La lucha interna de Lilith
La lucha interna de Lilith
no lo sabemos, llamado LIlith. Lilith ama los árboles, él quería ser un árbol, sobre todo un
sauce, sereno, hermoso, que da y recibe vida. Tiene los ojos desamparados pero su voz es
idealista, no le gustaba su cabello rojo, un color intimidante, que representa la pasión y el valor,
todo lo que él no lograba ser, pero ama sus ojos verdes, como las hojas de los árboles.
Siempre trataba de seguir su rutina, su monótona rutina; se levantaba, no desayunaba porque
nunca tenía apetito, se vestía, se peinaba, no hacía nada más además de ir a la escuela ya que
no tenía ni la energía ni la motivación suficiente, se bañaba 3 veces por semana y se lavaba los
dientes cuando se acordaba, iba a la escuela, se sentaba, escuchaba la clase y si era un buen
día hacia las tareas, en verdad no prestaba mucha atención, estaba todo el tiempo imaginando
cosas, nadie sabe qué cosas, ni siquiera él, en los recreos iba a la biblioteca a leer libros que
tampoco entendía, cuando llegaba a su casa dormía y la rutina se repetía.
Comenzó su nuevo día, como siempre, llegó a la escuela y aún no empezaba la clase de
matemática, pero había una diferencia, al lado de su puesto se encontraba una chica bastante
baja (para Lilith, ya que mide 1.67cm) tonificada, con pelo corto y desordenado, estaba
totalmente emocionado jugando con un aqua ring.
Era temprano, aun no empezaba la clase y les demás niñez estaban jugando y hablando fuera
del aula, se encontraban los dos solos, para lilith fue uno de los peores momentos de su vida,
no sabía qué hacer, estaba en una sala gigante junto con una niña la cual se sentaba
justamente al lado suyo por lo que obligatoriamente tendrían que hablar, le rezó a todos los
dioses y santos (es ateo, pero su desesperación era tal para romper todas sus creencias) para
que esa chica iniciara conversación, en en medio de su ‘’crisis’’ escucha una suave y dulce
voz.
Hola! ¿Cómo te llamas? - dice la chica.-
eh…Lilith. -dice tímidamente con una voz suave.-
-Oh, yo Alexa, me dicen alex, lindo nombre.-
…
(Casi un minuto después.)
-¿Y cómo estas?- Dice alex un poco nerviosa, tratando de salvar la conversación,adivinando
que lilith es incomepetente para esas cosas-
-Oh. Yo bien-
-Bien también, algo nerviosa ¿cómo son los niños de esta clase?- dice alex, no demostraba su
nerviosismo ya que tenía una cara bastante despreocupada.
-No sé… no hablo mucho con elles, pero no me molestan y la convivencia es buena, sin
embargo están los niños problemas y todos son bastantes ruidoses, pero son niñes…- dice
Lilith hablando tal como un abuelo, hablando de elles como niñes, cuando él también era uno.
A Alex le pareció algo raro y hasta un poco molesto, no le prestó atención.
-Que bueno! y ¿qué te gusta? ¿Qué te gusta hacer?-
-mmmh, dormir, creo que dibujar y no sé qué más.- Dijo lilith sin darle mayor importancia el
rumbo de la conversación, a Alex le pareció muy sosa esa respuesta, esperaba más y ni
siquiera le pregunto a ella que le gustaba, quedó en duda si él no quería seguir la
conversación, si simplemente no sabía cómo o si sería muy ególatra hablar sin que le
preguntaran, aunque no pareciera, estaba muy confundida, pero decidió tratar de revivir la
conversación .
Por parte de Lilith no se había dado cuenta y realmente tampoco le importaba mucho.
- Bueno, a mi me gusta el atletismo, los deportes en general, las matemáticas, ver pájaros y
estar en la naturaleza- Dice Alex orgullosa.
-a mi también me gusta mucho la naturaleza.-
- Por cierto ¿Sabes que toca ahora?- dice Alexa.
- Creo que lenguaje, tenemos que leer un libro, pero probablemente tu no lo tengas que leer,
eres nueva.-
-eh, si, supongo.-
sonó la campana y fueron muches niñez corriendo a clases, gritando y jugando, al llegar todes
conversaban y se pasaban la tarea, Alex, que al parecer ya había terminado de conversar, fue
a saludar a un grupo de chicas.
Al llegar la profesora, Alex se sentó al lado de Lilith.
-que lindo tu dibujo ¿me dibujas?- susurro Alex al ver los garabatos que hacía Lilith.
