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Ecorregiones de Argentina: Biodiversidad y Amenazas

El documento describe las diferentes ecorregiones de la Argentina, dividiéndolas en 15 grandes categorías. Entre ellas se encuentran las Pampas, el Gran Chaco, el Chaco Seco, el Chaco Húmedo, los Esteros del Iberá, los Campos y Malezales, la Selva Paranaense y el Monte. Cada ecorregión posee características climáticas, de vegetación y fauna propias, aunque muchas se encuentran amenazadas por la deforestación, la expansión agropecuaria y la falta de protección.

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Ecorregiones de Argentina: Biodiversidad y Amenazas

El documento describe las diferentes ecorregiones de la Argentina, dividiéndolas en 15 grandes categorías. Entre ellas se encuentran las Pampas, el Gran Chaco, el Chaco Seco, el Chaco Húmedo, los Esteros del Iberá, los Campos y Malezales, la Selva Paranaense y el Monte. Cada ecorregión posee características climáticas, de vegetación y fauna propias, aunque muchas se encuentran amenazadas por la deforestación, la expansión agropecuaria y la falta de protección.

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Ecorregiones

La Argentina se encuentra dividida en 18 ecorregiones (grandes áreas, relativamente


homogéneas, en las que hay diferentescomunidades naturales que tienen en común
un gran número de especies y condiciones ambientales), de las cuales 15
corresponden al área continental y, las otras 3 a las islas del Atlántico Sur, a la
Antártida Argentina y al Mar Argentino.

Para esta ocasión, las agrupamos en 15 ecorregiones, considerando al Gran Chaco y


al Monte como grandes ecorregiones. Te invitamos a conocerlas en detalle y ver las
señales de cada una.

Estas son:

Pampas

Posee un paisaje de llanura que tiene su origen en el rellenado sedimentario de la


fosa tectónica que se extiende hasta el Chaco. El clima es templado húmedo a sub-
húmedo, con precipitaciones que varían entre los 600 y 1.100 mm anuales. La
formación originaria es el pastizal templado, que forma diferentes comunidades de
acuerdo a las características edáficas y geomorfológicas de cada lugar. Hoy se
encuentra fuertemente modificada por el hombre y mayormente devenida en
agroecosistemas.

Ubicadas mayormente en la Argentina, representan cerca del 60% del área de los
pastizales. En nuestro país, la ecorregión ha sido modificada casi en su
totalidad para la explotación de la industria agrícola-ganadera.

La biodiversidad pampeana es única y notable. Existen cerca de un centenar de


mamíferos terrestres incluyendo, entre otros, al venado de las pampas, especie
emblemática de la región en serio peligro de extinción: a comienzos del siglo XIX,
estos venados podían contabilizarse por millones, mientras que hoy sólo restan menos
de 2.000 individuos dispersos en pequeñas poblaciones.

En los pastizales de la Argentina habitan al menos 26 especies de aves amenazadas


de extinción. Entre ellos, el tordo amarillo, el yetapá de collar, el capuchino pecho
blanco, la cachirla dorada y el cauquén colorado, especie que migra desde la estepa
patagónica al sur de la provincia de Buenos Aires.

La falta de áreas protegidas es uno de los mayores problemas para la


conservación de los pastizales. Campos del Tuyú es el único parque nacional de la
provincia de Buenos Aires, creado en 2009 luego de una donación de Fundación Vida
Silvestre.

Gran Chaco

El Gran Chaco Americano es la ecorregión de bosques más extensa del


continente después del Amazonas y la más grande de América del Sur. Allí se
encuentran más de 3400 especies de plantas; 500 especies de aves; 150 de
mamíferos, como el oso hormiguero, y más de 200 reptiles y anfibios.

Muchas especies encuentran su distribución austral en la porción Argentina del Gran


Chaco. Entre ellos, grandes animales emblemáticos como el yaguareté y el tatú
carreta, se encuentran en peligro crítico de extinción para nuestro país. El oso
hormiguero y el tapir también están entre la fauna típica de la ecorregión, junto a
monos, coatíes, zorros y comadrejas.
La extracción maderera afectó históricamente la región. El quebracho, un árbol
emblemático y Especie Forestal Nacional, fue fuertemente explotado entre los s. XIX y
XX. Hoy, debido a la expansión de la frontera agropecuaria: el Gran Chaco ya perdió
más de medio millón de hectáreas, y el desmonte continúa.

