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Función Consular

Las funciones consulares incluyen funciones políticas, de asistencia, protección consular, administrativas, de derecho privado, notariales, procesales, de conciliación y arbitraje, comerciales, de navegación, emigración, seguridad social, electorales y militares. La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares establece funciones como proteger los intereses del Estado y sus ciudadanos, fomentar relaciones comerciales y amistosas, y proveer servicios como pasaportes y asistencia. La ley ch

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Función Consular

Las funciones consulares incluyen funciones políticas, de asistencia, protección consular, administrativas, de derecho privado, notariales, procesales, de conciliación y arbitraje, comerciales, de navegación, emigración, seguridad social, electorales y militares. La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares establece funciones como proteger los intereses del Estado y sus ciudadanos, fomentar relaciones comerciales y amistosas, y proveer servicios como pasaportes y asistencia. La ley ch

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FUNCIÓN CONSULAR

El artículo primero de la Ley Consular Nº 19.268 indica que “la labor consular, como
servicio público a la ciudadanía, implica el adecuar las actividades tradicionales a
los principios de simplificación administrativa, modernización tecnológica y pleno
respeto a los derechos y dignidad de los compatriotas, así como la protección y
promoción de sus intereses en el exterior. Sobre estos principios deberá cimentarse
la tarea del Cuerpo Consular nacional.”

Las funciones consulares se pueden agrupar en:

A) Funciones políticas;

B) Función de asistencia;

C) Protección Consular;

D) Funciones administrativas;

E) Funciones en materia de derecho privado;

F) Función notarial;

G) Funciones de carácter procesal;

H) Funciones de conciliación y arbitraje;

I) Función comercial;

J) Funciones en materia de navegación, marítima y aérea;

K) Funciones en materia de emigración y establecimiento;

L) Función en materia de seguridad social;

M) Función en materia electoral;

N) Función en materia de servicio militar.

Además, La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, en su artículo 5


prevee las funciones que los funcionarios consulares deben desempeñar.

Ellas son:
“a) proteger en el Estado receptor los intereses del Estado que envía y de sus
nacionales, sean personas naturales o jurídicas, dentro de los límites permitidos por
el derecho internacional;

b) fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales, económicas, culturales y


científicas entre el Estado que envía y el Estado receptor, y promover además las
relaciones amistosas entre los mismos, de conformidad con las disposiciones de la
presente Convención;

c) informarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de la


vida comercial, económica, cultural y científica del Estado receptor, informar al
respecto al gobierno del Estado que envía y proporcionar datos a las personas
interesadas;

d) extender pasaportes y documentos de viaje a los nacionales del Estado que


envía, y visados o documentos adecuados a las personas que deseen viajar a dicho
Estado;

e) prestar ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía, sean personas
naturales o jurídicas;

f) actuar en calidad de notario, en la de funcionario de registro civil, y en funciones


similares y ejercitar otras de carácter administrativo, siempre que no se opongan las
leyes y reglamentos del Estado receptor;

g) velar, de acuerdo con las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los
intereses de los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o
jurídicas, en los casos de sucesión por causa de muerte que se produzcan en el
territorio del Estado receptor;

h) velar, dentro de los límites que impongan las leyes y reglamentos del Estado
receptor, por los intereses de los menores y de otras personas que carezcan de
capacidad plena y que sean nacionales del Estado que envía, en particular cuando
se requiera instituir para ellos una tutela o una curatela;

i) representar a los nacionales del Estado que envía o tomar las medidas
convenientes para su representación ante los tribunales y otras autoridades del
Estado receptor, de conformidad con la práctica y los procedimientos en vigor en
este último, a fin de lograr que, de acuerdo con las leyes y reglamentos del mismo,
se adopten las medidas provisionales de preservación de los derechos e intereses
de esos nacionales, cuando, por estar ausentes o por cualquier otra causa, no
puedan defenderlos oportunamente;

