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Horizonte de Sucesos

Este documento es una colección de poemas y extractos sobre temas como el amor, la soledad, la música y traspasar el horizonte de sucesos. Explora conceptos como vivir realidades alternativas y dimensiones diferentes más allá de los límites físicos.

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Blas Hernández
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Horizonte de Sucesos

Este documento es una colección de poemas y extractos sobre temas como el amor, la soledad, la música y traspasar el horizonte de sucesos. Explora conceptos como vivir realidades alternativas y dimensiones diferentes más allá de los límites físicos.

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Horizonte de sucesos

©copyright 2020 Blas Hernández Benítez


Todos los derechos reservados
ISBN: 9798680334850
Sello: Independently published
A todos los que no están a
gusto con el presente
y quieren soñar una alternativa
Tras el horizonte otras distancias
se pueblan de sucesos,
otras vidas repiten las mutaciones.
Tras el horizonte qué seremos,
una dimensión alternativa,
una alternativa a nuestra
dimensión humana acotada por la física.
Proemio

He soñado en este libro que se pudiera atravesar un


horizonte de sucesos, ser un evento, una realidad al-
ternativa, vivir los hechos de todas las formas posi-
bles. A estas alturas ¿qué no querría vivir uno?
Imaginad que escaparais a la fuerza de gravedad de
un agujero negro, que por cierto, no es poco soñar,
y que volvierais a un mundo diferente. Habrías do-
blado el tiempo y el espacio, abierto el camino a la
posibilidad
Horizonte de sucesos
A ti no un poema

A ti no un poema,
a ti la vida entera.
A ti no unos fonemas,
a ti cada palabra,
la primavera y el abracadabra,
a ti sacrificada mi soledad,
a ti la sombra
de mi cuerpo tenue.
A ti no un sentimiento,
a ti el caudal sin freno,
el sonido del viento
entre tu pelo moreno.
A ti no unos versos
sino el universo
en el que juntos estemos.
A ti no una mañana de soledad,
todas las mañanas
de libertad que te pueda dar.

13
A ti no sólo la rima,
poner la tilde, o sin remedio
con humildad decir.
A ti no sólo una palabra sonora,
sino todos los días reír.
A ti no sólo un pensamiento,
a ti la cadena sin freno ni fin;
a ti toda la verdad
y también cuando miento.
Para ti cada vez que cierro los ojos
y cuando los abro tenerte delante,
para ti en mis ojos el sueño rojo,
para ti mi más feliz semblante,
de mis besos todo el manojo,
de mis sueños, el sueño amante.
Para ti siempre continuaré
camino adelante hasta donde estés,
si me miras y sonríes sabré
que mi camino este es.
Para ti mi difícil silencio,
lo que no digo pese a cuanto hablo,
pese a la verborrea que provocas,
ese manantial de palabras
que une nuestras bocas.
Para ti no sólo el mar, la marea,
la playa descubierta, las olas,
cada pecio hundido, para ti,
nuestra travesía en la que enrolas.

14
Para ti mi inevitable naufragio,
los jirones de velas perdidos en la tormenta,
para ti un ebrio marinero que lamenta
que esta vez quedarás en tierra.

15
Que el amor era poesía

María entre tazas soñó,


que el amor era un sueño
sin aparente sentido.
Una palabra acaso,
un sonido tan sólo,
una sombra como
vapor de máquina,
una tarde de lluvia, de otoño,
de soledad tras la barra,
un destierro largo, tierra adentro,
que era el amor su ausencia,
la rima y la presencia,
un libro abierto al azar,
una suerte que de puñetera
nos llena la vida entera,
tan sólo unos versos
que un torturado vate
le susurró a la vida un día,

16
una mañana de alegría,
en que descubrió María,
que el amor era poesía.

17
La tela de la araña

Muchos años, lustros, décadas,


evité la tela de araña, la trampa.
Tantos años al margen,
evité los forzados viajes al cielo,
las inevitables bajadas al infierno,
los artificiales paseos por las estrellas.
Tanto tiempo combatí el dolor
y el sufrimiento mascando música,
busqué en las palabras el elixir que calmara.
Tantas noches mirando las estrellas,
sin querer llegar hasta ellas.
Nunca quise besar a la araña,
deslizarme por el hilo,
entrar en la sedosa guarida.
Pero era tan suave, tan blanda,
una sedosa calidez, un resguardo de la vida.
Entré y la araña con sus ocho
ojos me sonrió, con su afilado aguijón

18
me inoculó en las tripas su ponzoña
y ahora cada amanecer vuelvo
a deslizarme por el hilo,
a entrar en la sedosa guarida.
Como una mosca atrapado en la red
me revuelvo, pero más me enredo.
Tengo de pensar el consuelo
de que, tarde o temprano,
la araña habrá de morir,
diluirse en las ansias de libertad
la ponzoña que me hizo caer
en la invisible tela de araña,
a deslizarme por el hilo
y refugiarme desvalido en su guarida,
sedosa y cálida, íntima y sufrida.

19
Y hiela en el corazón

La niebla toma la forma


de todo el espacio que queda
y hiela en el corazón.
Yo camino la mañana
y la primavera que te conocí,
recuerdo los recuerdos,
y el triste instante
en el que el corazón se me heló.
Apuro el cigarro y el café,
no me queda nada que no sea
humo o niebla, silencio cóncavo.
Nada que no sea una memoria
que pasea por la ribera,
que te hace reír y espera.
Nada que no sea un frío invierno,
un silencio en la estación.
Pocas palabras quedan sin congelar
y la sangre ya lenta
dará con la mañana terminar.

20
La música, mi compañera

La música, mi compañera,
la voz de mi Dios,
la insensata y laminera,
la que nunca dice adiós.
La que cava en el corazón,
la que siempre me deja entrar,
cuando hace frío fuera, cuando va a helar,
cuando no hago caso, ni atiendo razón.
La música, la que escucha,
la que en mi pecho a cada latido,
la que empuja, la esperanza ducha,
la que me deja siempre vencido.
La que trepa de mi alma la altura,
la que es mi ventura, mi desierto
donde toque lo que toque acierto,
la que me empuja, blanda y dura.
La música, mi compañera,
la voz de mi Dios esquivo,
las vueltas de mi tiovivo,

21
el olor de sempiterna primavera.
La que nunca abandona,
la que cama no deja vacía,
que rebosa en la alcancía,
que silencia la metadona.
La música, la que tiembla en las cuerdas,
la que resuena en el cuerpo,
la que marca todo el tiempo,
la que con el dolor está para que muerdas.
La música que calmó mi tormento,
que apaciguó la rabia de la injusticia,
la que con calma pericia
tembló en mis manos a cada momento.
“La música compañera,
virginal y ramera”1,
la que no miente, ni burla, ni engaña,
la que en el cruce, en la maraña,
te dice dónde el camino,
por dónde el destino se alcanza.

1 Silvio Rodríguez

22
Paré

Paré, a tiempo de seguir viviendo,


a tiempo de coger a tiempo
la próxima oportunidad.
Paré mi paso torpe, errático,
paré al borde, donde te veía.
Detuve mi paso al cabo de la distancia,
tan lejos de todo, donde poder empezar.
Detuve mi pensamiento
donde escrito a puro sufrimiento
estaba tu mirada en ese momento mirándome,
dándome la oportunidad.
Detuve mi pensamiento a la sombra,
apacigüé todos mis sentidos, los siete.
Paré a tiempo el neurótico carrusel
que vuelta tras vuelta me perdía.
Cuando supe que aún era a tiempo paré,
detuve mi voz que se empeñaba en la derrota,
que no hacía más que contar

23
los fracasos, todos y cada uno.
Paré a tiempo supe, a tiempo de la vida,
del amor, la amistad, serenidad.
Supe que a tiempo cuando vi tu sonrisa,
cuando sentí tu abrazo justo,
para el justo hueco de mis brazos.
Paré, detuve mi pensamiento,
no quise saber nada más.