Por ello, debemos estar atentos a la desforestación que esta región enfrenta y
promover la creación de más áreas protegidas.

CHACO SECO

Presenta un paisaje plano con suave pendiente hacia el este. El clima es subtropical
cálido, con temperaturas máximas absolutas para el continente. Las precipitaciones
son estivales y varían entre los 500 y 700 mm. Se reconocen cinco distritos en función
de variaciones climáticas y geomorfológicas: a) Chaco de derrames y fluviales; b)
Chaco semiárido; c) Chaco árido; d) Chaco Subhúmedo y e) Chaco serrano.
Predominan los bosques xerófilos y según el distrito sabanas y pastizales.

CHACO HÚMEDO

Es una región con pendiente muy suave donde predominan ambientes deprimidos. El
clima es subtropical cálido, con lluvias estivales de entre los 750 y 1.300 mm. Posee
un paisaje que ase-meja un mosaico de tierras altas con bosques acompañando el
curso de los ríos y alternando con interfluvios bajos con pastizal, sabana y pajonal. La
depresión del Iberá forma una sucesión de es-teros separados entre sí por extensos
cordones arenosos. Posee una alta diversidad de especies palustres y fauna acuática
asociada.

Esteros del Iberá

Es una gran depresión originada por el antiguo cauce del río Paraná, alimentado por
lluvias (1.200 mm anuales) y aportes freáticos. Tiene una extensa cobertura de suelos
flotantes (embalsados), que dificultan el drenaje natural de la región hacia el río
Corriente. Posee numerosas lagunas y algunas lomadas arenosas.

Los Esteros del Iberá son un depósito de agua estancada, con una profundidad
que no supera los tres metros y se encuentran cubiertos por plantas acuáticas.

Se constituye como el segundo humedal más grande del mundo:antiguos cauces


o lechos abandonados del río Paraná conforman la base de esta compleja red de
humedales, que se encuentra compuesta por bañados, esteros, lagunas, embalsados
y cursos de origen pluvial.

Los aguapés, las amapolas y las lentejuelas de agua, son algunas de las especies
flotantes que cubren la superficie de las lagunas, formando camalotales. Éstos dan
origen a los embalsados, y sobre su entretejido vegetal se deposita la tierra que
permite el arraigo de las plantas. Algunas de estas islas flotantes llegan a los dos
metros de espesor y se puede caminar sobre ellas.

Gracias a su peculiar geografía es una de las zonas que cuenta con una variada
población animal. La fauna autóctona incluye numerosas especies amenazadas,
como el yacaré o el oso hormiguero. Por eso, debemos estar atentos a cuidar esta
valiosa fuente de agua y las especies que la habitan

Campos y Malezales

Está representada por pastizales de lomada o bajos, a menudo formando un paisaje


de sabana en zonas de contacto con la selva paranaense. Los suelos son bien
drenados (campos) o hidromórficos (malezales). Las lluvias son abundantes (1.500
mm anuales).

Los campos y malezales se extienden por el sur de Misiones y el noreste de


Corrientes, cubriendo una planicie ondulada con diferentes tipos de pajonales.

La vegetación está conformada en el norte por pastizales y pajonales compuestos por


diversas comunidades de hierbas, diferenciadas según su ubicación sobre las lomas,
laderas o fondos de hondonadas. En conjunto forman los llamados "campos" que, por
su condición subtropical y húmeda, albergan una gran riqueza en especies de
pastos y otras hierbas. Los “malezales” son pastizales encharcados en tonos de
espinal.

La fauna está integrada por especies típicas del Gran Chaco y las regiones
paranaenses, con muchas especies hoy extintas. Todavía perduran el aguará
guazú, el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas. Las aves son
abundantes, y representativas de esta región son el ñandú, los inambúes, el tordo
amarillo y la cachirla dorada.

La gran variedad vegetal de esta región sufre las consecuencias del


desmonte cuando no se regula mediante los mecanismos correspondientes de
manejo forestal.

Selva Paranaense

Presenta un paisaje en el cual el relieve y patrón de drenaje están dominados por una
meseta basáltica, que alcanza altitudes de 700 m. El clima es cálido y húmedo, con
lluvias de entre los 1.600 y 2.000 mm, distribuidas en todo el año. La vegetación es
selvática, formada por 4 ó 5 estratos, y tiene la biodiversidad más alta del país con
unas 3.000 plantas vasculares y 550 especies de aves.

