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Monstruosidad y Alteridad en Arbus

El artículo analiza la representación de la monstruosidad y la alteridad en la obra fotográfica de Diane Arbus. Discute cómo Arbus capturó los arquetipos de la cultura estadounidense a través de fotografías de personas consideradas monstruosas o diferentes. Aunque estas imágenes chocaban a la sociedad en ese momento, con el tiempo han llegado a ser aceptadas y normalizadas, cambiando la moral cultural. El artículo también examina la persistencia de la imagen del monstruo en Occidente como una herramienta para definir la norm

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Monstruosidad y Alteridad en Arbus

El artículo analiza la representación de la monstruosidad y la alteridad en la obra fotográfica de Diane Arbus. Discute cómo Arbus capturó los arquetipos de la cultura estadounidense a través de fotografías de personas consideradas monstruosas o diferentes. Aunque estas imágenes chocaban a la sociedad en ese momento, con el tiempo han llegado a ser aceptadas y normalizadas, cambiando la moral cultural. El artículo también examina la persistencia de la imagen del monstruo en Occidente como una herramienta para definir la norm

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Trilogía Ciencia Tecnología Sociedad

ISSN: 2145-4426
revistacts@[Link]
Instituto Tecnológico Metropolitano
Colombia

Ocampo Ramírez, Gloria Inés


DE LA MONSTRUOSIDAD A LA ALTERIDAD EN LA OBRA DE DIANE ARBUS
Trilogía Ciencia Tecnología Sociedad, vol. 5, núm. 8, enero-junio, 2013, pp. 19-28
Instituto Tecnológico Metropolitano
Medellín, Colombia

Disponible en: [Link]

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DD
19

E LA MONSTRUOSIDAD A LA
ALTERIDAD EN LA OBRA
DE DIANE ARBUS
From monstrosity to otherness in Diane
Arbus’s work
Gloria Inés Ocampo Ramírez*

Resumen: la monstruosidad, característica escondida, Arbus, desde la reflexión que nos presenta a partir de
negada y exhibida, en distintas épocas y contextos culturales su única y peculiar manera de percibir el mundo, los
en Occidente, subsiste y se muestra insistentemente rostros de la monstruosidad y la diferencia, así como de la
a pesar del ocultamiento; se da a conocer en diversas normalidad y la alteridad.
manifestaciones artísticas, literarias y cinematográficas. En
el presente artículo derivado de la investigación del mismo Palabras clave: monstruosidad, alteridad, feminidad,
nombre, presentada como trabajo de grado de la Maestría infancia, doble, Diane Arbus.
en Estética de la Universidad Nacional de Colombia, sede
Medellín, interesa particularmente hacer un recorrido Abstract: monstrosity, a feature that throughout Western
por la obra fotográfica de la artista norteamericana Diane culture has been hidden, denied and displayed, is still
persistently shown despite the concealment; it is disclosed
in various artistic, literary and film expressions. This paper,
derived from a research of the same name -and submitted
*
Artista Plástica de la Universidad de Antioquia, Magíster en Estética de la as final work for the Master’s degree on Aesthetics at
Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Línea de profundización en
Semiótica y Hermenéutica con énfasis en Estudios Visuales. Docente de cátedra Universidad Nacional de Colombia, Medellín-, is mainly
de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia y del Centro de Estudios
Técnicos CESDE, Medellín – Colombia, gocampo772@[Link] focused on the photographic work of the American artist,
Fecha de recepción: 15 de enero de 2013 Diane Arbus. We discuss Diane Arbus’s unique and peculiar
Fecha de aceptación: 17 de junio de 2013

