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Biografía de Charles Chaplin y Eisenstein

Charles Chaplin fue un actor y cómico británico considerado uno de los genios del cine mudo del siglo XX. Provenía de una familia de artistas y comenzó su carrera artística a los 5 años. Tras una difícil juventud, se unió a una compañía de teatro y desarrolló su personaje de Charlot. En 1913 se trasladó a Hollywood y alcanzó la fama con sus películas mudas para Keystone y Essanay. Más tarde dirigió y protagonizó exitosas películas como El gran dictador y Monsieur

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Biografía de Charles Chaplin y Eisenstein

Charles Chaplin fue un actor y cómico británico considerado uno de los genios del cine mudo del siglo XX. Provenía de una familia de artistas y comenzó su carrera artística a los 5 años. Tras una difícil juventud, se unió a una compañía de teatro y desarrolló su personaje de Charlot. En 1913 se trasladó a Hollywood y alcanzó la fama con sus películas mudas para Keystone y Essanay. Más tarde dirigió y protagonizó exitosas películas como El gran dictador y Monsieur

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Charles Chaplin

A) Biografía
Charles Spencer Chaplin (Londres, 16 de abril de 1889 - Vevey, Suiza, 25 de diciembre de
1977) fue un actor y cómico considerado uno de los genios del séptimo arte y el máximo
exponente del cine mudo de las primeras décadas del siglo XX. Conocido especialmente por
el carismático personaje de Charlot, la carrera artística de Chaplin se caracteriza por su
intención de transmitir al público su posición frente a los totalitarismos, el capitalismo y la
deshumanización.
La vena artística del pequeño Charlie, como le llamaban sus padres, procede de éstos, ambos
cantantes y actores de origen judío. Chaplin y su hermano Sydney se quedarían a cargo de su
madre Hannah cuando su padre, Charles, alcohólico, les abandonó. Esta difícil situación pasó
factura a la voz de Hannah, quebrándose durante una actuación en la que Charlie subió al
escenario imitando la voz de su madre, algo que sorprendió y divirtió al público. Chaplin
contaba entonces con 5 años, y este fue considerado como su debut artístico.
Durante su adolescencia, el estado mental de su madre comenzó a resentirse y fue ingresada
en un centro especializado y sus hijos en un asilo para niños pobres. A modo de evasión,
Charlie se unió a un grupo de actores juveniles que realizaban giras ambulantes. Convertido
ya en un experto actor, lograría sus primeros contratos con un circo y la compañía de teatro
de mimos Fred Karno, con los que recorrió varios países actuando. Es en esa época en la que
comenzaba también a dar forma al célebre Charlot.
Habiendo recorrido los principales teatros parisinos, Chaplin se embarcó en una gira por
Estados Unidos y captó la atención del director y productor Mack Sennett, que le fichó para
su productora Keystone. Corría el año 1913 y Chaplin, instalado en Hollywood, hacía su
debut cinematográfico de la mano de la película Charlot periodista. Fue una época de intenso
trabajo para el actor, que rodó más de una treintena de cortos en los que interpretó diferentes
roles que dejaban entrever su versatilidad, desde bailarines, periodistas o camareros hasta
aristócratas o ladrones, todos ellos interpretados en la figura de Charlot. Tal fue el
