SKINNER
El desafío del
conductismo
Teorías de la personalidad
Alejandro Cabrera Sanabria
Introducción
• La teoría conductual explica la personalidad como una
consecuencia de las condiciones a las que uno está expuesto.
Una presa, Patricia Hearst, y un ciudadano libre en una nueva
democracia, Benjamín Franklin, experimentaron ambientes muy
diferentes.
• La historia de sus vidas suscita cuestiones acerca de la libertad
humana y el impacto de las situaciones en la personalidad, tema
central para las visiones conductistas de la humanidad.
Conductismo radical
• B. F. Skinner propuso una teoría de la conducta basada en los
principios del reforzamiento. Esta teoría describe cómo in uyen
en la conducta sus efectos, conocidos popularmente como
recompensa y castigo. Aunque la mayor parte de su trabajo fue
con animales, en particular con ratas, Skinner escribió mucho
acerca de las implicaciones del conductismo para los seres
humanos. Su modelo animal de aprendizaje es muy respetado,
pero las implicaciones que extrajo para los humanos son
sumamente controvertidas.
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LA CONDUCTA COMO LA INFORMACIÓN PARA EL
ESTUDIO CIENTÍFICO
• A diferencia de los teóricos considerados hasta ahora, no propuso
causas de la conducta dentro de la personalidad del individuo.
• De hecho, descartó a la personalidad como una disciplina que no
era del todo cientí ca y que estaba contaminada por suposiciones
teóricas precientí cas.
• Para Skinner, debería abandonarse la idea de que la conducta es
causada por fuerzas dentro del individuo (rasgos, pensamientos,
necesidades, etc.) a favor de explicaciones más cientí cas fuera
de la persona. Por tanto, su teoría no presenta un concepto de
personalidad en el sentido usual, sino más bien un desafío a la
idea de que una teoría de la personalidad pueda ser parte de la
ciencia.
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• Este enfoque se centra en predecir y controlar la conducta mani esta y
observable. Dicha conducta puede ser registrada con ablemente por
observadores independientes, quienes pueden estimarla o medirla de
otra forma. Además, a rma que las causas de la conducta son externas
al individuo. En contraste, la teoría de la personalidad tradicionalmente
ha buscado las causas dentro de las personas: rasgos, necesidades, etc.
Skinner argumentaba que es ilógico considerar que los rasgos de
personalidad (como la extroversión) o los motivos internos (como la
autorrealización y la ansiedad) puedan ser las causas de la conducta. Las
causas internas implican un razonamiento circular. Los rasgos se in eren
de la conducta, sea de la observación anecdótica o de un análisis más
formal. Los rasgos son por ende simples descripciones sumarias de las
conductas. Decir que (1) “Juan es agresivo porque golpea a la gente”
(una inferencia) y que (2) “Juan golpea a la gente porque es agresivo”
(una explicación) es un razonamiento circular que no puede defenderse
lógicamente.
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• Skinner a rmaba que pasar de las explicaciones internas, como
los rasgos, a las explicaciones externas, como los reforzamientos
y los estímulos, era un avance cientí co. Las variables externas
son convenientes para la ciencia. Pueden ser manipuladas por el
experimentador de forma que no se tenga duda de su estatus
como causas de la conducta. El conductismo de Skinner es más
rigurosamente externo que otros enfoques conductuales. Se le
llama conductismo radical para distinguirlo de otras teorías del
aprendizaje que incluyen algunas causas internas de la conducta
como los impulsos (Dollard y Miller) y las variables cognoscitivas
(Mischel y Bandura). Para muchos conductistas modernos, esta
negativa radical a considerar variables interventoras (variables
que no son directamente observables) es innecesaria e impide el
desarrollo de la teoría psicológica.
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• El sentido común nos dice que los pensamientos pueden causar
conducta. “Pensé en mi amigo, de modo que lo llamé por
teléfono.” A menudo se proponen también las intenciones como
explicación: Una persona intenta hacer algo y la intención se
considera como la “causa” de la acción. ¿Por qué descartaría
Skinner los pensamientos, las intenciones y otros estados
internos como causas en su teoría? Primero, los estados
mentales no pueden ser observados por otros. Son experiencias
privadas y sólo pueden ser inferidas de la conducta, como los
autorreportes. Una ciencia empírica debería basarse en
observaciones directas. Segundo, el individuo no conoce con
precisión sus estados internos. A menudo los autorreportes
están sesgados.
