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Migraña: Causas, Síntomas y Tratamiento

El documento describe los mecanismos que producen dolor en las cefaleas primarias como la migraña, incluyendo la tracción de arterias y venas intracraneales, compresión de nervios craneales, y espasmo muscular cervical. Explica que la migraña es un trastorno recurrente del sistema nervioso central que se presenta con dolor de cabeza pulsátil y síntomas autonómicos, y discute factores desencadenantes, etiopatogenia, fisiopatología, tratamiento sintomático y preventivo.

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Migraña: Causas, Síntomas y Tratamiento

El documento describe los mecanismos que producen dolor en las cefaleas primarias como la migraña, incluyendo la tracción de arterias y venas intracraneales, compresión de nervios craneales, y espasmo muscular cervical. Explica que la migraña es un trastorno recurrente del sistema nervioso central que se presenta con dolor de cabeza pulsátil y síntomas autonómicos, y discute factores desencadenantes, etiopatogenia, fisiopatología, tratamiento sintomático y preventivo.

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La migraña se encuentra incluida dentro de la clasificación de las cefaleas primarias, los

mecanismos que producen dolor en las cefaleas son los siguientes:

-Tracción o dilatación de las arterias intracraneales o extracraneales.

-Tracción o desplazamiento de las venas intracraneales.

-Comprensión, tracción o inflamación de los nervios craneales o espinales.

-Espasmo de los músculos cervicales.

-Irritación meníngea y aumento de la presión intracraneal.

MIGRAÑA.-

La migraña en una enfermedad crónica del sistema nervioso central, con manifestaciones
episódicas, que se presenta con cefalea recurrente, en general pulsátil, acompañada por síntomas
autonómicos y de aumento de la sensibilidad a estímulos (luz, sonidos, movimiento). Está
clasificada como una cefalea primaria.

Afecta en promedio al 12% de la población, con clara predominancia femenina (3:1).

Las formas clínicas más ampliamente estudiadas son:

La migraña sin aura. (común)

La migraña con aura. (clásica)

Los episodios de dolor se presentan determinados por 2 factores:

1.-La predisposición genética.

2.- Los estímulos.

Aproximadamente el 70% de los pacientes reconoce algún desencadenante de su crisis,


destacando la tensión emocional, la alteración del ritmo circadiano (sueño, tanto por defecto como
por exceso; cambio de horario por viajes), los factores hormonales (menstruación, menopausia), el
ayuno prolongado, el alcohol, el tabaco, los alimentos (cacao, quesos, cítricos, tomate, frutos
secos, embutidos, helados, aspartamo), la estimulación sensorial intensa, el esfuerzo físico y los
medicamentos (anticonceptivos, nitratos, tiroxina, hidralacina y amitriptilina).

Las complicaciones principales incluyen la migraña crónica, entidad de difícil tratamiento y muy
prevalerte, el estado de migraña, el infarto migrañoso, el aura persistente sin infarto y las crisis
comiciales desencadenadas por migraña. El esfuerzo de los sanitarios debe encaminarse a evitar
llegar a estas complicaciones con el uso de tratamientos sintomáticos y preventivos eficaces.

Finalmente, el impacto fundamental de la migraña incide en la calidad de vida del paciente. La


limitación de la capacidad funcional que se produce durante el ataque repercute tanto en la
vertiente biológica (dolor, náuseas, etc.) como en la psicológica (ansiedad, depresión) y tiene
impacto tanto en aspectos sociales (familiares, lúdicos, etc.) como laborales (disminución de
rendimiento, baja laboral). Este aspecto es clave para la evolución de la migraña, ya que puede
conducir al paciente hacia un consumo excesivo de analgésicos y degradar la migraña hacia una
cefalea crónica y continua.

Etiopatogenia.-

Según numerosos estudios efectuados en los últimos años, algunos científicos postulan la
existencia de un estado de hipersensibilidad del sistema nervioso, que parece tener ⁸un origen
genético. Las neuronas de la corteza cerebral en los sujetos con migraña reaccionan de manera
exagerada ante estímulos ambientales específicos.

