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ORACION DE SELLAMIENTO CON LA SANGRE DE CRISTO
Señor Jesús, en tu nombre y con
el Poder de tu Sangre Preciosa
sellamos toda persona, hechos o
acontecimientos a través de los cuales
el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos toda potestad destructora en
el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,
debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas
de la naturaleza, en los abismos del infierno,
y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares
y lugares de trabajo a la Santísima Virgen
acompañada de San Miguel, San Gabriel,
San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestra casa, todos los que la habitan
(nombrar a cada una de ellas),
las personas que el Señor enviará a ella,
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así como los alimentos y los bienes que
Él generosamente nos envía
para nuestro sustento.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos tierra, puertas, ventanas,
objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos,
y en fe colocamos un círculo de Su Sangre
alrededor de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos los lugares en donde vamos
a estar este día, y las personas, empresas
o instituciones con quienes vamos a tratar
(nombrar a cada una de ellas).
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestro trabajo material y espiritual,
los negocios de toda nuestra familia,
y los vehículos, las carreteras, los aires,
las vías y cualquier medio de transporte
que habremos de utilizar.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos,
las mentes y los corazones de todos los habitantes
y dirigentes de nuestra Patria a fin de que
Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
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Te agradecemos Señor por Tu Sangre y
por Tu Vida, ya que gracias a Ellas
hemos sido salvados y somos preservados
de todo lo malo.
Amén.
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Ven Espíritu Santo y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, llena
nuestros corazones con el fuego de tu Divino Amor. (Tres veces).
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he
cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios
tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar y confío que por tu infinita misericordia me
has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén
EL CREDO
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del
Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto, y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos.
Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
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MAGNIFICAT
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios,
mi salvador;
porque ha mirado la humillación
de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
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CORONILLA DE MARGARITA MARIA DE ALACOQUE POR LOS 33 AÑOS DE
VIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN LA TIERRA
El primer Magníficat lo ofrecemos por los primeros movimientos al Sagrado
Corazón de Jesús
El segundo Magníficat lo ofrecemos por la unión del Sagrado Corazón de Jesús
con el inmaculado Corazón de María
El tercer Magníficat lo ofrecemos por las alabanzas que le tributamos a la
Santísima Trinidad
Ahora adoraremos las Sagradas Llagas
El primer Padre Nuestro lo ofrecemos por la llaga de la mano derecha de
Nuestro Señor Jesucristo
En las 7 cuentas
V/ Oh, verdadero, adorador y único amador de Dios,
R/ tened piedad de nosotros
El segundo Padre Nuestro lo ofrecemos por la llaga de la mano izquierda de
Nuestro Señor Jesucristo
En las 6 cuentas
V/ Oh, verdadero, adorador y único amador de Dios,
R/ tened piedad de nosotros
El tercer Padre Nuestro lo ofrecemos por la llaga del pie derecho de Nuestro
Señor Jesucristo
En las 7 cuentas
V/ Oh, verdadero, adorador y único amador de Dios,
R/ tened piedad de nosotros
El cuarto Padre Nuestro lo ofrecemos por la llaga del pie izquierdo de
Nuestro Señor Jesucristo
En las 6 cuentas
V/ Oh, verdadero, adorador y único amador de Dios,
R/ tened piedad de nosotros
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El quinto Padre Nuestro lo ofrecemos por la llaga del divino costado de
Nuestro Señor Jesucristo
Y con los ojos cerrados, nos sumergimos en su costado, nos dejamos llenar de su
fuego abrasador, su sangre preciosa nos lava y nos sella y sentimos los latidos de
su Sagrado Corazón
En las 7 cuentas
V/ Oh, verdadero, adorador y único amador de Dios,
R/ tened piedad de nosotros
SANTO ROSARIO
Para reparar mi sufrimiento por el abandono de mis apóstoles durante estas horas
de amargura de mi Sagrada Pasión. Ofrece esta hora santa para aplacar a la divina
justicia y pedir misericordia por todos los pecadores.