El contexto evolutivo de la conducta operante
• Los seres humanos son adaptables. Aprenden a ajustarse a sus
ambientes. Más que los animales inferiores, que responden al
ambiente principalmente con instintos jos, los seres humanos
pueden aprender a responder de formas diferentes, dependiendo
de lo que sea adecuado en una situación determinada.
• La evolución es un proceso mediante el cual se seleccionan
características físicas adaptativas en respuesta al ambiente.
También la conducta puede ser seleccionada. Los sociobiólogos
describen un proceso evolutivo de selección de algunas
conductas.
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• La capacidad para adaptarse ha sido seleccionada por el
proceso evolutivo.
• La idea básica es que la conducta es determinada por los
resultados ambientales contingentes a la conducta, es decir, los
que se derivan regularmente de ella. Skinner describía el
condicionamiento operante como la selección de conducta por
medio de sus consecuencias. Comparaba esta selección con el
principio evolutivo de la selección natural, la cual selecciona a
los organismos sobre la base de su idoneidad para un ambiente
particular. Sin embargo, la selección conductual ocurre con
mayor rapidez y no involucra mecanismos genéticos. Es, en
efecto, la capacidad para aprender de la experiencia.
La tasa de respuestas
• Para analizar el proceso de aprendizaje en pequeños pasos, Skinner se
percató, por un lado, que era necesario elegir con cuidado una medida
dependiente.
• Por otro lado, Skinner estaba interesado en las acciones del organismo
como un todo, por lo que no quería elegir un mero componente
siológico, como el movimiento de un músculo o los re ejos
neurológicos a los que se referían los teóricos en la tradición pavloviana.
• Skinner (1950, 1953b) a rmaba que las mejores conductas operantes
para propósitos de investigación son aquellas que ocurren de manera
distintiva y repetida, por lo que pueden observarse y contarse con
claridad. El aprendizaje se mide entonces por cambios (incrementos o
decrementos) en la tasa (o frecuencia) de esas respuestas operantes a lo
largo del tiempo.
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PRINCIPIOS DE APRENDIZAJE
• Fundamentalmente, existen dos maneras de incrementar la
frecuencia de una respuesta: el reforzamiento positivo (al que
suele llamarse simplemente reforzamiento) y el reforzamiento
negativo. Existen dos formas de disminuir la frecuencia de una
respuesta: el castigo y la extinción. En términos sencillos, una
persona (o animal) se adapta haciendo con más frecuencia
aquellas cosas que incrementan los buenos resultados (el
reforzamiento positivo) o disminuyen los malos resultados
(reforzamiento negativo). Y una persona hace con menos
frecuencia aquellas cosas que traen malos resultados (castigo) o
que impiden que sigan sucediendo cosas buenas (extinción).
Reforzamiento
• El reforzamiento corresponde a lo que habitualmente llamamos
recompensa. Skinner no usaba el término recompensa porque
tenía connotaciones, tales como el placer, que no son
directamente observables. Prefería de nir el reforzamiento en
términos de la conducta. Un reforzador positivo es “cualquier
estímulo cuya presentación fortalece la conducta sobre la que se
hace contingente”. Es decir, existe un incremento en la tasa de
respuestas en comparación con la tasa base (la tasa de
respuestas antes de cualquier reforzamiento). Las palomas
picoteaban un disco con más frecuencia cuando el picoteo era
seguido de comida. Si un reforzador sigue a una conducta, el
organismo repetirá esa conducta una y otra vez.
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• Algunos reforzadores, como la comida, son innatos; se les llama
reforzadores primarios. Otros, como el dinero y el elogio, sólo se
convierten en reforzadores efectivos después de que se aprende
su valor; a esas recompensas aprendidas se les denomina
reforzadores secundarios.
Reforzamiento negativo
• la adaptación requiere que se eviten los estímulos dolorosos o
aversivos. Para ponerlo en los términos sugeridos por la
metáfora evolutiva de Skinner, el hombre de las cavernas tenía
que encontrar comida (reforzador positivo) y protegerse del frío
(reforzador negativo). Un reforzador negativo es “cualquier
estímulo cuya remoción fortalece la conducta”.