Fisiopatología.-

Bajo determinadas circunstancias aparecen ondas de despolarización e hiperpolarización cortical,


estrecha- mente relacionadas con el fenómeno del aura y que marcan el inicio de un ataque típico
de migraña.

Muchos pacientes asocian las crisis de cefalea con la exposición previa a ciertos factores como
alimentos (chocolate, lácteos, bebidas alcohólicas), modificaciones del estilo de vida (estrés,
alteraciones del ciclo sueño-vigilia, ejercicios extenuantes), trastornos del ánimo (ansiedad,
depresión), cambios climáticos (exposición a luz intensa y calor excesivo) y cambios hormonales.

Por un mecanismo hasta ahora desconocido, los procesos de despolarización e hiperpolarización


cortical activan el sistema nervioso trigeminal que inerva las meninges y los vasos sanguíneos
intracraneanos. Cuando las células nerviosas del trigémino son activadas, sus axones terminales
liberan una serie de neuropéptidos que inducen inflamación transitoria en las meninges y en la
pared de los vasos sanguíneos.

Tales neuropéptidos incluyen neurocinina A, sustancia P y péptido relacionado con el gen de la


calcitonina. En respuesta a los mismos, se generan otras sustancias por parte de los tejidos vecinos
como prostaglandinas, histamina y serotonina, que estimulan las terminaciones sensitivas del
trigémino y producen el dolor de cabeza.
Tratamiento

El primer paso en el tratamiento tras el diagnóstico de migraña con o sin aura es la explicación
comprensible del proceso al paciente. Es importante explicarle que la migraña es una enfermedad
recurrente y episódica que no tiene cura, pero que, en general, puede controlarse para permitir
una aceptable calidad de vida, y aclararle las diferencias entre el tratamiento de la crisis aguda y el
tratamiento preventivo. El siguiente paso en el tratamiento de la migraña es la identificación de los
posibles factores desencadenantes de las crisis. Es importante que el paciente conozca el impacto
de algunos de sus hábitos de vida en su migraña.

Estos son muy variados y complejos, ya que son particulares de cada enfermo y no siempre
originan una crisis migrañosa en un paciente determinado. Los cinco factores identificados como
más comunes desencadenantes de migraña son: el estrés, el ayuno, los cambios atmosféricos, los
factores relacionados con el sueño, y en las mujeres, los cambios hormonales.

Tratamiento sintomático

El tratamiento de las crisis, comúnmente conocido como agudo o sintomático, es obligatorio en


todos los pacientes migrañosos. El tratamiento agudo recomendado es el que mejor se adapte a
las características del paciente, de sus crisis y al grado de discapacidad. Encontrar una medicación
efectiva para las crisis agudas puede ser relativamente sencillo en pacientes con crisis leves o
moderadas, o precisar varios intentos antes de encontrar un tratamiento satisfactorio.

Las medicaciones para el tratamiento de la crisis de migraña pueden dividirse en inespecíficas,


específicas y adyuvantes. Las medicaciones no específicas incluyen los analgésicos y los
antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Las específicas comprenden los ergóticos y los agonistas
de los receptores 5-HT1B/D, comúnmente conocidos como triptanes. Las medicaciones adyuvantes
son fundamentalmente antieméticos/procinéticos (domperidona, metoclopramida), necesarios en
pacientes con náuseas y vómitos.

Los analgésicos tienen una utilidad muy escasa en el tratamiento de la migraña, por lo que hoy en
día su indicación es muy limitada (migraña en la infancia y la adolescencia). Es altamente
recomendable evitar los mórficos y las combinaciones de analgésicos con barbitúricos, codeína,
tramadol y/o cafeína, por el riesgo de ocasionar cefalea crónica diaria por abuso de estos
fármacos.
El tratamiento sintomático ha de ser individualizado para cada paciente y para cada crisis: no todos
los pacientes requieren el mismo tratamiento para todos los episodios. Se debe educar a los
pacientes para que no recurran al uso excesivo de medicamentos para la migraña aguda.

