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Teorías Sobre La Posicion de La Tierra en El Universo

1) El documento describe las principales teorías sobre la posición de la Tierra en el universo, incluyendo el geocentrismo, que coloca a la Tierra en el centro, y el heliocentrismo, que coloca al Sol en el centro. 2) Explica que el modelo geocéntrico de Ptolomeo fue útil por más de 14 siglos, hasta que Copérnico propuso el modelo heliocéntrico. 3) Indica que las leyes de Kepler y la ley de la gravitación universal de Newton consolidaron definitivamente
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Teorías Sobre La Posicion de La Tierra en El Universo

1) El documento describe las principales teorías sobre la posición de la Tierra en el universo, incluyendo el geocentrismo, que coloca a la Tierra en el centro, y el heliocentrismo, que coloca al Sol en el centro. 2) Explica que el modelo geocéntrico de Ptolomeo fue útil por más de 14 siglos, hasta que Copérnico propuso el modelo heliocéntrico. 3) Indica que las leyes de Kepler y la ley de la gravitación universal de Newton consolidaron definitivamente
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TEORÍAS SOBRE LA POSICION DE LA TIERRA EN EL UNIVERSO

El intento por entender el movimiento de una serie de astros que parecían moverse con respecto
a las estrellas: Mercurio, el Sol, la Luna, Marte, Venus Júpiter y Saturno se remonta a los principios de
la cultura humana. Los movimientos de estos cuerpos, a excepción del Sol y la Luna, parecían
irregulares cuando se observaban durante largos periodos de tiempo. Este movimiento errático despertó
la curiosidad del hombre. Eran más brillantes que las estrellas v como su brillo experimentaba
variaciones se deducía que la distancia a la Tierra cambiaba del mismo modo. En la primera fase de la
cultura humana se desarrolló una descripción exacta basada en la observación, que tomó la forma de la
matemática y la astronomía.
Es aproximadamente unos 400 años a. de C. en Atenas, donde aparecen los primeros datos e
interpretaciones suficientes respecto a los movimientos de los cuerpos celestes para establecer diversas
teorías sobre el Universo. El Geocentrismo es una teoría astronómica según la cual, la Tierra está
inmóvil y situada en el centro del Universo, mientras que el resto de los cuerpos celestes giran en torno
a ella siguiendo
movimientos más o menos
complicados. Por el
contrario, el Heliocentrismo
considera al Sol como el
centro de nuestro sistema
planetario, y, en general, del
universo, de manera que
todos los demás cuerpos
celestes describen órbitas
alrededor del sol.
En la antigüedad y hasta el Renacimiento, prácticamente todas las teorías astronómicas fueron
de tipo geocéntrico, ya que esta teoría está de acuerdo con nuestras intuiciones inmediatas: la Tierra
parece inmóvil y resto de los cuerpos celestes giran en torno Suyo, mientras que el Heliocentrismo exige
para su aceptación un mayor grado de pensamiento abstracto.
Una excepción muy notable la constituye la teoría propuesta por el astrónomo griego Aristarco
de Samos, quien propuso la primera teoría Heliocéntrica 2000 años antes que Copérnico enunciase la
suya. En su modelo del Universo todos los planetas, incluida la Tierra, giraban alrededor del Sol.
Propuso además el giro de la Tierra sobre su eje para explicar la alternancia del día y de la noche. Sin
embargo, está teoría no tuvo aceptación, por lo que no influyó de manera apreciable en la historia de la
Astronomía.
1
En todo ese extenso periodo de tiempo la astronomía
mejor desarrollada fue, sin duda, la griega del período
Helenístico. La astronomía Helenística era decididamente
geocéntrica, hecho en el que influyeron razones tanto de tipo
físico y matemático como filosófico. Sitúa a la tierra en el centro
de la esfera celeste que contiene las estrellas fijas, la cual se
mueve con un Movimiento Uniforme sobre un eje dando una
vuelta por día. El Sol, la Luna y Los 5 planetas se mueven
alrededor de la tierra fija en su propia esfera trasparente, unas
dentro de otras, y las siete dentro de la esfera celeste de las
estrellas fijas. Esta teoría no podía explicar porque los cuerpos
celestes no salen y se ponen siempre por el mismo punto del horizonte, ni el complicado recorrido de
algunos planetas con respecto a las estrellas fijas, invirtiendo algunas veces temporalmente su recorrido.
Para esta última complicación, Aristóteles (384 - 322 a. C.) propuso una solución, aunque no
muy acertada. Suponía la existencia de un gran número de esferas intermedias para neutralizar el
movimiento invertido de algunas de ellas. El móvil primario hace girar a la esfera de las estrellas fijas,
este movimiento, con una cierta perdida, se transfiere por rozamiento al resto de las esferas. Aún así
aún quedaba por explicar porque los astros aparecían a veces más brillantes o próximos y otras más
alejados.
El modelo de Ptolomeo (S II a. C.) se basa en los estudios realizados por Hiparco, es un modelo
geocéntrico pero modificado. Las modificaciones se introducen para permitir que los planetas tengan
distancias variables con respecto a la tierra y esta permaneciese inmóvil. El movimiento de los cuerpos
celestes se explica individualmente para cada uno por uno o por combinación de los siguientes tipos de
movimientos

i) Movimiento excéntrico: La tierra no se encuentra


exactamente en el centro de rotación del astro de movimiento
uniforme. Este movimiento explicaría el movimiento del sol.
ii) Movimiento en epiciclos: El cuerpo celeste rota con un
movimiento circular uniforme alrededor de un punto (epiciclo), el
cual describe otro movimiento de rotación alrededor de la tierra
(deferente). Explicaría el movimiento de inversión que se observa
en la trayectoria de algunos planetas.

