Ejercicios oculares
Los ejercicios oculares son una serie de movimientos y técnicas diseñadas para fortalecer, relajar y mejorar
la función de los músculos oculares.
Estos ejercicios pueden ser beneficiosos para diversas condiciones oculares y problemas de visión, así como
para aliviar la fatiga visual causada por el uso prolongado de dispositivos electrónicos y la lectura intensiva.
Alivio de la fatiga visual
Los ojos pueden cansarse después de períodos prolongados de enfoque cercano, como leer o trabajar
frente a una pantalla de computadora. Los ejercicios oculares pueden reducir la fatiga y la tensión ocular,
mejorando así el confort visual.
Fortalecimiento de los músculos oculares
Los músculos que controlan el movimiento de los ojos pueden fortalecerse y tonificarse mediante ejercicios
específicos. Esto puede ayudar a mejorar el enfoque, la coordinación y la agilidad visual.
Mejora de la flexibilidad ocular
Los ejercicios oculares pueden aumentar la flexibilidad de los músculos oculares, permitiendo un mejor
ajuste y adaptación visual a diferentes distancias y enfoques.
Corrección de problemas de visión específicos
Algunos ejercicios oculares están diseñados para abordar problemas de visión específicos, como la miopía
(visión corta), la hipermetropía (visión larga), el astigmatismo y la presbicia (vista cansada relacionada con
la edad). Estos ejercicios pueden ayudar a fortalecer los músculos involucrados en la acomodación visual y
mejorar la calidad de la visión.
Es importante tener en cuenta que los ejercicios oculares no pueden corregir problemas estructurales del
ojo, como cataratas, glaucoma o degeneración macular. Sin embargo, pueden ser complementarios a otros
tratamientos oftalmológicos y contribuir a una mejor salud ocular en general.
Fatiga visual
Siéntate en una posición cómoda y mantén una distancia de unos 20-30 centímetros entre tus ojos y un
objeto cercano, como un lápiz o un dedo extendido.
Enfoca tu mirada en el objeto cercano durante unos segundos, asegurándote de que esté bien definido y
nítido.
A continuación, desplaza tu mirada hacia un objeto lejano, como una pared o un árbol en la distancia.
Intenta enfocar ese objeto durante otros segundos.
Alterna tu mirada entre el objeto cercano y el lejano varias veces, enfocando cada uno de ellos durante
unos segundos. Puedes hacerlo de 10 a 15 repeticiones.
Durante el ejercicio, concéntrate en relajar los músculos de los ojos y permitir que tu visión se ajuste sin
forzarla. Evita apretar los ojos o fruncir el ceño.
Fortalecer la musculatura ocular
Siéntate en una posición cómoda y mantén una postura erguida.
Extiende el brazo derecho frente a ti, con el dedo índice apuntando hacia arriba.
Mantén la mirada fija en el dedo índice mientras lo mueves lentamente de un lado a otro, en un arco
horizontal. Asegúrate de que el movimiento sea suave y fluido.
Sigue el movimiento del dedo con tus ojos, sin mover la cabeza. Intenta mantener la mirada enfocada en el
dedo en todo momento.
Después de unos segundos de movimiento horizontal, cambia a un movimiento vertical. Mueve el dedo
hacia arriba y hacia abajo, en un arco vertical, mientras sigues el movimiento con tus ojos.
Repite el movimiento horizontal y vertical de 10 a 15 veces cada uno.
Flexibilizar la musculatura ocular
Siéntate en una posición cómoda y relaja tus hombros y cuello.
Dirige tu mirada hacia adelante y mantén la cabeza quieta.
Comienza moviendo tus ojos lentamente en sentido horario, trazando un círculo imaginario con tu mirada.
Intenta seguir el contorno del círculo de forma suave y continua.
Completa al menos cinco repeticiones en sentido horario.
Luego, cambia la dirección y realiza el movimiento ocular en sentido antihorario, trazando otro círculo
imaginario con tu mirada. Nuevamente, haz al menos cinco repeticiones.
Durante el ejercicio, intenta mantener una respiración suave y relajada.
Miopía i Hipermetropía
Siéntate en una posición cómoda y relaja tus hombros y cuello.
Extiende tu brazo derecho frente a ti, con el pulgar hacia arriba.
Enfoca tu mirada en tu pulgar y mantén los ojos fijos en él.
Lentamente, lleva tu pulgar hacia tu nariz, manteniendo la concentración en él en todo momento.
Detente cuando tu pulgar esté a unos centímetros de tu nariz y mantén el enfoque en él.
Luego, extiende nuevamente el brazo hacia adelante, alejando tu pulgar de tu nariz mientras sigues
manteniendo la concentración en él.
Repite este movimiento de acercar y alejar el pulgar de la nariz de 10 a 15 veces.