100% encontró este documento útil (3 votos)
2K vistas151 páginas

Sotelo, Gracias K. Cross & Botton

Este documento presenta un resumen de un capítulo de una novela. Introduce a las protagonistas Cassie y Chloe, quienes se reúnen en un bar local. Chloe sugiere que Cassie debería estar con otro hombre para superar a su ex, pero Cassie insiste en que ya ha superado su relación anterior. La conversación se ve interrumpida cuando Cassie intenta detener una pelea entre dos hombres en el bar y resulta lastimada.

Cargado por

jyphfkj4zg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (3 votos)
2K vistas151 páginas

Sotelo, Gracias K. Cross & Botton

Este documento presenta un resumen de un capítulo de una novela. Introduce a las protagonistas Cassie y Chloe, quienes se reúnen en un bar local. Chloe sugiere que Cassie debería estar con otro hombre para superar a su ex, pero Cassie insiste en que ya ha superado su relación anterior. La conversación se ve interrumpida cuando Cassie intenta detener una pelea entre dos hombres en el bar y resulta lastimada.

Cargado por

jyphfkj4zg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sotelo, gracias K.

Cross & Botton


IT JUST FEELS RIGHT
HOPE FORD

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Todas mis amigas me dicen que necesito estar debajo de un
hombre para superar a otro.
Lo que parece ridículo, teniendo en cuenta que técnicamente
nunca he estado debajo de ningún hombre.
Pero entonces conozco al Sr. Alto, Moreno y Guapo.
Es un hombre de uniforme con posesión en los ojos.
Nuestra atracción es instantánea e inflamable y todo es perfecto.

Hasta que descubro lo prohibido que es.


Baker Johnson es el hijo del nuevo esposo de mi mamá, y eso
significa...
No importa cuánto lo desee, o lo mucho que anhele su tacto...
Nada puede salir de nosotros.
Está fuera de los límites.

Baker no lo tiene, sin embargo.


Según él, nada malo se siente tan bien.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 1
CASSIE

—Estas bromeando, ¿verdad?


Chloe se encoge de hombros y se aparta el pelo rubio de la cara.
Me lanza esa mirada cómplice suya y no puedo evitar reírme. —
Olvídalo. Ni hablar.
Golpea la mesa con la mano como si quisiera llamar mi atención.
Lo cual es una locura, porque desde que ha soltado su bombita, lo
único que he hecho ha sido mirarla y preguntarme qué demonios
estará pensando.
Se ríe. —Deja de mirarme así. No es una idea completamente
extraña. Quiero decir, no es que me haya inventado todo el concepto.
Si quieres superar a un hombre, tienes que someterte a otro.
Jadeo y miro alrededor del bar, esperando que nadie esté
escuchando a Chloe y su sínica idea. Se echa hacia atrás en el
taburete y cruza los brazos sobre el pecho mientras me mira con
complicidad. —Nadie puede oírme. Estamos en un bar, Cassie.
Tranquilízate.
Me inclino hacia ella y le susurro en voz alta: —En primer lugar,
soy una profesora recién llegada a la ciudad. Lo único que me falta es
que los chismosos de Whiskey Run le digan a mi director -que de todas
formas me odia- que me estoy enrollando en el Whiskey Whistler. —
Levanto la mano cuando Chloe empieza a hablar. —Y ni siquiera
intentes convencerme de que nadie lo sabrá. Conozco demasiado bien
cómo se extienden las cosas aquí. Y en segundo lugar, he superado lo
de Richard. Lo había superado antes de que me engañara.
No me cree. Eso es obvio por la forma en que me mira con lástima
en su rostro. Me inclino hacia ella. —Hablo en serio. Debería haber
roto con él hace tiempo. Descubrirlo con otra mujer no hizo más que
empujarme.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Ladea la cabeza y me mira a los ojos antes de cogerme la mano
y apretarla. —Cassie, no tienes que ser fuerte conmigo. Puedes hablar
conmigo. No te estoy juzgando.
Miro alrededor del bar. No hay mucha gente que conozca mi
verdadero yo. Brook, mi hermana, probablemente me conoce mejor
que nadie. Y luego está Haven. Ha sido mi mejor amiga durante tanto
tiempo que sabe siempre que intento ocultar algo, y siempre se
apresura a llamarme la atención. Y luego está Chloe. Éramos muy
amigas en el instituto, pero perdimos el contacto desde que me fui a
la universidad. He cambiado mucho en los últimos cuatro años. No
soy la misma mujer que era cuando me fui de aquí.
Era insegura y nunca encajé en ningún lugar. Puede que fuera
porque mi papá era el borracho del pueblo y abandonó a nuestra
familia cuando yo tenía doce años. Se quedó en el pueblo armando
problemas durante los tres años siguientes antes de marcharse
definitivamente y no ha vuelto a aparecer por aquí. Pero la gente de
Whiskey Run no lo ha olvidado. No ayudó que mi mamá fuera conocida
como “la mujer que cambia de esposo como de bolso”.
Así que sí, cuando empecé la universidad, dejé Whiskey Run y
me juré a mí misma que nunca volvería. Pero aquí estoy, cuatro años
después, viviendo con mi mamá y su nuevo esposo, enseñando en la
escuela primaria local. No me di cuenta cuando me fui de que echaría
de menos este pequeño pueblo y que encontraría la manera de volver
aquí.
Exhalo un suspiro. —De acuerdo, Chloe, escúchame.
Niega. —Está bien, Cass. De verdad. No tenemos que hablar de
ello, solo quiero que sepas que estoy aquí cuando estés lista para
desahogarte.
Le agarro la mano para que no siga. —Escucha, te lo prometo,
hace tiempo que he superado lo de Richard. — Pongo los ojos en
blanco. —Llevaba presionándome para que me acostara con él desde
nuestra segunda cita, y yo sabía... sabía que no quería perder la
virginidad con él...
Me corta y exclama en voz alta. — ¡Tu virginidad!

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me inclino y le tapo la boca con la mano. — ¿De verdad? ¡De
verdad! ¿Crees que puedes decirlo un poco más alto porque no creo
que la gente te haya oído en las mesas de billar?
Mueve la cabeza de un lado a otro. —Pero... pero tienes qué,
¿veintidós? ¿Cómo puedes seguir...? No tiene nada de malo esperar...
Supongo que lo di por hecho.
Me encojo de hombros. —Mira, no estoy intentando ser rara al
respecto. Me cuesta conectar con la gente -ya sabes eso de mí- y
bueno, no voy a hacer ESO con alguien a menos que me sienta
completamente cómoda con él, así que sí, no iba a acostarme con él.
— Levanto los hombros. —Y por eso me engañó. O eso dice. Aunque
yo sé la verdad: es un imbécil.
Chloe me mira con la boca abierta. —Vaya.
Lanzo una carcajada. —Caray, no es que sea una solterona o
algo así. Tengo veintidós años y aún no he encontrado a alguien con
quien quiera hacerlo. No es para tanto.
Asiente. —Tienes razón. No es para tanto. Siento haberlo
supuesto.
La sacudo. —No lo hagas. No me debes una disculpa por nada.
¿Podemos cambiar de tema?
Hace señas a una camarera y me pregunta: — ¿Qué quieres?
Después de los últimos días que he pasado, me encantaría
tomarme algo para calmar los nervios, pero tampoco quiero que mi
director se entere de que he estado bebiendo en la ciudad. —Solo
tomaré un refresco.
Chloe frunce la nariz y, cuando llega la camarera, me señala. —
Cassie tomará un refresco y yo un té helado Long Island.
La camarera solo asiente. —Ahora vuelvo.
Cuando desaparece, hago un gesto con la cabeza hacia un
hombre que está en una esquina de la barra. —Hablemos de cómo no
dejas de mirar a ese hombre de ahí, rodeado de todos sus colegas, y él
no te ha quitado los ojos de encima desde que nos sentamos.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Tengo que darle crédito a Chloe. Ni siquiera lo mira, pero sus
mejillas se enrojecen. —No sé a qué te refieres.
Me resisto a poner los ojos en blanco. — ¿Ah, sí? ¿No sabes lo
que quiero decir? Es curioso, porque tú también lo has estado mirando
toda la noche.
Sacude la cabeza, y es obvio que está haciendo todo lo posible
para no mirar de esa manera. —No lo he hecho.
—Lo que sea, Chloe. Mira, está bien. Puedes hablar conmigo.
Estoy aquí si necesitas a alguien para...
Me interrumpe. —Olvídalo. Creo que trabaja para Walker o algo
así. Sin duda es militar, y conociendo a esos tipos, no estará mucho
tiempo en la ciudad...
Cuando su voz se interrumpe, me arrellano en mi asiento. —Pero
te gusta. Reconócelo.
No lo niega. —No lo niega. Lo único que hace es mirarme. Nunca
se acerca a hablar conmigo.
Miro al hombre, y de hecho está mirando a Chloe otra vez. —
Uhhhh, te equivocas. Ese tipo está tan caliente por ti que no puede
soportarlo.
La camarera nos trae las bebidas y nos las pone delante.
Después de darle las gracias y de que se vaya, doy un gran sorbo a mi
refresco mientras Chloe le da vueltas a la pajita en su bebida. —
Créeme, no lo está. Solo somos amigos.
—Bull...
Me interrumpen dos hombres que se detienen junto a nuestra
mesa. —Hola, señoritas.
Lo dicen en plural, pero ambos hombres tienen los ojos puestos
en Chloe. Aunque no lo envidio. Chloe es preciosa por dentro y por
fuera. Es como una muñeca Barbie con su figura menuda, su largo
pelo rubio y sus grandes ojos azules. Bebo un trago de mi refresco y
observo cómo se desarrolla todo delante de mí.
Los dos hombres se disputan la atención de Chloe, y es obvio
que ella no está cómoda, así que interrumpo. —Hey chicos, uh...

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Empiezo a interrumpirlos, pero en una fracción de segundo se
han girado el uno contra el otro. El primero murmura: —Te lo dije,
tengo a la rubia.
Me muerdo el labio y me paso los dedos por el pelo pelirrojo
mientras el otro hombre responde con la misma voz arrastrada: —Y
ya te dije que las pelirrojas no me van.
Chloe me mira con los ojos muy abiertos. Odia los
enfrentamientos, y yo también, pero he tenido que lidiar con ellos toda
mi vida, así que de ninguna manera voy a quedarme aquí sentada y
aguantarlo. Me levanto de la silla. —Uh, ustedes dos, ¿pueden irse a
otro lugar?
Pero ninguno de los dos me escucha. Se han colocado casi uno
contra el otro, hablando en voz baja, pero sé que la cosa va a ir a más.
Cuando uno golpea al otro en el pecho, me interpongo entre ellos. No
es mi movimiento más inteligente, pero aquí estoy, con mi metro
setenta y cinco de estatura, abriéndome paso entre los dos.
Intento separarlos y no sé exactamente qué pasa primero, pero
oigo a Chloe gritar mi nombre, siento que me empujan y levanto los
brazos, pero no soy lo bastante rápida.
El dolor de cabeza es intenso, pero no pierdo el conocimiento. Al
menos, creo que no. Oigo gritos, lo que parece ser una mesa volcada,
y luego estoy sentada en una silla con Chloe rondándome, y el hombre
que siempre está vigilando a Chloe ahora está rondándola a ella.
Me llevo la mano a la cabeza y hago una mueca de dolor, pero al
menos no hay sangre. —Estoy bien.
Chloe jadea. — ¿Estás bien? Acabas de intentar parar una pelea
en un bar. Creo que estás lejos de estar bien.
El hombre gruñe y mira a Chloe como si estuviera a punto de
echársela al hombro y sacarla de aquí. Sí, definitivamente le gusta. Le
quito las manos de encima a Chloe. —Estoy bien. Podría ir por un poco
de hielo o algo así. No quiero tener que explicar un moretón en la frente
mañana en el colegio.
Chloe me mira. —Sí, claro. Puedo ir por hielo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


—Quédate. Yo voy. — dice el hombre. Da dos pasos y se gira
hacia Chloe. —No te muevas. — Hace un gesto a sus compañeros y, si
leo bien la mirada, les está diciendo que la vigilen.
Todavía hay un poco de caos a nuestro alrededor. Los dos tipos
que empezaron la pelea han sido arrastrados fuera de la puerta, así
que ahora solo tengo que lidiar con todo el mundo mirándome. Sí, mi
jefe se va a enterar de esto.
Cuando el hombre vuelve, le da la bolsa de hielo a Chloe. Intenta
acercármela a la cabeza, pero se la quito y me la pongo suavemente
sobre el moretón. — ¿Qué ha pasado?
El hombre explica bruscamente: —Un imbécil empujó a otro
imbécil, se agarró a ti y te derribó con él.
—Uh, la policía está aquí. — dice Chloe.
Maldita sea. Claro que vendría la policía. Quiero decir, ¿por qué
no? ¿Puede empeorar esta noche?
Sigo su mirada y, efectivamente, un hombre vestido de azul viene
hacia mí. Doy dos vueltas de campana al ver al hombre que camina
hacia mí. Sus ojos están clavados en mí, y estoy segura de que solo ha
venido a comprobar las cosas, pero lo siento como algo personal. Es
alto y guapo. Sé que no debería, pero dejo que mi mirada recorra su
cuerpo. Es musculoso y le sienta bien el uniforme. Cuando vuelvo a
mirarlo a la cara, me sonríe abiertamente. Es casi como si supiera
exactamente lo que estoy pensando.
Todo mi cuerpo se calienta al menos diez grados más cuando se
detiene delante de mí, y lo único que puedo hacer es mirarlo fijamente,
esperando no hacer aún más el ridículo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 2
BAKER

Es la mujer más hermosa que he visto nunca.


En cuanto entré en el edificio, la vi y no pude apartar la mirada.
Sé que es a ella a quien busco, es un hecho con el hielo que lleva en
la cabeza, pero de todas formas no importaría porque no la pierdo de
vista.
Al acercarme, veo a Chloe y a Elias, uno de los mercenarios de
Walker, junto a mi chica. Y sí, ni siquiera he hablado con ella, no sé
su nombre, diablos, no sé nada de ella, pero sé que es mía. O lo será.
Me detengo junto a Elias y me coloco justo delante de la mujer
herida. Me mira con la boca abierta. Está afectada por mí, eso es
evidente.
Me inclino porque necesito estar más cerca de ella. Inclinado,
busco su rostro. Sin decir una palabra, cojo la bolsa de hielo que tiene
en la mano y se la quito de la cabeza. Parpadea, sin habla. Me
estremezco al ver el nudo que se le ha formado en la frente. —Oh nena.
— gruño.
Sus ojos se abren de par en par y me doy cuenta de que la he
llamado nena en voz alta. Baja la mirada, y eso no es suficiente. Me
gusta que me mire. Le pongo la mano en la barbilla y la levanto
suavemente hasta que sus ojos vuelven a encontrarse con los míos. —
Háblame. ¿Estás bien?
Intento sujetarla con suavidad, aunque la ira me corre por las
venas. — ¿Puedes decirme si estás bien?
Asiente, pero niego. —Palabras. Necesito oírtelo decir.
Chloe se inclina hacia mí. —Cassie, ¿qué pasa, chica? Dile que
estás bien. Oh Dios, ¿está en shock o algo?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cassie... se llama Cassie. Algo hace clic y me desinflo por un
segundo. Seguro que no... Esta no puede ser LA Cassie.
Sacude la cabeza y mira a su amiga. —No, no estoy en shock.
Estoy bien.
Se le cae el pelo a la cara y aprieto las manos a los lados para no
alcanzarla y apartárselo. Quiero poder mirarla a la cara.
Sonríe suavemente y por fin vuelve a mirarme. —Estoy bien. Ha
sido culpa mía.
Elias gruñe a mi lado y es obvio que no está de acuerdo con ella.
Estaría celoso, pero todo el mundo en el pueblo sabe que a Elias le
gusta Chloe. —No fue culpa suya.
No tengo que mirar al otro hombre. Ya sabía que no era culpa de
Cassie. Cualquiera podría mirarla y saber que nunca sería culpa suya.
Es demasiado dulce y demasiado inocente. — ¿Quieres presentar
cargos?
Su jadeo me dice su respuesta antes de que murmure una
palabra. Empieza a divagar. —No. Desde luego que no. Fue mi...
Le gruño y nos sorprende a los dos. Pero me sorprendo aún más
cuando ella se acerca a mí y me toca la mano como si quisiera
tranquilizarme. —No, de verdad. Esos hombres no eran amables y
empezaron a pelearse. Odio las peleas y pensé que podría detenerlos,
pero lo sé, lo sé. Debería haberme ocupado de mis asuntos. Pero
estaban peleando por Chloe, y ella estaba incómoda...
Esta vez no soy yo quien la interrumpe, sino Elias, que pone las
manos sobre los hombros de Chloe y tira de ella hacia él. —Deberías
de haber ido a buscarme.
Empiezan a hablar, pero los ignoro y hago lo que he querido
hacer desde que llegué. Pongo las dos manos sobre los hombros de
Cassie. — ¿Qué puedo hacer por ti?
No se tensa. En todo caso, se inclina hacia mí. —Estoy bien.
Acerco un taburete y me siento, poniendo sus piernas entre las
mías. — ¿Crees que puedes levantarte?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiente y luego, como si recordara mi petición de antes, dice: —
Sí, de verdad que estoy bien.
—Tus pupilas parecen estar bien. ¿Algún dolor o náuseas? ¿Has
perdido el conocimiento?
Sonríe y niega. —Te prometo que estoy bien. Estoy más
avergonzada que otra cosa.
Estoy a punto de quitármela de encima y decirle que no debería
avergonzarse, pero suelta una risita. — ¿Y qué? Además de policía,
¿también eres doctor?
Me acerco un poco más. Me encanta que sienta que puede
bromear conmigo. —No, no soy doctor, pero me encantaría que te
examinara uno. Solo para asegurarme de que estás bien.
Mueve firmemente la cabeza de un lado a otro. —No, no necesito
un doctor. Es un moretón y no es para tanto.
Estoy a punto de insistir cuando empieza a sacudir la cabeza. —
Mira, la verdad es que me gustaría irme a casa.
Chloe reaparece y se sienta junto a Cassie. Me mira, sin duda
intentando averiguar por qué estoy sentado tan cerca de su amiga.
Rodea a Cassie con un brazo. —Te llevo a casa.
Cassie se apresura a negarse. —No, quédate y diviértete. Puedo
llamar a mi hermana para que venga a buscarme. No le importará.
—No. — Prácticamente le grito y luego sacudo la cabeza. Muy
suave, Baker. —Quiero decir, está bien. Puedo llevarte a casa. De
todas formas, me gustaría hablar contigo un poco más sobre el
incidente.
Se recoge el pelo en la nuca y se lo enrolla en la mano,
descubriéndose el cuello. Ya me imagino apretando mis labios contra
su suave piel. Se suelta el pelo con un suave resoplido. —No hubo
ningún incidente. Uno empujó al otro y supongo que me agarró
cuando empezó a caer.
La cabeza de Chloe va y viene entre nosotros, y debe darse
cuenta por sí misma. Asiente. —De acuerdo. Deberías dejar que el
oficial te lleve a casa.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Parpadeo porque me conoce, sabe mi nombre... y sabe quién soy
en relación con Cassie. De algún modo, voy a tener que decírselo a
Cassie, pero quiero dejar que esto dure todo lo que pueda.
— ¿Vas a dejar que te lleve a casa?
Me hace un gesto. —Estás trabajando. No hace falta que me
lleves a casa. Puedo conseguir que me lleven.
Intenta levantarse, pero no puede porque la aprieto. Le pongo las
manos en las rodillas. No solo estoy rompiendo todas las reglas, sino
que lo estoy haciendo sin que me importe una mierda. Lo que debería
asustarme. Soy una persona que sigue las reglas y siempre las
cumplo. Pero supongo que si se trata de tocar a Cassie, voy a romper
todas y cada una de ellas. —Me gustaría llevarte a casa.
Me mira con curiosidad y le sonrío. Tiene que ser capaz de ver
las ganas que tengo de pasar tiempo con ella. —Ven conmigo. No
dormiré esta noche si no sé qué has llegado a casa sana y salva.
—Pero... — empieza justo cuando Chloe empieza a hablar.
—Sé que no hace mucho que has vuelto a casa, pero puedo
responder por él. Ba… uh, el oficial es un buen tipo. Sabes que no
dejaría que alguien te llevara a casa si no supiera que estarías a salvo.
Cuando ella sigue dudando, Elias interviene. —Y me aseguraré
de que Chloe llegue a casa, así que no te preocupes por ella.
Finalmente, suelto un suspiro mientras Cassie asiente. —De
acuerdo. Gracias. De verdad que estoy lista para salir de aquí.
Además, mañana tengo escuela.
Es entonces cuando intento recordar todo lo que he oído sobre
Cassie. Es profesora en la escuela secundaria. Tiene veintidós años,
diez menos que yo. No tiene la mejor relación con su mamá, al menos
por lo que dice su mamá. Está muy unida a Brook, su hermana. Pero
incluso sabiendo todo eso, no es suficiente. Quiero saberlo todo sobre
ella. Me pongo de pie. — ¿Quieres que te lleve afuera?
Se levanta como un rayo. — ¿Llevarme? De ninguna manera. Ya
voy a ser la comidilla de la ciudad, no necesito que digan que un policía
ha tenido que sacarme del bar.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Frunzo el ceño y, aunque no me gusta, le digo: —Si te da
vergüenza que te vean conmigo, puedo esperarte afuera.
Se echa hacia atrás. — ¿Avergonzarme? No, no me refería a eso.
Quiero decir que no quiero que la gente piense que estoy borracha -o
en problemas- y que has tenido que sacarme en brazos.
Asiento. — ¿Entonces puedo caminar a tu lado?
Se ríe y sonríe como si le sorprendiera mi petición. —Sí, puedes
caminar a mi lado.
Quiero preguntarle si puedo tomarla de la mano, pero me
contengo. Me encantaría que todos en este bar supieran que es mía.
Así toda la ciudad lo sabrá mañana. Pero necesito esperar mi momento
y no asustarla. Literalmente acaba de conocerme y no tiene ni idea de
quién soy. No puedo evitar preguntarme si cuando se dé cuenta,
echará por tierra todas las oportunidades que podría haber tenido con
ella.
Y aunque no la tomo de la mano, me pongo a su lado para
protegerla mientras se despide de Chloe abrazándola. La saludo a ella
y a Elias con la cabeza y, como no puedo resistirme, paso un brazo
por la cintura de Cassie para ayudarla a llegar a la puerta.
No se me resiste y respiro un poco más tranquilo mientras
salimos del bar al aire fresco de la noche.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 3
CASSIE

Después de ayudarme a subir al asiento delantero de su coche


patrulla, veo cómo el policía se acerca al lado del conductor. En cuanto
cierra la puerta, vuelvo a darle las gracias. —Te agradezco mucho que
me lleves a casa.
Aún no ha arrancado el coche. Tiene el brazo izquierdo sobre el
volante y está girado de cara a mí. —Antes no bromeaba. No dormiré
esta noche si no sé qué has llegado bien a casa.
Quizá estoy siendo demasiado ingenua. —No creerás que esos
tipos me molestarán, ¿verdad? Solo intentaba que dejaran de pelearse,
nada más.
Agarra el volante. —Esos dos no se te acercarán, Cassie. Si lo
hacen, dímelo y me ocuparé de ello.
Cuando dice mi nombre, es como si un pequeño escalofrío me
recorriera. Cruzo los brazos sobre el pecho porque de repente siento
los pechos llenos y doloridos. Se me seca la boca de repente, pero salgo
a la fuerza. —De acuerdo, gracias.
Cuando se queda mirándome un momento más, empiezo a
moverme en mi asiento. La química entre nosotros no se parece a nada
que haya sentido antes. — ¿Te meterás en problemas por llevarme a
casa cuando se supone que estás trabajando?
Niega. —No. Y no me importaría si así fuera.
Asiento, aceptando lo que dice. Quiero preguntarle si él también
lo siente, pero no soy lo bastante valiente. Estoy segura de que todas
las mujeres de Whiskey Run le coquetean, y no quiero ser una más
que se le echa encima.
Sale a la calle y odio saber que no tardará mucho en llegar a
casa.
— ¿Estás bien?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Estamos en un alto y me mira interrogante. —Estabas
suspirando. ¿Estás bien?
Asiento. —Sí, estoy bien.
— ¿Te alegras de haber vuelto a Whiskey Run?
Casi le pregunto cómo sabe que me fui y volví, pero me imagino
que probablemente se lo habrá dicho alguien esta noche. —Sí, me
alegro.
Da golpecitos con la mano en el volante. —Pareces sorprendida.
—Supongo que sí. Pensé que cuando me fuera a la universidad
me quedaría fuera, pero echaba de menos estar aquí. Echaba de
menos a mi hermana.
Asiente. —Me doy cuenta. Tu hermana es una buena persona.
Esta vez no puedo ocultar mi sorpresa. — ¿Conoces a mi
hermana?
Asiente, pero cambia de tema. — ¿Te gusta dar clases en la
escuela?
Y de repente, me acuerdo. Creo que tenía la cara entumecida por
el hielo, pero ya que ha sacado el tema, bajo la visera y abro el
retrovisor. Está oscuro en el coche y no puedo distinguirlo bien, así
que vuelvo a subir la visera. —Sí, la verdad es que me encanta, pero
probablemente no tenga el trabajo después de mañana.
Se tensa y se endereza en el asiento. — ¿Cómo que mañana no
tendrás trabajo?
Aunque sé que no puede verlo en la oscuridad del coche, me
señalo la frente. —Esto.
Sus brazos se flexionan y se agarra con más fuerza al volante. —
¿Qué? ¿Perderás el trabajo porque te has hecho daño?
Mi voz tiembla porque estoy llena de preocupación. No quiero
meter la pata. —Sí, cuando mi jefa se entere de que estuve en una
pelea de bar, me despedirá. Me odia.
Se acerca y me da unas palmaditas en la pierna, y yo me quedo
quieta, deseando que no me quite la mano de encima. ¿Qué diablos

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


me pasa? Nunca soy así. —Gruñe y aparta la mano. —Todo va a ir
bien. Y no estuviste en una pelea de bar.
Me río porque la sola imagen de mí en una pelea de bar me hace
gracia. Ahora me río, pero sé que mañana no lo haré. —Créeme, para
cuando la señora Daniels se entere, habrá oído que estaba borracha,
que me enrollé con un tipo cualquiera y que luego me metí en una
pelea de bar. Solo está buscando una razón para despedirme.
— ¿La Sra. Daniels? ¿Estás bromeando? ¿Krista Daniels sigue
siendo la directora de la escuela?
Asiento. —Sí, ¿cómo lo sabías? Espera, ¿qué quieres decir con
todavía? Creía que eras nuevo en Whiskey Run.
Me giro en mi asiento, completamente centrada en él ahora. Está
mirando la carretera, y eso me da tiempo para asimilarlo todo. Tarda
en responder, pero no me importa. —No, no soy nuevo en Whiskey
Run. He vivido aquí casi toda mi vida. He estado fuera un tiempo
trabajando de incógnito en Jasper, y acabo de volver la semana
pasada.

Junto las manos sobre el regazo. No preguntes. No preguntes, me


repito, pero eso no me detiene. — ¿Cuántos años tienes?
Sonríe y me mira. —Treinta y dos. —Hace una pausa. —Diez
años mayor que tú.
— ¿Cómo sabes...?
— ¿Cómo sé cuántos años tienes? Sé mucho sobre ti. Pero
cuando te conocí no sabía que querría saber más.
Me da un tirón en el bajo vientre cuando insinúa que quiere
conocerme mejor. Apenas puedo asimilarlo antes de que me diga: —
¿Algún problema?
—No, a mí también me gustaría saber más de ti.
Su sonrisa es instantánea mientras me mira. — ¿Y el hecho de
que sea diez años mayor que tú? ¿Es eso un problema?
Me muerdo el labio para no suplicarle que me tome. No sé qué
me pasa, pero estar aquí sentada con... oh mi Dios. —Uh, no, no es

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


un problema. Lo siento. Parece que lo sabes todo de mí, pero yo no sé
nada de ti. ¿Cómo te llamas?
Por primera vez desde que le conozco, frunce el ceño. Es
entonces cuando miro por la ventana y me doy cuenta de que estamos
sentados en la entrada de la casa de mi mamá y mi padrastro. —
¿Cómo sabías dónde vivía? ¿Cómo sabes tanto sobre mí?
Se gira en su asiento y no entiendo por qué me mira así. Casi
parece decepcionado. Abre la boca, pero no llega a pronunciar palabra
porque llaman a la ventanilla del coche. Me inclino hacia delante y veo
a mi padrastro junto al coche. Seguro que le preocupa que haya un
coche de policía en la entrada.
—Joder. — dice el hombre sentado a mi lado antes de bajar la
ventanilla.
Mi padrastro se inclina. —Hola, hijo. Me alegro de que hayas
venido.
— ¿Hijo?— Prácticamente grito. Señalo al desconocido, el
hombre que sin duda me atrae, y le pregunto asombrada: — ¿Eres
Baker Johnson? ¿Eres mi hermanastro?
Hace una mueca. —Soy Baker Johnson.
Abro la boca, la cierro y la vuelvo a abrir. —Uh, de acuerdo,
bueno, gracias por traerme. — Salgo del coche y estoy dando la vuelta
por delante cuando mi padrastro me mira. — ¿Qué te ha pasado?
¿Quién te ha hecho eso?
Agradezco su preocupación, de verdad. Solo llevo un mes en casa
y me sorprendió descubrir lo mucho que me gustaba mi padrastro. Es
un buen tipo. Pero definitivamente no quiero entrar en todo lo que
pasó. Especialmente después de la pequeña bomba que me explotó en
la cara. —Nadie me lo hizo. Me lo hice yo misma.
Ryan me pone las manos en los hombros. —Cariño, tienes un
nudo en la cabeza. ¿A quién tengo que matar? Baker, ¿estabas ahí
cuando pasó esto?
Baker sale del coche y viene a ponerse a mi lado. Tira
suavemente de mí hasta que salgo de los brazos de su papá y me gira

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


para que estemos frente a frente. Hago todo lo posible por evitar
mirarlo, pero es demasiado difícil resistirse.
Ignora a su papá y se dirige a mí. —Ya te está saliendo un
moretón, Cass. Asegúrate de tomar un analgésico antes de acostarte
esta noche.
Asiento, pero una parte de mí quiere llorar. Nunca nadie se había
preocupado por mí, no así, y, por supuesto, el único hombre que me
atrae acaba siendo mi hermanastro. Me echo hacia atrás y, con la
espalda recta, empiezo a alejarme. —Lo haré. Y gracias de nuevo.
Buenas noches, Baker. Buenas noches, Ryan.
Giro sobre mis talones y prácticamente corro por el pasillo hasta
el interior de la casa. Mi mamá está sentada en el sofá viendo la
televisión y ni siquiera me molesto en pararme a hablar con ella. Sé
que me va a soltar algún discurso sobre cómo lo de esta noche ha sido
culpa mía, y no quiero oírlo.
Subo corriendo a mi habitación y cierro la puerta antes de
tirarme en la cama. Con un gemido de frustración, me tumbo boca
arriba y miro al techo.
Qué suerte tengo. Por fin tengo una conexión con un hombre, y
acaba siendo mi hermanastro. Está fuera de mis límites... por mucho
que desee que no lo esté.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 4
BAKER

Mi papá tiene los brazos cruzados sobre el pecho, mirándome.