Durante la Hora Santa permanece en actitud de recogimiento, que tus sentidos
estén fijos solo en Mí. Durante la Hora Santa repara, también, porque mi Divino
Corazón es herido, ultrajado y profanado en la Hostia Santa. Contempla los
misterios de dolor; ofréceme el rezo del Santo Rosario en reparación por todas las
ofensas que recibe mi Corazón por parte de muchísimas almas
Jaculatorias para el Rosario
V/ Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo
R/ y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente, y te
ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor
Jesucristo presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes,
sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los infinitos méritos
de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María te pido por la
conversión de los pobres pecadores.
V/ Sagrado Corazón de Jesús
R/ en vos confío
V/ Inmaculado Corazón de María
R/ se la salvación del alma mía
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MEDITACIÓN DE LOS MISTERIOS
DEL SANTO ROSARIO
Dictados por Nuestro Señor Jesús. (Febrero 5/08 a Febrero 17/08).
Misterios Dolorosos: (Martes y Viernes)
1. La Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
Necesito almas generosas que se adentren en la espesura del huerto de los Olivos
y oren conmigo, almas generosas que sean centinelas día y noche clamando a mi
Padre misericordia, misericordia porque muchas almas se pierden, misericordia
porque muchas almas caen en las profundidades del averno, almas que me presten
sus corazones para Yo mitigar mi gran dolor, dolor porque muchas se hallan
aletargadas, muchas son las almas somnolientas.
Vosotros hijitos queridos estad en vela, que vuestra alma, cuerpo y espíritu estén
elevados al cielo.
La tristeza que se produjo dentro de Mí, fue extrema, extrema porque oraba y me
preparaba para dar inicio al martirio de mi Pasión. Allí, de mi Cuerpo Sagrado
manaba Sangre Preciosa, Sangre Preciosa que correría como ríos de agua viva
para salvaros, para liberaros de las ataduras del pecado, para arrancaros de las
garras de satanás. Por eso hijitos reparad, por el momento en que mis tres
discípulos se durmieron y me dejaron solo en este terrible sufrimiento, sufrimiento
que llevaría hasta las últimas consecuencias, hasta ser flagelado, coronado y
crucificado.
Mi Divino Corazón es un Santuario vasto de misericordia. Misericordia para con el
pecador.
Misericordia para con la oveja perdida.
Misericordia para con el ciego y sordo espiritual porque os amo, porque soy Padre
y hermano para vosotros.
Adorad cada pisada, cada lugar del huerto de los Olivos, huerto testigo de
sufrimiento.
Huerto testigo de mi agonía.
Huerto testigo de mi desolación.
Huerto testigo de mi espantosa angustia.
Adorad la Sangre allí derramada, meditad cada momento de mi Pasión. Fui
aprehendido como un criminal, fui aprehendido como un verdugo.
Latigazo sobre latigazo descargaban en mi Cuerpo Santísimo. Mi cuerpo fue
escarnecido, mi cuerpo fue triturado y demolido.
Adorad cada latigazo y reparad con vuestra oración porque son muchas las almas
que, aún, flagelan mi Divino Cuerpo. Lo flagelan con su indiferencia.
Lo flagelan con su obstinación en el pecado.
Lo flagelan con su pertinaz incredulidad en mi misterio Eucarístico.
Lo flagelan porque muchas almas sacerdotales abandonan el camino al cual los
llamé.
Lo flagelan todas aquellas madres que hacen de sus vientres desiertos áridos y
tumbas vacías. Ya veis, hijitos míos, que tengo muchos motivos por los cuales
debéis orar.
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2. La Flagelación de Jesús atado a una columna.
Cada latigazo que, las almas enceguecidas, prodigan a mi Cuerpo Santísimo, si se
convierten de corazón a Mí, Yo os la devuelvo en suaves caricias con los cordeles
de mi amor.
Hombres sin corazón, hombres instrumentos de satanás, descargaban en la
delicadeza de mi Cuerpo azotes acérrimos lesionando cada parte de mi piel,
produciendo heridas dentro de las mismas heridas.