• El reforzamiento negativo a menudo se confunde con el castigo.
Ambos son aversivos, pero tienen efectos diferentes en la
conducta. Todas las formas de reforzamiento, positivo y
negativo, incrementan la frecuencia de la respuesta. En
contraste, el castigo disminuye su frecuencia.
Castigo
• El castigo, cuando se presenta contingentemente después de una
respuesta, reduce su tasa de respuesta. Por ejemplo, los padres
reducen la frecuencia de la mala conducta de sus hijos reprendiéndolos
cuando observan un mal comportamiento. Los ejemplos de castigo
abundan, ya que es “la técnica más común de control en la vida
moderna”. Es empleada por los padres, los educadores, los gobiernos
e incluso por la religión, la cual amenaza con consecuencias de castigo
en la otra vida.
• El efecto inmediato del castigo es reducir la frecuencia de una
conducta operante. Los animales en las cajas de Skinner aprenden con
rapidez a dejar de hacer cualquier cosa que produzca una descarga
eléctrica. Desafortunadamente, el castigo también tiene efectos
adversos no deliberados que, en opinión de Skinner, lo convierten en
una técnica generalmente indeseable para controlar la conducta.
Extinción
• Cuando termina el reforzamiento que ha estado manteniendo
una conducta operante, ésta se vuelve cada vez menos
frecuente. Por ejemplo, un niño puede embromar (conducta
operante) a un compañero de juegos y ser reforzado por las
señales de bochorno del compañero. Si éste deja de reaccionar,
el niño dejará a la larga de embromarlo. Se denomina extinción a
esta reducción de la respuesta cuando cesa el reforzamiento.
Moldeamiento
• En el entrenamiento de animales de laboratorio Skinner desarrolló un
método denominado moldeamiento, que implica el reforzamiento de
aproximaciones sucesivas a la conducta deseada. Al principio ocurre una
respuesta que es sólo aproximadamente similar a la conducta nal
deseada. Puede ser un ligero levantamiento de la pata de una rata a la
que se enseñará a presionar una palanca o una a rmación apenas cortés
de un niño a quien se enseña a hablar con respeto a los adultos. Esta
respuesta es reforzada y por ende incrementa su frecuencia.
Gradualmente, el experimentador o el padre, quien controla el
reforzamiento, requiere respuestas que sean cada vez más parecidas a la
conducta deseada. De esta forma, por medio de un método de
aproximaciones sucesivas puede hacerse que ocurra con mayor
frecuencia una respuesta con una tasa base de cero. Fuera del laboratorio
ésta es la forma en que a los niños se les enseña gradualmente una
conducta cortés, la forma en que algunas personas se vuelven cada vez
más asertivas y en que otras se tornan cada vez más tímidas.
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Encadenamiento
• Es posible establecer secuencias complejas de conducta
mediante el uso del condicionamiento operante. Skinner
describe que se presenta una “cadena” cuando una respuesta
del organismo produce o altera alguna de las variables que
controlan otra respuesta. Por ejemplo, el estudio efectivo puede
empezar cuando se entra en la biblioteca. Esta respuesta cambia
los estímulos del entorno, proporcionando un ambiente tranquilo
y lleno de libros que hace más probable la siguiente respuesta,
abrir un libro. Ver el libro abierto a su vez estimula la lectura y la
toma de notas. Esta cadena de conducta es en realidad una
serie compleja de respuestas, cada una de las cuales hace más
probable la próxima. Al encadenar patrones de conducta como
éste, la gente aprende una variedad de conductas adaptativas,
incluido el autocontrol
Discriminación
• El organismo conductal, sea paloma o persona, aprende a
comportarse de maneras apropiadas a una situación cambiante.
Si el picoteo, o las súplicas, en ocasiones conducen a resultados
deseables y otras veces no, el organismo aprende a sacar
ventaja de los estímulos del ambiente que señalan si en esta
ocasión la conducta será recompensada. A esas señales del
ambiente se les llama estímulos discriminativos. Skinner
demostró en palomas el aprendizaje discriminativo al reforzarlas
con comida cuando estaba encendida una señal luminosa, pero
no cuando la luz estaba apagada. Las palomas aprendieron a
picotear únicamente cuando estaba presente el estímulo
discriminativo (la luz). Se dice que dicha conducta está bajo
control del estímulo.