Nunca he podido ocultarle nada, y no voy a intentarlo ahora. — ¿Qué?
Adelante, pregúntame.
Hace un gesto hacia la casa. — ¿Ella está bien? ¿Sabes quién le
hizo eso?
—Hubo una pelea en el Whistler. Ella estaba intentando
separarla, y un tipo empujó a otro y el tipo se llevó a Cassie con él al
caer. Así es como se hizo el moretón en la frente.
Se ríe entre dientes y niego. — ¿Qué tiene eso de gracioso, papá?
—Tú hermana. Te juro que es un petardo. No hay muchas
mujeres que se metan con dos hombres adultos peleándose.
En eso tiene razón. Es un petardo, y nunca he conocido a una
mujer como ella. Pero sigo odiando que se refiera a ella como mi
hermana. No tengo ningún pensamiento fraternal hacia ella en
absoluto.
— ¿Quieres entrar?
No quiero... pero lo hago.
Solo llevo una semana de regreso en la ciudad, pero he evitado
venir a ver a mi papá y a su nueva esposa. La verdad es que Brandi
no me importa mucho. He tratado de ser amable con ella, pero es
difícil. Solo había estado cerca de ella unas pocas veces antes de ir a
Jasper para el trabajo encubierto, pero esas pocas veces fueron
suficientes para hacerme saber que quiero limitar mi tiempo con ella.
Tuve la suerte de perderme toda la representación de la boda, ya que
estaba trabajando de incógnito. Pero por mucho que no quiera ver a
mi madrastra, no quiero perder la oportunidad de ver a Cassie.
—Claro. Todavía estoy en mi turno, pero puedo entrar un
momento.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Mi papá no intenta ocultar su sorpresa. Lo sigo y contengo la
respiración todo el camino. En unos segundos volveré a ver a Cassie y
espero poder explicarle las cosas.
Prácticamente empujo a mi papá a un lado cuando entro, con la
esperanza de ver a Cassie, pero la única que está sentada en el salón
es Brandi.
Me mira dos veces y, por un instante, veo el disgusto en su cara.
Sé que no le gusta que mi papá y yo seamos íntimos, pero se apresura
a ocultarlo. —Baker... qué agradable sorpresa. ¿Estás bien?
—Sí... ¿dónde está Cassie?
Se gira hacia la televisión. —Oh, ha salido esta noche.
Pongo los ojos en blanco mientras papá empieza a contarle lo
sucedido. Espero a que Brandi exprese su preocupación o se levante
para ir a ver cómo está, pero no hace nada, salvo encogerse de
hombros. —Esa chica. Siempre está buscando problemas.
Aprieto los dientes. Sí, ahora me gusta aún menos.
—Oye, papá, voy al baño. Ahora vuelvo.
Mi papá me mira con complicidad. —Claro, hijo.
Paso por alto el baño del primer piso y subo las escaleras de dos
en dos. Camino por el pasillo hasta el dormitorio que sé que papá y
Brandi habían hablado de darle a Cassie cuando volviera del colegio.
La puerta está cerrada y quiero abrirla de un empujón, pero llamo
suavemente.
Se oye un crujido detrás de la puerta y luego se abre de golpe.
Cassie da un grito ahogado y se echa hacia atrás. — ¿Baker? ¿Qué
haces?
Entro en su habitación y cierro la puerta. Ya se ha cambiado de
ropa y dejo que mis ojos recorran su cuerpo. Los pantalones cortos y
la camiseta de tirantes no hacen nada por ocultármela. Me llevo las
manos a los costados porque quiero estirar el brazo, agarrarla por las
caderas y estrecharla contra mí. —Tenía que asegurarme de que
estabas bien.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiente, con los ojos muy abiertos, mirando entre la puerta
cerrada y yo. Parece atrapada y levanto las manos. —Lo siento. Puedo
irme.
Cruza los brazos sobre el pecho. — ¿Por qué no me dijiste que
tú... que nosotros...? — Exhala un gran suspiro. — ¿Por qué no me
dijiste que eras mi hermanastro? Pensé...
Doy un paso hacia ella, queriendo que continúe. — ¿Pensaste
qué?
Descruza los brazos y se golpea los muslos con las manos. —
Olvídalo. Ya no importa.
Me muevo antes de que pueda disuadirme. Mis manos van
directas a sus caderas y la atraigo hacia mí. Se adapta perfectamente
a mí, pero sabía que lo haría. —Pensabas que me atraías... que me
interesas.
Me levanta la barbilla. —Sí, pero no sabía que mi hermano mayor
estaba jugando conmigo.
Me inclino hasta que nuestros labios están a escasos
centímetros el uno del otro. Mantengo una mano en su cintura y subo
la otra para rodearle el cuello. Su pulso se acelera bajo mi pulgar y lo
froto de un lado a otro. —No estaba jugando contigo. Te deseo.
Se pasa la lengua por el labio inferior y gimo. No se da cuenta de
que apenas resisto. Suspira y siento cómo sus pezones me cortan el
pecho. Jódeme.
Intenta apartarse, pero no la dejo. —Baker, eres mi hermanas…
La interrumpo. —No lo digas. No somos parientes.
Mi pequeña petardo pone los ojos en blanco. —Lo somos... eres
mi...
—Soy tuyo. Así es como deberías redactar esa frase... Dime que
eres mía.
Me lleva las manos al pecho, pero no me aparta. —Baker, no
podemos... no deberíamos.
— ¡Baker! ¿Estás bien, hijo? — grita mi papá subiendo las
escaleras.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cassie se tensa y la suelto de mala gana. —Sí, quería ver cómo
estaba Cassie. Enseguida voy.
Se separa de mis brazos y me sisea: —Baker... Van a saber que
estás en mi habitación... se van a preguntar qué hacemos aquí.
Pongo la mano en la puerta para impedir que la abra. Me inclino,
presionando mis labios suavemente sobre el moretón de su frente
antes de apartarme. —Solo estamos hablando... esta noche. Aunque
daría cualquier cosa por quedarme aquí contigo toda la noche, veo que
necesitas algo de tiempo para hacerte a la idea.
Puede intentar negarlo todo lo que quiera, pero veo cómo se le
iluminan los ojos. Puede que no quiera sentir lo que siente, pero eso
no cambia el hecho de que me desea. Y eso es todo lo que necesito
ahora. —Te veré mañana.
Abro la puerta y, sin mirar atrás, salgo de su habitación. La
única razón por la que no la miro es porque es casi imposible alejarse
ahora. Si ella me diera alguna indicación de que también me desea,
me quedaría. Que se jodan los demás, porque a partir de ahora, lo que
Cassie quiera, Cassie lo tendrá.
Cuando bajo los escalones, mi papá me espera abajo. Me mira
con complicidad y seguro que se pregunta qué estaba haciendo, pero
no me importa. Espero a estar a su lado. —Asegúrate de que toma
Tylenol para la cabeza. Llámala si necesita algo. — Le pongo la mano
en el hombro y lo aprieto cariñosamente. —Te quiero, papá. Hablamos
pronto.
Llego a la puerta antes de que me detenga. —Hijo.
Sabía que no me dejaría escapar tan fácilmente. Él no es así. —
¿Sí, papá?
Se acerca y me doy cuenta de que Brandi sigue sentada en el
sofá con toda su atención puesta en la televisión. Mi papá habla en
voz baja. — ¿Hay algo que quieras decirme?
Me encojo de hombros. — ¿Qué quieres saber?
Espero, conteniendo la respiración. Es obvio que estoy
interesado en Cassie. Tendría que estar ciego para no darse cuenta y,
por supuesto, me preocupa que intente prohibírmelo o que me diga

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


todas las razones por las que es una mala idea. Pero me sorprende. —
No le hagas daño.
Sacudo la cabeza. ¿Lo he oído bien? — ¿Me acabas de decir que
no le haga daño?
Levanta la cabeza y me mira a los ojos. —Es exactamente lo que
he dicho. Cassie es especial.
Asiento. Aunque acabo de conocerla, ya lo sé. —Sé que lo es,
papá.
Cambia de pie y se coloca entre la puerta y yo, impidiéndome
salir. Cruza los brazos sobre el pecho. —Te lo digo en serio. Veo esa
mirada en tus ojos. Te digo que ella es especial. No empieces algo que
no piensas terminar. ¿Entiendes lo que te digo?
Ni siquiera pestañeo. Le busco los ojos y no sé qué decirle para
convencerlo, así que digo lo primero que se me ocurre. —Me recuerda
un poco a mamá.
Parece sorprendido durante un segundo, así que continúo. —Se
enfrentó a dos hombres más grandes que ella porque no quería que se
pelearan. Se preocupa más por los demás que por sí misma. Le
preocupaba que su amiga tuviera que irse para llevarla a casa. Se
preocupa por su trabajo, por su hermana. Y acabo de conocerla esta
noche, papá. Créeme, sé que es especial.
Debe darse cuenta de que estoy siendo sincero porque se hace a
un lado. —De acuerdo. Que pases buena noche, hijo, y no seas un
extraño.
Salgo a la noche. —Hasta pronto, papá.
Porque, efectivamente, pasaré más tiempo aquí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 5
CASSIE

Me siento como el infierno y sé que también lo parezco.


Estuve dando vueltas en la cama la mayor parte de la noche,
repitiendo en mi mente desde el momento en que Baker entró en el
Whiskey Whistler hasta que salió de mi habitación. Descubrí que la
atracción que sentía no era unilateral. Definitivamente, él era más
expresivo al respecto y no actuaba como si fuera a echarse atrás. Pero
quién sabe, a la luz del día, podría cambiar completamente de opinión.
Además, tengo muchas preguntas. Una de ellas, ¿sabía quién era yo
todo el tiempo?
Pero no puedo preocuparme por eso ahora.
No, ahora tengo que preocuparme por entrar en mi clase y evitar
a la señora Daniels. Con la cabeza gacha, entro en el edificio a paso
ligero. Tengo que pasar por delante de la oficina, y normalmente
saludo con la mano a la secretaria del colegio, pero hoy miro al frente,
con la esperanza de evitar a todo el mundo.
Paso dos pasos por delante de la puerta de la oficina y mis
hombros empiezan a relajarse cuando oigo gritar mi nombre. —
Señorita Waters. ¿Puedo verla, por favor?
Tiemblo y el pánico se apodera de mí. Quiero correr en dirección
contraria, pero sé que solo estoy aplazando lo inevitable. Sujeto mis
papeles y carpetas más cerca del pecho, sacudo la cabeza para que el
pelo me caiga sobre la frente, pego una sonrisa a mi cara y entro en el
despacho. —Hola, señora Turner. — Saludo con la cabeza a la
secretaria, que me dirige una mirada comprensiva. Diablos, lo saben.
Sabía que se enterarían, pero ¿quién iba a pensar que lo sabrían a las
siete de la mañana del día siguiente? Entro en el despacho de la Sra.
Daniels. — ¿Quería verme?
Sus ojos se dirigen directamente a mi frente. Sé que no puede
verlo. No solo me la cubre el pelo, sino que me he maquillado mucho

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


esta mañana. La hinchazón ha desaparecido por completo y el
moretón está oculto bajo capas de corrector. Pero la señora Daniels no
se deja engañar. Se acerca a su mesa y se detiene delante de mí. —
¿Tienes algo que contarme sobre anoche?
Abro la boca, pero no logro pronunciar palabra porque enseguida
vuelve a hablar. —Señorita Waters, ¿necesito recordarle que aquí
tenemos un código de conducta? No nos limitamos a ignorarlo cuando
nos enteramos de que nuestros profesores andan por bares, beben y
se meten en peleas.
Me recuerdo a mí misma que quiero conservar este trabajo. Hay
tres escuelas en esta ciudad, primaria, secundaria y bachillerato, y si
me despiden de una, no podré trabajar en ninguna. Y realmente no
quiero ir a Jasper a trabajar en una escuela de ahí. —Señora Daniels,
soy muy consciente del código de conducta, y por eso sí, anoche quedé
con una amiga, pero no bebí, y definitivamente no me metí en una
pelea.
Cruza los brazos sobre el pecho. —He oído lo contrario.
Dejo escapar un suspiro y empiezo a explicarme. —Había dos
hombres que empezaron a pelearse. Solo intentaba detenerlos, y ya
está.
Me mira como si pudiera ver a través de mí. No sé si está
esperando a que cambie mi historia o qué, así que modero mi
respiración y le devuelvo la mirada.
Me levanta la barbilla. —Sabes que averiguaremos la verdad.
Asiento, aunque no sé si es verdad o no. Una cosa de Whiskey
Run es que los chismes a veces corren como la pólvora, y puede que
ella solo oiga verdades embellecidas. —Entiendo. ¿Puedo ir a clase ya?
Necesito planear algo.
Frunce los labios. —De acuerdo. Pero te prometo que investigaré
más a fondo, y si descubro que...
Muevo mis carpetas a un brazo y levanto la mano libre. —Lo
entiendo.
Me hace un gesto firme con la cabeza y agita la mano como si
me despidiera.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Giro sobre mis talones y salgo. Llego a mi clase sin más
incidentes, pero la pequeña charla con la señora Daniels pesa sobre
mis hombros todo el día.
Hago lo que tengo que hacer, y solo hay unos pocos casos a lo
largo del día en los que es obvio que otros profesores se han enterado
de lo que pasó la noche anterior. Por supuesto, se han reído mucho,
pero a mí me resulta imposible encontrarle la gracia.
Es el final del día y mi amiga, la profesora de al lado, entra en
mi clase. — ¿Estás bien?
Charlotte ha sido una gran amiga para mí y me ha enseñado
mucho. Suspiro y me encojo de hombros. —Bueno, todavía tengo
trabajo, si eso significa algo. Si me han despedido, aún no me lo han
dicho.
—No te van a despedir.
Apenas lo dice cuando suena el intercomunicador de mi
habitación. — ¿Señorita Waters?
Contengo la respiración. —Sí.
—La Sra. Daniels quiere verla, por favor.
Me dejo caer en la silla y apoyo la cabeza en el escritorio. Maldita
sea. —De acuerdo. — murmuro.
— ¿Disculpe? — dice la secretaria.
Levanto la cabeza del escritorio y, con mi voz más agradable, le
digo: —De acuerdo, enseguida voy.
Me levanto despacio y Charlotte se reúne conmigo en medio de
la clase y me abraza con fuerza. —Todo va a salir bien. Te lo prometo.
Incluso si recibes una reprimenda.
Levanta las manos cuando abro la boca. —Y sé que no has hecho
nada para que te amonesten; solo digo que no te van a despedir. Ahora
mismo no hay nadie para ocupar tu puesto.
Pongo los ojos en blanco. —Bueno, eso me hace sentir mejor. No
me van a despedir porque están esperando a que alguien ocupe mi
puesto. Gracias.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Charlotte se ríe y sacude la cabeza. —Te preocupas por nada.
Todo va a salir bien. ¿Quieres que vaya contigo?
Niego. —No. No tiene sentido que la señora Daniels te ate a mí
de ninguna manera. Todavía le gustas.
Charlotte se sube el bolso al hombro. — ¿Estás segura? He
estacionado atrás, pero puedo tomar el camino largo y acompañarte.
Sacudo la cabeza. —No, está bien. Te veré por la mañana.
Me da una palmada en la espalda y nos vamos en direcciones
distintas. Recorro el largo pasillo en dirección a las oficinas. Cuando
llego a la oficina principal, me detengo de repente al oír la risa de la
señora Daniels desde su despacho. ¿Pero qué...? Creo que nunca la
había oído reír. Me dirijo a la puerta abierta y estoy a punto de llamar
cuando veo a Baker adentro, sonriente y tan encantador como
siempre. Vuelve a llevar uniforme y está aún más guapo de lo que
recordaba.
Es entonces cuando la señora Daniels me descubre. Durante
todo el camino me he preparado para una perorata y estaba dispuesta
a defender mis acciones de anoche. Pero no tengo oportunidad.
La Sra. Daniels viene hacia mí con los brazos abiertos. Me tenso
porque no estoy segura de lo que va a pasar, y ella me rodea con los
brazos mientras se ríe y me abraza. —Cassie. — me amonesta
mientras se aparta y me mira. — ¿Por qué no me dijiste que eras amiga
de Baker? Me dijo que estuvo ahí anoche y que eras completamente
inocente.
Me encuentro con los ojos de Baker, que me mira con una
sonrisa de satisfacción en la cara. Estoy completamente aturdida por
el giro de los acontecimientos. Baker se acerca a mí y me rodea la
cintura con la mano, apartándome así de la señora Daniels. —Sra.
Daniels, quiero decir Krista, me alegro mucho de volver a verla.
Se sonroja. La fría Sra. Daniels se sonroja. —Vaya, a ti también.
Y qué amable eres por venir hoy a hablar del carnaval. A todos los
niños les encanta tu puesto de zambullidas.
Lo miro sorprendida. — ¿Haces un puesto de zambullidas para
el carnaval del colegio?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Parece avergonzado. —Sí, creo que es bueno que la policía se
deje ver por la escuela y que tenga una buena relación con los niños.
El año pasado tuve que faltar porque estaba de incógnito, pero estoy
deseando retomarlo.
El corazón se me acelera en el pecho. ¿Puede este hombre ser
más perfecto?
Baker me empuja hacia la puerta. —Bueno, vamos a salir de
aquí. Sé que has tenido un día ajetreado, así que dejaremos que te
ocupes de ello. Gracias de nuevo por reunirte conmigo, Krista.
Saludo con la mano por encima del hombro. —Buenas noches,
señora Daniels.
responde en tono risueño: —Buenas noches, Baker. Buenas
noches, Srta. Waters. La veré por la mañana.
Casi tropiezo con mis propios pies al salir del despacho.
Llegamos al final del pasillo antes de que pueda pronunciar una frase.
— ¿Qué acaba de pasar ahí atrás? ¿Qué le has hecho?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 6
BAKER

Río y señalo en las diferentes direcciones del pasillo de cuatro


vías. — ¿Por dónde se va a clase?
Señala a la izquierda, y yo camino a su lado, con la mano en la
cadera. —Por cierto, no le he hecho nada. Siempre le he caído bien a
la señora Daniels.
— ¿Y decidiste que hoy era el día en que querías venir a hablar
con ella sobre el puesto de zambullidas?
Mi mano se tensa. —No, he venido hoy para aclarar cualquier
malentendido sobre lo de anoche.
— ¿Quieres decir que te llamó?
Sacudo la cabeza. —No, la llamé yo.
Se detiene frente a un aula. — ¿Ese es el único malentendido
que querías aclarar?
La miro y el corazón se me oprime en el pecho. He pensado en
ella toda la noche, tratando de descifrar esta atracción obsesiva que
siento por ella. Incluso ahora, no puedo explicarlo, pero sé que no
puedo dejarla ir. — ¿Te refieres a anoche... conmigo y contigo?
Asiente, conteniendo la respiración. Parece preocupada y tensa,
y no es así como quiero que se sienta cuando está conmigo. Quiero
que se sienta segura por encima de todo.
— ¿Esta es el tuya?— pregunto señalando la puerta.
Asiente y le pongo la mano en la parte baja de la espalda. —Sí,
hablemos de los malentendidos de anoche.
Entramos en la clase y ella se detiene bruscamente. — ¡Colby!
¿Qué haces aquí?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Salta de su asiento y se para frente a nosotros. Su cara se pone
blanca cuando me ve de pie junto a Cassie. — ¡Señorita Waters! Creía
que ya te habías ido.
Cassie se separa de mí y camina hacia él. — ¿Qué haces aquí,
Colby?
Se encoge de hombros. —Mi mamá tardó en recogerme, así que
pensé en dormir un poco hasta que llegara. — Saca su teléfono del
bolsillo. —Lo siento. Sé que no debería estar aquí. Iré... mi mamá...
Debería llegar pronto. Iré a esperar junto a la puerta principal.
Cassie le impide salir. Los observo atentamente, tratando de
entender la situación. Conozco a Colby. En general, es un buen chico.
Pero tiene problemas en casa. Cassie le habla en voz baja. —Colby,
está bien. No pasa nada si estás aquí, solo tienes que decírmelo.
Puedes esperar aquí.
El chico me mira de nuevo y niega. —No, no pasa nada. Me voy
a ir. Te veré por la mañana.
Algo no está bien. Sé que Colby ha tenido problemas en casa,
pero es evidente que hay algo más. Cassie también debe darse cuenta.
—Me voy a ir pronto y, si sigues aquí, te llevaré a casa, ¿de acuerdo?
Asiente. —De acuerdo, adiós, Srta. Waters. Adiós, oficial
Johnson.
—Nos vemos, Colby. — le digo.
Cassie parece preocupada y le pregunto: —Estás preocupada por
él, ¿verdad?
Asiente inmediatamente. —Sí, entiendo que solo sean él y su
mamá, pero hay algo más. No sé qué puedo hacer para ayudarle.
No puedo contarle todo lo que sé sobre la mamá. Si Cassie está
preocupada ahora, lo estará aún más entonces. Intento tranquilizarla.
—Iré a ver cómo está cuando salga de aquí antes de ir a la comisaría.
—De acuerdo, gracias. — Se va al otro lado de la clase y se apoya
en el pupitre. Odio que ponga distancia entre nosotros, y es obvio que
eso es lo que intenta hacer. Ladea la cabeza. — ¿Puedo preguntarte
algo?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me digo que debería quedarme donde estoy, pero no puedo
evitarlo. Me acerco a ella y me detengo a un par de metros. —Puedes
preguntarme lo que quieras.
Asiente, cruzando los brazos sobre el pecho. — ¿Cuándo te diste
cuenta de que era tu hermanastra? ¿Es algún tipo de juego? ¿Quieres
meterte con tu papá o con mi mamá o algo así?
Mi mandíbula se tensa. — ¿Crees que me estoy metiendo
contigo?
Se encoge de hombros, pero no me quita los ojos de encima. —
No sé qué pensar.
Doy un paso hacia ella y luego otro. Cuando estoy delante de
ella, le cojo los brazos y se los quito suavemente del pecho. Dejo que
mi mano recorra sus brazos y luego entrelazo nuestros dedos para
sujetar sus manos entre las nuestras. —Lo supe desde el primer
momento en que me viste. ¿Lo recuerdas?
Se ríe con un pequeño resoplido y se detiene de repente,
avergonzada. —Sí, me acuerdo. No estaba bebiendo y fue anoche.
— ¿Se te aceleró el corazón?
Pone los ojos en blanco. —Me tiraron al suelo de un golpe. Se me
aceleró el corazón.
Sonrío con complicidad. — ¿Sentiste un temblor que empezó en
el cuello y luego te recorrió todo el cuerpo?
Abre los ojos, pero se encoge de hombros. —Me estaba poniendo
hielo en la cabeza. Claro que temblaba.
No me detengo. — ¿Te picaban los pezones? ¿Tenías un tirón en
el bajo vientre que no sabías cómo manejar? Cuando estabas sentada
frente a mí, tus rodillas entre las mías, ¿pensabas en tener mis manos
sobre ti?
Jadea y le tiembla la voz cuando me pregunta: — ¿Cómo lo
hiciste? Quiero decir...
No termina la frase, así que me inclino y estoy tan cerca que
lucho por no besarla. — ¿Cómo sabía lo que sentías? Porque yo

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


también lo sentía. Cada parte de ello y probablemente de forma más
gráfica de lo que imaginabas.
Hago una pausa y respiro hondo. —Cass, cuando te vi por
primera vez, no sabía quién eras. Solo sabía que quería saber más.
Cuando Chloe te llamó Cassie, sumé dos más dos y supe que eras la
hija de la nueva esposa de mi papá.
Se ríe de mis palabras. —Tu hermanastra... soy tu hermanastra.
Sacudo la cabeza. —Puedes ponerle el nombre que quieras. Lo
único que quiero oír es que eres mía.
Aparta una mano de la mía y me da una suave bofetada en el
pecho. —Para. Tienes que parar. No puede salir nada entre tú y yo.
Podemos ser amigos, y nos veremos en eventos familiares y por la
ciudad, pero eso es todo lo que podemos ser.
Cubro su mano con la mía y la aprieto contra mi corazón. Sé que
puede sentir mi corazón acelerado. — ¿Puedes mirarme a los ojos y
decirme que no sientes nada por mí?
—Baker, acabo de conocerte anoche.
Levanto la otra mano y se la paso por la base del cuello. —Sé que
acabamos de conocernos. Te pregunto si sientes algo por mí.
Se queda muda mientras me mira. Mi voz se suaviza, me inclino
y aprieto la frente contra la suya. —Dime que no sientes nada por mí
y me iré, Cass.
Veo que su mente da vueltas. Seguro que piensa en su mamá,
en mi papá, en su hermana, en las reuniones familiares... en todo. Así
es ella. Quiere cuidar de todos. —Baker.
Gimo, y mis manos se tensan. —Dilo otra vez.
—Baker... no podemos. Quiero, pero no puedo.
— ¿Puedo besarte?
—No... — dice y luego cambia rápidamente de opinión. —Sí.
Quiero devorarla. —Cass, cariño, necesito que me des una
respuesta. ¿Puedo besarte?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Aprieta los ojos y me olvido de respirar. Cuando los abre, puedo
ver la respuesta en sus grandes ojos verdes. —Sí.
No dudo. Mis labios están sobre los suyos en un instante.
Primero solo pequeños besos y luego paso mi lengua por su costura
con un gemido. —Abre, Cass. Déjame entrar.
Cuando abre la boca, aprovecho. Inclino su cabeza hacia un
lado, profundizando el beso. Todo mi cuerpo reacciona al tenerla entre
mis brazos, pegada a mi cuerpo y sus labios capturados por los míos.
El beso lo es todo.
Un portazo en algún lugar del pasillo nos separa. Se separa de
mis brazos y jadea, intentando recuperar el aliento. Me mira y veo la
sorpresa en su cara. A mí también me afecta, y me agacho para ajustar
mi dura virilidad. Sus ojos observan todos mis movimientos y, cuando
se lame los labios, siento como si me estuviera tocando.
Se aparta de mí, con ojos de pánico. —Tengo que irme, Baker.
Tengo que irme.
Voy tras ella, pero levanta las manos con las palmas hacia fuera
para detenerme. —No te atrevas. Si vienes aquí, vamos a besarnos otra
vez, y no podemos.
La imito y camino hacia ella lentamente. —Vamos a volver a
besarnos, Cass. Es imposible que después de probarte no vuelva a
hacerlo.
La veo temblar por mis palabras. —Baker...
Gimo y empiezo a darme palmaditas en el pecho, justo sobre el
corazón. —Joder, no sé lo que es, pero cuando lo dices, me golpea
justo aquí, nena.
Gime. Jodidos gemidos, y por un segundo, creo que va a ceder,
pero niega, alejándose de mí. —Me voy, Baker. Esto es una locura, y
todo está pasando demasiado rápido. Tengo que irme.
Me desinflo físicamente, pero me fuerzo a sonreír. No me rindo,
pero puedo darle tiempo. —De acuerdo, te acompaño.
Recoge su bolso y, antes de que pueda colgárselo del hombro,
me lo pongo sobre el mío. —Estoy listo cuando tú lo estés.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se ríe. —No sé si pega, Baker.
Le pongo una mano en la espalda. —Har, har. Qué gracioso.
Caminamos por la escuela. Nos cruzamos con algunos
profesores, que nos saludan, y es obvio que sienten curiosidad por
verme con Cassie.
Cuando salimos, Cassie mira hacia arriba y hacia abajo por el
estacionamiento. —Colby no está aquí.
Intento tranquilizarla. —Quizá lo haya recogido su mamá. Iré a
ver cómo está antes de mi turno.
Cuando llegamos junto a su coche, me tiende la mano para coger
sus cosas. Cuando la coge, no la suelto. —Quiero besarte otra vez,
Cass.
Quiere hacerlo. Eso es obvio, pero sigue resistiéndose. —No
puedo, Baker. Necesito pensar en esto y resolverlo.
—No me voy a rendir, Cass. Tienes que saberlo.
En lugar de responderme, tira de su bolso. La suelto y le abro la
puerta. Tira la bolsa al asiento del copiloto y se sienta. Me mira y me
doy cuenta de que podría perderme en el verde con reflejos dorados de
sus ojos. —Gracias por ayudarme con la Sra. Daniels. Y bueno, por
todo.
Me inclino hacia ella. —Te veré pronto, nena.
Cierro la puerta y la veo alejarse. Todo el tiempo trato de pensar
cuándo volveré a verla y qué haré para conquistarla.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 7
CASSIE

Necesito olvidarme de mi hermanastro.