Cada latigazo producía llagas profundas, llagas que serían fuentes de amor, fuentes
de perdón y fuentes de misericordia para todos los hombres, que hasta el final de
los tiempos flagelarían mi Sagrado Cuerpo.
Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, porque el pecado las
tiene absortas, las tiene reacias a mi amor providente, a mi amor Divino.
Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo porque hacen de sus
cuerpos templos del placer, templos que poco a poco se irán desmoronando hasta
quedar en completa ruina.
Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo al no creer en mi
presencia real en mi Sagrada Eucaristía, Sagrada Eucaristía que es invención de
amor para no dejaros huérfanos, para no dejaros solos, soledad que os llevaría a
muchos a buscar refugio en guaridas de fieras salvajes, fieras salvajes prestas a
destrozarlas, porque su único fin es atraparlas y alejarlas del camino que da
santidad, del camino que es la verdadera libertad,
del camino que es el horizonte que conduce hacia Mí.
Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, Cuerpo que es pureza,
pureza transfigurada en Divinidad, pureza de máximo esplendor. Pero la quieren
opacar tergiversando mi doctrina, doctrina del cielo, no inventada por hombres sino
dadas por Dios a almas escogidas.
Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que están
llamadas a ser fiel copia del Sumo y Eterno Sacerdote, porque son almas con
vocación especial, almas que ejercen sacerdocio ministerial, almas que sólo me
profesan de labios porque de sus corazones me han excluido, me han arrinconado
para dar entrada a los falsos ídolos de la nueva era.
Almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que actúan con doble
moral, almas que se venden al mejor postor, almas que son incompatibles a mis
leyes. Leyes que jamás pueden ser reestructuradas.
Leyes que jamás pueden ser renovadas porque fueron escritas para todos los
tiempos.
Vosotros, con el aceite bendito de vuestra oración, de vuestra reparación, besad
cada herida, besad cada llaga porque necesito almas generosas que cicatricen cada
latigazo, cada azote con su ejemplo de vida, con su amor desbordado hacia Mí, con
su donación en el cumplimiento de mi Divina Voluntad.
3. La coronación de espinas.
Una corona de espinas me fue impuesta en mi Divina cabeza. Rompió huesos,
rompió tejidos.
Dolores acérrimos, dolores acérrimos me produjeron tantas burlas, tantas palabras
soeces, tantas muecas
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porque me vistieron de loco.
Orad, adorad y venerad mi corona de espinas y reparad por todos los malos
pensamientos, pensamientos que son la ruina, pensamientos que son la muerte.
Pensamientos que son la orca y degüello para las pobres almas.
A vosotros en cambio os ciño corona de gloria, corona de gloria porque sois mis
apóstoles de los últimos tiempos.
Corona de gloria porque sois mis elegidos para mi obra magna de amor.
Corona de gloria porque en vosotros está la restauración de mi Iglesia en ruinas.
Corona de gloria porque sois mis almas hostias de amor y mis almas víctimas que
se han ofrecido voluntariamente para darme descanso, para ser mis cirineos,
cirineos porque elevan el tosco leño de la cruz con paciencia, con resignación.
Sois mis verónicas porque con vuestra entrega, porque con vuestra oración
reparadora, porque con vuestro sacrificio limpian mi Sangre, Sangre mezclada con
sangre y sudor. Y Yo como pago, dibujo mi Divino Rostro en el lienzo blanco de
vuestros corazones.
4. Nuestro Señor Jesucristo carga con su cruz.
Una cruz pesada me fue impuesta en mis Sagrados hombros. Era tan fuerte su peso
que intentaba desplomarme. Era tan fuerte su peso que me produjo una
dolorosa herida en mi hombro.
Recios latigazos, combinados con la mezquindad y la perfidia de Satanás,
introducida en el corazón de estas pobres almas, me desplomaron por tres veces
en el suelo, pero me levanté por amor a vosotros.
Sufrí el peor de los suplicios por amor a vosotros.
Soporté el peor de los suplicios por amor a vosotros para demostraros que mi Divino
Corazón es un oasis de misericordia infinita, que mi Divino Corazón es un Cáliz de
amor abierto para todos vosotros.
