Codice Tepexoyuca - WEB
Codice Tepexoyuca - WEB
Códice Techialoyan
de Santa María Tepexoyucan
y San Jerónimo Acazulco
Alfredo Del Mazo Maza
Gobernador Constitucional
Consejo Editorial
Consejeros
Marcela González Salas, Rodrigo Jarque Lira, Gerardo Monroy Serrano, Jorge Alberto Pérez Zamudio
Comité Técnico
Félix Suárez González, Rodrigo Sánchez Arce, Laura G. Zaragoza Contreras
Presidente
César Camacho
Secretario General
José Antonio Álvarez Lobato
Coordinador de Investigación
Raymundo César Martínez García
Códice Techialoyan
de Santa María Tepexoyucan
y San Jerónimo Acazulco
Estudio
Susana Poleth Sánchez Ramírez
972.01722 Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco / Es-
C699 tudio de Susana Poleth Sánchez Ramírez.— Zinacantepec, Estado de
México: El Colegio Mexiquense, A.C.: Secretaría de Cultura y Turismo
del Gobierno del Estado de México, 2020.
180 p.
Esta obra fue sometida a un proceso de dictaminación académica bajo el principio de doble ciego, tal y como se señala en los puntos 31 y 32 del
apartado V, de los Lineamientos Normativos del Comité Editorial de El Colegio Mexiquense, A.C.
Queda prohibida la reproducción parcial o total del contenido de la presente obra, sin contar previamente con la autorización expresa y por escrito
del titular del derecho patrimonial, en términos de la Ley Federal de Derechos de Autor, y en su caso de los tratados internacionales aplicables.
La persona que infrinja esta disposición se hará acreedora a las sanciones legales correspondientes.
Introducción 9
Anexos 79
Anexo I. Cartografía 81
Anexo II. Figuras 91
Anexo III. Cuadros 104
Apéndices 122
10
Los códices Techialoyan han sido considerados “una subserie anómala
del género de los Títulos”,2 claro, sin pasar por alto sus diferencias,
como el tipo de soporte material o sus características plásticas (Wood,
1998: 172). Para poder establecer la conexión entre ambos tipos de
documentos, primero mencionaremos qué son los Títulos primordiales.
Los Títulos primordiales, de acuerdo con Michel Oudijk y María
de los Ángeles Romero Frizzi (2003: 24), conforman un “género me-
soamericano que ha permanecido a través del tiempo y el espacio
cambiando de forma pero conservando su núcleo: reforzar y proteger
el territorio del pueblo y su identidad”; su finalidad es proteger las
tierras del pueblo, sus autoridades, su templo y su identidad. Se crearon
a partir de documentos antiguos, de los cuales se seleccionaron qué
copiar y qué reelaborar.
Por otro lado, los códices Techialoyan retoman ciertos rasgos de
los códices pictográficos mesoamericanos, como su soporte de láminas
de amate, aunque sin la antigua imprimatura de cal y con pocos ele-
mentos de iconografía tradicional nativa; además, presentan una
clara influencia europea: en su formato, por lo general, de libro, en sus
glosas —en náhuatl— con escritura de tipo bastardilla o grifa, en el
empleo de tintas ferrogálicas y en sus imágenes, en las que se pintaron
elementos relacionados con el arte barroco y el neoclásico (Martínez,
2016: 32).
El estudio del corpus Techialoyan comenzó formalmente con un
hallazgo del bibliófilo e investigador Federico Gómez de Orozco (1933:
311), quien encontró en el fondo de documentos históricos de la Bi-
blioteca del Museo Nacional de México, un volumen intitulado Mexi-
cano en Título [sic]. Al adentrarse en el contenido del volumen se da
cuenta de que pertenece al pueblo de San Antonio Techialoyan, en
el municipio de Calimaya,3 Estado de México, razón por la cual de-
cide renombrarlo como Códice de Techialoyan (Gómez, 1933: 313). Años
después, el lugar de procedencia de este manuscrito sería retomado
para denominar a un corpus mayor de documentos que mantienen
las mismas características.
Estos manuscritos provienen de localidades pertenecientes a los
actuales estados de México, Hidalgo, Tlaxcala y Ciudad de México. Su
contenido central es el altepetl o pueblo de indios: su historia prehispá-
nica, colonial, sus tierras, linderos y barrios (Martínez, 2016: 32).
En cuanto a la relación y diferencias entre Títulos primordiales y
códices Techialoyan, partimos del artículo “El problema de la histori-
cidad de los Títulos y los códices Techialoyan”, de la etnohistoriadora
Stephanie Wood (1998: 167-221), donde profundiza sobre la creación
de ambos grupos y los compara.
2
Algunos autores se pronuncian por esta posición, entre ellos Wood (1998), Harvey (1986)
y Lockhart (1999).
3
Desde la llegada de los españoles, San Antonio Techialoyan estuvo sujeto a Calimaya;
hasta el 16 de marzo de 1847 logró su independencia y se conforma como un municipio autó-
nomo, tal como lo conocemos hoy en día (Colindres, 1999: 81).
11
A manera de hipótesis, se cree que ambos fueron producidos en
talleres, posiblemente fuera de la ley, a petición de las poblaciones;
los encargados de manufacturarlos quizá no tenían muchos conoci-
mientos de las lenguas (Wood, 1998: 176), pero sí grupos de gente
organizada.4 Asimismo, Wood (1989) propone que el responsable de
producirlos y distribuirlos fue un arriero llamado don Diego García
de Mendoza Moctezuma. Recientemente, la investigadora María
Castañeda (2017: 251-274) planteó que es muy probable que este
personaje, junto con un grupo de escribanos y dibujantes, orquestara
el conjunto de códices Techialoyan, con el fin de vender a las pobla-
ciones un escrito que pareciera antiguo e incluyera su historia y terri-
torio, pero era del conocimiento de las autoridades que el contenido
no atendía a la población, aunque don Diego sí se dio a la tarea de
incluir contados datos para atribuirlos a un pueblo específico, como
el santo patrono.
En el aspecto formal, Wood (1998: 168) agrega que los Títulos
fueron hechos con tinta negra en papel europeo y sólo algunos de
ellos fueron ilustrados; en cambio, en los códices Techialoyan se usó
como soporte el amate, y se distinguen por el empleo de tinta negra
para las letras y la sección de imágenes es colorida, un recurso exten-
so dentro de este corpus. Ambos fueron escritos en náhuatl, pero en
los Títulos existen otras lenguas. En su contenido, en ambos tipos de
documentos se registró la historia del pueblo (fundadores, construc-
ción de la iglesia, el bautismo cristiano, congregaciones, etcétera),
pero carecen de orden cronológico y de datos verificables; el discurso
armado intenta legitimar al pueblo, en algunos casos se registraron
datos reales de cada población (Wood, 1998: 168, 180).
De acuerdo con Wood, los Títulos destinan grandes secciones al
establecimiento de límites territoriales y propiedades del pueblo, aun-
que sólo en los Techialoyan abundan las referencias a medidas de los
diferentes tipos de propiedades. Se emplearon en los siglos xvii-xviii
tanto Títulos como códices Techialoyan para presentarlos ante las au-
toridades coloniales, aunque no siempre fueron aceptados como ver-
daderos. Se sabe que algunos, al no ser reconocidos en las cortes,
fueron mandados destruir (Wood, 1998: 170-171).
Los documentos Techialoyan han sido objeto de diversas investi-
gaciones,5 sobre todo porque su análisis crítico permite adentrarse en
la dinámica social de varios pueblos de la Nueva España durante la
época colonial media; aunado a esto, el corpus es tan numeroso que
4
La existencia de talleres para la elaboración de los Techialoyan ha sido planteada por
autores como Galarza (1980), Béligand (1993), Wood (1989 y 1998), Castañeda (2017), Chris-
tensen (1997) y Martínez (2016).
5
Federico Gómez de Orozco (1933 y 1948), Donald Robertson (1959, 1975 y 2011), An-
neliese Mönnich (1974), Fernando Horcasitas (1979), Joaquín Galarza (1980), Herbert R. Harvey
(1986 y 1993), Xavier Noguez (1988 y 1999), Stephanie Wood (1989, 1998 y 2007), María Elena
Maruri C. (1997), Ricardo Nolasco Carteño (2006), Raymundo Martínez (2007), Ethelia Ruiz
Medrano (2007) y Florencio Barrera (2007).
12
prevalece la inquietud de continuar vislumbrando la historia que
guarda cada uno de los 36 documentos6 descubiertos hasta la fecha.
Entre estos se halla el documento objeto de estudio de la presen-
te investigación: el Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan7 o
Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco.8
Este último nombre se debe a que en 2002 los comisarios de bienes
ejidales de San Jerónimo Acazulco mostraron a los investigadores
Xavier Noguez y Raymundo Martínez dos trasuntos del códice (de
1855 y 1869), con los que los ejidatarios amparan su propiedad terri-
torial; así que dichos investigadores agregaron esta segunda localidad
de adscripción al códice. En la presente obra se usará la segunda
nomenclatura, ya que, como se analizará, ambas localidades tienen
una historia colonial entrelazada en su origen; además de que el em-
pleo de este documento, a través del tiempo, ha sido común a ellas.
Actualmente el códice se encuentra resguardado en la colección
de la Fundación Martin Bodmer, en Colonia, Suiza; registrado con la
clave “Cod. Bodmer 902”, bajo el título “Códice de Santa María Te-
pexoyucan” (Béligand, 2013).
La elección de este manuscrito como objeto de estudio se debió a
que se trata de uno de los pocos códices Techialoyan empleado como
prueba instrumental en litigios ante las autoridades coloniales, en un
momento muy cercano al estimado para su elaboración, hacia finales
del siglo xvii y principios del xviii. Además, hay una ausencia de es-
tudios concernientes a este códice, pues aparte del registro del docu-
mento de Donald Robertson y Martha Barton (1975: 275), que lo
sitúan dentro del corpus Techialoyan con el número 7319 (véase
apéndice 1), no existe una investigación que permita conocer no sólo
sus características formales, sino el entorno social, político, legal y
geográfico en el que se gestó.
El objetivo principal de este estudio es relacionar el contenido y las
características del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San
Jerónimo Acazulco con el contexto colonial de ambos pueblos y proponer
elementos para inferir los factores por los que se elaboró el códice.
6
Martínez García (2016: 36-39) refiere que se tienen registrados 58 códices Techialoyan;
sin embargo, acota esta cifra debido a que no todos se conocen o cumplen con las característi-
cas que definen al corpus. Así, descarta cuatro que no se conocen, pero de los cuales existe una
breve mención; dos que no cumplen con los atributos del corpus; siete que sólo se conocen por
fotografías, copias y dibujos, y del resto propone la unificación de nueve códices que forman
parte de otro ya registrado. Como resultado propone la existencia de un total de 36 ejemplares
originales. Un número similar es propuesto por Serralde y Ruz (2015) en su artículo “Los có-
dices Techialoyan y su censo: problemática sobre su número actual”, y también por Martínez y
Ruz (2017), en “Elementos para una redefinición del corpus Techialoyan”.
7
A lo largo de esta investigación se encontró el uso de tres escrituras para la palabra. En
el códice se refiere como Tepexoyucan. En documentos oficiales actuales se consigna como
Tepezoyuca. Mientras que es más usual encontrarlo como Tepexoyuca. Por tanto, el lector
encontrará las tres formas, según se asiente como copia textual, ya sea recogida de documen-
tación oficial o simplemente como la usan los pobladores.
8
Robertson y Barton (1975: 275), en el “Catalog of Techialoyan manuscripts and paintings”,
lo nombran “731. Tepexoyucan, Santa María”; Noguez y Martínez (2009) lo identifican como
“731. Tepexoyucan, Santa María y San Jerónimo Acazulco”, y Béligand (2013), para la Cologny,
Fondation Martin Bodmer, lo designa como “902: Códice de Santa María Tepexoyucan”.
9
A partir de aquí denominado Códice Techialoyan TA731.
13
Esto último constituye una interrogante constante en el estudio de
tales documentos pero parece que predominan cuatro posturas en
torno a su creación. En primer lugar se sugiere su elaboración en un
contexto meramente legal, cuyo propósito habría sido defender el
territorio de los pueblos o apoyar sus reclamos de tierras (Robertson,
1975: 263-264, 2011: 199-211; Harvey, 1993: 46-47; Béligand, 1993:
187-189; Ruiz, 2007: 176; Maruri, 1997: 122-148; Nolasco, 2006:
181-186). En segundo lugar se argumenta que su fin fue el registro
de tierras, a petición de algunos miembros de los pueblos de indios,
para fortalecer la identidad local (Gómez, 1933: 314; 1948: 58-60;
Wood, 1989; 1998: 176; 2007: 20; Martínez, 2007: 109). En tercer
lugar se propone la creación de los códices Techialoyan en el marco
de más de una circunstancia, es decir, que se hicieron para atender
necesidades específicas de las poblaciones (Noguez, 1992; 1999: 23;
Barrera, 2007: 102). Y en cuarto lugar se alude a su elaboración en
el taller de don Diego García de Mendoza Moctezuma (Wood, 1988);
Christensen, 1997; Castañeda, 2017), con la finalidad de dotar a las
poblaciones de un documento antiguo escrito que ostentara su historia
y territorialidad, aunque la información no se apega a la realidad de
cada pueblo (Castañeda, 2017: 270-273).
Para alcanzar el cometido del estudio, se plantearon dos etapas
de investigación. La primera de ellas fue construir un panorama his-
tórico de Tepexoyuca y Acazulco desde la época prehispánica hasta
principios del siglo xviii. La segunda etapa concierne al estudio del
códice; para ello se contempló indagar la historia del documento,
describir sus características externas, analizar los rasgos distintivos
tanto del tipo de letra como de la pintura y, finalmente, analizar su
contenido, el cual consistió en la transcripción y traducción, así como
el acercamiento minucioso a los asuntos plasmados en sus glosas y
pinturas, identificando —con fines analíticos— dos temáticas: memoria
histórica y aspectos de territorio. El contenido se comparó con la
información de otras fuentes históricas y se infirió el propósito del
manuscrito, en relación con las circunstancias históricas de los dos
pueblos y en general de la región.
Emprender esta investigación requirió de fuentes de diversa na-
turaleza, principalmente se recurrió a documentos depositados en el
Archivo General de la Nación (agn), en el Archivo General Agrario
(aga) del Registro Agrario Nacional, en el Archivo Histórico del Mu-
seo Nacional de Antropología (ahmna) y en el Archivo Municipal de
Ocoyoacac (amo). También se emplearon la cartografía, la etnografía
y la arqueología; se llevó a cabo trabajo de campo en el municipio de
Ocoyoacac, con la finalidad de recabar mayor información, principal-
mente de aspectos geográficos. Si bien se consiguió información re-
levante, el acercamiento no fue del todo satisfactorio, porque en los
pueblos de donde proviene el códice se vive un ambiente conflictivo
14
y delicado en cuanto a sus límites territoriales.10 Asimismo, se ocuparon
recursos bibliográficos, hemerográficos y electrónicos referentes a
documentación colonial, sobre todo acerca del corpus Techialoyan,
así como información general del Estado de México durante la épo-
ca prehispánica y colonial.
La presente obra se compone de dos partes. La primera parte se
titula “La historia de dos pueblos: Tepexoyuca y Acazulco”, y es el
resultado de una minuciosa búsqueda referente a la historia prehis-
pánica y colonial (siglos xvi-xvii) de los pueblos de Tepexoyuca y
Acazulco, los cuales tuvieron una fuerte interrelación en la época vi-
rreinal, aunque las características de su vínculo político no son del
todo claras.
La segunda parte, “Estudio del Códice Techialoyan de Santa María
Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco”, esboza el itinerario del códice
hasta llegar a su actual repositorio en Suiza; posteriormente, se ocu-
pa del examen del documento en tres aspectos: la descripción de sus
características materiales, las particularidades del texto e imágenes y
la determinación de su contenido y el análisis puntual de su mensaje.
Las “Consideraciones y reflexiones finales” presentan los resulta-
dos y preguntas que se derivaron del acercamiento al códice. Finaliza
el volumen con los anexos, que son referidos en la argumentación del
trabajo, y la versión facsimilar del Códice Techialoyan TA731.
En suma, con la presente publicación se ofrece al lector acceso al
facsímil del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jeróni-
mo Acazulco, así como un estudio histórico de esta fuente, con lo cual
se aporta al mayor conocimiento del corpus Techialoyan y del devenir
colonial de los pueblos de los cuales procede.
10
Desde principios del siglo pasado, y aún en el presente, Tepexoyuca y Acazulco enfren-
tan conflictos agrarios; Acazulco reclama que parte de su territorio fue adjudicado fraudulen-
tamente a las poblaciones de San Juan Coapanoaya, Santa María Tepexoyuca y San Pedro
Atlapulco. Además, entre Tepexoyuca y Acazulco se mantiene un conflicto por la posesión de
un terreno de aproximadamente 1,200 hectáreas. Razón por la cual han sido numerosos los
enfrentamientos, legales y armados entre dichas poblaciones del municipio de Ocoyoacac (Ro-
jas, 2002). Para acceder a más información se puede consultar el conflicto en medios digitales,
hemerografía relativa al Estado de México, el aga y el amo.
15
I. La historia de dos pueblos:
Tepexoyuca y Acazulco
Como punto de partida, se deben señalar las características del medio físico de la zona de estudio.
Geográficamente el municipio de Ocoyoacac se ubica entre los paralelos 19° 12’ y 19° 19’ de latitud
norte y los meridianos 99° 18’ y 99° 30’ de longitud oeste, a una altura de entre 2,500 y 3,900 metros
sobre el nivel del mar. Limita al norte con los municipios de Lerma, Huixquilucan y con Ciudad de
México; al este con Ciudad de México y Xalatlaco; al sur con Xalatlaco, Tianguistenco y Capulhuac,
y al oeste con Capulhuac y Lerma (Inegi, 2009: 2) (véase mapa 1).
Tomando como punto de partida el templo de San Martín Obispo, en la cabecera de Ocoyoacac,
el centro del pueblo de Santa María la Asunción Tepexoyuca se localiza en línea recta a 1.12 km de
distancia y su asentamiento hoy en día está conurbado a dicha cabecera; a diferencia del pueblo de San
Jerónimo Acazulco cuya iglesia se encuentra a 4.78 km del templo de San Martín Obispo y a 3.73 km
de distancia del centro de Tepexoyuca.
La región se caracteriza por poseer una gran llanura, flanqueada al oeste por una amplia sierra
compuesta por secciones boscosas y pastizales; el área se nutre por distintas corrientes de agua. Tan-
to Tepexoyuca como Acazulco se enmarcan por dos ríos: hacia el sur el Agua Apestosa y hacia el
norte el México (Inegi, 2009: 1-9); ambos poseen una serie de ramificaciones que se extienden por
la llanura y sierra. Por lo anterior, desde tiempos tempranos la región se caracteriza por ser rica tan-
to en recursos forestales como propicia para la agricultura.
17
1.2. La época prehispánica
El periodo más antiguo que en se registra una ocupación humana en la región del actual Ocoyoacac,
donde se inscriben Tepexoyuca y Acazulco, se remonta al 250 d. C.,1 en el sitio arqueológico que hoy
en día lleva el nombre de Ocoyoacac,2 pero que en realidad era identificado por sus pobladores como
Tlazcozpan o Tlascopa, y reconocido por ellos como el lugar donde estuvo el altepetl prehispánico, es
decir, el origen de su actual municipio (Gutiérrez, 1992: 16-19). El sitio coincide con la configuración
de otros sitios del valle de Toluca que se vieron influenciados por la gran urbe teotihuacana.
Según González de la Vara (2011: 201-208), por su ubicación, algunos sitios del valle de Toluca en
el apogeo del Clásico, se dedicaron a la administración de recursos y control del flujo de productos
entre diferentes regiones. Entonces, el sitio Ocoyoacac tuvo una importancia considerable por ser una
de las rutas de paso entre la cuenca de México y Santa Cruz Atzcapotzaltongo, este último considerado
el centro rector del valle de Toluca en el periodo.
A la caída de Teotihuacan (ca. 600 d. C.), en el periodo Epiclásico, algunos sitios del valle de To-
luca, como Teotenango, reflejan al interior y exterior una nueva organización política, administrativa,
religiosa e ideológica, producto de la desintegración teotihuacana; sin embargo, para este momento
el sitio Ocoyoacac ya había sido abandonado (Díaz, 1998: 374-375).
Para el periodo Posclásico (900-1521 d. C.) aparecen en el área de Ocoyoacac, al noreste de Acazul-
co, tres sitios muy cercanos entre sí, tal vez parte de un solo asentamiento.3 El primero fue nombrado
“No. 26 La Capilla del Fresno” (Nieto, 2012: 97-99), localizado al este del cerro el Fresno y poco se
puede decir de su posible función por su grado de destrucción.4 El segundo se ubica al suroeste de la
Capilla del Fresno y lleva por nombre “No. 27 Ojo de Buey” (Nieto, 2012: 100); se trata del sitio más
cercano al actual San Jerónimo Acazulco, el cual se conjetura pudo haber comenzado su ocupación
desde el periodo Epiclásico (ca. 650-900 d. C.). El tercer sitio, registrado como “No. 25 Iglesia Vieja
de Acazulco”, se halla en el cerro de San Francisco, en las inmediaciones del actual pueblo de San
Jerónimo Acazulco (Nieto, 2012: 92-96). Por su complejidad arquitectónica se infiere que fungió como
centro de control regional, dentro de una extensión aproximada de 1.4 ha; se observa arquitectura
pública y doméstica y áreas agrícolas.5
Sin más estudios, queda la pregunta sobre si estos tres asentamientos aledaños a la ocupación
clásica del sitio de Ocoyoacac mantienen una continuidad en periodos posteriores con aquél o si se
trata de gente completamente distante en cultura y filiación étnica. Además, habrá que advertir de la
1
De acuerdo con la periodización interna del valle de Toluca corresponde con la fase Atizapán (200 d. C. a 400 d. C.).
2
También es conocido como El Dorantes. Al respecto, el doctor Pedro Gutiérrez Arzaluz, cronista municipal de Ocoyoacac, relata en
su obra Ocoyacac-Ocoyoacac (1992: 19) que el nombre El Dorantes fue dado erróneamente por el arqueólogo Román Piña Chán, “basándo-
se en la versión oral de que ese sitio era guarida del Bandido del camino México-Toluca apodado El Dorantes, que nada tiene que ver con
el nombre de Tlalzcopan o Tlascopa que está registrado en los Títulos Primordiales de Ocoyoacac (1521)”.
3
La información proviene de la segunda temporada (2009-2010) del Proyecto Arqueológico de la Cuenca de México al valle de
Toluca. Estudio de la interacción y desplazamientos poblacionales en época prehispánica (Proyecto 401-36/1392), a cargo de los inves-
tigadores Rubén Nieto H. (uaem) y Yoko Sugiura Y. (unam), proyecto en el cual tuve la oportunidad de participar desde 2008 hasta 2010
y del cual se desprende mi tesis de licenciatura.
Cabe advertir que los tres sitios fueron registrados mediante la técnica arqueológica de prospección de superficie, por lo tanto, los
resultados sugieren datos preliminares que deberán ser confirmados más adelante por medio de excavaciones controladas.
4
Existen en superficie evidencias arqueológicas que relacionan al sitio con una ocupación otomí, e incluso podría tratarse de un
asentamiento con ocupación Clásica. El sitio enfrenta constantes saqueos, además de que los mismos pobladores aprovecharon las rocas de
los edificios arquitectónicos para construir una capilla, que hoy en día se encuentra en los mismos terrenos, en la que se venera a la Santa
Cruz y a Jesucristo en su advocación del Divino Rostro. De intervenirse arqueológicamente este sitio, se conocería cronológicamente la
ocupación del asentamiento y así se podría posicionar o descartar como el sitio más antiguo de los alrededores de Acazulco.
5
Este sitio en particular es enaltecido por los habitantes de San Jerónimo Acazulco como su “pueblo viejo”. Alma Mancilla y Héctor
Chapa (2001: 153) mencionan que sus actuales pobladores se refieren al sitio como Don Gu, nombre en vocablo otomí que quiere decir
“Casa Grande”, porque en tiempos antiguos el sitio se extendió hasta San Mateo Atenco e incluso ocupó los terrenos de San Pedro Atlapul-
co. Cuentan los pobladores que sus antepasados otomíes se trasladaron a su ubicación actual para aprovechar mejor el agua. Hoy en día el
pueblo se rodea al norte con el arroyo Agua Apestosa y al sur con el arroyo México.
18
posible presencia de otros sitios que hoy en día pueden hallarse sepultados bajo las modernas locali-
dades, por lo cual reconstruir el pasado prehispánico de estos pueblos se complica aún más.