24
Cada vez me cuesta
menos el ridículo

Cada vez me cuesta menos el ridículo,


cada vez más fácil me es.
Veo cada expresión y en muchas
longitudes de onda lo que dice el corazón.
Diestro voy siendo a errar con la red.
Pericia tengo para el amor, el mío
que me enamoro honesto y sincerado
y por esa sonrisa que no juzga el ridículo
lo doy entero y verdadero y para siempre.
Pero he aquí la desgracia del bardo,
el lamento del vate,
amar mujer alguna y no ser la oportuna.
No escatimar los versos y las melodías
por una que ha de casar un día.
Esta es la suerte y este el mundo
donde ando, al alba soy noble caballero,
a la noche escudero sin espada.
Dos soluciones me dio hombre sabio;

25
deja que indique la dama
para quién el sudario,
contén tu verso inquieto y no subastes a la baja.
Antes de ir a ver a mi dama
ella era la motivación de mi alma,
después de verla sin demanda
precio más bajo puse a mi ridículo.

26
Al otro lado del
horizonte de sucesos

Mira deprisa, piensa despacio,


al otro lado del horizonte de sucesos
nos encontramos una y otra vez.
Sólo habrá sido un pensamiento
y nos habrá ido la vida en ello.
Al otro lado de cuanto sucede
seguiremos juntos, inseparables.
No habrá dado tiempo a pensar,
sólo un suceder en las sombras,
en el límite donde no escapa la luz,
donde el recuerdo está por vivir.
Donde la vida está por soñar,
donde nada nos puede separar.
Al otro lado del horizonte
lo que está por pasar es una dimensión
física donde nuestros cuerpos son pensados.
Al otro lado de cuanto sucede
está por suceder nuestro amor,

27
el recuerdo conjunto de lo que fuimos,
de lo que seremos, de cuanto es.
Si cruzamos el suceso del horizonte
al otro lado nos encontraremos,
encontraremos la vida que vivimos,
la relativa realidad que somos.

28
Palabra tras palabra

Palabra tras palabra


construyo despacio el devenir,
no son más que anhelos,
vanos sueños manchando el papel.
Tras cada palabra sólo el hueco,
sólo la ausencia y algo efímero.
Tras cada sonido subyace
el silencio que escapa de la noche.
Vano intento de borrar la soledad,
de callar el recuerdo, ignorar la memoria.
Palabra tras palabra
un hecho que no ha de suceder,
una preconización adultera,
el suspiro de una suerte vana,
una suerte que juega sus cartas
sin ninguna compasión.

29
Un vano sueño

Un vano sueño, irracional,


una vaga esperanza perdida.
Una promesa que nunca hice,
ni ahora tendré que hacer.
Una anticipación que me conduce
al malestar de la realidad.
Una realidad que me sacude,
la noticia a la que nunca me acostumbro.
Otra oportunidad de llorar
hasta la última gota de mi ser.
Un sentido que me contradice,
una suerte que otra vez
ha hecho sin contar conmigo.
Una preferencia que he vuelto
a confundir, que ha vuelto a errar.
Siquiera un no, siquiera la cuestión,
la conversación que abre las puertas.
Un nuevo delirio agotado, acotado,

30
descubierto, fracasado, fantástico.
Una fantasía patológica
que me hierve en las palabras,
que me satura los sentidos,
que me entrevena con lo real.
Nada había que perder,
y sin embargo, todo he dejado
de ganar, de tener, de sentir.

31
Para mí la cuenta pendiente

Para mí la cuenta pendiente,


la muesca en el corazón,
la mirada atenta, en vigilia.
Para mí el recuerdo de sólo un anhelo,
la memoria engañosa y más versos.
Para mí un suceso sin horizonte,
una cama vacía, una habitación insomne,
el hueco original, la auténtica carencia.
Para mí ni una sola caricia,
las manos vacías, nada entre las manos.
Para mí silencio sin compañía,
una duda que siempre quedará,
una melancolía que no me quiere dejar.
Para mí mirarte en silencio,
sin derecho a hacer esa pregunta,
oler tu perfume y morderme los labios,
morderme los cojones, el corazón.
Para mí este cuaderno y esta pluma,

32
esta letra pendenciera e ilegible.
Para mí una herencia que me consume,
una realidad que sume mis quebrantos,
una historia que ya no viviré.
Para mí los poemas de Borges y Neruda,
un marca páginas en lo que se escapó,
tinta a raudales y papeles en blanco.
Para mí una sonrisa sin el sentimiento
que siento cuando te sonrío.
Para mí la soledad entera, de la indecisión
de decirle a la persona errónea
lo que a otra debiera decir al oído.
Para mí, roída, la mirada perdida,
la palabra que siempre me sobra,
o los oídos que siempre faltan.
Para mí queda la imaginación sedienta,
los sueños románticos, lúgubres y tétricos.
Para mí soñarlo otra vez,
una música que nunca me abandona.

33
Tras el horizonte

Tras el horizonte otras distancias


se pueblan de sucesos,
otras vidas repiten las mutaciones.
Tras el horizonte qué seremos,
una dimensión alternativa,
una alternativa a nuestra
dimensión humana acotada por la física.
Tras el horizonte de sucesos
todo se repite mutando el resultado,
todo lo que seremos sólo será
una alternativa que se puede
tomar o no en el cruce.
Los eventos que me trajeron
a tu presencia inmarcesible
no fueron más que acertados errores.
Tras la línea que marca el límite
nos encontraremos una y otra vez,
infinitas veces hasta el final

34
que no será ningún final.
Tras el horizonte sólo un suceso
nos quedará por vivir;
vivir juntos el evento de vivir.
Tras el horizonte; ¿qué podrá
evitar que seamos uno, lo mismo?
Tarde o temprano todo sucede
en esta, aquella u otra dimensión.

35
Continué silbando mi camino

Me levanté, sacudí
el polvo de mi ropa
y continué silbando mi camino.
Sólo había sido otra derrota,
ya siquiera llevo la cuenta.
Esta vez me volvió a tumbar una mujer
que no me tuvo en cuenta,
que no me vio sin el miedo
y el prejuicio que acompaña mi nombre,
esa sombra cruel que se extiende
a mis pies, que mancha mi mirada.
En el segundo asalto
un hombre, que desde luego no era yo,
la sacó a bailar por la ciudad.
Ella le dijo que sí cuando se lo pidió,
como a mí me dijo que no.
Ni siquiera sé si llegó a sonar
la campana más que en mis oídos.

36
Esta vez, ella tampoco, me vio
sin ojos recelosos, sin mirada suspicaz.
Conté hasta diez y me levanté,
siquiera me dolía el corazón,
tal vez el alma siempre duela.
Tal vez mi paso siempre se resienta.
Esta vez tampoco, ella también,
no me tuvo en cuenta, no me vio
amable, querible, posible amante.
Sacudí el polvo de mi ropa
y silbando continué mi camino,
sólo unos versos quedarán, atestiguan
que en el segundo asalto caí.

37
Quién hubiera sido

Benditos los ojos


y alabado sea Dios
quién te encontrara
antes de decirte adiós.
Quién posara en el futuro
cansada la mirada
y aun no teniendo un duro
tuviera una amada.
Quién paseara a tu lado
tan feliz y orgulloso,
amado y enamorado,
sin pensamiento dudoso.
Quién partiendo de cero
cargara a su costado
todo el azul del cielo
y de la pasión el dorado.

38
Quién hubiera sido
el que te llevó de la mano,
el que ante el altar erguido
la mano te ensortijó.
Quien entre sus brazos protegió
la inmarcesible rosa,
quien en tus labios dibujó
sonrisa tan hermosa.

39
¿Quién sois vosotros?

¿Quién sois vosotros?


¿Qué verdad os ilumina,
con qué verdad queréis iluminar?
Qué justifica vanidad semejante,
qué alimenta el orgullo
y el prejuicio que os hace especiales.
Quiénes sois vosotros con vanidad tal
que lo ajeno despreciáis,
que juzgáis y os creéis con derecho a juzgar.
Qué justifica la auto maestría,
que a todo el mundo queréis enseñar.
¿Acaso toda la senda habéis andado?
¿Acaso domado la serpiente de plumas?
Qué justifica persona alguna
con vanidad tan prominente.
Vosotros que habéis caído en la trampa,
en la red de la ignorancia.
¿Acaso os creéis únicos?