De mis labios no salió palabra alguna de protesta; pronuncié palabras de perdón y
de bendición para enseñaros que a la violencia se responde con amor, que al
sarcasmo se responde con palabras de dulzura, a los actos
de ignominia se responde con acto de verdadero perdón.
Cargad vuestras cruces con amor, el peso de vuestras cruces no es mayor a
vuestras fuerzas.
La cruz llevada con amor os redime.
La cruz llevada con amor os asegura una morada en el cielo.
La cruz llevada con amor os reviste con la túnica de la santidad.
La cruz llevada con amor os hace Cristos en la tierra.
5. La crucifixión y muerte de Nuestro Señor
Jesucristo.
Gruesos clavos rompieron mis manos y mis pies. Dislocaron mis huesos y
despellejaron mi piel.
En la cruz di mi vida, para daros vida.
En la cruz di mi vida, para daros libertad.
En la cruz di mi vida, para haceros hijos de la luz.
En la cruz di mi vida, para haceros hijos espirituales, hijos que renacen en el amor.
Hijos que renacen el perdón.
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Hijos que renacen a una verdadera vida.
En la cruz di mi vida como un llamado a la santidad.
En la cruz di mi vida como un llamado a un cambio radical de vida.
En la cruz di mi vida como un llamado, para daros a entender que la cruz no es
derrota, que la cruz no es muerte, la cruz es victoria. La cruz es triunfo, la cruz es
gloria.
Os he dado todas las manifestaciones de mi amor por vosotros; os he demostrado
que mi Divino Corazón no es como un tribunal humano que condena.
No es como un tribunal humano que juzga; es mi tribunal de misericordia que os
absuelve; es un tribunal de compasión porque sé que muchas almas actúan por
ignorancia.
Porque sé que muchas almas actúan por engaño.
Os quiero arropar con mis rayos de misericordia.
No titubeéis en venir a Mí. No os censuraré.
No os recordaré vuestro pasado. Tan solo os cubriré con mis besos y mis abrazos
porque sois hijos amados de mi predilección.
MEDITACIÓN DE LOS MISTERIOS
DEL SANTO ROSARIO
Dictados por María Santísima. (Septiembre 20/08).
Misterios Dolorosos: (Martes y Viernes)
1. La Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
Estando Jesús en el Huerto de los Olivos con sus discípulos; tomó consigo a Pedro,
a Santiago y a Juan, y se adentró, junto con ellos, en el espesor del monte. Él los
invitó a velar y a orar, mientras se adelantó un poco, porque quería tener un
encuentro de Corazón a Corazón con el Padre Eterno. Allí su Divino Corazón
empezó a sentir tristeza de muerte, desde allí oraba al cielo diciendo: Padre mío
aparta de mí este Cáliz, pero que no se haga mi Voluntad sino la Tuya. Como mi
Inmaculado Corazón estaba siempre unido a su Sagrado Corazón, en esa noche de
soledad, mi alma se encontraba lúgubre, apesadumbrada, la nostalgia invadía todo
mi ser, porque ya se abría paso al doloroso trance de la Pasión de mi Hijo, Hijo que
se encontraba en el abandono absoluto, porque minutos antes había hallado a sus
discípulos dormidos.
Hijos míos, estad en vela y orad, uniendo vuestro cuerpo, alma y espíritu al cielo,
cielo que os ha llamado a hacerle compañía al Santo de los santos; consolad su
agobiado Corazón, orando y reparando porque está solitario en el huerto de los
Sagrarios.
Nuestros Corazones Unidos y Traspasados padecen soledad y abandono porque
muy pocas almas buscan refugio en uno de sus aposentos de amor. Venid, pues,
hijitos míos, a enfervorizaros en la oración, oración que es óleo sanador que
mengua nuestro dolor.
2. La Flagelación de Jesús atado a la columna.
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Los soldados romanos atan a mi querido Jesús a una columna, columna que es
testigo de sus sufrimientos, sufrimientos porque su Cuerpo Sagrado es azotado
rompiendo su piel y causando heridas, Sangre preciosa que es profanada,
pisoteada. De sus vivísimos ojos se desprendían copiosas lágrimas, lágrimas por la
crueldad con que era tratado.