Revista TRILOGÍA No. 8 / ISSN 2145-4426 / enero-junio / 2013 / pp. 19 – 28


De la monstruosidad a la alteridad en la obra de diane arbus

way of seeing the world, the different faces of monstrosity LA PERSISTENCIA DEL MONSTRUO
and difference, as well as those of normality and otherness.
El pensamiento dicotómico, propio de Occidente, tiende
20 Keywords: monstrosity, otherness, femininity, childhood, a juzgar moralmente las acciones y las características del
double, Diane Arbus. hombre, valiéndose para ello de pares de opuestos tales
como: bueno-malo, correcto-incorrecto, normal-anormal,
sano-patológico, entre otros. Categorías que a su vez tienen
INTRODUCCIÓN
un efecto excluyente –más o menos violento en cada
La sociedad como institución colectiva y proyección del época y cultura- de la diferencia, de lo heterogéneo, de lo
individuo, está sujeta a introspecciones constantes que indagan caótico que –por diversas razones- simplemente se desvía
sus elementos estructurantes como método regulador y o no se ajusta al anhelado y sobreidealizado bien. Es en el
regenerativo en la tarea de acentuar su identidad, haciendo uso contexto de esta tradición que se ha sostenido y reeditado
constante para esto de la formulación de categorías distintivas, largamente la imagen del monstruo -del latín monstrum,
excluyentes y opuestas. Es en esta atmósfera evolutiva donde mostrar-, como aquel individuo sobrecargado de rasgos
la presencia y empleo de la monstruosidad se hace recurrente negativos y que por tanto es preciso, a nombre del orden
como método efectivo de demarcación de la norma. Para este y de lo bueno, esconder, ocultar y negar o, en el peor de
fin, las artes plásticas han sido una herramienta eficaz que los casos, eliminar. Diremos que las diversas estrategias
permiten la propagación y puesta en común de las variaciones frente al monstruo varían de acuerdo con el momento
en los límites. Fue en este contexto donde se desarrolló histórico y los contextos culturales, de modo tal que llama
la obra fotográfica de Diane Arbus, que constituye una de profundamente la atención la pervivencia y mutabilidad
las colecciones más grandes e importantes en el ámbito de dicha imagen, y lo necesaria que la misma resulta para
fotográfico del siglo XX. Su obra refleja una búsqueda espiritual la instauración y validación de las estrategias de poder
y personal intensificada por su alto grado de conciencia de que la excluyen. O sea que en Occidente, cada forma de
la temporalidad y colectividad de su época, preguntándose pensamiento dominante ha requerido siempre –para
constantemente por lo que la rodea y la afecta. Su trabajo justificarse- de las imágenes de lo monstruoso, por tanto,
conmueve, impacta, porque exhibe los arquetipos de la cultura el orden y el centro, el caos y lo periférico, se reclaman
norteamericana, anticipando un derrocamiento de los valores mutuamente.
de la sociedad de la que hacía parte y a la que tanto criticó;
sus monstruos se ven reflejados hoy en día como personajes
absolutamente normales y aceptables socialmente, dando paso
a la alteridad pues, «al acostumbrarnos a lo que anteriormente
no soportábamos ver ni oír, porque era demasiado chocante,
doloroso o perturbador, el arte cambia la moral, ese conjunto
de hábitos psíquicos y sanciones públicas que traza una
borrosa frontera entre lo que es emocional y espontáneamente
intolerable y lo que no lo es» (Sontag, 1973:51). Esta reflexión
busca presentarle al lector un panorama de la monstruosidad
en el ámbito artístico, cultural y social y su relación e influencia
en la obra de Arbus. Diane Arbus, Gemelas Idénticas, 1967
Gloria Inés Ocampo Ramírez