Se debe evitar el uso de AINE y paracetamol en más de 14 días al mes, y el uso de triptanes,
ergotamina, opioides, analgésicos o combinación más de 9 días al mes.

Crisis leves-moderadas

Los pacientes con crisis de migraña leve o moderada, pueden tratarse inicialmente con un AINE por
vía oral, preferiblemente en combinación con metoclopramida o domperidona. No todos los AINE
son útiles en el tratamiento sintomático de la migraña. Los AINE con eficacia bien demostrada y
disponible en nuestro medio son el ácido acetilsalicílico, el naproxeno sódico, el ibuprofeno, el
diclofenaco y el dexketoprofenotrometamol.

Sus frecuentes efectos secundarios digestivos constituyen el factor limitante más importante para
el uso de estos fármacos en el tratamiento de la migraña, de hecho, hasta un 20% de los pacientes
pueden mostrar dispepsia con su consumo, aunque el efecto digestivo más grave son las úlceras
con hemorragias y perforaciones. El consumo crónico, especialmente en pacientes de edad
avanzada, puede empeorar la hipertensión arterial, aumentar el riesgo cardiovascular e inducir
retención hídrica y nefropatía (nefritis intersticial y afectación glomerular).

Los pacientes con crisis leves-moderadas y falta de respuesta o intolerancia a los AINE deben
recibir triptanes.

Tratamiento de los ataques agudos de migraña (terapia abortiva)

La elección del fármaco (tabla 1) dependerá de la frecuencia, la intensidad y la duración de la crisis,


así como de los síntomas asociados y de las preferencias del paciente (según su respuesta a
terapias previas, grado de incapacidad, etc.). En cualquier caso, se recomienda su administración
temprana, ya que una vez iniciada la crisis de migraña, la motilidad gástrica disminuye y se reduce
la eficacia de los preparados orales.
Por otra parte, los tratamientos específicos para las crisis de migraña (triptanes o ergotamina) no
son útiles en cefaleas tensionales. Este punto tiene una gran importancia, ya que son muy
frecuentes los enfermos que sufren ambos tipos de cefaleas primarias (migrañas y cefaleas
tensionales) y es preciso que sepan cuándo utilizar cada tipo de medicación en función del tipo de
dolor de cabeza. De no ser así puede producirse un uso abusivo de analgésicos que conducirá a la
denominada cefalea crónica diaria.

Para que el tratamiento sea realmente efectivo debe optimizarse, lo que conlleva el empleo de
dosis adecuadas, que se corresponden con las dosis iniciales referidas en la tabla 1. El empleo de
dosis inadecuadas de fármacos inespecíficos conduce a pobres resultados.

Crisis moderadas-graves

Los medicamentos específicos triptanes (almotriptán, eletriptán, frovatriptán, naratriptán,


rizatriptán, sumatriptán, zolmitriptán) y dihidroergotamina en inhalador eficaces en las crisis de
migraña. Los ergóticos eran los medicamentos sintomáticos específicos más utilizados en nuestro
país, probablemente por su bajo coste. Es importante recordar que todas las presentaciones de
ergóticos disponibles son en realidad combinaciones de ergotamina o dihidroergotamina con
cafeína, otros analgésicos y barbitúricos.