De su Divino Corazón, que sólo salía amor, voz de aliento para los afligidos,
palabras de ternura para conmigo, ahora emitía los más profundos lamentos porque
de igual forma sería azotado en los Sagrarios de la tierra.
Venid y dejaos atar en las columnas de Nuestros Corazones Unidos y traspasados
que os amarraremos dulcemente con los cordeles de nuestro amor, cordeles que
han de dulcificar la amargura de vuestra alma y ablandar la dureza de vuestro
corazón, corazón que unido al Nuestro, llorará vuestros pecados porque a nuestro
lado vuestra conciencia será iluminada mostrándoos vuestras imperfecciones,
imperfecciones que azotan el Sagrado Corazón de mi adorable Jesús.
3. Jesús es coronado de espinas.
Los soldados absortos en la maldad, vistieron a Jesús de púrpura, le ciñeron en su
delicada cabeza una corona de espinas, tejida por ellos mismos y en su mano
derecha colocaron una caña.
Pasaban por enfrente de Él y escupían su Divino Rostro y con la caña golpeaban
su Sagrada Cabeza, ahondando aún más la corona de espinas, espinas que le
producían heridas dolorosas de las que chorreaban torrenciales de sangre.
Adorad, vosotros, su corona de espinas, corona que fue burla e irrisión para los
corazones inmisericordes, corona de espinas que ha de ser para vosotros signo de
piedad, de reparación por vuestros malos pensamientos, pensamientos que se
anidaron en vuestro corazón convirtiéndose en tentaciones obsesivas que os
hicieron pecar.
Nuestros Corazones Unidos y Traspasados, aún, están heridos ya que muchas
almas los tunan con sus pensamientos contumaces, pensamientos infundados por
satanás para herirnos y lastimarnos.
Venid y con la pureza de vuestro corazón, arrancad espinas y sembrad azucenas
porque vuestro corazón ha adquirido la santidad de los ángeles y la candidez del
corazón de un niño.
4. Jesús carga con la cruz a cuestas.
Mi Inmaculado Corazón estaba desgarrado de dolor por el sufrimiento de mi Hijo,
Hijo que por sanar enfermos, curar leprosos, resucitar muertos y hacer los mismos
prodigios de su Padre Dios, era crucificado de la manera más cruel, descoyuntando
sus huesos y rasgando su piel.
A vosotros os llamo a besar las llagas de su Cuerpo Santísimo, llagas que fueron
abiertas por los clavos cuadrados que rompieron sus manos y sus pies; manos que
bendijeron, sanaron, liberaron, ahora están ancladas en la cruz; pies que caminaron
millas y millas buscando la oveja perdida, ahora están inmovilizados y pegados en
el tosco leño de madera.
Nuestros Corazones Unidos y Traspasados se comunicaban entre sí el dolor, dolor
porque muchas almas con su pecado seguirían crucificándole, almas que actuarían
perversamente porque son capitaneadas por satanás.
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Vosotros, hijitos míos, enmendad vuestra vida, corregid vuestros errores y confesad
vuestros pecados para que dejéis de crucificarlo con vuestros actos pecaminosos.
5. La crucifixión y muerte de Jesús.
Mi Corazón se hallaba impotente ante tanto dolor y sumamente abatido por el
sufrimiento. Ver a mi Hijo Jesús, morir en medio de dos ladrones como a un criminal,
me deshacía en desolación, pero también en esperanza porque su muerte no sería
vana, sería el culmen a la Voluntad Divina, sería la derrota al mal y la victoria sobre
la muerte, muerte que es redención para toda la humanidad porque mi Hijo daba su
vida para darnos vida.
Nuestros Corazones Unidos y Traspasados permanecieron unidos en esta dolorosa
prueba, prueba que es oro y plata acrisolado, porque después de la tormenta
vendría la paz; después de la muerte, la resurrección.
MEDITACIÓN DE LOS MISTERIOS
DEL SANTO ROSARIO
Dictados por el Padre Pío. (Septiembre 21/08).