40
¿Acaso en algo especiales?
¿Acaso creéis que lo que sabéis
es la verdad que todo el mundo
debería saber, que a todo el mundo
debiera iluminar en su ignorancia?
Nada justifica vanidad tal,
sólo una personalidad con carencias.

41
Saldremos de dudas

Saldremos de dudas
cuando la luna riele
sobre el nácar de mis huesos,
de nuestros huesos descarnados.
Entonces no habrá
vuelta atrás, ni posible rendición;
la vida habrá sido un sueño.
El que aspiró, cayó igual,
de nada valen palacios y torres,
sólo ese hueco en el osario,
esa grieta perdida en el tiempo.
Cuando salgamos de dudas
será tarde para replantearse
la vida errática, perdida.
No quedará más que el brillo
de una luna que también
se perderá en el tiempo
como todos nos perdemos.

42
Te miro y disimulo

Te miro y disimulo,
que no se note que mi corazón
suspira al ver tus labios,
al oír tu voz, y tu mirada,
los ojos rasgados que ya amarán.
Te hablo y disimulo,
que no se note mi querencia,
que no revolotee en mi voz
las mariposas que en mi estómago
me dicen que no más que un sueño.
Te escucho disimulando
que a tus labios volaría
como vuela mi imaginación,
como me revolotean los versos
que por tu melena negra se deslizan.
Que no se note que vuelo a ti
como por casualidad
una y otra vez, una y otra vez.

43
Un navío a la deriva

Mi tiempo es una errata


en las páginas del gran libro.
Mi desvarío y mi desdicha
la presunción de un divino poeta.
Mi errar el escribiría
sin tener nada que decir,
de un sombrío vate,
de un vanidoso escritor.
Mi vida sólo un borrón
de tinta seca que marca
el pensamiento lento y la rápida mano
de un ilusionista desilusionado.
No soy más que un pensado,
un navío a la deriva del olvido.
Un pequeño ser que aún no aprendido
que es un pequeño ser,
un navío a la deriva.

44
La música suena

La música suena
y aunque quiera no pierdo el compás.
Las partituras que nunca tuve
no me estorban el caminar,
no me enturbian el oído.
La música suena
y ya apenas puedo tocar,
mi guitarra por fin descansa,
por fin puede dejar de decir.
El público que nunca tuve
me evitó volverme vanidoso,
me evitó que me endiosara,
que me creyera lo que no soy.
La música suena
y ninguna nota me es ajena,
la siento como si me hubiera
acompañado en lo bueno y en lo malo,
como si su nana fuera un recuerdo

45
que llevo escrito en la felicidad,
en la alegría de ser yo
una progresión infinita, ilimitada.
La música suena
y al compás las letras bailan,
mi corazón que no quiere detenerse
me cuenta el tiempo
y a tiempo todo entra, nada sobra.
Y sé con alegría y orgullo
que no soy nadie, que nada soy,
sólo un pequeño ser pensado
que a la deriva baila entre notas.

46
Nos unió la soledad
y la distancia

Nos unió la soledad y la distancia,


nos unió el anhelo y el sueño.
Nos unió el desamparo
y al amparo de la necesidad
caminamos largo trecho.
Y al deshecho sol esparcido
sobre los campos florecidos
compartimos el poco techo,
la poca comida y el camino estrecho.
Nos unió cada paso que dimos,
cada latido y del amor el olvido.
Nunca nos preguntamos si el otro,
si acaso yo, si acaso tú,
si acaso entre los dos.
Nunca pensamos si el espacio
menguante entre nosotros
pudiera ser espacio suficiente
para sembrar un amor.

47
Siento lo que siento

Puedo disimular, fingir,


desatender, omitir,
hacer como si nada pasase.
Puedo intentar convencerme,
mentirme a mí mismo,
decirme que no, que la realidad
es la que es; lo demás una mentira.
Puedo no decir nada, no decirme,
no decirte, no decirlo.
Puedo no mirarte, siquiera de reojo,
puedo imaginar, pensar
que lo que siento no es más
que mi imaginación enfermiza,
solitaria, fantástica, mentirosa.
Sin embargo, no puedo dejar de sentir,
de sentirte aun a eones de tiempo,
de distancia, de soledad.
Por mucho que lo intente

48
cuando estás te miro,
te siento, deseo lo que deseo.
Cuando te vas te sigo
con la mirada, con el corazón,
con el alma atrapada en tu olor.
Por mucho que me mienta,
que mienta al mundo,
siento lo que siento y lo quiero sentir.
Presiento que el anhelo
es eso que siempre quedará.

49
Me adentré

Me adentré en un lúgubre pensamiento,


oscuro y húmedo, repleto y vacío.
Me perdí recoveco a recoveco,
me lie en cada recodo,
anduve sin ser consciente
de que cada vez me adentraba
más en la urdimbre de caminos.
Por un momento creí
que el tiempo, del que no tenía sentido,
perdí sin remedio, sin utilidad.
Mas en un cruce de sinuosas sendas
me encontré con una verdad
que me dijo; todo es mentira,
nada es lo que parece,
y lo que parece, nada es.
Supe que, por lo tanto,
siquiera ella existía,
siquiera el pensamiento

50
que me llevó a errar,
que me llevó a continuar
recodo a recodo.

51
El amor

El amor no entiende
de límites, barreras o condicionamientos,
lo que tenga límites, barreras
o condicionamientos no es amor.
Si no es ciego no es amor,
si no es todo el día
y toda la noche no es amor.
Si no es mutuo mejor que no lo sea.
El amor es un regalo,
si puedes comprarlo no es amor.
El amor si es está
en todas partes siempre.
El amor perdura, nunca del todo
se extingue, siempre hay
donde hubo, donde estuvo.
El amor ocupa todo el pensamiento,
todo el espacio que hay por dentro.
El amor no sabe mentir,

52
no se puede ocultar, salta a la vista.
El amor te deja desarmado,
hace bueno al desalmado,
hace hueco y falta el ser amado.

53
Más allá del horizonte

Más allá del horizonte


hay un suceso que sucede sin cesar,
pero que nunca hemos vivido.
Más allá del horizonte nada importa,
ni el sufrimiento que hayamos sufrido,
ni el dolor, ni la soledad.
No importa quiénes hayamos sido,
ni lo que hayamos hecho en la vida.
No tiene importancia si una vez creímos,
o fuimos siempre escépticos.
Más allá del horizonte espera el hogar,
espera el amor y el olvido,
espera el tiempo detenido,
todo el amor que dimos
y repetido por siempre el que recibimos.
Más allá del horizonte y los sucesos,
más allá de los errores
sólo una paz sin límites,
una felicidad sin definir.

54
Cuento y trazo los trazos

En los oscuros días de incertidumbre


consulto en silencio el libro.
Cuento y trazo los trazos,
y con atención escucho lo que el maestro
me tiene que decir, que contar.
Sé que es sincero como un espejo,
lo que tenga que decir sin callar dice,
si tiene que amonestar o felicitar.
Yo asumo humilde sus palabras,
sus enseñanzas que nunca yerran.
En esas noches que la trama
no veo, no puedo adivinar,
abro el libro y escucho sin hablar,
el maestro sólo responde una vez.
Sé, comprobado he, que no miente
nunca, que nunca se equivoca,
si acaso equivoco yo la pregunta,
acaso el dictamen no entiendo,
acaso la mutación se me escapa.

55
Tantas veces consulté que al cabo aprendí;
ahora sólo pregunto una vez.
En esos tristes días de soledad e invierno
leo a veces por leer, por aprender
a qué me lleva cada paso, cada decisión.
Tantas veces me habló el maestro
directo al corazón, al pensamiento hundido.
Tantas veces me dio un dictamen,
tantas veces me alentó a seguir,
a mirar tras el siguiente recodo.
Y sé, como lo siento, que nunca mintió,
que nunca omitió, directo al corazón.