-Después.- Dice Lilith sin susurrar, no se dio cuenta. -okeokei- dice Alexa susurrando.-
Pasaron los días, era lunes y el miércoles había un examen que definiría su promedio en
inglés, estaba desesperado, no había hecho nada ni estudiado nada, le importaba mucho pero
se sentía impotente, no sabía qué hacer, en vez de estudiar se quedó llorando en su cama
pensando en cómo podía ser tan flojo que ni siquiera tenía el poder de estudiar.Martes Pasó un
día más en la escuela, no hablo mucho con Alexa pero se saludaron, llegó a su casa, se tomó
un té y estaba escuchando a Lisa Ono, imaginando cómo sería su vida ideal mientras sonaba
el coro de "besame mucho" levemente ¿como sería mi vida ideal? Se preguntaba, mmmm... Tal
vez sería más feliz si fuera más productivo, sueño con ser alguien, alguien reconocido, se
imaginaba él siendo el vocalista de un grupo musical, atractivo y talentoso. Después se imaginó
a él siendo un actor. Entre tantas fantasías se quedó dormido. Se levantó a las 19:00, ya había
dormido aprox 3 horas y no se quería levantar ¿Que hago ahora? Su padre abre la puerta de la
pieza. -Hola- Le dice -Hola-. Le responde. -Estas bien?- Dice el padre. -si.- contesta. -¿tienes
hambre? -No. Fin de la conversación, cierra la puerta y probablemente esa sea la mayor
interacción que tendría hasta el siguiente día. Lilith tomó su celular y sin darse cuenta ya eran
las 1 am, Lilith no podía dormir y se quedó pensando en que será de Alexa ¿Le hablaría
mañana? Tenía ganas de hablarle aunque casi no la conocía. Poco a poco como todos los días
se empezaba a recordar que no había hecho nada en toda la semana, tampoco quería hacer
algo, no recordá hace cuánto tiempo había hecho algo que le gustará, tampoco recordaba que
le gustaba. LA PRUEBA DE INGLÉS, recordó la prueba ingles, desesperado y desamparado,
no sabía qué hacer, se sentía pequeño, muy pequeño, que algo lo atormentaba y ¿cual era la
única salida de allí? lo unico que veia posible era la muerte, era su única salvadora segun el,
por que que otra opcion tenia, no podia hacer nada y no estaba en control de su propia vida, tal
vez… si quedara en lo más profundo del mar seria la solucion a su incertidumbre.
Miércoles, 08:00 am, estaban casi todos los alumnos en la sala, Lilith posiblemente el más
nervioso, en medio del examen salieron las lágrimas, pidió ir al baño, era lo único que
quedaba.
Lloraba y lloraba, su cuerpo pedía ayuda, el corazón se le salìa por la boca, iba tan rápido que
pensó seriamente que eran sus últimos minutos de vida, salieron sollozos y gritos en silencio
pidiendo escapar, quería salir de su cuerpo, no podía con ese cuerpo, solo necesitaba
arrancarse las costillas y salir volando de ese lugar.
Se enterraba las uñas en la piel porque sentía que no podía con todo lo que se le venía
encima, era una energía muy grande, algo que no podía controlar, empezó a llorar muy fuerte,
votó lo que venía guardando desde hacía mucho tiempo, en medio de sus lágrimas escuchó
unos pasos. Era Alexa, tocó la puerta del cubículo en el que estaba Lilith.
¿si? -Dijo suavemente Lilith, estaba cansado de llorar.-
¿Estás bien?¿Quieres que llame a alguien? -Dijo Alexa con una voz serena, preocupada y
confortable, muy parecida a la de una madre-
-No lo sé, eh…¿si?- Dijo muy confundido, no sabía qué era lo que iba a pasar, se esperaba lo
peor.
-Okey.- Alexa fue a buscar a alguna inspectora, no encontró a nadie por lo que llegó la maestra
Elisabeth, la profesora de historia, solo que sin Alex.
-¿Cómo estás cariño?¿Puedo abrir? .- Pronunció Elisabeth. Lilith no sabía si estaba soñando,
pero se sintió tan querido al saber que 2 personas le hablaron de manera tan cariñosa.
-Sí.- respondió entre lágrimas. Abrió la puerta y frente suyo estaba la señorita Elisabeth, con
una gran cara de preocupación le preguntó -¿Cómo estás?-
-un poco mal.- al pronunciar la última palabra se desbordó en llanto. La señorita Elisabeth
solamente le abrazó, con eso bastó para que en unos minutos más Lilith se tranquilizara.