Misterios Dolorosos: (Martes y Viernes)
1. La Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
El Sagrado Corazón de Jesús se adentró a orar en el Huerto de los Olivos en
compañía de Pedro, Santiago y Juan, discípulos del Maestro que, un día le vieron
resplandecer de luz en su transfiguración, hoy lo ven con su Rostro desfigurado por
el dolor y con su Corazón desecho en penas; discípulos que no pudieron velar
siquiera una hora, se enfrentan al crucial momento de su Sagrada Pasión, Pasión
que los invadiría de miedos, de remordimientos porque sólo Juan estaría cerca de
Él al pie de la cruz acompañándolo en sus sufrimientos; discípulos que caminarían
de lejos porque la muerte en cruz les aterraba.
Allí en el silencio y la soledad del Huerto de los Olivos, veía todas las almas
consagradas a Él, que lo abandonarían por la mezquindad de los placeres del
mundo.
Allí en el silencio y la soledad del Huerto de los Olivos, se preparaba para el trance
más doloroso de su vida porque sería aprehendido como a un criminal, su Sagrado
Cuerpo sería profanado, sería injustamente condenado y llevado como cordero al
matadero para ser degollado.
Consolad el Corazón afligido de Jesús, orando el Santo Rosario. Cada Ave María
es como un Ángel que va a dulcificar su soledad, cada Ave María es un cáliz de oro
en el que se recoge el Sudor y Sangre derramada por su
espantoso sufrimiento.
2. La Flagelación de Jesús atado a la columna.
El Sagrado Corazón de Jesús es flagelado y por los azotes de su Cuerpo Santísimo,
Cuerpo mancillado, triturado y demolido por la furia como los soldados lo golpeaban.
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El Corazón Inmaculado de su Santísima Madre llora amargamente al ver tan
horrendo espectáculo, lo más querido, lo más amado de su Corazón es maltratado
como alma que ha cometido los vejámenes más atroces del mundo entero.
Vosotros, dejad de pecar porque cada pecado es un latigazo a su adorable Cuerpo.
Venid y consolad a los Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María,
sanad sus heridas con el bálsamo sanador del Santísimo Rosario, bálsamo
eficacísimo que cicatriza y cura el dolor.
Por cada latigazo, orad un Santo Rosario, tiradlo dulcemente al Santísimo Cuerpo
de Jesús y adorad su Sangre Preciosa, estos latigazos de amor serán medicina que
lo aliviará de su dolor.
El Santo Rosario es como óleo bendito que va tomando contextura y buen olor en
la medida en que lo recitéis con los labios o con el corazón.
Elevad muchísimos Rosarios al cielo, Rosarios que serán sostenidos en las manos
de los Ángeles para descender a la tierra y sanar las heridas del Cuerpo de Jesús
producidas por sus azotes.
3. Jesús es coronado de espinas.
El Sagrado Corazón de Jesús fue coronado de espinas, espinas que rompieron
huesos y tejidos de su cabeza, espinas que maltrataron su Divino Rostro, Rostro
que sonreía con sinceridad siendo alivio para los corazones tristes. Rostro que con
la mirada de sus ojos hacía sonrojar a las almas por su pecado. Rostro que
cuestionaba la vida farisaica y las motivaba a un cambio. Rostro que cautivó a los
discípulos, discípulos que dejaron su barca a la orilla del mar para seguirle. Rostro
que miró compasivamente a María de Magdala y la sedujo. Hoy su mirada está
mustia, lúgubre porque muchos hombres desfiguran la hermosura de su Rostro con
los malos pensamientos, ideas nefastas que son ruina para la vida espiritual.
El Corazón Inmaculado sufre porque su Hijo amado naufraga en ríos de dolor.
Limpiad su Rostro y quitad sus espinas orando la Corona del Santo Rosario, Corona
que será lienzo blanco que limpia el polvo, sudor y sangre de su preciosísimo
Rostro. Corona que con cada Ave María orada sin distracción es una espina menos
en su adorable cabeza. Corona que mengua el sufrimiento de su Divinísimo
Corazón porque es una corona tejida de rosas, rosas de espléndidos colores y
perfumes seductores.
