ETNIA DE LOS TEPEHUANES
Los tepehuanes del norte, u ódami en su lengua, que significa: poseedor de las
montañas. Habitan en la parte norte de la sierra madre occidental, que se encuentra
ubicada en el norte del país de México. Su población es aproximadamente de 6 mil
habitantes, es un grupo étnico del cual no se tiene mucha información.
Los tepehuanes del norte habitan en la región sur del estado de Chihuahua,
Principalmente en el municipio de Guadalupe y Calvo y Guachochi.
Figura 1.1 municipio de Guadalupe y Calvo
La palabra “tepehuan” aparece por primera vez entre los cronistas de la conquista
española a finales del siglo XVI y principios del XVII, y según el investigador
Campbell Pennington, el término proviene de la raíz náhuatl tépetl, que significa
“cerro”, más la partícula posesiva hua, traduciéndose como: “gente de los cerros”.
A pesar de que los documentos históricos refieren que para ese entonces los
“tepehuanes” eran el pueblo nativo más numeroso del norte de lo que hoy
conocemos como México, del cual incluso se dice que sometía a otros pueblos
vecinos y recibía tributos de ellos, actualmente éstos están constituidos sólo por dos
pequeños grupos, geográficamente distantes y culturalmente diferenciados,
situados en la proximidad de lo que alguna vez fueron las fronteras norte y sur de
su territorio original. De ahí que en nuestros días se distinga entre tepehuanes del
“norte” y tepehuanes del “sur”. Las diferencias que existen entre ellos se manifiestan
con claridad en su lengua, vestido, organización social y religión, así como en sus
ideas y creencias sobre el mundo, y otros aspectos materiales y abstractos de su
vida y cultura.
Los ódami también comparten
aspectos de su historia y su cultura
con algunos pueblos vecinos,
particularmente con los tarahumaras
o rarámuri y, en menor medida, con
los guarijíos y los pimas.
La estrategia evangelizadora (de los
conquistadores españoles) consistió Imagen 1.2 Tepehuano del norte
en concentrar a la población indígena dispersa por medio de misiones, presidios
militares y haciendas agrícolas, en las cuales trabajaron en beneficio de la economía
colonial. En el siglo XVIII la sierra se transformó en una región de refugio indígena
frente a la colonización europea; muchos pueblos comenzaron a habitar espacios
que irían conformando sus actuales territorios étnicos.
Ser ódami significa, ante todo, habitar el espacio físico de la Sierra Tarahumara, con
toda la enorme diversidad ecológica que ahí se desarrolla, pero también compartir
una visión particular sobre la vida.
Economía
Con la llegada de la industria forestal hubo cambios en el territorio ódami que
afectaron la producción agrícola de los indígenas, situación que llevó a algunos a
incorporarse como peones asalariados en los aserraderos.
La artesanía es parte esencial en la economía indígena. La mujer elabora con barro
ollas y de platos, bules y jícaras con el fruto de una planta, así como cucharas y
bateas de madera.
Creencias religiosas y costumbres
Eran belicosos y politeísta, sin embargo, durante la Colonia fueron evangelizados
por misioneros franciscanos y los jesuitas.
A pesar de la influencia que tuvieron estos sacerdotes en el pueblo indígena,
logrando introducir la adoración a la cruz, imágenes de algunos santos católicos, la
Virgen de Guadalupe, asistir a misa y persignarse, no lograron eliminar las fiestas
ni el consumo de tesgüino o nabaïti, ya que, para los ódami, esta bebida tiene un
fuerte valor cultural.
Creen en tres mundos que forman el universo completo: El primero, es habitado por
el Sol y la Luna (“el que es Padre” y “la que es Madre”). En la segunda vive el hombre
y desarrolla su vida con los animales y las plantas; y el tercero, debajo de la tierra,
donde habita el hermano de Dios pero que es malo, causa enfermedades y la
muerte.
El maíz es un símbolo sagrado, pes creen que fue Dios, el padre, quien se lo dio y
les enseño a prepáralo y a agradecerle mediante el baile. Por tal motivo, le
agradecen cada año realizando fiestas, rituales y consumiendo Tejuino.