reconocimiento adquirido con estos papeles que la productora Essanay le ofreció un contrato
en 1915 mediante el que pudo escribir y dirigir las 14 películas que rodó durante ese año, en
las que era el absoluto protagonista. De esta época son Charlot en el teatro, Charlot bombero,
Charlot trasnochador, Charlot músico ambulante y El vagabundo. Para esta última película
él mismo eligió el que se convertiría en uno de los vestuarios más famosos de la historia del
cine, que constaba de un sombrero, un bastón, unos pantalones anchos, una chaqueta estrecha
y unos grandes zapatos.
Convertido en una gran estrella, en 1916 Chaplin volvió a cambiar de productora, esta vez
Mutual es la que le contrató para rodar 12 películas durante dos años, entre ellas El
prestamista, Charlot en la calle de la paz o El inmigrante, en todas ellas acompañado de la
actriz Edna Purviance.
Terminado este contrato, en 1918 la productora First National ofreció a Chaplin un contrato
de un millón de dólares anual que éste aceptó. Ese mismo año contrajo matrimonio con la
actriz Mildred Harris, de 19 años, de la que se divorció dos años después y con la que tuvo a
su hijo Norman.
Tras un nuevo matrimonio con la actriz Paulette Goddard (1936-1942), Chaplin rodaría la
que, sin duda, es la película por la que más es recordada su carrera: El gran dictador (1940),
una desternillante parodia del fascismo, en especial del nazismo, en la que se transformaba
en un barbero judío que es confundido con un paranoico dictador, y con la que demostró su
destreza para interpretar personajes más allá de Charlot.
Tras esta exitosa película Chaplin volvió a casarse por cuarta vez con la actriz Oona O’Neill,
con la que pasaría el resto de su vida. En esta etapa, tras el estallido de la Segunda Guerra
Mundial, se negó a apoyar al ejército (al contrario que en la primera contienda, para la que
había promocionado bonos de guerra) manifestando que “el mundo alentaba las matanzas en
masa mediante las guerras y las armas de destrucción masiva”. De esta oposición a la guerra
surgió la película Monsieur Verdoux (1947), una crítica al capitalismo y la pena de muerte,
y en parte la causante de que el Comité de Actividades Antiamericanas aprobase su
deportación.
Charles Chaplin pasó los últimos años de su vida en la ciudad suiza de Vevey junto a su
esposa Oona, madre de sus ocho hijos, entre ellos la también actriz Geraldine Chaplin, madre
de Oona, también intérprete, y contando con el apoyo de su país natal, Inglaterra, que le
permitió rodar allí sus últimas películas, Candilejas (1952, Óscar por Mejor música original),
Un rey en Nueva York (1957) y La condesa de Hong Kong (1966). Tan solo regresó a Estados
Unidos en una ocasión: para recibir, en 1971, un Óscar a toda su trayectoria profesional.
El actor falleció en 1977 a los 88 años de edad, dejando un legado de 79 películas en las que
participó como actor, director, guionista y en ocasiones participando en la banda sonora.
Filmografía:
▪ Charlot periodista (Marking a Living).
▪ Carreras sofocantes (Kid Auto Races at Venice).
▪ Aventuras extraordinarias de Mabel (Mabel's Strange Predicament).
▪ Todo por un paraguas (Between Showers).
▪ Charlot y el fuego (A Film Johnnie).
▪ Charlot en el baile (Tango Tangles).
▪ Charlot extremadamente elegante (His Favorite Pastime).
▪ Un amor cruel (Cruel, Cruel Love).
▪ Charlot, huésped ideal (The Star Boarder).
B) Sergei Eisenstein