Las fuentes históricas para la región específica de Ocoyoacac sólo aluden al Posclásico Tardío
(1200-1520 d. C.), donde aparecen las primeras menciones a Tepexoyuca.6 Así, se registró que alre-
dedor de 1469 y 1481 el sexto tlatoani de Tenochtitlan, Axayacatl, conquistó, en alianza con Tezcoco
y Tlacopan, por lo menos 36 provincias e incursionó con campañas militares en el valle de Toluca.
Entre ellas sobresalen las de Atlappulco,7 Cuauhppanouayan y Ocoyacac (Pérez-Rocha y Tena, 2000:
349;8 Anales de Tlatelolco, 2004: 439).
Tras ser sometidos, estos pueblos quedaron en poder del señorío de Tlacopan, que dominaba gran
parte del oeste y noroeste de la cuenca de México, lo cual se puede atestiguar gracias a dos documen-
tos coloniales: Códice Osuna (1973) y Memorial de los pueblos de Tlacopan (en Pérez-Rocha y Tena, 2000:
249-251), ambos fuentes de relevancia para la historia tepaneca.
En el Memorial de los pueblos de Tlacopan (Pérez-Rocha y Tena, 2000: 249-251) se describen los pue-
blos sujetos directamente a Tlacopan: en primera instancia los antiguos de la cabecera de Tlacopan,
seguido de los lugares repartidos a españoles, y en una tercera lista los que sirven a Juan Cano, éstos
son Ocoyacac, Tepehuexoyocan, Quappanouayan, Capolloac y Couatepec;10 además, entre los pueblos
que suministraban tributo y participaban en las guerras de Azcapotzalco consignan a Atlappolco.
Dicha conquista se confirma en el Códice Osuna (1973), donde se despliega una sección de glifos
topónimos y glosas en la que se describen los lugares sometidos por Tlacopan y la Triple Alianza. Para
nuestro caso interesa resaltar la mención de Tepehuexoyocan y Ocoyacac como dependientes directos
de Tlacopan (véase figura 7) y la omisión de Atlapulco y Xalatlaco, por depender de la provincia de
Coyoacan.
Por otra parte, Rudolf A. M. van Zantwijk (1969: 147-149) opina que Xalatlauhco, Atlauhpulco,
Ocoyoacac, Tepehuexoyocan y Cuappanoayan estarían incluidos en la provincia tributaria de Cuahua-
can, es decir, eran dependientes de los tenochcas; no obstante, en la Matrícula de Tributos (Arqueología
Mexicana, 2003: 44-45) y el Códice Mendoza (2014: f. 10) la provincia tributaria de Quauhuacan no
registra al pueblo de Tepexoyuca.
Lo fragmentario de las noticias impide conocer en detalle la situación política y tributaria de Te-
pexoyuca y otros señoríos del área. A saber, lo conquistado por la Triple Alianza se dividía en cinco
partes: dos correspondían a Tenochtitlan, dos a Texcoco y una a Tlacopan. En la campaña contra los
otomianos participaron otros señoríos como los de “Xochimilco, Chalco, la zona chinampaneca, Cul-
huacán, Cuitlahuac, Mixquix, Ixtapalapa, Mexicaltzingo, Huitzilopochco, Coyoacán, Azcapotzalco,
6
Como se verá más adelante, tanto Tepexoyuca como Acazulco constituían en una fase del periodo colonial un mismo pueblo, men-
cionados uno como cabecera y otro como estancia. Más tarde se dividen en pueblos diferentes. Por tal motivo, en las referencias más antiguas
sólo se menciona el pueblo de Tepezoyuca.
7
A partir de aquí se percibirá diferente ortografía en los nombres de lugares y personajes porque se decidió respetar la manera en
que fueron registrados en las diferentes fuentes.
8
Entre los documentos publicados por Emma Pérez-Rocha y Rafael Tena (2000: 333-367), en la obra La nobleza indígena del centro de
México después de la conquista, aparece un documento titulado: “36. Carta de don Pablo Nazareo al rey Felipe II: en latín, México, 17 marzo
1566”; se trata de una petición al rey para que le conceda a don Pablo Nazareo y a su esposa, doña María, una merced que el virrey don
Luis de Velasco había concedido al padre de su esposa, don Juan Axayaca, que era hijo del señor Axayacaçin. Don Pablo Nazareo elabora
todo un discurso que sustenta su linaje, y aporta datos sobre las conquistas de Axayacatzin, en las cuales se menciona a Atlappulco, Cuauhppa-
nouayan y Ocoyacac.
9
En los Anales de Tlatelolco, publicados por Rafael Tena (2004: 39-43), en la sección de tercera, “Los gobernantes de Tenochtitlan”,
nuevamente se alude a los pueblos conquistados por Axayacatzin, entre ellos: Cuappanohuayan y Ocoyácac, omiten al pueblo de Atlapulco y
Tepexoyuca.
10
Llama la atención la siguiente anotación: “Estos cinco que agora se siguen traxo Juan Cano y le sirven, y a Tlacupan no la conoçen
por señorío ninguno”, de la cual podemos interpretar que una vez que quedaron en manos de Juan Cano dejaron de reconocerse como
integrantes de Tlacopan, o bien, como propone René García Castro (1999: 82), tanto Ocoyacac, Tepezoyuca, Coapanoaya, Capuluac y
Coatepec como Atlapulco y Jalatlaco participaron del repartimiento de Coyoacán, por lo que su integración en el Memorial atendería a que
fueron asignados independientemente a Juan Cano, quien fue el esposo de la encomendera de Tacuba; y añade que es factible, que efec-
tivamente Atlapulco y Jalatlaco hayan participado en las guerras junto a Tlacopan.
19
Acolhuacán y Huatitlán”, a los cuales también se les repartió tanto tierras como hombres y tributo
(García Castro, 1999: 73-74).
Sólo queda claro que Tepexoyuca, junto con otros pueblos cercanos, fueron conquistados por
Axayacatl y sus aliados, y se convirtieron en tributarios con mayor probabilidad de Tlacopan, aunque
se ha sugerido que también de los tenochcas vía la provincia de Cuahuacan. Esta situación geopolíti-
ca jugará un papel relevante durante los siglos posteriores a la Conquista.
Durante el asedio a México-Tenochtitlan, Hernán Cortés envió tropas a cargo de Andrés de Tapia y
Gonzalo de Sandoval a someter las provincias de Malinalco y Matlatzinco, evitando así su posible
apoyo a la ciudad sitiada. Sería entonces el momento en que el pueblo de Tepexoyuca y los demás de
la región quedaron doblegados por los peninsulares (García Castro, 1999: 106). Tras el triunfo militar
español siguieron numerosas acciones y políticas para afianzar el dominio territorial, garantizar la
paz y extraer las riquezas de estas tierras.
A continuación se analizan los principales aspectos de la historia de Santa María la Asunción Te-
pexoyuca y San Jerónimo Acazulco en los siglos xvi y xvii.
Organización político-territorial
En los primeros años de la Colonia, Tepexoyuca fue reconocida como cabecera, perteneciente a la
jurisdicción del valle de Matalcingo, misma que encontramos dividida hacia 1595 en Istlaguaca y
Metepec (Gerhard, 1986: 179-181).11
Las sociedades nativas se vieron obligadas a modificar en mayor o menor medida su organización
político-territorial; si bien los peninsulares tomaron en consideración a los tlatoque,12 optaron por
reconocerlos como “caciques” (por su origen noble o pipiltin), con lo que limitaron sus antiguas pre-
rrogativas (ya que no todos los caciques fueron reconocidos gobernadores), a la vez que establecieron
con ellos un pacto de lealtad que permitiría establecer en la Nueva España sistemas como la enco-
mienda y el corregimiento. Cabe decir que sin la figura del cacique indígena el control de los espa-
ñoles no hubiera sido efectivo (García Castro, 1999: 99).
A mediados de 1550, a cada pueblo se le asignó un cabildo de indios, se reconoció a algunos ca-
ciques como gobernadores y se incluyó, entre otras autoridades, un alcalde (García Castro, 2002:
146-147).
Para la región de estudio, entre 1551 y 1555, se habla de un magistrado administrador del valle
de Matlatzinco (“Matalcingo”) con el título de alcalde mayor de Toluca y corregidor de Ixtlahuaca
(“Istlaguaca”), quien tenía a su cargo, además de los pueblos de la corona, corregimientos dependien-
tes y encomiendas, entre estas últimas: Atlapulco, Capuluac, Cuapanoaya, Ocoyoacac y Tepexoyuca
(Gerhard, 1986: 179-183).
No se sabe con exactitud la fecha en la que se instauró el cabildo en Tepexoyuca, pero gracias a la
Descripción del Arzobispado de México, hecha en 1570 (1897: 227-228), sabemos por un reporte que
envía, el 1 de diciembre de 1569, Pedro de Salamanca, cura y vicario de Atlapulco, Capuluac (“Capu-
luaque”), Ocoyoacac (“Ocuyacaque”), Tepexoyuca (“Tepeguexuyuca”) y Coapanoaya (“Quapanoaya”)
que estos lugares poseían la categoría de cabeceras y tenían justicias, administración y estancias. Para
11
En 1762 fue transferida a la jurisdicción de Tenango del Valle (Gerhard, 1986: 280).
12
Término con el que denominaban en la época prehispánica los indígenas nahuas del centro de México a sus gobernantes de linaje
(García Castro, 2002: 141).
20
el caso de Tepexoyuca sobresale la mención de las autoridades: un gobernador, dos alcaldes, un fiscal,
un alguacil mayor y seis alguaciles, todos ellos nombrados y confirmados por el virrey de la Nueva
España; además, reconocen a ocho principales.
La encomienda y el corregimiento
El sistema de encomienda tuvo como finalidad promover entre los indígenas la fe cristiana, así como
beneficiar al encomendero —con frecuencia un conquistador español—, quien tenía el derecho de
recibir tributo y trabajo de los indios. Por otro lado, el corregimiento surgió en 1530 como un sistema
de gobierno y recaudación de tributo, institución que benefició directamente a la corona (Gibson,
2007: 63-88).
En mayo de 1522, Hernán Cortés se asignó la encomienda de un territorio que abarcó de la ribera
occidental de la zona lacustre del río Lerma hasta las faldas del volcán Xinantécatl, es decir, el llama-
do valle de Matalcingo (García Castro, 1999: 118).
Por una carta de Francisco de Baldenebro,13 un empleado de Cortés, sabemos que el marqués
poseía los pueblos de Toluca, Zinacantepec, Tlacotepec, Metepec, Calimaya, Tepemajalco, Tenango,
Atlatlauca, Jalatlaco, Coapanoaya, Capuluac y Tepexoyuca. Alrededor de 1530, como regalo de arras,
Cortés entrega a Pedro Gallegos, por su matrimonio con doña Isabel Moctezuma,14 la encomienda
perpetua de los pueblos de Ocoyoacac, Tepezoyuca, Coapanoaya, Capuluac y Coatepec.
A la muerte de Pedro Gallegos, doña Isabel se casa con Juan Cano, quien fallece antes que ella.
Tras la muerte de doña Isabel, en 1551, se reparten las encomiendas a sus hijos varones, en calidad
de perpetuas: Capuluac para Juan de Andrada Gallego Moctezuma (hijo de Pedro Gallegos), Oco-
yoacac para Pedro Cano Moctezuma (hijo de Juan Cano), Tepezoyuca para Gonzalo Cano Moctezuma
(hijo de Juan Cano) y Coapanoaya la compartieron los tres hijos. Mientras que Coatepec fue reasig-
nada a Serbán Bejarano (García Castro, 1999: 122; Gerhard, 1986: 279).
Sobre el tributo, en la Suma de visitas de pueblos de la Nueva España, 1548 y 1550 (García Castro,
2013: 249) se registró que Ocuyaque, Tepexuxuca y Capuluaque tributaban a su encomendero Juan
Cano “cada un año, mil pesos de oro común en tostones. Y hacen una sementera de maíz de trescien-
tas brazas en largo y doscientas en ancho y no otra cosa”.
A partir de 1551, Tepexoyuca se encontraría sujeta al encomendero Gonzalo Cano, quien era hijo
de Juan Cano. Sabemos que para 1569 poseía 358 tributarios sin contar muchachos ni viejos ni cojos
e imposibilitados (Descripción del Arzobispado de México, 1897: 231-232).
La llegada de la fe católica
De acuerdo con el informe del cura y vicario Pedro de Salamanca (Descripción del Arzobispado de Méxi-
co, 1897: 233-234), se sabe que, hacia 1569, los de Tepexoyuca recibían su visita cada 15 días, y se
ofrecía misa los domingos y fiestas de guardar en Atlapulco, porque el cura permanecía en esta cabe-
13
René García Castro (1999: 118) cita una declaración testimonial de 1573, donde Francisco de Baldenebro, asegura que él vio a
Hernán Cortés asignarse por cuenta propia los pueblos del valle de Toluca que estaban a ambos márgenes del río Chignahuapan. Docu-
mento depositado en el agn, en el Archivo de Escribanía, vol. 161 A, f. 431v.
14
“Tecuichpotzin, llamada después de la Conquista doña Isabel Moctezuma fue hija del Moteuczoma y de la princesa Tecalco (Tecal-
co cihuapilli), hija de Ahuitzotl. Se casó seis veces, tres en la época prehispánica, la primera vez según testigos de la probanza con su tío
Atlixcatzin, la segunda con el penúltimo tlatoani mexica, Cuitlahua y después con Cuauhtémoc para, según el ‘Origen de los mexicanos’,
que éste pudiera ser legítimamente señor de Tenochtitlan en momentos tan graves como la Conquista.
En la época colonial contrajo nupcias, por primera vez, con Alonso de Grado el 26 de junio de 1526, fue entonces cuando se le otor-
gó en encomienda el pueblo de Tacuba con carácter perpetuo, de este matrimonio no hubo sucesión. Más tarde se casó con Pedro Gallego
de quien desciende la rama Andrade Moctezuma […] El tercer y último matrimonio con españoles lo realizó con Juan Cano […]” (Pérez-Ro-
cha, 1998: 14-15).
21
cera la mayor parte del año. Lo anterior debido a que la encomendera Catalina de Zárate pagaba una
cantidad de limosna y salario que sólo las otras cuatro cabeceras juntas podían recaudar (Tepehuexo-
yuca, Ocoyacaque, Quapanoaya y Capuluaque). Además, en cada pueblo diariamente los jóvenes se
reunían para rezar la doctrina desde horas muy tempranas hasta las nueve de la mañana.
La advocación de la iglesia y de la cabecera de Tepeguexuyucan era “Sant Gerónimo”, que a su
vez poseía tres estancias, cada una con ermita propia. Una se ubicó dentro del pueblo, dedicada a la
“Asumpción de Nuestra Señora”,15 a la cual asistían aproximadamente 100 indios. La segunda y tercera
tenían tan sólo 10 indios; una nombrada “Reyes” se localizaba a un cuarto de legua de la cabecera y
la otra, dedicada a “San Sebastián”, se ubicaba a media legua. Aunque la mayoría de los pobladores
eran hablantes de otomí, algunos de ellos entendían y usaban el náhuatl para confesarse (Descripción
del Arzobispado de México, 1897: 231-232).
La política de congregación
A partir de la segunda mitad del siglo xvi se desarrolló una política que modificó el patrón de asen-
tamiento de los pueblos de indios novohispanos, conocida como “congregación”. Éste fue un proceso
de reubicación física y reordenamiento de los asentamientos nativos; se buscó que respondieran a la
traza de las ciudades europeas: una plaza central, una iglesia, edificios administrativos y sitios para
comercio, rodeados por casas habitación (García Castro, 1999: 154).
Se desconocen con precisión las características de la congregación en el siglo xvi en el área de
estudio, pese a que algunos autores mencionan que en 157616 se ordenó que San Pedro Cholula, San
Pedro Atlapulco, San Jerónimo Acazulco y Coapanoaya se congregaran alrededor de la cabecera de
Ocoyoacac, según lo registrado en los Títulos primordiales de Ocoyoacac (Menegus, 1980: 40).
En el siguiente siglo, muchas de las congregaciones atendieron a la baja demográfica, consecuen-
cia de enfermedades mortales y catástrofes ambientales (García Martínez, 2002: 92). En este contex-
to, en 1603 se congregó a los pueblos de Tepexoyuca y Coapancoaya, cerca de la cabecera de
Ocoyoacac, con la finalidad de facilitar el adoctrinamiento de estos tres pueblos, junto con el de
Atlapulco. El mandato requería que Coapancoaya se mudara cerca de Ocoyoacac y que Tepexoyuca
se quedara en el mismo sitio, pero sus sujetos se trasladaran a poblar las tierras que los separaban de
Ocoyoacac.17
Pese a que desde 1531 la corona advirtió que los repartos de tierra a los españoles no deberían
perjudicar a los indios, varias dotaciones de tierra se hicieron cerca de los pueblos de éstos, dismi-
nuyendo sus posibilidades de aprovechar el suelo, tanto para uso propio como para suministrar el
obligado tributo.
A mediados del siglo xvi se insertan en las leyes reglas sobre reparto de tierra, con el fin de cuidar
los intereses de los indios (Torales, 2005: 27); pero esto siempre fue una labor compleja, porque los
encomenderos y autoridades regularmente rompían las reglas y se apoderaban de secciones de here-
dades de los indígenas.
15
Sobre esta mención del posible pueblo de San Jerónimo Acazulco se hablará en el apartado “Nota sobre el origen de Acazulco y su
relación con Tepexoyuca”.
16
La información fue obtenida por Margarita Menegus (1980) de los Títulos primordiales del pueblo de Ocoyoacac (1576), en amo,
Fondo Colonial, caja 1, doc. 4. La alusión que Menegus realiza del pueblo de San Jerónimo Acazulco en la congregación, en el siglo xvi, la
atribuyo a la naturaleza tardía del título primordial que utilizó para su investigación.
17
agn, Congregaciones, vol. 1, exp. 5, f. 4v: “Manda vuestra excelencia que Juan Pardo de Losada cumpla lo aquí contenido, cerca de
la congregación de los pueblos de Tepexoyuca y Coapancoaya”.
22
Entre 1591 y 1615 se instituyeron programas de composición de tierras por mandato de la corona,
así, todos aquellos que lo solicitaran podían regularizar la propiedad ilegal de sus estancias y otro tipo
de tierras, a través del otorgamiento de “mercedes” (Florescano, 1990: 101). Este trámite fue posible
a través de un donativo para la conformación de la Armada de Barlovento, que sería la flota encar-
gada de proteger el ingreso al Nuevo Mundo, desafiando la incursión de piratas y cosarios que aten-
taran contra las Indias. Sin embargo, en estos años no tuvieron mucho éxito porque la Nueva España
atravesaba una etapa de pobreza y disminución demográfica; además, los americanos se dieron cuen-
ta de que en realidad lo recabado no estaba completamente destinado a la armada, pues la corona
aprovechaba estos ingresos en otros rubros (Torales, 2005: 39-44).
El programa de composiciones tuvo mayor éxito en 1629, y después en 1631, 1635, 1636, 1643,
1645, 1675 y 1698; pero hasta 1707 y 1717 proliferaron las solicitudes de composición por parte de
pueblos de indios e indígenas (Ruiz, 2007: 175-176).
En 1696, como lo indica un trasunto de 1779, Acazulco y Tepexoyuca llevaron a cabo la tarea de
componer sus títulos de tierra.18 Antes de hablar de la composición debemos hacer un espacio para
comentar una serie de sucesos por los cuales se fue conformando la propiedad territorial de ambos
pueblos y las cabeceras colindantes.
El que Tepexoyuca y Acazulco se encuentren cerca de Ocoyoacac y a otras cabeceras como Atlapul-
co y Coapanoaya no sólo los une en el aspecto geográfico o religioso, sino que están legalmente uni-
dos en la defensa de sus posesiones territoriales; por ello han compartido el uso de documentos para
amparar lo que consideran su jurisdicción territorial y por la cual lucharon ante las pretensiones de
algunos españoles que quisieron despojarlos de sus heredades e incluso entre sí mismos.
Sobre este tema se encontraron cuatro documentos, aparentemente ajenos a Tepexoyuca y Acazul-
co, que primero describiré para luego comentar su uso. El primero19 fue elaborado en 1561, se trata
un amparo que consiguió Ocoyacac sobre un sitio de estancia de ganado menor que había solicitado
Pedro López. Se comisionó al alcalde mayor de Toluca, Juan de Villagómez, para que hiciera las averi-
guaciones correspondientes. Finalmente, en nombre del virrey Luis de Velasco se ordenó que no se
hiciera en ningún momento una merced de ese sitio a otro particular.
El segundo documento,20 de 1593, es una merced que hace el virrey don Luis de Velasco al pueblo
de Ocolloacaque de un sitio de estancia para ganado menor y seis caballerías que, entre otros lugares,
linda con el “pago”21 de Acazulco.22
El tercer documento23 data de 1609 y es una queja del pueblo de Ocoyoacac en contra de Pedro
Serrano, por despojarlos de unas tierras incluidas en la merced de 1593 —antes mencionada—. En
la resolución los naturales de Ocoyoacac logran ampararse.
El cuarto documento24 hace referencia a la composición del pueblo de “Ocoyoacac y demás labra-
dores” solicitada en 1643, a cambio de un donativo a la corona de cien pesos para ayudar en los gas-
tos en la Armada de Barlovento; hasta 1648 logran componer su propiedad. Cabe decir que avalan
sus posesiones presentando los tres documentos expuestos.
18
agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexu-
yuca, 1696”.
19
amo, caja 1, Fondo Colonial, doc. 3, f.1- 2: “Amparo a los indios de Ocoyoacac en el sitio de estancia que habia pedido Pedro Lopez,
y se le nego por su contradicción, seguro que no se le dara a otro, 1561”. También en aga, Restitución de Tierras Ejidales, exp. 2248, leg.
19, f. 274-275: “Amparo a los indios de Ocoyocac del sitio de Estancia que había pedido Pedro Lopez, é se le denegó por su contradicción,
é siguro que no se le daba á otro”.
20
agn, Tierras, vol. 1871, exp. 8., f. 8-13: “Merced que hizo don Luis de Velasco a los naturales de Ocoyoacac, que consta de seis ca-
ballerías de tierra y una estancia para ganado menor, 1593”.
21
De acuerdo con la rae (2014) “pago” significa “Distrito determinado de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares. ||
Pueblo pequeño o aldea. || Lugar en el que ha nacido o está arraigada una persona. || Lugar, pueblo, región.
22
Primera mención de Acazulco en documentos de archivo.
23
amo, caja 1, Fondo Colonial, doc. 18, f. 1: “Amparo del pueblo de Ocoyoacac, en su posesion sobre un sitio de estancia para ganado
menor que solicitó Pedro Serrano en terminos de este pueblo, 1609”.
24
amo, caja 1, Fondo Colonial, doc. 3, f. 2: “Titulo de composision de las del pueblo de ocoyoacan y demas labradores, 1643”.
23
En los cuatro legajos referidos no se menciona la participación de Tepexoyuca o Acazulco; no
obstante, en la composición de tierras que hace San Jerónimo Acazulco y Santa María Tepexoyuca en
1696, se puede decir que estos dos pueblos, además de pertenecer a la jurisdicción de Metepec, es-
taban representados —en los documentos previos— por el pueblo de Ocoyoacac. O bien, a posteriori
los de Tepexoyuca y Acazulco consideraron que este pueblo había actuado como figura legal que in-
tercedió por la defensa de las estancias y caballerías de los sujetos y cabeceras contiguas.
Según un trasunto de 1779,25 en 1696 San Jerónimo Acazulco y Santa María Tepexoyuca, repre-
sentados por sus respectivos alcaldes don Pedro Agustín y don Felipe Santiago, presentaron los cuatro
documentos mencionados para componer su posesión territorial26 y especificaron que para ello com-
parecían con:
[...] tres cuadernos de sus títulos antiguos, que contienen las mercedes, posesiones, amparos, y compocicione de las
tierras de la comunidad de Ocollotcac; con los cuales han justificado ellos ser legítimos dueños en parte de las tie-
rras contenidas en los títulos antiguos […].
[…] manifestamos que las tierras que tenemos en posesion, son una parte de las contenidas en las mercedes
primordiales, concedidas a nuestra Cavecera de Ocollacac, de las comprendidas en la Compocicion general de
nuestros pasados, los Pueblos y Labradores de la jurisdiccion de Metepec, hicieron con su Magestad. Asaver: Por el
primero consta que Don Luis de Velasco Virey Segundo que fue de esta Nueva España, hizo cierto y seguro, ampa-
ro, manotubo en la posesion de todas las tierras a nuestra comunidad, contra la pretención de Pedro Lopez, quien
quería asentar sobre nuestros terminos un sitio de estancia, en nuestro perjuicio. Por el segundo consta que el Oc-
tavo Virrey Don Luis de Velasco, hijo del Segundo Visorey, hizo merced a nuestra comunidad en sus mismos termi-
nos de unos montes altos que son al Oriente, en el pago que llaman Hueyamalucan un sitio de estancia para gana-
do menor, y en sus mismos terminos hacia el Poniente en el pago que llaman Llanada grande, seis caballerías de
tierra; y amparo y posesion judicial, que se hizo en Abril del año de mil seiscientos y nueve […].