La eficacia de la ergotamina y otras formas de dihidroergotamina es intermedia entre los AINE y los
triptanes, mientras la dihidroergotamina en nebulizador nasal inhalada es eficaz en la crisis de
migraña. Los ergóticos comparten con los triptanes su acción agonista sobre los receptores 5-
HT1B/D, responsables del control del dolor migrañoso. Sin embargo, son menos específicos al
interactuar con otros muchos receptores (5-HT1A, 5-HT2 , 5-HT5 , 5-HT7 , α-adrenérgicos, D2 ), lo
que explica su variado perfil de efectos adversos.
Efectos adversos (Ergotamina, Dihidroergotamina)

Los más frecuentes son las náuseas y los vómitos, ya de por sí habituales en las crisis de migraña, y
se producen por el efecto directo de la ergotamina sobre los receptores dopaminérgicos del tronco
del encéfalo. Los efectos secundarios más temidos de la ergotamina y la dihidroergotamina son los
cardiovasculares. Estos fármacos inducen vasoconstricción no selectiva, más intensa y duradera
que con los triptanes.

Se han descrito elevaciones de la tensión arterial, angina/infarto de miocardio e isquemia de


miembros inferiores, incluso tras una sola dosis de estos fármacos. El empleo crónico de la
ergotamina se asocia a efectos adversos específicos.

Entre estos destaca sin duda la capacidad de la ergotamina para inducir cefalea de rebote y
desencadenar la temida cefalea crónica diaria por abuso de ergóticos. Además, la utilización
prolongada de ergotamina puede dar lugar a claudicación intermitente y acrocianosis de miembros
inferiores, náusea constante, úlceras rectales y trastornos fibróticos del tipo de la fibrosis
peritoneal, miocárdica o pleural.

Biodisponibilidad

Un grave inconveniente que influye sin duda decisivamente en su limitado nivel de eficacia es su
baja biodisponibilidad: 1% por vía oral y un máximo del 3% por vía rectal. La biodisponibilidad de la
dihidroergotamina nasal, 40%, es buena.

Efectos secundarios (triptanes)

Los efectos secundarios más comunes son náuseas y sensación de ardor o de presión en la cabeza,
el cuello o el pecho; este último puede ser desconcertante. Los efectos adversos cardiovasculares
graves son raros, ya que ocurren en menos de 1/millón de tratamientos.

Existen siete triptanes comercializados, que no se diferencian en su mecanismo de acción o


farmacodinámica, pero sí presentan diferencias farmacocinéticas relevantes que hacen que haya
triptanes más adecuados para cada tipo de crisis. A diferencia de los ergóticos, son agonistas
selectivos de los receptores 5-HT1B/1D/1F.

Indicaciones y posología

Teniendo en cuenta la superior eficacia y el perfil más limpio de los triptanes, un consenso de
expertos llegó a la conclusión de que los ergóticos no están indicados en pacientes con migraña de
reciente aparición, en los que son siempre preferibles los triptanes. Los ergóticos pueden
mantenerse en aquellos pacientes que los lleven utilizando largo tiempo con respuesta
satisfactoria, no presenten contraindicaciones para su uso y tengan una baja frecuencia de las crisis
(no más de una a la semana).
Otra posible indicación de los ergóticos serían algunos pacientes con crisis de larga duración y
elevada tasa de recurrencia del dolor, ya que su efecto es prolongado, si bien los nuevos triptanes
son hoy día los fármacos de elección en este tipo de crisis por su superior eficacia.

Los triptanes son medicamentos específicos, generalmente muy seguros y bien tolerados con
eficacia demostrada en el tratamiento sintomático de las crisis de migraña, siendo hoy en día el
tratamiento de elección para las crisis de migraña moderada-grave. Los triptanes son
potencialmente vasoconstrictores y, por lo tanto, están contraindicados en pacientes con
hipertensión arterial no controlada, enfermedad coronaria y cerebrovascular, y enfermedad
vascular periférica, pero han demostrado ser muy seguros en pacientes sin enfermedad vascular.