(Sergei o Serguéi Mijáilovich Eisenstein; Riga, Letonia, 1898 - Moscú, 1948) Director,
montador y teórico cinematográfico soviético. Hijo de padre judío y madre eslava, estudió
arquitectura y bellas artes antes de enrolarse en las milicias populares que participaron en la
Revolución de Octubre. En el Ejército Rojo entró en contacto con el teatro al trabajar como
responsable de decorados y como director e intérprete de pequeños espectáculos para la tropa.
Su experiencia como director de escena del Teatro Obrero (1920) lo impulsó a estudiar
dirección teatral en la escuela estatal, donde desarrolló una personal concepción del arte
dramático basada en la yuxtaposición de imágenes de fuerte contenido emocional.

Su primer contacto con el cine fue el rodaje de un pequeño cortometraje incluido en el


montaje de la obra teatral El sabio que llevaba por título El diario de Glomov. Empezó a
interesarse activamente por el nuevo medio artístico y rodó el largometraje La huelga (1924),
con una famosa secuencia en que utilizó la imagen de ganado sacrificado en el matadero
intercalada con otra de trabajadores fusilados por soldados zaristas.

Alejado ya del Teatro Obrero, recibió el encargo de rodar una película conmemorativa de la
Revolución de 1905 que se convertiría en su obra más célebre: El acorazado Potemkin
(1925). Considerada uno de los mayores logros del cine mudo, la escena del amotinamiento
en el barco y la vertiginosa escena de acción de la escalinata constituyen hitos decisivos en
la configuración del lenguaje cinematográfico. Inmerso en la redacción de sus primeros
ensayos sobre el montaje de atracción, realizó la genial Octubre (1927), reconstrucción de
los decisivos acontecimientos de 1917, basada en la obra del periodista estadounidense John
Reed Los diez días que conmovieron al mundo.
Comenzó entonces a tener serios problemas con la censura soviética, que le llevaron a firmar
un contrato con la Paramount y trasladarse a Estados Unidos. Sin embargo, no consiguió el
permiso de residencia ni poner en marcha ningún proyecto.

Tras su poco exitosa experiencia como cineasta en el exilio, decidió regresar a la Unión
Soviética. De nuevo tropezó con grandes dificultades para desarrollar su trabajo; el rodaje de
El prado de Bezhin, basada en un cuento de Iván Turguénev, fue interrumpido por la censura.
Se dedicó entonces a la redacción de brillantes textos teóricos, mientras arreciaban los
ataques políticos contra su obra y su persona; ataques que no impidieron que rodase
Alexander Nevski (1938), su primera película sonora (con música de Serguéi Prokófiev), con
la que ganó el Premio Stalin.
Con Iván el Terrible (1943) inició un ambicioso proyecto biográfico en torno a la figura del
zar Iván IV de Rusia, cuya estructura original se componía de tres partes; la obra fue
interpretada por la burocracia soviética como una denuncia al culto a la personalidad de
Stalin. La segunda parte del proyecto, La conjura de los boyardos, estuvo prohibida hasta la
muerte del dictador en 1953, cinco años después del fallecimiento del propio director
cinematográfico.
Sergei Eisenstein destacó como extraordinario teórico con obras como Teoría y técnica
cinematográfica, La forma en el cine, Reflexiones de un cineasta y La realización
cinematográfica, amén de muchos artículos y ensayos.

Montaje cinematográfico de Sergei Eisenstein


Con tan solo 25 años, Sergei Mijáilovich Eisenstein, se cansó de su faceta teatral y poco a
poco fue descubriendo un nuevo movimiento que, por aquél entonces, alrededor de 1923,
comenzaba a brillar con fuerza en Europa y en la vieja Unión Soviética.
Antes de comenzar a realizar sus primeras películas, el joven Eisenstein ya había publicado
varios escritos relacionados con el montaje cinematográfico como una auténtica revolución
para influir en la sociedad y en el arte visual de las películas.

Sus primeras películas se convirtieron rápidamente en toda una declaración de intenciones


sobre su concepción artística y revolucionaria del cine, y sirvió de inspiración para muchos
cineastas posteriores que vieron en el ruso un espejo en el que mirarse.
Según Sergei Eisenstein, el montaje era la excusa perfecta para que el arte cinematográfico
despertara sentimientos en el espectador. Un montaje a través de emociones, ideas y
atracciones, que iría definiendo a la perfección en cada una de sus obras.
Con su primer largometraje, ‘La huelga’, se pudo comprobar la práctica de su teoría sobre el
montaje de atracciones, una edición en cine que el director definió en sus teorías escritas con
las que pretendía golpear con un «choque emotivo» al espectador. Básicamente lo que
actualmente el 90% de las películas que se filman buscan.

En esta primera película, el ruso elaboró y puso en práctica sus diversas teorías sobre el
montaje y quedan al descubierto secuencias donde utiliza diferentes ediciones para implicar
al espectador en la historia. Entre sus categorías se encuentran el montaje métrico, rítmico,
tonal, armónico e intelectual, todo alrededor de trabajar una historia en base a una idea.

La magnífica ‘El acorazado Potemkin’. Cualquier estudiante de cine y de montaje


cinematográfico no debe dejar de ver una de las consideradas mejores películas de la historia
del cine.
Con un perfil revolucionario en cada una de sus películas, el ruso practica todas sus teorías
del montaje y las plasma en una historia llena de ritmo, con travellings, primerísimos
primeros planos, planos de situación, a través de cinco episodios que cuenta la historia real
que ocurrió en Odesa en 1905, representando como nadie la figura de la sociedad de masas
y las ayudas colectivas por la revolución. Además, dentro de su teoría del montaje, posicionó
varias ideas revolucionarias para que el espectador sintiera el golpe de las imágenes a la hora
de ver una película.

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