De ahí pues, que tanto lo feo y lo desagradable a la vista, de la fragilidad humana, a lo cual nos referimos como algo
como lo que física, moral y socialmente transgreden las extraño y ajeno a nuestra condición, como algo monstruoso.
normas establecidas, se considere monstruoso, es decir, Desde las primeras manifestaciones artísticas de la Prehistoria,
que muestra lo no aceptado aunque –en muchos casos- se tienen imágenes y relatos de seres fantásticos y terribles, seres 21
secretamente deseado. metamórficos y extraños que nos asustan y a la vez nos enseñan
cómo debemos actuar. Posteriormente, en la tradición y en el
En sus distintos momentos, la cultura occidental ha delimitado imaginario judeocristiano, por ende patriarcal, se representa
bien sus monstruos para caracterizar y mostrar con ellos lo a la mujer como un ser monstruoso, en personajes como la
desviado, lo extraño, lo imperfecto, lo raro, lo anómalo, así prostituta, seductora y lujuriosa, que lleva a los hombres a la
como lo maravilloso, lo asombroso y lo extraordinario; tanto perdición, lo cual se ilustra en figuras como Eva, Magdalena,
en lo espiritual, psicológico y moral, como en lo físico, lo social, Betsabé y Salomé, entre otras, que muestran cómo el mal se
lo político. Y el arte es el campo privilegiado donde se guarda personifica y se encarna en cuerpo de mujer. De igual modo,
la memoria de los diversos rostros y aspectos adoptados por en la Edad Media, las brujas y hechiceras representan la fuerza
lo monstruoso a través de la historia, el arte cristaliza dichas del mal: amantes del demonio -a quien deben sus lujuriosos
imágenes de tal modo que en ellas tenemos el registro de las poderes de encantamiento- se relacionan con la noche, la
variadas concepciones del mal, de lo angustioso y finalmente danza, la luna, la s0ñ8exualidad desmedida y el libertinaje.

Tiziano, Magdalena penitente, 1565

Pero la comprensión mágico religiosa de lo desviado o está asociada a su apetito sexual desmedido, a su deseo
deforme será relevada en la modernidad por explicaciones caprichoso e insaciable, a su gran poder de destrucción
fundadas en la naciente racionalidad científica, donde y manipulación. Es la época que ya no hablará tanto de
disciplinas como la psiquiatría, la antropología, la brujas y demás seres fantásticos sino que crea y potencia
sociología el psicoanálisis, permitirán por ejemplo, en categorías como femme fatale, mujer histérica, mujer
el siglo XIX, alimentar el imaginario según el cual se vampiresa, entre otras, para nombrar de tales formas
asume que el mal y la dimensión negativa de la mujer todo aquello que de lo femenino escapa o subvierte

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De la monstruosidad a la alteridad en la obra de diane arbus

el ideal virginal, doméstico y virtuoso conveniente al y Oscar Wilde, sus célebres cantos a la belleza seductora y
espíritu burgués del momento (Eco, 2007). Es sobre todo destructiva, desestabilizadora del orden establecido. Y en
en la literatura, en la poesía, en el arte y en la naciente el campo teórico, véanse los estudios de Sigmund Freud y
22 industria del cine, donde con mayor fuerza se destacan Jean Martin Charcot sobre la histeria, sobre la necesidad
y se celebran tales rasgos que muestran la disidencia de darle la palabra y aprender de ella acerca del cuerpo
moral de la mujer, mostrándola «como fuerza ciega de la y de la sexualidad femenina. En estas diversas fuentes
Naturaleza, realidad seductora pero indiferenciada, ninfa parece que queda insinuado que la tendencia a vincular
insaciable, virgen equívoca, prostituta que vampiriza lo femenino -particularmente lo que tiene que ver con
a los hombres, belleza reptiliana, primitiva y fatal» la sexualidad- con lo monstruoso, en nuestra tradición,
(Puleo, 1997:169). Véanse por ejemplo las imágenes de la es producto de un imaginario masculino, temeroso ante
vampiresa en obras como El Vampiro de Edward Münch, y la dislocadora fuerza femenina, tal como apuestan José
las mujeres que recrea Gustav Klimt. De igual modo, véase Miguel Cortés y Mario Praz, por ejemplo.
en E.T. A Hoffmann, Charles Baudelaire, Edgar Alan Poe