56
El destino apunta

Al cabo de la calle
el destino apunta
a nuestra frente.
Frente a él nada
se puede hacer.
Siquiera puedes esquivar,
siquiera retroceder.
En la calle, al cabo
del tiempo transcurrido,
un destino macabro
apunta a nuestros sentidos.
Con él nada se puede hacer,
no sirve protestar, creer
que es injusto, inmerecido.
Al cabo del tiempo
la suerte decide el destino,
la suerte dice lo que ha sido.

57
La escalera

La escalera del olvido es irremediable,


si se baja o se sube, ya no se puede retroceder.
La escalera a la fama peligrosa,
pues la vanidad, la arrogancia y la soberbia
carcomen los peldaños, la baranda,
preparan una caída sin fondo.
La escalera al cielo trae ignorancia,
cambia la paz por la consciencia,
nos aparta del mundo de lo real.
La escalera a los infiernos puede
no tener retorno, puede sólo bajar,
arder en cuanto llegas, ceniza ser.
La escalera de la locura es sinuosa,
fría y oscura, solitaria o incomprensible,
puede ser de olvido o memoria cruel,
puede ser de un latido postrer.
La escalera que lleva a tu piso
es empinada, larga como una soledad,

58
sin rellano ni descansillo,
con una baranda resbaladiza y exigua.
La escalera de la desdicha nos aleja,
nos paga la soledad con soledad,
uno para arriba y dos para abajo.
La escalera de la consciencia nos trae
el dolor y la comprensión del dolor.

59
Me apartas, me evitas,
me niegas

Me apartas, me evitas, me niegas,


no escuchas mis palabras, lo que tengo que decir,
no me hablas, siquiera lo que quieres decir.
No sé si habrá una buena razón,
o sólo que estás tan loca como yo.
No me digas que tiempo no tienes,
que te pesan en el costado mis versos,
este triste consuelo de hablarte en ellos.
Tras la soledad sólo queda, como siempre,
el amarillo de los dedos, el olor a tabaco,
el sabor a café frío, el sabor del reproche.
No me aceptas, o alguien no me acepta,
me apartas, me evitas, me niegas,
niegas que mi amor fuera real,
que el sentimiento nacido en tanta conversación,
sea válido, útil, que sea merecido o merezca.
Tal vez duela lo que escribo,
o le duela a él si prestas atención.

60
De seguro la vida nueva cambia las cosas,
uno se hace mayor cuando depende
un ser frágil de nuestra entereza,
un ser que al crecer también nos abandonará.
Nada hice más que ser yo, como soy,
con mis vicios, virtudes, defectos y manías.
Mi premio, al cabo, soledad e incomprensión.

61
A tiempo

A tiempo tuve papel y pluma,


tinta y una y otra musa.
A tiempo todo el tiempo de mi vida,
todas las noches que no pude evitar
sufrir, que no pude evitar la soledad.
A tiempo la música y siempre un instrumento.
A tiempo la austeridad, la pobreza,
las carencias que me hicieron humilde.
A tiempo todos los libros del mundo,
todos los maestros de la historia.
A tiempo tuve una curiosidad innata,
insaciable, incansable, irrenunciable.
A tiempo comprendí por qué no,
y cuando era, por qué sí lo era.
A tiempo no tuve nadie que escuchara,
nadie que leyera, nadie que suspirara.
Tan a tiempo me conformé con lo que había,
con lo que Dios, o la suerte otorgaron.

62
Tan a tiempo asumí que quizás para nada
fuera todo, quizás sólo pasar el tiempo,
quizás sólo vivir conscientemente, contento.

63
Siempre me precipité

Tal vez, seguro, siempre me precipité,


anticipé lo que era impredecible.
Me quedo mirando a una posibilidad futura
a veces siquiera posible, sólo mi imaginación.
Contigo continuamente me pasa;
doy por sentado y al cabo me sorprendo,
mis ojos no vieron, no oyeron mis sentidos.
Tal vez sólo sea por el amor que te tengo,
por lo que me importa tu atención,
esa que prestas disimuladamente,
esa que da sentido y ánimos para seguir.
Muchas otras veces me ha pasado, otras personas,
mismas circunstancias y resultados.
Muchas otras veces he pensado que nadie apreciaba,
que despreciaban, menospreciaban, ponían precio.
Sin embargo, contigo nunca atino a acertar;
ya me estoy enfadando, desilusionando,
cuando me doy cuenta de que me equivoco,

64
que otra vez me he precipitado,
dado por sentado lo que decían
los condicionamientos, las carencias.

65
La traición

La traición serpentea en la necesidad,


entre las cosas que se necesitan.
Justificando que se traiciona a los amigos,
que se pisotean los principios.
Todos traicionamos de alguna manera,
en algún momento, a alguien.
La traición es inherente al ser humano,
a la historia han pasado tantos héroes
como traidores han pasado, de la mano.
Si te das la vuelta pensando que no te tocará
serás traicionado o traicionarás.
¿Acaso no lo podemos remediar?
Tal vez con ser conscientes en todo momento,
en el momento de la verdad, cuando toca.
La traición mancilla el nombre,
enturbia la mirada, muerde en la yugular.
La traición puede ser sin darse cuenta,
sin siquiera querer, proponérselo.

66
Tengo tantos recuerdos…

Tengo tantos recuerdos…


de hecho, es lo único que tengo.
Recuerdo de cuando algo sucedió,
de cuando el sueño, al alcance de la mano,
me daba alguna oportunidad.
Oportunos recuerdos, quizás demasiado
y por lo mismo dudo de su veracidad.
Recuerdos que quizás sólo sean
engaños de la memoria,
trampas de la carencia y la querencia.
Demasiados recuerdos como para que todos
sean de una realidad que sentía solitaria.
Ahora que me detengo a escuchar
a los recuerdos, aun no certeros,
tengo la duda de que sean verdaderos.
Quizás los construya yo mismo
para tener algo que escribir, que contar.

67
Al alba te contaré

Al alba te contaré,
te pasaré la cuenta
de cada beso que faltó.
Haré recuento de las caricias
que no quedaron entre
las sábanas estremecidas y húmedas.
Al alba sabrás lo que falta
y lo que quedó en la madrugada.
Enumeraré cada peca que conté,
al alba te haré el inventario
de las miradas que nos miramos,
de las veces que no te pude ver,
de las veces que me escondí.
Te reclamaré cada beso
que no pude darte, que se quedó
en el cerco roto de mis dientes,
de mis labios que se enfriaban
irremisiblemente en el invierno.

68
Al alba todo habré contado,
la soledad y cada instante disfrutado.

69
Nunca me esperaste

Sé que me quisiste,
sin embargo, nunca me esperaste,
nunca esperaste a que llegara.
Y cuando llegaba, lo que parecía
es que no querías que llegara.
Sé que en algún momento
tuve un rinconcito en tu corazón,
que le hablabas a tu madre de mí.
Sin embargo, cuando corría a tu lado
tú estabas con alguien, compartías,
pero nunca conmigo que te busqué
estuvieras donde estuvieras.
Nunca pareció agradarte verme de nuevo,
siquiera me dabas al llegar dos besos,
y, sin embargo, sé que leíste mis poemas
atenta y con el corazón de par en par,
y con el amor listo para amar.
¿Cuántas veces fui donde estuvieras?

70
Aunque tú nunca me esperaste,
no me volviste a tener en cuenta
cuando querías un compañero,
una compañía, un amor verdadero.
Yo te hubiera seguido a donde fuera
y aún lo estaría, eliminaría el condicional.