Llevo dos días diciéndome lo mismo, pero aquí estoy, soñando
despierta otra vez. Viene a cenar esta noche.
Mi padrastro me dejó caer esa pequeña bomba anoche y lo he
estado anticipando desde entonces.
— ¿Qué puedo hacer para ayudar, mamá?
Me mira y aprieto los dientes. —Quiero decir… Brandi. — No sé
qué le pasa, pero tiene metido en la cabeza que parece más mi
hermana que mi mamá y que confundirá a la gente si la llamo mamá.
La verdad es que confunde a la gente cuando la llamo Brandi. Todo el
mundo sabe que es mi mamá.
Me da un manotazo. —Sabes que no me gusta que me ayuden
en la cocina. ¿Por qué no pones la mesa?
Cojo una pila de platos y me recuerda: —Pon un cubierto más.
Intento no sonrojarme. —De acuerdo, sí, Ryan ha dicho que
viene Baker.
Pone los ojos en blanco. —Sí, bueno, también he invitado a
alguien. Así que pon otro.
No me gusta cómo lo ha dicho. Sé cuándo mi mamá está
tramando algo, y definitivamente lo está haciendo ahora mismo. —
¿Quién viene a cenar?
Se encoge de hombros. —Eres tan entrometida.
Ahora no me preocupa molestarla. —Mamá, ¿qué has hecho?
No me extrañaría que hubiera invitado a mi ex. Estaba muy
disgustada porque había roto con él y, admitámoslo, invitarlo a cenar
sería algo que ella haría.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Suena el timbre y me pongo delante de mi mamá. — ¿A quién
has invitado a cenar?
Sin embargo, no se intimida. Pasa a mi lado. —Bueno, vamos a
ver.
La sigo detrás, temblando de rabia. No tengo ni idea de quién es,
pero supongo que no me va a gustar. Ella sabe que no voy a montar
una escena. Siempre me muerdo la lengua y sigo la corriente.
Cuando abre la puerta, voy al comedor y empiezo a sacar platos,
echando humo de rabia. Oigo sus voces y la sorpresa en la voz de mi
padrastro. Obviamente, no tenía nada que ver con esto. Escucho
atentamente y oigo que mi mamá lo llama Roger. Empiezo a
devanarme los sesos tratando de entenderlo, y me doy cuenta. Mi
ginecólogo. Invitó a mi ginecólogo a cenar. ¡Oh mi Dios!
Todos entran en el comedor cuando termino de poner los platos.
Roger se me acerca y no puedo ni mirarlo a los ojos. Mamá se detiene
a mi lado y me pellizca en la grasa del brazo. —Cassie, ya conoces a
Roger O'Dell. He pensado que estaría bien que se conocieran, ya que
son tan cercanos en edad y profesionales locales.
Me sorprende que a mi mamá le parezca una buena idea. —
Mamá, conozco al Dr. O'Dell. Diría que me conoce muy bien. Es mi
ginecólogo. — Suspiro y no puedo contenerme. —Me ha visto el hoo-
haa.
Ryan suelta una carcajada, pero se detiene cuando Brandi lo
silencia con la mirada. Roger tira del cuello de su camisa y mi mamá
vuelve a pellizcarme el brazo. Joder, ¿cómo está pasando esto? Le
tiendo la mano. —Me alegro de volver a verlo, doctor O'Dell.
Se ríe y me estrecha la mano. —Igualmente. Puedes llamarme
Roger.
Me suelto de su mano y, sin mirar a nadie, digo: —Vuelvo
enseguida. Tengo que coger otro cubierto.
Ryan me detiene. —No pasa nada, Cassie. Baker llamó y dijo que
había una especie de emergencia y que no estaba seguro de si llegaría.
Asiento e intento que no se note mi decepción. —De acuerdo,
bueno, iré a ayudar a mamá a traer la comida.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Camino hacia la cocina y, cuando entra mi mamá, me vuelvo
contra ella. —Mamá, ¿en qué estás pensando? No quiero arreglarme
con mi ginecólogo.
Me sisea: —Pequeña desagradecida... — Antes de terminar, se
recompone y esboza una sonrisa. Casi da miedo cómo puede ser una
loca un segundo y al siguiente convertirse en la “mamá del año”
sonriente. Pero sus palabras no concuerdan. —Mira, no puedes vivir
aquí para siempre.
Sacudo la cabeza. —Mamá, he estado aquí todo el verano. Estoy
ahorrando para tener mi propia casa. Debería poder conseguir algo
para mi próxima paga.
—No tendrías que trabajar si te casaras con un doctor.
Estoy sorprendida. —Mamá, de verdad no creerás que querría
salir con alguien porque es doctor, ¿verdad?
Señala los platos de la encimera. —No salir... casarte.
—Mamá, esto es ridículo. No voy a entrar ahí.
Pone esa mirada en sus ojos. —También lo harás. Vives en mi
casa, así que vives según mis reglas.
Coge un plato de pollo. —Ahora contrólate, hija. Los hombres
nos esperan.
Y sin más, pone una sonrisa en su cara y sale de la cocina. Ojalá
mi hermana no viviera en un piso de dos habitaciones con otras tres
mujeres. Me ha ofrecido quedarme de todos modos, pero pensé que
viviendo en casa podría ahorrar dinero más rápido. Pero no sabía que
sería un infierno.
Enojada, cojo el cuenco de puré de papas mientras Ryan entra
en la cocina. —Puedes hacerlo mejor.
Me río. No sé cómo mi mamá ha convencido a Ryan para que
salga con ella, porque es increíble. —Gracias. Lástima que mi mamá
no piense lo mismo. — Señalo hacia la otra habitación. — ¿Sabías que
mamá me estaba preparando una cita a ciegas para hoy?
Sacude la cabeza y suspira. —No, no lo sabía.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Levanto el hombro. — Sabes que no planeo abusar de ti para
siempre. Casi tengo suficiente dinero ahorrado para conseguir una
casa.
—Cariño, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.
Tómate tu tiempo. Si te mudas ahora, tendrías que pagar un alquiler,
y eso sería tirar el dinero. Espera, ahorra algo de dinero y entonces
podrás comprar la casa que quieras.
Se me cae la boca. —Lo dices en serio, ¿verdad?
—Claro que lo digo en serio. Ahora será mejor que salgamos.
Vamos, te ayudaré a interferir.
Coge el cuenco de judías verdes y el plato de panecillos, y lo sigo
hasta el comedor. Mi mamá se ríe cuando entramos. —Creía que se
habían perdido o algo así.
Ryan va a poner la comida en la mesa. —Solo me aseguraba de
que lo teníamos todo. Todo se ve bien, Brandi.
Me coge el puré de papas. —Deja de estar ahí como un bulto en
un tronco, siéntate. — Tomo asiento frente a Roger y espero a que mi
mamá me diga que me mueva o algo.
Pasan los platos por la mesa y no dejo de recordarme que es una
comida. Después de comer, hablaré con mi mamá sobre todo el asunto
de la cita a ciegas.
Comemos y hablamos, y quiero abrazar a Ryan mientras hace
hablar a Roger para no sentirme presionada.
Roger está hablando de unos palos de golf nuevos que ha
comprado cuando suena el timbre. Ryan se gira hacia mí. —Apuesto
a que es Baker. Le digo que use su llave, pero ya no lo hará. ¿Te
importaría recibirlo?
Me levanto del asiento en un instante. No sé por qué, pero soy
un manojo de nervios todo el camino hasta la puerta principal. Respiro
hondo y la abro.
Parece cansado, pero se le ilumina la cara cuando me ve. —Hola,
nena.
Jadeo y miro detrás de mí. —Baker, no puedes llamarme así.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Retrocedo para que pueda entrar. —Están en el comedor. Ve a
sentarte y te llevaré un plato.
Me dirijo hacia la cocina y me sorprende que Baker me haya
seguido en lugar de ir al comedor. No voy a discutir con él, será inútil.
—Tu papá dijo que había una emergencia. ¿Estás bien?
Se apoya en la encimera y me aparta el pelo del hombro. —
¿Estabas preocupada por mí?
Me encojo de hombros. —Me alegro de que hayas podido venir a
cenar. — Entonces me acuerdo. —Ah, sí, probablemente debería
decirte algo.
— ¿De qué se trata?
Cojo un plato y me entretengo en buscar una servilleta de tela y
unos cubiertos. Cuando lo tengo todo, me dirijo hacia la puerta. —Uh,
mi mamá me ha preparado una cita a ciegas. Está... uh, aquí ahora.
No está contento. Su mandíbula se tensa y sus labios se
aplastan. — ¿Querías una cita a ciegas?
Arrugo la nariz. —Uh, no. Claro que no.
Asiente y viene a ponerse a mi lado. —Eso es correcto. Porque
eres mía. — Se inclina y me besa brevemente en los labios. —Vamos.
Vamos a conocer a esta cita.
Sorprendida por ese beso, me limito a seguirlo. —Mira quién ha
venido.
Mi mamá me mira y es evidente que no está contenta. Pero Baker
no se inmuta. Espera a que me siente y se sienta a mi lado. Empiezo
a pasarle cuencos para que pueda emplatar su comida. La mesa está
en silencio y me doy cuenta de que Baker está mirando mal a Roger.
—Baker, este es Roger. Roger, éste es Baker.
Brandi interviene: —Sí, Baker es el hermano de Cassie.
No puedo evitarlo. Se me arruga la nariz e insisto: —
Hermanastro.
Baker mete la mano bajo la mesa y me aprieta la rodilla. Me
sobresalto y me hace un gesto de aprobación con la cabeza antes de
sonreírle a Roger. —Entonces, Roger, ¿vives en Whiskey Run?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiente. —Sí, vivo ahí. Soy ginecólogo en el nuevo consultorio
doctor a las afueras de la ciudad.
Mi mamá se echa a reír. —Es el ginecólogo de Cassie.
Ni siquiera tengo que mirar a Baker, sé que no está contento con
esta noticia. Miro a mi padrastro, suplicándole con los ojos que me
ayude, pero él se limita a sonreír de oreja a oreja, mirando entre Roger
y su hijo.
—Entoooonces... — Empiezo, con la esperanza de cambiar de
tema.
Baker señala al hombre del otro lado de la mesa con su cuchillo.
—Es tu... doctor.
Asiento. —Sí.
Tiene los nudillos blancos mientras sujeta el cuchillo y empiezo
a temer por la vida de Roger. —Sí, ¿y qué pasó en el trabajo, Baker?
— le pregunto, intentando cambiar de tema.
Me mira a los ojos y le suplico en silencio. Deja el cuchillo, mete
la mano debajo de la mesa y me la vuelve a poner en la pierna. Me
agarra y no me suelta mientras habla. —Ha habido un accidente en la
carretera a Jasper.
Suelto un grito ahogado. — ¿Están todos bien?
Me aprieta la pierna. —Hubo heridos, pero se pondrán bien.
—Bien, eso es bueno.
Me tranquiliza: —Solo tuve que ayudar a dirigir el tráfico. Pero
se pondrán bien.
Asiento y todo el mundo empieza a hablar. Respiro aliviada
porque ya no se habla de Roger como mi ginecólogo. Sin embargo, me
mantengo en alerta máxima. No tengo ni idea de lo que va a decir mi
mamá en un momento dado, así que tengo que estar mentalmente
preparada.
—Cassie.
Me doy cuenta de que Roger está intentando llamar mi atención.
—Oh, lo siento. ¿Sí, Roger?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se aclara la garganta y mira alrededor de la mesa antes de posar
su mirada de nuevo en mí. —Estaba pensando que después de cenar
podríamos ir a ver una película.
Abro la boca para responder, pero Baker se me adelanta. —No
puede.
Desvío la mirada del otro lado de la mesa hacia Baker, que está
a mi lado. —Uh...
Siento a mi mamá mirándome. Todo el mundo me mira. La
antigua Cassie hacía lo que mi mamá quería. No sé qué es ni por qué
siempre quiero su aprobación, pero cuando miro a Baker a los ojos,
sé que no puedo hacerlo. No hay ninguna parte de mí que quiera
hacerlo. —Tiene razón. Lo siento, Roger. No puedo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 8
BAKER

Brandi se inclina hacia delante y pregunta en voz alta: — ¿Cómo


que no puede? Puede hacer lo que quiera, y estoy segura de que le
encantaría ir al cine con Roger.
La miro fijamente, preguntándome qué le pasa. Cualquiera que
conozca a Cassie podría ver que ha estado incómoda todo el tiempo
que lleva aquí.
Mi papá intenta ayudar. — Ahora, cariño, tal vez deberíamos...
Lo interrumpe. —Es mi hija, Ryan, y sé lo que es mejor para ella.
No puedo evitar ofenderme. Soy policía y Roger es doctor. No
envidio a Brandi si quiere que Cassie tenga una buena vida, pero no
creo que se trate de eso. —Lo siento, Brandi, pero Cassie ya tiene un
compromiso esta noche.
Mira a su hija y yo me inclino hacia delante para impedir que
Cassie vea su mirada furiosa. —No puede porque formamos parte del
comité de carnaval y tenemos una reunión esta noche.
— ¿Comité de carnaval? — gruñe. — ¿Por qué estarías ayudando
con el carnaval?
—Hago una caseta todos los años.
Mi papá interviene. —Su puesto de remojo es el que más dinero
gana.
Asiento y me giro hacia Roger. —Sí, así que tenemos mucho que
planificar. Seguro que lo entiendes, Roger.
Roger mira a Cassie y ojalá pudiera bloquearlo. Ni siquiera me
gusta que la mire.
Cassie se aclara la garganta, y su voz es un poco temblorosa
cuando empieza a hablar. —Sí, uh, Roger. La verdad es que me

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


pareces un tipo estupendo, pero creo que podría resultar incómodo
que tuviéramos una cita, ya que eres mi doctor.
Miro fijamente al otro hombre y lo reto a que la presione. Basta
con que diga algo inapropiado para que me suba por encima de la
mesa.
Abre la boca, me mira y asiente. —Sí, claro. Lo entiendo
perfectamente, Cassie.
Me siento con una mano en la rodilla de Cassie mientras Brandi
se excusa. Es obvio que está enojada. Cassie se levanta y me quita la
mano de la pierna. —Voy a ayudar a mamá a traer el postre.
Mientras papá empieza a hablar con Roger, me levanto y sigo a
Cassie y a su mamá hasta la cocina. No me fío de mi madrastra y no
sé muy bien qué tipo de relación tienen, pero sé que no voy a quedarme
de brazos cruzados y dejar que Cassie se enoje.
En cuanto entro en la cocina, veo a Brandi arrinconando a
Cassie contra la encimera, y cuando me oye entrar se aparta y se gira
hacia mí. Su sonrisa es instantánea, pero es demasiado tarde. Ya he
visto la maldad pura en su rostro. Me coloco junto a Cassie. —Cass,
siento hacerte esto, pero voy a tener que ponerme a ello. ¿Crees que
podemos saltarnos el postre para llegar a nuestra reunión?
Está abrumada, eso es obvio, y lo ha estado desde que llegué
esta noche. Lo odio y esa es una de las razones por las que quiero
sacarla de aquí. Asiente y suspira aliviada. —Por supuesto, estoy
segura de que también estás cansado después de trabajar un turno
completo. Voy por mi bolso.
Espero a que se vaya y, sin decir nada a Brandi, vuelvo al
comedor. —Papá, Cassie y yo nos vamos a ir. Tenemos trabajo que
hacer. — Miro a Roger y odio que mis padres me educaran con unos
modales impecables. —Roger.
Mi papá se levanta. —Roger, ahora vuelvo. — Me sigue hasta la
puerta principal, donde espero a Cassie. Estoy en alerta máxima
porque si Brandi va a buscarla, la seguiré.
Mi papá echa un vistazo a la entrada vacía. — ¿Va todo bien?
¿Qué pasa?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Aprieto los dientes. He hecho todo lo posible para no hablar mal
de su esposa, pero hombre, es difícil. —Nada, papá.
Me espeta: —Y una mierda. Háblame. ¿Cassie está bien?
Asiento lentamente. —Sí, está bien. No sé en qué demonios
estaba pensando tu esposa intentando juntar a su hija con ese
hombre.
Levanta las manos. —Hablaré con ella y le diré que no más citas
a ciegas.
Quiero pegarle un puñetazo, pero sé que no es culpa de mi papá.
El pobre es inocente en todo esto. —De acuerdo, claro, gracias, papá.
Cassie baja las escaleras. —Ya estoy lista. Probablemente
debería...
La interrumpo. —No pasa nada, ya les he dicho adiós de nuestra
parte.
Mi papá asiente. —Está bien, cariño. Que pasen buena noche.
Avísame si necesitas que te traiga o algo.
Pongo los ojos en blanco. Ha sido el mejor papá de todos, pero
verlo como papá de una niña ha sido otra cosa. Aunque me gusta que
sea protector y se preocupe por Cassie. Ella necesita toda la gente a
su lado que pueda conseguir. Le pongo la mano en la espalda y la
ayudo a salir por la puerta. Mi papá nos dice adiós con la mano y
Cassie empieza a caminar hacia su coche. —Te seguiré, ya que no
estoy segura de adónde vamos.
Me río. —No, puedes venir conmigo.
Se detiene de golpe. —Baker, eso es ridículo. Sabes que estás
cansado y no vas a querer conducir hasta aquí para traerme a casa.
Puedo conducir yo.
—Cassie. — le digo con severidad.
Alarga la mano y me la pone en el antebrazo. —Estoy pensando
en ti. Parece que estás muerto.
Le acaricio la mejilla. — ¿Me acompañas, por favor? Quiero pasar
el mayor tiempo posible contigo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Da un paso atrás y mira hacia la casa. —Iré contigo. Pero esto
no es una cita. Te agradezco que me sacaras de esa situación
complicada, pero esto es que trabajemos juntos en la feria.
Dejo escapar un suspiro y camino hacia el lado del pasajero de
mi coche patrulla y abro la puerta. —Tú mandas.
Viene a subirse y se detiene a mi lado. —Lo dices en serio, ¿no?
Me encojo de hombros. —Claro que lo digo en serio. No he
ocultado que me gustas, Cass, pero en última instancia lo que ocurra
entre nosotros depende de ti.
Parece más que satisfecha con mi respuesta mientras sube a mi
coche. Vivo a dos barrios de distancia y, cuando entro en el garaje, se
inclina para mirar por la ventanilla. — ¿Vives aquí?
Asiento. —Sí. ¿Por qué? Pareces sorprendida.
No espera a que me acerque para abrirme la puerta; sale y se
reúne conmigo en la parte delantera del coche. —No juzgaré hasta que
vea el interior. Quiero decir, eres soltero. ¿Voy a ver pufs en lugar de
un sofá?
Me río y la llevo escaleras arriba hasta el porche. —Creo que te
llevarás una grata sorpresa.
Abro la puerta y le hago un gesto con el brazo para que entre.
Entra y mira a su alrededor, asombrada. —Baker, esto es precioso.
Intento verlo a través de sus ojos. Siempre me ha gustado el
concepto abierto. La cocina es el sueño de cualquier chef. Hay un gran
sofá en el salón, frente a la chimenea, y un televisor de pantalla grande
en la esquina. Todo está recogido y tiene un aspecto limpio. — ¡Baker!
Esto es increíble. ¿Has decorado tú todo esto o has tenido ayuda?
Me meto las manos en los bolsillos delanteros. Han pasado cinco
años desde que murió mi mamá, pero sigo pensando en ella todos los
días. —Este es uno de los últimos proyectos que mi mamá y yo hicimos
juntos antes de que falleciera.
Se le borra la sonrisa de la cara y se acerca a mí, rodeándome la
cintura con los brazos. —Lo siento mucho.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Le paso la mano por el pelo y aprieto su cabeza contra mi pecho.
—Gracias, Cass.
Se retira y la suelto de mala gana. Se sienta en el sofá. —
Háblame de ella. Las pocas cosas que tu papá ha dicho sobre ella me
hacen pensar que era bastante increíble.
Exhalo un suspiro. —Sí, lo era. Uh, ¿te importa si me ducho el
día de trabajo primero?
Se echa hacia atrás en el sofá. —Por supuesto. Tómate tu tiempo.
Prometo no fisgonear mientras estés ahí.
Empiezo a salir de la habitación y me detengo. —Puedes
fisgonear todo lo que quieras. No tengo nada que ocultar.
La dejo con eso y me voy al dormitorio. Me ducho rápidamente,
no porque me preocupe que encuentre algo, sino porque quiero pasar
el mayor tiempo posible con ella.
Vuelvo al salón en vaqueros y camiseta. Me siento a su lado en
el sofá y la miro de frente. —Así que... mi mamá.
Niega, frunciendo el ceño. —No tienes que hablar de ella si no
quieres, Baker, solo pensé...
Me acerco y le tomo la mano. —Era una mamá maravillosa. Me
quería más que a nada y siempre estaba ahí para mí. Era divertida,
un poco nerd, pero era feroz. — Hago una pausa. —Me recuerdas un
poco a ella.
Se señala a sí misma. — ¿Yo? Yo no soy feroz.
Pongo los ojos en blanco. —Intentaste interrumpir una pelea
entre dos hombres adultos.
Gime. —Nunca voy a oír el final de eso, ¿verdad?
Cubro nuestras manos con la que tengo libre. —Solo digo... que
eres patea traseros, Cass.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 9
CASSIE

— ¿De verdad crees que soy feroz?


Me coge la mano y deja que sus dedos acaricien mi muñeca. —
Sí, lo creo. También creo que tienes a mi papá envuelto alrededor de
tu dedo.
Sonrío al pensar en su papá. Ha sido uno de los momentos más
importantes de mi vida desde que volví a Whiskey Run. —Me encanta
tu papá.
Asiente. —Es el mejor.
Frunzo el ceño mientras pienso en algo que me ha estado
preocupando. Probablemente esté traicionando a mi mamá al decir
esto, pero no me contengo. —No quiero que le hagan daño.
Baker ladea la cabeza. — ¿Qué quieres decir?
Evito sus ojos porque me siento culpable. Si mi mamá le hace
daño a su papá, me echará la culpa de alguna manera. —No sé lo que
sabes de mi mamá, pero este es su quinto matrimonio. — Suelto un
suspiro sin saber cómo explicarlo. —No digo que mi mamá no quiera
a tu papá, pero...
Solo me observa, sin presión para continuar, solo me deja formar
mis pensamientos. —Por mi experiencia, si mi mamá ama a alguien,
no siempre es algo bueno. Ella ama en sus propios términos.
Se aclara la garganta, y es obvio que no quiere ofenderme. —
Puedo ver eso en ella. — Me recorre los dedos y se me pone la carne
de gallina. — ¿Y a ti, Cass? ¿Cómo te quiere?
Me río. —Sí, bueno, creo que fuiste testigo de eso cuando
entraste en la cocina. No le gusta si no se sale con la suya.
Se acerca más a mí. — ¿Eso es lo que fue? ¿Le disgustó que le
dijeras a Roger que no querías salir con él?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiento. —Sí, quiere que me vaya. Piensa que me estoy
aprovechando de ella y de tu papá.
Me aparta un mechón de pelo de la cara. —Cualquiera que te
conozca sabe que eso no es verdad.
Miro a Baker con asombro. Me sorprende que parezca conocerme
mejor que mi propia mamá. — ¿Te molesta hablar de tu mamá?
Se inclina hacia mí y puedo sentir el calor de su cuerpo
envolviéndome. —No. ¿Qué quieres saber?
— ¿Cómo eran tu mamá y tu papá juntos?
Levanta la mano y se frota la barbilla. —Se amaban.
Ante mi mirada perdida, continúa. —Discutían, pero nunca por
nada importante. Estaban completamente entregados el uno al otro.
Eran mejores amigos, pero eran más. Nunca me pregunté si se
amaban. Lo hacían. Pero también me amaban a mí. Siempre he sabido
que, pasara lo que pasara, me cubrirían las espaldas.
Asiento e intento que los celos no se instalen en mí. Daría
cualquier cosa por tener unos padres así. O por tener a alguien a mi
lado, como él dice. Mi hermana es probablemente lo más parecido que
tengo a eso.
— ¿Qué hay de ti? Quiero decir, conozco a tu mamá. ¿Y tu papá?
Me río. —Bueno, no se parece en nada al tuyo. Era un borracho.
Se fue cuando yo tenía doce años, pero se aseguró de quedarse en el
pueblo hasta que cumplí quince. Es decir, nunca lo vi ni nada, pero
mantenía a la gente del pueblo en pie de guerra con todas sus
travesuras de borracho, así que era divertido. Pero sí, no lo he visto
desde que se fue.
—Lo siento, Cass. Él es el que se lo pierde.
Asiento. —Sí, ya lo sé. No pasa nada. Créeme, he tenido mucho
tiempo para superarlo.
Hay un breve silencio, y lo odio. Siento todo lo que siento al
pensar en mi papá y todo eso, así que le suplico: — ¿Podemos cambiar
de tema? Hablemos de otra cosa.
Asiente y ni siquiera tiene que pensárselo. —Hablemos de Roger.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Arrugo la nariz y niego. — ¿Tenemos que hacerlo?
Su mano se dirige a mi hombro. Nunca había conocido a un
hombre como él, pero es muy susceptible. Parece que solo quiere tener
sus manos sobre mí en todo momento. Sus dedos recorren mi
clavícula. —Te ha visto. Quiero decir, te ha visto.
Pongo los ojos en blanco. —Es mi doctor.
Asiente. —Sí, y quiere salir contigo.
Me río y resoplo al mismo tiempo. Me tapo la cara, avergonzada,
mientras él se ríe conmigo. —Me encanta eso... Me encanta cuando te
ríes y no te guardas nada.
Pongo los ojos en blanco. —Querrás decir resoplar.
Me aparta la mano de la cara. —Me encanta. No me tapes la cara.
Asiento. —Sí, me ha visto el hoo-haa y quiere salir conmigo. Es
raro, ¿verdad?
Se encoge de hombros. —No me gusta.
Abro la boca, pero me interrumpe. —Escúchame bien. No me
gusta la idea de que ningún hombre te vea. — Levanta la mano cuando
empiezo a hablar. —Pero lo sé... es tu doctor. Pero es diferente saber
que se siente atraído por ti.
Asiento. —Estoy de acuerdo.
Me mira a la cara. —Así que creo que si quieres seguir con el
doctor, iré contigo a tu próxima cita.
Lanzo una carcajada. — ¿Quieres ir conmigo a mi cita con el
ginecólogo?
—Si vas a él, sí, quiero.
No puedo evitar reírme, pero él no se une. Está serio.
Probablemente debería odiar que sea tan protector conmigo, pero en
realidad me da una cálida sensación pegajosa por dentro. —Bueno,
tenemos casi un año antes de mi próxima cita, así que tenemos tiempo
para resolverlo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Parece satisfecho con la respuesta por la forma en que se apoya
en el sofá. Me echo hacia atrás y le quito la mano de encima. —
Deberíamos hablar, Baker.
Se tensa. Se sienta más erguido, echa los hombros hacia atrás y
me mira con ojos curiosos. —Podemos hablar de cualquier cosa.
Asiento e intento averiguar qué tengo que decir. —Entonces...
¿qué hacemos aquí? ¿Qué es esto?
Empieza a alcanzarme y luego se detiene. —Creo que sabes lo
que es esto, Cass.
Cuando me pongo nerviosa, divago, y parece que hoy no es
diferente. —Sinceramente, me gustaría que las cosas fueran
diferentes. Ojalá pudiéramos conocernos y no tener que preocuparnos
por mi mamá, tu papá, mi hermana, nuestras familias. Es demasiado,
y añade demasiada presión. — Me levanto de mi asiento y me muevo
por la habitación para caminar. —Quizá deberíamos hablar de la feria.
Para eso hemos venido, ¿no? Hagámoslo. Tengo que pensar cuál va a
ser el puesto de mi clase. Estaba pensando en un puesto de pesca o
algo así. Ya sabes, donde ponen un imán al final...
—Cassie. Para. Respira.
Dejo de caminar y respiro hondo.
Se levanta y viene hacia mí. Camina lenta y deliberadamente, y
me tenso cuanto más se acerca. Ya sé que soy débil cuando se trata
de Baker. No somos una buena idea. Sé que no lo somos, pero no sé
si seré capaz de resistirme a él. O si realmente quiero.
Se detiene frente a mí, dedo a dedo. Inclino la cabeza hacia atrás
para mirarlo, y me escruta la cara. Casi me asusta lo que veo en sus
ojos. Está haciendo aflorar todas mis emociones y no sé qué hacer con
ellas.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 10
BAKER

No puedo alejarme de ella. Sé que está luchando con el hecho de


que es mi hermanastra, pero simplemente no puedo alejarme de ella.
La deseo, y no se lo he ocultado. Diablos, mi papá lo supo esa
primera noche. Pero es más que eso. Quiero protegerla, pasar tiempo
con ella y llegar a conocerla. Quiero poder tomarla de la mano y
besarla cuando quiera.
Me mira y, con su expresión desprevenida, me siento el rey del
mundo. Ella no se da cuenta, pero sus ojos reflejan exactamente cómo
le afecto. Me desea, pero es más que eso. Confía en mí, y eso me hace
querer darle todo lo que su corazón desea.
—Quiero pasar tiempo contigo, nena. Sé que tienes miedo, y en
parte es porque soy tu hermanastro, pero hay algo más.
—No te voy a mentir; me gustaría que pudiéramos salir pero...
—Bien. Entonces dime, ¿sientes que hay algo entre nosotros?
Suspira frustrada. — ¿Te das cuenta de que acabas de
conocerme hace unos días? ¿Estás dispuesto a poner en peligro toda
nuestra dinámica familiar porque qué? ¿Porque me deseas?
—Esto entre nosotros es algo más que yo deseándote.
No tiene ni idea. No tiene ni idea de que entre nosotros hay algo
más que atracción sexual. Levanta la mano frustrada. — ¿Sabes lo
loco que suenas? Acabamos. De. Conocernos. Ni siquiera me conoces.
Puse las manos en las caderas. —Sé mucho de ti. Eres una
buena persona.
Pone los ojos en blanco y no puedo evitar sonreír. —Tus alumnos
te adoran y saben que te preocupas por ellos, si Colby sirve de
indicación. Te has ganado por completo a mi papá. Con toda la mierda
de tu mamá y tu papá, no has visto lo que es una buena relación ni

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


de lo que es capaz. No confías fácilmente, y no confías en lo que sientes
por mí.
Me levanta la barbilla. — ¿Cómo sabes que no soy exactamente
como mi mamá? Quizá intento conquistarte.
Busco en su cara, y puedo ver a través de ella. Hay una parte de
ella que tiene miedo de ser como su mamá. Tal vez por eso está tan
asustada de que esto pueda ser algo real. —No te pareces en nada a
tu mamá, Cass.
Parece insegura a pesar de que estoy completamente seguro de
ello. Se lo repito, esperando que me crea. —No te pareces en nada a
tu mamá.
Se encoge de hombros, y aunque su lenguaje corporal dice que
no le importa, es obvio que realmente quiere creer lo que estoy
diciendo. —Eso no lo sabes, Baker. Cualquiera que me conozca sabe
que intento salir de casa de mi mamá. ¿Cómo sabes que no estoy
intentando aprovecharme de ti y mudarme aquí?
Me río y señalo alrededor de mi casa. —Puedes mudarte aquí.
Se echa hacia atrás sorprendida. — ¡Baker! Estoy bromeando.
No intento manipularte.
Parece tan asustada que hago lo único que se me ocurre. La
alcanzo y la traigo contra mi cuerpo. Nuestros cuerpos encajan
perfectamente. Le tomo la cara con las manos y esta vez no le pido
permiso. Me inclino y la beso. Abre la boca y deslizo la lengua por la
suya. Gime y profundizo el beso. Pero no es suficiente. Le suelto la
cara, deslizo las manos por su cuerpo hasta las caderas y la levanto.
Sus manos se agarran a mis hombros y se separa del beso. —Baker,
soy demasiado pesada.
—No lo eres. Joder, eres perfecta.
La llevo de regreso a la habitación y me siento en el sofá con ella
a horcajadas sobre mi regazo. Mueve las caderas y yo me levanto,
apretando mi polla contra su vientre. Se me echa encima y mueve las
caderas de un lado a otro antes de quedarse paralizada. Su jadeo llena
la habitación. — ¡Baker!

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Mis dedos se clavan en sus caderas y la atraigo aún más,
levantando mis caderas. Se inclina hacia delante, presionando sus
pechos contra el mío. —Bésame, Baker.
No tiene que pedírmelo dos veces. Aprieto los labios contra los
suyos y todo mi cuerpo tiembla de lo intenso que es. Besar a Cassie
es una adicción. Dejo que mis manos se deslicen hacia su espalda y
la estrecho contra mí. Está lo más cerca posible, pero no lo suficiente.
Se separa, sin aliento. Tiene los ojos redondos, la nariz roja y los
labios hinchados. Me mira como si tuviera tres cabezas. —Nunca...
quiero decir, realmente sabes besar.
Le paso el pulgar por el labio hinchado. —No soy yo, Cass. Somos
nosotros. Está bien porque somos nosotros.
Pone cara de preocupación. —Sabes que estaba bromeando. No
estoy intentando manipularte para gustarte y así poder alejarme de
mi mamá.
Asiento. —Ya lo sé. No eres así.
Me mira con duda y sé que tengo que encontrar la forma de
tranquilizarla. —Cass, nena, no te pareces en nada a tu mamá. Tienes
un buen corazón. Eres independiente y nunca intentarías hacer daño
a otra persona.
Sus manos se deslizan desde mis hombros hasta mi cuello. —
¿Qué quieres de mí?
Ni siquiera tengo que pensarlo. —Danos una oportunidad.
Menea la cabeza. —No deberíamos.
La siento intentando levantar un muro entre nosotros, y no voy
a dejarla. —Olvida lo del hermanastro por un minuto. ¿Te gusto?
Se ríe. —Creo que deberías pasarme una nota y yo debería
marcar sí o no.
—Si prefieres que lo haga, puedo.
Se muerde el labio. —De acuerdo, sí, me gustas, pareces un
buen chico.
Animado, le pregunto: — ¿Y quieres conocerme?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 11
CASSIE

Tiene tantas esperanzas en sus ojos. Sé que no ve el problema


en esto, pero yo siempre me he preocupado por todo. Pero tampoco
creo que pueda decirle que no y largarme. Me siento más que atraída
por él, y lo deseo como a nadie. Nunca me he sentido atraída por un
hombre como lo estoy por él. Sinceramente, no me creía capaz de
hacerlo. Siempre pensé que había algo mal en mí. Pero ahora, sentada
en su regazo, siento la atracción del deseo en mis entrañas.
Intento disimularlo. —Bueno, Baker, somos familia.
Probablemente deberíamos conocernos.
Sacude la cabeza. —Te dije que te olvidaras de eso. Dime, Cass.
¿Quieres conocerme? ¿A mi verdadero yo?
Intento apartarme de su regazo, pero no quiere soltarme. Le paso
la mano por el hombro. —Tenemos que hablar de esto, pero no puedo
hacerlo en tu regazo. Apenas puedo pensar con claridad.
—De acuerdo, te dejaré levantarte mientras hablamos, pero no
te dejaré ir muy lejos.
Me río mientras me bajo de su regazo y él me arrastra al asiento
de al lado. —De acuerdo, hablemos.
Repite su pregunta. — ¿Quieres conocerme? ¿A mi verdadero yo?
Jugueteo con el dobladillo de la camisa. — ¿Por qué haces esto?
Mi mamá está casada con tu papá. — Señalo entre los dos. —Nada
puede salir de esto.
No se da cuenta de lo difícil que es. Es casi imposible seguir
resistiendo la tentación. Sería diferente si no sintiera nada, pero Baker
me hace sentir mucho. Demasiado. Es abrumador.
Me agarra la mano y me la sujeta como si no quisiera soltarme.
Levanto la cabeza y lo miro a los ojos. Me mira a la cara, como si me
acariciara. Casi como si intentara memorizar mis rasgos o algo así.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cuanto más miro sus ojos marrones, más me cuesta decir que no. En
realidad, es imposible. Miro un marco en la pared sobre su cabeza, y
él sabe exactamente lo que estoy haciendo. —Mírame, Cass.
Me muerdo el labio y niego.
Se ríe, me pone las manos a cada lado de la cara y tira
suavemente de mí hacia abajo hasta que lo miro a los ojos. —Desde el
momento en que te vi, sentí algo, Cass. No sé cómo explicarlo. Pienso
en ti todo el tiempo. Todo lo que te pido es que me des una
oportunidad. Danos una oportunidad.
La emoción me invade y sé que no puedo negárselo. Diablos, no
quiero hacerlo. —Si hacemos esto, tenemos que mantenerlo entre
nosotros.
No le gusta, eso es evidente, y expresa su disgusto negando. —
No, no voy a actuar como si estuviéramos haciendo algo malo y
tuviéramos que ocultarlo. Quiero que toda la maldita ciudad sepa que
estamos juntos.
Nunca he conocido a un hombre que sea tan vocal. Nunca. Sabe
lo que quiere y no tiene miedo de ir por ello. Pero aunque aprecio lo
posesivo que es conmigo, sé lo que debo hacer. —Baker, escúchame.
Cuando rompamos, no quiero que eso afecte a nuestra familia.
Necesitamos poder estar juntos sin más presión de la necesaria.
Tenemos que ver hasta dónde llega esto.
Sacude la cabeza. — ¿Ya estás rompiendo conmigo?
—No. Solo digo que hay muy pocas posibilidades de que esto
funcione entre nosotros, y no tiene sentido dejar que estropee por
completo nuestras futuras celebraciones familiares de Navidad o
cumpleaños o cualquier otra cosa. Intentemos esto y veamos qué pasa.
Me mira a la cara y es evidente que quiere discutir conmigo.
Suelta un suspiro. —Si es la única forma de que aceptes, está bien.
Lo intentaremos a tu manera. Pero tienes que recordar que fue idea
tuya ocultar esto y mantenerlo en secreto, Cass. Si fuera por mí, todo
el mundo lo sabría.
Me doy una palmada en las piernas. —De acuerdo, ¿qué significa
esto? ¿Cómo vamos a hacerlo?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se echa hacia atrás en el sofá y se tumba. —Eso es fácil. En
cualquier momento libre que tengamos, vamos a estar juntos. Voy a
salir contigo... bueno, tanto como tú me dejes. Supongo que con tu
gran idea de ‘citas secretas’, no podemos salir por la ciudad.
Le sonrío. —No sé. ¿Puedes quitarme las manos de encima si lo
hacemos?
Menea la cabeza. —Claro que jodidamente no.
Me río y le doy un golpe en la pierna. —De acuerdo. Entonces,
sí, no tendremos citas en la ciudad.
—De acuerdo, entonces vendrás aquí.
Asiento, soltando un suspiro. —De acuerdo. Y quizá deberíamos
hacer unas reglas o algo.
Asiente y señala el espacio que hay entre él y el respaldo del sofá.
—De acuerdo. Sube aquí y lo hablamos.
Sacudo la cabeza. —No voy a encajar...
Me interrumpe. —Mujer, ¿vas a discutir todo lo que digo? Vas a
encajar perfectamente, a mi lado en este sofá. Ahora ven aquí.
Señalo el pequeño espacio. — ¿Me quieres ahí?
Me agarra de la mano y tira de mí hasta que caigo sobre su
cuerpo. Suelto una risita mientras me deslizo hacia un lado. Me coloca
como si no pesara nada y me acuna la cabeza en el hombro. Su pierna
se encaja entre las mías y mis pechos se aprietan contra el suyo. Estiro
el cuerpo y me acurruco más contra él. — ¿Así está bien?
Me pone la mano en la cintura y me acerca aún más. —Esto es
perfecto.
— De acuerdo, entonces las reglas. Creo que mientras estemos
haciendo esto, probablemente no deberíamos salir con nadie más.
Contengo la respiración, esperando a que no esté de acuerdo. Se
inclina. —Nena, estás loca si crees que voy a mirar a otra mujer. Eso
no va a pasar.
No puedo evitar pensar en toda mi vida. La cantidad de hombres
que mi mamá ha tenido en casa, las veces que ha engañado a sus