2
El sistema propuesto por Ptolomeo fue útil para los astrónomos y navegantes durante más de catorce
siglos.
Tras casi 2000 años de olvido, el heliocentrismo volvió a convertirse en una hipótesis viable
gracias a Nicolás Copérnico. Copérnico propuso para los movimientos de los planetas, incluidas la
Tierra, órbitas estrictamente circulares y un
número relativamente pequeño de epiciclos y
excéntricos. Además, podía considerarse el
mismo sentido de movimiento para todos ellos.
La ventaja de este sistema es que podía ofrecer
una explicación más natural del movimiento
retrogrado de los planetas, según se muestra en
la figura.
En el sistema de Copérnico la Tierra tiene dos movimientos distintos: gira alrededor de su propio
eje y se mueve alrededor del Sol, la esfera exterior de las estrellas fijas permanece en reposo.
La teoría Heliocéntrica no encontró adeptos en el mundo científico hasta que un siglo más tarde
Galileo Galilei y Johannes Kepler, la consolidaron con sus nuevas aportaciones. Las contribuciones de
Galileo engloban desde la invención del telescopio, el descubrimiento de los satélites de Júpiter, o la
descripción de la vía láctea hasta aportaciones fisicomatemáticas.
A Kepler le corresponde el mérito de enunciar tres leyes precisas que describen el movimiento
de los planetas:
1.- Todos los planetas se mueven en órbitas
elípticas con el Sol en uno de sus focos.
2.- La línea recta que une un planeta con el Sol
barre áreas iguales en intervalos de tiempo
iguales. Es decir, la velocidad areolar es
constante. Esto implica que la velocidad lineal
del planeta es mayor cuanto más cerca se
encuentra del Sol.
3.- El cuadrado del periodo de la órbita de cualquier planeta es proporcional al cubo de la distancia
media del planeta al Sol
T2  R3

Las leyes de Kepler constituyen la cinemática del sistema solar y proporcionan una descripción
simple y exacta de los movimientos de los planetas, pero, en cambio no explican las causas o que los
producen.
3
LEY DE GRAVITACIÓN UNIVERSAL

La pieza que faltaba para rematar el sistema heliocéntrico era un principio físico del cual se
dedujeran los hechos observados. Dicha pieza la aportó Isaac Newton con su ley de la gravitación
universal. Newton recopiló los descubrimientos de Copérnico, Galileo, Kepler.... en astronomía y
dinámica, añadiendo sus propios descubrimientos:
1.- Una fuerza resultante actúa sobre los planetas y satélites, ya que, si no actúa ninguna
fuerza resultante sobre ellos, su movimiento sería en línea recta y no en órbitas elípticas, de
acuerdo con la primera ley del movimiento de Newton.
2.- Cualquiera que sea la naturaleza o la magnitud de la fuerza resultante que actúa sobre un
planeta o sobre un satélite, su dirección, en cada instante, es hacia el centro del movimiento.
La fuerza está dirigida hacia el centro, fuerza centrípeta. Newton dedujo esta conclusión
directamente de la segunda ley de Kepler.
3.- Si un cuerpo describe una trayectoria cónica como la elipse, la fuerza que produce el
movimiento es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia del cuerpo al foco de
la cónica. Es decir que cualquier cuerpo que se mueva de acuerdo con la primera ley de
Kepler está sometido a una fuerza que viene dada por:
𝐶
𝐹=
R2
donde C es una constante y R es la distancia medida desde el foco de la elipse al centro del
cuerpo.
Veamos la deducción matemática de la ley suponiendo una trayectoria circular. Según la
Segunda ley de Newton, la fuerza produce como efecto un movimiento acelerado,
F = mp a
Esta aceleración vale
𝑣2
𝑎=
𝑅
ya que al producir un cambio en la dirección de la velocidad es de naturaleza normal.
Por lo que, al describir un movimiento circular, la velocidad del planeta en su órbita viene dada por la
siguiente expresión:
2 4𝜋2
v =R= ·𝑅 v2 = · 𝑅2
𝑇 𝑇2
sustituyendo su valor en la aceleración
4𝜋2
a = 4 2 R2 / T2  / R ; a = · 𝑅
𝑇2
y por tanto, la fuerza causante de su movimiento es

4
4𝜋2
F = mp · · 𝑅
𝑇2
Teniendo en cuenta la tercera ley de Kepler T2 = K · R3

4𝜋2 4𝜋2
F = mp · 3
· 𝑅 = mp ·
𝐾· 𝑅 𝑘 · 𝑅2

Si la fuerza centrípeta que actúa sobre el cuerpo atraído es proporcional a la materia de este
cuerpo, también es razonable teniendo en cuenta la tercera ley de Newton, que sea proporcional a la
materia del cuerpo que atrae. Ya que, por la tercera ley de Newton, se el sol ejerce una fuerza F sobre
el planeta, el planeta ejerce una fuerza igual y de sentido contrario sobre el sol, por ello tanto la masa
del sol como la del planeta deben estar incluidas en la expresión. El término 4 2 / K es igual a G · M,
donde G es una constante de proporcionalidad.
𝑀·𝑚
𝐹=𝐺·
𝑅2
“Todos los cuerpos en el Universo se atraen unos a otros con una fuerza directamente proporcional a
productos de sus masas e inversamente proporcional a la distancia que los separa”.

La medida de la constante G fue una tarea complicada. En 1797; Henry Cavendish (1731- 1810)
hizo la primera medida de G con una exactitud razonable. G = 6,67 10-11 N m2 / kg2.

Esta ley no solo es aplicable a planetas u otros cuerpos celestes sino a cualquier partícula material.

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