j) comunicar decisiones judiciales y extrajudiciales y diligenciar comisiones


rogatorias de conformidad con los acuerdos internacionales en vigor y, a falta de los
mismos, de manera que sea compatible con las leyes y reglamentos del Estado
receptor;

k) ejercer, de conformidad con las leyes y reglamentos del Estado que envía, los
derechos de control o inspección de los buques que tengan la nacionalidad de dicho
Estado, y de las aeronaves matriculadas en el mismo y, también, de sus
tripulaciones;

l) prestar ayuda a los buques y aeronaves a que se refiere el apartado k) de este


artículo y, también, a sus tripulaciones; recibir declaración sobre el viaje de esos
buques, encaminar y refrendar los documentos de a bordo y, sin perjuicio de las
facultades de las autoridades del Estado receptor, efectuar encuestas sobre los
incidentes ocurridos en la travesía y resolver los litigios de todo orden que se
planteen entre el capitán, los oficiales, los marineros, siempre que lo autoricen las
leyes y reglamentos del Estado que envía;

m) ejercer las demás funciones confiadas por el Estado que envía a la oficina
consular que no estén prohibidas por las leyes y reglamentos del Estado receptor o
a las que éste no se oponga, o las que le sean atribuidas por los acuerdos
internacionales en vigor entre el Estado que envía y el receptor.”

EJERCICIO DE LAS FUNCIONES NOTARIALES POR PARTE DEL CÓNSUL

Estas funciones se basan en el Principio de Cooperación que debe existir entre el


Estado acreditante, el cual es el Estado que envía a un cónsul, Y el Estado receptor,
que es el que recibe a dicho cónsul.

Como mencionamos anteriormente, el artículo 5 de La Convención de Viena sobre


Relaciones Consulares, en su literal f, indica que una de las funciones del cónsul es
“actuar en calidad de notario, en la de funcionario de registro civil, y en funciones
similares y ejercitar otras de carácter administrativo, siempre que no se opongan las
leyes y reglamentos del Estado receptor.”

Cuando refiere a su actuación como notario, quiere decir que tutela la fe pública,
otorgando autenticidad y fuerza probatoria a los actos que realice, al igual que lo
hacen los escribanos públicos. Pero las funciones notariales de los cónsules, están
reguladas por la normativa de cada Estado, ya que cada uno le da a su cónsul un
determinado cuerpo normativo el cual va a regir cada acto que realice en el Estado
receptor, y la eficacia de los mismos.

Nuestro ordenamiento interno, a través de la Ley 19.268 regula las funciones que
pueden realizar los cónsules de nuestro país.

El artículo 28 de esta ley, en su literal c, d y e indica que algunas de las funciones


son:

“c) Instrumentar y autorizar los documentos públicos que se indican en el presente


literal, rigiéndose en todo lo pertinente por las leyes, decretos y acordadas
reglamentarias aplicables a la función notarial; en el ejercicio de tal función, los
funcionarios consulares solamente podrán autorizar actos jurídicos unilaterales tales
como poderes, testamentos, declaratorias, reconocimiento de hijos naturales y
aceptación o repudiación de herencias, actas de declaración y/o comprobación de
hechos y certificaciones.

La individualización de los otorgantes se acreditará con los documentos oficiales


identificatorios que el funcionario consular estime pertinentes, y en lo demás se
estará a las declaraciones que aquellos efectúen, de cuya legitimidad y veracidad
solo ellos serán responsables.

d) Traducir los documentos emanados del Estado receptor destinados a surtir efecto
en la República, siempre que conozcan el idioma respectivo. En caso de no conocer
el idioma y que en la República no exista traductor público ni idóneo de la lengua de
que se trate podrá, previa autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores,
intervenir la traducción realizada por traductor público de su jurisdicción. A falta de
este último, también podrá intervenir la efectuada por un idóneo.
e) Intervenir los documentos emanados del Estado receptor destinados a surtir
efectos en la República, en los casos necesarios considerando la adhesión de la
República al Convenio de La Haya, de 5 de octubre de 1961, Suprimiendo la
Exigencia de Legalización de los Documentos Públicos Extranjeros.”

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