Por el tercero consta la compocicion general que los Pueblos y Labradores hicieron, inclusos nuestros antiguos
en el año de mil seiscientos cuarenta y tres en la Jurisdiccion de Metepec […].
Además, presentaron unos mapas, cuya breve descripción permite identificarlos uno como el Códice
Techialoyan TA731 y otro presumiblemente de 1666 (Figueroa, 2012: 101) (véase figura 8).
Este documento es usado por los pobladores de Acazulco para dar razón del origen de su pueblo;
pero, como se verá, no es del todo preciso, pues tiene algunas inconsistencias en su contenido.
25
agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexu-
yuca, 1696”.
26
Idem.
24
Dicho documento se cita de la tesis de maestría de Sandra Figueroa (2012: 100-103), El pasado
otomí de la sierra de las Cruces, en la que se incluye la fotografía de un mapa (véase figura 8), donde,
según la investigadora, se observa la fundación de San Jerónimo Acazulco en 1553; por lo que afirma
que título y mapa están ligados. A continuación cito el texto del título:27
Traducción de documentos del acta que fue hecha en el año de mil quinientos| veintisiete de la comunidad de San
Jerónimo Acazulco, de su fundación y principio sobre la| determinación de fe católica, al comienzo del Bienaven-
turado nuestro Señor San Jerónimo| patrono del pueblo.||
Eternamente bendito y alabado el amado nombre de Dios padre, Dios Hijo y Dios| Espíritu Santo, bienaventu-
rado nuestro Señor San Jerónimo, doctor máximo hombre| trilingüe traductor de la Sagrada Escritura.||
Su festividad 30 de septiembre y primero de enero de cada año de su principio de| mil quinientos cincuenta y
tres en la que tuvo principio de la posesión de nuestro| Señor San Jerónimo en el santo templo, el que ha de ser
siempre y estará en el templo,| casa de Dios, matriz del pueblo.||
Por esta memoria de su nacimiento a San Jerónimo, en la primera mitad del siglo| IV, en Estridon, educado desde
su cuna en la lucha católica, después que en esta misma| angustia, recibió de la sacra fuente de la vestidura de casto,
empleó durante su larguísima| vida en exponer la Sagrada Escritura. Por sus conocimientos del idioma latín, griego
y| hebreo, que pugnaba por salir a través de su pluma. En todo caso su entusiasmo y por la| ciencia su tenaz lucha
por alcanzar la perfección monástica, una noche tras otra sin dormir| golpeando con una piedra su pecho, y el león
a sus pies, la cueva por su habitación, la| cruz de su báculo cuánta fuerza tuvo en investigar, exponer y bendecir los
libros| sagrados.||
Bienaventurado el principio, patente en nuestro Señor San Jerónimo, en el santo| templo, la casa de Dios y toda
tierra que le rodea, donde rezarán con devoción en| presencia de Dios, hasta aquí se creó la fe católica, se puso en
el altar del templo, ahí| estará el santísimo sacramento y habrá gobernadores y ocho alguaciles ordinarios y un|
fiscal, por orden de don Xapatoly Tonlan y Don Salvador Moctezuma principales| piadosos caballeros.||
Cuando tomó posesión el bienaventurado San Jerónimo para siempre, para que| haya mayordomos que sirvan
a Dios y sus hijos que nazcan, con esto se hizo en la tierra| donde está el monte, el llano, pastizal de ganado, el
cerro de Huellamalucan, en| donde se encuentra la piedra con la huella de un pie en el filo de dicho lugar que no|
alguno se lo apropie, sepan cómo se ha marcado, arreglada la amada y honrosa| concepción que cedió Don Anto-
nio de Mendoza, medidor de tierra. Primer virrey de| México, por lo que se juntaron en el lugar de la conferencia,
de su propiedad que les otorgó| el virrey para que en él le tributen los ancianos y ahí vivieron. Antiguamente, en
aquel| tiempo inmemorial y que no se ha podido localizar la fecha exacta y de ahí vinieron para| fundar la comu-
nidad, la edificación del templo del patrono San Jerónimo que vivían en el| monte por disposición de Dios, ahí
tomaron posesión para que se uniesen todos los| ancianos, para que así todos mis amados hijos y nietos los que
edificamos la casa de Dios| que será la congregación en donde el cuerpo de Cristo Sacramentado.||
En esa época don Fray Juan de Zumárraga, primer arzobispo de México visitó el| pueblo de San Jerónimo
Acazulco por lo que hizo creer a los fundadores Ton Xapatol| Moctezuma, Cocamatzin y Juan Don Miguel Texan-
maltin y los bendijo, para que ahí les| rueguen los sacerdotes ministros del señor Jesucristo en la casa de oración,
para que ahí| celebren la santa misa. Se bauticen los hijos que nazcan, se confirmen, para que ahí| queden colo-
cados de imágenes de diferentes santos que hace falta para que la torre del| templo se coloquen las campanas de
diferentes tonos, ahí lean su principio de las| festividades en honor a San Jerónimo, ahí se reúnan y reorganicen
sus diferentes| danzas y conserven sus tradiciones, costumbres otomíes y sepan cómo cuidar el| templo y el pueblo
y ahí sean sepultados cuando se mueran, y sepan a dónde llegan, sus| tierras y no alguien se apropie, que nadie
les quitara sus heredades mirad este papel que| pasamos a poner. Aquí cuídenlo porque ya vienen los españoles no
se lo enseñen a quien| fuera la sal de la verdad, aquí dejamos escrito los tambores Tan Xapatol Matec| Cocamatzin
y Ton Miguel Texamaltin, aquí asentamos a la vista de la tierra donde| hablará el acta de los cimientos que dieron
27
El texto citado proviene de la obra La danza de los arrieros, de Guillermo Linarte Martínez (1998: 27-31). Se respetaron las letras
negritas registradas en la versión de Sandra Figueroa (2012: 100-103).
25
merced por Dios y nuestro gran señor Don| Antonio de Mendoza. En todas partes que vivieron y cómo recibieron
las mercedes de| las tierras cordeles a los ancianos que les dio el poder para que creyesen en nuestro| Señor
Jesucristo y San Jerónimo y que estara para siempre en el santo templo y| queda bautizado por Don Fray Juan de
Zumárraga, arzobispo de México||
Dos son las principales razones para pensar que la versión del Título primordial de San Jerónimo Acazul-
co no atestigua del todo la realidad de su fundación. En primer lugar se asienta la asignación del
santo patrono: san Jerónimo, a Acazulco, en 1553. Sin embargo, de esos años no se conoce ningún
documento que hable de un pueblo con tal patronímico; pero de ser correcto, se puede inferir que
en 1553 se le asigna santo a Tepexoyuca, considerando que en 1569, en la Descripción del Arzobispado
de México (1897: 231-232), se dice que la cabecera Tepexoyuca (“Tepeguexuyucan”) tenía una iglesia
dedicada a “Sant Gerónimo” y una estancia con una ermita dedicada a la “Asumpción de Nuestra Se-
ñora”. Si bien no se halla la denominación de Acazulco ni antes ni en 1553, sí existía una cabecera
que pudo denominarse por su santo: “Sant Gerónimo Tepeguexuyucan”, y una estancia: “Asumpción
de Nuestra Señora”. Más tarde, hacia 1593, aparece la alusión de un “pago” denominado “Cazulco”.28
En segundo lugar, el contenido del título es en muchos puntos similar al corpus de Títulos pri-
mordiales. Paula López Caballero (2003: 10-11) expresa que estos documentos, elaborados durante
los siglos xvii y xviii, describen la llegada de los españoles, la conquista religiosa y las congregaciones;
se nombra a personajes como Luis de Velasco o Antonio de Mendoza, así como fechas relacionadas a
la fundación y datos que no siempre se apegan con el dato histórico registrado en otras fuentes.
El Título de Acazulco tiene similitud con los Títulos y los Techialoyan respecto a la forma de na-
huatlizar los nombres españoles (Wood, 1998: 90-92; Martínez, 2007: 48).
Esto no significa que se trate de documentos ilegítimos o falsos, sino que el contenido atiende a
la época tardía de elaboración, en la cual el discurso histórico y cultural de las poblaciones ha ido
cambiando y transformándose en beneficio de cada pueblo.
Ante las escasas fuentes que atestigüen la circunstancia histórica en la cual ambas poblaciones se vieron
inmersas en una historia común, se proponen las siguientes consideraciones:
• Para 1569 la cabecera Tepexoyuca tenía como santo patrono a san Jerónimo y en sus inmedia-
ciones, “a un tiro de arcabuz”, una estancia con ermita llamada “Asumpción de Nuestra Señora”
(Descripción del Arzobispado de México, 1897: 232).
• Para 1593 se tiene la mención más temprana de Acazulco, en la merced que hace don Luis de
Velasco a los naturales de Ocoyoacac,29 como uno de los “pagos” que limita lo solicitado en la
merced.
• En la congregación de principios del siglo xvii30 se ordena que Tepexoyuca se quede en su lugar
y sus sujetos se acerquen al pueblo de Ocoyoacac con la finalidad de poblar la región entre am-
bas cabeceras.
• Actualmente, la población más cercana a Ocoyoacac es Santa María la Asunción Tepexoyuca, a
1.12 km de distancia (véase mapa 2), pero en la Descripción del Arzobispado de México (1897: 232)
28
agn, Tierras, vol. 1871, exp. 8, f. 8-13: “Merced que hizo don Luis de Velasco a los naturales de Ocoyoacac, que consta de seis ca-
ballerías de tierra y una estancia para ganado menor, 1593”.
29
agn, Tierras, vol. 1871, exp. 8., f. 8-13: “Merced que hizo don Luis de Velasco a los naturales de Ocoyoacac, que consta de seis ca-
ballerías de tierra y una estancia para ganado menor, 1593”.
30
agn, Congregaciones, vol. 1, exp. 5, f. 4v: “Manda vuestra excelencia que Juan Pardo de Losada cumpla lo aquí contenido, cerca de
la congregación de los pueblos de Tepexoyuca y Coapancoya”.
26
se dice de Tepeguexuyuca: “Este dicho pueblo está del lado de Atlapulco media legua y de Ca-
puluaque está legua y media, y de Ocuyaque media legua”.
En consecuencia, si se toma la medida estándar de una legua (5,572.7 m),31 Tepexoyuca
debería ubicarse alrededor de 3 km de Ocoyoacac y de Atlapulco; sin embargo, la cercanía no
se ajusta a dicha descripción.
El pueblo que en mayor medida se apega a dicha descripción es San Jerónimo Acazulco, el
cual guarda una distancia de 4.78 km con Ocoyoacac y 3.27 km com Atlapulco (de iglesia a igle-
sia, no desde la periferia).
Esta situación hace pensar que el asentamiento original de “Tepeguexuyuca” es el actual San Jeróni-
mo Acazulco, y que a finales del siglo xvi y principios del siglo xvii una estancia se muda a tierras
próximas de Ocoyoacac, como lo mandó la congregación, apropiándose o llevando consigo el patro-
nazgo de la “Asumpción de Nuestra Señora” y el topónimo del asentamiento original, y en el territo-
rio original permaneció el santo de la cabecera, “Sant Gerónimo”, y retomó el nombre de Acazulco,
uno de los “pagos” pertenecientes a Tepexoyuca. Difícilmente el actual Tepexoyuca (Santa María
Tepexoyuca) podría ser el asentamiento original (San Jerónimo Tepexoyuca) debido a su cercanía con
Ocoyoacac.
También es necesario recordar el caso de las cabeceras múltiples o asociadas; se trata de pequeñas
confederaciones en las que se reconocía a más de un cacique, con autoridad igualitaria. En estos casos
los cargos, tanto del gobernador como del cabildo, se rotaban entre las cabeceras; para ello, usaron
uno distinto al de sus cabeceras, o bien, un topónimo que las incluyera a todas (García Castro, 2002:
147). Aunque no se puede asegurar que éste sea el caso de San Jerónimo y Santa María, explicaría
por qué al separarse intercambian el topónimo de Tepexoyuca y el santo patrono y, a su vez, conser-
van la categoría de pueblo de indios.32
En documentos tardíos (siglos xix-xx) de pleitos de tierras, ambas poblaciones reconocen poseer
un territorio en común y una historia compartida; además, no se puede pasar por alto que las autori-
dades de cada pueblo atendían a las demandas en conjunto. Incluso es el caso del Códice Techialoyan
TA731, cuyo contenido, a través de trasuntos, es presentado por ambas poblaciones para legitimar su
antigüedad y acreditar posesión de tierras. Me atrevo a decir que son los de San Jerónimo Acazulco
quienes con mayor frecuencia lo han empleado.33
31
Según la rae (2014), “legua” se refiere a la “Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que re-
gularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 m”.
32
Por su parte, Gerhard (1986: 281) expone las cabeceras del siglo xvi y a “San Gerónimo Tepexoyuca”, cuyo nombre en el siglo xx
sería “Asunción Tepexoyuca”.
33
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 66, exp. 8, fs.191-194 : “San Jeronimo Acazulco, 1936”; agn, Buscas y Traslado de Tierras,
vol. 67, exp. 42, fs. 291-327: “San Jeronimo Acazulco, 1937”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 73, exp. 7, fs. 1-3: “Santa Maria de la
Asuncion Tepezoyuca, 1943”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 81, exp. 50, fs. 1-2: “San Jeronimo Acazulco, 1951”, y agn, Buscas y
Traslado de Tierras, vol. 126/B, exp. 34, fs. 1-122: “Santa Maria Asuncion Tepexoyuca, Mpio. Ocoyoacac, Estado De México. Expedición
De Copia Transcrita Certificada, 1997”.
27
II. Estudio del Códice Techialoyan
de Santa María Tepexoyucan
y San Jerónimo Acazulco
Este apartado comprende el estudio y contextualización del Códice Techialoyan TA731. Se antepone
la reconstrucción del itinerario del documento, y se parte de algunas pistas que permiten seguir su
trayectoria y uso hasta llegar a su actual repositorio, la colección de la Fundación Martin Bodmer, en
Suiza. Asimismo, se presenta el análisis del códice desde la descripción de sus características formales
hasta la interpretación y explicación de su contenido.
Fue un desafío determinar cuáles fueron las principales circunstancias por las que atravesó el Códice
Techialoyan TA731 hasta llegar a la Fundación Martin Bodmer, en Suiza, donde se encuentra actual-
mente, considerando que el documento estuvo en posesión y uso de dos pueblos del Estado de México.
Gracias a los expedientes que se conservan en diferentes repositorios y a otros medios de consulta
se logró identificar algunos elementos que permitieron reconstruir parte de su itinerario. El dato más
antiguo proviene del “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y
Tepexuyuca”,1 de 1696, si bien no es el escrito original, se trata de una copia hallada en el agn o, como
el mismo documento lo dice, “testimoniado en 1779”. En él comparece la gente de San Jerónimo
Acazulco y Santa María Tepexoyuca ante el juez privativo de composiciones de tierras de la Real Au-
diencia, don Francisco de Valenzuela Venegas Caballero, con la finalidad de justificar ser los legítimos
dueños de las tierras que contienen sus “títulos antiguos”. Para ello, presentaron tres cuadernos de sus
títulos y declararon que desde la antigüedad eran poseedores de las tierras que se señalan y leen en
“mejicano”, es decir, en náhuatl, en sus “antiguos mapas”. Ambos pueblos consiguen el reconocimiento
de sus posesiones debido a que sus documentos y mapas son tomados como genuinos.
1
agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexuyu-
ca, 1696”.
Por lo anterior, se revisaron los nombres de los límites y lugares señalados en el “Testimonio del
titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexuyuca” y se encontró que coin-
ciden con las glosas de un mapa fechado en la segunda mitad del siglo xvii2 (véase figura 8).
Además, en el testimonio se menciona una primera serie de 19 lugares, contenidos en sus “anti-
guos mapas”, de los cuales 13 se registran en el Códice Techialoyan TA731 (véase cuadro 3); por tal
razón se infiere que dentro de dichos “mapas” se alude al códice, pues, en general, en ambos los sitios
se nombran en la misma secuencia y los faltantes podrían deberse al grado de destrucción del códice.
Cabe aclarar y remarcar que los lugares indicados en el inicio del testimonio no son los que presentan
en una segunda serie para ser compuestos.
Otro indicio del empleo del códice se enmarca entre 1715 y 1719. En resumen, se trata de un
legajo del agn3 en el cual la Real Audiencia comisiona a algunos funcionarios en la Nueva España para
confiscar o componer los terrenos de los pueblos a cambio de un pago en favor de los ejércitos de la
guerra y asistencias en la defensa del territorio. En respuesta, el 1 de octubre de 1715 comparecen
ante los funcionarios de la Real Audiencia el gobernador, alcaldes y demás oficiales del pueblo de
Santa María Tepexoyuca, quienes, en conocimiento de que la autoridad llegó para reconocer pueblos
y haciendas, presentaron:
[…] un mapa en forma de un libro de a folio que se compone de veinte foxas de cañamo vatido, de un dedo de grue-
so, como asimismo otro mapa en el mesmo genero de vara y media de largo y media de ancho, y juntamente un tes-
timonio en cuatro foxas, y otros papeles en ydioma mexicano que los cuales expresan las tierras y linderos de que se
compone este dicho pueblo de Tepexoiuca […].4
Enseguida citan todos los linderos y resaltan que les falta una caballería que les fue usurpada por don
Juan de Guzmán, y para que se les restituya ofrecen a la corona un donativo de 15 pesos de oro co-
mún, también esperan se expida el título de propiedad de sus tierras. Más adelante se describen los
testimonios presentados. Al respecto, se intuye que se presentó el Códice Techialoyan TA731, porque
se le describe como:
[…] un mapa a la manera de un libro enquadernado de a menos de a folio de cañamo vatido, de un dedo de
grueso, que el dicho mapa se compone de veinte fojas escriptas en ydioma mexicano que dijo el ynterprete deste
juzgado que lo que expresaban en sustancia son quando la venida del Capitan Hernan Cortés del tiempo de la
antigualla de Montesuma y las otras catorce foxas veo pintado distintos serros, arboles y lagunas, y yncluso en dicho
mapa dos ombres pintados que según su vestuario yndican ser yndios, pues avajo se halla una rotulata Don Juan
Diego testigo. Casique, y Don Sevastian Bartolome y asimesmo testigo, que estos se hallaron quando la Congrega-
ción de los pueblos que fueron separados cada Governación con las tierras que a su pueblo les pertenesía, este dicho
mapa yncluie diferentes pueblos.5
No obstante esta afirmación, se advierte que en la actualidad el códice se compone de 19 fojas,6 aunque
no se descarta la posibilidad de que se haya perdido una, pues el estado de conservación actual es malo.
En la cita se expresa que 14 fojas contienen pinturas, al igual que dicho códice. De igual modo, parte
2
Mapa incluido por Sandra Figueroa (2012: 101) en su tesis de maestría. Otra reproducción se halla en las oficinas de los ejidatarios
de San Jerónimo Acazulco.
3
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, fs. 1r-36r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”. Es trasunto del vol. 1716, exp. 1, del
Ramo de Tierras.
4
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, f. 9r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”.
5
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, f. 11r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”.
6
En la Fundación Martin Bodmer se encuentra el códice conformado por 21 fojas; sin embargo, se han descartado dos fojas porque
al parecer no pertenecen al códice; la justificación se presenta en el apartado “Estudio macroscópico de los materiales”.
30
del texto descrito hacia 1715 no se encuentra en el Códice Techialoyan TA731, y debido a su desgaste
hoy en día no se pueden leer partes del texto e incluso algunas pinturas ya no son visibles.
A partir de lo anterior, se propone que el Códice Techialoyan TA731 ya se encontraba en posesión
de las autoridades de Tepexoyuca y Acazulco por lo menos desde 1696, año en el que se comienza el
proceso de reconocimiento de tierras de sus pueblos, y emplean como prueba la información depo-
sitada en el códice.
Años después, el códice llega a manos del historiador y nahuatlato Faustino Chimalpopoca Galicia,
quien se encarga de elaborar una copia,7 cuya fecha es de 1854, e incluye la paleografía del mismo
(véase cuadro 4); aunque al parecer dicha reproducción no se conserva completa, o bien, el códice no
fue copiado en su totalidad, pues ahora sólo se conservan los folios 1r-12v, 13r, 14r, 14v, 16r y 18r
(véase figura 9).
Se sabe de la existencia de un trasunto elaborado en 1855,8 que hoy en día se encuentra en manos
de los comisariados de bienes ejidales de San Jerónimo Acazulco, municipio de Ocoyoacac, cuyo tí-
tulo es “Testimonio de los títulos primordiales del pueblo de Santa María Tepexoyuca y el pueblo de
Acazulco, en el año de 1855”. A diferencia del códice, la copia “tiene un texto inicial en náhuatl y 14
láminas, en disposición de doble nivel, con ilustraciones acompañadas de glosas en náhuatl” (Noguez
y Martínez, 2009) (véase figura 10).
Años más tarde, entre 1862 y 1871 el códice aún era acogido por ambos pueblos e incluso era de
su provecho, como se verá a continuación. El 18 de noviembre de 1867 el ciudadano Lerdo de Teja-
da, a cargo del Archivo General y Público de la Nación, responde la solicitud del ciudadano Antonio
D. Zepeda, síndico del municipio de Ocoyocac,9 en la que pide a la Secretaría de Estado y del Despa-
cho de Relaciones Exteriores se le devuelvan unos documentos que se resguardan en el Archivo,
porque en 1862 se pusieron en manos del paleógrafo, intérprete y traductor del idioma mexicano de
su dependencia, por los motivos que a continuación se citan:
[…] por estar tan maltratados y sersenados los titulos y mapas de la fundacion y tierras de sus pueblos y estar unos
escritos en la forma antigua y en idioma Mexicano no al alcance comun, y otros aunque escritos en el idioma espa-
ñol no eran de facil inteligencia, para su reparacion determinaron llevarlos al estudio de Don Francisco T. Rosales
para que como paleografo é interprete traductor de los idiomas del pais, los paleografiase, pusiese en lengua cas-
tellana lo escrito en idioma mejicano, hiciese esplicasiones claras de su contenido y de todo formase las copias
preliminares para su compulsa en testimonio […].10
[…] títulos y mapas de la fundacion y tierras pertenecientes á los pueblos de Sta. María Tepexoyuca, y San Geróni-
mo Acazulco, que han pasado á ese Archivo general en depósito, así como que se le entreguen igualmente las copias
de dichos documentos, si estuvieren concluidas, y de no estarlo se concluyan para que puedan compulsarse en
debida forma […].11
7
Conservada en el Archivo Histórico del Museo Nacional de Historia, Colección Antigua, números 254 (Documentos Históricos) y
22, fs. 275-277, 298-300v, 12 de agosto de 1858.
8
En 2002 los comisariados de bienes ejidales de San Jerónimo Acazulco, municipio de Ocoyoacac, presentaron a los investigadores
Xavier Noguez y Raymundo Martínez dos copias del códice, una pintada con acuarela que exhibe la leyenda “Testimonio de los títulos
primordiales del pueblo de Santa María Tepexoyuca y el pueblo de Acazulco, en el año de 1855”, y la segunda de 1869, elaborada por
Francisco Tirso Rosales (Noguez y Martínez, 2009).
9
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 1, exp. 31, fs. 1r-8r: “Expediente sobre las traducciones de los titulos y mapas del Pueblo de
Ocoyacac, 1869”.
10
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 1, exp. 31, fs. 3v-4r: “Expediente sobre las traducciones de los titulos y mapas del Pueblo de
Ocoyacac, 1869”.
11
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 1, exp. 31, f. 1r: “Expediente sobre las traducciones de los titulos y mapas del Pueblo de
Ocoyacac, 1869”.
31
La orden se ejecuta, y después de copiarse y cotejarse con el original las tres copias que solicitaron
se devuelven los documentos el 5 de agosto de 1871.
La justificación para asegurar que entre los documentos y mapas se encuentra el Códice Techia-
loyan TA731 es que hoy en día se tiene en San Jerónimo Acazulco un trasunto del códice elaborado
por el paleógrafo Francisco Tirso Rosales, titulado: “Año de 1869. Trasuntos” (véanse figuras 11 y 12).
En la parte superior, en medio del título se halla el sello del Archivo General y Público de la Nación,
lo cual permite confirmar que la petición del ciudadano Antonio D. Zepeda, incluía la devolución del
Códice Techialoyan TA731, que, como ya se dijo es entregado al pueblo en 1871. Después de esta
fecha existe una laguna de información que impide saber qué sucedió con el documento, una vez que
fue regresado a las autoridades de Acazulco y Tepexoyuca.