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


esposos o ellos a ella. Joder, Baker tiene razón, no sabría lo que es
una relación sana ni aunque la tuviera delante de mis narices. —De
acuerdo, pero si decides que quieres...
Me interrumpe con un beso. Es demasiado corto, pero consigue
que entienda. —Eso no va a pasar.
Asiento. —De acuerdo.
Sus dedos están bajo el dobladillo de mi camisa, acariciando la
piel desnuda de mi vientre. Apenas puedo formar un pensamiento,
pero quiero seguir adelante y sacarlo todo. —Además, hay algo más
que probablemente deberías saber.
Estamos tan cerca que no puedo apartar la mirada. Lo único que
puedo ver es a él. —Esto es embarazoso, Baker. No te asustes.
Se tensa y me preocupa un poco. ¿Va a reaccionar como Chloe
la otra noche? ¿O va a echarme y decirme que ha cambiado de
opinión? Hay tantas cosas que estoy pensando que estoy dudando si
realmente necesito decírselo o no.
—Dímelo.
Trago saliva. — ¿Sabes qué? Quizá no sea el mejor momento
para hablar de ello. Olvídalo.
Se inclina y frota su nariz contra la mía. —No lo voy a olvidar.
No te vas a librar tan fácilmente. Cuéntamelo.
—Yo... — Dejo que mi voz se entrecorte. —Esto es tan
embarazoso.
Levanta la mano y me acaricia la mejilla. —Dímelo.
Lo miro a los ojos y lo hago. Bueno, al menos intento
explicárselo. —Quiero ir despacio.
Se echa hacia atrás. — ¿Te resulta incómodo? Podemos ir tan
despacio como quieras. No quiero presionarte.
Me siento acalorada. —No, no es eso. — Exhalo un suspiro y
entierro la frente en su pecho. —Soy virgen. — murmuro.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Como no reacciona, levanto la cabeza y lo miro a través de mis
pestañas entrecerradas. No parece disgustado ni a punto de salir
corriendo. Pero sí parece curioso. — ¿Acabas de decir que eres virgen?
La vergüenza me invade. Pongo los ojos en blanco. — ¿Empiezas
a pensar que soy más problemática de lo que valgo?
Su voz es grave y ronca. —Cass, nena, ¿cómo puedes pensar que
me molestaría eso?
Me encojo de hombros. —No lo sé. Seguro que esperas...
Sacude la cabeza y me detiene. —No espero nada. No lo
entiendes. Estoy feliz de estar aquí contigo. No voy a presionarte.
Tienes el control total de esto, ¿de acuerdo?
Puse mi mano en su pecho. —He dicho despacio. Todavía me
gustaría besarte y ver hasta dónde llega.
Se tumba boca arriba y me pone encima de él. —Puedes besarme
cuando quieras.
Lo digo antes de pensármelo dos veces. — ¿Y si quiero más?
Se le corta la respiración. —Por si aún no te has dado cuenta, no
te diré que no. Si quieres algo de mí, puedes tenerlo.
Me muerdo el labio. —De acuerdo, si te pidiera que te quitaras
la camiseta, ¿lo harías?
Sus cejas se levantan sorprendidas. — ¿Quieres que me quite la
camiseta?
Asiento. —Sí, quiero. Desde que te vi por primera vez, me he
preguntado qué aspecto tendrías sin camiseta.
Se hace a un lado y se sube la camiseta por el cuerpo, se la quita
de los brazos y luego la tira sobre la mesita. —Ya está.
Lo miro fijamente y debería asegurarme de que no se me cae la
baba. Es precioso. Los duros músculos de su abdomen están cubiertos
por una fina capa de vello oscuro que baja y desaparece bajo sus
pantalones. No puedo contenerme. Alargo la mano y le rozo el pecho
con los dedos.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Respira hondo y retiro la mano. —Oh Dios, Baker, te digo que
quiero ir despacio y prácticamente te estoy manoseando. Lo siento.
Me toma la mano y la vuelve a poner sobre su pecho. —Puedes
tocarme si quieres, Cass.
Trazo los duros planos de su pecho y, cuando llego a su pezón,
dibujo círculos a su alrededor. Gime y me detengo. — ¿Estás bien?
Asiente. —Sí, me siento bien.
Lo miro con curiosidad y me pregunta: — ¿Te ha tocado alguien
ahí, Cass?
Me muerdo el labio y asiento. —Sí, pero no me gustó. Me
apretaba como si fuera una naranja o algo así. Me sentí más rara que
otra cosa.
Abre la boca y vuelve a cerrarla. Puedo ver la necesidad en sus
ojos. —Baker... ¿quieres...?
Me interrumpe. —Sí, joder, sí, quiero tocarte, pero no quiero
presionarte.
Lo pienso durante menos de un segundo. No puedo renunciar a
esta oportunidad. ¿Quién sabe cuánto tiempo pasará antes de que
entre en razón? Me inclino y agarro el dobladillo de la camisa, pero él
me detiene. — ¿Estás segura?
Asiento. —Confío en ti.
Me ayuda a quitarme la camisa e intento alcanzarme por detrás
para desabrocharme el sujetador. Por fin lo consigo y me lo quito,
dejándolo caer al suelo. Estoy nerviosa hasta que veo la forma en que
Baker me mira como si fuera la mujer más hermosa que ha visto en
su vida. —Eres tan perfecta, Cass.
—No lo soy, pero tú me haces sentir como si lo fuera.
Su mano sube y me acaricia el pecho. No sé de dónde ha salido,
pero gimo y arqueo la espalda, apretando aún más su mano. Su tacto
es suave pero firme al mismo tiempo. Cuando su dedo acaricia mi duro
pezón, siento que podría correrme en ese mismo instante. Su voz
tiembla. — ¿Puedo besarte?
Abro los ojos e intento no asustarme. — ¿Quieres besarme... ahí?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiente, mirándome en busca de aprobación.
No puedo negarme porque ahora mismo lo que más deseo es
tener su boca sobre mí. —Sí. — digo con la voz entrecortada.
No duda. Sus labios se cierran sobre mi pezón y lo chupa. De
repente, lo siento por todas partes. Su pierna se eleva entre mis
muslos y me acaricia hasta el fondo. Me siento excitada y abro más
las piernas para que las suba. Con la fricción entre mis muslos y sus
labios en mis pechos, es demasiado. Noto cómo aumenta la presión.
Aprieto las piernas contra las suyas. Mi espalda se arquea aún más y
le pongo la mano en la nuca, estrechándolo contra mí.
Nunca he tenido un orgasmo con otra persona en la habitación,
pero no puedo contenerme. No tengo control sobre mi cuerpo y no
puedo resistirme. Todo mi cuerpo se tensa y empieza a sacudirse sin
control.
No se detiene. Sigue acariciándome el pecho y frotando su pierna
entre mis muslos. Y yo disfruto de mi liberación hasta que ya no tengo
nada más que dar.
Cuando bajo, la vergüenza se apodera de mí. —Oh mi Dios.
Sigue acariciándome el pecho, con la cabeza apoyada en mí. Su
voz es gruesa. — ¿Estás bien?
Intento mover el cuerpo y él gime. Su virilidad está dura y
apretada contra mí. Le hago la misma pregunta. — ¿Estás bien?
Me besa el pecho y se echa hacia atrás para mirarme. Empiezo
a disculparme. —Lo siento mucho. No sé qué me ha pasado. No...
Me detiene. —No te disculpes nunca. Me encanta verte así.
Le toco el hombro. —Pero, ¿y tú? ¿Quieres que... ya sabes?
—No. Llegaremos a eso cuando estés lista.
Pienso en mi ex, que siempre me presionaba para hacer cosas.
Es una locura porque con Baker, quiero hacer esas cosas, pero él está
dispuesto a esperar. Sin saber adónde vamos, le pregunto: — ¿Y ahora
qué?
Apoya la cabeza en mi pecho desnudo. —Me gustaría que nos
quedáramos así un rato. Podemos hablar y luego te llevo a casa.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Apoyo la barbilla en su cabeza. —Me parece bien.
Tumbada en sus brazos, no puedo evitar pensar en el futuro y
preguntarme si podría haber algo entre nosotros.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 12
BAKER

Después de hablar por texto y por teléfono toda la semana, por


fin puedo tener a Cassie en mis brazos esta noche. Solo la vi una vez
esta semana cuando le llevé al almuerzo a la escuela, pero hablamos
o enviamos mensajes de texto durante toda la semana, varias veces al
día. Ha apestado no poder abrazarla cuando la he visto, pero también
ha sido bueno porque hemos hablado y hemos llegado a conocernos
de verdad.
Enciendo el horno y meto los recipientes. No estaba seguro de lo
que Cassie querría comer, así que pedí un poco de todo. Estoy
paseándome por el salón cuando suena el timbre.
Abro la puerta, sonriendo de oreja a oreja. —Hola, nena.
La abrazo y su cuerpo se derrite contra el mío. Creo que la estoy
abrazando demasiado fuerte, pero no puedo evitarlo. Le beso la
cabeza. —Te he echado de menos esta semana. ¿Intentas matarme
con este vestido? Estás hermosa.
Se aparta, y ahora me doy cuenta de que no está contenta. —
¿Qué pasa?
Menea la cabeza. —Lo siento, Baker.
— ¿Lo siento por qué? ¿Qué pasa?
La tomo en mis brazos y la llevo dentro de la casa, cerrando la
puerta detrás de nosotros. —Háblame. ¿Qué pasa?
— ¿Recuerdas que te hablé de mi mejor amiga, Haven?
Asiento. —La modelo, ¿verdad?
Pone los ojos en blanco. —Claro que te acuerdas de esa parte.
Sí, la modelo. De todos modos, está en la ciudad por una noche y hace
meses que no la veo. Puede que tenga que salir un poco antes y
encontrarme con ella en la ciudad o algo así.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


—Invítala aquí.
Levanta las cejas y señala el techo. — ¿Quieres que la invite
aquí?
La tomo de la mano y tiro de ella hacia el interior de la casa. —
Será perfecto. He pedido demasiada comida o, si quieres algo más,
puedo pedirlo. Podrás hablar y no tendrás que preocuparte por el
ruido ni por nada. Iré a mi despacho a ponerme al día con el papeleo.
Ladea la cabeza. —Baker, no voy a invitar a mi amiga aquí y
entrometerme en tu espacio.
La rodeo con los brazos y cierro las manos en la parte baja de su
espalda. —No te vas a entrometer. Llevo toda la semana deseándolo,
y aunque estés en la otra habitación, me basta. Solo te quiero aquí
conmigo.
Quiere decir que sí. — ¿Estás seguro de esto?
—Estoy seguro. Llámala. Prepararé la comida en la mesa.
Saca su teléfono del bolsillo. —De acuerdo, si estás seguro.
Me inclino y la beso. —Estoy seguro.
Me dirijo a la cocina y la dejo para que haga la llamada.
Estoy poniendo la mesa cuando entra Cassie. —Estaba a unos
minutos.
Voy a sacar la comida del horno. —Perfecto. Tengo un poco de
todo, para que puedas elegir.
—Gracias, Baker. De verdad, es increíblemente amable por tu
parte. Te lo agradezco mucho. Y creo que te gustará Haven. A todo el
mundo le gusta.
Llevo algunos de los platos a la mesa, y ella me sigue detrás con
las manos llenas. —Estoy segura de que me gustará porque significa
algo para ti. No te preocupes, ¿de acuerdo?
Cuando suena el timbre, le digo: —Adelante. Puedes recibirla. Yo
terminaré aquí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cassie parece nerviosa de repente, así que me imagino que
necesita un rato con su amiga. Las oigo hablar y, una vez colocado
todo menos el postre, me giro hacia el salón.
Cassie se sonroja cuando me hace un gesto. —Haven, este es
Baker. Es mi hermanastro. Baker, esta es Haven. Mi mejor amiga en
todo el mundo.
Intento ocultar mi decepción porque me haya presentado como
su hermanastro. No estoy seguro de lo que esperaba, pero no puedo
enojarme. Dijo que quería mantener nuestra relación entre nosotros.
Haven sonríe y me saluda. —Así que tu papá domó a la bestia.
Tengo que conocerlo alguna vez.
Miro a Cassie, no sé si reírme o no, pero ella sonríe y niega. —
Sí, Haven ha conocido a Brandi.
Asiento. —Bueno, seguro que a mi papá le encantaría conocerte.
Le encanta esto de ser papá de una chica. Le encantaría conocer a las
amigas de Cassie.
Hago un gesto hacia el banquete que hay sobre la mesa. —He
puesto comida y deberían comer mientras está caliente. Estaré en mi
despacho si necesitan algo.
—Espera. ¿No te unes a nosotros? Tienes que comer. — dice
Cassie. Claro que está preocupada por mí.
Le hago un gesto para que vaya. —No, quiero darles tiempo para
que se pongan al día.
Cassie me cierra el paso. —Por supuesto que no. Come con
nosotros, luego Haven y yo nos pondremos al día.
Miro entre Haven y Cassie, y ambas asienten. —De acuerdo,
claro. Vamos a comer.
Cojo otro cubierto y espero a que se sienten. — ¿Quieren agua,
refresco o vino?
—Agua. — dicen al unísono.
Cojo tres botellas de agua y las llevo a la mesa.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me siento, y la conversación es ligera mientras hablamos de un
poco de todo.
Haven se encoge de hombros. — ¿Vamos a hablar de Dick?
Prácticamente me atraganto con mi pollo a la parmesana y
Cassie pone los ojos en blanco. —Ignórala. Está hablando de Richard,
mi ex. — Se gira hacia Haven. —No hay nada de qué hablar. He roto
con él. — Es obvio que Cassie intenta cambiar de tema. — ¿Qué hay
de nuevo en ti?
Haven me mira antes de responder: —No me juzgues.
Levanto las manos. —No te juzgo.
Intento agachar la cabeza y comer. No estoy seguro de lo que
está a punto de decir, pero después del comentario de Dick, siento que
debería estar preparado.
—Conoces a la nueva terapeuta a la que voy, ¿verdad?
Cassie asiente. —Sí, dijiste que te gustaba mucho y que se
notaba la diferencia desde que empezaste a ir con ella.
Haven asiente y come un bocado de ensalada. —Sí, bueno, me
cae bien. Quiere que haga algo y ahora creo que está loca. No sé si
debería decirle que no o buscarme otro terapeuta o qué.
Cassie deja el tenedor sobre el plato. —Has tenido tres
terapeutas en el último año. ¿Qué quiere que hagas?
Exhala un suspiro. — Quiere que contrate a un abrazador.
Cassie se echa hacia atrás, y sé que mis cejas se levantan en mi
línea del cabello. Cassie niega, confundida. —Quiere que contrates a
un abrazador. ¿Qué significa eso?
Haven me mira y es obvio que está avergonzada. Actúo como si
estuviera completamente metido en la comida que estoy comiendo. —
Supongo que como tengo mis ‘problemas’, cree que si contrato a un
abrazador podré trabajar el estrés, la ansiedad y mis problemas de
límites.
Me mira de nuevo. —No sabías que la mejor amiga de Cassie
estaba loca, ¿verdad?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me río. —No creo que estés loca.
Cassie se queda callada y luego suelta: —Tienes que hacerlo.
Haven la mira sorprendida. —De todos, pensé que estarías de
acuerdo conmigo. Es una locura.
Cassie niega. —No es una locura. Sabes que tienes ‘problemas’
y puedo ver cómo te ayudaría esto. Son profesionales, ¿no? No es como
si estuvieras eligiendo a alguien de la calle o algo así. Sería seguro.
Haven no parece tan segura. —Sí, supongo. — Pica su ensalada.
—Hablemos de ello más tarde. ¿Y tú, Baker? ¿A qué te dedicas?
Le respondo, y Haven mira entre nosotros y empieza a hacerme
una pregunta tras otra. Cuanto más hablamos, más incómoda parece
Cassie. Cuanto más me pregunta Haven, más se calla Cassie.
Cassie mira entre nosotros y no hace falta que diga nada para
que sepa lo que está pensando. Cuando habló de Haven en el pasado
y mencionó que los hombres siempre se enamoran de ella, debería
haberme dado cuenta de que debía andarme con cuidado.
Me inclino hacia delante. —Así que eres la mejor amiga de
Cassie, ¿verdad?
Haven parpadea y asiente. —Sí.
Asiento, esperando estar haciendo lo correcto. — ¿Así que
quieres lo mejor para ella?
Haven mira a Cassie y luego vuelve a mirarme a mí. —Por
supuesto.
Asiento y suelto un suspiro. —De acuerdo. Cassie y yo estamos
saliendo.
Sé que quería mantenernos en secreto, pero seguro que puede
confiar en su mejor amiga. Miro a Cassie, esperando que no se enoje
conmigo, y me alegro de haberlo dicho porque me sonríe de oreja a
oreja. Se ilumina. Le tiendo la mano y entrelaza nuestros dedos.
Haven suelta un grito de emoción. —Lo sabía. Lo sabía. ¿Por qué
no me lo dijiste?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Las escucho hablar y Cassie ya no se siente insegura. No sé si
pensaba que me gustaría más su amiga que ella o qué, pero de alguna
manera, necesito demostrarle que siempre la elegiré a ella.
Cuando terminamos de comer, recojo la mesa e insisto en que se
queden dónde están.
Traigo el postre y lo dejo en el centro de la mesa. Cassie da un
grito ahogado. — ¿Es ese el famoso pastel Blaze de canela de Red's?
Asiento. —Sí, lo es.
Traigo platos y cubiertos y los pongo sobre la mesa. Me inclino y
beso a Cassie en los labios. Se sonroja y le sujeto la barbilla. —Voy a
trabajar un poco en mi despacho. Grita si necesitas algo. Haven,
encantado de conocerte.
Salgo de la cocina y apenas atravieso el salón cuando oigo a
Haven susurrar en voz alta: —Oh, chica. Lo tiene mal. Cuéntamelo
todo.
No puedo evitar sonreír. Haven tiene razón. Lo tengo mal.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 13
CASSIE

—Oh, chica. Lo tiene mal. Cuéntamelo todo.


Veo a Baker alejarse y sonrío mientras se va. No estoy segura de
cómo supo cómo me sentía, pero se dio cuenta y quiso tranquilizarme
de la única forma que pensó que podía hacerlo. Y fue perfecto.
Sinceramente, al final se lo habría contado a Haven de todas formas.
Miro a mi mejor amiga e intento no asustarme. —Le gusto,
Haven.
Se ríe. —Le gustas más que tú. ¿Viste cómo te miraba? Juro que
hace diez grados más de calor aquí.
Le doy una palmada en el brazo. —Basta. Hablemos de ti. ¿Cómo
va el modelaje?
Pone los ojos en blanco. —Bien. Pero creo que tengo que empezar
a pensar en la jubilación.
Jadeo. — ¿Jubilación? Tienes veinticinco años.
Asiente. —Ya lo sé. Soy una modelo plus size de veinticinco años.
Ya era hora.
— ¿Y qué piensas hacer después?
Se encoge de hombros. —No lo sé.
—No me mientas, Haven. Tienes alguna idea de lo que quieres
hacer.
No parece contenta. —Sé exactamente lo que quiero, pero nunca
sucederá.
—Dímelo. — insisto.
Bebe un trago de agua. — ¿Te vas a reír?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Pongo los ojos en blanco. —Creo que me conoces mejor que eso.
¿De qué se trata?
Empieza a divagar. —Quiero casarme y tener hijos. — Se encoge
de hombros y se tapa la cara. — ¿Acabo de hacer retroceder a las
mujeres cincuenta años o qué? Sueno tan patética.
Me quedo boquiabierta. Conozco a Haven desde hace mucho
tiempo y nunca la había oído hablar así. —En primer lugar, no, no
acabas de hacernos retroceder cincuenta años. Estamos en 2024. Las
mujeres podemos tener lo que queramos. Y tú te lo mereces. Deberías
hacerlo.
Me mide con la mirada. —Ya me conoces. No puedo acercarme a
la gente, ¿cómo esperas que funcione?
Pienso en todo lo que sé sobre Haven. Soy la primera persona
que le ha dicho que la quería. Nunca ha tenido afecto en su vida, y
tiene razón. Si sigue así, hay una pequeña posibilidad de que suceda.
Le suelto. —Deberías contratar a un abrazador. Si eso es lo que
recomienda tu terapeuta, eso es lo que deberías hacer.
—Cassie. — empieza, y niego.
—No, Haven, escúchame. Si eso es lo que quieres, tienes que
llegar al punto en que puedas aceptar la intimidad. Hazlo.
Inclina la cabeza hacia un lado. —Lo pensaré.
Asiento, le doy una palmada en el hombro y retrocedo cuando se
tensa. —Lo siento. Mira, ya se te ocurrirá algo. Eres muy lista y tienes
mucho talento. Y eres muy trabajadora. Si quieres algo, lo
conseguirás.
Se encoge de hombros, y tengo que preguntarle: — ¿Volverás a
Whiskey Run? ¿O te quedarás en la ciudad?
—La verdad es que no lo sé.
Cojo el plato de pastel que hay en medio de la mesa y corto dos
trozos. Le pongo un trozo delante. —Toma. —niega, y yo insisto. —
Haven, has comido pollo y lechuga sin aliño. Disfruta del pastel.
Coge el tenedor y da un pequeño mordisco, luego gime y me
sonríe. —Está bueno.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiento. —Sí, muy bueno.
Pasamos las dos horas siguientes hablando. Cuando Baker sale
de su despacho, Haven se levanta. —Realmente necesito salir de aquí.
Mañana por la tarde tengo un rodaje en Jasper.
Baker se disculpa. —No te vayas por mí. Solo necesitaba estirar
las piernas.
Menea la cabeza. —No, de verdad que tengo que irme. Ha sido
un placer conocerte, Baker, y muchas gracias por la cena y el pastel.
Hasta luego, Cass.
Caminamos con ella hasta la puerta principal y, mientras baja
los escalones, le digo a Haven: — ¡Te quiero!
Me devuelve el saludo y nos quedamos en el porche viéndola
salir. Cuando entramos en casa, Baker sonríe. —Es simpática. Parece
una buena amiga.
Estoy de acuerdo con él. —Es la mejor.
Me rodea con sus brazos. — ¿Estás enojada conmigo?
Lo aprieto por la cintura en un fuerte abrazo. —No, no estoy
enojada contigo.
Tiro del dobladillo de su camisa y se la subo por el cuerpo. Me
deja quitársela, pero no se me escapa la cara de sorpresa que pone.
En cuanto tengo las manos sobre su piel desnuda, lo acaricio, pasando
los dedos por sus pezones. Me agarra la mano. — ¿Cassie?
Me inclino hacia él y aprieto los labios contra su pezón,
rodeándolo con la lengua como él hizo conmigo. —Aghh —Gime.
Cuando le agarro el cinturón e intento desabrochárselo, me
agarra las manos y me detiene. —Cassie, para, ¿qué estás haciendo?
Lo miro con los ojos entrecerrados. —Lo siento. Creía que me
deseabas.
Sacude la cabeza. —Sabes que te deseo.
Me río, ocultando mi inseguridad. Me alejo de él. —Olvídalo. Lo
siento, es que pensaba...

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


No termino mi pensamiento. No sé muy bien cómo explicar lo
que estoy pensando, pero después de esta semana, sabía que quería
llevar nuestra relación al siguiente paso. Baker es increíble. Me ha
llamado y enviado mensajes de texto toda la semana. Me llevó el
almuerzo a la escuela, y era obvio que quería abrazarme y besarme,
pero respetó mis deseos de mantener esto en secreto.
— ¿Qué pensabas? — me pregunta.
Me encojo de hombros como si no fuera para tanto. —Olvídalo.
Vamos a ver una película. Ese era el plan, ¿no?
Me alejo de él y me siento en el sofá. Como no me sigue, cojo el
mando a distancia y enciendo la televisión. — ¿Qué quieres ver?
Acción, comedia... Creo que esa nueva película de superhéroes está
ahora en streaming por si quieres verla.
Se acerca y se sienta a mi lado. Me quita el mando de las manos
y apaga la televisión. —Cassie, háblame. ¿Qué te pasa por esa cabecita
tan bonita que tienes?
Lo señalo con la barbilla. —Bueno, pensaba que podríamos, ya
sabes, pero supongo que no. No es para tanto.
Me inclina la barbilla y me mira a los ojos. — ¿Me estás diciendo
que quieres darme tu virginidad y que no es para tanto?
Cruzo los brazos sobre el pecho. —Actúas como si fuera una
puta o algo así. No lo soy.
Me pone una mano a cada lado del cuello. —Escucha, ¿de
acuerdo? Te deseo. Lo he dicho una y otra vez, pero esto te parece un
juego. Quieres mantenerlo oculto; ni siquiera ibas a contarle lo
nuestro a tu mejor amiga. No quieres que nadie lo sepa, y dijiste que
no era nada serio. No quiero hacer el amor contigo y que luego te vayas
como si nada.
Ahogo un sollozo. Está expresando todas las preocupaciones que
tengo por mí misma. He pensado lo mismo de él. Me preocupaba que
si me acostaba con él, se alejaría, pero me dije que tenía que confiar
en él. —Y dices que soy la que tiene problemas de confianza. ¿Qué hay
de ti? No parece que confíes en mí en absoluto.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Su voz es dolorosa. — ¿Puedo confiar en ti? Has dicho una y otra
vez que esto no va a funcionar.
Me echo hacia atrás como si me hubiera abofeteado. — ¿Puedes
confiar en mí? Claro que puedes confiar en mí. Lo he dicho porque
tengo miedo. Tengo miedo porque nunca he sentido esto por nadie, y
entonces sí, dije que no quería nada serio. Incluso he intentado
convencerme de ello, pero es demasiado tarde. Me gustas, Baker. Me
gustas mucho.
—De acuerdo. Tú también me gustas... mucho. No tenemos que
precipitarnos. Podemos dejar que ocurra de forma natural.
Le miro con curiosidad. — ¿Así que quieres que ocurra?
Gruñe. —Cass... nena. Me he acariciado la polla pensando en ti
todos los días de esta semana. Sí, quiero que pase, pero quiero que
estés segura. No voy a acostarme contigo y dejar que te alejes de mí.
Cuanto más dice, más sé que estoy tomando la decisión correcta.
Quiero que Baker sea el elegido. Voy a tener que ser audaz, y eso no
es fácil para mí, pero no tengo ninguna duda de que él vale la pena.
—De acuerdo, bien, ¿está bien si me quedo aquí esta noche? Les dije
a mamá y a Ryan que iba a pasar la noche con Haven.
Señala el suelo. — ¿Quieres quedarte aquí... toda la noche?
—Sí, pero quiero decir que puedo dormir en el sofá.
Se muerde el labio y me mira con una mirada aturdida y vidriosa.
—Tengo una habitación libre. Puedes dormir ahí si quieres.
Intento no mostrar mi decepción. —Estupendo. De acuerdo. Voy
a salir corriendo por mi maleta del coche.
Me giro para irme y él me agarra de la mano. —Sabes que no vas
a dormir en la habitación de invitados, ¿verdad?
Respiro, esperanzada. — ¿Dónde voy a dormir?
—En mi cama, a mi lado. No tiene que pasar nada, pero no voy
a dejar pasar esta oportunidad. Quiero abrazarte toda la noche.
Mi boca se abre en un —Oh. — Me estrecha contra él. — ¿Te
parece bien?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiento. Satisfecho, señala el sofá. —Siéntate. Voy por tu bolso.
Espera a que me siente para coger mis llaves de la mesa de la
entrada y salir. Cuando entra, lleva mi bolso por el pasillo y no tengo
que mirarlo para saber que lo lleva a su dormitorio.
Me levanto del sofá y lo sigo. Me sorprendo cuando entro en el
dormitorio y veo que tiene un brazo apoyado en la pared y respira
hondo. Parece un hombre que está perdiendo lentamente el control.
— ¿Qué haces? ¿Estás bien?— le pregunto.
Levanta la cabeza y me mira con una mirada ardiente. —Me
estoy convenciendo de que tengo que ser fuerte.
Me muevo, pasando por debajo de su brazo y apoyándome en la
pared frente a él. — ¿Y si quiero que seas débil?
—Joder, Cass, no sabes lo que me estás pidiendo. No puedo
resistirme a ti.
Me subo el vestido que llevo por las caderas lentamente. Cuando
me llega al pecho, me lo saco por encima de la cabeza y lo dejo caer al
suelo. De pie, delante de él, solo con el sujetador y las bragas, me
pongo nerviosa. Hasta que lo miro a los ojos. La forma en que me mira
lo es todo.
Primero me desabrocho el sujetador y lo dejo caer. Luego me
acerco a su cama y retiro las sábanas. —No he traído pijama. Espero
que no te importe.
Se queda sin habla.
Antes de meterme en la cama, respiro hondo y me bajo las bragas
por las caderas y las piernas y me las quito de los pies. Me deslizo en
la cama y me tapo con las sábanas.
En un instante está a mi lado. —Estás en mi cama, desnuda.
Me río. —Sé que lo estoy.
Empieza a desnudarse y, cuando se queda en calzoncillos,
contengo la respiración, esperando. Su excitación es evidente a través
de la fina tela y quiero verlo entero, pero no se quita los calzoncillos.
Camina hacia el otro lado y se sube a la cama. Se desliza hacia mí

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


hasta que lo noto duro a mi lado. Me atrae hacia él y todo mi cuerpo
tiembla al contacto.
— ¿Estás bien? Puedo abrazarte así, nena, y quedarme
satisfecho.
Cree que estoy asustada, y pensé que lo estaría, pero con él, no
lo estoy. El deseo por él ha pasado a otro nivel. Solo pienso en eso. —
Quiero estar contigo, Baker. Quiero estar contigo completamente.
Gime y me besa hasta dejarme sin aliento. Me aferro a él,
aplastando mis pechos contra los suyos. Cada fibra de mí se siente
encendida cuando la longitud de sus piernas se desliza entre las mías.
Lo siento por todas partes. Sus manos me acarician, sus labios me
hacen promesas que espero que cumpla. Rompo el beso y arqueo mi
cuerpo contra el suyo. —Me siento tan bien.
Me empuja hacia atrás y se arrodilla sobre mí. —Eres tan
hermosa.
No suelo aceptar bien los cumplidos, pero cuando me lo dice, veo
la verdad en sus ojos. Me mira a los ojos y se inclina para besarme los
labios. Luego me besa el cuello antes de chuparme los pechos. Me
agarra las piernas, las separa más y me besa el vientre. Aprieto las
sábanas con las manos mientras él se acerca a mí. Mis caderas tienen
mente propia y se levantan para permitirle un mejor acceso.
—Buena chica. — murmura entre besos.
No sabía hasta qué punto su aprobación aumentaría mi
excitación.
Coge una almohada, me la pone debajo de las caderas y me pasa
la lengua por la costura del vientre. Los músculos de mi vientre se
contraen y mi cabeza se echa hacia atrás.
Me siento demasiado bien y no sé cómo voy a sobrevivir.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 14
BAKER

—Joder, que bien sabes.


