Gaslighting, la forma de abuso más sutil y
corrosiva
Raquel Lemos Rodríguez 26, Abril 2017 en Psicología6868 compartidos
¿Alguna vez alguien te ha hecho creer que estabas loco? ¿Qué lo que tanto afirmas
nunca ha pasado? Cuando te hacen dudar de tu criterio, de lo que consideras que
ha ocurrido, puedes sentirte confundido e incluso llegar a caer en una depresión.
Es una estrategia muy efectiva de manipulación que muchas personas utilizan para
hacer sufrir y aprovecharse de otros. Estamos hablando del Gaslighting, también
conocido como hacer luz de gas, la forma de abuso más sutil y corrosiva.
El término “Gaslighting” no está escogido al azar, sino que está sacado de una
película conocida como “Gaslight” en la que el protagonista le hace creer a su
mujer que desvaría y que debe acudir a un psicólogo. Todo esto tiene un fin, robarle
la fortuna. Una verdadera tortura para cualquier persona que se convierta en
víctima de este brutal engaño.
El Gaslighting es una forma de maltrato psicológico.
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Gaslighting, el arma de los manipuladores
Aunque no estemos aún muy vinculados a este término, la verdad es que el
Gaslighting se utiliza mucha más veces de las que pensamos. Es una de las
armas de los manipuladores, aquella con la que pueden hacer que la víctima
enloquezca y termine sometiéndose a lo que desean. ¿Necesitas ver unos
ejemplos? Quizás te resulten conocidos.
Imaginemos que hay una pareja en la que uno de los miembros le dice al otro que
cuando mantuvieron determinada conversación se sintió dolido. La otra persona le
dice que no se acuerda de eso, que se lo está inventando y que jamás hubiese
dicho eso. Aunque esto pueda ser cuestionado, el manipulador acaba de sembrar
algo muy importante: la semilla de la duda.
A partir de ahí se sucederán una serie de circunstancias que le recordarán a la
víctima ese momento en el que su pareja le dijo que las cosas no habían sido
como se las imaginaba. Ante cualquier otra situación similar que suceda, el
manipulador le dirá que exagera, que miente, que su sensibilidad extrema le está
jugando malas pasadas. La semilla irá germinando y, poco a poco, la otra persona
puede llegar a pensar que está en verdad sacando las cosas de quicio.
Si empiezas a mentir para evitar que te cambien la realidad o te
cuestiones tus ideas y acciones de forma constante, puedes estar siendo
víctima de manipulación.
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En los casos más extremos, la persona que lleva a cabo este tipo de
abuso esconde objetos y constantemente provoca que el otro piense que tiene
una percepción errónea y que sus recuerdos nos son fiables. El motivo por el que
esto se lleva a cabo no es más que someter al otro, sentirse con poder, hacer daño
o conseguir determinado objetivo, como en la película “Gaslight”. Lo que sí
tenemos claro es que es una clara muestra de una relación tóxica en la que uno de
sus miembros adquiere una gran inseguridad, dudas constantes sobre lo que cree
verdad y una dependencia absoluta de la opinión de los demás.
La manipulación emocional invisible
hay otro tipo de manipulación muy dañina, la manipulación
emocional invisible.Ver más »
Confía en tu intuición
¿Es difícil salir de una situación así? Por supuesto que sí, al igual que de todas
aquellas donde exista una persona dispuesta a manipularnos. Pero, no es
imposible. De ahí que sea importante tener en cuenta ciertas claves que nos
permitan abrir los ojos y salir de una situación como la que describimos, en caso
de que en algún momento alguien nos esté intentando hacer Gaslighting.
La primera de estas claves es confiar en nuestra intuición. Cuando sentimos que
hay algo raro, que algo no nos cuadra, no podemos darle toda la verdad al otro.
Nuestro instintonos está hablando y tenemos que escucharlo. Él suele tenr al
menos tanta “razón” como la que puede tener otra persona.
La segunda de las claves es no buscar la aprobación del otro. Esto es algo que
muchas veces hacemos debido a una baja autoestima o porque dependemos de
esa aceptación. Pero, si nuestro instinto ya nos está diciendo que algo huele mal,
no le demos la razón a quien nos dice que determinada conversación nunca se ha
producido.
Hagámosle saber cómo nos sentimos y cómo lo vivimos. Dejemos claro
que también existe la posibilidad de que el otro se haya olvidado de lo
ocurrido y que no le ofendemos cuando ponemos en duda sus recuerdos,
igual que el otro no debe ofendernos cuando pone en duda los nuestros.
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La tercera de estas claves es mantenernos firmes en nuestros límites. Si la otra
persona nos grita, si utiliza palabras hirientes con nosotros o notamos que nos
intenta utilizar para que hagamos lo que desea, manifestémoslo y no lo dejemos
pasar. No permitamos que alguien traspase nuestros límites o reforcemos la idea
de que puede hacerlo con impunidad, pues estos deben ser infranqueables. Una
vez cedemos ya no hay vuelta atrás y una persona que maltrata
psicológicamente aprovechará esta oportunidad.
El Gaslighting puede destruir nuestra autoestima, hacernos perder por
completo la confianza en nuestro criterio, provocarnos trastornos de
ansiedad e, incluso, llevarnos a un estado de depresión.
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Podemos dudar de nosotros mismos, pero en tal caso lo mejor es buscar pruebas
de manera independiente. Piensa que el Gaslighting es una estrategia que
alimenta la creencia de que experimentamos una realidad muy diferente a la que
un narrador objetivo detallaría. Así, nuestros pensamientos empiezan a tornarse
obsesivos, dando todavía más fuerza a esta idea.
Alejarse de la persona que nos está haciendo sentir tan mal es importante
para tomar distancia y analizar la situación desde una nueva perspectiva donde la
manipulación no pueda intervenir. Darle la razón al otro, cuando este nos hace
dudar de nosotros mismos, le dará todo el poder para destrozarnos.