4. Jesús carga con la cruz a cuestas.
El Sagrado Corazón sufre por las heridas que le ha producido el peso de la cruz,
sus hombros son desgarrados y dislocados por la rusticidad del madero, madero
que carga con amor para enseñarnos a sobrellevar las cruces de cada día con
resignación y esperanza, madero que dejará de ser el símbolo de la derrota porque
en él, triunfará sobre la muerte; madero que salvará muchísimas almas porque el
sufrimiento ofrecido es un sufrimiento redentor y liberador.
Vosotros sed sus Cirineos, tomad su cruz en vuestros hombros y caminad con
vuestro corazón gozoso porque con ella vencerás a satanás.
Tomad su cruz en vuestros hombros y haceos almas víctimas para la Víctima Divina
que es Jesús.
Tomad su cruz en vuestros hombros y triturad en ella los pecados y las tentaciones,
y haceos semejantes a Él. Tomad su cruz en vuestros hombros y el Santo Rosario
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en vuestras manos y oradlo para que aceptéis con amor todo el sufrimiento que el
Señor os plazca enviaros, cada Rosario que oréis es un dolor menos para su
Inmaculado Corazón y es un peso menos a la cruz del Sagrado Corazón.
No soltéis el Santo Rosario de vuestras manos, él es el arma que os fortalecerá en
vuestros momentos de cruz.
5. La crucifixión y muerte de Jesús.
El Sagrado Corazón de Jesús es crucificado y muerto en una cruz; muerte que es
un eterno vivir porque ha volado a la Casa del Cielo para encontrarse con su Padre;
muerte que es derrota para satanás; muerte que es victoria para todo mal; muerte
que se ha llevado vuestro pecado y os ha redimido; muerte que ha devuelto vuestra
libertad.
Vosotros debéis morir al pecado, al mundo, a la carne y apeteced la vida del cielo.
Si morís en vida, viviréis en la eternidad.
Extended vuestras manos y vuestros pies y dejaos clavar con clavos de amor; en la
cruz vuestro corazón será purificado, vuestra alma será iluminada por los rayos
divinos y vuestro espíritu alzará vuelo al cielo el día que seáis llamados.
El Corazón Inmaculado está impávido por el dolor, dulcificad su amargura orando el
Santo Rosario porque cada Ave María es dulce miel para su Corazón y néctar
suavísimo que sana el Cuerpo de Jesús.
Con el rezo del Santo Rosario crucificáis vuestra vida de pecado, morís a todo lo
terreno y os hacéis semejantes al Mártir del Gólgota.
Orad frecuentemente el Santo Rosario para que quedéis crucificados de amor en el
patíbulo de la cruz.
MEDITACIÓN DE LOS MISTERIOS
DEL SANTO ROSARIO
Dictados por San José. (Septiembre 9/08 6:30 p.m)
Misterios Dolorosos: (Martes y Viernes)
1. La Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
Sacratísimos Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, Vos,
adolorido, Jesús mío, que os fuiste con vuestros discípulos al huerto del Getsemaní,
allí vuestro Sagrado Rostro cayó en tierra, enseñándome a hacer en todo la Divina
Voluntad, aún, en la amargura de mi corazón y en aquellas situaciones
incomprensibles a mi entendimiento humano.
Dulcísimos Corazones, haced que todos los actos de mi vida se hagan de acuerdo
al Santo Querer del Padre Eterno.
2. La Flagelación de Jesús atado a la columna.
Sacratísimos Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, qué ignominia
la de los soldados romanos al maltratar y lacerar vuestro Cuerpo Santísimo con
cada latigazo. Vuestra Madre, amantísimo Jesús, padeció místicamente vuestros
mismos sufrimientos.
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Vasos Cristalinos de Santidad limpiad mi Corazón con aguas purísimas y
concededme el don de aceptar los sufrimientos físicos.