Edvard Munch, La vampira, 1895

EL MONSTRUO SE MUESTRA en protagonistas centrales de los espectáculos de las


ferias y los circos. Particularmente, en este sentido,
Fiel a la condición del monstrum, la modernidad no nos encontramos con el Circo Americano de Phyneas
se priva de extraer réditos de una variada lista de seres Taylor Barnum, un empresario norteamericano que
anómalos física o psicológicamente. Es así como en se dedicaba a exhibir de forma ambulante distintos
las grandes ciudades la exhibición, venta y exposición shows protagonizados por personajes monstruosos
de tales seres llegó a ser un auténtico negocio, que como enanos, gigantes, hombres micro cefálicos,
se lucraba de una sociedad que los rechazaba o se albinos, obesos, siameses, entre otros fenómenos
aproximaba con fascinación morbosa: los monstruos (Dylan, 2012: 14).
se convierten así en objetos de atracción y curiosidad,
Gloria Inés Ocampo Ramírez

23

Curiosidades del Circo de P. T. Barnum

Aunque la observación del llamado monstruo produce y de las disciplinas sociales y humanas, a partir de lo
miedo y repugnancia, así como fascinación y curiosidad, lo cual es necesario promover la formación de individuos
más llamativo del siglo XIX, al respecto, es que renueva la normales, sanos, económicamente productivos, y moral
concepción de tal individuo, de modo que ahora lo considera y políticamente correctos y disciplinados, pues no de
tan humano como cualquiera, y lo que pretende la ciencia es otro modo es sostenible en el tiempo el ideal de una
explicar su peculiaridad, deformidad o desviación, es decir, nueva época y nuevo orden social, económico, político,
que la ciencia individualiza al monstruo, lo convierte en caso moral, etc.
médico, clínico, patológico en todo caso. Nace así el interés por
captarlo científicamente: «se ha acabado definitivamente, en
efecto, con la monstruosidad como manifestación diabólica o
divina, aberración curiosa, producto grotesco de los delirios
de la imaginación femenina, fruto incestuoso de la relación
entre el hombre y la bestia» (Courtin, J., 2005).

En el seminario sobre Los Anormales (Foucault, 2007), y


en la obra colectiva Historia del cuerpo dirigida por Alain
Courbin, principalmente la tercera parte del volumen
III, titulada Desviaciones y peligros, en su primer
capítulo: «El cuerpo anormal. Historia y antropología
culturales de la deformidad» escrito por Jean Jacques
Courtine y Georges Vigarello, podemos constatar cómo Diane Arbus, Sin título, 1967
la exposición del monstruo, el loco, el deforme, tiene
además una finalidad ejemplarizante y normatizante Es también en el siglo XIX cuando la imagen del monstruo se
en el transcurso del siglo XIX, pues es el momento masifica gracias a la aparición de dispositivos técnicos como
de la consolidación del capitalismo, de la psiquiatría

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De la monstruosidad a la alteridad en la obra de diane arbus