-Ahora que te calmaste ¿que te pasó?-
-no sé, solo yo, yo, yo, no puedo, simplemente no puedo.- Lilith dijo esto, con total confianza,
aunque ni siquiera conocía a la profesora, su voz le había hecho sentirse tan cómodo como
nunca, -¿Que pasa? ¿Qué no puedes?- preguntó Elisabeth.
-Hacer la prueba, es demasiado.-
-Entiendo, ¿No estudiaste?-
-si, no estudie- A Lilith poco a poco le salían lágrimas, mientras pensaba en lo patético que se
veía y en lo patético que era
-Oh, ya veo, tal vez pueda hablar con la profesora de ingles y que ella vea que dada esta
situación, por tu salud puedas darla después-
Elisabeth vio las marcas de uñas y sangre por los brazos de Lilith junto con sus antiguas
cicatrices y sintió una gran empatía, le pidió que por favor no lo hiciera más, Le abrazo y a Lilith
le empezaron a salir lágrimas, de nuevo, su ropa y cara estaban empapadas. no sabía si eran
de tristeza, culpa, ternura o emoción, no entendía qué estaba pasando, solo sabía que desde
hace mucho tiempo estaba esperando un abrazo.
La señorita Elisabeth fue a hablar con la profesora de inglés, después de ir a enfermería fue
llevado a donde la psicóloga escolar:
Pasaron las clases y en la salida Alexa volvió a llegar corriendo tras Lilith.
-Oye oye.
-¿Si?- Dijo Lilith.
-¿Me pasas tu número?-
-Ohh, si, encantado- Lilith estaba emocionado, nunca antes le habían pedido su número,
Lilith le dio su número y le preguntó dónde vivía, dio la casualidad de que estaban solo a unas
cuadras de distancia y sus casas no estaban tan lejos de la escuela por lo que decidieron irse
juntos caminando.
-Hoy fue un buen día- Dijo Lilith sin contexto alguno.
-¿por qué?
-Emm, hoy hablé con la maestra Elisabeth y conocí a tú grupo de amigos, también te conocí
más a ti.
-Qué tierno. Dijo Alex algo conmovida por las palabras de Lilith, no pensó que le agarrara
confianza tan rápido.
Lilith se sintió algo avergonzado por lo que dijo, pero sintió que Alex no lo juzgaría , así que se
quedó tranquilo.
-¿Y qué pasó hoy en el baño?
-No quiero hablar de eso.
-Ohh, okey ¿Pero estás bien?
- Sisas, estoy mejor, oye y lo que dijiste a Greg me pareció genial, yo nunca podría haber dicho
eso.
-Si, solo que soy muy impulsiva cuando hablo, esta vez me jugó en contra y van a llamar a mi
mamá.
-Ohh, que mal, pero al menos te pudiste defender.
-Si, realmente es terrible tener que lidiar con esos comentarios día y noche, los hombres me
tienen harta.
-Me pasa lo mismo pero al revés.
-¿Como al revés?
-Siempre tengo que lidiar con comentarios de lo flaco que estoy.
-Odio tanto esos comentarios, por cierto ¿Eres niña o niño?
- Solo soy Lilith, pero prefiero que mis pronombres sean masculinos.
-¿Entonces eres niño?
-No.
-Oh, okey- Alex realmente no entendía a lo que se refería pero lo intento comprender y aceptar,
pero le pareció algo raro tratar a alguien con pronombres masculinos y nombre femenino.
Siguieron hablando con la misma dinámica, Alex le contaba toda su vida a Lilith y el respondía
con respuestas cortas y precisas, Conversaron sobre muchas cosas, por ejemplo. El sueño de
Alex era ser deportista y tener una cafetería de postres saludables, por parte de Lilith… Bueno,
él no tenía ningún sueño de vida.