3. Jesús es coronado de espinas.
Sacratísimos Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, una burda
corona de espinas pusieron en vuestra adorable cabeza, dulce Jesús mío, para
ridiculizaros y humillaros, vuestros ojos miraban con compasión a los verdugos, de
vuestros labios no salieron pa labras, guardasteis siempre silencio. El Corazón
Inmaculado de María os acompañó en vuestro silencio y dolor. Corazones
traspasados, concededme el don de sufrir silenciosamente las molestias de mi
prójimo.
4. Jesús carga con la cruz a cuestas.
Sacratísimos Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, una llaga
dolorosa se abrió en vuestro Sagrado hombro, amante Jesús mío. Fuisteis valeroso
al cargar con el peso de la cruz; os caísteis, pero al momento os levantasteis. La
Virgen María os impulsó a llegar a la meta, meta en que daríais vuestra propia vida
para redimir a la humanidad de su pecado. Corazones Victoriosos sostenedme con
vuestro amor para no caer en pecado y, si por desgracia llegare a caer, purificad mi
corazón y alentadme a caminar por la vía del amor Santo.
5. La crucifixión y muerte de Jesús.
Sacratísimos Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, qué crueldad,
Jesús mío, al colocaros en la cruz y dislocar vuestros huesos. Al clavar vuestras
manos y pies se rompieron vuestras coyunturas produciéndoos terribles
sufrimientos.
El Corazón de vuestra Madre se desgarró de dolor al veros bajar de la cruz y tomar
en sus benditas manos vuestro Cuerpo inerte.
Corazones agonizantes: deseo crucificarme junto a Jesús, dar muerte a todo
pecado y nacer a una vida nueva.
INVOCACIONES AL SAGRADO CORAZON DE JESUS
Una vez tu espíritu esté inmerso en adoración, contemplación y reparación, de
rodillas, pídeme perdón y misericordia, y hazme un homenaje con las siguientes
invocaciones:
Corazón agonizante de Jesús, desconocido y despreciado, ten Piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, calumniado y perseguido, ten Piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, abandonado de los hombres y tentado, ten piedad
de mí.
Corazón agonizante de Jesús, traicionado y vendido a vil precio, ten piedad de mí
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Corazón agonizante de Jesús, vituperado, acosado y condenado injustamente, ten
piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, vestido con traje de oprobio y vergüenza, ten
piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, abofeteado y burlado, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, arrastrado con la cuerda al cuello, ten piedad de
mí.
Corazón agonizante de Jesús, azotado hasta derramar sangre, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, pospuesto a Barrabás, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, despojado de tus vestiduras, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, retratado por loco y poseso del demonio, ten
piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, coronado de espinas y saludado con mofa, ten
piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, cargado con la cruz entre las maldiciones del
pueblo, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, abrumado de injurias, de dolores y de
humillaciones, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, triste hasta la muerte, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, abatido, ultrajado y escarnecido, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, colgado de un infame madero, en compañía de
ladrones, ten piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, anonadado, deshonrado ante los hombres, ten
piedad de mí.
Corazón agonizante de Jesús, agobiado de toda especie de dolores, ten piedad de
mí.
Hijo, te estaré esperando, cada noche del jueves, para que consueles mi
agonizante Corazón, para que te unas a los misterios .de mi Sagrada Pasión;
y así, Yo poder embellecer tu espíritu, hacer más radiante tu alma; te
concederé verdadero arrepentimiento de tus pecados, te mostraré el camino
de mi divina voluntad.
HACEMOS LECTURA DE REPARACION
CORONILLA DEL AMOR
Utilizamos la camándula tradicional
En las cuentas del rosario:
En cada cuenta que marca el misterio:
V/ Sagrados Corazones de Jesús y de María:
R/ Sed nuestro amor y salvación.
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En cada una de las 10 cuentas pequeñas:
V/ Jesús, José y María os amo,
R/ salvad almas.
Al final del rosario, repetir tres veces:
Sagrados Corazones de Jesús y de María:
Haced que os ame cada vez más.
Amén.
LECTURA DEL LIBRO HORAS DE REPARACION
DESPEDIDA EN ORACIÓN