Intenté hacer lo correcto. Le he dicho una y otra vez que
esperaré, pero no hay mucho que un hombre pueda resistir. Ella dice
que está lista, así que tengo que confiar en lo que dice. Todo lo que
puedo hacer ahora es asegurarme de que nunca se arrepienta.
La lamo, saboreando su excitación. Mi polla está dura, goteando
semen por la punta. Aprieto las caderas contra la cama, esperando
algún tipo de alivio.
A cada pasada de mi lengua por su clítoris, ella gime y se sacude.
Es tan sensible que quiero tomarla, pero ya está empapada y me cubre
la barbilla con su excitación. Le meto suavemente un dedo mientras
rodeo su clítoris con la lengua.
La escucho, descubro lo que le gusta y lo que hace que su cuerpo
vibre de excitación. Me lleva la mano a la nuca y, cuando me agarra
con fuerza, sé que le estoy dando en el clavo. Aplico más presión,
bombeo el dedo un poco más adentro, y ella empieza a correrse. Su
coño se desborda y se aferra a mí como si no quisiera soltarme nunca.
El orgasmo la golpea con fuerza y rapidez.
Se sacude y se retuerce debajo de mí, pero no aflojo. Sigo
lamiéndola, saboreando su semen fresco cuando golpea mi lengua.
Cuando baja, me deslizo por su cuerpo, ignorando mi polla, que
está dolorosamente dura. Se trata de ella.
Intenta recuperar el aliento y la atraigo hacia mí, abrazándola
hasta que se tranquiliza.
— ¿Baker? — pregunta al cabo de unos minutos.
Le beso la frente. — ¿Sí, nena?
— ¿Y tú?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Gruño porque mi polla sigue más dura que nunca. —Estoy bien.
Se me pasará en un minuto.
Levanta la cabeza para mirarme con los ojos muy abiertos. —
Pero no quiero que te pase.
Sacudo la cabeza. —No puedo hacerlo, Cassie.
Intenta apartarse, pero no la dejo. No lo entiende. —No. No hagas
eso, escúchame. Es tu primera vez y no puedo hacerte daño, Cass. No
puedo.
Me mira a los ojos y se le ilumina la cara. No tengo que
preguntarme mucho porque me empuja hacia atrás. —De acuerdo...
¿puedo estar encima?
Me baja los calzoncillos y se sienta a horcajadas sobre mí. Mi
polla descansa a lo largo de su coño empapado. Aprieto los ojos. —Sí,
nena, puedes estar encima. — Hago un gesto con la cabeza. —Ven
aquí.
Se inclina hacia delante y la beso, hundiendo mi lengua en su
boca, deslizándome por su cálida lengua de terciopelo. Se aparta. —
Puedo saborearme en ti.
Joder, la polla se me pone aún más dura. — ¿Necesito un
condón? — Le pregunto, deseando poder estar desnudo en ella.
Sacudo la cabeza rápidamente. —Joder, sí, deja que coja un condón.
Me levanto, pero ella me empuja de nuevo hacia abajo. Sus ojos
me miran interrogantes. — ¿Quieres ponerte uno?
Aprieto los dientes porque ya me estoy imaginando lo bien que
me sentiré dentro de ella. Pero por encima de mis deseos, necesito
mantenerla a salvo. No está preparada para todo lo que conlleva el
sexo al desnudo. Pero soy sincero con ella. —No, no quiero usar uno.
Me encantaría sentir tu coño vibrando a mí alrededor, pero no estás
preparada para decirle a nadie que estamos juntos, Cass.
Definitivamente no estás preparada para estar embarazada.
Se muerde el labio. —Tomo la píldora.
Mis caderas se sacuden. Jódeme.
—Estoy limpio. — le digo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Su sonrisa ilumina toda la puta habitación. — ¿Entonces sin
condón?
Le pongo las manos a ambos lados de la cara. — ¿Estás segura
de esto?
Asiente y se suelta de mí. Se levanta y envuelve mi polla con su
mano.
Le pongo las manos en las caderas y la ayudo a colocarse sobre
mi polla. Cuando estoy en su entrada, empieza a hundirse lentamente
en mí. Mientras la sujeto, lucho conmigo mismo para no atraerla hacia
mí, empalándola en mi polla.
Empieza a bajar lentamente y se detiene.
—Respira, nena. Lo estás haciendo muy bien.
Sus manos se dirigen a mi pecho y desciende. Noto el sudor en
la frente y me cuesta no levantar las caderas. Sé lo bien que se va a
sentir, pero necesito que esté bien.
Como no se mueve, le retiro el pelo de la cara. — ¿Estás bien?
En lugar de responderme, me mira a los ojos. — ¿Estás listo?
Se me tensa la mandíbula. No sé si lo estoy o no, pero asiento y
ella se empala en mi polla. Se hunde hasta que siento su culo contra
mis caderas. Estoy tan adentro y ella está tan apretada que siento que
me voy a desmayar.
Tiene lágrimas en los ojos y me acerco para secárselas. —No pasa
nada. ¿Necesitas parar?
Me mira como si estuviera loco. —Voy a moverme, Baker.
Asiento, apretando los dientes.
Se levanta y vuelve a bajar, gimiendo. Una y otra vez, sube y
baja. Mueve las caderas, probando diferentes ángulos, y cuando
encuentra el que le gusta, empieza a moverse.
— ¿Estás bien?
Responde con un gemido.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Apenas aguanto, pero necesito que se venga conmigo. Introduzco
la mano entre los dos y rozo con el dedo su clítoris, ya de por sí
sensible. Sus embestidas se vuelven más erráticas y sus gemidos más
fuertes. —Oh, oh...
Empujo dentro de ella y sé el momento exacto en que se libera.
Me aprieta y su coño se contrae, estrangulando mi polla. Se corre, y
yo disparo mi semilla dentro de ella hasta que no me queda nada más
que dar.
Cae encima de mí. Podría quedarme así el resto de la noche, pero
tengo que cuidarla. Para ser su primera vez, va a estar dolorida. La
pongo de lado y la saco lentamente. Da un respingo y la tranquilizo
con un beso. —Quédate aquí. Ahora vuelvo.
Me levanto, voy al baño, cojo una toallita y la pongo bajo el
chorro de agua caliente. Cuando vuelvo con ella, tiene una sonrisa de
satisfacción en la cara y le separo las piernas. Se tapa con las manos
y me río. —Cass, he tenido mi cara y mi polla enterradas en tu coño.
Creo que ya hemos superado el punto de timidez, ¿no crees?
Levanta las manos y yo la limpio suavemente. Cuando termino,
me inclino y la beso. —Levántate y ocúpate de tus asuntos, luego
vamos a ducharnos.
Abre mucho los ojos. — ¿Juntos?
Me inclino hacia ella, incapaz de apartar mi boca y mis manos
de ella. La beso y le digo: —Te tengo aquí hasta mañana. Vamos a
hacerlo todo juntos.
Asiente, la ayudo a levantarse de la cama y la veo entrar en el
baño. Mi polla ya reacciona al verla. Nunca había tenido este tipo de
reacción ante una mujer. Cassie es especial y voy a hacer todo lo que
esté en mi mano para que lo sepa.
Esta noche significa más para mí de lo que ella probablemente
cree. Solo sé que lo he dicho varias veces, y ahora lo digo más en serio
que nunca. Ella es mía. Y no voy a dejarla ir.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 15
CASSIE

Ayer volví a casa dolorida y satisfecha. Acabé pasando todo el


día con Baker, y me sentí un poco culpable mintiéndoles a mamá y a
Ryan cuando llegué a casa. Creo que Ryan sabía que pasaba algo, pero
es demasiado caballero para decir nada. Mi mamá no tiene ni idea de
lo que hago; nunca la tuvo.
Esta mañana he llegado pronto al colegio y estoy esperando a
que lleguen los chicos mientras reviso los mensajes de texto de anoche
y de esta mañana. Todos son de Baker, y se me revuelve el estómago
al leerlos de nuevo.
Primero leo los mensajes de anoche.
— ¿Cuándo puedo volver a verte?
—Todavía no hemos hablado del carnaval.
Me contestó: —Dime qué tipo de caseta quieres y la tendré
preparada. Quiero que pasemos nuestro tiempo juntos de otra
manera, si sabes a qué me refiero.
Recuerdo que escribí el siguiente mensaje sin dudarlo. —Estoy
de acuerdo. Se me ocurren cosas mejores que podríamos estar
haciendo.
— ¿Te encuentras bien?
Probablemente era la décima vez que me lo preguntaba ayer, y
le respondí con una sonrisa. —Estoy perfecta.
Las burbujas habían aparecido de inmediato, haciéndome saber
que estaba escribiendo algo. —Eres perfecta.
Pero no se detiene ahí.
—Desde ese pelo rojo fuego, hasta esos labios atrevidos que no
puedo dejar de besar, ese corazón grande y suave, hasta tu cuerpo

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


curvilíneo del que están hechos los sueños. Cada parte de ti es
perfecta, Cass.
Me atraganté un poco. Empiezan a surgir los pensamientos
negativos, pero me recuerdo a mí misma que Baker no es como ningún
hombre que haya conocido. No está jugando conmigo. Escribí un
mensaje de texto y se lo envié. —Mañana después de clase. Puedo
verte entonces... y no será lo bastante pronto.
Mientras releo los mensajes, espero que el día de hoy no se me
haga eterno.
Por supuesto que sí. Es el lunes más lento que he tenido nunca,
pero me he obligado a guardar el móvil en el bolso, en el cajón, para
no tener la tentación de mirarlo cada cinco minutos para ver si hay
un mensaje nuevo de Baker.
Hoy no ha pasado nada emocionante, pero al menos todos los
niños se han portado bien.
Es el final del día y vuelvo de la oficina después de hacer copias
cuando Charlotte se acerca a mí. — ¿Te has enterado de lo de Colby
Turner?
Me detengo de golpe. — ¿Qué ha pasado?
Me agarra del brazo. —Se fue a la hora de comer y nadie lo ha
visto desde entonces.
Pienso en esta mañana cuando estaba en mi clase. Estaba
callado, pero siempre está callado. Intento recordar algo de esta
mañana que me haya llamado la atención, pero no consigo recordar
nada.
Hablo con Charlotte unos minutos y luego me voy a mi clase.
Quiero llamar a Baker, es lo primero que quiero hacer, pero no lo hago.
Todos esos sentimientos empiezan a aflorar y me da miedo llamarlo.
¿Y si es como todas las demás personas de mi vida, excepto mi
hermana y Haven, y no viene cuando lo necesito? El miedo a que eso
ocurra es lo que me impide llamarlo.
Además, estoy segura de que el director Daniels ha avisado a las
autoridades y ya está buscándolo. Pero sé que no puedo hacer nada.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cojo el bolso y la bolsa con los trabajos que tengo que corregir y
me dirijo a la oficina. La secretaria sigue en su mesa. — ¿Sabe algo de
Colby?
Sacude la cabeza con una mirada triste. —No, sigue
desaparecido.
Asiento y salgo sin decir nada más. Solo puedo pensar en que
sabía que algo no iba bien en casa de Colby. Debería haber hecho más
para ayudarlo. Intenté e intenté que hablara conmigo, pero nunca lo
hizo. Debería haber encontrado una manera.
Estoy a punto de llegar a mi coche cuando el coche de policía
entra en el estacionamiento y se detiene a mi lado. Baker se baja, y no
puedo evitarlo, las emociones que me invaden son tan abrumadoras
que rompo a llorar.
Se acerca a mí y me abraza. —Oh nena, no pasa nada. Vamos a
encontrarlo.
Pero a pesar de que me tranquiliza, no puedo dejar de llorar.
Me frota la espalda, me dice palabras tranquilizadoras al oído,
pero no puedo parar. Por fin me repongo cuando me dice: —Nena,
Colby te necesita ahora mismo. Odio verte disgustada. Por favor,
confía en mí. Le encontraremos.
Suelto un sollozo e intento recuperar el aliento. He empapado la
camisa de Baker con mis lágrimas, pero a él no parece importarle. Me
coge el pelo con las manos y me lo quita de los hombros, dejándolo
caer por mi espalda. —Háblame. ¿Por qué no me has llamado?
Lo miro a los ojos y me encojo de hombros. —No lo sé.
Pero no lo entiende. —Cass, ¿por qué no me llamaste?
Pero sigo sin contestarle. Está frustrado, y no lo culpo. Exhala
un suspiro y me abraza mientras me acompaña hasta el coche
patrulla. —Vamos.
Me detengo antes de entrar. — ¿Quieres que te siga en mi coche?
Niega. —No, quiero que entres en mi coche. Tengo que ir a
buscar a Colby, pero no puedo dejarte cuando estás así de alterada.
Vamos, puede que sepas dónde está.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me señalo a mí misma. — ¿Podría saber? No tengo ni idea. ¿Has
hablado con su mamá?
Suspira. — Su madre fue encontrada desmayada en su jardín
delantero. Ella casi se vuelve loca. Ha sido ingresada en el hospital.
Jadeo y me llevo la mano a la boca. — ¡Oh, no! ¿Crees que Colby
lo sabe?
Se encoge de hombros. —No estoy seguro, pero es posible que
estuviera colgada esta mañana antes de irse al colegio. Tal vez pasó
algo. No lo sabemos con seguridad. He llamado a su tío. Estaba en
Jasper a punto de coger un avión, pero ha vuelto a la ciudad y también
está buscando a Colby.
Me deja en su coche y, en lugar de cerrar la puerta, se acuclilla
a mi lado. —Piénsalo. Conoces a Colby. ¿Qué le gusta hacer?
Me devano los sesos intentando recordar todo lo que sé de Colby.
—Le encanta dibujar.
—Miraremos en la nueva tienda de arte de la ciudad.
Asiento, pensando que es una buena idea. —Le gusta leer.
—La biblioteca. Hay cientos de sitios donde puede esconderse en
la biblioteca. ¿Qué más?
Trato de pensar en ello y levanto los hombros. No sé si es una
buena pista o no, pero estoy dispuesta a intentar cualquier cosa. —
Este verano quedé con Chloe en el parque para correr en la pista que
hay ahí, y vi a Colby pasando el rato en los columpios. Entonces no lo
conocía, pero me fijé en él porque estaba solo, mirando al suelo
mientras el columpio se balanceaba hacia delante y hacia atrás.
Me da una palmada en el hombro. —Bien, bien. Iremos a la
tienda de arte, luego a la biblioteca y, si seguimos sin encontrarlo,
iremos al parque. Buen trabajo, Cassie.
Me besa, me pone el cinturón de seguridad y lo abrocha antes
de cerrar la puerta.
Lo veo caminar hacia el lado del conductor. Una vez más, Baker
ha aparecido cuando lo he necesitado. Sería una tonta si no empezara
a confiar en él.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 16
BAKER

No estoy seguro de cómo es posible, pero lo es.


Estoy furioso, pero también quiero abrazarla y asegurarme de
que está bien. Verla llorar y derrumbarse de la forma en que lo hizo
me hizo querer estrangular a alguien.
No puedo soportar que esté enojada y lo único que se me ocurre
es que tengo que arreglarlo.
No sé por qué no me llamó.
Se entregó a mí, pero sigue conteniéndose, y pienso averiguar
por qué, pero primero tengo que encontrar al niño.
Cruzo la ciudad y ella se queda en el coche mientras entro en la
tienda de arte. Le enseño a la dependienta la foto de Colby en mi
teléfono y ella niega. Me deja registrar la tienda y, cuando no lo
encuentro por ninguna parte, vuelvo con Cassie en el coche patrulla.
Nos dirigimos a la biblioteca. —Vamos. Este sitio es enorme.
Puedes ayudarme a buscar.
Se está volviendo loca sentada en el coche, y puede ayudarla si
busca activamente.
Me acompaña a la biblioteca y me cuesta mucho no tomarla de
la mano. Cuando entramos, me detengo en la caja y le explico la
situación. Me giro hacia Cassie. —Tú ve a esta planta y comprueba
todo. Yo iré arriba.
Asiente y yo subo corriendo las escaleras. Tras quince minutos
de búsqueda, Colby no aparece por ninguna parte. Me paro en lo alto
de las escaleras y miro hacia la primera planta, intentando ver las
cosas desde otro ángulo, pero lo único que veo es a la recepcionista y
a Cassie recorriendo los pasillos en busca de algo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Intento que no cunda el pánico. Los dos lugares eran una buena
idea y no sé qué voy a hacer si no lo encuentro. Le prometí a Cassie
que lo haría.
Bajo corriendo los escalones y termino de ayudar a Cassie.
Cuando terminamos, salimos.
Cassie no se rinde. — ¿Próxima parada?
Asiento y ella sube, abrochándose el cinturón de seguridad.
Atravesamos la ciudad y nos detenemos en el estacionamiento
del parque. Está bastante lejos de la casa de Colby y del colegio, pero
aun así voy a registrarlo.
—Te quedas en el auto en este.
Ya se está desabrochando el cinturón. —Baker, puedo ir. Puedo
ayudar a buscar.
Asiento. —Lo sé, pero ya está empezando a anochecer. Iré a
echar un vistazo. Tú quédate aquí. Quédate aquí, por favor.
Asiente a regañadientes y yo saco la linterna del maletero y
empiezo a caminar hacia el parque. Miro por todas partes a lo largo
del sendero, en las zonas boscosas de al lado, y luego me encuentro
en los columpios.
Oigo algo y me detengo, conteniendo la respiración, esperando
volver a oírlo.
— ¿Oficial Johnson?
Suelto el aliento que estoy conteniendo y me giro hacia el
tobogán. Hay un pequeño hueco debajo del tobogán, me agacho y lo
ilumino con mi linterna. Los grandes ojos azules del niño me miran
fijamente. —Hola, Colby.
Se rodea las piernas con los brazos y mira al suelo. — ¿Me
buscabas?
Alumbro el suelo delante de él para que no le dé a los ojos. —
Mucha gente te está buscando. La señorita Waters está en el coche y
tu tío está preocupado por ti. Medio pueblo te está buscando ahora
mismo, hijo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se queda callado unos segundos y luego empieza a tartamudear.
—Si... quiero decir, si salgo, ¿me vas a obligar a ir a casa de mi mamá?
Contengo la maldición que quiero gritar. No puedo imaginarme
queriendo huir por culpa de mi mamá. Momentos como éste me hacen
estar muy agradecido por los padres que tuve cuando era pequeño. Le
tiendo la mano. —No, no tienes que ir a casa de tu mamá. La hemos
enviado por ayuda, Colby. Tu tío esperaba que quisieras venir y
quedarte con él.
Se queda agachado mientras sale de debajo del tobogán. —
¿Habla en serio, oficial Johnson? ¿Puedo quedarme con el tío
Raymond?
Asiento. Espero que nada haya cambiado desde que me avisaron
antes de la comisaría. —Sí, tu tío quiere que estés con él mientras tu
mamá recibe ayuda.
Recorre el resto del camino y se levanta. Se levanta torpemente
y le pongo la mano en la espalda. — ¿Estás bien?
Asiente y estira las piernas. —Sí, llevo un rato ahí debajo.
Saco mi teléfono. —Voy a llamar a la comisaría para que tu tío
se reúna con nosotros aquí, ¿de acuerdo?
Hago la llamada y le digo a mi sargento que Colby está bien y
dónde encontrarnos. Con una mano en su hombro, empezamos a
caminar fuera del parque. En cuanto llegamos a la vista del coche
patrulla, se abre la puerta del copiloto. — ¡Colby!— grita Cassie.
Empieza a correr hacia nosotros y yo suelto al chico para que
vaya a su encuentro. Ella se acerca a él y se abrazan con fuerza.
Cuando me acerco a ellos, ella le dice que no puede volver a huir. —Si
alguna vez necesitas ayuda, acude a mí, Colby. O al oficial Johnson.
Ambos nos preocupamos por ti y queremos ayudarte.
El chico empieza a parpadear, y es obvio que apenas está
aguantando. —Mi mamá estuvo drogándose toda la noche. Le dio un
ataque esta mañana cuando me fui. Odio cuando está así.
Me agacho a su lado. —Vamos a enviarla a algún sitio para que
reciba ayuda.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


No parece convencido, y sé al instante lo que está pensando. —
Y no te dejaremos volver con ella si no mejora.
El alivio es evidente cuando baja los hombros y respira hondo.
—De acuerdo.
Los siguientes minutos son un caos. Mi sargento aparece con
Raymond, el tío de Colby. Hay abrazos y más lágrimas, y cuando todos
suben a sus coches para marcharse, ayudo a Cassie a volver al mío.
Está bastante emotiva, incluso ahora que han encontrado al
niño. —No lo sabías, Cass. No puedes culparte.
Resopla. —Lo sé. ¿Puedes llevarme a mi coche? Tengo migraña.
Arranco el coche. — ¿Tienes migrañas?
Asiente. —Sí, y no podré conducir cuando empeore.
Recuesta la cabeza en el asiento. Saco mi teléfono y envío un
mensaje a mi sargento. He trabajado muchas veces para los demás, y
seguro que alguien puede cubrirme el turno.
Sin esperar respuesta, empiezo a conducir hacia mi casa. No
abre los ojos en todo el camino. Mi teléfono suena cuando estoy casi
en casa y, cuando entro en el garaje, Cassie sigue sin abrir los ojos.
Miro el móvil y leo el mensaje de mi sargento. —Te cubrimos.
Me dirijo al lado del copiloto y abro la puerta de Cassie. Se
despierta de un tirón y mira aturdida a su alrededor. — ¿Dónde... qué
estás haciendo, Baker?
Le hablo en voz baja. —Te llevo dentro.
La ayudo a salir del coche y apoya la cabeza en mi pecho. —Pero
tienes que trabajar.
—Tengo a alguien que me cubre.
—Baker... no deberías faltar al trabajo. Si me llevas a casa,
puedo tumbarme y estaré bien.
La ayudo a subir las escaleras y a entrar en casa. Pasamos por
alto el salón y la llevo a mi dormitorio. Después de tumbarla en la
cama, la ayudo a quitarse los zapatos. Cojo una de mis camisetas, le
quito su sedosa camisa y deslizo la mía por su cabeza y sus brazos.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


La ayudo a tumbarse, le quito los pantalones de vestir y la meto bajo
las sábanas. Me preocupa lo complaciente que está siendo.
Me inclino sobre ella. — ¿Qué necesitas?
Intenta abrir los ojos y se pasa la mano por la cara. — ¿Puedes
apagar la luz?
Rápidamente apago la luz. —De acuerdo, ¿qué más?
— ¿Puedes traerme hielo? ¿Tal vez ibuprofeno?
—Hecho.
Camino suavemente de regreso a la cocina y cojo todo lo que
necesito. Cuando vuelvo al dormitorio, abre un ojo para mirarme.
Parece muy triste. —Lo siento mucho, Baker. Hacía mucho que no
tenía migraña, pero suele ocurrirme cuando lloro. Tengo mucho que
hacer. Tengo que corregir trabajos. Si puedo descansar unos minutos
y tomarme la medicina, podré dejar de molestarte.
Le doy las pastillas y la ayudo a sentarse para que se las tome.
Bebe un buen trago de agua y yo la dejo en la mesita de noche. Cojo
la bolsa de hielo por encima del hombro. —Túmbate.
Se tumba y le pongo la bolsa de hielo suavemente en la cabeza.
Jadea y le pregunto: — ¿Está bien?
Gime. —Es el paraíso.
—Túmbate y descansa. Vuelvo enseguida.
— ¿Adónde vas?
—Voy a buscar tu coche a la escuela.
No discute conmigo, lo que me indica lo mal que se siente. Salgo
de la habitación de puntillas y cojo el móvil. —Papá, ¿estás ocupado?
Cassie no va a estar contenta conmigo, pero no tengo muchas
opciones. Y confío en mi papá más que en nadie.
Conduzco hasta casa de mi papá, que me espera fuera cuando
entro.
Me mete una bolsa en el asiento trasero. —Hijo, ¿qué estás
haciendo?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Le explico todo lo de Colby y cómo Cassie estaba disgustada y
tenía migraña. Tardo unos minutos en llegar al colegio y le doy las
llaves a mi papá. Cuando se baja, pregunta: — ¿Ahora adónde llevo
su coche?
Lo señalo con la barbilla, esperando que no me desafíe. —A mi
casa. Se va a quedar ahí hasta que se encuentre mejor.
Su voz se endurece. — ¿Estás seguro?
Asiento con confianza.
Suspira y va a subir al coche de Cassie. Me sigue hasta mi casa.
Después de estacionar, viene y se mete en mi coche, entregándome
sus llaves. — ¿Cómo es que me siento como si estuviera en una misión
secreta o algo así?
Trago saliva. —Papá, no te estoy pidiendo que mientas a tu
esposa...
Dejo que mi voz se entrecorte. Cassie no quiere que nuestra
familia lo sepa, pero no hay duda de que mi papá sabía cómo me sentí
aquella primera noche. No me importa quién lo sepa, pero tampoco
quiero que Brandi cause problemas con su hija.
—Empaqué ropa y cosas. Está todo en su bolso. — Suspira. —
No tendré que mentir. Brandi estaba atrapada en algo en la televisión.
Probablemente ni se entere de que me he ido.
—Lo siento, papá.
No sé si se da cuenta de que no solo me estoy disculpando por
pedirle que mienta, sino también por tener una esposa que no le hace
caso.
—Todo se arreglará, hijo. No pasa nada.
Volvemos a su casa y se baja. —Cuida de Cassie y avísame si
necesito hacer algo por ella.
—Lo haré, papá. —Como todavía siento los efectos de lo de antes
y de todo lo de Colby, continúo: —Y gracias por ser el mejor papá.
Siempre has estado aquí para mí, y solo quiero que sepas que te
quiero. Quiero que seas feliz, papá.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Parece sorprendido, lo que me recuerda que no le digo lo
suficiente que lo quiero. Finalmente asiente. —También te quiero, hijo.
Se aparta del coche y camina hacia la casa mientras yo arranco.
Cuando vuelvo a casa, llevo el bolso de Cassie, la mochila del colegio
y la bolsa que ha preparado mi papá.
Voy a ver cómo está Cassie, me doy una ducha rápida y me
siento a corregir unos trabajos de secundaria.
Casi tres horas después, estoy a punto de perder la cabeza.
¿Quién iba a pensar que las matemáticas de secundaria iban a
cambiar tanto desde que yo iba al colegio? aprobé matemáticas de 8º
curso, y esta noche he tenido que buscar en Internet cómo resolver
algunos de los problemas solo para poder hacer una hoja de
calificaciones. Después de que tengo la clave de calificación, trabajo a
través de los papeles rápidamente. Estoy tan absorto en ellos que no
oigo a Cassie hasta que está a mi lado.
— ¿Qué haces?
Mira entre los montones de papeles y yo. Me levanto y retiro
algunos del sofá para que pueda sentarse. Se sienta a mi lado y la
camiseta que lleva se le sube por los muslos. La necesidad de tocarla
es abrumadora, pero la satisfago tomándole la mano. —Aquí. Siéntate.
¿Te traigo algo?
Niega, todavía asombrada. — ¿Me estás corrigiendo los
exámenes?
Asiento. —Sí, sabía que te preocupaba, así que pensé que podría
ayudarte. Aunque no tenía ni idea de que las matemáticas fueran tan
difíciles, te lo aseguro. ¿Te encuentras mejor?
Una sonrisa pensativa curva sus labios. —Mucho mejor. No
puedo creer que estés haciendo esto...
Acaricio mis dedos a lo largo de los suyos. — ¿No puedes creer
que quiera cuidarte y ayudarte?
Debe de recordar nuestra discusión de antes porque su sonrisa
desaparece lentamente. —Me has preguntado algo antes y no te he
contestado.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiento, esperando a que me lo diga ahora. Me aprieta la mano.
—No te enojes conmigo.
Encajo su mano entre las dos mías. —Por si no te has dado
cuenta, es imposible seguir enojado contigo.
Respira entrecortadamente. —No te llamé antes por lo de Colby
porque temía que no vinieras.
Sorprendido, no lo entiendo del todo. — ¿Qué quieres decir con
que no creías que iría?
Parpadea. —Te voy a ser sincera. Cuando me enteré de que Colby
se había escapado, fuiste la primera persona a la que quise llamar...
Espero a que continúe y, finalmente, respira hondo y prosigue.
—La gente no aparece, Baker. Créeme, lo sé mejor que nadie. No
quería llamarte y que me decepcionaras.
Intento no enojarme, pero es difícil que después de todo siga sin
confiar en mí. —Cassie, no lo entiendes. Quiero ser la persona en la
que te apoyes. Quiero que me llames. Quiero que sepas que estaré ahí
para ti. Si me necesitas, pase lo que pase, estaré aquí para ti.
Sacude la cabeza. —Lo siento, Baker. De verdad que lo siento.
La aprieto contra mí, frustrado. —Para. No te disculpes. Sé que
cuando te han defraudado tantas veces es difícil de creer, pero no te
defraudaré. Solo tienes que dejarme entrar.
Asiente y entierra su cabeza en mi pecho. — ¿Te he oído decir
antes que tienes mi coche?
Me tenso y ella se da cuenta. Se aparta para mirarme y no puedo
mentirle. —De acuerdo, me toca a mí. No te enojes.
Se muerde el labio. — ¿Qué has hecho?
Me imagino que la mejor manera de hacer esto es sacarlo todo a
la luz. —Le pedí a mi papá que te hiciera una maleta. — Señalo su
maleta al otro lado de la habitación. —Y me acompañó a buscar tu
coche.
Jadea y sacude la cabeza. —Pero... ¿qué...? Dios mío, Baker,
¿qué has hecho?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


—No lo siento, Cass. Ahora mismo, cree que estoy cuidando de
ti... eso es todo.
—Mi mamá hará de mi vida un infierno.
Hago una mueca de dolor. —Creo que mi papá lo sabe porque es
el hombre más honesto que conozco y no le dijo a Brandi adónde iba.
Sacude la cabeza. — ¿Qué hacemos, Baker?
Apilo todos sus papeles y la levanto del sofá. Me agarro a sus
muslos, la levanto y sus piernas me rodean la cintura. —Soy
demasiado grande para que me cargues.
Camino con ella en brazos por el pasillo. —Te lo he dicho una
vez y te lo vuelvo a decir. Eres perfecta.
La vuelvo a tumbar en la cama y me desnudo. Me mira
atentamente mientras me deslizo en la cama y nos tapo con las
sábanas. Se acurruca contra mí y su mano empieza a deslizarse por
mi pecho. La agarro y la pongo sobre mi corazón. —Esta noche no.
Quiero hacerlo, no me malinterpretes, pero necesitas descansar.
—Baker...
La corto. —Te he dicho que quiero cuidarte. Déjame.
Se apoya en mí y la abrazo hasta que se queda dormida. Me
quedo despierto, preguntándome cómo puedo tenerla a mi lado así el
resto de mi vida.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 17
CASSIE

Me desperté esta mañana en la cama de Baker.