71
Hago memoria,
busco las piezas

Hago memoria, busco las piezas,


las ordeno así o asá, ato los cabos.
Observo uno y otro resultado,
mas no me convence el resultado,
algo creo que me falta, algo pasé por alto.
Hago memoria, busco algún sí entre nones,
mido cada trecho, cada tramo,
cada hecho armo y desarmo.
Pero siento que algo falta, algo olvidé,
algo pudo quedar perdido en las arenas
de la soledad que sediento crucé.
Muchas otras veces intenté el rompecabezas,
intenté recordar cómo era
y juntar las piezas certeramente.
Alguna vez me di por vencido,
abandoné toda pretensión, el anhelo,
incluso pensé que así tal vez,
aunque por sí mismo no siempre

72
se resuelven las cosas, las incógnitas.
Al final te dejé para el final,
cuando estuviera de todo cansado,
del todo apalancado en un rincón.
Y probé y probaré una vez más,
miraré en mi memoria a ver si está,
si lo viví o sólo lo quise vivir.

73
Ha sonado la alarma

Ha sonado la alarma,
carga el arma y apunta.
Apunta al corazón o a la cabeza,
con destreza al punto débil,
que tu cubil nadie asalte.
No te dejes por nadie intimidar,
amedrentar porque a tu corazón
una mirada fija apunta.
A punta de escobazo córrelo,
que las balas y los besos
no te alcancen la razón.
Cierra la puerta blindada,
blinda también la trasera,
no te ablandes por primavera,
ni por palabra traicionera.
Tú la has escuchado,
ha sonado la alarma,
carga el arma y apunta

74
al corazón del que se acerque.
No te dejes embaucar por sonrisa
ni aduladoras palabras.
No entregues el corazón sin luchar,
no luches si no es por corazón.
No admitas rendición
ni condición alguna,
no vendas a la baja,
no vendas el corazón.
Pon la venda sobre los ojos
y apunta a la cabeza.

75
No se preocupa el sol
tras la niebla

No se preocupa el sol tras la niebla


y nosotros no podemos verlo.
Él brilla fuera y nosotros dentro
nos congelamos, morimos de frío.
Nadie contaba que en el invernadero
fuera siempre invierno, nunca hubiera sol.
Murieron las plantas, todo alimento,
murieron los animales, todo sustento.
Ahora tenemos electricidad, luces,
pero no alimentos, comemos piedras
y bebemos agua sucia, llena de plástico
y aceites de motor, lubricantes.
El último que muera que haga recuento
de la extinción masiva, la destrucción
de la que nos encargamos personalmente.
Que deje testimonio para especies futuras,
cuando dentro de un millón de años
la tierra se pueble de nuevo con nuevos seres,

76
tal vez ya ninguno inteligente,
pues es sabia la vida y el planeta;
no permitirán que otro ser como nosotros
pise la faz de la tierra.

77
Creí que te perdería
y te perdí

Creí que te perdería y te perdí.


Pensé que nunca te tendría
y no te tuve de ninguna manera.
Adiviné los sucesos en el horizonte,
preví lo que era fácil de prever.
Preconicé y acerté lo que pasaría
y lo que no pasaría, tan claro lo vi.
Pude ver el evento del horizonte,
pude andar el camino imaginando.
Pude hasta saber cómo me sentiría.
Pero todo esto era tan sencillo
como haberlo vivido repetidas veces,
llegar al horizonte antes de llegar.
A ti tantas veces te vi, te soñé,
y tantas veces vi que ni siquiera te acercabas,
que siquiera me dejabas entrar
en tu órbita, en tu trayectoria.
Te pude ver pasar incluso antes

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de que emprendieras la marcha,
antes de que empezaras a girar atraída
por la gravedad del agujero negro,
a donde seguro iremos todos a parar.
Y a pesar de todo, todo me dolió.
Pude ver, mas no evitar, prever,
mas no cambiar la suerte y el cuento.
Y a pesar de todo cada vez que pasas
sigo sin remisión tu larga estela.

79
La vida era

La vida era una gota de agua,


un copo de nieve en buena hora.
Un aullido en el monte, bajo la luna.
La vida era una fuente de agua pura,
cristalina, limpia, imprescindible.
La vida era simple, instantánea,
sin las complicaciones humanas.
La muerte era justa, sin implicaciones,
sin llanto, pesar y lamento.
La vida no era condicional,
no había en ella pasado, ni futuro.
La vida era un rayo de sol
pasando por entre las ramas
de árboles que hoy son carbón
y electricidad, progreso y destrucción.
La vida no aguardaba a ser atendida,
nadie la condenaba, ni tenía que recurrir.
La vida era una noche oscura,

80
un silencio donde se podía escuchar,
donde la voz de los animales se oía.
La vida era un verde brote
que cada año se renovaba y multiplicaba.
Ahora la tenemos contra la pared,
la extorsionamos y abusamos de ella.
Ahora espera en cada esquina,
aguarda en una sala de espera,
se ahoga entre el plástico del mar,
de la tierra, el plástico de todas partes.
Ahora cuando se acaba hay sufrimiento
y negocio con sus pertenencias.
La vida era dura y hermosa,
ahora es dura y llena de mierda.

81
Me atrevería a decir

Me atrevería a decir
mas por si acaso me callo.
Alguna crítica podría hacer o dar,
mas por no herir sentimientos
me callo a sabiendas que más guapo estoy.
Me atrevería a explicar por qué,
por qué somos como somos,
por qué actuamos como actuamos,
y por qué sentimos como sentimos
cuando somos humanos y sentimos.
Podría dar mi parecer.
¿Mas a alguien le importa?
¿Importa lo que diga uno más?
Me atrevería a hurgar en las heridas,
mas por no asumir las consecuencias
me meto el dedo en otra parte.
Sabría atinar en dar cada respuesta,
mas hasta yo descreo y no me creo.

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Te podría decir cuanto te hiere,
cuanto te ablanda el corazón,
mas por si acaso me meto en mis cosas,
no vaya a ser que la tomes conmigo
por no ser más que sincero,
por faltar a la discreción y no ser un caballero.

83
Tiré la piedra y no
escondí la mano

Tiré la piedra y no escondí la mano,


me juzgaron por ser el único.
Cometí pecados y asumí la responsabilidad,
tuve vicios y asumí las consecuencias,
tuve manías y asumí por qué.
Puse la cara y esperé el puñetazo,
defendí con afiladas palabras la dignidad,
ponderé mi orgullo y asumí que lo tuviera.
Entreví la noche y la oscuridad,
la luz y el amanecer, el luminoso día.
Quise la libertad y mucho me costó,
quise compañía, pero me tocó soledad.
Busqué el problema y la solución,
el por qué y hasta el cuándo.
Quise sobrevivir y por ello me condenaron,
creyeron todo, pero no me preguntaron a mí.
De nada sirvió justificación alguna,
ninguna causa, casualidad o azar.

84
Me acusaron de ser alevoso, de ser malo,
de haber planeado todos mis errores.
La sociedad me expulsó, me dejó la calle
y no he visto club con socios más honrosos.

85
De vez en cuando
leo mis cuadernos

De vez en cuando leo mis cuadernos,


los viejos poemas que son como
marca páginas de la memoria.
Recuerdo cada momento, dónde estaba,
quién era yo por aquel entonces.
Recuerdo cada musa y su amor pasajero.
Amores de todo tipo; platónicos, inconclusos,
imaginados y, sobre todo, dejados pasar.
En cada verso leo el anhelo o la querella,
qué me tenía enfadado o encantado.
Leo mi manera de pensar, mis errores,
los sentimientos que me llevaban a escribir.
Leo mis viejos cuadernos y en todos ellos
está ella, la reina de mis musas,
el recurso más recurrente que tengo,
que me sirve para un bien o para un mal,
que me quita los dolores y causa sufrimiento,
que me acompaña en la soledad

86
y que una y otra vez me deja solo.
Leo mis viejos cuadernos y en todos
está ella, en cada ocasión adaptada
al tema del poema en cuestión, al tiempo,
las circunstancias o el ánimo que tuviera.
Menos mal que ella no sufre por mi abuso,
menos mal que no los lee y, tal vez,
aunque los leyera, no se reconocería.