De igual manera celebran el día de San Isidro, la Virgen de Guadalupe, la Santa
Cruz, Semana Santa, el sacramento del bautismo y la de todos los santos.
Realizan celebraciones acompañadas con cantos, danzas y comida como tortillas
de maíz, elotes tiernos, calabacita y papas; para agradecer a Dios por la cosecha,
pedirle lluvia o para la curación de alguna persona.
Vestimenta
La vestimenta tradicional femenina consta de faldas
largas de variados y vivos colores, camisas blancas
o floreadas, vestidos y listones de colores. Los
hombres por su parte visten camisa y pantalón de
manta.
Actualmente, este traje sólo es usado en las fiestas
religiosas, los mitotes o en ocasiones especiales en
honor a sus tradiciones. Sin embargo, permanece el
sombrero de soyate, el guarache y el morral
bordado, así como sus “huaraches” de vaqueta.
Imagen 1.3 Vestimentas
Vivienda
Sus viviendas varían según su
lugar de asentamiento. En las
montañas, las viviendas se
realizan con madera,
mayormente con troncos rollizos
que se entrecruzan en las
esquinas para mejor soporte y los
techos de tabla o teja. Hoy día,
algunos utilizan lámina
galvanizada y otros materiales de
construcción.
Imagen 1.4 Viviendas típicas.
En los barrancos, una mezcla de piedra y de lodo forman las paredes sostenidas
por dos horcones y una viga transversal; el techo varía de palma o de tabletas en
forma de dos aguas. Dejando de un lado espacio entre el techo y la pared para
mejorar la ventilación del interior.
Alimentación
La dieta alimenticia de los ódami se basaba en lo que ellos mismos cultivaban como
maíz, frijol, calabaza y papa; y de las especies tropicales y árboles frutales que
crecen en las riberas de los ríos como el árbol de ceiba y chilicote, naranja, mango
y limón.
Igualmente se alimentan de la pesca y de la caza de ardillas, conejos, venados,
coyotes, pumas y aves de la zona como el gavilán.
Actualmente, la dieta tradicional se ha visto afectada por una dieta basada en
carbohidratos y harinas (comidas procesadas).
ETNIA MAKURAWE (GUARIJIO)
El término Guarijío designa a los integrantes de este pueblo indígena que habitan
en Chihuahua, relacionados con los tarahumaras, y el término Guarijío corresponde
a los que viven en Sonora, emparentados con los Yoreme. Si significado es “Los
que andan por la tierra”.
Actualmente integran una población de 1,100 habitantes, siendo el 54% hombres y
el 46% mujeres. Pertenecen a los municipios de Álamos y de Quiriego.
Localización
Los Makurawe habitan en el suroeste del Estado de Sonora, en las faldas de la
Sierra Madre Occidental, en los municipios de Quiriego, parte sur, de Alamos, parte
norte, y al este con Chihuahua.
Imagen 1.1 Localización
Origen y desarrollo
No existen muchas referencias sobre la historia de este grupo. La evangelización y
conquista de los makurawe fue una empresa difícil. La iniciaron los jesuitas en 1620
y tuvieron que invertir bastante tiempo hasta ser aceptados por estas tribus,
estableciendo una misión en Chinipas. Los misioneros se dieron cuenta que a pesar
de haber dado apoyo a las misiones los grupos seguían practicando sus ritos y
costumbres ancestrales.
En 1683, cuando inicia el desarrollo de la industria minera y ganadera, ambas
concentradas en Alamos, los guarijíos se confunden con los mayos y despojados
de su territorio original no participaron del proceso de mestizaje, con lo cual pudieron
mantener un espacio propio que les permitió afianzar su identidad cultural y su
sentido de grupo frente a los otros pueblos.
A principios de la década de 1970, establecieron contacto con los guerrilleros de la
Liga 23 de Septiembre y consideran su situación de grupo desposeído. Los
Enríquez no les apoyan y, ante su negativa, asesinan a dos de ellos, el ejército
encarcela a los guerrilleros y la población guarijía es nuevamente reprimida.
A mediados de los setenta, el canadiense Edmundo Faubert contacta con los
guarijíos e inicia gestiones ante el gobierno estatal y el federal para reconocer este
grupo.