Otro dato relevante se halla el 2 de abril de 1936,12 cuando el profesor Graciano Sánchez, jefe del
Departamento de Asuntos Indígenas, pide al jefe del Archivo General que ordene la búsqueda de los
títulos que concedió la autoridad virreinal a los indígenas de San Jerónimo Acazulco, ya que éstos no
poseen los documentos y necesitan reclamar unos terrenos.
Después de 1936 son constantes las peticiones al agn de emitir copias certificadas de los títulos y
mapas, porque aseguran las contrapartes ya no contar en el pueblo con dichos testimonios originales.13
Así, se infiere que por lo menos antes de 1936 el códice desaparece de ambas poblaciones, al parecer
de forma indebida porque el mapa, como es llamado, sirvió a la población como una prueba instru-
mental, de la cual no podían deshacerse tan deliberadamente, dada su relevancia en la defensa legal
de su territorio.
Por Robertson (1975: 275) se sabe que el códice perteneció a Alfred E. Stendahl, quien debió here-
darlo de su padre Earl L. Stendahl (Béligand, 2013). Este último fue un comerciante de arte interesado
tanto en el impresionista como en el precolombino. Desde 1911 abrió su primera galería en Los Án-
geles, lo que intensificó su labor de adquisición de obras en otras partes del mundo. Se sabe que en
1935 viajó a México y Centroamérica y “se convirtió en el proveedor más importante de arte preco-
lombino” (Archives of American Art, 2015). Es muy probable que en ese año adquiriera el Códice
Techialoyan TA731, y años después pasaría al resguardo de su hijo Alfred E. Stendahl, quien, de
acuerdo con Robertson, lo entregaría a Jacob Zeitlin. No obstante, se desconocen las peculiaridades
del traspaso y la fecha precisa.
Jacob Zeitlin14 fue un librero y famoso coleccionista de libros; se desconoce en qué año vendió el
códice a sus siguientes poseedores, John Howell15 (padre) y Warren R. Howell (hijo), pero sí se puede
asegurar que los tres fueron, durante la segunda mitad del siglo xx, prominentes libreros del estado
de California, especializados en la venta de libros, documentos raros y antiguos y piezas de arte. Warren
R. Howell y Jacob Zeitlin subastaron juntos la colección de Herbert Evans,16 lo que los ubica en aso-
ciación en el negocio de los libros y manuscritos antiguos.
Se puede determinar que el tránsito del códice, de Zeitlin a John Howell y Warren R. Howell,
obedeció a una mera transacción mercantil trazada por la red de libreros californianos. De esta forma,
la relevancia de la adquisición del documento se reduce al valor comercial que tendría en el mercado la
oferta de un códice mexicano del siglo xvi.
12
agn,
Buscas y Traslado de Tierras, vol. 66, exp. 8, fs. 191-194: “San Jeronimo Acazulco, 1936”.
13
agn,
Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, fs. 291-327: “San Jeronimo Acazulco, 1937”; agn, Buscas y Traslado de Tierras,
vol. 73, exp. 7, fs. 1-3: “Santa Maria de la Asuncion Tepezoyuca, 1943”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 81, exp. 50, fs. 1-2: “San
Jeronimo Acazulco, 1951”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 126/B, exp. 34, fs. 1-122: “Santa Maria Asuncion Tepexoyuca, Mpio.
Ocoyoacac, Estado De México. Expedición De Copia Transcrita Certificada, 1997”.
14
También tuvo en su poder el Códice Techialoyan 711. Mimiahuapan, San Miguel, el cual hoy en día se encuentra en la Coleción John
Galvin, en Irlanda (Robertson, 1975: 269).
15
También tuvo en su poder el Códice Techialoyan 721. Tepexoxouhcan, San Miguel, y San Miguel Cuaxochco, que hoy en día se encuentra
en la Coleción John Galvin, en Irlanda (Robertson, 1975: 272).
16
Lo atestigua una entrevista hecha a Zeitlin en febrero de 1978 (Zeitlin, 1980).
32
Los registros encontrados sobre el códice en manos de los Howell atestiguan que en 1961 fue pues-
to a la venta por Warren Howell, en el Catálogo 33 de su librería (Howell, 1961), el códice fue ofertado
por 85 mil dólares con el título de Nahuatl Codex of the Techialoyan Group (véase apéndice 2).
Finalmente, quienes dan noticia sobre el actual repositorio del códice son, en primer lugar, Ulf
Bankmann (1974: 146), quien en 1974 publica un trabajo sobre el Códice Techialoyan de Ocoyoacac y en
una sección del texto lo compara con el Códice Techialoyan de Tepexoyocan, al que ubica en la Biblioteca
Bodmeriana,17 en Colonia, Suiza. De ahí la conjetura de que el códice se integró a la colección del
bibliófilo suizo Martin Bodmer antes de 1971, año en el que éste fallece.
En segundo lugar, Donald Robertson y Martha Barton (1975: 275), como se ha señalado, integran
el códice al “Catálogo de manuscritos y pinturas Techialoyan” de su autoría (véase apéndice 1). Entre
los datos que proporcionan reiteran el repositorio en el que se halla para 1975: “Dr. Martín Bodmer
Collection, Cologny, Geneva”, pero no brindan datos sobre la adquisición del códice por Martin Bod-
mer. Hacen notar que los primeros cinco folios contienen texto y en ellos se halla la fecha de 1534, y
se nombra al virrey Antonio de Mendoza. Además, refieren que Herbert Harvey, en una comunicación
personal, asevera que posiblemente el texto no pertenece a la sección pictórica (Robertson y Barton,
1975: 275).
En tercer lugar, Nadine Béligand (2013) elabora una ficha informativa del Códice Techialoyan
TA731 para la colección mencionada, aunque tampoco ofrece información de cómo obtuvo el docu-
mento Martin Bodmer; pero sí presenta datos específicos de su actual ubicación, como su clasificación:
“Cod. Bodmer 902”, con el título “Códice de Santa María Tepexoyuca”. También brinda una breve
descripción de cada uno de los folios, incluyendo algunas traducciones.
Gracias a la Fundación Martín Bodmer se tiene acceso al material fotográfico del Códice Techia-
loyan TA731, pues se encuentra disponible en su página electrónica.
Para su análisis se distinguen tres partes que conforman el códice en la actualidad: la cubierta o tapas,
los cuadernillos cosidos y un pliego18 suelto, que al parecer se anexó con posterioridad a su creación
(véase figura 13).
La cubierta o tapas
Las tapas se pueden clasificar como “de piel entera” (Vallado, 2003: 8), lo que las hace blandas en
comparación con otros materiales como el cartón; protegen los folios a manera de sobre o carpeta.
17
La Biblioteca Bodmeriana fue inaugurada el 6 de octubre de 1951. El responsable de su creación fue el coleccionista y bibliófilo
suizo Martin Bodmer, apodado el Rey de los Bibliófilos, quien por décadas se dio a la tarea de reunir cuantiosos documentos de todo el
mundo, como papiros, códices, manuscritos, incunables y libros, que hoy en día se depositan en la Fundación Martin Bodmer y suman más
de 150 mil obras, de 80 países, entre las que destacan: Papiro 66 (Evangelio de Juan, siglo ii), la única copia en suiza de la Biblia de Gu-
tenberg, Cuentos de Hadas, de los hermanos Grimm, los Papiros Bodmer, entro otros (Fondation Martin Bodmer, 2014).
18
Según el Diccionario de la lengua española (rae, 2014), “pliego” se define como una “Porción o pieza de papel de forma cuadrangular,
doblada por el medio. En el papel impreso los dobleces son dos o más”. De aquí en adelante se usará pliego para aludir a las piezas de
amate que dobladas en dos forman dos folios.
33
Si bien no se sabe de qué color era la piel al momento de su elaboración, hoy en día son de color
marrón oscuro (Tabla Munsell digital, s/f: 5YR-3/4).19
En cuanto a sus dimensiones, mide 32 cm de alto y 23 cm de ancho; cubren en su totalidad la
altura y ancho de los folios; la cejilla es de 2 cm, aproximadamente, tanto por el lado del canto de
la cabeza, como del pie; mientras que el canto del frente no presenta cejilla. Por las dimensiones
de la cubierta se infiere que su empleo para guardar el códice fue años después de que éste fuera
escrito y pintado, ya que de ser la cubierta original hubiera protegido los pliegos de amate y no mos-
trarían el deterioro actual; además, los textos en las tapas no corresponden con el tipo de letra ni
idioma del documento.
Con seguridad, se afirma que para 1715 ya se encontraba encuadernado, como se describe en
la composición de tierras: “un mapa a la manera de un libro enquadernado […]”,20 pues en 1696
—la otra fecha en la que se propone— cuando se presentó el códice, sólo se describió como un “ma-
pa”,21 así que se desconoce si ya se hallaba empastado.
Cuadernillos cosidos
En cuanto al soporte, el códice fue pintado sobre láminas de corteza de amate del género Ficus, de la
familia de la morácea.22 En los pliegos se puede notar una textura áspera por las fibras de amate de
consistencia gruesa. Cada folio está formado por segmentos de amate, es decir, dos o más segmentos
fueron pegados uno sobre otro para lograr un tamaño estándar en los pliegos, mismos que en general
presentan color amarillo pálido (Tabla Munsell digital, s/f: 25YR-7/4).
Los pliegos de amate forman cuadernillos en forma de libro europeo infolio. Se debe entender
como “cuadernillo” a “Cada uno de los pliegos que, doblados y cosidos juntos, forman el libro”, y lo
normal es que cada cuadernillo se conforme por cinco pliegos (Vallado, 2003: 11). Sin embargo, para
este caso es incierto cómo se integraron los 19 folios que conforman actualmente el códice.23
Aunque se mencionan 19 folios, es factible que fueran 20, porque en 1715,24 cuando se presentó
el códice como prueba para el reconocimiento del territorio del pueblo de Santa María Tepexoyuca,
se dice que el mapa tenía 20 folios, de los cuales los seis primeros contenían texto; pero hoy en día
sólo se conocen cinco de texto. De ahí que podría asegurarse que el códice en algún momento perdió
un folio, necesariamente alguno de los primeros que contenían texto.
Los cuadernillos que integran el códice primero se cosieron y, años después, se unieron al lomo
de la cubierta de piel, la cual presenta tres orificios debido al cosido. Las dimensiones de los 19 folios
encuadernados varían entre los 25.5 cm y 26.5 cm de alto, y de ancho miden entre 18 y 20 cm;25 sin
considerar el tamaño del margen del encuadernado, que es de 1 cm, aproximadamente.26
19
La tabla Munsell digital se puede consultar en: <[Link]
20
agn,Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, fs. 1r-36r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”. Es trasunto del vol. 1716, exp. 1 del
Ramo de Tierras.
21
agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexu-
yuca, 1696”.
22
Se especifica el género y la familia con el apoyo del estudio de las fibras del Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec (Vander, 1999:
72-78).
23
Para determinar cuáles folios integran cada cuadernillo sería necesario tener frente el códice y descoserlo, de esta forma se especi-
ficarían los folios de cada cuadernillo y la técnica de cosido, así como otros datos.
24
En segundo apartado de este trabajo, subtítulo “2.1. Reseña del itinerario y uso del códice”, se da razón del documento al que nos
referimos: agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, fs. 1r-36r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”. Es trasunto del vol. 1716, exp. 1
del Ramo de Tierras.
25
Las medidas se obtuvieron de las fotografías con escala de la Fundación Martin Bodmer, y varían de las medidas dadas por Robert-
son y Barton (1975: 275) en el catálogo de códices Techialoyan, quienes refieren 27 cm de alto y 23 cm de ancho.
26
Fue posible obtener este dato gracias a las fotografías del códice, donde se observa que la costura provocó pérdida de información
en cada una de las fojas, entre una o dos letras no visibles.
34
En este trabajo se respetó la foliación empleada por el repositorio del códice, la Fundación Martin
Bodmer, que va de las fojas 0001 recto a la 0019 vuelta; pero se omitieron los ceros a la izquierda para
facilitar su manejo.
Pliego suelto
Además de los 19 folios cosidos, dentro de la cubierta hay un pliego suelto, o bien dos folios (1r, 1v,
2r y 2v ), que —a juzgar por la copia de 1854 y los trasuntos de 1855 y 1869—27 no se encontraban
dentro del original porque de ser así formarían parte del texto e imágenes copiadas en esas fechas y
no fueron trasuntados; además, el tipo de letra, las imágenes,28 el texto y la disposición de dichos
elementos se presentan a manera de un mapa en panel. Por ello se considera que no forman parte
del Códice Techialoyan TA731, pero es innegable que ostentan las características propias del corpus
Techialoyan.
Recordemos que al menos durante el siglo xx, el documento recorrió grandes distancias en manos
de diferentes coleccionistas, quienes, además del Códice Techialoyan TA731, tuvieron consigo otros
códices del grupo. Por ejemplo, Jacob Zeitlin poseyó el Códice Techialoyan 711. Mimiahuapan, San
Miguel; mientras que los Howell tuvieron en su colección el Códice Techialoyan 721. Tepexoxouhcan,
San Miguel y San Miguel Cuaxochco. Por ello no sorprende que, por algún motivo desconocido, se haya
integrado el pliego suelto dentro de la cubierta del Códice Techialoyan TA731, por lo menos antes
de 1961, porque Warren Howell al ponerlo en venta ya describe este pliego como parte del códice
(véase apéndice 2).
El pliego suelto también fue hecho de corteza de amate y es posible observar, en la parte media,
evidencias de desgaste por un plisado —producto de la técnica de encuadernación—, por lo que en
algún momento formó parte de un cuadernillo. Cada folio mide entre 27 y 28 cm de alto y 20 y 21
cm de ancho.
También se respetó la foliación de la Fundación Martin Bodmer, que va del 0001 recto al 0002
vuelta; pero para poder diferenciarlos de la cuenta de los 19 folios cosidos se optó por conservar un
cero (01r, 01v, 02r y 02v).
Estado de conservación
A partir del registro fotográfico del códice se hará un comentario sobre sus condiciones de conserva-
ción, factor relevante porque su actual deterioro limita la lectura del texto y la identificación de las
imágenes.
En 90% de los folios del códice, el canto del pie, de la cabeza y del frente están arrugados, dobla-
dos o rasgados. La superficie de las hojas presenta cavidades provocadas por insectos,29 y las tintas y
pigmentos se han desvanecido.
Las técnicas de encuadernación y manufactura de los folios de amate también inciden en su esta-
do de conservación. En cuanto a la encuadernación, la técnica usada impide la visualización comple-
ta del contenido, ya que la costura se hizo después de la escritura y pintura de los folios, por lo que
27
Ver información en el segundo apartado de este trabajo, subtítulo “2.1. Reseña del itinerario y uso del códice”.
28
Además de que el trazo de las imágenes es distinto, éstas comienzan en el folio 1r y se extienden hacia 2r, característica que no se
presenta en la totalidad de los cuadernillos cosidos, donde cada folio se estructura de texto e imágenes independientes del siguiente folio.
29
Depredadores de documentos y libros clasificados como isópteros (polilla) y coleópteros (brocas o pequeños escarabajos), ambos
ocasionan daños en los acervos documentales como hoyos y galerías (Beck, 1992: 46-49).
35
restó alrededor de un centímetro e impide leer de dos a tres letras en cada folio.30 Esto también se
advierte en el pliego suelto, donde hay continuidad en la pintura entre folios.
Sobre la hechura del amate, los pliegos están formados por segmentos de papel,31 y algunos de
ellos, por el paso del tiempo, presentan fruncido, desprendimientos parciales en sus puntos de unión,
dilatación de su superficie por cambios ambientales y disgregación de las fibras, que también impo-
sibilitan la visualización del contenido (véase figura 13).
Finalmente, algunas de las letras fueron remarcadas con otra tinta, ocasionando que las palabras
en náhuatl, hoy en día, se lean diferente (véase figura 14). En concordancia con los trasuntos de 1854
y 1869, se observa que para 1869 don Francisco Tirso Rosales copia las palabras en náhuatl atendien-
do a las nuevas letras remarcadas, contrario a lo que se nota en 1854, cuyo trasunto es más fiel al
trazo original. Así que se sugiere que el códice fue remarcado entre 1855 y 1869.
Tinta y pigmentos
No se cuenta con un estudio físico-químico enfocado en la naturaleza de los materiales del Códice
Techialoyan TA731, por lo que para hablar de las tintas y pigmentos se extrapola, con reserva, el
estudio de materiales aplicado al Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec (Vander, 1999: 65-81), porque
se considera que ambos códices surgieron mediante un proceso análogo.
Tinta
Es muy probable que la tinta con la que fueron plasmadas las glosas sea de tipo ferrogálica, como
se propone para el Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec (Vander, 1999: 75). Al momento de su
aplicación sobre el soporte debió verse negra y hoy en día, debido a cierto grado de corrosión que
experimentan las tintas ferrogálicas por factores externos, se ve color negro parduzco (Tabla Mun-
sell digital, s/f: 7.5YR-4/2) o marrón grisáceo, como le llaman los especialistas en conservación de
tintas (Orlandini, 2006).
Pigmentos
Los colores presentes en el códice son verde, gris, carne, negro, azul, marrón, café y rojo. Para al-
gunos de estos tonos, en el Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec se emplearon los siguientes pig-
mentos: hematita y cochinilla para los rojos; azul ultramar y añil para los azules; verdigris para los
azules y verdes; ocre marino para los amarillos, y negro de humo para los tonos negro y gris (Van-
der, 1999: 75).
30
Tal afirmación se puede confirmar en el estudio del Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec (Vander, 1999: 69): “Observamos color
hasta las orillas de las dos hojas, lo que nos hace suponer que las ilustraciones fueron realizadas antes de unir las hojas”.
31
En el estudio del Códice Techialoyan de San Pedro Tototepec (Vander, 1999: 71) se determinó el uso de dos o tres segmentos para formar
una hoja.
36
2.3. Características de la escritura y la pintura
La escritura
La versión paleográfica del Códice Techialoyan TA731 se puede consultar en el apartado de anexos,
cuadro 4, de este trabajo,32 donde se incluyeron dos paleografías del códice halladas en los archivos, una
hecha en 1854 por el historiador, hablante y traductor de náhuatl licenciado Faustino Chimalpo-
poca Galicia,33 y otra de 1869 realizada por el paleógrafo e intérprete del Archivo General y Públi-
co de la Nación, el ciudadano Francisco Tirso Rosales.
Ambas transcripciones se presentan junto a la paleografía porque se pretendía compararlas y, al
mismo tiempo, completar las secciones ahora destruidas; sin embargo, no fue viable tal estrategia
porque, a juzgar por el contenido de ambas, los dos intérpretes del náhuatl no conocieron el códice
en mejores condiciones.
Tipo de letra
Se empleó en el texto letra bastarda o bastardilla, conocida también como itálica, que en la Nueva
España fue usada a partir del siglo xvii. Este tipo de letra se define como clara, regular, carente de
nexos y con clara separación de las palabras (Bribiesca, 2002: 51). Aunque la usada en los cuadernillos
cosidos y el pliego suelto se caracteriza por la falta de separación de palabras.
Número de manos
En la elaboración del texto se identificó la participación de tres manos diferentes en los cuadernillos
cosidos y uno más en el pliego suelto, esto se nota en las variaciones que presenta el trazo de rasgos
de alzados y caídos (véase figura 15).
El primer escribano se encargó de los folios 1r al 5v; el segundo anotó el texto junto a las primeras
imágenes, de los folios 6r al 17v, y el tercero, de los folios 18r al 19r (véase figura 16).
Respecto al pliego suelto, los trazos del cuarto escribano son diferentes a los tres primeros. Con
la finalidad de localizar el Códice Techialoyan al que corresponde el pliego suelto se comparó el tipo
de letra, el papel y las imágenes con otros Techialoyan accesibles en medios electrónicos e impresos,
pero no se tuvo éxito; sin embargo, la búsqueda permitió identificar que los trazos del tercer escriba-
no coinciden con secciones de los códices “730. Xocotla, San Nicolás y San Agustín” y “733. Ocoyacac,
San Martín” (folios 16r, 16v, 17r, 17v, 18r y 18v) (véase figura 17), este último cabecera de Tepexoyu-
ca y Acazulco.
En general, se nota un uso y dominio del alfabeto latino de la época aplicado a la transcripción del
idioma náhuatl. Se emplearon los siguientes caracteres: a, c, ç, e, h, i, l, m, n, o, p, q, s, t, u, x, y, z.
Cada escribano se definió por las variaciones en el uso de las letras. Así, el primer escribano alter-
nó la letra “o” entre minúscula y mayúscula, mientras los demás la usaron en minúscula; además, es
32
Se advierte que se retomaron y modificaron las normas de transcripción del curso de Paleografía (2014) impartido en El Colegio
Mexiquense, A. C., por los doctores Miguel Ángel Ruz Barrio y Raymundo Martínez (véase en este trabajo el subtítulo “2.4.1. Transcripción
del texto y traducción del náhuatl al español”).
33
Museo Nacional de Antropología, Archivo Histórico, Colección Antigua, núm. 254 (Documentos Históricos); núm. 22, fs. 275-277,
298-300v, por Faustino Galicia Chimalpopoca, 12 de agosto de 1858.
37
el único que anota la “q” en mayúscula. Tanto él como el tercer escribano emplearon la “y” en ma-
yúscula, la cual abarca el espacio de dos letras promedio. Los primer, tercer y cuarto escribanos usaron
la letra “z”, mientras que el segundo escribano no la incluyó, y en su lugar hace uso de la “s”.
En cuanto al uso de nexos34 se tienen dos: “ch” y “tz”. La “ch” se presenta de dos formas, la pri-
mera corresponde sólo a la letra “c”, de la cual, en la parte inferior, se desprende un rasgo curvilíneo,
que si bien no es legible, en las palabras que la integran sólo se pueden leer si este rasgo se interpre-
ta como “h”. Aparece en el texto del primer escribano dos veces. La segunda forma comprende ambos
caracteres “c” y “h”, y la usan el segundo y tercer escribanos. Respecto al cuarto escribano, no se tiene
registro de que la haya empleado.
El nexo “tz” es adoptado por los cuatro escribanos. En general, se anotó la letra “t” y en su parte
media se ligó la “z”, que se alarga hacia el renglón inferior.
Sólo se halla una abreviatura que podría ponerse en tela de juicio, porque más pareciera que el
escribano olvidó colocar de forma correcta la palabra y posteriormente agregó las letras faltantes en
el espacio libre.
Las imágenes
No se profundizará en el estudio de las imágenes; sólo se mencionarán algunos de los rasgos dis-
tintivos del Códice Techialoyan TA731.
Aparecen a partir del folio 6r hasta el folio 18r, a partir de éste se observa que los folios 18v y 19v
perdieron la imagen, según los restos de pigmentos visibles; además, en los trasuntos de 1855 y 1869
los copistas tuvieron la oportunidad de trasladar las imágenes de estos tres folios (véase en anexo fi-
gura 18). De la misma forma, en el pliego suelto se conservan las pinturas de los folios 01v y 02r, pero
los folios 01r y 02v han perdido la imagen y sólo es posible observar algunas tonalidades verdes, ne-
gras y rojas.
En cuanto a la distribución dentro de cada folio, consistente con el corpus Techialoyan, primero
se plasmaron las imágenes y dependiendo del espacio sobrante se colocó el texto. En algunos casos
las letras se sobrepusieron a las representaciones (véase figura 19), quizá porque no se calculó el es-
pacio adecuado; pero en todo momento hubo una intención de colocar el texto, no se trata de un tipo
de “glosa” agregada tiempo después.
Tipos de representaciones
Se identifican cinco temas en las imágenes, que aluden a elementos de la naturaleza: cuerpos de
agua, árboles y elevaciones montañosas; animales acuáticos, terrestres y aéreos, como águilas, venados,
caballos y peces; representación de personajes; elementos arquitectónicos, entre ellos casas con dife-
rentes usos e iglesias, y elementos culturales, como rostro de piedra, cruces y santos.
34
Agustín Millares Carlo y José Ignacio Mantecón (1955: 49) refieren que dentro del sistema abreviativo de los siglos xvi y xvii se
hallan los “nexos”, que no son más que uniones de las letras, que sirvieron para economizar espacio y dar mayor fluidez al acto de escribir.
38
2.4. Análisis del contenido
Criterios de transcripción
Criterios de traducción
39
Cuadro 1
Abreviaturas usadas en la traducción del Códice Techialoyan TA731
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en el Compendio de la gramática náhuatl (Sullivan, 1998: 13-14).