87
Dueño y señor

Dueño y señor pierdo el tiempo


que es mío, sin nada mejor, ni peor,
que hacer que escribir cuanto
se me pasa por la cabeza o el corazón.
Dueño y señor hago con mi soledad
lo que quiero, lo que me apetece;
sabedor soy que a nadie le importa,
que nadie sufre por mis manías,
por los pocos vicios que me quedan.
Dueño y señor de mi memoria
adapto mis recuerdos a lo que necesito,
si quiero recordar un tiempo feliz,
o un amargo tiempo recordar si quiero.
Dueño y señor de mis sentimientos
me miento si me parece bien,
o me digo sin tapujos la dura verdad,
me cuento la versión que mejor me va,
me cuento desde el punto de vista

88
que cada día me apetece o no.
Dueño y señor de mi voz no digo palabra
cuando estoy con otras gentes,
o solo hablo solo sin parar, hasta por los codos.
Dueño y señor de mi parecer, de mi padecer,
de mi dolor y de todo mi sufrimiento,
me duelo y sufro y padezco a mi parecer.

89
La jaula de oro

Te encontré con la patita rota,


te llevé a casa para curar tus heridas,
abrí para ti la jaula de oro.
Estuviste largo tiempo convaleciente,
aprendiendo de nuevo lo que tenías que saber.
Cuando ya estuviste curada me negué
a dejar abierta la hermosa jaula de oro.
Cuando por fin la dejé abierta
miré para otro lado con la esperanza de que tú
te quedarás dentro para siempre.
Mas no te lo pensaste y a volar echaste.
Desconsolado mi corazón buscó quien le diera
todos los mimos y cuidados que te dio.
Mas no encontró una jaula dorada
y aunque lo hiciera, siquiera sé si entraría,
y si entrara, al poder escapar lo haría
contento, con dicha en el corazón.

90
Fíjate bien en lo que digo

Fíjate bien en lo que digo,


porque sólo lo diré una vez.
Deja a lo que estás prestando
la tan necesaria atención.
Escucha con los ojos abiertos,
con sentidos conscientes,
lo diré sólo una vez
y si no te enteras ya nunca jamás
sabrás de qué iba el asunto.
Seguramente nunca más podamos
prestar toda atención
a una sola cosa, a una cosa sola.
Si no escuchas puede que ya nunca más
veamos a través del espejo,
que ya nunca más veamos
la locura galopante de esta vida,
de esta existencia mísera.
Yo lo diré vocalizando bien,

91
poniendo los acentos donde se deba.
Aguza bien los oídos,
y afina la vista desperdigada,
te lo diré solamente una vez
y ya nunca más hablaré del tema.

92
Y perdona, sobre todo

Perdona por lo que te dije,


por cómo te pudiste sentir,
perdona si fueron crueles
mis torpes palabras,
pero perdona, sobre todo,
por lo que no te dije.
Perdona mi torpeza
y mi falta de discreción,
perdona que no supiera contenerme,
que no refrenara mis impulsos,
pero sobre todo perdona
por lo que no conseguí decirte.
Por como no conseguí
que te sintieras aquella tarde,
por las palabras de ternura
que se quedaron en mi voz,
y perdona, sobre todo,
por haber sentido y nunca dicho.

93
Perdona que mi realidad
contigo compartiera,
que hiciera a mi verdad
importante para el caso,
perdona que no te dijera
que a tu lado nada importaba.
Perdona por haberme entrometido,
por dar una opinión
que tampoco tenía importancia,
por querer saber todo de ti,
y perdona, sobre todo,
por no haberlo querido suficiente.

94
Te diviso en la tormenta

Te diviso en la tormenta
como un faro brillante en la lejanía.
Me dibujas el contorno de la costa
y a tu puerto llego sano y salvo.
Te veo y el brillo de tu mirada
me ilumina el día feliz.
La prudencia me dice que nada
dé por sentado, que no crea sin comprobar.
Pero mi corazón dice que tu amor
espera mis palabras, mi atención.
La fluctuante autoestima
me dice que yo no, que seguro otro,
mas yo sé que tu mirada me busca,
y que siempre se encuentra con la mía.
La incredulidad dice que es imposible,
mas posible lo cree mi esperanza.
Busco tu luz en la tormenta
y me iluminas el camino a casa.

95
Busco en el viento tu voz y te escucho
llamarme, en tu esperanza mi nombre.
Si me equivoco de nuevo, si no atino,
serás siempre una vieja amiga.

96
Me perdí y no llegué a tiempo

Me perdí y no llegué a tiempo,


cuando llegué ya te habías ido,
estaba en otra cosa tu corazón,
tu pensamiento, que no halló razón,
dejó entrar en él otro amor.
Quedé plantado y abatido,
con cara de gilipollas y circunstancias.
No supe si algo llegaste a esperar,
tal vez lo hiciste hasta cansarte,
tal vez te sentiste plantada,
te quedaste abatida, con cara
de gilipollas y circunstancias.
Me retrasaron las dudas, los miedos,
me retuvieron pensamientos entreverados.
Me tuvieron preso las desestimaciones,
la falta de confianza, las veces
que por miedos y dudas y vergüenzas
me retrasé en tomar una decisión,

97
en creerme digno y amable,
capaz, estimable y deseado amor.
Sin embargo, no dejaré de esperar
hasta que me mires y me veas,
hasta que sea para ti el anhelo,
lo que sueñas por las noches,
tus ensueños durante la vigilia.

98
Te invitaré a una copa

Te invitaré a una copa


o a un café, a una cena,
o simplemente un paseo,
y si a paseo no me mandas,
cuando nos despidamos te besaré.
Te miraré con tierna ternura,
poemillas de amor te escribiré,
te regalaré flores y a cada
una de ellas tu nombre pondré.
Pondré esmero y cuidado
en cortejarte con caballerosidad.
Te acercaré la luz de las estrellas
y todo el amor que has dado
en cada beso yo te daré.
Te dedicaré cada libro que escriba,
te dedicaré mi tiempo y atención,
te tendré en cada pensamiento,
cada instante en la respiración,

99
tendré las palabras y los silencios
que necesitemos cada nuevo día.
Serás siempre mi prioridad,
hacerte feliz la labor de mi vida,
hacerte sentir cada día el amor.
Serás la alegría que me hace sonreír,
la verdad que me alienta
a dejar atrás todo el sufrir.
Siempre tendré todo el tiempo
que necesites, toda la vida
que quieras compartir, vivir conmigo.

100
Que nunca he podido
olvidarte

Creo que nunca sabré


lo que pasó al final,
yo monté en el tren,
tú quedaste atrás.
No sé si lloraste mi error,
que me enfadara en aquel momento,
cuando confesabas tu amor.
Tal vez la pena y la tristeza
te acompañaron de vuelta
a tu mundo real.
Tal vez te acompañaron
durante algún tiempo,
lo que tardaras
en enamorarte de nuevo.
Yo entendí que otro
ocupaba a tu lado la cama,
tú decías que no podías
dejar de pensar en mí,

101
o quizás al revés,
o quizás entendí bien
y aquel que se parecía a mí,
fue al que yo me parecía.
De todas formas
fueron muchos viajes en balde.
Para ti no eran más
que días de vacaciones
en tu tranquilo pueblo de Soria.
Sin embargo, para mí llegar
era una odisea, nada fácil ir,
y mucho peor volver.
Siquiera las veces
que fui hasta Salamanca
fuiste capaz de sonreír
al verme de nuevo.
Siempre se quedaron
en mis labios los besos
que no conseguí darte.
Quizás todo sólo un malentendido,
no era el destino que nos amaramos.
Tantos poemas que escribí
y aún escribo, tantos
que nunca he podido olvidarte.

102
Al lado del camino,
al fondo del jardín

Al lado del camino, al fondo del jardín,


estaré disimulando que estoy esperando.
Me haré el distraído, el ausente,
me haré el indiferente, el tranquilo.
Al fondo del jardín, al lado del camino,
haré un alto, como si estuviera agotado,
que no se note que vengo paseando,
que el camino es corto para mí,
para mi paso ligero, avezado caminante.
Disimularé una vez más mirando el paisaje,
esperaré que pases por allí.
Te hablaré sin que se note en mi voz
el anhelo y el afán, sin que se note
que andaba buscándote, que te esperaba.
Pasearé a tu lado sin que la impaciencia
me delate, delate mis ganas de ti.
Creo que tú también esperabas,

103
o andabas buscando lo mismo que yo.
Que también al lado del camino,
al fondo del jardín, disimulabas la soledad.