La Selva Paranaense es uno de los últimos remanentes del Bosque


Atlántico, que fue la segunda selva más grande de Sudamérica después del
Amazonas, y de la que se destruyó cerca del 92%. La mayor superficie continúa de
selva original superviviente, y a su vez la mejor conservada, se centra en la provincia
argentina de Misiones.

Sólo en el Parque Nacional Iguazú se registran, aproximadamente, 250 especies de


árboles y 85 variedades de orquídeas. Cerca de 500 especies de aves (la mitad de las
especies del país) habitan en esta ecorregión. El yaguareté encuentra en la selva
misionera uno de los últimos refugios de su población en Argentina: se estima que
quedan menos de 60 ejemplares en la zona.

Si bien Misiones es la provincia con mayor cantidad de reservas,todavía enfrenta


muchas amenazas. La principal es la deforestación: la extracción maderera ilegal se
sigue practicando. Además, la expansión de la frontera agropecuaria avanza, por lo
que es prioritaria la correcta implementación de la Ley de Bosques.

Monte

MONTE DE LLANURAS Y MESETAS

Corresponde a la región más árida de la Argentina. Posee un paisaje de llanuras y


extensas mesetas escalonadas. El clima es templado-árido con lluvias entre los 100 y
200 mm anuales y amplitudes térmicas marcadas. La vegetación es menos diversa
hacia el sur, desapareciendo los cardonales y los algarrobos. La fauna es similar a la
estepa patagónica.

MONTE DE SIERRAS Y BOLSONES

Es árida con amplia diversidad geológica y geomorfológica. Ocupa faldeos y valles


intermontanos, y planicies de escasa pendiente que forman cuencas cerradas o semi
cerradas. El clima es subtropical seco, con lluvias entre los 80 y 200 mm. Tiene cursos
de agua temporarios y zonas de extinción de numerosas cuencas endorreicas. Los
suelos mayormente son arenosos, pobres en materia orgánica y salinos. La
vegetación es de estepa arbustiva alta, a veces muy abierta en aquellas zonas con
suelos bien drenados y en faldeos.

La ecorregión del Monte es exclusiva de la Argentina. Se extiende en forma de faja


al este de la cordillera de los Andes; comienza en Salta y Jujuy, y se ensancha hasta
el Océano Atlántico en Río Negro y Chubut, recorriendo más de 2.000 km.

Los mamíferos más representativos son el puma, el guanaco, la vizcacha, el zorro


colorado y el zorro gris. Las aves incluyen el loro barranquero, inambúes y martinetas
y pájaros como el gaucho. Entre los reptiles se encuentran el lagarto colorado, la falsa
yarará y la yarará ñata, y otros amenazados como la tortuga terrestre y la boa de las
vizcacheras.

El tipo de vegetación predominante son los arbustos, con presencia de cactus o


cardones y bosques de algarrobos en algunas zonas. Al ser una ecorregión única, el
monte posee varias especies endémicas para la Argentina.

Cuanto más al sur se extiende el Monte, prevalecen los paisajes de llanura y extensas
mesetas escalonadas. Estas características permiten explorar nuevas formas de
producción de energía como la solar o la eólica.

Espinal

Posee un paisaje de llanura plana y suavemente ondulada, con suelos muy variables.
El clima también es variable: cálido y húmedo en el norte, y templado y seco en el
oeste y sur. Se reconocen tres sub-regiones: a) del ñandubay, b) de los algarrobos y c)
de caldén. La vegetación está formada por bosques bajos xerófilos y sabanas,
alternando con pastizales puros.

El Espinal rodea a la región pampeana por el norte, el oeste y el sudoeste y está en


contacto con los bosques fluviales del Paraná y el Uruguay, el Gran Chaco y el Monte.
En cada una de esas diversas regiones se encuentran vegetaciones
transicionales con el Espinal, por lo que presenta ambientes muy diversos. El
espinal se caracteriza por bosques de árboles del género Prosopis (algarrobos,
ñandubay y caldén).

Muchos animales pampeanos, afectados por la caza y la transformación del hábitat,


son más frecuentes o se hallan solamente asociadas a los bosques del Espinal. El
caso más emblemático es el venado de las pampas, ya que dos de sus últimas
poblaciones se localizan en los pastizales con caldenares, en San Luis, y en los
pastizales con talares, en el noreste de Buenos Aires. Otros ejemplos son el gato
montés, el zorro gris y el ñandú.