40
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
[pestaña]
(…)
Folio 1 recto
(Comienza escribano número 1)
(…)| (…)
(…)lihu(…)| (…)
(…) Ynip(a) (…)| (…)
(…) Yon (…)| (…)
(…)a(l)h(…) (…)
(…) nel (…)| (…)
Folio 1 vuelta
(…) (t)in(…)a (…)| (…)
(…) cot (…)| (…)
(…) om (…)| (…)
(…) (Y)na (…)| (…)
(…) e otehmocnoYtil(i) | 2
nos tuvo piedad (H)
(…) eYt(...)otzin tehutlat{oa} |{ni}
3
(…) señor gobernante
(…) (n~i) teoYotica4 a (…)| (…) espiritualmente (…)
(…) (Yc) {ti}tlaneltoca ot(…)|
5
(…) nosotros creemos (…)
(…) Y(…) tlaçoteopix{Qui}6 (at)| (…) querido sacerdote (…)
(…) (o~a~x)Yan(tla) Oltanet(i)to(…)| (…)
(…) n(…)ht(…)(o~a)Yotl(…)| (…)
1
Parece leerse la palabra “papel”.
2
otehmocnoYtili: o-[pref pret] Ø-[pref suj 3°pl.] teh-[pref obj 1°pl.] mo-[pref refx] -(i)cnoYt(a)[v] -ili(a)[suf aplic]. De icnoitta ‘apiadarse
d otro’ (Molina, 2013: 33r).
3
tehutlatoani: tehu(tli)[s] -tlatoani[s]. De teuhtli ‘señor’ (Arenas, 1611, en gdn, 2012) y tlatoani ‘hablador, o gran señor’ (Molina, 2013: 140v).
4
teoYotica: “spiritualmente” (Molina, 2013: 100v).
5
titlaneltoca: ti-[pref suj 1°pl.] tla-[pref obj inde] -neltoca[v]. De neltoca ‘creer algo’ (Molina, 2013: 66v).
6
tlaçoteopixqui: tlaço(tli)[s] -teopixqui[s]. De tlaçotli ‘cosa preciosa, o cara’ (Molina, 2013: 119r) y teopixqui ‘ecclesiastico, clerigo, o reli-
gioso’ (Molina, 2013: 101r).
41
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
7
neltiliztica: “con verdad” (Molina, 2013: 66v).
8
teoYotl: de teoyotl ‘cosa spiritual, o cosa diuina’ (Molina, 2013: 101r).
9
otetlalitehuac: o-[pref pret] te-[pref suj inde] tlalitehua[v] -c[suf pret]. De tlalihtehua ‘tener algo establecido, dejar huella’ (Wimmer,
2004, en gdn, 2012).
10
axcan: “agora” (Molina, 2013: 10r).
11
cahuYtl: de cauitl ‘tiempo’ (Molina, 2013: 13r).
12
niz: “aqui, o aca” (Molina, 2013: 72v).
13
Oacico: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] aci[v] -co[introv perf]. De aci ‘llegar al lugar dodevoy’ (Molina, 2013: 2r).
14
OtamahiuhQue: O-[pref pret] t(i)-[pref suj 1°pl.] -ama(tl)[s] -hiuh[v] -que[suf num]. De chiua ‘hazer algo’ (Molina, 2013: 21v). También
se puede interpretar como O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°p.] -tamahiuh[v] -que[suf num]. De tamachiua ‘medir algo’ (Molina, 2013: 90v).
15
Yn: de in ‘sirue de hornato enesta lengua, y en composicion significa, los que’ (Molina, 2013: 38r).
16
itencopa: de itencopa ‘de sus labios’. Por extensión significa “por mandato de” (Docs_México, 1551-95, en gdn, 2012).
17
tohueYtlatocatzin: to-[pref poss 1°pl.] huey[adj] tlato(ani)[s] -ca[lig nomb der] -tzin[suf nom revc s.]. De tlatoani ‘hablador, o gran señor’
(Molina, 2013: 140v).
18
To antonio te mentoxa: don Antonio de Mendoza.
19
Omaxitico: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] m(o)-[pref refx] axi[v] -ti(a)[suf caus] -co[introv perf]. De aci ‘llegar al lugar dodevoy’ (Mo-
lina, 2013: 2r).
20
OtonpanoQue: O-[pref pret] t(i)-[pref suj 1°pl.] on-[dir] pano[v] -que[suf num]. De pano ‘passar el rio apie, o nadando, o en barca’
(Molina, 2013: 79v).
21
xihuYtli: de xiuitl ‘año’ (Molina, 2013: 159v).
22
Ytlapohual: y-[pref poss 3°s.] tlapohual[s]. De tlapoualli ‘cosa numerada y contada’ (Molina, 2013: 132v).
42
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
23
çentzontli ypan maquilpuhualli xihuytl yhuan çenpualli matlactli On nahuY xihuYtl: literalmente “cuatrocientos más cien años y
veinte y catorce años”.
24
nahuixiuitl: nahui[nume] xiuitl[s]. De naui ‘cuatro’ (Molina, 2013: 64r) y xiuitl ‘año’ (Molina, 2013: 159v).
25
QuimoteQuipan: Ø-[pref suj 3°s.] qui-[pref obj 3°s.] mo-[pref refx] tequipan[v]. De tequipanoa ‘trabajar’ (Molina, 2013: 105v).
26
Ilhuitoc: Ø-[pref suj 3°s.] ilhui[v] -t(i)[lig] -oc[v]. De ilhuia ‘dezir algo a otro dezir algo a otro, o descubrirle el secreto dezir algo a
otro, o descubrirle el secreto’ (Molina, 2013: 37r) y onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
27
iteQuitzin: i-[pref poss 3°s.] tequi(tl)[s] -tzin[suf nom revc s.]. De tequitl ‘tributo, o obra de trabajo’ (Molina, 2013: 105v).
28
Ohuytza: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s. ó p.] huytza[v]. De vitz ‘venir’; su forma establecida de pretérito perfecto es vitza (Molina,
2013: 157v).
29
OtlalYtaco: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] tlal(li)[s] ita[v] -co[introv perf]. De itta ‘mirar a otro’ (Molina, 2013: 43r).
30
omoteneuh: o-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] teneuh[v]. De teneua ‘prometer, o expresar algo’ (Molina, 2013: 99r).
31
teQuitl: “tributo, o obra de trabajo” (Molina, 2013: 105v).
32
ticteQuipanotoQue: ti-[pref suj 1°pl.] c-[pref obj 3°s.] tequipano[v] -t(i)[lig] -o(c)[v] -que[suf num]. De tequipanoa ‘trabajar’ (Molina,
2013: 105v) y onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
33
OtimaCoQue: O-[pref pret] ti-[pref suj 1° pl.] maco[v pas] -que[suf num]. De maca ‘dar algo a otro, o restituir’ (Molina, 2013: 50r).
34
topili: de topilli ‘bordon, hasta de lança, o vara dejusticia’ (Molina, 2013: 150r).
35
nehuapol ton extepan axaYacatl: nehuapol-[nomb enf 1°s.] ton extepan axayacatl [nom prop].
36
tlaYacanQui: Ø-[pref suj 3°s.] tla-[pref obj inde] yacan[v] -qui[suf agen]. De yacana ‘guiar a otro, o gouernar pueblo’ (Molina, 2013:
30r), significa “el que guía”.
37
nehuatl: [nomb enf 1°s.].
43
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
38
calpixque: cal(li)[s] pix[v] -que[suf num]. De calli ‘casa’ (Molina, 2013: 11v) y piya ‘guardar’ (Molina, 2013: 81v), significa “los que
guardan la casa”. Aunque se está marcando plural, en el texto se utiliza para referir a un individuo.
39
tlaQuizQue: Ø-[pref suj 3°p.] tla-[pref obj inde] quiz[v] -que[suf agen]. De quiça ‘concluirse o acabarse alguna obra, o correr el arro-
yo, o escampar, o sazonarse lo que se sembro, o acabarse la fruta, por auer ya passado el tiempo deella’ (Molina, 2013: 89v), significa “los
que terminaron”.
40
nican: “aqui, aca, de aqui, o por aqui” (Molina, 2013: 71v).
41
altepetl: “pueblo o rey” (Molina, 2013: 4r).
42
tepexoYocan: tepe(tl)[s] (hue)xo(tl)[s] -Yo[suf abun] -can[loc]. De tepetl ‘sierra’ (Molina, 2013: 102v) y huexo ‘sauze’ (Molina, 2013: 157r)
(el vocablo huexo sufrió de aféresis, que es la supresión de un sonido al principio de una palabra), significa “donde abundan los sauces en
el cerro”.
43
tehmopialiatoc: Ø-[pref suj 3°s.] tech-[pref obj 1°pl.] mo-[pref refx] pia[v] -lia[suf aplic] -t(i)[lig] oc[v]. De pia ‘guardar a otro’ (Molina,
2013: 81v) y onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
44
YlhuYcac çihuapili: ilhuica(tl)[s] -c[loc]. De ilhuicatl ‘cielo’ (Molina, 2013: 37v); ciua(tl)[s] pilli[s]: de ciuatl ‘muger’ (Molina, 2013: 22v)
y pilli ‘cauallero, o noble persona’ (Molina, 2013: 81v), significa “noble señora del cielo”.
45
totecpanhan: to-[pref poss 1°pl.] tecpan[s] (c)han(tli)[s]. De tecpan ‘casa o palacio real’ (Molina, 2013: 93r) y chantli ‘casa / estar de un
lugar’ (Arenas, 1611, en gdn, 2012).
46
timohYntin: ti-[pref suj 1°pl.] mohyn[cuant] -tin[suf num]. De muchi ‘todo’ (Molina, 2013: 61r).
47
teQuihuaQue: Ø-[pref suj 3°pl.] tequihua[suf posee] -Que[suf num]. De tequihua ‘capitán’ (Tezozomoc, 1598, en gdn, 2012). Significa
“las autoridades”.
48
ticteQuipanotoQue: ti-[pref suj 1°pl.] c-[pref obj 3°s.] tequipano[v] -to[extrov perf] -que[suf num]. De tequipanoa ‘trabajar’ (Molina,
2013: 105v).
44
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
49
otitonehicoQue: o-[pref pret] ti-[pref suj 1°pl.] -to[pref refx] -ne(c)hico[v] -que[suf num]. De nechicoa ‘ayuntar o recoger algo’ (Molina,
2013: 64v).
50
altepehuaQue: Ø-[pref suj 3°pl.] altepe(tl)[s] -hua[suf posee] -que[suf num]. De altepetl ‘pueblo’ (Molina, 2013: 4r).
51
tepilhuan: “hijos,o hijas” (Molina, 2013: 103r).
52
pouhQue: Ø-[pref suj 3°pl.] pouh[v] -que[suf num]. De poa ‘contar a algunos’ (Molina, 2013: 82v).
53
tlacala|QuiQue: Ø-[pref suj 3°pl.] tla-[pref obj inde] calaQui[v] -Que[suf num]. De tlacalaquia ‘acudir conla renta, o tributo…’ (Mo-
lina, 2013: 115r).
54
Omoteneuh: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] teneuh[v]. De tenehua ‘afamar aotro, o dar voto en election…’ (Molina, 2013: 99r).
55
YanQuic: de yancuic ‘cosa nueua o reziente’ (Molina, 2013: 30v).
56
tlacalaQuili: de tlacalaquilli ‘tributo, renta’ (Molina, 2013: 115r).
57
Otitlalmaco: O-[pref pret] -ti[pref suj 2°s.] -tlal(li)[s] mac[v] -o[pas]. De tlalli ‘tierra, o heredad’ (Molina, 2013: 124r) y maca ‘dar algo
a otro’ (Molina, 2013: 50r).
58
OtehtenehuYlique: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°pl.] teh-[pref obj 1°pl.] -tenehu[v] -ili(a)[suf aplic] -que[suf num]. De teneua ‘prometer,
o expresar algo’ (Molina, 2013: 99r).
59
altepetlalli: altepe(tl)[s] tlalli[s]. De altepetl ‘peblo o rey’ (Molina, 2013: 4r) y tlalli ‘tierra o heredad’ (Molina, 2013: 124r). Significa
“tierras del común”.
60
teQuitcatlalli: tequit(qui)[s] -ca[suf agen] -tlalli[s]. De tequitqui ‘pechero, trabajador o tributario’ (Molina, 2013: 105v) y tlalli ‘tierra, o
heredad’ (Molina, 2013: 124r).
61
tecpantoc: Ø-[pref suj 3°s.] tecpana[v] -t(i)[lig] -o(c)[v]. De tecpana ‘poner algo por orden yconcierto o establecer y ordenar algo’
(Molina, 2013: 93r) y onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77).
62
timani: ti-[pref suj 1°pl.] mani[v]. De mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r).
63
QuiteQuipanozQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s.] tequipano[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De tequipanoa ‘trabajar’ (Molina, 2013: 105v).
45
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
64
mOpalehuYzQue: Ø-[pref suj 3°p.] -mo[pref refx] -palehuy[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De paleuia ‘fauorecer y ayudar ami mesmo’
(Molina, 2013: 79r).
65
çemicac: de cemicac ‘para siempre jamas’ (Molina, 2013: 16r).
66
mahiztitoz: Ø-[pref suj 3°s.] -mahizti[v] -to[extrov perf] -z[suf fut]. De machiztia ‘cosa que se sabe o suena’ (Molina, 2013: 50v).
67
QuimatozQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s.] -mat[v] -o[pas] -z[suf fut] -que[suf num]. De mati ‘saber algo’ (Molina, 2013: 52v).
68
topilhuan: to-[pref poss 1°pl.] pilhuan[s]. De pilhoan ‘hijos de’ (Docs_México, 1551-95, en gdn, 2012).
69
Ymaxca: ym-[pref poss 3°pl.] axca[s]. De axca ‘cosa mia’ (Molina, 2013: 10r).
70
toaltepeuh: to-[pref poss 1°pl.] tepe(tl)[s] -uh[suf poss]. De altepetl ‘pueblo o rey’ (Molina, 2013: 4r).
71
itocatzin: i-[pref poss 3°s.] toca[s] -tzin[suf nom revc s.]. De tocaytl ‘nombre, fama y honra’ (Molina, 2013: 148r).
72
ticpixtoQue: ti-[pref suj 1°pl.] c-[pref obj 3°s.] pix[v] -to[extrov perf] -que[suf num]. De pia ‘guardar alguna cosa’ (Molina, 2013: 81v).
73
toçemixpan: to-[pref poss 1°pl.] cem[adv] ixpan[adv]. De ixpan ‘ante mí, o enmi tiempo’ (Molina, 2013: 46v).
74
motlilmahiotia: Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] tlil(li)[s] mahiotia[v]. De machiotia ‘confirmar o chrismar’ (Molina, 2013: 50v) y tlilli
‘tinta’ (Molina, 2013: 147v).
75
tlalamatl: tlal(li)[s] -amatl[s]. De tlalli ‘tierra’ (Molina, 2013: 124r) y amatl ‘papel’ (Molina, 2013: 4v).
76
huYtlatztoc: Ø-[pref suj 3°s.] huYtlatz[s] -t(i)[liga] -oc[v]. De vitlatztic ‘cosa muy larga, o luenga’ (Molina, 2013: 157v) y onoc ‘estar
echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
77
tecpanoc: Ø-[pref suj 3°s.] tecpan[v] -t(i)[lig] -oc[v]. De tecpana ‘poner en orden la gente’ (Molina, 2013: 93r) y onoc ‘estar echada, o
tendida’ (Molina, 2013: 77r).
78
neztoc: Ø-[pref suj 3°s.] nez[v] -t(i)[lig] -o(c)[v]. De neci ‘parecer ante otros o descubrirme alos que no me hallauan’ (Molina, 2013:
64) y onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
79
nenemi: Ø-[pref suj 3°s.] nenemi[v]. De nenemi ‘andar, o caminar’ (Molina, 2013: 68r).
46
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
80
coaxohtli: de quaxochtli ‘termino, o linde de tierras, o de ciudades’ (Molina, 2013: 88r).
81
ticoaxohmantoc: ti-[pref suj 2° s.] coaxoh(tli)[s] man[v] -t(i)[lig] -o(c)[v]. De mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r) y onoc ‘estar echada,
o tendida’ (Molina, 2013: 77).
82
QuimatoQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3° s.] mat[v] -t(i)[lig] -o(c)[v] -que[suf num]. De mati ‘saber algo’ (Molina, 2013: 52v) y
onoc ‘estar echada, o tendida’ (Molina, 2013: 77r).
83
OcoYacac: oco(tl)[s] -yaca(tl)[s] -c[loc]. De ocotl ‘tea, raja o astilla de pino’ (Molina, 2013: 75v) y yacatl ‘nariz, o punta de algo’ (Molina,
2013: 30v). Significa “en la punta del pino”.
84
titocoaxohnamitoQue: ti-[pref suj 1° pl.] to-[pref refx] coaxoh(tli)[s] nami(c)[v] -to[extrov perf] -que[suf num]. De namiqui ‘salir a reci-
bir al que viene, o en-contrar con alguno’ (Molina, 2013: 62v).
85
Yoc: yoc[adv] ‘siempre’. En una frase de negación: a(mo)[neg] yoc[adv] significa “nunca” (Guerra, 1692, en gdn, 2012). Yoc podría
tener el valor contrario.
86
Quimahiztitoz: Ø-[pref suj 3°s.] qui-[pref obj 3°s.] mahizti[v] -to[extrov perf] -z[suf fut]. De machizti ‘cosa que se sabe o suena’ (Molina,
2013: 50v).
87
cchiuh: Ø-[pref suj 3°pl.] c-[pref obj] -chiuh[v]. De chiua ‘hazer algo’ (Molina, 2013: 21v).
88
tehua: tehua(n) [nomb enf].
89
QuitepotztocazQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s.] tepotztoca[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De teputztoca ‘seguir, o yr tras otro’
(Molina, 2013: 103v).
90
hualmomanazQue: Ø-[pref suj 3°pl.] -hual[pref direcc] mo-[pref refx] mana[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De mana ‘poner en el suelo
plato, o cosas llanas’ (Molina, 2013: 52r).
91
hualmozcaltizQue: Ø-[pref suj 3°pl.] -hual[pref direcc] -mo[pref refx] -(i)zcalti[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De izcaltia ‘criar niño’ (Mo-
lina, 2013: 49r) o zcaltia ‘crecer el hombre’ (Molina, 2013: 1°-31v).
92
QuihihuazQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s.] hihua[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De chiua ‘hazer algo’ (Molina, 2013: 21v).
93
tlatocaYotl: tlatoca(n)[s] -yotl[suf abstr]. De tlatocan ‘corte o palacio de grandes señores’ o tlatocayotl ‘señorio, reyno, corona real, o
patrimonio’ (Molina, 2013: 140v).
94
mamani: Ø-[pref suj 3°s.] ma-[red] mani[v]. De mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r).
47
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
95
altepetlatQuitl: altepe(tl)[s] tlatquitl[s]. De altepetl ‘pueblo’ (Molina, 2013: 4r) y tlatquitl ‘hazienda o vestidos’ (Molina, 2013: 142r).
96
macehual: de maceualli ‘vasallo’ (Molina, 2013: 50r).
97
OtehmomaQuili: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] teh-[pref obj 1° pl.] mo-[pref refx] maQu[v] -ili(a)[suf aplic]. De maca ‘dar algo a otro,
o restituir’ (Molina, 2013: 50r).
98
otlalxexeloloc: O-[pref pret] Ø-[pref suj 3°s.] tlal(li)[s] xexelo[v] -lo[pas] -c[suf num]. De xexeloa ‘repartir, diuidir o partir en partes’
(Molina, 2013: 158v).
99
altepeme: altepe(tl)[s] -me[suf num]. De altepetl ‘pueblo’ (Molina, 2013: 4r).
100
coaxohmani: Ø-[pref suj 3°s.] coaxoh(tli)[s] mani[v]. De mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r).
101
Quimahiztimaniz: qui-[pref obj 3°s] -machizti[v] -mani[v] -z[suf fut]. De machizti ‘cosa que se sabe o suena’ (Molina, 2013: 50v) y mani
‘aqui esta el libro, plato’ (Molina, 2013: 52r).
102
tictecpana: ti-[pref suj 2°pl.] c-[pref obj 3°s.] tecpana[v]. De tecpana ‘poner algo por orden yconcierto o establecer y ordenar algo’
(Molina, 2013: 93r).
103
amo ac: “nadie” (Docs_México, 1551-95, en gdn, 2012).
104
QuitlaCoz: Ø-[pref suj 3°s.] qui-[pref obj 3°s.] tlaco[v] -z[suf fut]. De tlacoa ‘dañar alguna cosa, o pecar’ (Molina, 2013: 118r).
105
QuipiazQue: Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s.] pia[v] -z[suf fut] -que[suf num]. De pia ‘guardar alguna cosa’ (Molina, 2013: 81v).
106
Ynmac: yn-(pref poss 3°pl.) -ma(itl)[s] -c[loc]. De maitl ‘en sus manos’ (Molina, 2013: 51v).
48
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
[columna 2 derecha]
to ximon te xante ma|lia don Simón de Santa María
tlayacanqui|| tlayacanqui
107
neztimani: Ø-[pref suj 3°s.] nez[v] -ti[lig] -mani[v]. De neci ‘parecer ante otros o descubrirme alos que no me hallauan’ (Molina, 2013:
64v) y mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r).
108
mecatlali: meca(tl)[s] tlali[s]. De mecatl ‘cordel, o soga, açote de cordeles’ (Molina, 2013: 55r) y tlalli ‘tierra, o heredad’ (Molina, 2013: 124r).
109
mamani: Ø-[pref suj 3°s.] ma-[red] mani[v]. De mani ‘aqui esta’ (Molina, 2013: 52r).
110
neltiliztli: “verdad” (Molina, 2013: 66v).
111
mochiuhtoz: Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] chiuh[v] -to[extrov perf] -z[suf fut]. De chiua ‘hazer algo’ (Molina, 2013: 21v).
112
titotocatenehua: ti-[pref suj 1°pl.] to-[pref poss 1°pl.] toca(itl)[s] tenehua[v]. De tocayitl ‘nombre, fama y honra’ (Molina, 2013: 148r)
y tenehua ‘afamar aotro’ (Molina, 2013: 99r).
113
tepixque: Ø-[pref suj 3°s.] te-[pref obj inde] pix[v] -que[suf num]. De pia ‘guardar a otro’ (Molina, 2013: 81v). Significa “guardían”.
114
tetlanquizque: Ø-[pref suj 3°s.] te-[pref obj inde] tlanquiz[v] -que[suf num]. De tlanquiça ‘nacer me los dientes’ (Molina, 2013: 129v).
Significa “los que sacan los dientes a la gente”.
115
tlahpanQuizcatzin: Ø-[pref suj 3°s.] tlahpana[v] quiza[v] -ca[suf agen] -tzin[suf nom revc s.]. De tlachpana ‘barrer’ (Molina, 2013: 117v)
y quiça ‘salir fuera de casa’ (Molina, 2013: 89v). Significa “el que sale a barrer”. También alude a un personaje histórico llamado Tlachpan-
quizque, enviado por los huexotzincas para reunirse con Moctezuma, con la finalidad de tratar abusos de linderos de tierras, cometidos
por los tlaxcaltecas (Sahagún, 1829: XXIV).
49
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
[texto inferior]
{ne}huapol caxpal te xan mateuh Yo Gaspar de San Mateo
tlacuYlo118| Tlacuylo
(…)Y nican tlatzontecoYan119 altepetl| (…) aquí en el juzgado del pueblo
(…) mo(te)nehua120 tepexoYocan (…) (que) se nombra Tepexoyocan
motlapielia121| {il}huYcac122 çihuapili guarda [H] la noble señora del cielo
Ynin altepeamatl en este papel del pueblo
yn te(u)|(…) pipilti123 altepehuaQue (…) los nobles, la gente del pueblo
niz moh tenpanti124 aquí todo distribuyen
(m)|{oh} {a}ltepetlatQuitl neztoc toda la propiedad del pueblo está
apareciendo
neztimani [rayas]| está apareciendo
Folio 6 recto
(Comienza escribano número 2)
nis atl ynechico|aY{an} ||
125
aquí en Atl ynechicoayan
(…)ahue{hue}titl{an}| 126
(…) Ahuehuetitlan
Folio 6 vuelta
nis motenehua ahuehuetitla{n} (…)| 127
aquí se nombra Ahuehuetitlan
mani yntlal altepe|huaque
128
(donde) están sus tierras de los habitantes
del pueblo
nau|tzontli129 mecat{l}|130 1600 cordeles
{hu}Ytlatztoc amelco |
131
yacen a lo largo de Amelco
116
pixcaleQue: de pixcale ‘fiscal’ y el sufijo de número que, significa “fiscales”. Se trata de un cargo nahuatlizado.
117
tecpan: “casa o palacio real, a de algun señor de salua” (Molina, 2013: 93r).
118
tlacuYlo: de tlacuilo ‘escriuano, o pintor’ (Molina, 2013: 120r).