En los pacientes con náuseas o vómitos pueden administrarse en forma de liofilizados orales o por
vía nasal. Si el paciente no responde a estas opciones, es posible utilizar la formulación subcutánea
del sumatriptán. En los pacientes con falta de respuesta (hecho relativamente infrecuente) o con
intolerancia/contraindicaciones al sumatriptán subcutáneo (s.c.), se puede utilizar o asociar AINE
parenterales y/o metoclopramida (i.v.). Los esteroides endovenosos (metilprednisolona 80 mg/12-
24 h) están indicados en caso de estado migrañoso

El tratamiento con triptanes orales no proporciona alivio de la cefalea en aproximadamente un


tercio de los pacientes. Dado que la respuesta a una sola dosis de triptán no es predecible en un
paciente individual, puede ser útil probar una gama de diferentes triptanes en un individuo, con el
fin de seleccionar el “triptán ideal” en términos de eficacia y tolerabilidad para ese paciente.

Las evidencias en los ensayos clínicos indican que los pacientes con una pobre respuesta a un
triptán pueden beneficiarse en sucesivos tratamientos con un triptán diferente. La recurrencia del
dolor dentro de las 24 horas después del éxito del tratamiento inicial, se produce en
aproximadamente un tercio de las crisis tratadas con triptanes.

1. En caso de recurrencia de la cefalea, se puede tomar una segunda dosis de triptán. Si la


primera terapia de elección con un triptán resulta ineficaz a pesar de haberlo tomado al
inicio del ataque (es decir, tan pronto como se inicia el dolor), se debe considerar el
aumento de la dosis, otra forma galénica, o probar con otro triptán.

Si la recurrencia de la cefalea es un problema, entonces se puede considerar el uso de naratriptán


o frovatriptán, que tienen una vida media más prolongada que los otros triptanes, o el uso de una
combinación de un triptán y un AINE de acción prolongada como el naproxeno.

el tratamiento estratificado sigue el mismo esquema escalonado, pero eligiendo el fármaco inicial
según la intensidad de los síntomas y la incapacidad producida, y está indicado comenzar con un
triptán en los casos graves (tabla 2). Las guías clínicas aconsejan este tipo de tratamiento en
pacientes migrañosos, ya que la migraña se presenta de manera muy heterogénea y la alteración
en la calidad de vida también varía en función de cada paciente, más aún, el mismo paciente
puede sufrir cefaleas incapacitantes en unas ocasiones, y en otras ser éstas menos intensas.
En lo relativo a las contraindicaciones de los distintos tratamientos son las siguientes:

• AINE: úlcera gastroduodenal.

• Ergotamínicos y triptanes: cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular, hipertensión arterial


mal controlada, embarazado (todas estas son contraindicaciones absolutas para los derivados
ergotamínicos, y relativas para los triptanes).

Como ya se ha comentado con antelación, el tratamiento abortivo de las crisis de migraña, puede
basarse también en el empleo de una terapia de combinación. Son efectivas las siguientes
combinaciones de fármacos:

• AINE + paracetamol + metoclopramida

• AINE + diazepam

• AINE + cafeína

• Ergotamina + metoclopramida + paracetamol

• Triptán + AINE

• Triptán + codeína

• Triptán + AINE + diazepam

Finalmente, si la crisis migrañosa no responde al tratamiento y dura más de tres días, se habla del
denominado estatus migrañoso, que es una urgencia médica hospitalaria.

Tratamiento profiláctico de la migraña

Una vez que el paciente y su médico han decidido cómo tratar los ataques agudos, se debe
considerar el tratamiento preventivo. En general, las indicaciones aceptadas para el tratamiento
preventivo incluyen:

1. Dos o más ataques al mes que producen incapacidad con duración de 3 o más días por mes.

2. Tratamiento agudo contraindicado o que no haya respuesta al mismo.

3. Uso de medicamentos "abortivos" de la crisis más de 2 veces por semana.

4. Presencia de condiciones migrañosas no comunes, como la migraña hemipléjica, migraña con


aura prolongada o infarto secundario a migraña.

Otros factores que deben tomarse en cuenta son los efectos adversos del tratamiento agudo, la
preferencia del paciente y el costo del tratamiento agudo y preventivo. La terapia conductual y
otras estrategias no farmacológicas para la prevención de la cefalea pueden ser de utilidad.
Existe amplia variedad de tratamientos preventivos eficaces de modo variable. La revisión de la
literatura, especialmente de los ensayos clínicos controlados, proporciona una lista de los
tratamientos que han demostrado eficacia en la prevención de la cefalea migrañosa.