Llegaron a sus respectivas casas y Lilith llegó pensando que no tenía ningún sueño, que no
tenía ningún talento ni vocación, se quedo pensando en eso, en cuanto lo que hizo fue llegar a
casa y escuchar música encerrado en su cuarto, estaba muy cansado, todos los
días llegaba medio muerto a su casa, sentía que estaba en un barco a la deriva, no sabía quién
era ni para qué servía, el normalmente no pensaba en eso, lo ignoraba, era una semilla de
rencor y tristeza que lo iba llenando cada vez más y él no sabía qué hacer con ella, ese día
después de hacía mucho tiempo se sintió emocionado al hablar con alguien aunque no lo
demostrara, todos los días se sentía así, alguno más que otros ¿por que no puedo ser cómo
les demás? se preguntaba, todo era tan fuerte, eran tantas cosas y nada al mismo tiempo,
pensaba que él no podía, no podía con nada, no podía con su futuro, tampoco con sus
relaciones y lo único que le quedaba era llorar, lamentarse y hacerse daño, ese día fue genial
pero al ver como las otras personas podían ser felices lo llevaba a despreciarse cada vez más,
fue al baño, rompió su sacapunta en dos y empezó a trazar cosas en su piel, siempre eran
superficiales, le daba miedo hacerse algo más profundo, pero se sentía culpable de hacerlo y
no hacerlo, se sentía culpable de hacerlo porque según él no tenía motivos suficientes para
sentirse mal, pero también culpable de que no ser lo suficientemente cruel, él merecía que le
doliera más, que le sangrara mas, que su cobardía era patética, que si lo iba a hacer que lo
hiciera bien , no como todo que siempre lo dejaba a medias.Las lágrimas caían y caían, gritaba
y se golpeaba, su respiración era cada vez más rápida, no sabía cómo parar, después de estar
tanto tiempo no se había dado cuenta de que sus cortes fueran tan graves, cuando pronto
escucha la puerta de su pieza abrirse, lo inundó el pánico, no podía limpiar tanta sangre en tan
poco tiempo, se sentía mareado de tanto llorar y sangrar.
-¿Alo?¿ Hija?- dice el padre de Lilith.
Lilith se asustó y se escondió en la bañera pensando que así iba a desaparecer, sentía que
estaba en un sueño, que eso no era real, que no le podía pasar, en lo que se había convertido
y en lo furioso que estaría su padre.
escucho la puerta del baño abrirse . Ya no eran los gritos de Lilith, ahora era un llanto de
silencio y desesperación.
-¡¿LILITH?! ¿QUE TE PASO?¿QUÉ MIERDA ESTÁ PASANDO?- El padre de Lilith abrió
inmediatamente la cortina de la bañera. Se encontró a Lilith en pose fetal. Las manos
temblorosas del padre levantaron y abrazaron a Lilith, Lilith estaba perdiendo la conciencia.
Cuando llegaron al hospital le dijeron al padre de Lilith que le tenían que internar en psiquiatría,
el no lo pudo creer, que su hija, su tranquila y perezosa hija que siempre estaba callada, que
según él vivió la mejor vida por que pensaba que siempre estaba relajada, ese cambio tan
abrupto, no entendía, para él los psicólogos son para los locos y su hija era normal. Empezó a
llorar, sus lágrimas caían sobre la cara de Lilith y al ver la cara de su preciada hija solo se le
vino a la mente ¿Que hice mal?
Lilith se despertó unos minutos después de llegar al hospital, vio su brazo con puntos y a su
padre llorando, se sintió tan culpable de hacer a un hombre tan estricto y rígido como su padre
llorar. Le dijeron que estaría hospitalizado, no entendía si estaba en un sueño, en un
-No voy a comer.- Dijo la misma chica que estaba en la pieza, pero en otra mesa.
-Tienes que comer- Dijo rígidamente una TENS.
-Me siento mal- Dijo la chica.
-No quiero ser pesada contigo, solo intenta comer, sabes que no te puede saltar comidas- Dijo
la teens
-Dije que no voy a comer.-
Pasaron unos 10 minutos de discusión, todes estaban mirando, nadie quería ver eso de
nuevo.
-DIJE QUE NO VOY A COMER, Y USTEDES QUE MIRAN - La chica votó el plato y salió
corriendo al baño.
La teens estaba cansada, no quería hacerlo pero tuvo que llamar a todo el personal.
El personal la tuvo que sacar del baño, ella no se dejaba, el sentimiento de vulnerabilidad que
sentía al que tuvieran que llevar y amarrar se convirtió en desesperación.
-SUELTENME HIJOS DE PUTA, SUELTENME, ES MI CUERPO, YO HAGO LO QUE QUIERO,
SUÉLTENME.- Gritó la chica entre llanto y desesperación, se movía y luchaba contra los
enfermeros, le pegó a uno y rasguño al otro, estaba devastada, la tuvieron que dormir.
Lilith estaba impactado, no esperaba encontrarse eso, entendía a la chica de no querer comer
¿pero hasta ese punto?
-¿Es así todos los días?- Lilith dijo angustiado, no pensaba poder soportar escenarios como
este..
-Más o menos- dijo Mateo. Mientras se tapaba las orejas con las manos y cerraba los ojos,
también estaba afligido por la situación.
