DICTADURA
En términos generales, ellas coinciden en que una dictadura es aquel gobierno por el cual una o
varias personas asumen sin límite alguno el control del Estado de un país. Es decir, la dictadura es
la forma que adopta el gobierno de un régimen no democrático.
Estos gobiernos dictatoriales excluyen cualquier posibilidad de división de los poderes del Estado,
propios de una república. Contrariamente a lo que ocurre bajo un régimen democrático, bajo una
dictadura, los parlamentos son anulados, ya que no hay elecciones. Además, aunque las hubiera,
estas serían fraudulentas o con proscripciones. Tal es el caso de lo ocurrido en la Argentina en la
época del llamado fraude patriótico, tras el golpe militar de 1930.
Al poder de elegir los jueces a su antojo, los integrantes de una dictadura se están garantizando la
impunidad. Por otro lado, los derechos y garantías constitucionales de los que todo ciudadano
debe poder gozar quedan suspendidas o bien, anuladas.
Ello implica que el poder que pueden ejercer los gobernantes sobre los gobernados no conoce
ninguna restricción. Tampoco hay restricciones en cuanto a la duración del régimen. Es decir, una
dictadura no tiene un plazo de finalización previsto. Una dictadura implica la restricción o
supresión de libertades de expresión, reunión y asociación como se ha dado varias veces en
nuestro país. Ejemplo: Dictadura del 76', desaparición de personas, censura de radio, tele, libros,
etc.
Legitimidad
Todo gobierno necesita de una legitimidad que complemente el uso de la fuerza a la hora de
convencer sobre la necesidad de su dominio sobre una sociedad.
Más allá de cómo haya llegado al poder, la dictadura tratará de mantenerse en el poder todo el
tiempo que le sea posible, sobre todo, en tanto dure la causa que supuestamente le dio origen. De
modo que el problema de la duración de una dictadura está unido en forma inseparable al de la
legitimidad. A veces con promesas de recuperar un orden perdido, o de luchar contra alguna
amenaza. En otras ocasiones, para garantizar un bienestar económico o enfrentar una crisis.
Las dictaduras prometen representar el bien común y ofrecer soluciones que la democracia no
posee, pero esconden una realidad muy diferente. Solo buscan atender los intereses de una
persona (el líder) o de un grupo y, para cumplir sus objetivos, dejan de lado cualquier otra
consideración o demanda social.
A veces, no solo ignoran o violan la constitución, sino que también la reemplazan. Por ejemplo, a
partir del golpe de Estado del Gral. Juan Carlos Ongania en el 1966, se le adosó el Estatuto de la
Revolución Argentina a la constitución. Sobre dicho estatuto, juraron las autoridades que
ejercieron el poder durante ese período.
En ocasiones, una dictadura también puede surgir de un gobierno democrático. Esto ocurre
cuando un gobernante decide hacerse un autogolpe de estado y disolver a los restantes poderes o
eliminar las garantías institucionales. Ej., perder el poder de las vías electorales.
Orígenes
Este tipo de gobierno, la dictadura, se originó en la República Romana como una institución
constitucional para ser ejercida solamente en momentos excepcionales. En aquella época, la
dictadura adoptaba la forma de una magistratura, o sea, un cargo o función dentro del Estado. Sin
embargo, esta magistratura solo se podía aplicar en forma extraordinaria en casos de peligro o de
amenaza exterior, o cuando por algún conflicto interno, la situación social se volviera incontrolable.
Por ejemplo, el dictador solo podía mantenerse en su cargo en un lapso temporal muy definido y
breve (seis meses). Ejercía, entonces, una función prevista, designada y legitimada por el régimen
político romano. Si bien todos los restantes cargos ejecutivos quedaban suspendidos, los cónsules
mantenían sus potestades.
De modo que la dictadura se daba pues en conformidad con la constitución del Estado. En su
versión contemporánea, la dictadura no posee ningún tipo de contralor ni está prevista en la
legislación y mucho menos tiene un plazo determinado para su duración.
También, hay otros usos del término «dictadura». Por ejemplo, en la teoría marxista-leninista se
utiliza la expresión «dictadura del proletariado» para hacer referencia al gobierno de los
trabajadores o proletarios en el marco del triunfo del sistema socialista.
Debates sobre los tipos de dictaduras
Para los ciudadanos de una sociedad determinada, tampoco resulta siempre evidente que una
dictadura sea más ilegítima que el poder «normal» o constitucional al que sustituye. Como se ha
dicho anteriormente, si bien han llegado al poder impuestas por intermedio de golpes de Estado,
las dictaduras también pueden poseer algún tipo de consenso civil. Una dictadura puede ser de
diferentes tipos, abarcando desde un autoritarismo superficial al totalitarismo más inhumano. En
esta última opción, el gobernante tratará de utilizar todo su poder para imponer una ideología
determinada o para convertirse él mismo en un Dios sobre la tierra, con poder de vida y muerte
sobre la población.
También, pueden encontrarse dictaduras que buscan imponer una religión determinada o para
mantener el poder, o solo para enriquecerse sin darles mayor importancia a las ideas. Incluso
pueden encontrarse dictaduras basadas en la existencia de personalidades lindantes con la locura.
Dictaduras en América Latina
Las dictaduras que imperaron en América Latina durante el siglo XX fueron ejercidas generalmente
por gobiernos militares que utilizaron el pretexto de encauzar Estados debilitados por gobiernos
democráticos ineficientes.
Para «salvar» a la nación de estos grupos izquierdistas armados, los militares realizaron golpes de
Estado, arrogándose de este modo el poder y su uso discrecional. Al no tener controles de ningún
tipo, cometieron toda suerte de atrocidades, justificando su accionar en la lucha antiguerrillera o
anticomunista. En la práctica, aplicaron un terrorismo de Estado indiscriminado, a la vez que
trataban de ocultar tales hechos ante la opinión pública nacional e internacional.
En síntesis, en esta forma política que acabamos de describir, la parcialidad y la arbitrariedad se
erigen como normas permanentes, formales o informales, sin ninguna intervención organizada de
los ciudadanos ni de otras instituciones representativas como elementos que controlen o
balanceen al poder estatal.