Gran parte del Espinal se localiza en tierras de alto desarrollo agrícola y


urbano, motivo por el cual su superficie se ha visto fuertemente reducida desde hace
décadas. La creación de más áreas naturales protegidas y un manejo sustentable de
la ganadería, son los desafíos que actualmente, enfrenta el Espinal.

Estepa Patagónica

Posee un paisaje de mesetas y cañadones entre el Atlántico y la cordillera, con muy


escasas lluvias (150-250 mm anuales), temperaturas frías y suelos pobremente
estructurados, muy susceptibles de erosión. La vegetación es achaparrada, con
arbustos en cojín, matas de coirones y arbustivas más desarrolladas en cañadones
protegidos.

Las estepas y los semidesiertos patagónicos ocupan la mayor partede las vastas
llanuras, mesetas y serranías del extremo sur del continente americano, y cubren un
área superior a los 800.000 km2. Cuenta con muchos endemismos, particularmente
en especies asociadas a cuerpos de agua como peces y anfibios. Muchas de las
especies de aves que se crían en la estepa son migratorias y, durante los meses fríos,
invernan en ambientes del centro o del norte de la Argentina, o bien en ambientes
costeros. Un ejemplo emblemático es el macá tobiano, un ave que habita
exclusivamente esta región.

La colonización de las estepas patagónicas con ganado ovino y vacuno ocurrió


a fines del siglo XIX. Desde el momento de la colonización, la cantidad de ovejas ha
mostrado dos fases: una creciente, hasta mediados del siglo XX, seguida por una fase
decreciente. La caída del número total de ovejas fue interpretada como el resultado
del progresivo deterioro de la productividad de las estepas patagónicas, es decir,
de la desertificación, acrecentada por la sequedad y fuerza del viento.

Sin embargo, estos vientos también ofrecen amplias oportunidades para la energía
eólica.

Puna

Presenta altiplanicie o laderas entre los 3.000 m (San Juan) y 4.500 m (Salta, Jujuy).
El clima es frío y seco, con gran amplitud térmica. Las lluvias van desde los 400 mm al
norte, hasta los 100 a 200 mm hacia el sur. Los suelos son de textura variable, con
escaso desarrollo. La vegetación es de estepa arbustiva con matas dispersas pero
también hay praderas arbustivas y de pastos.

La puna es una región altiplánica, o meseta de alta montaña,propia del área


central de la cordillera de los Andes. Constituye un bioma neotropical de tipo herbazal
de montaña, llamado a veces tundra altoandina. Se emplaza por las partes más altas
de los Andes centrales y su parte central y más extensa la conforma la meseta del
Altiplano.

Las condiciones climáticas inciden substancialmente en la vegetación, donde la falta


casi absoluta de lluvias determina un tapiz vegetal con arbustos e hierbas. En
algunas zonas se trata de suelos sin cobertura vegetal.

La fauna más representativa incluye vicuñas y guanacos, y su variedad doméstica, la


llama. Además, hay roedores como chinchillones, chinchillas, cuises y ratones. Las
aves más comunes son el suri o ñandú petiso, cóndor andino, flamencos y aves
caminadoras. Hay, además, una gran diversidad de lagartijas y serpientes.
El ambiente de la Puna reúne las condiciones óptimas para desarrollar tecnología de
energía solar con un impacto mínimo en el ecosistema.

Yungas

Presenta un paisaje de sierras Subandinas, con altitudes que varían entre 400 y 3.000
m. El clima es cálido húmedo a subhúmedo, con lluvias estivales de entre los 900 y
1.300 mm. A medida que aumenta la altitud se reconocen diferentes pisos de
vegetación: a) selva pedemontana, b) selva montana, c) bosque montano y d)
pastizales de altura. La fauna posee especies comunes con la selva paranaense y con
la llanura chaqueña.

Las yungas son las selvas de montaña del norte de la Argentina. Se caracterizan
por tener diferentes características según la altura del suelo: en las partes bajas
existe una vegetación de bosque denso y húmedo con gran biodiversidad, pero
en las partes altas la selva cede paso a la serranía donde predominan los arbustos y
pastizales.

