0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas2 páginas

Reflexiones sobre la amistad y la felicidad

Los tres amigos ascendían el Monte Sinaí para ver el amanecer. Hicieron un descanso donde compartieron comida y bebida. El más joven preguntó cómo imaginaban el paraíso. Él lo imaginaba como un lugar de eterna juventud y festines. Otro lo imaginó como un lugar de primavera eterna, ríos cristalinos y aldeas tranquilas. El mayor dijo que su paraíso era ese mismo lugar, compartiendo con sus amigos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas2 páginas

Reflexiones sobre la amistad y la felicidad

Los tres amigos ascendían el Monte Sinaí para ver el amanecer. Hicieron un descanso donde compartieron comida y bebida. El más joven preguntó cómo imaginaban el paraíso. Él lo imaginaba como un lugar de eterna juventud y festines. Otro lo imaginó como un lugar de primavera eterna, ríos cristalinos y aldeas tranquilas. El mayor dijo que su paraíso era ese mismo lugar, compartiendo con sus amigos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

de la ventana.

Ella le confesó que su vecino era ciego y que no habría podido


ver ni la pared, aunque le indicó: "Quizás, sólo quería animarle a usted".
El hombre, su amigo y la ventana
Dos hombres muy enfermos ocupaban la misma habitación de un hospital.
A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para
ayudarle a drenar líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana La carreta
de la habitación. El otro tenía que estar todo el tiempo boca arriba.

Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres, sus familias, sus
hogares, sus trabajos, su estadía en el servicio militar, sus vacaciones... Y Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un
cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pequeño silencio me preguntó:
describía a su vecino todas las cosas que podía ver a través de ella.
- ¿Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?
El otro empezó a desear que llegara ese momento, en el que su mundo se
ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo Agudicé mis oídos y poco después le respondí: - Escucho el ruido de una
exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago con patos y carreta.
cisnes, mientras los niños remontaban cometas y los enamorados paseaban - Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
de la mano entre flores de todos los colores. Grandes árboles embellecían el
paisaje, y a la distancia se podía ver una hermosa vista de la ciudad. Entonces, le pregunté: “¿Cómo sabes que está vacía, si aún no la vemos?

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle, el otro Mi padre respondió: - Es muy fácil. Cuanto más vacía está, mayor es el ruido
cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde, el hombre de la que hace.
ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no Me convertí en adulto y, cuando veo a una persona hablando demasiado,
podía oír a la banda, pudo verla con los ojos de su mente, exactamente interrumpiendo una conversación, siendo inoportuna o violenta,
como lo describían las mágicas palabras de su vecino. presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y menospreciando a
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera entró para higienizarlos los demás, tengo la impresión de oír a mi padre diciendo: “Cuanto más vacía
y encontró que el hombre de la ventana había muerto plácidamente la carreta, mayor es el ruido que hace”.
mientras dormía. Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás
pidió ser trasladado a la cama contigua a la ventana. La enfermera hizo el descubrirlas.
cambio y, tras asegurarse de que estaba cómodo, se fue. Lentamente y con
dificultad, el hombre se irguió sobre un codo, para lanzar su primera mirada Recuerda que existen personas tan pobres que lo único que tienen es
al mundo exterior, pero luego del esfuerzo se encontró con una pared dinero. Y nadie está más vacío que aquel que está lleno de egoísmo, de un
blanca. supuesto “mi mismo”.

Horas después, el hombre le preguntó a la enfermera que podría haber Como dice la sabiduría popular, “envejecer es inevitable; madurar es
motivado a su compañero muerto a describir cosas tan maravillosas a través opcional.”
¿Dónde está la felicidad?
Tres amigos en la noche
Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes
para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarle algo, pero,
Una noche, tres amigos ascendían por la pendiente del Monte Sinaí,
¿Qué le quitamos?"
esperando llegar a la cima antes del amanecer. Estaban ansiosos por
respirar el aire en el que habían sonado las voces de Dios y de Moisés Después de mucho pensar, uno sostuvo: "¡Ya sé!, vamos a quitarle la
cientos de años atrás. felicidad, pero el problema es dónde esconderla para que no la pueda
encontrar". El primero propuso: "Vamos a esconderla en la cima del monte
"Hagamos un alto para reponer fuerzas", propuso el de más edad al llegar a
más alto del mundo".
una planicie del Monte, y los otros dos asintieron. Encendieron un fuego,
repartieron pan y queso de cabra, y llenaron sus copas de vino de Grecia. A lo que inmediatamente otro retrucó: "No, recuerda que el hombre tiene
fuerza, y que alguna vez alguien puede subir y encontrarla; y si la encuentra
"Amigos míos -dijo el más joven- ¿Cómo se imaginan el Paraíso?". Y antes de
uno, ya todos sabrán donde está".
que alguien pudiera responder, él mismo habló de este modo: "Yo me lo
imagino como un lugar con mujeres siempre jóvenes, banquetes Luego propuso otro: "Entonces, vamos a esconderla en el fondo del mar". Y
inacabables, siestas profundas sin sueños ni sobresaltos". otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien
construirá algún aparato para poder bajar y la encontrará".
Al oír esto, otro se entusiasmó y dijo: "Para mi el Paraíso es un lugar con una
eterna primavera, ríos de agua cristalina, montañas de roca de cristal, Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Pero le
amaneceres que duran un año entero, y aldeas tranquilas en las que habitan respondieron: "No, recuerda que tiene inteligencia, y un día alguien va a
los grandes hombres de la historia para ir a conversar con ellos cuando me construir una nave para viajar a otros planetas y la va a descubrir; y
plazca". entonces todos tendrán felicidad".

"¿Y tu?", preguntó el más joven al de más edad, que había oído sonriente y El último de los duendes, que había permanecido en silencio escuchando
en silencio el relato de sus compañeros de aventura: "Yo imagino el Paraíso atentamente cada una de las propuestas, dijo: "Creo saber dónde ponerla
como una planicie del Monte Sinaí, en la que tres buenos amigos se para que realmente nunca la encuentre".
detienen, encienden un fuego, se sientan a su alrededor, saborean el pan y
Todos preguntaron al unísono: "¿Dónde?"
el queso, beben vino griego y hablan del Paraíso a la luz de las estrellas".
El duende respondió: "La esconderemos dentro de él mismo; así estará tan
ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrará".

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se


pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

También podría gustarte