No quería ir a clase, pero sabía que debía estar ahí para Colby si
él estaba ahí, así que me preparé, sonreí a los trabajos corregidos que
guardé en mi bolso y me despedí de Baker con un beso mientras
dormía.
El día transcurrió sin incidentes, si no contamos que mi
hermana y Chloe me enviaron mensajes de texto insistiendo en una
noche de chicas. La verdad es que no me apetece y preferiría pasar
tiempo con Baker, pero también sé que quizá necesite hablar con mi
hermana y mi amiga de todo lo que está pasando.
Así que aquí estoy de nuevo en el Whiskey Whistler, esperando
que no se repita lo de la última vez que estuve aquí.
Con Chloe observando a Elias en un rincón, me giro hacia mi
hermana. — ¿Cómo ha ido la entrevista?
Le da un trago a su Margarita. —Sorprendentemente bien.
Hago rodar la mano hacia ella, necesitando más información. —
¿Y? ¿Qué ha pasado? ¿Conseguiste el trabajo?
Asiente. —Conseguí un trabajo... pero no el que solicitaba.
— ¿Qué quieres decir?
Da otro gran sorbo a su bebida. Brook está contenta, y me alegro
por ella. Quiere tener su propia casa, y este trabajo podría ayudarla a
conseguirlo incluso antes.
Se inclina hacia delante. —Escucha esto. ¿Estás lista? No sé si
estás lista.
— ¿Qué? —Le pregunto.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se inclina. —Voy a ser la asistente de Walker. Su asistente
personal.
Me echo hacia atrás sorprendida. —Uh... ¿qué... cómo ha
pasado?
Baja la voz y se inclina. —En serio, no tengo ni puta idea. Fui y
solicité un trabajo, y me dieron otro.
Levanta las manos. —Cassie, tengo seguro médico, una gran
prima de contratación, un plan de pensiones y un coche de empresa.
Me río sorprendida. — ¿Bromeas? Brook, ¡es increíble! Estoy
muy orgullosa de ti.
Asiente. —Lo sé, ¿verdad? Estoy muy orgullosa de mí misma.
Chloe se inclina. — Personalmente no sé cómo lo harás. Walker
está caliente. Con mayúsculas.
Brook se abanica, y ni siquiera creo que se dé cuenta de que lo
está haciendo. —De acuerdo, basta de hablar de mí. ¿Qué hay de ti?
¿Por qué estás radiante?
Al instante me pongo a la defensiva. — ¿Radiante? No estoy
radiante. ¿De qué estás hablando?
Chloe se inclina. —Definitivamente estás radiante.
Supongo que la mejor defensa es ir a la ofensiva. — ¿Qué pasó
la otra noche contigo y Elias?
Se sonroja. —Nada. Se va pronto de gira a Oriente Medio.
Me agarro a la mano de Chloe. —Oh, Chloe. Lo siento mucho.
Veo cómo se miran. Apesta. Quizá cuando vuelva...
Dejo que mi voz se interrumpa porque ella ya está negando. —
No, dijo que probablemente estaría fuera dos años. Tal vez más.
—Maldición, eso apesta. Lo siento.
Se encoge de hombros, tratando de actuar como si no la
molestara, pero puedo ver que su corazón se está rompiendo. Miro a
Elias al otro lado de la habitación, y tiene la misma mirada desolada
que Chloe. Tengo que creer que algo va a pasar ahí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Chloe me saca de mis pensamientos. —Uh-oh, la policía está
aquí otra vez. ¿Van a tener que disolver otra pelea, Cassie?
Siento el calor de todo mi cuerpo. Ni siquiera tengo que girarme
para saber que Baker ha entrado en el edificio. Es como si mi cuerpo
estuviera en alerta máxima cuando se trata de cualquier cosa
relacionada con él. Brook se gira hacia la entrada. —Oh, es Baker.
Me quedo boquiabierta. — ¿Conoces a Baker?
Me mira como si tuviera tres cabezas. —Es nuestro
hermanastro.
Chloe me mira con complicidad. —Sí, Cassie, es tu hermanastro.
Cuando se acerca, Brook abre los brazos. —Hola, hermano
mayor.
Los veo abrazarse y me mata. Sé que es inocente, pero sigue sin
gustarme.
Cuando se separan, los ojos de Baker se cruzan con los míos. —
Hola, Chloe. — Su voz se suaviza. —Hola, Cassie.
Me fuerzo a sonreír. —Hola, Baker.
Brook no se da cuenta de nada y golpea a Baker en el brazo. —
¿Adivina qué? Me han dado el trabajo.
Le tiende el puño para que lo choque. — ¡Genial! ¡Sabía que lo
conseguirías! Enhorabuena. ¿En qué consiste exactamente este
trabajo?
Hace una pausa. —Voy a ser la asistente de Walker.
— ¡Vaya! Eso es impresionante. Buen trabajo, hermana.
Me estremezco cuando la llama hermana.
Un hombre se acerca, y Brook lo conoce. Hablan un segundo y
ella se levanta. —Voy a bailar. Ahora vuelvo.
Desaparece entre la multitud y miro a Chloe. Levanta las manos.
—Tengo que ir al baño.
Sacudo la cabeza. —Acabas de ir del baño.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se levanta de todos modos. —Sí, bueno, tengo que hacer una
llamada.
Mira entre Baker y yo y nos hace un gesto con el pulgar antes de
desaparecer entre la gente.
Baker se pone a mi lado. —Odio esto.
Sonrío y saludo con la mano a una de las mamás del colegio que
pasa a mi lado. — ¿Odias qué?
—Quiero tocarte, Cass. Quiero besarte y que todos aquí sepan
que estás tomada.
Me muerdo el labio ante las imágenes que provoca. No tengo que
contestarle porque cambia de tema. —He oído que Colby ha estado
hoy en el colegio. ¿Le pareció bien todo?
Me doy la vuelta, sorprendida de que haya preguntado por él. —
Sí, la verdad es que parecía estar muy bien. Llevaba el pelo peinado y
la ropa limpia. Trajo el almuerzo a la escuela y participó en clase. Diría
que hoy ha estado muy bien.
Exhala un suspiro y me doy cuenta de que estaba preocupado
por él. Por primera vez desde que entró, lo miro a los ojos. —Lo siento,
Baker. Si hubiera sabido que estabas preocupado, te habría llamado
para decirte que estaba bien.
Se encoge de hombros. —Fui al colegio y hablé con la señora
Daniels. Me dijo que estaba ahí y que parecía estar bien.
No intento ocultar mi sorpresa. — ¿Has ido hoy al colegio?
Asiente.
Inclino la cabeza. —No has ido a verme.
Se frota la barbilla. —Quería hacerlo, pero no creí que quisieras.
No sabía qué decirles para ir a tu clase. Aquel día que te llevé el
almuerzo, recibí el décimo grado de preguntas. — Suspira y casi
parece enojado. —Sé lo importante que es para ti mantener esto
oculto.
—Baker, eso no es justo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se inclina y puedo sentir su aliento en mi mejilla. —No, lo que
no es justo es que te metí la lengua en el coño la otra noche y ahora
ni siquiera puedo tocarte. Eso no es justo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 18
BAKER

Tan pronto como entré en el bar, mi polla se puso dura por ella.
Estar aquí, tan cerca de ella y no poder tocarla es un infierno.
Tiene los ojos dilatados, las fosas nasales abiertas y el pulso le
vibra en el cuello. Al menos yo la he afectado, eso es obvio. Pero sus
palabras dicen lo contrario. —Baker, ya hemos pasado por esto. No
podemos.
—A la mierda con eso. Sí podemos. Somos adultos.
Da una palmada en la mesa y me susurra en voz alta: —Piensa
en tu papá. De alguna manera, no sé muy bien cómo, pero es feliz con
mi mamá. ¿Queremos ser nosotros los que se lo estropeemos?
—No lo estropearemos. Ya conoces a mi papá. Me quiere y, por
encima de cualquier otra cosa, quiere que sea feliz. También te quiere,
Cassie. Te quiere feliz. Nunca nos negaría la felicidad.
Chloe vuelve a la mesa, nos echa una mirada con las cejas
levantadas y niega. —Voy a hacer otra llamada.
Cassie se gira hacia mí. — ¿Podemos hablar de esto en otro
momento? Por favor, Baker. No lo hagas ahora. Aquí no.
Agacho la cabeza y aprieto los dientes. —De acuerdo. De todas
formas, tengo que ir a ver qué pasa. ¿Estás bien aquí?
Por primera vez desde que entré, sonríe. —Sí, prometo no más
peleas de bar. — Señala su vaso. —Y estoy bebiendo agua.
Estoy a punto de irme cuando me detengo. Me inclino y le
susurro al oído: — ¿Vas a bailar con alguien mientras estés aquí?
Hay una suavidad en su voz cuando me responde, y me recuerda
a las veces que hemos estado juntos en la cama. — ¿Quieres decir con
un hombre?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Gruño. Tiene suerte de que no me la eche al hombro y la saque
de aquí delante de media ciudad. —Sí, Cassie. ¿Vas a bailar con un
hombre?
—No. —levanta sus grandes ojos verdes hacia mí, y veo la
sinceridad en ellos. —El único hombre con el que quiero bailar eres
tú. Con nadie más.
Dejo que mi mano encuentre su pierna bajo la mesa y la aprieto.
—Un día, Cassie, voy a bailar contigo delante de todo el mundo.
Nuestra familia, nuestros amigos, todo el mundo. No nos va a importar
quién nos vea porque vas a confiar en mí y en lo que tenemos juntos.
Veo la pregunta en sus ojos, pero sé que no va a ponerle voz. No
me lo va a preguntar aquí, delante de todos. Ojalá lo hiciera porque
me muero por decirle exactamente lo que siento por ella. Pero no está
preparada. Y hay una parte de mí que se pregunta si alguna vez lo
estará. —Hablaremos más tarde, Cass. Llámame si me necesitas.
Me asiente con firmeza. —Te llamaré. Cuídate, Baker.
Estoy a punto de irme cuando me detiene. — ¿Irás a cenar el
domingo por la noche?
Sacudo la cabeza, haciéndole saber que no sé nada al respecto.
—Mamá planeó la cena para el domingo por la noche. Dijo que
te lo había dicho. ¿No?
La miro sin pestañear. Es un terreno resbaladizo, pero no quiero
faltarle el respeto a su mamá. El hecho es que Brandi no me quiere
cerca. No quiere compartir a mi papá con nadie. Creo que ha visto lo
mucho que mi papá se preocupa por Cassie, y por eso también la
quiere fuera de casa.
Hay una parte de mí que quiere decir que no. Es una tortura
estar tan cerca de ella y no poder tocarla. Pero también sé que
cualquier oportunidad que tenga de estar con ella, la voy a aprovechar.
En lugar de responder a su pregunta sobre su mamá, le pregunto: —
¿A qué hora?
—A las seis.
Sus ojos verdes buscan los míos y sé que no puedo negarme. —
Ahí estaré.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiento y me alejo. Estoy cansado de hacerlo porque, cuando se
trata de Cassie, solo quiero quedarme.
Mi turno transcurre increíblemente lento. He pasado por el
Whistler unas cuantas veces y, cuando termina mi turno, vuelvo a
pasar por ahí una vez más. Cassie sale del estacionamiento, así que
la sigo por el pueblo y estaciono en la carretera que baja de la casa de
mi papá. Debería dejarla en paz, pero odio que hayamos discutido.
Sigo presionándola, y quizá no debería. Quizá deba esperar a que tome
la decisión por sí misma.
Así que me subo al árbol que hay junto a su ventana y, con un
suave ruido sordo, salto a su balcón. Sin querer asustarla, le mando
un mensaje. —Hey.
Me contesta inmediatamente. —Hey. Esperaba tener noticias
tuyas. Siento lo de esta noche.
Esta chica me está matando. Es tan buena para mí. —Abre la
puerta del balcón.
Le toma solo un minuto, y abre la puerta, mirándome en shock.
—Baker, ¿qué estás haciendo aquí?— Prácticamente se lanza a mis
brazos. —Siento mucho lo de esta noche. Sé que es duro. Para mí
también lo fue. Una de las cosas que me encantan de ti es que siempre
me estás tocando, y me mata cuando no podemos tocarnos.
Quiero discutir con ella y decirle que podríamos. Lo único que
tenemos que hacer es sincerarnos, pero ahora mismo no quiero
discutir con ella. Se pone de puntillas. — ¿Vas a besarme o qué?
No tiene que pedírmelo dos veces. La acompaño a la habitación
y la beso por el camino. Me arrastra hasta su cama y me cierno sobre
ella. No me canso de mirarla. Siento que la miro con el corazón en los
ojos, pero no intento ocultar lo que siento por ella. No le miento porque
quiero que todo el pueblo lo sepa.
Levanta la cadera. — ¿Eso es una pistola o te alegras de verme?
Me levanto, me quito la funda y el cinturón y los dejo en el suelo
junto a la cama antes de volver a tumbarme. Empujo mis caderas
contra ella. —Eso es para ti.
Nos besamos un poco más y ruedo, poniéndola encima de mí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me mira a los ojos y veo que tiene algo en mente. — ¿Cómo está
tu cabeza?
Asiente. —Bien.
Le beso la frente. — ¿Qué te preocupa?
— ¿Puedo preguntarte algo sin que te enojes?
La bajo lentamente porque me gusta tener su peso sobre mí. —
Puedes preguntarme lo que quieras.
Ahora me mira al pecho en vez de a los ojos. —Estaba hablando
con tu papá...
Su voz se entrecorta y la empujo para que me mire. —Dime...
está bien.
—Mencionó a Gina.
Espero a que continúe. — ¿Qué pasa con ella?
Me dibuja círculos en el pecho a través de la camiseta. —Tu papá
dijo que estabas loco por ella.
Le paso las manos por el pelo, enredando los dedos en las hebras
sedosas. — ¿Te dijo que me había engañado? ¿Que no quería nada
serio y que estaba jugando conmigo?
—Parece estúpida.
Me río. —Sí, bueno, gracias por eso.
Como no dice nada más, le levanto la cabeza para que me mire.
— ¿En qué estás pensando?
Se muerde el labio. —Bueno, me preguntaba si aún la quieres.
La miro fijamente y ella aparta la mirada. La traigo a mi lado y
la rodeo con un brazo y una pierna, atrayéndola contra mi cuerpo. —
Mírame.
Levanta sus grandes ojos verdes hacia mí, y puedo ver la
vulnerabilidad en ellos. —Hay dos cosas que debes saber sobre mí. Si
amara a otra mujer, no habría hecho el amor contigo la otra noche.
No soy así. Segundo, desde la noche que entré en el Whistler y te vi

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


con esa bolsa de hielo en la cabeza, no he pensado en otra mujer que
no seas tú.
Desliza su mano alrededor de mi cintura, aferrándose a mí. —No
tienes que decir eso...
La interrumpo. — ¿Que diga qué? ¿Qué quiero pasar tiempo
contigo? ¿Qué te deseo? ¿Que solo puedo pensar en ti? Hablar contigo,
reírme contigo, estar dentro de ti...
Me desafía con la mirada. —Muéstrame...
— ¿Aquí?
Se separa de mí y se levanta. La miro mientras se desnuda y no
me oculta nada. —También te deseo, Baker.
Está fuera de mi alcance, así que me bajo de la cama y voy hacia
ella, pero levanta la mano para detenerme. Me señala el uniforme. —
Quítate la ropa.
Me quito la ropa rápidamente y, cuando estoy desnudo, se
relame los labios mirando mi virilidad erecta. Envuelvo mi
circunferencia con la mano y la acaricio dos veces.
Me mira con los ojos vidriosos. —Me mata no haber podido
tocarte antes.
Me acaricio de nuevo, pero no es suficiente. Con voz ronca, le
digo: —Puedes tocarme cuando quieras.
Pone las manos en las caderas. — ¿Y si quiero hacer algo nuevo?
Me encojo de hombros. —Mientras termine conmigo dentro de ti,
puedes hacer lo que quieras.
Mira la puerta cerrada de su habitación y vuelve a mirarme. —
¿Vas a poder estar tranquilo?
Me río, porque los dos sabemos que la ruidosa es ella. — ¿Y tú?
Coge una almohada de la cama y la deja caer al suelo delante de
mí. Cuando se arrodilla frente a mí, mi cuerpo empieza a temblar. Le
acaricio la mejilla. —Sabes que no tienes que hacer esto.
Se levanta, rodea mi cuerpo con la mano y sonríe. —Quiero
hacerlo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Mis caderas se sacuden mientras me abraza. Se toma su tiempo
para acariciarme. Sus caricias son suaves pero firmes. Cuando se
inclina hacia delante y acerca sus labios a la punta de mi polla, sé que
no voy a aguantar mucho. Su primer beso es dulce y tímido. Le aparto
el pelo de la cara y se lo cojo con la mano mientras me lame.
Su lengua acaricia la parte inferior de mi polla de la raíz a la
punta, y no puedo evitar que mis caderas se lancen hacia delante.
Cuando me mete en su dulce boca, es una tortura.
Mueve la cabeza hacia atrás y gimo.
Me da una palmada en la pierna y me suelta. —Ssshhh. — me
recuerda antes de volver a rodear mi polla con sus labios. Cuando sus
manos se dirigen a mi culo y me sujetan mientras me coge, sé que voy
a perder los nervios. Por muy bien que me sienta, quiero estar dentro
de ella.
La agarro por debajo de los brazos y me suelta. La levanto, la
llevo a la cama y la tumbo boca arriba. Tiene el pelo rojo esparcido por
la cabeza y los labios húmedos e hinchados. Es tan hermosa que sería
feliz mirándola así el resto de mi vida.
Me agacho y paso los dedos por sus resbaladizos pliegues. Su
excitación cubre mis dedos y me inclino para besarla. —Te ha gustado
chuparme, ¿verdad?
Murmura su acuerdo contra mis labios. Tiro de sus caderas
hacia el borde de la cama y coloco mi polla en su entrada. Lentamente,
la penetro y, de un solo empujón, la hundo tanto que no sé dónde
acabo yo y dónde empieza ella. Su coño se contrae ante la intrusión y
espero a que se adapte a mí. Cuando empieza a contonearse debajo de
mí, sé que está lista y que quiere más.
Se adapta a mí como un guante. —Quiero follarte como si fueras
mía, Cassie.
Se arquea contra mí. —Soy tuya.
Pongo un pulgar en su clítoris hinchado y lo froto hacia delante
y hacia atrás mientras entro y salgo de ella. Se aferra a mí y, cuando
gime, me inclino para besarla y acallar el sonido. El beso es intenso y
aumenta mi excitación.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


—Vente para mí, Cassie. Necesito que te corras, nena.
Sus dedos se clavan en mi pecho mientras me abalanzo sobre
ella. Cuando el orgasmo recorre su cuerpo, me aprieta y nos corremos
juntos. Me cuesta morderme la lengua y no decirle que me estoy
enamorando de ella. Pero, ¿cómo puede no saberlo ya? Tal y como
estamos juntos... tiene que saberlo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 19
CASSIE

—No puedo creer que te dejara convencerme de esto.


Mi hermana está sentada en el sofá, observando la habitación
como si fuera a estallar una bomba. Lo que supongo que es plausible
si mamá está cerca. Pero aun así, mi hermana está exagerando un
poco. —Es una cena familiar con mamá y su esposo. No es como si te
hubiera pedido que donaras un riñón o algo así.
Suelta una carcajada. — ¿De verdad? Creo que donar un riñón
sería más fácil y te garantizo que más divertido.
—Ahí están. — dice mi padrastro al entrar en el salón. — ¿Se
están escondiendo?
Señalo la cocina. —Mamá dijo que no nos quería en la cocina,
así que te quedas con nosotras.
Se ríe. —Bueno, es mi día de suerte. Sabes que siempre quise
una chica. No quiero decir nada en contra de Baker. Es un gran hijo,
pero siempre pensé que también sería un buen papá de niña. Ahora
tengo dos hijas.
Me levanto y lo abrazo. —Eres el mejor papá de niña. — Y no
miento. Hubiera dado cualquier cosa por tener un papá como él
cuando era pequeña.
Mi hermana hace lo mismo y también abraza a Ryan. No habla
mucho del pasado, pero es obvio que aprecia a nuestro nuevo
padrastro. Se ha convertido en nuestra calma en medio del caos.
Suena el timbre e intento no mostrarme demasiado emocionada,
pero tanto mi papá como mi hermana me miran extrañados cuando
anuncio: —Yo abro.
Prácticamente salto hacia la puerta, con una gran sonrisa
pegada a la cara. Pero cuando la abro, me sorprendo y siento como si
me hubieran dado un golpe en las tripas. —Richard, ¿qué haces aquí?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Sonríe como si no lo hubiera atrapado acostándose con alguna
chica en su apartamento. — ¿No te ha dicho tu mamá que me ha
invitado a cenar?
Prácticamente me ahogo con las palabras. —No vas a cenar aquí.
— ¡Cassie Waters! — me amonesta mi mamá. —Te crie con
mejores modales. Deja entrar al hombre.
Entra y yo me alejo todo lo posible porque no quiero que me
toque. Lo sigo hasta el salón y mi hermana me dice. — ¿Qué demonios
haces aquí?
Por primera vez en la vida, Richard no suena tan engreído como
de costumbre. —Brandi me ha invitado.
Mi padrastro se levanta. — ¿Qué está pasando? ¿Quién es?
Brook se interpone entre Richard y yo. —Es Richard, el ex novio
de Cassie. Y es un imbécil.
Mamá levanta las manos. —Chicas, esta es mi casa y no pueden
ser groseras con mis invitados. Ryan, sírvele una copa a Richard.
Necesito quince minutos más y podremos comer. Chicas, pórtense
bien.
Lo único que puedo hacer es quedarme boquiabierta. ¿Cómo
puede mi mamá pensar que esto está bien? No está tratando de
tenderme una trampa. Está tratando de vengarse de mí por algo.
La puerta principal se abre y entra Baker.
Ryan parece aliviado de verlo. —Bien. Hola, hijo, me alegro de
que estés aquí.
Sonríe cuando me mira, pero cuando ve mi cara, se le cae la
sonrisa. — ¿Qué pasa?
Mira alrededor de la habitación. — ¿Pero qué...?
Lo agarro del brazo y empiezo a sacarlo de la habitación. —
Baker, tengo una estantería en mi habitación que necesito ayuda para
montar. ¿Puedes ayudarme?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Ni siquiera miro a los otros tres que están en la habitación. Sigo
tirando hasta que Baker me sigue escaleras arriba. En cuanto estamos
en mi habitación, cierro la puerta y apoyo la cabeza en su pecho.
Sus brazos me rodean al instante. — ¿Qué demonios está
pasando, Cass? ¿Por qué está aquí tu ex novio?
Me apresuro a asegurarle: —Yo no lo invité. Lo hizo mi mamá.
—Joder. — Gruñe. —De acuerdo. Me desharé de él.
Sacudo la cabeza. Estoy tan abrumada ahora mismo, y
simplemente no entiendo cómo una mamá puede hacerle algo así a su
hija. —Ya lo intenté. Mi mamá hizo lo de mi casa, mis normas.
Me rodea el brazo con las manos y se echa hacia atrás para
mirarme a la cara. —Bien. Entonces nos vamos.
Está a punto de salir por la puerta cuando lo detengo. Vaya, esto
es un desastre. —Espera. Escucha. Tu papá ha hablado de lo
emocionado que estaba de tenernos a los tres bajo el mismo techo. Lo
ha estado deseando toda la semana.
—Mi papá no querría que te sentaras ahí con un hombre que te
lastimó. Él no lo haría. Esto es una locura, Cassie. Nos vamos.
Pero no me muevo. —No me voy. No le haré daño a tu papá. No
lo haré. Vamos a superar esto... por tu papá.
No quiere hacerlo. Puedo decir que está enojado, y no puedo
culparlo. De ninguna manera querría sentarme a cenar con su ex,
Gina. No, esto es un desastre, pero Ryan no se merece que nos
vayamos todos. Si me voy, Baker se va. Si me voy, Brook se irá. La
cena familiar estará jodida.
La mandíbula de Baker está tan apretada que estoy esperando
que se rompa. —Si te toca...
Sacudo la cabeza. —No lo hará.
—Si te falta al respeto...
Le aseguro. —No lo hará. — Caray, espero que no lo haga porque
me imagino a Ryan y a Baker peleándose con él hoy. —No lo hará. —
repito porque intento convencerme a mí misma.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Estoy a punto de salir de la habitación cuando Baker me detiene.
— ¿Por qué estás tan tranquila con esto?
No sé qué decirle. No tiene ni idea de la mierda a la que Brandi
nos sometió a Brook y a mí mientras crecíamos. Hubo partes de mi
infancia que fueron un infierno. Y apesta, pero este pequeño truco que
mi mamá hizo hoy no es nada comparado con algunas de sus acciones
en el pasado.
Supongo que he estado callada demasiado tiempo, porque me
pregunta con cara de preocupación: — ¿Estás teniendo dudas?
— ¿Dudas?— pregunto confundida. — ¿Crees que me estoy
arrepintiendo de ti?
Sacude la cabeza con un resoplido. —Bueno, no pensaba eso,
pero ¿lo estás haciendo? Quiero decir, te preguntaba si te estás
arrepintiendo de Dick.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 20
BAKER

Espero nervioso a que me conteste. Contengo la respiración


preguntándome qué demonios haré si dice que sí. No puedo alejarme
de ella y no renunciaré a ella. No hay ninguna posibilidad.
Sus ojos se agrandan y sacude la cabeza. — ¿Dudas sobre Dick?
No, Baker. No tengo dudas sobre él. No sentí nada cuando lo vi. Nada.
Sus manos suben por mi pecho y me rodea el cuello con los
brazos. —Dijiste que no habías mirado a otra mujer; pues lo mismo
digo. No he mirado a otro hombre.
Se pone de puntillas y me besa ligeramente. —Vamos. Será mejor
que bajemos.
Me agarro a ella, no estoy dispuesto a dejarla marchar. —Oye,
háblame. ¿Estás bien? Esta mierda con tu mamá...
Dejo que mi voz se corte porque Brandi sigue siendo su mamá.
No debería hablar mal de ella, pero en algún momento Cassie tendrá
que enfrentarse a ella.
Exhala un suspiro. —Sí, estoy bien. No quiero bajar, pero sé que
tengo que hacerlo. Ojalá pudiera quedarme aquí contigo y repetir lo de
la otra noche. — Mira hacia su cama y sé que está recordando lo
mismo que yo.
Apoyo la frente en la suya. —Ojalá...
Cuando me detengo, inclina la cabeza hacia atrás para mirarme
a los ojos. — ¿Qué? ¿Ojalá qué?
—Olvídalo... es enfermizo y retorcido, y es cosa mía.
Le pica la curiosidad. —De qué se trata, Baker. ¿Qué deseas?
Meto la mano entre los dos. Cassie lleva falda, deslizo las manos
por sus muslos y le acaricio el sexo. —Deseo que mi semen salga de ti
cuando bajemos ahí...

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Jadea y me detengo. —Lo sé. Ves, te dije que era enfermizo y
retorcido. Solo necesito reclamarte, Cass. Necesito saber que cuando
bajemos ahí, eres mía. Quiero que sientas mi semilla goteando entre
tus piernas. Quiero tu crema sobre mi polla mientras me siento frente
a él. — Resoplo agitado. —Eres mía, Cass.
Sus ojos se iluminan y se lleva la mano a la hebilla de mi
cinturón. —Hazlo. También lo quiero.
Me desabrocha el cinturón y los pantalones, me los baja por los
muslos y se sube la falda. Apenas se quita las bragas, la tengo doblada
sobre la cama, con el culo al aire, y la empalo en mi polla. Lo hace con
facilidad, porque Cassie siempre está lista para mí.
La embisto y gime. Gira la cabeza hacia la cama para acallar sus
ruidos, pero yo empujo con más fuerza. Joder, quiero que todos me
oigan satisfacerla. Soy como una bestia desatada mientras la penetro.
Su espalda se arquea y su cuerpo vuelve a golpearme con cada
embestida. La rodeo con la mano y apenas toco su clítoris hinchado
antes de sentir sus espasmos a mi alrededor. Nos corremos, y no paro
hasta que le he pintado las entrañas con mi semen.
Ha sido rápido y sucio, pero creo que es lo que ambos
necesitábamos.
Salgo de ella y la ayudo a levantarse. Tiene el pelo revuelto. Se le
ha corrido el maquillaje, pero sonríe satisfecha. Le aliso el pelo, le cojo
las bragas y se las pone. Antes de cubrirle el coño, la perforo con el
dedo y luego le pinto el coño y los muslos con mi esperma que intenta
escapar. —Mía. — le digo.
No se queja. Mientras se baja la falda, miro mi polla, cubierta de
su dulce miel. Me subo los calzoncillos y los pantalones y me abrocho
el cinturón.
Me mira y la posesividad que siento por ella se apodera de mí. —
Parece que te acaban de follar.
Espero que me reprenda o se asuste, pero no lo hace. Me levanto
la camiseta y la uso para limpiarle el rímel de los ojos. — ¿Estás lista?
Asiente y no puedo resistirme. La beso como si mi vida
dependiera de ello y, cuando tiene los labios hinchados, la tomo de la
mano. —Vamos.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cassie enrojece mientras bajamos las escaleras. Antes de que
estemos a la vista, subo nuestras manos, beso sus dedos y luego le
suelto la mano a regañadientes.
Cuando entramos en el salón, mi papá me mira con las cejas
levantadas. Dick está sentado en el sofá con cara de disgusto y Brook
salta de su asiento y viene por Cassie. La oigo susurrar: —Es así,
¿verdad?
Cassie se pone más roja y yo hincho el pecho. No me da ninguna
vergüenza.
Brandi entra y da una palmada, completamente ajena al clima
de la habitación. —Muy bien, todo el mundo. La cena está lista. — Se
gira hacia mí. — ¿Qué haces aquí?
Abro la boca, pero Cassie se me adelanta. —Lo he invitado a
NUESTRA cena familiar, Brandi.
Asiento mientras Brandi aprieta los dientes. —Bueno, cogeré
otro cubierto.
Entramos todos en el comedor, acomodo físicamente a Cassie en
un lugar y me siento a su lado. Brook se sienta al otro lado de la mesa.
Papá se sienta en su sitio normal y Dick se queda de pie en el único
asiento sin cubierto.
Brandi se enoja al ver lo que hemos hecho todos, pero me
importa un carajo. Si quiere ser hospitalaria con el tipo, es cosa suya.
Nadie más lo hará.
Cuando empiezan a repartir los platos, se hace un silencio
incómodo en la mesa. Cassie se inclina hacia delante. —Brook, ¿les
has contado a mamá y a Ryan lo de tu nuevo trabajo?
El otro día estaba muy emocionada, pero ahora está muy
melancólica por todo el asunto. —Sí, conseguí el trabajo.
Brandi gira la nariz hacia arriba. — ¿En el bar?
Brook pone los ojos en blanco. —No, en realidad trabajaré para
Walker como su asistente.
Cuando Brook menciona a Walker, uno de los hombres más
poderosos de Whiskey Run, ella se anima. — ¿El Walker?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Richard interviene. —Estoy buscando un nuevo trabajo. Me
pregunto si estará contratando.
Y se hace un silencio incómodo. Apuñalo la carne de mi plato y
pruebo un bocado a pesar de haber perdido completamente el apetito.
El hombre sentado frente a mí le ha faltado al respeto a Cassie y no
puedo permitir que se salga con la suya. — ¿Qué conduces, Dick?
Se tira del cuello de la camisa. —Me llamo Richard. Y conduzco
un Trans Am amarillo.
Claro que lo conduce. Tomo otro bocado de comida, lo mastico
despacio y trago. —Espero que no vayas a toda velocidad por la
ciudad.
—Uh... uh... — empieza a murmurar, y lo miro fijamente,
haciéndole saber exactamente lo que pienso de él.
Mi papá mira entre Dick y yo, y sabe que pasa algo.
Dick se aclara la garganta. —Cassie, estaba pensando que
después de cenar podríamos hablar tú y yo.
Me tenso y Cassie ya niega. —No tenemos nada de qué hablar.
Pero no se rinde. Se le da fatal leer la habitación. —Pero sí
tenemos. Quería pedirte disculpas.
Cassie se ríe. — ¿Por qué te disculpas exactamente? ¿Por
presionarme para que me acueste contigo, por engañarme o por el
hecho de que te atrapara engañándome? ¿Por cuál de esas cosas
quieres disculparte realmente?
Brandi levanta la voz. —Cassie, cariño, todo el mundo comete
errores.
Se me cae la boca y no puedo aguantarme más. — ¿Lo dices en
serio?
Cassie mira a su mamá como si no entendiera lo que está
pasando, y no puedo culparla. No lo entiendo en absoluto.
—Mamá, si crees que quiero sentarme a cenar con él, sabiendo
lo que me hizo, estás loca.
— ¡Loca!— grita su mamá. —No estoy loca.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Brook está sentada al otro lado de la mesa con los ojos muy
apretados. Dick parece estar disfrutando del espectáculo y mi papá se
levanta. —Cassie, ¿es verdad? ¿Te ha hecho eso?
Brandi se levanta. —Ahora, Ryan...
Mi papá la interrumpe. —No, ya no me voy a quedar callado. Es
tu hija, Brandi. No lo entiendo.
Sacude la cabeza, intentando hacerse a la idea. Se endereza a su
altura completa. —Haces daño a mi hija y luego vienes a mi mesa, a
mi casa... lárgate de aquí.
Me levanto de un salto y me dirijo hacia donde está sentado Dick.
Se levanta, y uso mi cuerpo para empujarlo fuera de la habitación. Mi
papá me sigue, y seguimos a Dick hasta su coche.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 21
CASSIE