119
tlatzontecoYan: “estrados donde juzgan y sentencian” (Molina, 2013: 143r).
120
motenehua: Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] tenehua[v]. De tenehua ‘prometer o expresar algo’ (Molina, 2013: 99r).
121
motlapielia: Ø-[pref suj 3°s.] mo-[pref refx] tla-[pref obj inde] pie[v] -lia[suf aplic]. De pia ‘guardar alguna cosa’ (Molina, 2013: 81v).
122
ilhuicac: ilhuica(tl)[s] -c[loc]. De ilhuicatl ‘cielo’ (Molina, 2013: 37v). Significa “en el cielo”.
123
pipilti: pi-[red] pil(li)[s] -ti(n)[suf num]. De pilli ‘cauallero, o noble persona’ (Molina, 2013: 81v). Si se trata de la palabra compues-
ta teu(htli)[s] pipilti[s] significaría “los nobles señores”.
124
tenpanti: por tecpanti ‘distribuir, repartir las cosas entre las personas’ (Wimmer, 2004, en gdn, 2012).
125
atl ynechicoaYan: -atl[s] y-[pref poss 3°s] nechicoa[v] -yan[loc]. De atl ‘agua’ (Molina, 2013: 8r) y nechicoa ‘ayuntar o recoger algo’
(Molina, 2013: 64v). Significa “donde se junta agua”. Se advierte que la palabra escrita es “ynechicoaY{an}”, pero las letras fueron cam-
biadas y la palabra se lee como “yntlalteoaY”.
126
ahuehuetitlan: ahuehue[s] -ti[lig] -tlan[loc]. De aueuetl ‘cedro’ (Molina, 2013: 33v). Significa “entre el cedro” o “junto al cedro”.
127
La palabra original es “ahuehuetitla{n}” fue sobrescrita una letra diferente y se lee “ahuehuetltla{n}”.
128
yntlal: yn-[pref poss 3°p] tla(li)[s]. De tlalli ‘tierra, o heredad’ (Molina, 2013: 124r).
129
nautzontli: nau-[nume] -tzontli[nume]. Significa mil seiscientos (4 x 400).
130
mecatl: “cordel, o soga, açote de cordeles” (Molina, 2013: 55r).
131
amelco: amel(li)[s] -co[loc]. De amilli ‘tierra de regadio’ (Molina, 2013: 5r). Significa “en la tierra de sembradío”.
50
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
132
xalostotitlan: xal(li)[s] osto[s] -ti[lig] -tlan[loc]. De xalli ‘arena, o cierta piedra arenisca’ (Molina, 2013: 158v) y oztotl ‘cueua o cauerna’
(Molina, 2013: 78v). Significa “entre la cueva de arena” o “junto a la cueva de arena”.
133
altepepan: altepe(tl)[s] -pan[loc]. De altepetl ‘pueblo’ (Molina, 2013: 4r). Significa “en el pueblo” o “sobre el pueblo”.
134
atotouilapan: a(tl)[s] toto(tl)[s] uil(otl)[s] -apan[loc]. De atl ‘agua’ (Molina, 2013: 8r), tototl ‘paxaro’ (Molina, 2013: 151r) y vilotl ‘pa-
loma’ (Molina, 2013: 157v). Significa “en el río de las palomas acuáticas”.
135
yxtlahuatl: de ixtlauatl ‘vega o tierra llana, çauana, o campo’ (Molina, 2013: 48v).
136
memetlancopa: me-[red] me(tl)[s] -tlan[loc] -copa[dir]. De metl ‘maguei’ (Molina, 2013: 55v). Memetlan significa “de entre los mague-
yes” o “junto a los magueyes”.
137
ontzontli: ochocientos.
138
tliltepec: tlil(li)[s] tepe(tl)[s] -c[loc]. De tlilli ‘tinta’ (Molina, 2013: 147v) y tepetl ‘sierra’ (Molina, 2013: 102v). Significa “en el cerro
negro” o “por el cerro negro”.
139
cuauhtli ynemian: De quauhtli ‘aguila’ (Molina, 2013: 87v) y nemi ‘bivir, o morar’ (Molina, 2013: 67r). Significa “donde vive el águila”.
140
tetitla: teti(c)[s] -tla[loc]. De tetic ‘cosa dura como piedra’ (Molina, 2013: 107v). Significa “en donde abundan las piedras”.
141
tetlan: te(tl)[s] -tlan[loc]. De tetl ‘piedra’ (Molina, 2013: 107v). Significa “entre las piedras” o “junto a las piedras”.
142
macuyltzontli: macuil-[nume] -tzontli[nume]. Significa dos mil (5 x 400).
51
Cuadro 2
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143
coliuhcan: coliuh[adj] -can[loc]. De coliuhqui ‘cosa torcida, o acostada’ (Molina, 2013: 24r). Significa “lugar de la cosa torcida”.
144
apipilhuasco: apipilhuas(tli)[s] -co[loc]. De apipilhuaztli ‘arcaduz’ (Molina, 2013: 7r). Significa “dentro del caño” o “sobre el caño”.
145
soquiapa: soquia(tl)[s] -pa(n)[loc]. De çoquiatl ‘cieno’ (Molina, 2013: 25r). Significa “en el lodo” o “sobre el lodo”. También puede
descomponerse: soqui(tl)[s] a(tl)[s] -pa(n)[loc]. De çoquitl ‘barro o lodo’ (Molina, 2013: 25r) y atl ‘agua’ (Molina, 2013: 8r). Significa “en el
agua lodosa” o “sobre el agua lodosa”. Se advierte que la palabra “soquiapa” fue sobrescrita y se lee como “soqinapa”.
146
atlauhytec: atlauh(tli)[s] -ytec[loc]. De atlauhtli ‘barranca grande’ (Molina, 2013: 8v). Significa “dentro de la barranca grande”.
147
aylan: ayl(itl)[s] -(t)lan[loc]. De ailitl ‘entre la planta’ o ‘junto a la planta’ (Wimmer, 2004, en gdn, 2012).
148
tototlan: toto(tl)[s] -tlan[loc]. De tototl ‘paxaro’ (Molina, 2013: 151r). Significa “entre pájaros” o “junto a los pájaros”. Se advierte que
la palabra “tototlan” fue sobrescrita y se lee “totoiuan”.
149
ytlatenpa: y-[pref poss 3°s.] tlaten[s] -pa(n)[loc]. De tlaten ‘orilla (del pueblo)’ (Mecayapan, 2002, en gdn, 2012). Significa “en su
orilla del pueblo” o “sobre su orilla del pueblo”, o tlatempan ‘orilla del cerro (a la)’ (Tzinacapan, 1984, en gdn, 2012).
150
quiçehuyca: Ø-[pref suj 3°s.] qui-[pref obj 3°s.] çe[num] huyca[v]. De vica ‘lleuar algo’ (Molina, 2013: 157r).
151
cuauhçoyac: cuauh(itl)[s] çoya(tl)[s] -c[loc]. De quauitl ‘arbol, madero o palo’ (Molina, 2013: 88r) y çoyatl ‘palma’ (Molina, 2013:
25r). Significa “en el árbol de palma” o “sobre el árbol de palma”.
152
amaxac: de amaxac ‘lugar donde sediuide el rio en muchas partes. S. en arroyos o acequias’ (Molina, 2013: 4v).
52
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
153
cuauhtenco: cuauh(itl)[s] -tenco[loc]. De quauitl ‘arbol, madero o palo’ (Molina, 2013: 88r). Significa “a la orilla del bosque”.
154
texcalteticpac: texcal(li)[s] te(tl)[s] -ti[liga] -icpac[loc]. De texcalli ‘peñasco, risco, o horno’ (Molina, 2013: 112r) y tetl ‘piedra’ (Molina,
2013: 107v). Significa “sobre la piedra del peñasco” o “en lo alto de la piedra del peñasco”.
155
ahuacuauhtitlan: ahua(tl)[s] cuauh(itl)[s] -ti[liga] -tlan[loc]. De auatl ‘enzina, roble, gusano lanudo’ (Molina, 2013: 9r) y quauitl ‘arbol,
madero o palo’ (Molina, 2013: 88r). Significa “entre el árbol de roble” o “junto al árbol de roble”.
156
tetzahuapan: tetzahu[] -apan[loc]. De tetzauitl ‘cosa escandalosa, o espantosa, o cosa de aguero’ (Molina, 2013: 111r). Significa “sobre
el río espantoso” o “sobre el río de mal agüero”.
157
omeytlan: omey[nume] -tlan[loc]. Significa “entre dos” o “junto a dos”.
158
yhuetzian: y-[pref poss 3°s.] huetz[v] -ian[loc]. De uetzi ‘caer’ (Molina, 2013: 156r). Significa “donde cae”. Junto a atl significa “don-
de cae el agua”.
159
hualtemo: Ø-[pref suj 3°s.] -hual[dir] temo[v] .De temo ‘descendir o abaxar’ (Molina, 2013: 97v).
160
cuautla: cuau(itl)[s] -tla[loc]. De quauitl ‘arbol, madero o palo’ (Molina, 2013: 88r). Significa “en donde abundan árboles”. Se ad-
vierte que la palabra “cuaut{l}a” fue sobrescrita y se lee “alatit{l}a”.
161
topoçayocan: topoça[s] yo[suf abun] -can[loc]. De tepozan ‘Buddleia Americana. Familia de Loganiacées, ornamental y árbol medici-
nal’ (Wimmer, 2004, en gdn, 2012). Significa “lugar de Tepozanes”.
162
yetzontli: ye-[nume] -tzontli[nume]. Significa mil doscientos (3 x 400).
53
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
163
tzapotlan: tzapo(tl)[s] -tlan[loc]. De tzapotl ‘cierta fruta conocida’ (Molina, 2013: 151v). Significa “entre el zapote” o “junto al zapote”.
164
oquimomanilique: o-[pref pret] Ø-[pref suj 3°pl.] qui-[pref obj 3°s] mo-[pref refx] man(a)[v] -li(a)[rev] -que[suf num]. De mana ‘poner
enel suelo plato, o cosas llanas’ (Molina, 2013: 52r).
165
tlateochihua: Ø-[pref suj 3°s.] tla-[pref obj inde] teo(tl)[s] chihua[v] apan[s]. De teotl ‘dios’ (Molina, 2013: 101r) y chihua ‘hazer algo’
(Molina, 2013: 21v). Significa “lugar bendito”.
166
apan: de apan ‘al río, al arroyo’ (Mecayapan, 2002, en gdn, 2012).
167
texayacatitlan: te(tl)[s] xayaca(tl)[s] -ti[liga] -tlan[loc]. De tetl ‘piedra’ (Molina, 2013: 107v) y xayacatl ‘cara o rostro, caratula o max-
cara’ (Molina, 2013: 158r). Significa “entre el rostro de piedra” o “junto al rostro de piedra”.
168
totlaçotatzin: to-[pref poss 1°pl.] tlaço[adj] ta[s] -tzin[suf nom revc s.]. De tlaço ‘amado’ (Tzinacapan, 1984, en gdn, 2012) y ta ‘padre
de’ (Docs_México, 1551-95, en gdn, 2012).
169
xochicualtin tlamapan: xochi(tl)[s] cualtin[adj]. De xochitl ‘rosa o flor’ (Molina, 2013: 160r) y qualtin ‘buenos y sanctos’ (Molina, 2013:
84v). Significa “las buenas y santas flores”; tlamapan ‘alos lados, o laderas de tierras” (Molina, 2013: 125v). Significa “a los costados de las
buenas o santas flores”.
54
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
[texto lateral]
ap(a){n}(…) Apan (…)
[texto inferior]
(…)z o(tli)panco|176 en el camino
170
xochitlalpa: xochi(tl)[s] tlal(li)[s] -pa(n)[loc]. De xochitl ‘rosa o flor’ (Molina, 2013: 160r) y tlalli ‘tierra, o heredad’ (Molina, 2013:
124r). Significa “sobre tierra de flores”.
171
Yecnochtitlan: yec(tli)[adj] noch(tli)[s] -ti[liga -tlan[loc]. De yectli ‘cosa buena’ (Molina, 2013: 35r) y nochtli ‘tuna, fruta conocida’ (Mo-
lina, 2013: 72v). Significa “entre la buena tuna” o “junto a la buena tuna”.
172
tepetonco: tepeton(tli)[s] -co[loc]. De tepetontli ‘tierra pequeña’ (Molina, 2013: 102v). Significa “sobre el cerro pequeño” o “por el
cerro pequeño”.
173
xocotitlan: xoco(tl)[s] -ti[liga] -tlan[loc]. De xocotl ‘fruta’ (Molina, 2013: 160v). Significa “entre la fruta” o “junto a la fruta”.
174
tlatamachihuali: Ø-[pref suj 3°s.] tla-[pref obj inde] tamachihua[v] -li[suf aplic]. De tamachiua ‘medir algo’ (Molina, 2013: 90v).
175
Posiblemente la palabra sea xocotz(in): “parentesco, hijo menor” (Wimmer, 2004, en gdn, 2012).
176
otlipanco: otli[s] -panco[loc]. De otli ‘camino’ (Molina, 2013: 78r).
55
Cuadro 2
Paleografía del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
177
yau: de yauh ‘yr a alguna parte’ (Molina, 2013: 31v).
56
Memoria histórica
Es importante advertir que el contenido del códice sólo hace referencia a uno de los dos pueblos in-
volucrados en esta investigación: a Santa María la Asunción Tepexoyuca; no hay mención alguna al
pueblo de Acazulco ni a su santo, san Jerónimo; así que el texto gira en torno a un pueblo.
Los asuntos relativos a la memoria histórica se ubican en los primeros folios del códice (1r al 5v) y
unos pocos datos al finalizar el documento (15r-15v). Entre los folios 2r, 2v, 3r, 3v, 4r, 4v, 5r y 5v existe
un orden consistente, verificado en función del texto. Desafortunadamente, los folios 1r y 1v se conser-
van en muy mal estado y no fue posible conocer su contenido. Aunado a esto, la posibilidad de que al
momento de su creación el códice poseyera 20 folios, y no 19, deja incompleta la información.
Reconocimiento de las tierras durante el virreinato (fs. 2r, 2v, 3v, 5r)
En el códice se asienta que cuatro años después de 1534, Antonio de Mendoza visitó la población,
distribuyó y dividió la tierra. Al respecto, la historia novohispana refiere que desde 1535, al comenzar
el virreinato en la Nueva España, surgieron leyes que se enfocaron en consolidar el poder absoluto
de la corona y en proteger a los pueblos de indios y sus tierras, las cuales eran su principal medio de
subsistencia y recurso para cumplir con el tributo. El primer virrey de la Nueva España, Antonio
de Mendoza, repartió la tierra a conquistadores e indígenas (Torales, 2006: 26), quien, a su vez, eje-
cutaría dicha política en colaboración con los oidores de la Audiencia (Miranda, 1980: 314).
En cuanto al códice y la participación del virrey Antonio de Mendoza en el reconocimiento y asig-
nación territorial de Tepexoyuca, ciertamente es un acontecimiento que se ajusta a la función que
tuvo este personaje, pero no hay evidencia de que él haya visitado este pueblo ni otro oficial en su
representación. No obstante, el reconocimiento de tierras por parte de la autoridad virreinal es un
hecho memorable en los pueblos de la Nueva España que logró guardarse en la memoria colectiva,
permitiendo que en décadas posteriores se asimilara como parte de un pasado común.
En el códice se enfatiza la disposición de los habitantes del pueblo para trabajar la tierra, incluso
se identifican como beneficiados por pagar tributo. De acuerdo con José Miranda (1980: 23), el tri-
buto impuesto constituyó la vía para que los pueblos transitaran de la economía natural a la monetaria
de los españoles, lo que posibilitó a los peninsulares el abastecimiento de sus ciudades, pero también
propició la base principal para el establecimiento del gobierno indígena.
En los primeros años de la Colonia, el poco control y conocimiento de la corona orilló a que, en
1536, se enviara una cédula dirigida al virrey Antonio de Mendoza, donde se disponía que en todos
los pueblos de indios se emprendiera la “visita”, es decir, que el presidente y oidores de la audiencia
visitaran cada pueblo para registrar el número de pobladores, evaluar la calidad de la tierra de resi-
dencia, indagar sobre la cantidad de tributo pagada a los antiguos caciques y la nueva cantidad pa-
gada a la corona y encomenderos, con la finalidad de tasar el tributo que justamente debían y podían
pagar los indios (Miranda, 1980: 314).
Como ya se dijo, el pueblo de Tepexoyuca perteneció a las encomiendas de Hernán Cortés a me-
diados de 1522; en 1530 formaron parte de las encomiendas perpetuas de doña Isabel Moctezuma.
Desde los primeros años de la Colonia fue un pueblo subordinado al nuevo tributo español, lo que
implicó cambios sustanciales en tres ámbitos principales: económico, político y social.
57
En este sentido, se puede concluir que una vez que se reconoció la propiedad territorial de Te-
pexoyuca se reafirmó su obligación tributaria, acciones que permitieron al pueblo integrarse al nuevo
régimen español y con ello ganarse el derecho de poseer su propio gobierno.
Según el códice, la “vara35 de justicia” se entregó a Esteban Axayacatl, Miguel Achcueyotl, Simón de
Santa María y Melchor de San Miguel, quienes la resguardaron en el palacio.
Dentro de las instituciones coloniales creadas en la Nueva España, el cabildo era considerado la
base de la jerarquía administrativa, debido a que fue el organismo de gobierno a nivel municipal.
La autoridad del cabildo se integró, en la mayoría de los casos, por regidores o consejeros y alcaldes
ordinarios o magistrados; en algunos casos los cabildos se integraban por un alférez real, un alguacil
mayor, un depositario general, un fiel ejecutor y un receptor de pena (Haring, 1990: 209-218).
La función del cabildo abarcaba desde distribuir tierras, establecer impuestos, ocuparse de la po-
licía local, mantener los caminos, inspeccionar los hospitales, regular los días feriados, supervisar los
precios locales, entre otras obligaciones relacionadas con el funcionamiento al interior de los pueblos
(Haring, 1990: 222).
La vara de justicia remite a la existencia de funcionarios de cabildo en Tepexoyuca, de esta forma
se busca resaltar su condición de pueblo regido por una autoridad elegida dentro de un sistema de
gobierno autónomo. Se sabe que cuando una autoridad recibía la vara de justicia también se fijaban
sus obligaciones, entre ellas: debían gobernar “honorablemente y bien, para que aseguraran el ‘buen
trato’ de los maceguales, entregaran los tributos y cumplieran con los reclutamientos de mano de
obra, controlaran la ebriedad […], promovieran la doctrina cristiana, controlaran los delitos y elimi-
naran la idolatría” (Gibson, 2007: 181).
En el códice se usa como base de la conformación del pueblo el respaldo de la “señora del cielo”
(Santa María de la Asunción).
En los comienzos del periodo colonial, la implantación de un santo en cada pueblo dio cabida a que
éstos se asemejaran a los pueblos de españoles; así, en torno a una plaza principal, que fungía también
como espacio para el tianguis, se construyeron edificios destinados a la iglesia y la alcaldía (con cárcel y
tribunal) (Ricard, 2013: 234-237). Un pueblo no era reconocido como tal sin un santo patrono, sin un
templo cristiano, un territorio propio, un órgano de gobierno y el cumplimento del pago de tributo a
las autoridades. Dichos atributos se entrelazan en el códice para enaltecer el carácter de cabecera de
Tepexoyuca.
Otro asunto que no se puede dejar de mencionar es que se desconoce la fecha en que se asignó
santo patrono al pueblo de Tepexoyuca, pero debió ser antes de 1569, porque para esos años ya se
cuenta con el registro de la Descripción del Arzobispado de México (1897: 233-234), en el cual se consig-
na que su advocación es “Sant Gerónimo”, no “la señora del cielo”, como se registra en el códice y
como hoy en día es denominado el pueblo. Situación que confirma la elaboración tardía del códice,
por lo menos posterior a la congregación de 1603, cuando al interior de Tepexoyuca surgen cambios
territoriales y se separa de uno de sus sujetos “Asumpción de Nuestra Señora”.
35
Según la rae (2015) “vara” tiene la connotación de “Bastón que por insignia de autoridad usaban los ministros de justicia y que hoy
llevan los alcaldes y sus tenientes”.
58
La creación del códice “según los autores” (fs. 2v, 3r, 3v, 4r, 4v, 5r, 5v)
El códice registra en tiempo presente que el tlalamatl, o “papel de tierras”, se estaba elaborando den-
tro del juzgado en presencia de las autoridades y otros personajes, que al finalizar la sección de la
memoria histórica dan fe, o bien son testigos, de la realización de la junta en la que se elaboró y se
ordenó explícitamente no dañarlo y guardarlo en manos de los habitantes del pueblo.
La finalidad del códice “según los autores” (fs. 4v, 5r, 5v)
Los autores expresan que el tlalamatl se hace para que la gente de Tepexoyuca y sus descendientes
conozcan la propiedad del pueblo, la tierra de tributo, la propiedad del macehual y los linderos del
pueblo, los cuales fueron asignados por mandato del virrey Antonio de Mendoza. En otras palabras,
el tlalamatl fue hecho para constatar la propiedad del pueblo, la cual fue reconocida por las autorida-
des y por sus habitantes.
Personajes
En la narración aparecen básicamente dos figuras: los que desempeñan algún cargo público, quienes
son responsables de la elaboración, veracidad y resguardo del tlalamatl, y los personajes históricos, de
quienes se resalta su participación en acontecimientos del pasado de Tepexoyuca (véase cuadro 5).
En cuanto a los personajes que ostentan un cargo público, se deriva que son los integrantes del
cabildo indígena quienes participan en la redacción del códice. Se nombra a dos tlayacanqui: ton ex-
tepan axayacatl y to ximo te xante malie; un calpixque: to miquel ahcueyotl; un tlaquizque o tetlanquiz-
que: melhiol te xan miquel; un tepixque: cIapiel te la clox; un tlahpanquizcatzin: to maltin te la clox; dos
pipilti: xihuan te aquino y ton xalpatol tayatzin; un pixcaleque: xihuan te aQuino, y un tlacuylo: caxpal
te xan mateuh.
Según la historia de la organización política de la Nueva España, a mediados del siglo xvi se
instauraron los cabildos indígenas, se nombró el cargo de gobernador, seguido de los alcaldes y regi-
dores, quienes fueron llamados con su nombre en castellano, no en náhuatl; no obstante, se conser-
varon algunos términos en náhuatl para designar cargos menores (Lockhart, 1999: 57-64). De ahí
surge la interrogante ¿por qué en un documento de hechura tardía se nahuatlizaron términos espa-
ñoles, que desde el siglo xvi fueron adoptados, e incluso por prestigio hubo preferencia hacia ellos?
Quizá tenga que ver con la intención del documento de parecer antiguo, y, muy probablemente, a su
creación dentro de un taller.36
Stephanie Wood (1998: 190-193), a manera de hipótesis, plantea que la nahuatlización de térmi-
nos hispanos, recurso extendido en el corpus Techialoyan, se debe a una influencia directa con los
Cantares mexicanos (fechados alrededor de 1550), en esta obra proliferan vocablos castellanos adapta-
dos al náhuatl (ejemplos: santo por Xanto, Juan por Xihuan, etcétera). Wood considera que los autores
de los Techialoyan de alguna forma conocieron dicha obra y copiaron algunos términos. Además, en
ellos, al igual que en los Cantares mexicanos, se recurrió a aspectos históricos ligados con Azcapotzalco
y el dominio tepaneca.
En un intento por relacionar la realidad histórica de Tepexoyuca y Acazulco con el contenido del
Códice Techialoyan TA731, se indagó en documentos de los siglos xvi y xvii de ambos pueblos sobre
los nombres y apellidos de los personajes; pero la búsqueda resultó infructuosa. Tal situación im-
pide verificar que sean nombres reales, así como asegurar que no hayan formado parte de la historia
de ambos pueblos (véase cuadro 6). Al respecto, la investigadora María Castañeda (2017: 256-260)
36
Aspecto que sostienen los investigadores Stephanie Wood (1989 y 1998), Raymundo Martínez (2016) y María Castañeda (2017).
59
expresa que los nombres que aparecen en los códices Techialoyan son producto de la extrapolación
que don Diego García de Mendoza hizo de otros manuscritos, razón por la cual no corresponden a
la realidad de los pueblos.
Además de los nombres, se mencionan los cargos de cada uno, que a continuación se enlistan.37
Tlayacanqui. Se menciona a dos personajes: ton extepan axaYacatl (fs. 2v y 5v) y to ximo te xante malie
(fs. 3r y 5v). El término se interpreta como “guía o gobernador de pueblo” y hace referencia al diri-
gente del pueblo. En concordancia con Lockhart (1999: 69-70), el tlayacanqui se encasillaría entre los
funcionarios menores, es decir, los que se ubicarían al nivel de los barrios; se entendería el término
como los “jefes de los barrios”.
