La corriente continua (abreviada CC en español, así como DC en inglés) se refiere al flujo
continuo de carga eléctrica a través de un conductor entre dos puntos de distinto potencial y
carga eléctrica, que no cambia de sentido con el tiempo.1 A diferencia de la corriente alterna,
en la corriente continua las cargas eléctricas circulan siempre en el mismo sentido.2 Aunque
comúnmente se identifica la corriente continua con una corriente constante, es continua toda
corriente que mantenga siempre la misma polaridad, así disminuya su intensidad conforme se
va consumiendo la carga (por ejemplo cuando se descarga una batería eléctrica).
También se dice corriente continua cuando los electrones se mueven siempre en el mismo
sentido, el flujo se denomina corriente continua y va (por convenio) del polo positivo al
negativo.3
Historia
Véanse también: Historia de la electricidad e Historia de la transmisión de la energía eléctrica
(en inglés).
La central eléctrica de la Brush Electric Company con dínamos generaba corriente continua
para encender las lámparas de arco para el alumbrado público en Nueva York. Comenzó a
funcionar en diciembre de 1880 en la 133 West Twenty-Fifth Street, y los altos voltajes con los
que operaba le permitieron alimentar un circuito de 3,2 km de largo.4
La corriente continua se produjo en 1800 por la batería del físico italiano Alessandro Volta, su
pila voltaica.5 En ese momento no se entendió la naturaleza de por qué fluía la corriente. El
físico francés André-Marie Ampère conjeturó que la corriente viajaba en un sentido, desde un
positivo a un negativo.6 Cuando el fabricante francés de instrumentos Hippolyte Pixii
construyó el primer generador dinamoeléctrico en 1832, descubrió que cuando el imán pasaba
entre los bucles de alambre cada media vuelta, causaba que el flujo de electricidad se
invirtiera, generando una corriente alterna.7 Por sugerencia de Ampère, Pixii luego agregó un
conmutador, un tipo de «interruptor» en el que los contactos en el eje trabajan con los
contactos del «cepillo» para producir corriente continua.
A fines de la década de 1870 y principios de la década de 1880, se comenzó a generar
electricidad en las centrales eléctricas. Estas se configuraron inicialmente para alimentar la luz
de arco (un tipo popular de alumbrado público) que funciona con corriente continua de muy
alta tensión (generalmente de más alta de 3000 voltios) o corriente alterna.8 Esto fue seguido
por el uso generalizado de corriente continua de baja tensión para el alumbrado eléctrico
interior en empresas y hogares después de que el inventor Thomas Edison lanzase su
«utilidad» eléctrica basada en bombillas incandescentes en 1882. Debido a las ventajas
significativas de la corriente alterna sobre la corriente continua al usar transformadores para
elevar y disminuir los voltajes para permitir distancias de transmisión mucho más largas, La
corriente continua fue reemplazada en las próximas décadas por la corriente alterna en la
entrega de energía. A mediados de la década de 1950, se desarrolló la transmisión de corriente
continua de alta tensión, y ahora es una opción en lugar de los sistemas de corriente alterna de
alto voltaje de larga distancia. Para cables submarinos de larga distancia (por ejemplo, entre
países, como el cable NorNed), esta opción de CC es la única opción técnicamente viable. Para
las aplicaciones que requieren corriente continua, como los sistemas de energía del tercer riel,
la corriente alterna se distribuye a una subestación, que utiliza un rectificador para convertir la
potencia en corriente continua.
Conversión de corriente alterna en continua
Tensión de salida de un rectificador de onda completa.
Filtrado para atenuar el rizado de la tensión rectificada mediante un condensador,
conformando un circuito RC (filtro de condensador).
Muchos aparatos necesitan corriente continua para su funcionamiento, en particular, los que
utilizan componentes electrónicos activos como por ejemplo, transistores y circuitos
integrados que constituyen la base de la electrónica (equipos audiovisuales, ordenadores, etc).
Para ello se utilizan fuentes de alimentación que rectifican y convierten la tensión a una
adecuada.
Este proceso de rectificación, se realiza mediante dispositivos llamados rectificadores,
antiguamente basados en el empleo de tubos de vacío y actualmente, de forma casi general
incluso en usos de alta potencia, mediante diodos semiconductores o tiristores.9