Terminaron de almorzar, Lilith y Aiko se fueron a la pieza de Mateo, podían ir a las suyas ya
que estaban conteniendo a la otra chica.
-¿Cómo estás Lilith? Dijo Mateo de manera preocupada.
-ehh, bien, creo-
-¿Por qué llegaste acá? Le pregunto.
Lilith sentía un poco más confianza con Mateo, era muy amable y decía las cosas con cuidado,
a diferencia de Aiko que decía las cosas sin filtro.
-Cortes-
- Entiendo, yo también ¿Tomás pastillas?-
- La verdad que no.-
-¿Es tu primera vez acá?- Lo dijo cómo si fuera normal, algo de todos los días.
-sí…¿Tu también?-
- Es mi octava vez acá-
-oh- Lilith seguía confundido, nunca había estado en un ambiente tan… No podría describirlo.
Luego de eso hablaron sobre los gustos de les demás, Mateo es jardinero, Aiko es bailarina, y
Lilith…Es Lilith, mientras Lilith trataba de procesar como una chica de trece años estuviera ahí
por drogas, pensando que su razón era estúpida y que no tenía derecho de sentirse mal a
comparación de los problemas de les demás.
Por otro lado Mateo que ya estaba apunto de cumplir diecisiete años,
-¿Cómo fue que llegaron acá?- Pregunto Aiko.
-Es una larga historia, en pocas palabras, una crisis.- Dijo Matheo
- Pero digo ¿llegaste en ambulancia? ¿Quién te trajo?-
-Oh, mi madre, pero prefiero hablar de otra cosa ¿salgamos?-
Salieron al pequeño patio que había, habían otres 3 chiques jugando cartas, Aiko fue a jugar
con elles.-
Lilith y Matheo se quedaron mucho tiempo conversando, Lilith tenía mucha curiosidad de por
qué estaba allí Matheo, así que Mateo le empezó a explicar porqué había llegado allí.
-No se si me entiendas, yo creo que sí, pero llega un punto en el que siento tanta ira, siento
que la única solución es morirme yo o matarlo a él, y bueno, me descubrieron de nuevo, doy
tanta vergüenza, ya voy a ser un adulto y sigo siendo una carga para mi madre, no entiendo
por que me quiere dejar viviendo, ella sabe que ya no aguanto más, debería ser ilegal dejarme
viviendo en circunstancias tan deplorables.-
-Ohh, creo que entiendo.- Lilith no sabía como reaccionar a tal respuesta, quería ayudarlo pero
no sabía cómo.
Mateo solo soltó una pequeña risa.
-¿Porque te ries?-
- es que eres tan tan tierno-
-¿Qué?
-Nada, solo pienso que eres tan tierno que me dan ganas de abrazarte hasta romperte los
huesos.-
Lilith no sabía que decir delante de tales palabras, sólo se quedó pensando en el lado bueno,
por lo menos a alguien le parecía tierno.
-En fin ¿Qué música vas a poner?- Preguntó Mateo
-Ehh ¿Lana del rey? - A Lilith le daba vergüenza decirle que le gustaban los boleros, así que
dijo lo primero que se le vino a la mente.
-Me ENCANTA.- Dijo Mateo, estaba emocionado de conocer a alguien que también le gustará.
-La verdad que no la escucho tanto,,-
Después de escuchar esto Mateo le empezó a explicar toda la discografía y cronología de los
discos, a Lilith se le hizo muy lindo escucharlo hablar tan emocionado cómo un niño,
aunque no entendía mucho, el siempre la escucho por el sonido, no por la letra, pero le era
interesante escuchar a Mateo, sus conversaciones eran interesantes, eran muy parecidos,
aunque le seguía haciendo ruido lo que había dicho antes.
-Y tú Lilith ¿por que llegaste acá?-
-Ya te dije, por cortes.
- ¿No te incomoda si te pregunto por qué?
-Como tu dijiste antes, es complicado, pero a veces siento que realmente no sirvo para nada y
es un sentimiento muy grande, no sé cómo describirlo y no tengo amigos, o sea, hoy hable con
chiques, aun no son mis amigos, pero me cayeron muy bien, solo que soy un estupido que no
pudo contener sus impulsos y ya no les podré hablar.- Dijo esto mientras apretaba su puño
tembloroso, estaba furioso, a punto del desborde.