Calpixque. Cargo de to miQuel ahcueyotl (fs. 2v, 3r y 5v). Literalmente se interpreta como “los que
guardan la casa”. En el siglo xvi se llamó así a los mayordomos cuya función era la recaudación de
tributo, estos participaban directamente de las funciones del cabildo. Después de 1550 es raro encon-
trar este puesto en la documentación (Lockhart, 1999: 69).
Tepixque. Función de cIapiel te la clox (f. 5v). Se interpreta como “guardián”, cuya tarea era cuidar,
ordenar y reglamentar los asuntos de los pobladores, por ello tendría el papel de “alguacil” o, como
era llamado por los españoles, “merino” (Lockhart, 1999: 70).
Tlahpanquizcatzin. Oficio de to maltin te la clox (f. 5v). Se interpreta como “el que sale a barrer”. Si
bien no es raro que el “barrendero” participara dando fe en la creación del códice, sí llama la atención
el uso del “don”, porque es un título que sólo se adjudicaba a la gente de cargos mayores. No sabemos
si su función fue escrita incorrectamente o vaya más allá del significado literal.
Pixcaleque tecpan tepixqui. Oficio de xihuan te aQuino (f. 5v). Se interpreta como “fiscales del pala-
cio que guardan a otro”. Se trata del funcionario eclesiástico de mayor rango, cuya labor surge a
mediados del siglo xvii, y se sabe que virtualmente fungió como miembro del cabildo (Lockhart, 1999:
65, 77-78).
Pipilti. Se llama así a dos personajes: xihuan te aQuino (f. 15r), también identificado como pixcaleque
tecpan tepixqui, y a ton xalpatol tayatzin (f. 15r). Literalmente significa “noble”; es un término usado
durante el siglo xvi para llamar a algún oficial. Según James Lockhart (1999: 76), el título se dejó de
emplear en el siglo xvii, y sólo conoce un caso en en que se usó en el siglo xviii.
Tlacuilo. Función de caxpal te xan mateuh (f. 5v). El escribano fue un personaje vital dentro del
cabildo; era la autoridad que tenía la facultad de autentificar un documento y uno de los pocos que
trascendió hasta los siglos xvii y xviii (Lockhart, 1999: 65-66).
37
Para consultar su análisis morfológico véase el apartado “Transcripción del texto y traducción del náhuatl al español”.
60
Ahora bien, respecto a la mención de personajes que se han definido como históricos su función
era legitimar que el contenido se forjó por el mandato y reconocimiento de una autoridad de la Nue-
va España hacia el pueblo de Tepexoyuca. En cuanto a los fundadores, sus apellidos dan carácter de
abolengo y larga tradición al pueblo.
Fundadores. A dos individuos se atribuye la fundación del pueblo de Tepexoyuca: ton xalpatol
motecçoçomatzin (f. 15v) y to miquel te xan maltin (f. 15v). Al respecto, sólo se cuenta con el Título primor-
dial de San Jerónimo Acazulco donde se dice que en tiempos de fray Juan de Zumárraga —quizá después
de 1534—, éste “visitó el pueblo de San Jerónimo Acazulco y convirtió a la fe cristiana a los fundado-
res Ton Xapatol Moctezuma, Cocamatzin y Juan Don Miguel Texanmaltin y los bendijo” (Linarte,
1998: 27-31). En el Título primordial son estos personajes fundadores los vigilantes y encargados de
hacer funcionar los asuntos religiosos y de velar por la propiedad territorial de Acazulco, no de Te-
pexoyuca como se presenta en el códice.
Además del Título primordial no fue posible encontrar otra fuente que diera cuenta de ambos
personajes (véase cuadro 4).
Virrey. El virrey era el representante directo del soberano. En asuntos tanto civiles como militares,
se encargaba de supervisar la justicia, el tesoro y a la iglesia; además, debía mantener e incrementar
los ingresos reales y cuidar de los indios. En 1529, Antonio de Mendoza (f. 2r) fue nombrado primer
virrey de la Nueva España, pero ocuparía su puesto en 1535 hasta 1550, y destaca porque sentó las
bases de la institución colonial (Haring, 1990: 109, 159-170). Su mención dentro del códice legitima
que el pueblo de Tepexoyuca recibió sus tierras de manos del virrey Mendoza; además, no sólo se
puede notar la importancia de su participación, sino también pretende remarcar la antigüedad del
pueblo y de su posesión territorial.
Aspectos de territorio
En el Códice Techialoyan TA731, el espacio geográfico se menciona a partir del folio 6r hasta el 19r;su
función principal es servir de apoyo para la delimitación del territorio perteneciente a Tepexoyuca.38
Lo anterior se hace explícito al terminar la memoria histórica (f. 5v), después de nombrar cada una
de las autoridades presentes en la elaboración del documento. En el tlalamatl se distribuye la propie-
dad del pueblo; así, desde el folio 6r hasta el 19r se menciona una serie de lugares, algunos acompa-
ñados de su extensión territorial, expresada en mecatl, es decir, mecates o cordeles de tierras.
1. Tepexoyocan (fs. 3r y 5v), “donde abundan los sauces en el cerro”. Es el nombre de la población a la
que atañe el tlalamatl.
2. Ocoyacac (f. 4v), “en la punta del pino”. Es el nombre de la cabecera municipal actual a la que perte-
necen los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, y que durante el siglo xvi fungió como su cabecera vecina.
3. Atl ynechicoayan (fs. 6r, 7r y 8v), “donde se junta agua”. La primera vez que se nombra en el códice
(f. 6r) aparece junto a Ahuehuetitlan (“entre el cedro” o “junto al cedro”); ambos son ilustrados con un
cuerpo de agua, que tendría referencia a Atl ynechicoayan y junto a éste hay tres árboles que indican
38
Se omite el análisis morfológico de cada palabra porque ya se anexó a pie de página en el apartado “Transcripción del texto y tra-
ducción del náhuatl al español”.
61
Ahuehuetitlan. Atl ynechicoayan se nombra dos veces más (fs. 7r y 8v); la tercera corresponde al topónimo
de un lugar donde se halla la propiedad del pueblo, que corresponde a 800 mecatl, mismo lugar por el
que corre el lindero de Tepexoyuca y es representado por un cuerpo de agua donde nadan seis patos.
4. Ahuehuetitlan (fs. 6r, 6v y 7r), “entre el cedro” o “junto al cedro”. En su segunda aparición (f. 6v) en
dicho lugar se halla tierra de los habitantes del pueblo, correspondiente a 1,600 mecatl. Si considera-
mos que también aparece Amelco (“en la tierra de sembradío”) y éste se ilustra con dos árboles, un
cuerpo de agua y una cabeza de un varón, se concluye que Ahuehuetitlan es el nombre del lugar próxi-
mo a terrenos de sembradío.
5. Amelco (f. 6v), “en la tierra de sembradío”. Alude al lugar donde los habitantes de Tepexoyuca tra-
bajan la tierra (ver consideraciones en Ahuehuetitlan).
6. Xalostotitlan (f. 7r), “entre la cueva de arena” o “junto a la cueva de arena”. Es nombrado entre Atl
ynechicoayan y Ahuehuetitlan; según la imagen, se colocó un cuerpo de agua, posiblemente cubierto por
una cueva, y a los costados un árbol en cada lado.
7. Atotouilapan (fs. 7v y 8r), “en el río de las palomas acuáticas”. Se trata de un pueblo llamado así, que
se ubica sobre un llano (yxtlahuatl) y se representa por siete casas en dos hileras y en la parte superior
dos varones, uno frente al otro, en ademán de conversación (f. 7r).
8. Yxtlahuatl (fs. 7v y 8r), “vega o tierra llana, çauana, o campo” (Molina, 2013: 48v). Se usa para de-
signar un territorio considerable dentro de los límites de Tepexoyuca. Es nombrado para decir que
sobre el llano corre el lindero hacia Memetlan.
9. Memetlan[copa] (f. 8r), “junto a los magueyes”. Se trata de un sitio por donde atraviesa el lindero de
Tepexoyuca, y es representando por hileras contiguas de magueyes.
10. Tliltepec cuauhtli ynemian (f. 9r), “en el cerro negro donde vive el águila”. En él se encuentra la
propiedad del pueblo que corresponde a 800 mecatl. Fue representado por una elevación de tierra
que en su parte baja posee rocas y en la parte más alta posa un ave o un águila.
12. Tetlan (f. 9v), “entre las piedras” o “junto a las piedras”. Se llama así por ser un espacio donde
abundan piedras (tetitla); se trata de la propiedad del pueblo correspondiente a 2,000 mecatl. Es re-
presentado por una extensión de árboles y rocas dispersas.
13. Coliuhcan apipilhuasco (f. 10r), “dentro del canal en el lugar de la cosa torcida”.
14. Soquiapa atlauhytec (fs. 10r y 10v), “junto a la barranca, en el lugar del agua lodosa”. También se
menciona a Xantana como protectora de Atlahuytec. El lugar es representado con casas y árboles (f.
10r), aludiendo a un pueblo. En su segunda mención (f. 10v) aparece el templo de Xantana, dos po-
bladores y dos plantas, razón por la cual en el folio 10r se usa el referente Aylan.
15. Aylan tototlan (f. 10r), “entre las plantas, junto a los pájaros”.
62
16. Ytlatenpa (f. 11r), “a la orilla del cerro”. Aquí se halla la propiedad de los habitantes del pueblo y
sirve como lindero. La imagen refleja dos elevaciones de tierra con énfasis en el borde.
17. Cuauhçoyac (f. 11r), “en el árbol de palma” o “sobre el árbol de palma”. Aquí se encuentra la pro-
piedad del pueblo, corresponde a 2,000 mecatl. La imagen muestra tres plantas, a manera de palmas.
18. Amaxac (f. 11v), “donde se divide el río en muchas partes”. Se menciona como la propiedad del
pueblo, corresponde a 2,000 mecatl. La imagen presenta en primer plano un cuerpo de agua, a ma-
nera de río, y en segundo plano se observan palmas sobre la superficie de elevaciones de tierra, qui-
zá se hace referencia a la cercanía de Ytlatenpa-Cuauhçoyac con Amaxac.
19. Cuauhtenco texcalteticpac (f. 12r), “sobre la piedra del peñasco, a la orilla del bosque” o “en lo alto
de la piedra del peñasco, a la orilla del bosque”. Se representa por árboles de diferente tipo y dos
venados tal vez hacen alusión a un bosque. Se refiere como tierras de los habitantes del pueblo.
20. Ahuacuauhtitlan aylan (f. 12r), “junto al árbol de roble, junto a la planta”.
21. Tetzahuapan (f. 12v), “sobre el río espantoso” o “sobre el río de mal agüero”. Está la propiedad del
pueblo que corresponde a 2,000 cordeles de tierra. Es representado por un cuerpo de agua cercano
a tres árboles.
22. Omeytlan (f. 13r [2]), “entre dos” o “junto a dos”. En asociación con Atl Yhuetzian (donde cae agua)
se refiere a una caída de agua que desciende sobre dos elementos, de acuerdo con la imagen, los dos
elementos hacen referencia a dos elevaciones de tierra con árboles.
24. Cuautla (f. 13v), “en donde abundan árboles”. Se halla la propiedad de los habitantes del pueblo.
El lugar se representa con tres árboles, de los cuales dos son de diferente tipo.
25. Topoçayocan (f. 14r), “lugar de tepozanes”. Se halla la propiedad de los habitantes del pueblo;
corresponde a 1,200 mecatl. Se representó con una elevación de tierra pedregosa con árboles (tepo-
zanes), en cuya cima se desplanta una cruz.
26. Tzapotlan (f. 14v), “entre el zapote” o “junto al zapote”. Se halla la propiedad del pueblo, corres-
ponde a 800 mecatl, se dice que corre el lindero. La imagen presenta en primer plano un árbol, con
características diferentes a los antes mencionados; es factible que quisieran representar el árbol del
zapote. En segundo plano se agregó una elevación de tierra.
28. Apan (f. 16r), “al río, al arroyo”. Se halla la propiedad del pueblo que corresponde a 1,600 mecatl.
En la imagen se ilustra un cuerpo de agua circular y en el fondo dos montañas delineadas.
29. Texayacatitlan (f. 16v), “entre el rostro de piedra” o “junto al rostro de piedra”. Se halla su propie-
dad del pueblo, corresponde a 800 mecatl. En la imagen se colocó una cabeza, de color azul-grisáceo
y junto a ella se ve a una mujer arrodillada frente a un varón sentado.
63
30. Atlahuytec (fs. 17r y 17v), “junto a la barranca grande”. No se trata del mismo Atlahuytec antes
apuntado (fs. 10r y 10v), porque el primero es resguardado por Xantana, y en éste, aunque no se pue-
de leer el santo,39 son visibles las letras “xan p” (f. 17r) que indican un santo patrono distinto. Se dice
que en este lugar se halla la propiedad del pueblo. En la imagen se ilustra un río que divide una
elevación de tierra de un templo cercano a casas; estos últimos elementos conforman el poblado de
Xantana Atlahuytec.
31. Xochicualtin tlamapan (f. 17r), “a los costados de las buenas o santas flores”.
32. Atlahuytec xochitlalpa tototlan (f. 17v), “junto a los pájaros, sobre la tierra de flores, junto a la ba-
rranca grande”. Se especifica que se hallan 800, posiblemente, mecatl (no es legible el texto). Se re-
presentó con dos árboles, junto a uno de ellos aparece un varón sentado, además se colocaron casas,
lo que crea el escenario de un poblado.
33. Yecnochtitlan (f. 18r), “entre la buena tuna” o “junto a la buena tuna”.
34. Tepetonco (f. 18r), “sobre el cerro pequeño” o “por el cerro pequeño”. En la imagen aparece una
elevación de tierra que aparentemente es muy pequeña, porque la vegetación que colocaron sobre
ella es relativamente más grande.
35. Xocotitlan (f. 18r), “entre la fruta” o “junto a la fruta”. En la imagen se hallan dos nopaleras que
aluden al fruto del nopal.
En el códice se usó como unidad de medida de la propiedad del pueblo el mecatl, cuyo significado
alude a un “mecate” o “cordel”, también mencionado como mecatl tlali (o mecatlali) “mecate de tierra”
o “cordel de tierra”; además, se hace una sola referencia a la unidad de medida cuhuahuytl tlatamachi-
huali, que quiere decir “vara de medida” (véase cuadro 7).
Lockhart (1999: 208-209) afirma que resulta impreciso fijar equivalencias de medida porque existen
variaciones de región a región, pero sí es posible determinar aproximaciones a dichas equivalencias.
El quahuitl adquiere este nombre por el instrumento de medida que se empleaba: una vara o palo.
Para los españoles tenía el valor de una braza, es decir, más o menos 2 m, pero resulta, como ya se dijo,
una medida ambigua. El mismo Lockhart (1999: 209) advierte que en algunos documentos se espe-
cificó la equivalencia del quahuitl y el resultado es diferente en cada caso.
Mientras el quahuitl era empleado para calcular dimensiones lineales, el mecatl era usado para
medir dimensiones mayores y, en algunos ejemplos del centro de México, equivalía a una parcela
completa de 20 unidades cuadradas (400 m²), llamada por Molina “una suerte de tierra”; para su
medición se empleó una cuerda de 20 unidades lineales (Lockhart, 1999: 209-210).
Manuel Carrera Stampa (1949: 6) expresa que en 1607, 1620, 1712 y 1716 se ratificaron las Orde-
nanzas Reales, expedidas por Gastón de Peralta en 1567, en las cuales se establecieron dos tipos de
cordeles: 50 y 69 varas.
Atendiendo a las diversas posibilidades y siguiendo a Harvey (1993: 27-29), quien, con base en
medidas estándares y halladas para la zona de Huixquilucan, para el estudio del Códice Techialoyan
39
En el trasunto de 1869, se transcribió como “Xapetolo”, es decir, San Pedro; sin embargo, dicho trasunto es poco fiel al contenido.
64
de Huixquilucan, sugiere que el mecatl equivalía a 50 varas españolas (42 m, toma el valor de una
vara de 0.833 m/0.835 m) y el quahuitl lineal medía 2.1 m. De ahí que para lograr transformar las
medidas dadas en mecatl considera una cuenta (20 x 20), es decir, 2,500 varas cuadradas, equivalentes
a 1,764 m² (20 x 20 = 400; 400 x 2.1 = 840; 840 x 2.1 = 1,764).
Se buscó en fuentes archivísticas alguna referencia sobre mediciones de tierras en Tepexoyuca y
Acazulco y no se hallaron alusiones al mecatl ni al cuhuahuytl tlatamachihuali que indiquen su posible
valor; por lo que plantear su valor atendiendo a otras regiones y épocas distintas resulta un proceso
sumamente relativo.
Sin embargo, habrá que advertir el uso constante del mecatl como unidad de longitud de las tierras
propiedad del pueblo en los folios atribuidos al segundo escribano; mientras que el cuhuahuytl tlata-
machihuali es utilizado exclusivamente por el tercer escribano. Tal situación también se presenta en el
códice Techialoyan “733. Ocoyoacac, San Martín”, en el folio 17r, en la oración: nopalan mani tlali
Yetzontli tlatlatamachihuali. Dicho folio corresponde a la sección que fue identificada como producto
del tercer escribano del Códice Techialoyan TA731.
Mediante una investigación de campo se pretendía localizar y recorrer los lugares mencionados en el
códice; sin embargo, no fue del todo posible porque hoy en día, y desde años atrás, Tepexoyuca y
Acazulco enfrentan conflictos de propiedad territorial, por lo que conseguir información sobre los
límites de ambos pueblos fue una tarea difícil y con pocos resultados.
Ante tal inconveniente, se recurrió a cartografía de los siglos xvii, xix y xx, documentos de archivo,
cartas topográficas del Inegi —E14A38 (Toluca de Lerdo) y E14A48 (Tenango de Arista)—, Nomen-
clátor de localidades del Estado de México, 1999, para Ocoyoacac e información del Proyecto Arqueoló-
gico de la Cuenca de México al valle de Toluca.40 Asimismo, se echó mano de recursos tecnológicos
de información geográfica como Google Earth y ArcGIS, para la ubicación y determinación espacial de
ambos asentamientos y su correlación con los lugares del códice.
Cuatro referencias marcaron el rumbo de este apartado. La primera es una merced41 de 1593,
concedida por el virrey don Luis de Velasco a los naturales de Ocoyoacac, en la que se citan los lími-
tes del pueblo:
Linderos por los Cuatro Vientos con los pagos que llaman: Ichpches, Cuamanco, Texcalco, ó pedregal, Chimaliapan,
Tonatitlan, Acasulco, Atitlan, Nepualco, Amellalco, Tlexipehualco, Gabaneta, Tepexittatzco, Cueyatlauhtenco, Atitlan,
Tetlaman, Texinca.
El segundo documento data de 1643:42 se trata de una composición hecha por los de “Ocoyoacac y
demás labradores”; en ella también se indican los límites:
[…] lindes comensando por la parte del Oriente en el pago que nombran Ichpochtepeque, donde hace una llana-
da grande orillas de una cienega, sigue hasta llegar a un pedregal que hacen unos montecillos empinados en la
punta de ellos el pedregal sigue para la parte misma hasta llegar al puesto que nombran Chimaliapan, en derechura
del puesto de Xalpan hasta llegar al puesto que nombran Calsulco sigue por el Oriente pasando sobre los puestos
40
Durante la segunda temporada del proyecto (2009-2010) se realizó un recorrido de campo en la porción oeste, norte y noreste del
municipio de Ocoyoacac; además de caminos principales, se registraron asentamientos prehispánicos, mojoneras y parajes antiguos. La
información recabada fue retomada para la ubicación de linderos y lugares. La mayoría de los datos provienen del diario de campo perso-
nal de la autora de esta investigación.
41
agn, Tierras, vol. 1871, exp. 8, f. 13: “Testimonio de documentos”.
42
amo, caja 1, Fondo Colonial, doc. 3, f. 1-2: “Titulo de composision de las del pueblo de ocoyoacan y demas labradores, 1643”.
65
nombrados Bospii Boscibi hasta llegar donde nombrado Portesuelo de las cruces donde hay remanientes y manan-
tiales de agua que los naturales nombran Chajay lindantes los naturales de los pueblos de Atlapulco y Acupilco sigue
hasta el puesto de Tlaxipegualcalco, y sigue hasta el puesto que nombran Danbujgú que esta por la parte del Nor-
te en una llamada o sabaneta lindantes los naturales de Huisquilucan sigue pasando un monte empinado que hace
picacho sigue pasando un río grande hasta llegar a otro cerro o monte encumbrado bajando hasta unas llanaditas
donde hay ocotales lindando con los naturales de San Miguel sugeto de atarasquillo, sigue para el sur por sobre
unas lomas peladas pasando un camino real que viene del Valle y va para Mejico hasta descolgarse á una rinconada.
Que estos lindes son los que han reconocido desde lo inmemorial y de las cuales han sido amparados en lo judicial
en el año de mil seiscientos y nueve […].
La tercera fuente es un testimonio del título de composición de tierras43 de 1696, hecha por los pueblos
de Tepexoyuca y Acazulco, donde se asienta que las tierras que poseen son parte de lo recaudado por
su cabecera, Ocoyoacac. Así que hacen hincapié en que fueron suyas desde la merced de 1593. Por otro
lado, primero registran sus límites antiguos (véase cuadro 3) y después los que buscan componer:
[...] y conformes con las señales que se leen en mejicano en nuestros antiguos mapas: que son los que siguen:
Atlimantla, Ahuehuetitlan, Atlinechicollan, Haltitlan, Tecatotolapan, Yxtlahuatl, Cuauhtliitepeuh, Cuauhtlalpan,
Atlahuaometepetl, Amaxac, Ahuacancuutli, Acuautla, Allahualollan, Ontexallaque, Atlahuatl, Hatolollan, Aletlalpa-
nopala, Tilapan, Altepec. Las que hoy poseemos lindan por el lado del sur con los naturales de Capuluac, Almayan y
Tilapan, caminando de poniente a oriente desde sobre un parage que se nombra Tepozantitlan, en seguimiento o
sobre otros que se nombran Cuauhxochititlan, Mazatitlan, Heicoloxtla, Tezontepec. Por el lado del oriente con los
naturales de Atlapulco y Acupilco, caminando de sur a norte hasta llegar en el parage que se nombra Bhothidhi, y
de este en seguimiento o sobre los demas parages de Hucitencoloxtlan, Tepehuisco, Mazatl, Portezuelo y Bhosphi.
Por el lado del norte con los naturales de Huisquilucan y Talachco, caminando de oriente a poniente en el parage
que se nombra Hueiotepec, y de este en seguimiento o sobre los parages que se nombran Cuahtlatecollan, Sabane-
ta, Dhabujhu, Tepexhitlatzeo, Yxtenolocuacue, Coiotepec, Tepexullucan, Tepeteochuhualan y Lletaxhi. Y por el
lado del poniente con los naturales de nuestra misma cavecera de Ocollacac, y por señales unos simientos de capi-
lla antigua una loma que se nombra Tlahuilcilpan, y ojo de agua el Tecojote.
Finalmente, y ligado al documento anterior, se halló un plano de 1891,44 basado en los Títulos pri-
mordiales de ambos pueblos, y que corresponde al territorio que se dice vigente en la composición
de 1696 (véanse mapa 4 y cuadro 8).
Los datos citados permiten proyectar cómo era el territorio de Ocoyoacac, Tepexoyuca y Acazulco,
en tres momentos históricos: 1593, 1643 y 1696, los dos últimos, en un periodo de años en los cuales
podría situarse la creación del Códice Techialoyan TA731.
Se advierte que no fue posible ubicar en su totalidad los lugares de los documentos, porque la
cartografía moderna no registra todos los elementos topográficos de una región. Aunado a esto, hoy
en día los nombres de los lugares son reconocidos por los pobladores con su nombre español y sólo
unos pocos se conservan en otomí o náhuatl (véanse cuadro 9 y mapas 5, 6 y 7).
Como resultado se obtuvo el mapa 8 (véanse anexos), donde se puede notar que los límites regis-
trados para Ocoyoacac en 1593 contemplan un territorio más reducido que los registrados por
43
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 66, exp. 8, fs. 191-194: “San Jeronimo Acazulco, 1936”; agn, Buscas y Traslado de Tierras,
vol. 67, exp. 42, fs. 291-327: “San Jeronimo Acazulco, 1937”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 73, exp. 7, fs. 1-3: “Santa Maria de la
Asuncion Tepezoyuca, 1943”; agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 81, exp. 50, fs. 1-2, “San Jeronimo Acazulco, 1951”; agn, Buscas y
Traslado de Tierras, vol. 126/B, exp. 34, fs. 1-122: “Santa Maria Asuncion Tepexoyuca, Mpio. Ocoyoacac, Estado De México. Expedición
De Copia Transcrita Certificada, 1997”.
