Cuídate de la verdad,
de un ciento a otro viento.
Cuídate de la soledad,
de un tal vez y de un miento.
Cuídate de la mentira,
de la dádiva y la adulación.
Cuídate de toda tu ira,
de la rabia y la humillación.
122
Cuídate de caer en el pasado,
de mirar al futuro y no al presente.
Cuídate del gurú, el sacerdote y el hado,
cuídate de lo que no esté en tu mente.
Si de ti no sabes reírte
cuídate del ajeno talento,
cuídate con la ironía medirte,
de escuchar las risas en el viento.
123
Cuídate II
124
con el morro torcido, fruncido el ceño,
del aguijón de la palabra, del abracadabra
que te ponga frente al incompasivo espejo.
Cuídate de no ver en el certero reflejo
ese pellejo saco de huesos que todos somos.
Cuídate, no más te digo, que el tiempo
no perdona una sola factura,
que la vida futura puede ser un horizonte
sin suceso. Cuídate que el exceso
no perdona y la factura cobra.
125
Nunca empuñaré un arma, dije
126
por amar odié hasta mis cimientos.
Siquiera le pedí perdón a dios,
y cuando llegó mi hora, adiós
les dije a los hermanos que quedaban en pie.
127
Una sonrisa
128
Camina a mi lado
129
Cuando nos encontremos
tal vez tarde sea
130
esa felicidad que todo el mundo merece.
La alegría que es motivo suficiente
para levantarse cada día y con una sonrisa
salir al mundo, a la pesadilla.
131
132
Contenido
A ti no un poema.....................................................13
Que el amor era poesía............................................16
La tela de la araña....................................................18
Y hiela en el corazón................................................20
La música, mi compañera.......................................21
Paré..........................................................................23
Cada vez me cuesta menos el ridículo....................25
Al otro lado del horizonte de sucesos.....................27
Palabra tras palabra..................................................29
Un vano sueño.........................................................30
Para mí la cuenta pendiente....................................32
Tras el horizonte......................................................34
Continué silbando mi camino................................36
Quién hubiera sido.................................................38
¿Quién sois vosotros?..............................................40
Saldremos de dudas.................................................42
Te miro y disimulo..................................................43
Un navío a la deriva.................................................44
133
La música suena.......................................................45
Nos unió la soledad y la distancia...........................47
Siento lo que siento.................................................48
Me adentré...............................................................50
El amor....................................................................52
Más allá del horizonte.............................................54
Cuento y trazo los trazos.........................................55
El destino apunta.....................................................57
La escalera................................................................58
Me apartas, me evitas, me niegas.............................60
A tiempo..................................................................62
Siempre me precipité...............................................64
La traición................................................................66
Tengo tantos recuerdos…........................................67
Al alba te contaré.....................................................68
Nunca me esperaste.................................................70
Hago memoria, busco las piezas.............................72
Ha sonado la alarma................................................74
No se preocupa el sol tras la niebla.........................76
Creí que te perdería y te perdí................................78
La vida era...............................................................80
Me atrevería a decir..................................................82
Tiré la piedra y no escondí la mano........................84
De vez en cuando leo mis cuadernos......................86
Dueño y señor.........................................................88
La jaula de oro.........................................................90
Fíjate bien en lo que digo........................................91
Y perdona, sobre todo.............................................93
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Te diviso en la tormenta..........................................95
Me perdí y no llegué a tiempo.................................97
Te invitaré a una copa.............................................99
Que nunca he podido olvidarte............................101
Al lado del camino, al fondo del jardín................103
Siempre hay un misterio en tu mirada.................105
Tuvimos tiempo....................................................107
Supe que eras tú....................................................109
A veces brotan.......................................................111
Tropiezo una y mil veces.......................................113
Estuvo por pasar....................................................115
Podemos................................................................117
Uno más, no uno menos.......................................118
Dejaré cerrado al salir............................................120
Cuídate..................................................................122
Cuídate II..............................................................124
Nunca empuñaré un arma, dije...........................126
Una sonrisa............................................................128
Camina a mi lado..................................................129
Cuando nos encontremos tal vez tarde sea..........130
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