Estoy aquí sentada sin palabras. Cuando oigo el portazo, me giro


hacia mi mamá. —Te conté lo que me hizo. Te dije que me presionaba
para tener relaciones sexuales.
Pone los ojos en blanco. —Tienes veintidós años, Cassie.
Madura.
Me echo hacia atrás como si me hubiera abofeteado. — ¿Que
madure? ¡Me estás diciendo que madure! Mamá, me engañó...
Me interrumpe. —Porque no querías salir.
Brook se levanta de la mesa. — ¡Mamá!
Sacudo la cabeza y levanto la mano. —Está bien, Brook. No es
que no sepamos cómo está. — Me giro hacia mi mamá. —Solo desearía
que por una vez estuvieras de nuestro lado.
Su cara se tuerce de rabia. — ¿De su lado? ¿Qué has querido
siempre, Cassie? Una familia. ¿Y ahora qué? Te di una, y eres la que
lo está estropeando todo.
— ¿Yo? ¿Yo estoy estropeando todo? — pregunto indignada.
Se pone las manos en la cadera. —Sí. Sé que te estás follando a
tu hermanastro.
Jadeo de asombro, pero ella no ha terminado. —En todo caso,
eres tú la que está destrozando esta familia.
Es una mierda que me lo eche en cara. Sabía que si alguna vez
se enteraba, lo haría, y tenía razón. Pero me niego a echarme atrás.
Me está echando la culpa a mí cuando fue ella la que empezó todo esto
esta noche. —No voy a destrozar nada.
Se ríe amargamente. — ¿Crees que si se lo propones se va a
quedar? No se va a quedar, Cassie. Si no te he enseñado nada más, te
he enseñado eso. Y tengo que preguntarte... ¿merece la pena?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Brook ha rodeado la mesa y está a mi lado, abrazándome.
Siempre ha sido así. Siempre hemos tenido que cubrirnos las
espaldas. A lo largo de los años hemos aprendido que, si no hay nada
más, nos tenemos el uno al otro.
Se abre la puerta principal y entran Ryan y Baker. Ryan viene
directamente hacia mí y me abraza. Su voz es suave y tranquilizadora,
y empiezo a llorar al instante. —Sé que no soy tu papá, Cassie, pero
te considero mi hija. Siempre estaré aquí para ti, y si alguien te hace
daño, me encargaré de ello. — Se echa hacia atrás y me mira a la cara.
—Cualquiera. — dice.
Resoplo, me suelta y abraza a Brook, diciéndole lo mismo.
Mi mamá tira una servilleta a la mesa. —Oh, Ryan, por el amor
de Dios, ellas se lo buscan. Se acabó. Todos ustedes han arruinado
una cena perfecta.
Sale dando pisotones de la habitación, y todos ignoramos su
rabieta.
Brook dice que se va y la abrazo. Mientras Ryan la acompaña,
Baker me toma la mano. Me echo hacia atrás y cruzo los brazos sobre
el pecho. Ahora mismo, odio a mi mamá. No me gusta pensar eso, pero
lo hago. Pero si algo me ha enseñado, es que los hombres se van.
¿Quién sabe cuánto tiempo más Ryan va a aguantar su mierda? Y
luego está Baker. Ya he demostrado que doy más problemas de los
que valgo. Él será el próximo en irse, y no me cabe duda de que mi
corazón se hará añicos.
Hay verdadero miedo en los ojos de Baker cuando dice mi
nombre. — ¿Cassie? Ve a hacer la maleta. Te vienes a quedar conmigo.
Me agarro con más fuerza. —No puedo.
Da un paso hacia mí y yo doy un paso atrás. Está sorprendido.
— ¿Qué quieres decir con que no puedes?
—Creo que debemos hacer una pausa por un minuto.
Aprieta los ojos y luego los abre. — ¿Una pausa?
Joder, sé que suena ridículo. —Sí, pausa. No merece la pena
destrozar nuestra familia cuando me vas a dejar de todas formas.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Es como si nada estuviera computando y él solo repitiera las
cosas que digo. — ¿Dejarte?
Asiento. —Sí. Cuando te canses de mí —diablos, yo ya me he
cansado de mí—, te irás.
Exhala un suspiro y veo la rabia en su cara. — ¿Cansado de ti?
Las lágrimas vuelven a brotar y ni siquiera intento contenerlas.
—Sí, los dos sabemos que va a pasar.
Se pasa la mano por la barbilla. —Cassie, ¿te estás oyendo ahora
mismo? Acabas de decir que no valgo la pena. Que lo que tenemos no
merece la pena.
Sacudo la cabeza. —No quería decir eso.
Parece tan enojado, y cada palabra que dice su voz es dura y
vacía de emoción. —Estaba dispuesto a ponerte primero. Sé lo que
siento, pero no puedo luchar contra tu pasado. Tu papá fue un papá
de mierda. Tu ex fue un novio de mierda. No soy él. No soy ellos.
Empiezo a sollozar y mi cuerpo se estremece. Intento parar, pero
no puedo controlarlo.
Está enojado, pero sigue suplicándome. —Por favor, deja de
llorar, Cass. No soporto verte llorar y te va a dar otra migraña.
Entonces sé que he metido la pata. Puedo sentir la ira vibrando
en él, pero está más preocupado por mí que por dejar que eso le impida
asegurarse de que estoy bien. —Cassie, lo que más deseo es abrazarte
ahora mismo, pero no quieres dejarme. Me voy a ir porque así a lo
mejor dejas de llorar. Avísame cuando hayas terminado con esta
‘pausa’.
Con las manos empuñadas a los lados, se aleja. Antes de cruzar
el umbral, se detiene pero no me mira. —No olvides tomarte la
medicina y ponerte una bolsa de hielo en la cabeza.
Ha salido por la puerta cuando grito su nombre. — ¡Baker!
Pero no se detiene. Cuando la puerta se cierra de golpe, caigo de
rodillas en agonía. ¿Qué he hecho?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 22
BAKER

Hoy estuve a punto de llamar.


Quería hacerlo, pero sabía que si me quedaba en casa, me
volvería loco. Así que aquí estoy en la comisaría siendo un imbécil con
cualquiera que intente hablar conmigo.
He intentado convencerme de que no pasa nada y de que Cassie
entrará en razón, pero han pasado más de veinticuatro horas y ni pío.
He hablado con mi papá para ver cómo estaba y me ha dicho que
anoche se acostó con migraña, pero que esta mañana estaba mejor
cuando se fue al colegio.
Llaman a mi puerta y grito, casi enojado porque me interrumpen
de mis pensamientos sobre Cassie: — ¿Qué?
Mierda, sé que tengo que controlar mi actitud, pero ahora mismo
todo el mundo va a tener que aguantar al ‘imbécil de Baker’.
Mi sargento abre la puerta y me fulmina con la mirada. JB ha
sido mi mentor desde que entré en el cuerpo. Era mi único contacto
con el mundo exterior cuando estaba infiltrado. Es un hombre
brillante y he aprendido mucho de él. Definitivamente no se merece
mi actitud.
—Estoy a punto de cruzar la ciudad y comprobar algo. ¿Puedes
acompañarme?
Suspiro, pongo las manos sobre el escritorio y me levanto. No es
la primera vez que me pide que lo acompañe. A veces es para invitarme
a cenar con él y su esposa, y otras cuando quiere hablarme de algo
privado.
Lo sigo afuera, y durante todo el camino hasta su coche no dice
ni una palabra.
Cuando nos detenemos junto al coche patrulla, cruza los brazos
sobre el pecho. —Muy bien, suéltalo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Confundido, le pregunto: —Querías hablar conmigo.
Asiente. —Sí, para saber qué te pasa. Has estado preocupado, y
sabes que no puedes hacerlo con este trabajo.
Sé que tiene razón, pero aun así intento defenderme. —Esto es
Whiskey Run, JB.
Levanta una mano y me señala: —Sí, en todas partes pasan
cosas malas.
Joder, sé que tiene razón. Por mis años en el cuerpo, sé que las
cosas malas pueden pasar en cualquier momento, en cualquier lugar.
No tengo excusa para actuar como lo estoy haciendo ahora. Puedo
guardar mi mal humor para casa. Aquí, en el trabajo, tengo que estar
alerta. Por mi propia seguridad y la de mis hermanos de azul.
—Lo sé. Y tienes razón. Voy a arreglar mis cosas.
Ladea la cabeza y me mira con duda. JB y yo nos conocemos
bien, y sé que no va a parar hasta que hable con él y le cuente lo que
me pasa. —Te he hablado de Cassie.
Asiente, animándome a seguir. Sé que Cassie y yo no íbamos a
contarle a nadie lo nuestro, pero JB adivinó que pasaba algo la noche
que Colby se escapó. Dijo que vio saltar chispas entre nosotros, y le
creo. —Bueno, dijo que quería que hiciéramos una ‘pausa’ anoche. —
Me paso la mano por el pelo. —Joder, ni siquiera sé lo que significa
‘pausa’.
Se queda callado, esperando a que continúe. —Tiene miedo de
que se meta con nuestra familia. Cree que voy a dejarla en unas
semanas y que deberíamos terminar ahora.
— Maldita sea, estás tan loco por ella que es casi repugnante,
Baker. Nunca te había visto así.
Me encojo de hombros porque es la verdad. Estoy loco por ella,
e incluso ahora, cuando me dijo que quería hacer una ‘pausa’, sabía
que no iba a dejar que terminara. Espero que recapacite y entre en
razón.
Puedo ver los pensamientos arremolinándose en su cabeza. —
Así que tiene miedo. A eso se reduce todo. Tiene todos esos
sentimientos y teme que tú no sientas lo mismo. Eso es lo que me

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


parece a mí. — Hace una pausa y me señala. — ¿Le has dicho lo que
sientes por ella?
—Ella lo sabe. — Pero en cuanto lo digo, me cuestiono si tengo
razón o no. Hay muchas posibilidades de que no tenga ni idea de lo
que siento por ella. Puede que no se dé cuenta de lo jodidamente
especial que es cuando estamos juntos. Fui su primero, y tal vez
piensa que todo esto es normal. Bueno, tengo noticias, nada de esto
es normal. Cada interacción que he tenido con ella es especial y única.
Sacudo la cabeza. Maldita sea, no lo sabe.
JB se ríe. —Ni siquiera tienes que decirlo. Por tu cara, sé que no
se lo has dicho. ¿Qué demonios, Baker?
Me pongo las manos en las caderas y niego. Tiene razón, y odio
decírselo porque nunca lo viviré, pero no se irá hasta que se lo diga.
—Tienes razón. Joder, odio decirlo, pero tienes razón. Ella no lo sabe
y yo no se lo dije.
JB cruza los brazos sobre el pecho. —Veinticinco años de
matrimonio y he aprendido algunas cosas. Quédate conmigo y te
enseñaré.
—Sí, sí, tienes razón. Ya lo he dicho. No me lo restriegues.
Se ríe a carcajadas y me da una palmada en el hombro. —Si
quieres algo con todas tus fuerzas, tienes que trabajar por ello, Baker.
Ya lo sabes.
Asiento mientras empieza a caminar hacia el lado del conductor.
— ¿Adónde vas?
— ¿Recuerdas a la Sra. Morrison?
Asiento. Es mamá soltera de tres hijos. Su esposo, un ex
convicto, está en la cárcel por posesión de armas y estupefacientes. —
Sí, la recuerdo.
Apoya los brazos en el techo de su coche patrulla. —Bueno, el
Sr. Morrison ha salido hoy de la cárcel. No estoy seguro de cómo ha
ocurrido, pero quería ir a asegurarme de que ella lo sabía, ya que lo
ha delatado. Conociendo a Tony, estoy seguro de que no la ha
perdonado. Tenemos que patrullar un poco por su barrio.
Puse mi mano en mi funda. —Puedo ir a ver cómo está.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Niega. —No, le dije que iría personalmente si me enteraba de
algo.
Me alejo del coche. —Nos vemos, sargento.
—Nos vemos. — dice mientras sube.
Cojo el teléfono y estoy a punto de llamar a Cassie, pero sé que
decirle lo que siento por ella no es algo que deba hacer por teléfono.
No, tengo que hacerlo en persona. Después de mi turno, paso por casa
de papá y vuelvo a subirme al árbol. Solo espero que me deje entrar.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 23
CASSIE

Desde que entré por la puerta después de clase, estoy en mi


habitación. Aún no he hablado con mi mamá, y no tengo ganas de
hacerlo. Ya no puedo más. Echando la vista atrás, debería haber
encontrado la manera de salir de aquí antes de esto, pero estoy
decidida a hacerlo ahora. Me iré y luego arreglaré las cosas con Baker.
Si me acepta.
Estoy en mi portátil, mirando la escasa selección de
apartamentos disponibles en Whiskey Run cuando lo cierro con
frustración. Odio hacerlo, pero voy a tener que hablar con Brook y ver
si puede encontrar un apartamento a través de Walker. Él es dueño
de la mitad de la ciudad de todos modos. A lo mejor tiene un
apartamento disponible.
Oigo sonar el teléfono de mi padrastro y salto de mi asiento. Me
paro en el pasillo y me esfuerzo por oírlo hablar. Estoy bastante segura
de que antes lo oí hablar con Baker, así que ahora escucho
descaradamente cada vez que suena su teléfono.
— ¿Qué?
— ¿Dónde?
— ¿En el Jasper Hospital?
Solo oigo la parte de la conversación de mi padrastro, pero es
fácil darse cuenta de que está en modo pánico.
Se me cae el estómago y corro a mi habitación y me pongo los
zapatos antes de bajar corriendo las escaleras. Ryan coge las llaves de
la mesa de la entrada y, cuando me mira, parece haber envejecido
unos veinte años. — ¿Qué pasa? ¿Baker está bien?
Le tiembla la voz y deja caer las llaves al suelo. —Ha tenido un
accidente.
Recojo las llaves. — ¿Un accidente?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Ryan se apoya en la mesa y está blanco como el papel. —Le han
disparado. No conozco todos los detalles. Si me los han contado, no
me acuerdo. Oh mi Dios, le prometí a Lorraine que cuidaría de nuestro
hijo y le han disparado.
Me agarro a Ryan y le ayudo a ponerse derecho de nuevo. —
Ryan, se va a poner bien. Tiene que ponerse bien. Vamos, yo conduzco.
Casi estamos saliendo por la puerta cuando Ryan se acuerda de
mi mamá. —Brandi. — brama. —Han disparado a Baker y está en el
hospital.
Sale de la cocina y parece no tener paciencia. —Tengo galletas
en el horno.
En la cara de mi padrastro se dibuja un gesto de asombro y
comprendo cómo se siente. He tenido esa misma sensación miles de
veces cuando se trata de mi mamá. Pero ahora no tenemos tiempo de
ocuparnos de ella. —Ryan, vámonos.
Sin otra palabra, Ryan y yo salimos por la puerta. Corro hacia
mi coche, prácticamente arrastrándolo conmigo. Sé que está en shock,
pero no puedo dejarlo a su suerte.
— Jasper Hospital, ¿verdad?
Asiente y salgo del camino de entrada.
Llegamos al Jasper Hospital en un tiempo récord. Estaciono al
azar en un carril de emergencia y entramos corriendo. La sala de
espera ya está llena de hombres y mujeres de azul. Uno de ellos se nos
acerca. —Sargento, ¿cómo está mi hijo? — pregunta Ryan.
El hombre se agarra a los brazos de Ryan. —Lo están operando
ahora mismo. Le dispararon dos veces. Una vez en el chaleco. Otra en
el hombro. Le han extraído la bala y dicen que tiene una conmoción
cerebral de cuando se golpeó la cabeza.
Estoy conteniendo la respiración. No quiero detalles ahora. Lo
único que me importa es si va a vivir o no. — ¿Se va a poner bien?
El hombre parece fijarse en mí por primera vez. — ¿Cassie?
Asiento. —Sí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me pone la mano en el hombro. —Se va a poner bien.
Probablemente estará mejor cuando sepa que estás aquí.
Lo único que puedo hacer es asentir. Ryan me pasa el brazo por
el hombro. —Ahora esperamos. Tomemos asiento.
Nos sentamos en los asientos más cercanos y me quedo mirando
la puerta que da al fondo. Ryan me toma de la mano. —Se pondrá
bien, cariño. Es fuerte.
Contengo un sollozo. Apenas aguanto. Sentí que tenía que ser
fuerte para traernos aquí, y ahora me siento completamente
entumecida. —Rompí con Baker.
No sé por qué lo admito. No estoy segura de todo lo que Ryan
sabe sobre Baker y yo, pero estoy segura de que se imaginaba que algo
estaba pasando.
Me toma de la mano. —Me imaginé que algo había pasado
cuando salió de casa ayer. No hace falta decir que no estaba contento.
Como no digo nada, pregunta: — ¿Por qué rompiste con él?
Sin dejar de mirar la puerta que da a la parte de atrás, murmuro:
—Porque iba a romper conmigo de todas formas. Cuando descubra el
desastre que soy, me dejará. Es mi hermanastro, y mamá decía que
estaba destrozando a la familia...
Me interrumpe inclinándose hacia mí y apoyando su hombro en
el mío. —Lo amas, ¿verdad? ¿Y te da mucho miedo?
Las lágrimas empiezan a caer, y por más que me las limpio y
trato de controlarme, no puedo dejar de llorar. —Lo hago. Lo amo.
Se acerca y me pasa el brazo por el hombro. —Entonces harás
que funcione.
Parpadeo y más lágrimas ruedan por mis mejillas. Renuncio a
intentar detenerlas y me rindo al hecho de que voy a llorar. Al menos
hasta que vea a Baker con mis propios ojos y sepa que está bien. —
Pero mamá y tú... es mi hermanastro y no quiero...
Me interrumpe y en su voz solo hay compasión. —Oh, Cassie,
¿cuánto tiempo llevas cuidando de los demás? Tienes que centrarte en
ti y en lo que quieres. Haz lo que te haga feliz.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


— ¿Y si...?— empiezo.
Sacude la cabeza. —Cariño, sé que da miedo. Confiar tu corazón
a otra persona es probablemente una de las cosas más difíciles que
harás en tu vida. Pero te diré una cosa: Te arrepentirás si no lo
intentas.
No quiero decirlo, pero lo he pensado toda la noche. Anoche metí
la pata hasta el fondo, ¿y quién sabe qué estará pensando Baker
ahora? — ¿Y si ha cambiado de opinión? ¿Y si ha decidido que no valgo
la pena?
Apenas puedo pronunciar las palabras y la puerta de atrás se
abre. Todos los hombres y mujeres de azul se ponen en pie, y yo me
levanto con la ayuda de Ryan.
— ¿Familia de Baker Johnson?
Ryan mira alrededor de la habitación. —Somos nosotros. Todos
nosotros.
El cirujano asiente y se quita el sombrero. Está sombrío y va
directo al grano. —La operación ha sido un éxito. Tendrá que quedarse
uno o dos días, y cuando vuelva a casa habrá que vigilarlo. Lo que nos
preocupa ahora es la infección y la conmoción cerebral.
No para de hablar de los pormenores de la operación y sé que
debería prestarle más atención, pero lo único que necesito ahora es
verlo. Tengo que ir adonde esté.
Interrumpo al doctor. — ¿Podemos verle ahora?
Mira alrededor de la habitación y luego a Ryan y a mí. —Sí,
pueden ir de dos en dos. Va a estar drogado. — Señala las puertas. —
Al final del pasillo. Habitación 117.
Empiezo a caminar y Ryan se queda a mi lado. Oigo al doctor
hablar con los otros policías, pero una vez que la puerta se cierra
detrás de nosotros, los únicos sonidos son los pitidos de las máquinas
a medida que pasamos por las habitaciones. Cuando llegamos a la
117, me detengo y respiro entrecortadamente. Ryan me empuja
suavemente hacia la puerta. —Vamos, cariño. Voy a darte unos
minutos.
Sacudo la cabeza. —No, querrá verte.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Asiente. —Y lo hará, pero créeme. Más que nada, querrá verte
ahora mismo.
Empujo la puerta y al verlo me saltan las lágrimas. Está
conectado a todo tipo de máquinas y está tan pálido que me llevo la
mano a la boca para silenciar mis gemidos. Está dormido y no pienso
despertarlo. Abro la puerta un poco y le hago señas a Ryan para que
entre. —Está dormido.
Ryan se sienta en una de las sillas y yo atravieso la habitación y
me apoyo en la pared. Observo a Baker de cerca, contando entre
respiraciones, viendo cómo sube y baja el pecho. No puedo apartar los
ojos de él.
Cuando se agita en sueños y gime, me pongo a su lado. Pongo
mi mano sobre la suya solo porque tengo que tocarlo. Necesito tener
mis manos sobre él.
Abre los ojos y, cuando sus ojos marrones se encuentran con los
míos, veo el dolor en el fondo. Mira a su alrededor, confuso. En un
suave susurro, le digo: —Te pondrás bien. Te han disparado. Pero te
pondrás bien.
Asiente y con voz estrangulada pregunta: — ¿JB?
Ryan se acerca a mi lado. —Está bien, hijo. Está en el vestíbulo
esperando para verte.
Le aprieto la mano. —Dijeron que solo puede haber dos aquí a la
vez. Puedo ir yo para que él vuelva.
Gira su mano y entrelaza nuestros dedos. —No te vayas.
Sollozo y asiento.
Lo único que puedo hacer es mirar a Baker mientras él y su papá
hablan. Hay tantas cosas que necesito decir, pero lo único que puedo
hacer es mirarlo y dar gracias de que siga aquí conmigo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 24
BAKER

Puedo ver lo preocupado que está mi papá. Sé que esto es duro


para él. No ha estado en un hospital desde que murió mi mamá y estoy
seguro de que esto le trae recuerdos. No tiene buen aspecto. — ¿Estás
bien, papá?
Se inclina y me besa la cabeza. —Sí, hijo. Estoy bien ahora que
sé que tú estás bien.
Cassie solloza y le aprieto la mano. —Estoy bien, Cass. No llores,
te va a dar otra migraña.
Y llora más fuerte. Se disculpa mientras se limpia ferozmente la
cara con el dorso de las manos. —Estoy bien. Voy por un pañuelo.
La suelto de mala gana y entra en el baño. Miro a mi papá. —
¿Seguro que estás bien?
También resopla. —Sí, estoy bien, hijo.
Cassie vuelve a la habitación con una caja de pañuelos en la
mano. Es obvio que ha intentado dejar de llorar, pero el daño ya está
hecho. Tiene los ojos rojos e hinchados y entrecierra los ojos, lo que
indica perfectamente que tiene migraña. — ¿Estás bien?
Asiente, apoyándose en la pared. Mi papá nos mira a los dos. —
Quiero que sepan que, pase lo que pase, soy su papá. Siempre estaré
aquí para ustedes... pase lo que pase.
Aturdido, le respondo. —Lo sé, papá.
Se gira hacia Cassie, que vuelve a llorar. Le dice: —Eso también
va por ti, cariño.
Se acerca a mi papá y veo cómo se abrazan. Está muy
emocionada y eso no la va a ayudar con su dolor de cabeza. — ¿Ha
estado así todo el tiempo?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Mi papá se sonroja. —Bueno, me entró pánico y tuvo que traerme
hasta aquí. Pero sí, una vez que llegamos y se enteró de que estabas
bien, ha estado así.
Le tiendo la mano. —Ven aquí.
Camina hacia mí, tendiéndome la mano. —Sube aquí.
Menea la cabeza. —Te haré daño...
La interrumpo. —Mujer, deja de discutir todo lo que digo. Por
favor, ven aquí.
Camina hacia el otro lado, donde no estoy herido, y se sube
suavemente a la cama. La atraigo hacia mí, apoya la cabeza en mi
hombro y la mano en mi abdomen. Le beso la frente. —Cierra los ojos
e intenta descansar.
Papá nos mira con felicidad en la cara. Sabe lo que siento por
ella. Puede que no lo sepa exactamente, pero estoy seguro de que se
hace una idea.
Estamos todos callados cuando se oye un alboroto en el pasillo.
Me tenso hasta que veo que es Brook forzando la puerta. — ¿Qué
demonios ha pasado? ¿Por qué no me ha llamado nadie?
Cassie levanta la cabeza y hace una mueca de dolor. —Lo siento.
Debería haberte llamado, hermana.
Abraza a Ryan y mira alrededor de la habitación. — ¿Dónde está
mamá?
Me encojo de hombros porque no lo sé, y Ryan mira al suelo.
Cassie es la que contesta. —No ha venido. Estaba en medio de algo.
— Levanta la cabeza para mirarme. —No te lo tomes como algo
personal. Nunca ha sido de las que están ahí para ayudar a la gente.
No eres tú.
Le paso la mano por el pelo, apartándoselo de la cara. —No tienes
que disculparte por ella. Mis tres personas favoritas están aquí. Estoy
bien.
Brook pasa su brazo por el de Ryan. — Te conseguiré en el
divorcio, papá.
—Brooklyn. — amonesta Cassie.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se encoge de hombros. — ¿Qué? Todos lo estamos pensando.
Por suerte, papá no se ofende y, de hecho, se ríe. Él y Brook
hablan y yo le susurro a Cassie. — ¿Estás bien? ¿Quieres que te traiga
medicinas para la cabeza?
Me mira a los ojos con cara de asombro. — ¿Cómo es que estás
herido y te preocupas por mí? Debería preguntarte si estás bien.
Quiero decírselo. Quiero decirle que la amo y que siempre me
preocuparé por ella, pero con Brook y Ryan mirándonos, no lo hago.
Pero la aprieto más contra mí. —Pase lo que pase, si estás en mis
brazos, estoy bien.
En todo caso, se entierra más a mi lado. —Eso es bueno porque
no me voy a ir.
Escucho a Brook y a mi papá hablar de su nuevo trabajo. Ella
sigue girándose, mirando a su hermana en mis brazos, pero parece
feliz por ello.
— ¿Cuándo podré salir de aquí?
Mi papá se ríe. —Bueno, el doctor dijo que en uno o dos días.
Estoy deseando ver cómo intentan retenerte aquí.
Sacudo la cabeza. —No voy a quedarme en esta cama dos días.
Es imposible.
Papá parece preocupado. —Un día. Que te revisen mañana y
luego puedes pedir el alta.
Estoy a punto de decirle que no cuando me suplica. —Hijo, por
favor. ¿Harás esto por mí?
Suspiro porque mi papá sabe que me cuesta decirle que no. —
De acuerdo. Sí, un día. Mañana me voy. Puedes irte a casa y descansar
un poco. Quizá mañana me traigas algo de ropa. ¿Todavía tienes mi
juego extra de llaves de casa?
Papá asiente. —Las tengo. Pero no estoy seguro de cómo voy a
llegar a casa.
—Puedo llevarte. — dice Brook. —Walker insistió en traerme en
coche, así que puedo decirle que te deje en casa.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


A papá se le iluminan los ojos. — ¿Walker? ¿Está conduciendo
su gran camioneta 'Boss'?
Brook frunce la nariz. — ¿El blanco?
Papá y yo ponemos los ojos en blanco y papá le dice: —Sí, el
blanco.
—Entonces sí, eso es lo que conduce.
Mi papá parece casi mareado por poder montar en la gran
camioneta de Walker. Se acerca a la cama. — ¿Seguro que estás bien?
Señalo a Cassie en mis brazos. —Estoy bien, papá. Te lo
prometo.
Se inclina y me besa en la coronilla y luego hace lo mismo con
Cassie. —Cuídense el uno al otro.
—Lo haremos. — le aseguro.
Cassie murmura lo mismo.
Brook se acerca y nos abraza a las dos. —Nos vemos, hermana.
Nos vemos, hermano.
Oigo el tono burlón de su voz y Cassie también porque le saca la
lengua.
Antes de que se vayan, le digo a papá: — ¿Puedes decirle a JB y
a todo el mundo que estoy bien, que solo necesito descansar?
—Lo haré, hijo. Los veré por la mañana. Los quiero a los dos.
—Te amo. — le digo.
—Te amo. — dice Cassie en voz baja y llena de emoción.
Permanecemos tumbados unos minutos antes de que le
pregunte: — ¿Quieres hablar?
Su respuesta es instantánea. —No. ¿Puedes abrazarme, Baker?
—Sí. —Susurro contra su cabeza antes de besarla. No estoy
seguro de lo que me espera mañana, pero esta noche voy a disfrutar
teniéndola entre mis brazos

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Capítulo 25
CASSIE

—Vuelves al trabajo mañana.