El yaguareté, que encuentra en las yungas uno de sus últimos refugios en la


Argentina, es una especie característica de la zona. Otras especies incluyen tapires,
monos, y marsupiales. Las aves rapaces abundan en este tipo de ambiente, así como
una gran variedad de loros, tucanes, carpinteros y pájaros como urracas y
boyeros. Una de las especies emblemáticas es el burgo, que sólo se encuentra en
las yungas y es el emblema del Parque Nacional Calilegua. Los árboles son muy
altos y predominan las plantas epífitas (que crecen sobre los árboles), como
bromeliáceas y cactus.

Este bioma es fundamental para el equilibrio ecológico de otras ecorregiones y


sirve para retener enormes cantidades de agua que luego irrigan y fertilizan enormes
extensiones. Estos son los famosos acuíferos, grandes reservas de agua dulce para
toda la humanidad. Es por ello que resulta imprescindible cuidarlos.

Altos andes

Se caracteriza por una cadena de cerros y laderas que están por encima de las
planicies endorreicas de la puna. El clima es frío y con nieves eternas. Las lluvias son
del orden de los 100 a 200 mm. Los suelos presentan un incipiente desarrollo.
Predomina la vegetación graminosa o arbustiva, baja y rala, y especies rastreras o en
cojín.

Debido a las condiciones extremas del clima imperante en esta ecorregión, con muy
bajas precipitaciones, vientos muy fuertes, baja temperatura, precipitaciones en forma
de nieve y granizo en todo el año, la vegetación presenta una alta adaptación.

La fauna altoandina está igualmente adaptada a las duras condiciones


ambientales de la montaña. Entre los vertebrados más típicos se pueden mencionar
aves como el cóndor andino, varias especies de camineras, bandurritas, gauchos,
dormilones, yales, comesebos, y cabecitas negras; anfibios como el sapo andino y
varios saurios endémicos y mamíferos como el chinchillón, chinchillas y zorro
colorado. Numerosos componentes altoandinos también son comunes a las regiones
de la Puna y la Estepa Patagónica.

Los glaciares presentan un gran reservorio de agua dulce. Los efectos del cambio
climático afectan gravemente sus condiciones naturales y las reservas de agua que
existen en esta región.
Delta del Paraná

Corresponde a los valles de inundación de los trayectos medios e inferiores de los río
Paraná y Paraguay, e incluye al delta del Paraná. Posee un paisaje de islas bajas e
inundables. La vegetación conforma bosques y arbustillos en las delgadas franjas
ribereñas; pajonales y albardones en el interior de las islas y comunidades hidrófilas y
acuáticas en la ribera de ríos y lagunas interiores.

Las islas del Delta del Paraná deben su existencia a la gran cantidad de
sedimento que acarrea el agua del Paraná. Los bancos de sedimento son
colonizados por juncos, ceibos, pajonales y otras especies que contribuyen con sus
raíces a consolidar las islas que posteriormente son colonizadas por otras especies.

El Delta del Paraná de este modo va avanzando, por colmatación, sobre el estuario del
Río de la Plata; las islas que se forman son características, con forma de
plato: sus costas o riberas son más elevadas (por albardones naturales) que sus
centros, donde suelen existir pantanos y pequeñas lagunas.

Se divide en tres grandes regiones: el Delta Superior, el Delta Medio y el Delta Inferior
o en formación, y se la considera como “zona de transición” entre la Mesopotamia y la
llanura pampeana. Especies de ambas regiones, asociadas a los humedales,
convergen en el Delta del Paraná. Muchas fueron cazadas hasta la extinción: el
yaguareté llegaba hasta Buenos Aires y es el origen del nombre del partido de
Tigre. El ciervo de los pantanos todavía encuentra en el Delta del Paraná un
refugio.

Las principales amenazas que enfrenta esta región son la modificación del
terreno, la contaminación de las aguas, la introducción de especies exóticas y
la caza y pesca furtivas, por lo que es prioritaria la creación de nuevas áreas
protegidas.