104
Siempre hay un misterio
en tu mirada

Siempre hay un misterio en tu mirada,


un secreto en tu voz que no dice.
Que algo se guarda esperando que el azar,
o interceda dios, o alguien se dé por aludido.
Siempre tras el silencio de la voz,
tras la cortina corrida de tu mirada,
queda una verdad que quién supiera.
Todos los días estoy a punto de preguntar,
consumidas mis entrañas por la duda,
por un silencio que me coarta, que me corta.
Te busco como el que otra cosa busca,
te escucho intentando adivinar los secretos.
Tal vez nunca llegue a saber, tal vez
mañana me atreva a preguntar, aventurar.
Tal vez sea mi nombre el que callas prudente,
tal vez mi mirada lo que tu mirada busca.
A mí también la prudencia me frena,

105
me pide la paciencia de la que cada vez
soy menos capaz; ¿Y si se trata sólo de preguntar?
De hacerte saber que yo, que también en mi voz.

106
Tuvimos tiempo

Tuvimos tiempo para ser felices,


sin embargo, ninguno éramos
lo que el otro quería, lo que el otro soñaba.
Tuvimos tiempo de vivir todo el amor
y no fue más que una relación
basada en el efímero placer,
en satisfacer los sentidos y dejar
los sentimientos en un rincón.
Tuvimos tiempo para conocernos
y no conocimos más que lo superficial,
lo que cualquiera hubiera podido conocer.
Sólo éramos críos que gastaban
sus días de garito en garito,
éramos jóvenes y hermosos
hasta que los excesos
se dejaron notar en la salud.
Tuvimos tiempo para la verdad,
enamorarnos el uno del otro que éramos.

107
Tuvimos tiempo de vivir mucho tiempo,
tiempo hasta para habernos aceptado.

108
Supe que eras tú

Supe que eras tú


la que nunca me besaría,
la que me evitaría siempre,
la que nunca me diría que sí,
y ni siquiera me diría que no.
Supe que tú serías
la que no me dirigiera la palabra,
la que a mis palabras oídos sordos.
La que sólo me regalara
una mueca de desprecio,
un aire de superioridad.
Supe que nunca valdría la pena
empeñarme en un querer
que casi te hacía vomitar.
Enseguida supe que eras tú
la que jamás apreciaría
una mirada, unos versos,
el silencio al verte pasar.

109
Supe que eras tú enseguida
la que no veía en mí
más que todos sus prejuicios,
más que un sucio desperdicio
que su mirada ofendía.

110
A veces brotan

A veces brotan como el agua


amada y necearía,
fresca y cristalina.
Como el sol tras las montañas.
A veces son una flor
que se abre en la madrugada
y en el frescor se propagan.
A veces son un parpadeo
que deja ver tus ojos,
un instante de luz que ilumina.
A veces se cazan al vuelo,
se atrapan como un anhelo
que no queremos dejar escapar.
A veces se las busca desesperadamente
porque se siente, se quiere algo decir,
porque es incontenible el amor,
o el dolor, o la ausencia carcome,
porque la ofensa tira de la lengua.

111
Pero muchas veces se ocultan tras el silencio,
huyen de la voz y de la pluma,
de verse atrapadas en el papel,
de servir para expresar lo que no quieren.
A veces se las llama porque se necesita
dar forma a las vivencias, dar salida,
pero no acuden a nuestra necesidad.
Se escapan de decir lo que duela,
de herir a quien no se deba.

112
Tropiezo una y mil veces

Tropiezo una y mil veces


en la misma piedra.
La tengo registrada, en el zapato,
en el corazón, en la razón.
Sé siempre dónde está, dónde espera.
Incluso la veo cuando voy.
Sin embargo, tropiezo una y mil veces.
Suele tener unos ojos bonitos,
una sonrisa agradable, agradable olor,
una voz que cuando me nombra
me deja desarmado, inofensivo.
A veces hasta creo que me da una oportunidad,
que deja abierta la puerta de su corazón.
Pero cuando quiero dar un paso más
descubro que es una piedra
y en el zapato la tengo jodiendo.
La conozco desde que era un crío,
desde que aprendía qué era el amor,

113
desde que el amor me dio la primera
oportunidad de conocerle, de perderle.
Desde entonces fue una dura piedra,
una piedra sin conciencia.

114
Estuvo por pasar

Estuvo por pasar, en el horizonte lo vi,


mas una elección, un paso hacia otro lado,
una decisión, cambiaron los sucesos,
mis versos no sirvieron de nada,
nada pude hacer para que nos encontráramos
en el futuro que hoy vivimos.
Aquello que sí vivimos no fue más
que una posibilidad, otra dirección que hubiésemos
tomado, un paso al momento que yo anhelé.
No puedo más que recrearme en un sueño,
dueño de un presente que nunca pude imaginar.
¿Acaso tú vistes los sucesos en el horizonte?
¿A voluntad y posta modificaste el tiempo?
Tal vez lo viste y no lo querías, en mis ojos
viste el futuro que tanto yo buscaba
y diste un paso en otra dirección,
tomaste una elección que nos alejaba siempre.
Ahora no importa las vueltas que yo le dé,

115
el resultado siempre es el mismo.
No importa que siga la estela de los eventos,
los movimientos que no me llevan más
que a un presente de soledad que quise evitar.

116
Podemos

No podemos cambiar el pasado,


y pasado ha de quedar.
Podemos cambiar el presente
y hasta alterar el futuro.
Podemos cambiar cómo nos sentimos,
borrar la vanidad y falsa arrogancia.
Podemos dejar atrás cuanto fuimos
y hasta cuanto quisimos ser.
Ser, sin más habitar el presente.
Podemos obviar o prestar atención,
poner en el corazón el foco.
Podemos cambiar el destino desde
que así lo decidimos, ser sin más.
Podemos asumir lo que no se puede cambiar
y hasta lo que hicimos sin querer.

117
Uno más, no uno menos

Uno más, no uno menos,


acaso diferente, mi consuelo.
Sólo una voz que apenas se oye,
que apenas dejo que se oiga.
En la soledad diviso mi cielo,
dejo que mis palabras sigan.
Uno más, no uno menos,
aunque lo sienta hasta el fondo,
aunque me vea en el espejo,
que distorsionado mi reflejo
le enseña a mi vista incrédula.
Puedo esconderme, ocultarme
en un silencio que nadie entiende,
tras una sombra, un ya veremos.
Uno más, no uno menos,
y aunque me sepa diferente
perfectamente consciente
que lo mismo que los demás soy.

118
Mas no como nadie, ni como tú.
Ni como aquel que vende en el mercado
lo que quizás siquiera sea.

119
Dejaré cerrado al salir

Avisaré cuando haya terminado,


apagaré la pluma al salir
y me llevaré la luz conmigo.
Te enseñaré si quieres lo que mi corazón
dijo desde su rincón escondido.
Te dejaré leer su anhelante oración,
la pasión que lo llevó a padecer,
a sufrir como todo corazón.
Pasaré cuando todo haya terminado,
cuando ya dé igual luz u oscuridad.
Cerraré cuando ya no quede otra,
apagaré la voz y la echaré al bolsillo.
Lo que tenga que decir después de todo
me lo guardaré para mi cuaderno y para mí.
Apagaré la luz al salir y cerraré la puerta,
el que venga detrás que abra y que encienda
y que diga si quiere lo que tenga que decir.
Yo tal vez nunca vuelva de ese me fui,

120
tal vez nunca sepa si acaso sirvió
para algo, si acaso no perdí el tiempo.
Si acaso mi tiempo sirvió para algo.
Dejaré cerrado al salir, dejaré apagada
la luz que en tan buen momento iluminó.