la fotografía y el cine, que permiten la democratización de «monstruos». En sí misma es una historia simple pero que
la imagen, del retrato y por ende, la imagen del monstruo. da cuenta de la vulnerabilidad y fragilidad del ser humano
Desde sus comienzos, en el cine no se hizo esperar la en todo sentido. Es una película que recrea con una gran
24 presencia del monstruo, «pues los monstruos, desde la potencia visual la aberración y la monstruosidad, pero
invención del cinematógrafo en el cambio de siglo, habían que adquiere sentido, en cuanto refleja la solidaridad y el
abandonado las barracas para invadir las pantallas» compañerismo como cualidades humanas; enseña que la
(Courtin, J., 2005: 243). El género de horror en el cine monstruosidad está presente en gestos, actos y pensamientos
está presente incluso desde la misma invención de este, del hombre, más que en su imagen o apariencia física.
pues la proyección de la película de los hermanos Lumière
atemorizó de tal manera a los espectadores, que estos
salieron asustados de la sala pensando que el tren los iba
a arrollar; de este modo, aparecen diferentes películas que
relatan historias del más allá, de monstruos, y que tienen
como tema central la pérdida de la identidad, son muestra
de ello: El gabinete del doctor Caligari (1919) dirigida
por Robert Wiene, Nosferatu (1922) por F.W. Murnau,
Frankenstein (1931) por James Whale, y El doctor Jekyll
y Mr. Hyde (1931) por Rouben Mamoulian, en las que se
exponen personajes monstruosos característicos del cine
de horror. Será pues la película Freaks: La parada de los
Afiche de la película Freaks: La parada de los monstruos
monstruos (1932) de Tod Browning, el culmen de este
género.
DIANE ARBUS O LOS ROSTROS DE LA ALTERIDAD
La parada de los monstruos, película inclasificable,
acontecimiento singular en la historia del cine, rompe en Las imágenes que presenta el cineasta de inicios del
efecto de manera radical con el horror tranquilizador de las siglo XX Tod Browning en freaks: la parada de los
convenciones del cine de miedo… un escalón esencial en monstruos, reclaman los más profundos temores del
la historia de las representaciones del cuerpo anormal, un hombre y lo obligan a enfrentarse con esos miedos
umbral en la genealogía de la percepción de la deformidad subestimados que se pretenden ocultar y recubrir con el
humana (Courtin, J., 2005). ideal de belleza. Browning posee una visión ominosa de
las diferencias, visión particular que en cierta medida,
Freaks: La parada de los monstruos, es una historia influencia a un sinnúmero de artistas y directores
de amor entre dos personajes de circo, distintos física y posteriores a él como David Lynch, Tim Burton, David
psicológicamente, donde se encuentra la obsesión por el Cronenberg, y particularmente a la fotógrafa Diane Arbus,
dinero que lleva a Cleopatra, la protagonista de la historia, a quienes poetizan e idealizan lo monstruoso y lo abyecto,
envenenar a su supuesto amado, el enano Hans. puntualizando sobre la fragilidad humana, sobre la
imperfección inherente a todos, de la cual habitualmente
Cleopatra, al verse descubierta por la comunidad circense, apartamos la vista.
se burla y jacta de su belleza comparada con ellos que son
Gloria Inés Ocampo Ramírez