Lilith no había hablado tanto con alguien desde hace mucho tiempo, era raro desahogarse, y
mas con un desconocido
-¿Quieres un abrazo?- Mateo procedió a abrazar a Lilith, era un cálido abrazo, muy parecido al
de Alex, Lilith lloraba tal como un niño pequeño en los brazos de una solidaria madre.
-Te entiendo, estoy igual, pero si me permites podremos afrontarlo juntos.-
Lilith estaba muy agradecido.
-Yyy ¿Te puedo preguntar acerca de tu género?
-Emm. si? La verdad que no sé, solo soy Lilith, pero me incomoda mucho mi cuerpo.
-Te entiendo, me ha pasado, sobre todo ahora, que no tengo mi binder.
- ¿Qué es eso?-
-Binder, es cómo una prenda que ocupo para ocultar los pechos.-
-¡¿Eso existe?! ¿eres trans?.
-Si, si existe, y si si lo soy, por eso entiendo-
-¿Tú también sientes que no encajas en tu cuerpo?
-Si, es horrible. dijo soltando un suspiro
- A veces me pasa que cuando veo a un chico lindo por la calle solo me pregunto por qué no
puedo ser cómo el, igual de lindo que él, de hecho me paso al verte a tí.
-Ese fue el mejor cumplido que me han dicho, pero si, también me pasa. Cuando me veo al
espejo solo entra una desesperación pensando en por que no puede ser aceptado como
hombre, por que nadie me ve como tal.- Dijo Mateo.
-Nunca pensé en encontrar a una persona tan igual a mi.
Pasaron la horas y cada vez empezaron a abrirse más, Lilith estaba emocionado, sentía que
era la única persona con la que encajaba, tenían tanto en común, alguien con quien compartir
heridas y ser comprendidos, ese día hablaron tanto que llegó a ser agotador.
Se hizo muy tarde por lo que tuvieron que ir a dormir a sus respectivas piezas, Lilith entró de
nuevo a la deprimente pieza del hospital psiquiátrico, a su lado estaba la cama en la que
dormía la chica de la comida, le dio tanta pena verla, tan delgada y moribunda, con grandes
ojeras y muy poco pelo, atada a manos y pies.Y al otro lado Aiko jugando con un cubo rubik.
Ya era tarde y les habían dado las pastillas a todes les pacientes, Lilith era el único al que no le
daban, Se acostó viendo el gran techo vacío, aunque las luces de la pieza estuvieran
apagadas, las del pasillo seguían prendidas, cosa que le molestaba mucho, intentaba dormir,
pero no podía ¿Que estoy haciendo aquí? Se preguntaba, sentía un gran temor por pensar que
pasaría el día siguiente.
-¿Estás dormido?- Dijo Aiko
-No, pero no hables muy fuerte que podemos despertar a la otra.
-No te preocupes, esta drogadisima.
-¿drogas?
-Le dan medicamentos cuando los chicos están demasiado alterados, se llaman s.o.s.
- ohh…
-Yo me descompensada solo para que me den un lorazepam.- A Lilith le pareció una falta de
respeto que dijera eso, pero a veces piensa lo mismo.
Después de unas horas Lilith logró dormirse, Se despertó a las 6 am cuando le fueron a sacar
los signos vitales, los enfermeros pretendían que siguiera dormido, pero su sueño era muy
liviano.
Se quedó mirando el techo pensando en todas las cosas que podía haber hecho afuera o si
alguien lo extrañaría, miraba la ventana, tenía un sentimiento de acogida, tal vez allí podría
hacer amigos, tal vez allí la gente le entendería, tal vez allí recibiría ayuda. No hizo mucho más
ya que no quería despertar a les demás.
Ya a las 08.00 am Llegaron les enfermeros con medicamentos, levantando a sus compañeras y
diciéndoles que tenían que hacer la cama.
-¿Cómo estás Lilith?- preguntó una señora que parecía ser una enfermera.
-Bien ¿Y usted?
-¡Muy bien! Me presento, me llamó Susy y seré tu psicóloga.
-Oh.
-Ahora tenemos que subir a mi oficina donde te haré unas preguntas junto con el psiquiatra,
pero no te preocupes, puede ser nuevo para tí pero nos ayudará a conocerte.- Le tomó de la
mano y salieron por la gran puerta blanca, subieron a la oficina, tenía piso de madera oscura y
las paredes eran color crema, al entrar se veía un sillón beige al fondo habían muchos juguetes
con figuras y texturas extrañas, peluches con distintas caras, algunos instrumentos, y un señor
sentado en frente de una mesa madera con un computador.