121
Cuídate

Cuídate de la verdad,
de un ciento a otro viento.
Cuídate de la soledad,
de un tal vez y de un miento.

Cuídate del sentimiento,


del que no sea tuyo,
cuídate del pensamiento;
yo soy, yo influyo.

Cuídate de la mentira,
de la dádiva y la adulación.
Cuídate de toda tu ira,
de la rabia y la humillación.

Cuídate del que pretenda atarte,


del que cierra la jaula de oro,
cuídate de repetir como un loro;
esta es mi poesía, mi arte.

122
Cuídate de caer en el pasado,
de mirar al futuro y no al presente.
Cuídate del gurú, el sacerdote y el hado,
cuídate de lo que no esté en tu mente.

Cuídate de amor en mala hora,


no apoyes la cabeza donde no haya amor.
Cuídate de calmar a deshora
con comprimidos de muerte el dolor.

Si te gusta estar acompañado


cuídate de que te eche el ojo la soledad,
de su frío en la noche, su oquedad,
el silencio y de su amor amañado.

Si acaso eres sensible


cuídate hasta del dolor ajeno,
del malvado y el insensible,
cuídate de beber su veneno.

Si de ti no sabes reírte
cuídate del ajeno talento,
cuídate con la ironía medirte,
de escuchar las risas en el viento.

123
Cuídate II

Cuídate de aquel que no dude,


de palabra que no perdure
y de aquel necio que le ponga
precio al amor, la amistad, la libertad…
Cuídate de exigir a los demás
lo que tú mismo no estás dispuesto hacer.
Cuídate del recuerdo, no creas perfecto
lo que tu memoria dibuja en tu percepción.
Cuídate de absurda comparación, de juicios
de valor, de medir con tu rasero
al que no tenga dinero, ni sombrero gaste.
De ver en los demás lo que tú eres,
tus errores, tus vicios, tus defectos,
lo que eres a efectos prácticos.
Cuídate de creerte mejor que los demás,
de vanidad y arrogancia, de la seguridad
de que tu orgullo y tu soberbia justificados están.
Cuídate de mis palabras cuando me veas

124
con el morro torcido, fruncido el ceño,
del aguijón de la palabra, del abracadabra
que te ponga frente al incompasivo espejo.
Cuídate de no ver en el certero reflejo
ese pellejo saco de huesos que todos somos.
Cuídate, no más te digo, que el tiempo
no perdona una sola factura,
que la vida futura puede ser un horizonte
sin suceso. Cuídate que el exceso
no perdona y la factura cobra.

125
Nunca empuñaré un arma, dije

Nunca empuñaré un arma, dije,


y cuando vinieron a por mi familia
disparé sin pensar el fusil.
Nunca quitaré una vida,
le prometí al hado,
mas al vernos acorralados
quité la argolla y tiré la granada.
No quise nunca al cielo mentir,
pero al ver a mis hermanos
mancillados, puestos contra la pared,
degollé a los soldados con mis manos,
y en mi ser de justicia una sed
me llevó a beber del pozo sangriento.
Yo que confiaba en los mandamientos,
que pensaba que mi hado era justo,
que nos cuidaba del mal de los malvados,
yo que nunca creí que fuera capaz,
no quité una vida sino un ciento,

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por amar odié hasta mis cimientos.
Siquiera le pedí perdón a dios,
y cuando llegó mi hora, adiós
les dije a los hermanos que quedaban en pie.

127
Una sonrisa

Una sonrisa te dice que sí,


o te dice alegremente que no.
Una sonrisa anuncia el amor
o de él renuncia, riendo, sin más.
Si una sonrisa te espera
sonríe y teme lo que sea.
Con una sonrisa se va a cualquier lado,
es un salvoconducto para el infierno.
No te fíes del que no sonría,
de una sonrisa alevosa no te fíes.
Una sonrisa atrapa, te ata,
y no deja que te vayas con las manos vacías.

128
Camina a mi lado

Camina a mi lado, oye mis pasos,


sentiré cerca los tuyos.
Caminemos juntos el camino,
tú a tu manera y yo a la mía.
En cada bache seremos el cayado,
seremos juntos el vehículo.
Subiremos serpenteando cada cima,
nos iluminará el sol y la luna.
En cada fuente el agua fresca
nos regalará uno y otro horizonte.
Camina a mi lado, háblame sin prisa,
caminaré a tu lado con una sonrisa.
Cuando nos sangren los pies de caminar
bajo una encina nos curaremos de esta vida.

129
Cuando nos encontremos
tal vez tarde sea

Cuando te encuentre tal vez sea tarde,


quién seremos, qué querremos.
Tal vez la soledad apremie, ahora o nunca.
Cuando nos encontremos…
Ni siquiera nos reconoceremos,
seguiremos en silencio el camino.
Tal vez ya no queramos nada,
la compañía, que tan necesaria es,
nos parecerá una cosa de niños.
Yo te busqué con muchos rostros,
con nombres mil, con voces tan diferentes.
Cuando nos encontremos tal vez tarde sea,
una vida perdida, un amor inconcluso.
Cuando nos encontremos, si acaso
es que nos encontramos, quizás,
y digo sólo quizás, no sea tarde
y podamos algún momento ser felices.
No terminar esta vida sin haber probado

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esa felicidad que todo el mundo merece.
La alegría que es motivo suficiente
para levantarse cada día y con una sonrisa
salir al mundo, a la pesadilla.

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Contenido

A ti no un poema.....................................................13
Que el amor era poesía............................................16
La tela de la araña....................................................18
Y hiela en el corazón................................................20
La música, mi compañera.......................................21
Paré..........................................................................23
Cada vez me cuesta menos el ridículo....................25
Al otro lado del horizonte de sucesos.....................27
Palabra tras palabra..................................................29
Un vano sueño.........................................................30
Para mí la cuenta pendiente....................................32
Tras el horizonte......................................................34
Continué silbando mi camino................................36
Quién hubiera sido.................................................38
¿Quién sois vosotros?..............................................40
Saldremos de dudas.................................................42
Te miro y disimulo..................................................43
Un navío a la deriva.................................................44
133
La música suena.......................................................45
Nos unió la soledad y la distancia...........................47
Siento lo que siento.................................................48
Me adentré...............................................................50
El amor....................................................................52
Más allá del horizonte.............................................54
Cuento y trazo los trazos.........................................55
El destino apunta.....................................................57
La escalera................................................................58
Me apartas, me evitas, me niegas.............................60
A tiempo..................................................................62
Siempre me precipité...............................................64
La traición................................................................66
Tengo tantos recuerdos…........................................67
Al alba te contaré.....................................................68
Nunca me esperaste.................................................70
Hago memoria, busco las piezas.............................72
Ha sonado la alarma................................................74
No se preocupa el sol tras la niebla.........................76
Creí que te perdería y te perdí................................78
La vida era...............................................................80
Me atrevería a decir..................................................82
Tiré la piedra y no escondí la mano........................84
De vez en cuando leo mis cuadernos......................86
Dueño y señor.........................................................88
La jaula de oro.........................................................90
Fíjate bien en lo que digo........................................91
Y perdona, sobre todo.............................................93

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Te diviso en la tormenta..........................................95
Me perdí y no llegué a tiempo.................................97
Te invitaré a una copa.............................................99
Que nunca he podido olvidarte............................101
Al lado del camino, al fondo del jardín................103
Siempre hay un misterio en tu mirada.................105
Tuvimos tiempo....................................................107
Supe que eras tú....................................................109
A veces brotan.......................................................111
Tropiezo una y mil veces.......................................113
Estuvo por pasar....................................................115
Podemos................................................................117
Uno más, no uno menos.......................................118
Dejaré cerrado al salir............................................120
Cuídate..................................................................122
Cuídate II..............................................................124
Nunca empuñaré un arma, dije...........................126
Una sonrisa............................................................128
Camina a mi lado..................................................129
Cuando nos encontremos tal vez tarde sea..........130

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