La diferencia ha sido culturalmente excluida, apartada siempre estuvieron ausentes y delegaron la crianza de sus
y discriminada en la medida en que es distante de lo hijos a las niñeras e institutrices. A los dieciocho años
socialmente considerado normal, aun así la disparidad contrae matrimonio con Allan Arbus, de quien no solo
nos colma de curiosidad; en el encuentro con la otredad se toma su apellido sino también la técnica de la fotografía: 25
alteran los parámetros y los criterios de valor en los que se él es su primer maestro, con quien trabaja como asistente
soporta la relación cotidiana con los demás y con nosotros durante muchos años en los encargos de fotografía de moda
mismos: «el rostro del otro suscita una impresión de la que para las revistas más famosas de la época, como Vogue
no siempre es fácil deshacerse» (Le Breton, 2010: 61), aún (Boswort, 1999: 83). Sin embargo, Diane Arbus consideraba
más cuando esa alteridad es monstruosa. Los actores de este oficio como «demasiado frívolo, demasiado efímero»
la película de Browning, Freaks, son actores naturales, lo (Boswort, 1999: 84), razón por la cual decide retirarse para
cual quiere decir que sus deformidades y desproporciones encontrar su horizonte como fotógrafa.
son reales, hecho que cautiva a quien observa la película y
que apasiona enormemente a la fotógrafa norteamericana Una pasión que nunca la abandonó, fue de observar y
Diane Arbus, quien desarrolla su obra en la década de los analizar todo lo que la rodeaba, particularmente si se
sesenta: trataba de algo extraño, repudiado por la sociedad, o
diferente:
La película cautivó a Diane, porque los monstruos no
eran imaginarios sino reales, y esos seres -enanos, idiotas, En su infancia le habían prohibido que mirara todo lo
contrahechos- siempre habían sido para ella motivo de que fuera «anormal»: un albino con los ojos rosa a medio
atracción, de reto y de terror, porque constituían un cerrar, un bebé con labio leporino o una mujer gorda
desafío a muchas convenciones. A veces Diane pensaba como un globo debido a alguna misteriosa deficiencia
que su terror estaba vinculado a algo que yacía en lo más glandular. Como se lo habían prohibido, Diane los
profundo de su subconsciente, cuando contemplaba el miraba con más atención, y desarrolló una profunda
esqueleto humano o la mujer barbuda pensaba en un simpatía por toda rareza humana. Esas criaturas
ser oscuro y antinatural que llevaba oculto dentro de sí extrañas habían tenido madres normales, pero habían
misma (Boswort, 1999: 86). salido del útero, alterados por una misteriosa fuerza que
no llegaba a comprender. (Boswort, 1999: 86)
Ser espectadora de la película culmen de Browning,
desató en Arbus un latente y potente interés que desde La reflexión de la que parte la obra de Arbus se solidifica
niña confiesa sentir hacia determinados seres extraños y gracias al ocultamiento y repulsión hacia la extrañeza y la
diferentes, aquellos fenómenos repudiados por la sociedad. anormalidad imperante en la época, y sobre todo en su
Esta película suscitó en ella el interés de direccionar su familia, lo que la lleva a curiosear, perseguir y escudriñar
búsqueda artística en torno a estos individuos: buscándolos, en la vida de seres extraños, marginados, diferentes, que
persiguiéndolos e indagando en sus vidas para luego encontraba en las calles de Nueva York. Arbus aboca su
retratarlos directamente. interés no solo en la simple curiosidad que le causa la vida
de estos personajes sino que se deleita retratando a estos
Diane Arbus, antes llamada Diane Nemerov, nace el 14 de individuos, considerados en diferentes épocas como seres
marzo de 1923 en Nueva York en el seno de una rica familia monstruosos o casos científicos: gigantes, albinos, enanos,
judía, propietarios de tiendas de ropa en Manhattan. Fue hermafroditas, anormales, así como de igual forma se
siempre una niña mimada, rodeada de lujos y comodidades, interesa por capturar con su lente personas normales
pero también de soledad y carencias afectivas, sus padres físicamente, develando en ellos la marginalidad, la

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De la monstruosidad a la alteridad en la obra de diane arbus