El doctor al verlo entrar junto con la psicóloga puso una cara de alegría y dijo
-Buenos días! ¿Tú eres Lilith?-
-Sí.- dijo muy seriamente.
-¿dónde prefieres sentarte?- Lilith se sentó en la silla frente al doctor, diciendo permiso
tímidamente.
-Supongo que Susy ya se presentó, yo soy el Doctor Eliot, un gusto ¿Tú eres Lilith?
-Si.-
- Cuéntame de ti ¿Cuántos años tienes? ¿Por qué llegaste aquí? ¿Cómo te gusta que te
traten?
-Ehh, tengo catorce años, me gusta que me traten de él y llegué aquí por cortes.
-cuéntame acerca de los cortes ¿Por que lo hiciste?
-emm, no sé cómo explicarlo.
-¿Estábas desesperado, te sentías solo, decepcionado, frustrado?
-todas las anteriores.-
-¿Tenías una sensación en el cuerpo antes o después de hacerlo?¿O alguna emoción que
quieras mencionar en específico?
-eeh, me latía el corazón rápido después de hacerlo, tenía escalofríos, asco, miedo y
eso…creo.
-¿Te dolió hacerlo? ¿Te gusta hacerlo?
-Si, pero poco, me gusta ese tipo de dolor.
-Tuviste una situación que te llevó a hacerlo ¿Fue impulsivo? ¿o lo venías queriendo hacer
desde hace un tiempo?
-Las dos, siento que me lo merezco.
-¿Merecer qué?
-Dolor.
Lilith intentaba hacer lo mejor posible para ser ayudado, aunque no quería, no sabía cómo
explicar lo que sentía pero el doctor junto con la psicóloga pudieron hacer que se soltara más y
más, Lilith no voto todo ni se desahogo con el, solo le contó lo que pasó, fue bastante aburrido
pero era muy loco, nunca pensó estar en esa situación.
Lilith volvió a bajar, entrando al pabellón, fue Aiko corriendo a saludar a Lilith junto con la chica
de la comida que estaba a un lado.
-¡LILITH LLEGARON LOS TERAPEUTAS!
-¿Ah?
-Los terapeutas ocupacionales, en la mañana hacemos juegos y bailamos zumba ¿Vienes?
Justo antes de que Lilith respondiera que no entró un joven.
-¿Tú eres Lilith?-
-Si.- Ya estaba cansado de que le preguntaran cómo por sexta vez en el día.
-Ven que te tengo que tomar unos exámenes.- Dijo el joven (que es nutriologo), lo llevó a la
estación de enfermería, le sacaron algunos exámenes y datos, entre ellos el peso, Lilith estaba
muy bajo su peso ‘’ideal’’ por lo que le dijeron que por un tiempo no podía hacer ejercicio y que
le iban a dar una dieta hipercalórica, a Lilith no le importo lo del ejercicio pero le molesto lo de
la comida, no por que le dara miedo subir de peso, sino porque le daba asco comer,
simplemente nunca tenía apetito.
Todes les demás se fueron al segundo patio, que es un patio que solo se puede ocupar para
ese tipo de actividades. Lilith y la chica de la comida se quedaron soles.
-Hola ¿cómo estás? ¿Lilith?
-Si, Lilith, estoy bien, creo.
-Oh, yo soy Michell, por cierto, me encanta tu suéter.-Lilith llevaba un suéter azul marino con
estrellitas, Michelle llevaba un vestido de broderie con un abrigo rosa que combinaba muy bien
con su piel negra.
-¿Tienes hambre?- preguntó Michell
-Un poco.-
Michell llevó a Lilith a la pieza a darle una sorpresa, en el hospital no dejaban entrar chocolate
por lo que los tenía dentro de su almohada. Estaba emocionada por compartir. Le dio a elegir, a
Lilith le gusta el chocolate amargo, cogió uno con mucha felicidad ¿Por que no te comes uno
tú?- Lilith preguntaba aunque sabía la respuesta, pero pensó que podría ayudarle.
-No tengo hambre.-Dice Michelle.- No has desayunado.- Responde Lilith-
-Voy a comer después, no te preocupes. Por cierto ¿No te sientes raro al estar aquí?
-¿Raro?- dijo Lilith que entendía la pregunta y al mismo tiempo no, no estaba seguro de a lo
que se refería.- Si, o sea, los colores, las personas, es cómo estar en un sueño, todos los días
sueño estar en mi casa pero cuando estoy en mi casa sueño en estar aquí.