Bosques Patagónicos

El clima es templado a frío y húmedo, con nevadas y lluvias invernales. Heladas


durante casi todo el año y fuertes vientos característicos de las zonas de montaña. El
relieve es abrupto y escarpado, con valles glaciares. Dominan los bosques
semideciduos, y hacia el norte son más ricos en especies. En la Argentina se dan
hasta los 4.000 mm de precipitaciones anuales en la costa occidental del lago Nahuel
Huapi. Las máximas alturas se dan en Neuquén (3.700 m) y disminuyen hacia el sur.
En los bosques pre-domina el género Nothofagus (lenga, coihue, ñire, raulí, roble
pellín y guindo) y ciertas coníferas (como alerces y ciprés de la cordillera)

Son bosques muy altos, en los que dominan el coihue, la lenga, el roble pellín, el
raulí y también el ñire (que crece justo por debajo del límite de los altos árboles,
aunque en las áreas inundables toma una forma achaparrada).

Las especies que allí se desarrollan lo hacen por el clima que se genera por el ingreso
de masas de aire húmedo desde el Océano Pacífico, que pierden gran parte de su
humedad en forma de precipitaciones, al colisionar con la Cordillera de los Andes.

Las especies emblemáticas de la ecorregión incluyen mamíferos como pumas, zorros


y guanacos. Una de las nutrias de Argentina, el huillín, habita en los lagos asociados al
bosque patagónico. Además, la ecorregión es el único lugar donde habita el
huemul, un ciervo en peligro de extinción, y una especie endémica del bosque
patagónico y Monumento Natural de la Argentina.
Los grandes lagos de la región albergan fuentes de agua que hace falta cuidar.

Mar e islas del Atlántico sur

Incluye las Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y otras islas subantárticas al
norte de los 60° S. El clima es oceánico, frío y húmedo. La vegetación interior
conforma praderas y estepas. No existe vegetación arbórea y hay una gran
proliferación de plantas criptógamas (sin flores).

Incluye la totalidad del espacio marítimo correspondiente a la plataforma continental y


el espacio marítimo antártico. Incluye las subregiones Litoral (costera, incluso hasta las
playas, hasta los 200 m de profundidad), Oceánica Atlántica (con profundidades de
hasta 1.300 m) y Oceánica Antártica.

El mar argentino posee una de las plataformas más extensas del mundo, con una
superficie de un 1.000.000 km2 y más de 4.000 km de costas.

La abundancia de nutrientes, especies y plancton caracteriza a este ecosistema


que actualmente necesita nuestra atención: en las costas acantiladas se
encuentran variedades de lapas y mejillones, pulpos y meros, así como almejas,
centollas, estrellas de mar, cangrejos y lenguados. Las aves marinas, especialmente
pingüinos y cormoranes, también encuentran en estas costas, lugares de refugio y
anidación. Las costas pedregosas son las preferidas de los leones y elefantes
marinos, para tener allí sus crías.

Sin embargo, nuestro mar es más frágil de lo que aparenta. Existen serias
amenazas, como la sobrepesca, los impactos negativos del turismo, la
contaminación, y la exploración petrolera, así como otras actividades vinculadas a
su explotación.

Antártida

Incluye la península Antártica e islas al sur de los 60° S. El clima es frío (medias bajo
cero), con hielo y nieve todo el año. El régimen lumínico es muy influenciado por la
distancia de la órbita solar (no-ches prolongadas en invierno y días largos en verano).
Sólo hay dos especies de plantas vasculares y algunos líquenes, musgos y algas.

Los 113.000.000 km2 de mar y tierra antárticos dan vida a un gran número de
especies de flora y fauna; la mayoría de los animales son migratorios: llegan a la
Antártida para reproducirse y alimentar a sus crías durante el verano abandonando el
continente al final de la estación. Albatros, petreles, pingüinos, cormoranes, skuas,
palomas antárticas, gaviotines, lobos y elefantes marinos se congregan en
colonias en solitario, pero cerca de las zonas costeras.

La especie emblemática de la Antártida es el pingüino emperador, que sólo se


encuentra en este continente. Es el mayor pingüino del mundo, y es conocido por el
singular ciclo reproductivo que se da durante el crudo invierno. La hembra pone un
único huevo que es incubado inicialmente por el macho, mientras que ella regresa al
mar para alimentarse; posteriormente los padres se turnan para alimentarse en el mar
y cuidar de sus polluelos en la colonia. Así, para alimentar a sus crías, realizan
caminatas de hasta 120 kilómetros sobre el hielo hasta las colonias de cría.

Las actividades humanas como el turismo y la sobrepesca, y los cambios globales


como el cambio climático y la acidificación de los océanos, están amenazando y
en ciertos lugares claramente afectando los sistemas naturales antárticos.

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