enajenación, el ensimismamiento… Diane Arbus revela la en ella, es la expresión misma de la alteridad, pues el otro
monstruosidad camuflada en la supuesta normalidad, nos siempre se presenta y se conoce por medio del rostro ya
enseña que nadie es tan normal como intenta manifestarse. que «fuera del rostro humano, no hay en el mundo figura
26 Con la destreza de su mirar, Arbus pasa del interés por la alguna que permita a una multiplicidad tan grande de
monstruosidad más destacada, hacia la más sutil alteridad. formas y de planos penetrar en la unidad de sentido tan
Pero –para llegar a ser lo que fue- Arbus también recibió absoluta» (Le Bretón, 2010:50).
gran influencia de Lisette Model, fotógrafa judía nacida
en Viena en 1906, quien le enseña que la fotografía es En el rostro del otro se reconoce la propia identidad:
una emoción pura que posee el poder de perturbar al variable, inestable, fracturada. Hay una estrecha relación
otro (Boswort, 1999: 96). Gran fotógrafa y retratista, entre la construcción del individuo y la presencia inmediata
interesada en fijar en sus imágenes la vejez, la mendicidad, del otro, y de lo otro de uno mismo, una doble apertura
la fealdad… temas cotidianos y ordinarios que realzados hacia la alteridad; relación compleja y no necesariamente
en formatos grandes y composiciones a blanco y negro idílica, agradable y armónica, más bien es un encuentro
generaban gran dramatismo. Model aparte de ser fotógrafa en el que el otro y lo otro se muestran, y al mismo tiempo
fue una excelente docente que enseñaba a sus alumnos se ocultan; nos afirman y al mismo tiempo nos inquietan
la técnica fotográfica, pero además que la relación e interrogan: «la alteridad es socialmente transformada
entre fotógrafo y fotografiado debía ser descarnada, en estigma, la diferencia engendra el diferendo. El espejo
visceral, para lograr fotografías de calidad. Lecciones que del otro ya no es susceptible de esclarecer el propio» (Le
aprendió y puso en práctica en la realización de su obra Bretón, 2010:249). No obstante, es en ese otro en quien nos
su alumna más aplicada, Diane Arbus, quien va más allá identificamos y a la vez pretendemos no parecernos.
de la monstruosidad, rastreando la alteridad en el rostro
humano, poniendo en vilo las nociones de identidad, de
lo femenino, la infancia y el doble, enseñándonos en sus
CONCLUSIONES
fotografías de mujeres, de niños, de gemelos, esa pulsión
A pesar de que Susan Sontag (Estados Unidos visto por
monstruosa que está presente en cada ser humano sin
fotografías, oscuramente, 1973) pretendió hacer ver la
importar sus condiciones físicas, morales o sociales.
obra de Arbus como una sórdida y engañosa imagen de la
sociedad norteamericana de su época, por el contrario esta
En sus retratos pone en escena lo inmostrable, lo que
nos devela un sinnúmero de rostros, donde es imposible
socialmente hemos aprendido a reprimir y evitar, en
no reconocernos y encontrarnos reflejados a pesar de las
palabras de Freud, lo que debiendo permanecer oculto se
distancias sociales, culturales y temporales. Su gran legado
ha manifestado revelándonos la propia humanidad en el
fotográfico ha marcado la obra de muchísimos artistas
rostro del otro, en la otredad.
como Amy Arbus, quien también se dedica a la fotografía y
plasma en sus imágenes la gran influencia que su madre
Cuando observamos las fotografías de Diane Arbus,
ejerció en ella, no solo como artista sino como persona,
notamos que en la mayoría de esos hombres existe un
Joel Peter Witkin, Ashkan Honarvar, David Lynch, Stanley
alejamiento de la norma, una potencia de marginación, de
Kubrick, David LaChapelle, Annie Leivovitz, Nan Goldin,
oposición y resistencia a lo establecido, que desborda. El
Richard Avedon, entre muchos otros artistas que reflejan en
acto de mirar al otro, de enfrentarse a él cara a cara, el
sus obras un gran interés por la diferencia, por la otredad y
rechazo de su imagen pero al mismo tiempo el reconocerse
la marginalidad que redunda en su sociedad y que buscan
Gloria Inés Ocampo Ramírez

plasmar de manera particular. Su gran aporte a la fotografía Praz, M. (1999). La carne, la muerte y el diablo en la
fue notorio y aún más visible después de su muerte en 1971, literatura romántica. Barcelona: El Acantilado.
momento en el que se inicia una serie de exposiciones, en las
Puleo, A. (1997). Mujer, sexualidad y mal en la filosofía 27
que el legado de la artista trasciende la penumbra para irradiar
contemporánea. Daimon. 14, 167-172.
toda su luz hasta nuestros días. Aún hoy su obra no pierde
vigencia, pues devela para nosotros -a través de su visión tan Sontag, S. (1973). Sobre la Fotografía. Buenos Aires:
particular- un mundo que cuanto más nos inquieta, más Edhasa.
descubrimos como íntimamente nuestro. Su obra va más
Wilde, O. (1999). El retrato de Dorian Gray. España:
allá del interés por la diferencia manifiesta bajo la forma de
Atenea, 1999.
la marginalidad e irregularidad, es decir, su obra trasciende
la monstruosidad física, mental y social, para adentrarse de Freud, S. (27 de julio de 2011). Lo siniestro. [On
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a cualquier rostro, a cualquier gesto o rasgo, alteridades que en searchresult_author.php?authorName=F
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De la monstruosidad a la alteridad en la obra de diane arbus

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