-Totalmente, es raro no poder escuchar musica cuando tú quieres y no poder hacer ejercicio,
aunque tampoco quiero
- ¿Tu también estás aquí por TCA?-
-¿Que es eso?-
-trastornos alimenticios, cómo la anorexia.-
-No.- Dijo Lilith aunque sabía por qué Michell lo supuso.
-Perdón, perdón si te ofendí. -Dijo Michell con una voz aguda y muy avergonzada- No lo quería
decir así, pensé por que no puedes hacer ejercicio…-
-No te preocupes lo entiendo, debe ser difícil, pero se podría decir que tengo problemas con la
comida.
-¿Por qué?- Dice Michel.
-Se me olvida que tengo que comer, no me da hambre, y aquí me presionan para que coma.-
Responde Lilith
-Me pasa lo mismo, solo que ha veces no puedo tragar bien los alimento y eso me desespera-
quedó mirando al piso unos minutos para procesar lo que había dicho y agrego- Cuando me
pasa eso recuerdo que estoy comiendo y cuando pienso en que estoy comiendo me pone más
nerviosa y así un círculo vicioso, pero en fin, no importa.-
-¿Por qué te pone nerviosa comer?- Lilith estaba interesado en intentar entender a Michell, ya
que el nunca se puso nervioso por comer ¿Por que se pondría nervioso por comer? No le cabía
en la cabeza, entendía no querer pero no el tenerle miedo y por otra parte a Michell no le caía
en la cabeza el poder comer sin culpa, realmente no lo entendía.
- La verdad es que no sé, yo tampoco lo entiendo, solo le tengo miedo.- Esa pregunta dejó a
Michell dudosa ¿Por que le tenía miedo? Ya no quería ser delgada pero aún así, no se lo podía
permitir, le generaba frustración no poder controlarlo, todes le dicen lo que tiene que hacer
¿Pero alguien piensa en lo que ella quiere hacer? Ella solo quería controlar algo, lo pudo hacer,
antes de eso pensó que el mejor placer antes de toda comida era la gloria, cuando llegó a su
supuesta "Gloria", vio toda la mierda que había hecho, pero ya no podía salir de allí.
-¿Cuál es tu comida favorita?- Volvió a agregar Michell.
-Las comida italiana, lo gnoquis, o también lo caracoquesos si hay poco presupuesto.
-Eso es muy rico, la verdad es que está en mi top, pero también me gustan mucho las
hamburguesas, hace mucho tiempo que no cómo una.-
-No me gustan.-Dice Lilith. -Ok.- Responde supuestamente enfadada y cortante Michell.
-Pero lo que de verdad me importa ¿Con que salsa los fideos?- Vuelve a decir Michell
-Con pesto, obviamente.
-Aceptable, no es la mejor, pero aceptable. oye y, cuéntame más de ti.- Dice entusiasmada, le
había interesado Lilith, cosa que normalmente no le pasa.
-mmhh, no sé, estoy acostumbrado a no saber que responder a esas preguntas, pero me
gustan los felinos, los árboles, ehh y dibujar.
¿Que te gusta dibujar?-
-mmh.. no se, me gusta pintar paisajes, la verdad es que no dibujo nada muy extravagante,
solo la flores, emm… y perros, gatos y mis propios personajes.
- A mi9 me gustan las historias, me gustaba hacer teatro, lo deje todo. Pero algo que he
descubierto que me relaja mucho es pintar como tu, , pintar cosas, sobre todo mandalas con
lápices de colores, también me gusta un chico, me gusta mucho..-
-¿Quien es?-
-Se llama Matías, es muy inteligente, sabe muchas cosas, lo conocí en teatro.
-¿Y fueron algo?-
-No, estuvimos a punto de ser algo, pero llegué acá y él muy hijo de puta se fue con otra, pero
no me importa, yo sé que él va a regresar a mí. Y a tí ¿Te gusta alguien?
-mmhh, no
Había llegado un carrito con la merienda de la mañana, tocaban manzanas con jugo de sobre,
Lilith y Michell fueron a ver, mientras la señora encargada de entregar la comida ponía las
manzanas en su lugar Lilith le pidió una manzana, era jugosa, dulce, por fuera era roja con
toques amarillos y por dentro totalmente amarilla. -¿Quieres?- Dijo Lilith. Michell no sabía que
decir, le daba vergüenza decir que no, pero también le daba vergüenza comer enfrente de
alguien. déjame darle un mordisco.-responde Michell.-
le dio un mordisco pero al tragar sentía un gran nudo en la garganta, no bajaba, eso la puso
muy nerviosa.
Familia Martinez.