Tratamiento preventivo

El tratamiento de la migraña sería del todo insuficiente para muchos pacientes si quedara
restringido al terreno sintomático. Se calcula que al menos un 25% de los pacientes que consultan
por migraña al especialista de neurología necesita tratamiento preventivo. Este tiene como
objetivo fundamental reducir la frecuencia de las crisis, el número de días con cefalea y hacer que
estas sean más leves y, por tanto, más fáciles de manejar. En última instancia, se trata de mejorar la
calidad de vida y reducir el impacto de la migraña en la funcionalidad del paciente.

Medicamentos disponibles bloqueadores beta

Invariablemente se ha mostrado eficacia del propanolol, 80 a 240 mg/d, y del timolol, 20 a 30


mg/d en la prevención de los ataques agudos. Un ensayo en que se comparó propanolol con
amitriptilina sugiere que el propanolol es más eficaz en los pacientes con migraña sola; la
amitriptilina es superior en los pacientes con cefalea mixta, migrañosa y tensional.

Existe evidencia limitada sobre el efecto moderado del atenolol, metoprolol y nadolol. Los
bolqueadores beta con actividad simpatomimética intrínseca (acebutolol, alprenolol, oxprenolol,
pindolol) parecen no ser efectivos como tratamiento preventivo. Los efectos adversos encontrados
más frecuentemente con los bloqueadores beta fueron fatiga, depresión, náusea, mareos e
insomnio. Estos síntomas parecen ser bien tolerados y rara vez causan abandono prematuro del
tratamiento.

Antidepresivos

La amitriptilina y la mirtazapina son los fármacos más estudiados y son los únicos en los que existe
evidencia de eficacia en la prevención de las crisis. Las dosis más eficaces en los ensayos clínicos
variaron de 30 a 150 mg/d para la amitriptilina y 15 a 30 mg/d para la mirtazapina.
Los efectos secundarios más frecuentes con el uso de antidepresivos tricíclicos, incluyendo
amitriptilina y nortriptilina, fueron somnolencia, aumento de peso y síntomas anticolinérgicos.

No existe evidencia para el uso de protriptilina, doxepina, clorimipramina o imipramina. Hay


evidencia limitada del efecto moderado de la fluoxetina a dosis que van de 20 mg en días alternos
o 40 mg por día, y no existe evidencia a partir de ensayos clínicos controlados para el uso de
fluvoxamina, paroxetina, sertralina, fenelzina, bupropion, trazodone ni venlafaxina.

Anticonvulsivos

Para los anticonvulsivos, existe evidencia de la eficacia del topiramato. En el caso del valproato de
sodio los efectos adversos no son raros e incluyen aumento de peso, pérdida de pelo, temblor y su
potencial teratogenia, como defectos del tubo neural. Estos fármacos pueden ser especialmente
útiles en los pacientes con aura prolongada o atípica.

Se ha demostrado que la carbamacepina y la vigabatrina no son eficaces, y hay evidencia limitada


de eficacia moderada de la gabapentina.

AINE

En un metanálisis se mostró que en 5 de 7 estudios en los que se comparó la sustancia activa con
placebo existe un efecto moderado del naproxén en la prevención de las crisis. Se observaron
tendencias similares en ensayos clínicos controlados del flurbiprofen, indobufen, ketoprofeno,
lornoxicam y ácido tolfenámico. Los ensayos clínicos en que se comparó placebo contra aspirina,
aspirina más dipiridamol, fenoprofeno e indometacina no fueron concluyentes. No existe evidencia
de que el ibuprofen o la nabumetona sean eficaces en la prevención de la migraña.