En 1982, se constituyen dos ejidos: Burapaco y Los Conejos, conformando un
gobierno tradicional y obteniendo créditos e infraestructura para su desarrollo
cultural.
Lengua y relaciones sociales
La lengua guarijía pertenece al
grupo Taracahíta del tronco Yuto
Azteca, de la familia pima-cora. En
su lengua se reconocen dos
variantes, que representan un
vínculo entre los tarahumara y los
mayo. En general la población es
bilingüe, excepto algunos ancianos
que no saben español. Entre ellos se
Imagen 1.2 hablan en guarijío y para
comunicarse con autoridades y funcionarios no indígenas emplean el español.
Para los guarijío la pertenencia al grupo social es toda persona que hable el idioma
y viva dentro del territorio.
Vestimenta
El hombre usa pantalón de mezclilla, con camisa
normalmente a cuadros y un sombrero de palma de los
que tejen las mujeres. En cuanto al calzado, algunos
usan “teguas” (especie de zapato de cuero crudo
cerrado hasta el tobillo, con una suela de hule de llanta
vieja) y la mayoría calza el guarache de tres puntas,
consistente en suela de llanta con tiras de cuero que
pasan entre el dedo gordo del pie y sube por el empeine
para atarse en los tobillos.
Las mujeres usan falda y blusa, con una pañoleta para
Imagen 1.3
sujetarse el pelo, y pantalones cuando hace frío.
El traje ceremonial de los pascola es el mismo que el de diario, añadiendo un
cinturón de cascabeles sobre la cintura, la máscara en la cabeza y los tenabaris en
las piernas.
Vivienda
Las casas están hechas de
adobe, con postes de madera y
techos de tierra o palma; constan
de una o dos habitaciones, con
piso de tierra. Construyen al lado
de la vivienda una ramada donde
suelen pasar la mayor parte del
Imagen 1.4
tiempo, debido al clima cálido.
Su asentamiento es disperso, las casas se encuentran en grupos de dos o tres
casas en lo alto de los cerros, cerca de los arroyos o fuentes de agua.
Las sillas, mesas y catres son de fabricación casera, siendo la construcción de las
casas una tarea de los hombres, quienes cortan y acarrean los troncos y la palma y
hacen el adobe.
Fiestas
La TUGURADA o tuburada, es la fiesta con mayor presencia a lo largo del año. Un
hombre guarijío la debe realizar tres veces en su vida y una mujer cuatro, ya que se
considera que ella es más propensa al pecado y por tanto debe pagar más por él.
Esta fiesta se hace por varios motivos: para poder llegar al cielo después de muerta
la persona, para pedir lluvia, para evitar las inclemencias del tiempo o para la
celebración de algún santo del calendario católico, como por ejemplo San Juan y la
Virgen de Guadalupe.
El maynate entona los cantos en esta ceremonia que inicia al caer el sol y termina
hasta la madrugada del día siguiente. Mientras él canta las mujeres danzan,
colocándose entre el cantor y la cruz, cubiertas con un rebozo y un rosario, al lado
de una barra de hierro que delimita el espacio sagrado.
Situación actual
Por ser un grupo asentado en la Sierra, en comunidades marginadas, los principales
problemas que presentan están relacionados con la falta de servicios adecuados:
de salud, de comunicación, de abasto y de una educación acorde a su condición
cultural.
La misma condición abrupta del terreno hace difícil la construcción de vías de
comunicación terrestre, ocasionando que la prestación de servicios resulte
deficiente.
Referencias bibliográficas.
Tepehuanes
Saucedo Sánchez de Tagle, Eduardo Rubén
Tepehuanes del norte / Eduardo Rubén Saucedo Sánchez de Tagle. -- México:
CDI: PNUD, 2004. 31 p.: maps., retrs., tabs.
(Pueblos indígenas del México contemporáneo) Incluye bibliografía ISBN 970-753-
020-0
Makurawe (guarijio)
Vélez Storey, Jaime Guarijíos / Jaime Vélez Storey, Claudia J. Harriss Clare.
México: CDI: PNUD, 2004.
31 p.: retrs., tabs. (Pueblos indígenas del México contemporáneo) Incluye
bibliografía ISBN 970-753-028-610