Pero no hace falta que me lo recuerde. Durante la última
semana, he temido este día, sabiendo que tendría que volver al trabajo
y dejarlo. Para disimular mi preocupación y mi tristeza, bromeo con
él. — ¿Ya estás harto de mí?
Llevo siete días seguidos con él, veinticuatro horas al día.
Probablemente podría haberlo dejado el tiempo suficiente para ir a la
tienda o hacer recados, pero no he querido. Por suerte, Ryan ha sido
más que servicial. Ha empacado parte de mi ropa y mis artículos de
baño y me los ha traído. Ha ido a la tienda y ha llenado la nevera. Y
ha traído comida para llevar. Ha venido todos los días, y cada vez me
doy más cuenta de lo que me faltaba al tener un papá cuando era
pequeña.
Baker me lanza una mirada penetrante y me agarra la mano. —
Sabes que no estoy harto de ti.
Sonrío, pero no llega a mis ojos. Aunque llevamos juntos una
semana, no hemos hablado de nada demasiado personal, y eso me
está volviendo loca. Hay tantas cosas de las que quiero desahogarme.
—Y probablemente te quede otro mes antes de que te den el alta para
trabajos ligeros.
Se encoge de hombros porque no quiere discutir. Ya ha intentado
decirme que volverá al trabajo la semana que viene. Ignoro su
encogimiento de hombros. —Un mes. He hablado con Ryan y Brook.
Ambos vendrán a distintas horas para ver cómo estás y asegurarse de
que todo va bien. Estaré aquí después de clase, pero si necesitas algo,
llámame y vendré.
Está sentado en el sofá, mirando cómo me muevo. Intento
mantenerme ocupada porque me siento inquieta. —Para. — me dice y
me tiende la mano. —Ven aquí y habla conmigo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Pero no la tomo. Apilo algunas revistas en la mesita y actúo como
si tuviera que limpiar cuando casi todos los rincones de su casa están
inmaculados.
Su mano cae. —Brook me ha dicho que Walker tiene un
apartamento libre.
Asiento y evito mirarlo. —Sí, voy a ir a verlo esta semana. Es
hora de que me mude. Después de hablar con tu papá esta semana,
no creo que a él y a mamá les vaya bien. Pero no lo culpo. Creo que el
hecho de que ella no viniera al hospital fue el punto de ruptura para
él. — Levanto los ojos hacia Baker, avergonzada por el
comportamiento de mi mamá. —El otro día intenté hablar con ella y
le dije que estaba metiendo la pata. Puedes imaginarte cómo se lo
tomó. De todos modos, creo que tu papá está mejor. Se merece una
mujer que lo ame más que nada.
—Cassie. — dice.
Por fin me doy la vuelta y le miro. — ¿Sí? ¿Necesitas algo?
Asiente. —Sí, necesito que vengas aquí, te sientes y hables
conmigo.
Me acerco y me siento en el sofá. — ¿Te ha gustado quedarte
aquí esta semana conmigo?
Dibujo patrones en el cojín del asiento entre nosotros. —Sabes
que sí.
Suspira frustrado. —No lo sé porque cada vez que intento hablar
contigo, cambias de tema.
Avergonzada, agacho la cabeza. He intentado asimilar toda esta
semana. He intentado memorizarlo todo porque temo que en cualquier
momento me diga que me vaya. — ¿Recuerdas lo que pasó entre tú y
yo antes de todo?
—No hay nada malo en mi memoria. ¿Te refieres a la ‘pausa’?
Me estremezco, recordando la pelea que tuvimos. La cara que
puso cuando pensó que le estaba diciendo que no valía la pena. Y todo
el tiempo tuve miedo. Tengo que confesar porque me arrepentiré si no
lo hago. —Tenía miedo, Baker. Pensé que me dejarías de todos modos.
No quería hacerte daño ni interponerme entre tú y tu papá.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Su mirada se clava en mí. — ¿Y qué? ¿Me cuidas porque soy tu
hermanastro? ¿Es eso?
—No. Claro que no.
— ¿Entonces por qué? — me reta.
Mirándolo, sé que tengo que ser valiente. Me acerco a él y me
toma la mano. Su contacto me da la confianza necesaria para decir lo
que tengo que decir. —Voy a decirte algo y quiero que sepas que no
tienes que decir nada. Solo necesito que lo sepas.
Se tensa y me mira con aprensión, pero continúo. —Te amo,
Baker. Sé que dije que no debíamos hacer esto y que nada podría salir
de nosotros, pero me enamoré de ti. Cada día de estas últimas
semanas me has demostrado lo que se siente al ser amado, apreciado
y cuidado. No quiero perder lo que tenemos y...
Me corta con voz ronca. — ¿Me amas?
Levanto la mano y le acaricio la mandíbula. — ¿Cómo podría no
hacerlo, Baker? Tú me enseñaste lo que es el amor.
Acerca su frente a la mía y puedo oír la emoción en su voz. —
Joder, te amo. Te amo tanto.
Jadeo y él se aparta para mirarme con sus conmovedores ojos
marrones. — ¿Cómo no lo sabías, Cass? Desde el momento en que te
conocí, lo supe.
Me reclama los labios y me estrecha contra él. Lo beso con todo
el amor que siento por él.
Gime y yo me echo hacia atrás. —Tu hombro.
Me mira intensamente. —Mi hombro no. Mujer, llevas una
semana tumbada a mi lado en la cama, acurrucada contra mí, y te
necesito.
Sacudo la cabeza, mirando su herida con preocupación. —No
quiero hacerte daño.
Está a punto de discutir conmigo cuando me zafo de su agarre y
me pongo de pie. —Eso significa que vas a tener que quedarte ahí
sentado y dejar que me ocupe de ti.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me arrodillo en el suelo delante de él y busco el botón de sus
pantalones. Su mano se acerca a la mía para detenerme. —Quiero
estar dentro de ti.
Sonrío. —Puedo arreglarlo.
—Y... — empieza.
Le desabrocho lentamente los vaqueros y le bajo la cremallera.
Le pido que se levante para bajarle los pantalones, pero no se mueve.
—Y te mudas aquí conmigo.
Lo miro fijamente. — ¿Quieres que me mude aquí... contigo?
Se ríe. —Sí. Quiero que estés conmigo, Cass. Quiero pasar todos
los días contigo, enseñándote lo que es el amor de verdad.
Mi mente empieza a dar vueltas y mis inseguridades del pasado
afloran. — ¿Y si...?
Se inclina hacia delante. — ¿Y si vivimos felices para siempre?
Se me escapa un suave jadeo. —Lo deseo con todas mis fuerzas.
Quiero que seas mío para siempre.
Me acaricia las mejillas. —Soy tuyo, Cass, y siempre lo seré.
—Sí. — digo con un grito ahogado. Por primera vez en mucho
tiempo, voy tras lo que quiero. —Sí, me mudaré contigo.
Me levanto para alcanzar sus labios y volvemos a besarnos.
Cuando me retiro, el bulto de su virilidad está erecto entre nosotros.
Lo acaricio a través de los vaqueros y gime. —Podemos hablar luego
del anillo y de todos los bebés que vamos a tener.
— ¡El anillo! ¡Bebés! — exclamo.
Se ríe y por fin se levanta para que pueda bajarle los pantalones.
Se rodea la polla con la mano y se bombea. Me cuesta concentrarme
con él haciéndolo delante de mis narices. —Lo quiero todo contigo,
Cass. Lo quiero todo.
Con el amor brillando en mis ojos, tengo que estar de acuerdo.
—Yo también.
Envuelvo mi mano alrededor de su circunferencia y lo miro a los
ojos. —Esto está bien, Baker. Todo contigo me parece bien.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Me pasa los dedos por el pelo y me lo aparta de la cara. —Claro
que sí, nena.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Epílogo
CASSIE

—Todavía no puedo creer que hayas planeado todo esto sin que
lo supiera.
— ¿Te gusta?
Miro a mi alrededor a todas las otras cabinas y luego de nuevo a
la mía. —Baker, esta es la mejor cabina de aquí.
Hincha el pecho con orgullo. No estoy bromeando. Realmente ha
creado la mejor cabina del carnaval. Es todo rosa y brillante. No tengo
ni idea de cómo se le ocurrió, pero es perfecto.
Me pasa un brazo por el hombro. —He movido algunos hilos y
he conseguido que mi cabina también esté a tu lado. No puedo tener
a todos esos papás solteros por aquí. No durante mi guardia.
Le doy una palmada en el pecho riendo. — Que broma. Le has
dejado claro a todo el mundo en Whiskey Run que estoy tomada.
Se ríe encogiéndose de hombros. —Bueno, nunca se es
demasiado precavido. No puedo permitir que alguien piense que puede
tener una oportunidad.
Me giro en sus brazos y le rodeo la cintura con los brazos. El
gimnasio está lleno de gente, pero no me importa. Al igual que Baker,
me he asegurado de decirle a todo el mundo que es mío.
Me inclino hacia atrás y miro su rostro bronceado. —Nuestras
vacaciones de primavera fueron hace semanas. No puedo creer lo
bronceado que sigues.
Pasamos una semana en la playa y fue perfecto. Fue otra
sorpresa que Baker me soltó. Se inclina y me besa la frente. —Y tu
quemadura por fin está desapareciendo.
Los recuerdos llegan rápido y con fuerza. —Sí, bueno, no es
culpa tuya. Me ponías crema solar cada vez que podías.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


—Tenía mis motivos.
No puedo evitar reírme.
—Entonces, ¿te gusta la cabina?
— ¿Gustarme? Me encanta.
Me arrastra entre nuestras dos cabinas para que no nos vean.
Todo el mundo sigue preparándose y no nos prestan atención.
Me rodea con sus brazos y me besa ferozmente. —Te amo. —
susurra cuando se separa.
—También te amo. — Estos últimos meses han sido increíbles.
Acabé mudándome con él y no me he arrepentido ni una sola vez. El
matrimonio de nuestros padres se acabó, pero ambos lo han superado
y están bien. Mi mamá se mudó a Jasper, y la verdad es que no la
vemos mucho. Ryan sigue viviendo en la misma casa, unas calles más
allá. Él y mi hermana Brook vienen a cenar a casa todos los domingos.
Me acomodo en sus brazos, contenta de quedarme donde estoy.
Probablemente, una de las cosas que más me gustan de Baker es que
sabe cómo abrazarme. —Tengo una sorpresa más.
Sonrío cuando el sonido de los niños entrando en el gimnasio
empieza a resonar en las paredes. —Me estás mimando, Baker
Johnson.
Me besa de nuevo. —Eso espero. Entonces, ¿quieres ver tu
cabina en acción?
—Sí.
Me lleva a la parte delantera de la cabina, donde los niños de mi
clase forman un semicírculo. Están animados y entusiasmados, y no
puedo culparlos. Este carnaval va a ser increíble. —Hola, chicos.
¿Están listos para divertirse?
Colby grita: — ¡Sí!
Levanto la mano para chocársela y él la choca emocionado.
—Chicos, ¿quieren un turno? El oficial Johnson está a punto de
enseñarme cómo funciona nuestra cabina.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Kaitlyn, siempre la seguidora de las reglas, levanta la mano. —
Señorita Waters, queremos observarla.
Me señalo a mí misma. — ¿A mi? Muy bien, niños, voy a
enseñarles cómo se hace.
Me giro para entrar en mi cabina y sigo asombrada por todo lo
que hay en ella. Hay cosas por todas partes. Diferentes chucherías,
puzzles, dibujos, letras de canciones. Todo es rojo y rosa, y hay una
gran lámpara de araña brillante colgando en el centro. —De acuerdo,
estoy lista. — Me giro hacia los niños que están fuera de la cabina y
los saludo con el pulgar.
Baker empieza a repasar las reglas. —Bienvenidos a Treasure
Quest. Tienen cinco minutos para resolver cinco enigmas. Les daré
pistas y tendrán que pasear por la sala y encontrar la respuesta o
resolver el puzzle. Si respondes correctamente, ganas el tesoro.
Aplaudo emocionada. —Estoy tan preparada para esto.
—De acuerdo, pista número uno. Este lugar tiene nuestro postre
favorito.
Doy un respingo emocionada. —Pastel Blaze de canela.
Se ríe. —Sí, pero tienes que encontrar el lugar donde lo
compramos.
Empiezo a pasear por la habitación y, cuando localizo la gorra
de béisbol con el logotipo de Red's Diner, la levanto para enseñársela.
—Buen trabajo. Bien, segunda pista. Esta es la fecha en la que
nos conocimos.
Mis ojos se abren de par en par. De acuerdo, empiezo a
calcularlo, pensando mentalmente y cuando tengo la respuesta, se la
anuncio. —Diez de septiembre.
Se ríe de nuevo y señala la cabina. —Tienes que encontrarlo.
Será mejor que te des prisa.
Busco por la habitación y mis ojos se posan en el reloj que marca
las 9:10. —El reloj, el reloj. Está puesto a las 9:10.
Todos los niños vitorean emocionados y yo alzo las manos en
señal de victoria.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Baker lee la siguiente carta. —La tienes. Pista número tres, aquí
es donde nos fuimos de vacaciones juntos por primera vez.
Reviso la cabina, caminando de un lado a otro y observándolo
todo. Finalmente, me detengo ante una foto enmarcada. Es una que
tomé en nuestra última noche de vacaciones. Es una puesta de sol
perfecta con las olas rompiendo.
La levanto y él asiente. —Buen trabajo.
—De acuerdo pista número cuatro, ya casi hemos terminado.
Encuentra la cosa que siempre pierdes y así llevo una conmigo para
que la tengas.
Me muerdo el labio y sonrío. —Una cola para el pelo. — Miro a
mi alrededor y encuentro un coletero tirado en la última estantería con
algunos libros. Lo cojo y lo levanto. —Lo he encontrado.
—De acuerdo, la última. ¿Qué es lo que más me gusta de ti?
Siento que se me calienta la cara y lo miro. Seguro que no está
hablando de eso aquí, delante de toda esta gente. Se ríe con facilidad.
—Lo otro. — Mira el reloj. —Será mejor que te des prisa. Tienes un
minuto.
Sacudo las manos con emoción y empiezo a buscar en la cabina.
En una esquina hay un espejo y delante de ese espejo hay un corazón
rojo. Ya está. Tiene que ser eso. Siempre dice que le encanta mi
corazón.
Cojo la caja y doy un grito ahogado cuando me vuelvo hacia él.
Baker está de rodillas y me toma de las manos sosteniendo la caja. —
Cassie Waters, te amo y quiero que pasemos juntos el resto de
nuestras vidas. ¿Me harías el honor de ser mi esposa? ¿Quieres
casarte conmigo?
Abre la caja de corazones, y adentro está el anillo de diamantes
más bonito que he visto nunca. Me saltan las lágrimas mientras le
digo ‘sí’ una y otra vez. Todos los niños empiezan a vitorear cuando
Baker me pone el anillo en el dedo. Se levanta y me abraza. Su beso
es firme y dulce. Me susurra al separarse: —Esta noche, cuando
estemos los dos solos, lo celebraremos.
—No veo la hora.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Miro mi anillo y Kaitlyn, incapaz de controlarse, grita: —
¡Enséñenoslo, señorita Waters!
Salgo de la cabina, y es entonces cuando me doy cuenta de que
Brook, Chloe y Ryan están aquí, y lo han visto todo. Me abro paso
entre la multitud de niños y les enseño el anillo mientras todos se
quedan boquiabiertos. Mi hermana me abraza fuerte y me susurra al
oído: —Te lo mereces, hermanita.
Ryan felicita a su hijo y Baker le da un fuerte abrazo de oso.
Después de todas las felicitaciones, el carnaval entra en su apogeo.
Baker estaba preparado y tiene todo tipo de preguntas para mi stand,
así los niños estarán entretenidos toda la tarde.
Cuando se queda en bañador para entrar en la cabina, me tomo
un segundo para recuperar el aliento. — ¿De verdad? ¿En serio?
¿Tienes una cabina en la que vas a estar medio desnudo toda la
noche?
Se ríe. —Sí, ¿vas a poder controlarte?
Sacudo la cabeza. —Más te vale que ni Charlotte ni ninguno de
los otros profesores te vean así.
Parece casi culpable. —Cassie, sabes que recaudo la mayor parte
del dinero porque las profesoras me compran todas las entradas para
mojarme.
Jadeo. —No lo sabía. ¿Me estás tomando el pelo?
Parece avergonzado. —No es para tanto.
Me inclino hacia él y lo beso antes de susurrarle: —Recuerda con
quién te vas a casa esta noche.
Se ríe. — ¿Cómo podría olvidarlo? Tengo la prometida más
hermosa de Whiskey Run, y es toda mía.
Lo beso de nuevo. —Y tú eres toda mío.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Epílogo Extra Uno
CASSIE

Mi hermana, Brooklyn, fue secuestrada y ha sido un infierno


esperar a que su jefe me llamara. Walker prometió que la encontraría
y yo me he quedado aquí esperando ansiosa a que me dijera que está
bien.
En cuanto mi teléfono hace ruido, contesto antes de que termine
de sonar. —Hola. — Grito al teléfono. Respiro aliviada cuando oigo la
voz de mi hermana. Hablo con ella un segundo.
—Está a salvo. — digo mientras cuelgo el teléfono.
Baker viene por mí, con los brazos extendidos. —Gracias a Dios.
— dice, y justo antes de caer en sus brazos, doy un paso atrás. Sería
tan fácil caer en la comodidad de sus brazos. Es mi roca, el que
siempre está a mi lado, animándome y sosteniéndome. Desde que
supe que había desaparecido, Baker fue la primera persona a la que
llamé. Es mi esposo, y también Brooklyn y mi hermanastro. Es una
larga historia, pero ya la hemos superado. Esa no es la razón por la
que no corro a sus brazos.
—Probablemente deberías irte, ¿uh? ¿Volver al trabajo?
Sorprendido, niega. —No voy a dejarte, Cass. ¿Han cogido a los
chicos?
Niego y él levanta las manos. —Han secuestrado a Brooklyn esta
noche, ¿y crees que voy a dejarte aquí sola?
Me encojo de hombros. Ya no sé qué pensar. —No lo sé, Baker.
Estás en el trabajo todo el tiempo. Incluso cuando estás aquí, no estás.
No me has tocado... — Sollozo y me doy la vuelta para irme. Puede
quedarse si quiere, pero no voy a quedarme aquí en la misma
habitación con él, sin pensar lo que estoy pensando.
—Cassie, espera, no lo entiendo.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Levanto la mano. —Eres diferente, Baker. Tú. Estás. Diferente.
He intentado descubrirlo y precisar cuándo ocurrió. — Cruzo los
brazos sobre el pecho. —Fue cuando conseguiste tu nueva compañera.
Desde entonces... no sé... eres diferente.
Se acerca a mí y no me toca. Eso en sí mismo es raro y diferente.
Siempre me está tocando. Si estamos juntos en la misma habitación,
tiene sus manos sobre mí. Pero últimamente no. A veces siento que
me evita.
Se pasa las manos por el pelo. —Ya no es mi compañera.
No le entiendo. Nunca ha dicho nada. — ¿Desde cuándo?
Se aclara la garganta. —Hace unas semanas.
Pongo las manos en las caderas y lo miro. Lo miro de verdad.
Parece cansado y estresado. — ¿Por qué no me lo dijiste?
Se encoge de hombros y entonces lo sé. Las palabras me saben
rancias solo de decirlas. — ¿Pasó algo entre tú y ella?
Sacude la cabeza y vuelve a acercarse a mí. —No es lo que
piensas, Cass.
Lo señalo. Siempre ha sido encantador, pero es un hombre
honesto. Hasta ahora, habría dicho que el mejor hombre. Ahora no sé
qué pensar. — ¿Ha pasado algo entre tu compañera y tú?
El dolor se dibuja en su rostro. —Sí.
Caigo hacia delante, con las manos en las rodillas. La habitación
empieza a dar vueltas y sé que mi vida nunca volverá a ser la misma.
Mi esposo, el amor de mi vida, el hombre que ha prometido amarme
para siempre, me ha engañado. Señalo la puerta principal. —Vete.
—No voy a dejarte. Tenemos que hablar de esto, Cassie.
Asqueada, no puedo ni levantar la cabeza para mirarle. —No
puedo hablar contigo ahora. Vete, por favor.
Empiezo a sollozar y no puedo parar. Veo sus pies cuando se
acerca, pero me levanto y salgo corriendo de la habitación, cerrando
la puerta del dormitorio tras de mí. ¿Cómo ha podido hacerme esto?
¿Cómo ha podido hacernos esto?

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Brooklyn
—Gracias por acompañarme hoy. — digo, incapaz de ocultar la
preocupación en mi rostro. Parece que mi hermana se ha derrumbado.
Se limita a gruñirme, tirando de la camiseta de manga larga que
lleva puesta. —Hoy no tengo ganas de manicura y pedicura,
hermanita.
Niego. Juro que es la mujer más testaruda del planeta. —Duro.
Ahora estás aquí, y te quedas conmigo.
—Así que tú y el jefe, ¿eh?
Asiento, mirando el anillo de compromiso en mi dedo. Fue
rápido, y me sorprendió un poco descubrir que tenía el anillo desde el
día que me contrató. —Sí, eso parece. — Sé que no debería estar tan
contenta, pero parece que no puedo borrar la sonrisa de mi cara.
Frunce la nariz. — ¿Puedes bajar un poco el tono? Tu alegría es
demasiado fuerte.
Me río porque, aunque esté de mal humor, va a usar palabras
que ni siquiera son palabras. —Alegría no es una palabra.
Se encoge de hombros, extendiendo las manos y los pies,
recostando la cabeza en la silla. —Demuéstralo.
Los técnicos trabajan entre nosotros y yo intento averiguar por
dónde empezar.
Cassie rompe el silencio. —Me alegro por ti, ¿sabes? No quiero
arruinártelo.
Asiento. —Lo sé, Cass. Ahora mismo lo estás pasando mal. Todo
saldrá bien. Lo sé.
—Baker te metió en esto, ¿verdad?
Me encojo de hombros. No quería meterme en medio, pero tenía
que hacerlo. —Dijo que te negabas a hablar con él.
Se incorpora y se apoya en el brazo de la silla. Está tan dolida
que se me parte el corazón por ella. Me hace sentir culpable por ser
tan feliz ahora. — ¿Te ha dicho que me ha engañado?
Aprieto los labios. —No te ha engañado.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Se echa hacia atrás, con la boca abierta. —Yo estaba ahí, Brook.
Me dijo que había pasado algo.
Asiento. —Sí, y algo pasó.
Me mira fijamente con una mirada feroz. Conozco a Cassie y sé
que no se va a enterar de nada hasta que esté bien preparada.
— ¿Qué estás diciendo, hermanita?
Sacudo la cabeza mientras los técnicos me miran. Sin duda
están tan involucrados y curiosos sobre esta conversación como
Cassie. —Digo que tu esposo te ama. Habla con él.

BAKER

Recibo la llamada a las tres y media. —Está en casa, dispuesta


a hablar.
Ahogo un sollozo. ¡Joder! —Gracias, Brook. De verdad.
—No le hagas daño, Baker. Si pensara por un minuto que...
—Te lo prometo. Voy a demostrárselo.
Brooklyn suspira por el teléfono. —Bien. Asegúrate de arreglar
esto. Odio ver a dos personas que quiero sufriendo así.
—Lo sé. Lo arreglaré. — Cuelgo con Brooklyn y conduzco por
encima del límite de velocidad por Whiskey Run para llegar a casa.
Apenas estaciono el coche, subo los escalones y tropiezo con mis
propios pies para entrar.
Cassie está sentada tranquilamente, con las manos apoyadas en
el regazo. Me mira, pero el calor ha desaparecido. Joder, quiero
recuperarla. Debería haberme sincerado al principio de todo esto.
Me agacho frente a ella y le agarro la mano. —Escúchame.
Asiente, pero sigue sin decir nada.
La miro, deseando que me crea sin tener que pasar por todo esto.
Pero sé que he parecido culpable las últimas semanas. Probablemente
porque sé que debería habérselo dicho antes.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Cojo el mando a distancia y enciendo la televisión y luego voy a
mi teléfono para abrir la grabación.
—No voy a sentarme aquí a ver la televisión contigo, Baker.
Háblame.
Le cubro la rodilla con la mano. —Ahora escucha. Voy a ponerte
algo, pero necesito que me prometas que lo verás hasta el final.
Su mirada es temerosa y niega. Se agarra el corazón con la
mano. —No voy a verte con otra mujer. No puedo hacerlo, Baker. No
lo haré.
—Sé que no te he dado una razón últimamente, pero por favor
confía en mí.
Se muerde el labio inferior y se gira hacia la televisión.
Presiono el botón de compartir pantalla y le doy a reproducir.
El vídeo de mi cámara corporal empieza a reproducirse. Me
siento en el sofá junto a Cassie, solo para poder detenerla si intenta
huir.
El vídeo se reproduce y nos muestra a mi ex compañera,
Charlotte, y a mí de pie en el centro de Whiskey Run, apoyados en un
coche. Estábamos fuera del departamento, en el callejón donde está el
estacionamiento extra, esperando a que llegara el siguiente turno.
Charlotte se mueve para ponerse delante de mí y, aunque no
está cerca, es obvio que intento poner distancia entre nosotros.
— ¿Y cuánto tiempo llevan casados?
—Seis años. — respondo. Miro el reloj y recuerdo que estaba
pensando en volver a casa. Echaba de menos a Cassie porque ya se
había ido a su trabajo de profesora cuando me levanté a trabajar esta
mañana.
Los ojos de Charlotte se agrandan. Viéndola en la gran pantalla
y sabiendo lo que sé ahora, ojalá hubiera prestado atención a las
pistas. Me habría ahorrado mucho tiempo y disgustos. — ¡Seis años!
Vaya, es mucho tiempo para estar con una sola mujer, ¿no?
Cassie jadea y me mira. Le tomo la mano y señalo la televisión,
no quiero que se pierda nada.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Oigo mi risita. —Setenta años no serán suficientes con mi
Cassie.
Charlotte frunce la nariz. — ¿Es la única mujer con la que has
estado? ¿Hubo alguien antes que ella?
Cruzo los brazos sobre el pecho, pero menos mal que no he
tapado la cámara. —Charlotte, no me siento cómodo hablando contigo
de esto.
Se echa a reír. —Dios mío, es la única. ¿Alguna vez has besado
a alguien más?
En este punto la estaba ignorando, listo para irme, mirando
arriba y abajo de la calle, esperando que los chicos llegaran pronto.
No estaba preparado en absoluto para lo que se avecinaba.
Charlotte pone cara de circunstancias, se pone de puntillas y
acerca sus labios a los míos. La agarro por los hombros y la empujo,
pero el daño ya está hecho.
El vídeo me muestra alejándome. Lo adelanto y veo que estoy
sentado en mi mesa con el sheriff Cooper. —Tuve que pedirle permiso
para enseñártelo, pero después de que lo viera y supiera lo que estaba
pasando, supo que tenía que enseñártelo.
Presiono reproducir, y soy yo sentado frente al sheriff, diciéndole
que necesitaba un nuevo compañero. El sheriff discute conmigo, pero
cuando lo amenazo con dejarlo, acepta.
Cuando termina, detengo la grabación y miro a Cassie.
Tiene los ojos muy abiertos y le saltan las lágrimas. — ¿Por qué
no me lo dijiste?
Le pongo las manos en los hombros. —Cassie, otra mujer me
besó. Me dio vergüenza y, aunque nunca fue mi intención, te traicioné.
Tenía tanto miedo... de perderte, de perder lo que tenemos. Pero
debería habértelo dicho porque la culpa me ha estado carcomiendo.
Me pongo de rodillas y me apoyo en sus piernas. Mis manos
están en sus caderas. —Por favor, Cassie. Te amo. Nunca te
traicionaría. Te amo demasiado.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Está llorando y se desliza sobre mi regazo. —Lo siento mucho,
Baker. No puedo creer que haya hecho esto. Debería haberte
escuchado.
—No pasa nada. — le digo, secándole las lágrimas de los ojos. —
No habría renunciado a nosotros, cariño. De una forma u otra, habría
encontrado la manera... — Sacudo la cabeza, odiando la idea de
perderla. —Eres mía, ¿lo entiendes ahora? Eres la única mujer a la
que he amado. Nunca haría nada para hacerte daño a ti o a lo que
tenemos.
Me rodea el cuello con los brazos y me aprieta fuerte, con sus
curvas apretadas contra mí. Se frota contra mí. —Fuiste mi primero y
serás el último.
Me levanto, la pongo en pie y la cojo en brazos. — ¿Qué te parece
ser mía ahora mismo?
Asiente. —Siempre. Siempre seré tuya. Siento haber dudado de
ti.
Atravieso la habitación a zancadas hacia nuestro dormitorio con
Cassie en brazos. —No pasa nada. Sé que estaba actuando de forma
culpable... Me sentía culpable. No quiero besar a nadie más que a ti.
Sus ojos se abren de par en par. —Me parece bien... y tal vez a
nuestra hija. A ella también me parece bien que la beses.
Su mano cubre su vientre plano. Sonríe y casi tropiezo. Me siento
en el borde de la cama. — ¿Estás...? ¿Estamos...?— pregunto.
Asiente y apoya la cabeza en la mía. —Sí. Vamos a tener un bebé.
La beso, poniendo todo lo que tengo en ese beso. Es mi esposa,
mi amor, mi todo. —Joder, te amo. — susurro contra sus labios.
Se aparta, con las cejas levantadas. —Demuéstramelo.
Y eso hago. Le demuestro una y otra vez, durante toda la noche,
lo que significa para mí.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Epílogo Extra Dos
BAKER

Cassie mueve la cabeza de un lado a otro. —No puedo hacerlo.


Empiezo a reírme, pero al ver la expresión seria de su cara,
intento ocultar mi sonrisa inclinándome hacia ella y apretando los
labios contra su frente húmeda. —Creo que es demasiado tarde para
eso.
Apoya la cabeza contra la mía. —Baker, no bromeo. Solo necesito
descansar.
La habitación es un caos absoluto a nuestro alrededor, pero
intento alejar el ruido y centrarme en mi esposa. —Cassie, mírame.
Levanta sus grandes ojos verdes hacia los míos. Hace más de
cinco años que conocí a Cassie y cada día desde entonces ha hecho
que mi vida sea mejor. Por supuesto, hemos tenido nuestros altibajos,
pero una cosa ha permanecido constante: nuestro amor mutuo. —Solo
somos tú y yo. — le digo mientras respiro con ella.
Por fin esboza una sonrisa y mira alrededor de la sala llena de
gente. — ¿De verdad? ¿Solo tú y yo?
Hago un gesto con la cabeza. —Ignora todo eso y céntrate en mí.
Levanta los hombros, asiente y pone toda su atención en mí. —
Muy bien, te estoy mirando, Baker. — Parece casi avergonzada de sí
misma. —Realmente no creo que pueda hacer esto.
Agarro sus manos entre las mías y le doy una pequeña sonrisa.
Por dentro, me entra el pánico. Estoy preocupado por ella y por el
bebé, y mis propios temores de convertirme en padre son intensos,
pero no puedo ceder a nada de eso. Cassie lleva doce horas de parto.
Todos los médicos dicen que estamos cerca y que ya es hora, pero
Cassie está agotada. Le quito un mechón de pelo de la cara y se lo
pongo detrás de la oreja. —Nena, eres la mujer más fuerte que

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


conozco. Sé que estás cansada, pero puedes hacerlo. Ya casi lo has
conseguido.
Susurra poniendo los ojos en blanco: —Te das cuenta de que
llevan dos horas diciéndolo, ¿verdad?
Asiento. —Lo sé. Lo sé. Empujemos una vez más a ver qué pasa.
El médico grita: —Solo uno más, Cassie. Tú puedes.
Cassie hace una mueca pero asiente. —De acuerdo.
Me inclino y la beso rápidamente. —Joder, te amo.
Con sus ojos clavados en mí, asiento y la ayudo a ponerse en
posición. De repente, la habitación parece entrar en acción. El médico
da instrucciones, pero mis ojos no se apartan de Cassie. —Puedes
hacerlo, nena.
Asiente y se agacha. El dolor de su cara se me quedará grabado
para siempre, pero no importa lo que sienta ahora, está decidida.
Conozco esa mirada y ya está... Estamos a punto de ser padres.
Gruñe, grita y maldice. El médico y las enfermeras le dan
instrucciones y la animan, pero todo el tiempo está concentrada en
mí. Le hago gestos con la cabeza y espero que pueda ver todo lo que
estoy sintiendo ahora mismo.
Ser vulnerable es difícil, pero con Cassie es fácil. Me ha amado
como nadie lo ha hecho nunca y siento lo mismo por ella. La emoción
en la voz de la doctora se vuelve aún mayor. —Ya está. Ya está.
Pero sigo concentrado en Cassie. Ella se echa hacia abajo, y con
este último empujón, todo sucede tan rápido. Durante un breve
segundo hay un silencio absoluto y luego el llanto de nuestro bebé
llena la habitación. Cassie vuelve a caer en la cama, exhausta, y yo
me cierno sobre ella. —Te amo.
Asiente con una sonrisa. —También te amo. Ahora ve a ver cómo
está nuestra niña.
Vuelvo a besarla, dividido entre el deseo de estar con Cassie y el
de ver a nuestro bebé. Por suerte, no tengo que ir muy lejos. La
enfermera pone a nuestra hija sobre el pecho de Cassie y se me encoge
el corazón. Sé lo que es el amor. Gracias a Cassie, sé lo que se siente

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


y lo absorbente que es. Pero no estaba preparado para esto. Para ver
a mi hija por primera vez recostada contra el pecho de mi esposa. Me
inclino, queriendo estar cerca de ellas.
Nuestra hija llora y le pongo la mano en la espalda. La tranquilizo
al instante. La gente trabaja a nuestro alrededor, pero lo único que me
preocupa es mi pequeña familia.
Cassie me mira con los ojos entrecerrados. —Elegí su nombre.
Me río porque hicimos un trato. Ella podía elegir el nombre de
nuestra hija y yo pondría el segundo nombre. —De acuerdo, ¿cuál es?
Estoy preparado.
Me he preparado porque durante el último mes, más o menos,
ha lanzado algunos nombres extravagantes, y estoy un poco nervioso
por lo que va a elegir. Me mira fijamente. — ¿Seguro que estás
preparado?
Intento no hacer una mueca. —Creo que sí. Déjamelo a mí.
Se muerde el labio y sonríe suavemente. —Elegí este nombre
porque, aunque sé que nunca llegué a conocerla, sé que es el tipo de
madre que quiero ser...— Hace una pausa y respira hondo. —Lorraine.
Elegí a Lorraine.
De repente, las emociones me golpean con fuerza. —Mi mamá...
No me salen las palabras porque estoy aturdido.
Cassie me mira a la cara. —Quiero decir, si eso está bien. Si es
demasiado...
Sacudo la cabeza y ni siquiera intento contener las lágrimas. —
Es perfecto. Gracias, Cassie.
Se levanta y me pone la mano en la mandíbula. —Te amo,
esposo.
Me ahogo y me inclino para besarla. —También te amo, esposa.
La enfermera interrumpe. —Muy bien, ¿qué te parece si te
aseamos? Tienes el vestíbulo lleno de gente que quiere conocer a la
nueva princesa.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Después de que mis chicas se asean, me cierno sobre ellas
mientras Cassie sostiene a Lorraine. Hemos aplazado la entrada de la
gente todo lo que hemos podido, pero sé que se están poniendo
inquietos. —No quiero compartirlas.
Cassie se ríe. —Sabes que si no dejamos entrar pronto a tu papá,
probablemente empezará a tirar puertas abajo, ¿verdad?
Suspiro. En eso tiene razón. Papá está como loco por ser abuelo.
—Lo sé.
Me inclino para mirar a Cassie a los ojos. —Antes de que sea una
locura, hay algo que tengo que decirte.
Me mira con los ojos muy abiertos. —De acuerdo.
—Te amo, Cassie Johnson. Gracias por elegir salir conmigo hace
tantos años a pesar de que teníamos tantas cosas en contra.
Se ríe. —No tenía muchas opciones. No me dabas ninguna
opción.
—Ja, ja. Divertido. Gracias por aceptar ser mi esposa. Gracias
por estar a mi lado en las buenas y en las malas. Gracias por nuestra
hija. Te amo cada día más y te prometo que las amaré, las protegeré y
estaré aquí para las dos hasta el día de mi muerte.
Su mano me rodea la nuca y me atrae hacia ella. —Gracias por
no renunciar nunca a mí.
Ahogo la emoción. —Nunca.
—Te amo, Baker.
Nos besamos y no quiero separarme, pero sé que es el momento.
Suspiro. — ¿Estás lista para dejarlos entrar?
Me aprieta el hombro. —Contigo a mi lado, puedo hacer
cualquier cosa.
Asiento, vuelvo a besarla y beso a Lorraine. —Muy bien, los
dejaré entrar.
Tras una mirada anhelante a mi familia, llamo a mi papá para
decirle que él y Brooklyn, la hermana de Cassie, pueden entrar.

Sotelo, gracias K. Cross & Botton


Mientras esperamos a nuestra familia, Cassie y yo miramos
fijamente a nuestra niña y lo único que puedo hacer es pensar en lo
bendecido que soy realmente. Amo a mi familia.

Fin…

Sotelo, gracias K. Cross & Botton

También podría gustarte