Los efectos colaterales del naproxén no fueron significativamente mayores de los del placebo. Los
más comunes con todos los AINE fueron los síntomas gastrointestinales como náusea, vómito,
gastritis y sangre en heces. En los ensayos clínicos revisados, estos síntomas se presentaron en 3–
45% de los participantes.

Serotoninérgicos

De estos medicamentos, la dehidroergotamina intranasal tuvo la evidencia más firme en 4 ensayos


controlados con placebo. No existe evidencia suficiente sobre la eficacia de la ergotamina, la
combinación de ergotamina con cafeína, butalbital, alcaloides de la belladona, la metilergonovina
para la prevención de los ataques. Hay información limitada sobre los efectos adversos de estos
fármacos, los más frecuentes fueron los síntomas gastrointestinales. Existe evidencia sólida de la
eficacia de la metisergida, alcaloide ergotamínico semisintético, sin embargo, se ha informado del
desarrollo de fibrosis retroperitoneal y retropleural con el uso prolongado sin interrupciones.
El fabricante sugiere que el tratamiento con metisergida se interrumpa durante 3 a 4 semanas cada
6 meses de tratamiento. Otros efectos adversos incluyen síntomas gastrointestinales y en
miembros inferiores (dolor o inquietud).

Otros agentes serotoninérgicos que han sido valorados en la prevención de la migraña incluyen
pizotifen, lisuride, oxitriptan, iprazochrome y tropisetron. Sólo existe evidencia de la eficacia en la
prevención de los ataques de migraña para el lisuride y el pizotifeno. No existe información
suficiente publicada sobre los efectos adversos asociados con el lisuride, y el psizotifeno a menudo
se asocia con aumento de peso y somnolencia.

Bloqueadores de los canales de calcio

La evidencia para la nifedipina, nimodipina, ciclandelato y el verapamil es de poca calidad y difícil


de interpretar, lo que sugiere solamente un efecto moderado. No existe evidencia para el uso del
diltiazem en la prevención de la migraña. Los síntomas secundarios de estos fármacos son mareo,
edema, bochornos y constipación.

Se ha demostrado que la flunarizina, a dosis de 10 mg/d, es eficaz en la prevención de la migraña,


y se usa con mucha frecuencia en los países en que se encuentra disponible. Los efectos adversos
de la flunarizina incluyen sedación, aumento de peso y dolor abdominal. Se pueden observar
síntomas extrapiramidales y depresión, particularmente en los ancianos.

a2–agonistas

Existe evidencia de que la clonidina, agonista a2, no es eficaz en la prevención de los ataques de
migraña. Existe evidencia limitada de eficacia moderada de la guanfacina.

Terapia hormonal, magnesio y riboflavina

Existe evidencia clara de una eficacia leve de estos agentes en algunas circunstancias, pero son
necesarios más estudios. La mayoría de los trabaos existentes se efectuaron con muestras
pequeñas, en pacientes autorreferidos, o con muestras de pacientes especiales, o con errores
metodológicos.

Resumen del tratamiento preventivo

Para aliviar el sufrimiento de muchos pacientes con migraña, el médico necesita conocer las
indicaciones aceptadas para el tratamiento profiláctico e iniciar una terapéutica efectiva. Aunque
hay muchos fármacos disponibles para el tratamiento preventivo de la migraña, sólo unos cuantos
tienen eficacia probada.

Una vez elegido el medicamento se debe iniciar el tratamiento con una dosis baja y aumentarla
lentamente hasta que se logren beneficios clínicos en ausencia de efectos adversos o hasta que la
terapia se vea limitada por ellos. Debido a que el beneficio clínico puede observarse 2 o 3 meses
después de iniciado el tratamiento, éste se debe continuar por un tiempo adecuado.

Después de un periodo de estabilidad, el médico debe considerar disminuir o interrumpir el


tratamiento. Cuando se trate de elegir, disminuir o suspender los medicamentos, es necesario
entablar un diálogo continuo con el paciente en el que se tomen en cuenta sus expectativas y las
metas del tratamiento.

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