44
aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa María de la Asunción Tepexoyuca, Grupo documental Restitución de Tierras Ejidales,
exp. 2248, legajo 21: “Solicitud de restitución. Censo general agrario, Oficio que remite nombramientos del Comité Agrario. Dictamen
negativo de la Comisión Agraria Mixta. Plano de terrenos del poblado”.
66
Tepexoyuca y Acazulco en 1696; notablemente ambos pueblos poseían, hacia el este, grandes exten-
siones de tierra ricas en recursos boscosos.
Los límites durante poco más de 100 años se conservaron en la memoria de la población, porque
la mayoría corresponde a rasgos topológicos relativamente inamovibles, como montañas, lagunas,
volcanes y ríos, o bien, a localidades que han trascendido a través de los años, como Huixquilucan o
Atlapulco.
En un intento por comparar los límites de los documentos de finales del siglo xvi y del siglo xvii
con los listados en el Códice Techialoyan TA731, no fue posible relacionarlos por ser diferentes, a
pesar de que en ambos casos son nombrados en náhuatl. Tal situación llevaría a conjeturar que los
lugares presentados en el códice no corresponderían al territorio de Tepexoyuca y Acazulco; sin em-
bargo, surgen las dudas sobre ¿por qué el códice fue aceptado en litigios de tierras para comprobar
el territorio de ambos pueblos y fue recibido como verdadero y, además, verificado?, ¿el códice podría
ilustrar un territorio anterior a 1593?, o bien, ¿son los lugares del códice descripciones de paisaje?
Que el códice fuera recibido como válido y además sirviera para la comprobación del territorio45
hace pensar que su contenido territorial pudo ser advertido como descripciones de parajes de la zona
de Tepexoyuca.
A continuación se muestra una posible ubicación de algunos lugares del Códice Techialoyan TA731,
con la consideración de que algunos nombres son rasgos de localización geográfica, es decir, atributos
observables que corresponden a elementos distinguibles del paisaje, como volcanes, ojos de agua,
arroyos, montañas, cascadas, ciénagas, etcétera.
Folios 6r y 6v. En un pleito que enfrenta Tepexoyuca y Acazulco contra los dueños de la Hacienda Tex-
calpa46 se menciona que uno de los límites antiguos de Tepexoyuca, cercano a Atlapulco, es un encino
muy viejo (indistintamente le llaman ahuehuete), que dicen “ya se pudrió” (en 1715), ubicado detrás
de un cerro muy grande (volcán Tezontepec). Más adelante del encino se llegaba a un ojo de agua que
baja a Santiago el Viejo. Tal referencia es atestiguada por otros personajes en el mismo litigio.
Se propone que el lugar Atl ynechicoayan (“donde se junta agua”) es el ojo de agua, hoy en día en
posesión de San Miguel Almaya, y el encino corresponde a Ahuehuetitlan (“entre o junto al cedro”).
En el códice, contiguo a Ahuehuetitlan, se nombra un lugar llamado Amelco (“en la tierra de sem-
bradío”) del que no se halla referencia; sin embargo, es notable un área de sembradío hacia el nores-
te del ojo de agua de Almaya, cuya antigüedad de aprovechamiento no se pudo determinar.
Folio 7r. Más adelante se vuelve a mencionar Atl ynechicoyan, en relación con Xalostotitlan (“entre o
junto a la cueva de arena”) y Ahuehuetitlan. Se puede inferir que se trata de un área relacionada con
la anterior, pero Xalostotitlan no se logró ubicar.
Recordemos que fue presentado para las composiciones de 1696 y 1715 y un pleito con Atlapulco por el paraje Joquicingo.
45
46
agn,
Buscas y Traslado de Tierras, vol. 67, exp. 42, fs. 1r-36r: “San Jeronimo Acazulco, 1937”. Es trasunto del vol. 1716, exp. 1 del
Ramo de Tierras.
67
Figura 1
Sur de Tepexoyuca y Acazulco
F. 6r F. 6v F. 7r
aquí se nombra
Ahuehuetitlan
Traducción
tierras de los
Ynechicoayan en Xalostotitlan
habitantes del pueblo
(…) Ahuehuetitlan en Ahuehuetitlan
1600 cordeles
yacen a lo largo de
Amelco
aquí se nombra junto
al cedro
Traducción
68
Folio 9v. En el territorio de Ocoyoacac existen dos lugares que aluden a elementos pedregosos: la
colonia Pedregal de Guadalupe Hidalgo y el Pedregal o Texcalco, elevación formada de roca volcáni-
ca. Tetitla (“en donde abundan las piedras”), nombrado Tetlan (“entre o junto a las piedras”), podría
adjudicarse a este último elemento que, además de abarcar una extensión considerable dentro de
Tepexoyuca, ha constituido a lo largo de los años un lindero reconocido por los pobladores y autori-
dades (véanse mapas 5, 6 y 7). La imagen en el códice, además de representar el entorno pedregoso,
ilustra árboles, atributo particular del Pedregal.
Figura 2
Sur de Tepexoyuca y Acazulco
Propuesta de localización de lugares
Códice Techialoyan TA731
Traducción
Tetitla
parcial
Folios 7v, 8r y 8v. Los pobladores de San José el Llanito cuentan que antes su pueblo era llamado
Totoapan, al que dan el significado de “lugar donde abundan los pájaros de agua”.
Al este de San José el Llanito se despliega una planicie que hoy en día se ha urbanizado, pero que
desde 1643 es denominada la “llanada grande”. En estos puntos se pueden ubicar los lugares del Có-
dice Techialoyan TA731: Atotouilapan (“en el río de las palomas acuáticas”) e Yxtlahuatl (“vega o tierra
llana, çauana, o campo”), enseguida se localizarían Yxtlahuatl ypan y Memetlan[copa] (“de entre o junto a
los magueyes”), pero este último, por ser tan genérico respecto a los magueyes, no fue localizado.
69
Hacia el sur de San José el Llanito se ubica una gran ciénaga (Chignahuapan), hoy en día den-
tro del territorio de Lerma, que desde tiempos inmemorables constituyó una rica fuente de recur-
sos lacustres para los valles cercanos. El lugar identificado en el códice como Atl Ynechicoayan haría
referencia a esta ciénaga, la cual fue representada con animales acuáticos que aluden a la fauna
lacustre característica de este lugar, hoy en peligro de extinción.
Figura 3
Suroeste de Tepexoyuca y Acazulco
Propuesta de localización de lugares
Códice Techialoyan TA731
F. 7v F. 8r F. 8v
sobre Yxtlahuatl
Atotouilapan su propiedad de los habitantes del pueblo
hacia Memetlan anda
en Yxtlahuatl está a lo largo
(donde) anda el lindero
Traducción
70
Norte de Tepexoyuca y Acazulco
Folios 11v. Los núcleos urbanos de Tepexoyuca y Acazulco se encuentran enmarcados por dos ríos
grandes: hacia el norte por el río Agua Apestosa y hacia el sur por el río México; ambos, rumbo al
este, se dividen en varios ríos de menor tamaño. El lugar Amaxac (“lugar donde sediuide el rio en
muchas partes; en arroyos o acequias”) podría referirse a alguno de los dos ríos; pero si se pretende
ubicar un lindero del pueblo tendría que ser la ramificación del río Agua Apestosa, porque estos des-
embocan en los cerros que limitan por la porción norte; además, la imagen del códice muestra un
paisaje donde el río colinda con un conjunto de cerros poblados de vegetación.
Figura 4
Norte de Tepexoyuca y Acazulco
Propuesta de localización de lugares
parcial
pueblo
dos mil cordeles
(…) tierra (…) dentro del agua
(…)
Folio 14r. Uno de los linderos cuyo nombre es Topoçayocan (“lugar de Tepozanes”) se ubicó gracias
a que en 1696 es nombrado en la composición y, posteriormente, se registró en el mapa de 1891
(véase mapa 4).
71
Folio 15v. Se menciona a dos personajes y se hace saber que en ese lugar se fundó el pueblo; pero
se omite el nombre y la imagen no remite a un paisaje específico. No obstante, podrían referirse al
primer asentamiento prehispánico que reconocen los pobladores de Tepexoyuca y Acazulco llamado
“Iglesia Vieja de Acazulco”, localizado cerca de la planicie del cerro el Fresno.
Folio 16r. En la porción norte se ubica un cerro conocido como la Bendición, lindero que desde
1696 ya era reconocido como tal, con el nombre de Tepeteochuhualan (véase mapa 7), cuya sección baja
está rodeada por un ramal del río Agua Apestosa. En el códice se nombra a un lugar Tlateochihua Apan
(“río de la bendición”); quizá podrían referirse al río Agua Apestosa y el lugar bendito sería el cerro
de la Bendición; además, la imagen del códice corrobora la cercanía con un cerro.
Figura 5
Norte de Tepexoyuca y Acazulco
Propuesta de localización de
lugares
Códice Techialoyan TA731
están sus tierras de los habitantes y don Miguel de San Martín están sus tierras de los
del pueblo aquí ellos establecieron [H] habitantes del pueblo
mil doscientos cordeles pueblo mil seiscientos cordeles yacen
a lo largo
72
Noreste de Tepexoyuca y Acazulco
Folio 12r. En un litigio que enfrentan los de Tepexoyuca y Acazulco contra los de Atlapulco por un
paraje llamado Joquicingo,47 se realizan inspecciones o vistas de ojos para determinar los límites en-
tre estos pueblos. Entre los límites mencionan el lugar de Cuauhtenco, al que se refieren como un
largo territorio que divide al valle de Toluca con el valle de México; con seguridad se trata del límite
noreste, pero su ubicación resulta inexacta. Se propone que se trata del mismo Cuauhtenco (“a la orilla
del bosque”) del códice, al que ubican cerca de Texcaltetipac (“sobre o en lo alto de la piedra del pe-
ñasco”) y Ahuacuauhtitlan (“entre o junto al árbol de roble”).
En el área se identificó un cerro en cuya cima resalta una peña tan grande que es visible desde la
autopista México-Marquesa a la altura del kilómetro 32. El área se ajusta a la descripción Cuauhtenco
Texcalteticpac. No fue posible localizar Ahuacuautitlan.
Figura 6
Noreste de Tepexoyuca y Acazulco
Propuesta de localización de lugares
Traducción
Códice Techialoyan TA731
47
agn, Buscas y Traslado de Tierras, vol. 126/B, exp. 34, f. 110, segundo documento: “estos son los titulos del parage soqingo: perte-
neciente las dichas tierras de san pedro y san pablo atlapulco, esta revistado. documentos que ace mencion de la compocion que tubieron
los pueblos de acazulco tepejoyuca, sobre las tierras nombrado. joquingo, perteneciente al pueblo de san pedro y san pablo atlapulco. 16
de octubre de 1732 años”.
73
De esta forma se propone la ubicación de 14 lugares; los que no fue posible ubicar por falta de in-
formación, se encuentran en los siguientes folios: 9r, 10r, 10v, 11r, 12v, 13r, 13v, 14v, 17r, 17v, 18r y 18v.
La razón por la que no se lograron situar posiblemente obedece a que los rasgos del paisaje que
describen hoy en día no se mantienen en la memoria colectiva de los pobladores, por ello es difícil
hallarlos en medios cartográficos, como Tzapotlan “junto al zapote”; o bien, son tan recurrentes en la
región que no es factible determinar su ubicación precisa, como Yecnochtitlan “junto a la buena tuna”.
Los lugares que sí fue posible ubicar obedecen a los rasgos geográficos que se describen por medio
de vocablos en náhuatl, y tan sólo un caso atiende al nombre exacto actual que posee el lugar (To-
poçayucan).
También se sugiere que cada folio pintado representa, por medio de un conjunto de atributos
geográficos, un área particular que en el presente mantiene semejanza visible con los límites de fina-
les del siglo xvi y siglo xvii (véanse mapas 9 y 10), porque el área no ha sido del todo absorbida por
el desarrollo urbano.48
Llama la atención que no se registraran elementos como las haciendas de Jajalpa y Texcaltengo,
que constituyen límites de la época; tampoco se citan otros lugares ubicados dentro del territorio,
como la Hacienda de Texcalpa o las estancias, que al menos se sabe se tenían en 1569, “Asumpción
de Nuestra Señora”, “Los Reyes” y “San Sebastián” (Descripción del Arzobispado de México, 1897: 231-
232). En cambio, aparece Tepexoyuca resguardada por la “señora del cielo”, cuando durante el siglo
xvi obedecía al patrono “Sant Gerónimo”.
Ante tal escenario, se plantea que el territorio dispuesto en el códice es posterior a 1603, cuando
de Tepexoyuca-“Sant Gerónimo” se separa su estancia “Asumpción de Nuestra Señora”, y los barrios
son absorbidos por una de estas dos poblaciones y es anterior a 1696, cuando sabemos se exhibe el
códice, ya que los lugares mencionados son sus límites antiguos.
Queda decir que en cuanto al territorio, para el caso del Códice Techialoyan TA731, además del
texto, las imágenes fueron útiles para el registro del entorno geográfico, al cual fue posible hacer una
aproximación hipotética en el caso de los linderos y parajes.
48
Se debe tener en cuenta que hay límites con áreas mayores que otros, por lo que su exacta ubicación en el mapa es arbitraria; por
ejemplo, el límite del Pedregal, también llamado Tetlan y Texcalco, constituye un elemento de 6 km de lago (oeste-este), por lo que la colo-
cación del linde sólo trató de señalar que se hacía referencia a ese rasgo topológico.
74
Consideraciones
y reflexiones finales
El Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco, actualmente en la colección
Martin Bodmer, prácticamente no estaba estudiado, por lo que su análisis resultó justificado y con po-
tencial para aportar conocimiento sobre el pasado indígena de las dos poblaciones vinculadas a él.
Así, en esta investigación se trató de aplicar un enfoque interdisciplinario que reuniera las técnicas
y herramientas necesarias para dar respuesta a los diferentes objetivos planteados. De esta forma no
sólo se consideró la Historia, también fueron de gran ayuda otras ciencias como la Arqueología, la
Geografía y la Antropología, cuyos campos de investigación permitieron la aproximación a ámbitos
diferentes y complementarios a los de la Historia.
De manera específica, se recurrió a datos arqueológicos para la detección de sitios prehispánicos
y coloniales en la región del municipio de Ocoyoacac; fueron de igual valor las herramientas carto-
gráficas usadas para la ubicación espacial de elementos geográficos, y, sin duda, los datos etnográficos
publicados y obtenidos en campo ayudaron a redondear aspectos que no se hubieran solucionado por
otras vías del conocimiento.
El códice fue catalogado dentro del corpus Techialoyan, en un inicio con su origen en una sola
población: Santa María Tepexoyuca (Robertson y Barton, 1975: 275), en torno a la cual gira el con-
tenido del documento; sin embargo, como resultado de esta investigación, se concluyó que pertenece
tanto a Tepexoyuca como a Acazulco, pues ambas poblaciones, en diferentes momentos de la historia,
han usado el códice como medio para legitimar su propiedad territorial.
Un recorrido por la historia colonial de los dos lugares permitió determinar que comparten un
pasado común desde la época prehispánica, documentable a partir del siglo xvi, cuando “Sant Geró-
nimo Tepeguexuyucan” fungía como cabecera y “Asumpción de Nuestra Señora” como estancia. En
1603 se separan por medio de un proceso de congregación. La estancia se muda junto al pueblo de
Ocoyoacac, y toma el nombre de Santa María la Asunción Tepexoyuca, y la cabecera se queda en el
mismo lugar y asume el nombre de San Jerónimo Acazulco. Frente a tal intercambio de advocación y
topónimos, en esta investigación se propone que durante el siglo xvi ambas conformaban una cabe-
cera asociada y al dividirse cada una comenzó a forjar una autonomía propia desde su nuevo empla-
zamiento; sin embargo, mantuvieron sus antiguos lazos cuando fue preciso defender su territorio.
No se sabe en qué fecha se hizo el códice, pero sí se advierte que desde 1696 ya formaba parte de
los documentos con los que tanto Santa María la Asunción Tepexoyuca como San Jerónimo Acazulco
legitimaban su propiedad territorial. Entonces, el códice cumplía con la función de un mapa antiguo,
en el cual aparecían nombres de tierras y linderos.
Según los datos con los que se cuenta, el mapa se encontraba entre las pertenencias de ambos pue-
blos hacia 1871. Después de esta fecha no se tiene noticia de su paradero; pero sí se sabe que para 1936
ya no se hallaba en México. Es posible que lo adquiriera Earl L. Stendahl durante un viaje que realizó
a México alrededor de 1935, para obtener objetos de arte precolombino. Él lo llevaría a los Ángeles,
California, y pasaría a manos de su hijo Alfred Stendahl. Ulteriormente, y sin conocer las circunstancias,
circularía por California en manos de prominentes libreros y coleccionistas, entre los que se tiene noti-
cia de Jacob Zeitlin y Warren R. Howell. De este último tal vez lo adquirió el coleccionista suizo Martin
Bodmer antes de 1971.
Hasta el día de hoy el manuscrito permanece en la Fundación Martin Bodmer, en Suiza, con la
clasificación “Cod. Bodmer 902” y título “Codex of Santa María Tepexoyucan”, y se puede consultar
en el sitio electrónico de la misma fundación.
Como resultado del análisis macroscópico, se determinó que de los 21 folios que hoy en día lo
conforman, sólo 19 pertenecen al original; los dos últimos debieron incorporarse en años posteriores,
posiblemente por alguno de los coleccionistas anteriores a Warren R. Howell. Aunque en realidad,
como se describió en 1715, el manuscrito debería contener 20 folios, pero se perdió el folio primero,
según las evidencias.
En su manufactura se detectaron variaciones ortográficas y diferencias en el trazo de las letras, lo
que derivó en la identificación de tres escribanos diferentes; al tercero de ellos se le atribuye la crea-
ción del Techialoyan “730. Xocotla, San Nicolás y San Agustín” y responsable de seis fojas del “733.
Ocoyoacac, San Martín”.
Otro de los aportes de esta investigación es la transcripción y traducción del texto en náhuatl al
español, cuyo análisis morfológico se anexa a pie de página; de esta forma se pone a disposición de
otros especialistas el contenido del Códice Techialoyan TA731, antes desconocido.
Con fines analíticos, se determinaron dos grandes temas contenidos en el códice. El primero de
ellos fue la memoria histórica. Para su estudio se comparó su información con documentos de archi-
vo y estudios modernos y se pudo concluir que su contenido corresponde a acontecimientos genera-
les ocurridos en la Nueva España durante el siglo xvi, que acaecieron o impactaron a la mayoría de
las poblaciones nativas. Las partes sobre el “registro” del pasado muestran una historia estereotipada
de los pueblos de indios.
El segundo tema fue el territorio. Se indagó en fuentes de archivo, cartográficas, datos etnográfi-
cos, trabajos arqueológicos y trabajo de campo en la región. Los lugares registrados parecen corres-
ponder en náhuatl a descripciones de rasgos del paisaje de la localidad y su región inmediata y en
mucho menor medida a una toponimia vigente.
El códice se elaboró en una época posterior a 1648, después de que Ocoyoacac logra conformar
su territorio propio y el de sus barrios y pueblos. Se afirma esto porque en dicho proceso no se tiene
registro de la presencia del Códice Techialoyan de Ocoyoacac ni del aquí estudiado. Hasta la compo-
sición de 1696 el manuscrito pintado se empleó para citar las colindancias de Tepexoyuca, aunque
los lugares mencionados en él son expresados como sus límites “antiguos”, diferentes de los que en
ese momento querían componer. Por lo anterior, se infiere que su aprovechamiento atendió a su po-
tencial uso como “documento antiguo”, del cual se podían valer para legitimar su larga tradición como
pueblo.
Atendiendo al contenido geográfico y al uso legal del documento en cuestiones territoriales, este
Techialoyan debió elaborarse después de 1648 y antes de 1696; pero se carece de documentación
específica que señale los motivos de su elaboración.
76
Se puede inferir que el códice analizado fue un documento mandado a hacer por el pueblo a
un taller,1 con el auspicio de las autoridades locales en turno, muy posiblemente para enaltecer su
posición política, puesto que no pretende legitimar datos históricos particulares ni otorgar carácter
de abolengo a las autoridades específicas del momento; su información no es profusa ni puntual,
sino general. Más bien, el manuscrito incorporó elementos del proceso histórico común de los
pueblos de indios, como la implantación de un santo católico, el adoctrinamiento religioso, la pre-
sencia de un cabildo organizado con autoridades locales y la asignación de tierras corporativas, base
del pago de tributo; componentes que posicionan a Tepexoyuca como pueblo autónomo, benefi-
ciado por la corona.
Precisamente, la sección del territorio del Códice Techialoyan de TA731 presenta linderos y tierras
de tributo que remarcan la importancia del pueblo y sus recursos, aunque el registro no tiene la con-
sistencia de los documentos catastrales más tardíos, hechos expresamente para delimitar tierras (como
lo sería la composición).
El análisis permitió hacer una propuesta de la localización aproximada de algunos linderos, que
se interpretaron como descripciones de rasgos del paisaje. El resultado fueron 14 lugares que podrían,
por su nombre o características, corresponder a los registrados en el códice, mientras que el resto
guarda relación con el entorno de Tepexoyuca y Acazulco, es decir, revelan el paisaje de montañas y
bosques que caracterizan a la zona.
La investigación dio como resultado un mayor entendimiento del códice, pero al mismo tiempo
planteó una serie de dificultades, pues Tepexoyuca y Acazulco enfrentan conflictos por la propiedad
territorial, cuya situación también se extiende a otros poblados. De ahí que tratar con sociedades vivas
cuyos intereses pudieran verse afectados por los resultados de este estudio, obstaculizó en cierta me-
dida la obtención de informes en el ámbito del patrimonio territorial de estos pueblos. Por eso cree-
mos necesario advertir que la interpretación del pasado colonial de ambos pueblos, y el uso que se
ha dado al documento, atiende fielmente a los escasos datos hallados, por ello no se pretende decir
la última palabra respecto a su historia. El resultado, por lo tanto, siempre podrá ser debatido con
nuevos datos, provenientes de fuentes de primera mano.
Finalmente, el estudio del Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco
permite el acercamiento a un documento que no era del todo conocido y abre nuevas interrogantes.
Por ejemplo, resulta necesario un acercamiento al estudio de sus pinturas, ahondar en la historia
colonial de los pueblos a los que pertenece y, tal vez, hacer un seguimiento de su uso centenario, vin-
culado con los conflictos por la propiedad territorial en la zona.
Prevalece, sin embargo, y debo insistir en ello, la interrogante sobre el motivo de su manufactura:
¿estaría ligado a su uso posterior?, ¿o su uso es producto —como pareciera— del aprovechamiento
de un documento creado con otros fines, para la defensa del territorio? Hasta donde las fuentes y el
análisis del manuscrito permiten inferir, éste subraya la legitimidad de Tepexoyuca como pueblo de
indios, al destacar en general las características que tenían en la época y las que les requerían las au-
toridades españolas.
1
Véanse las propuestas de Wood (1989) y Castañeda (2017) sobre la participación de don Diego de Mendoza en la creación de los
Techialoyan.
77
Anexos
79
Anexo I
Cartografía
Mapa 1
Jurisdicción del municipio de Ocoyoacac y ubicación de la zona urbana
de Tepexoyuca y Acazulco
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en el Inegi (2009).
81
Mapa 2
Distancias en kilómetros entre Tepexoyuca, Acazulco, Atlapulco y Ocoyoacac
82
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Google Earth.
Mapa 3
Plano oro-hidrográfico de Ocoyoacac
83
Fuente: Gutiérrez (1997: 21).
Mapa 4
Fotografía de una copia del plano de 1891, basado en los Títulos primordiales de San Jerónimo Acazulco y Santa
María Tepexoyuca
84
Fuente: aga.
Mapa 5
Límites de 1593, Ocoyoacac y sus pueblos y barrios
85
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Mapa 6
Límites de 1643, Ocoyoacac y demás labradores
86
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Mapa 7
Límites de 1696, Tepexoyuca y Acazulco
87
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Mapa 8
Límites de 1593, 1643 y 1696
88
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Mapa 9
Propuesta de localización de lugares del Códice Techialoyan TA731
89
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Mapa 10
Superposición de límites de 1593, 1643 y 1696
con propuesta de límites del Códice Techialoyan TA731
90
Fuente: Elaboró Raúl Miranda Gómez y Susana Poleth Sánchez Ramírez con datos del Inegi, documentos de archivo y prospección de campo.
Anexo II
Figuras
Figura 7
Relación de lugares sometidos a Tlacopan,
con distinción de rango político indígena: tlatocayotl y tecucayotl
91
Figura 8
Mapa de la fundación de San Jerónimo Acazulco; en él se registraron 2 fechas 1527 y 1553
92
Fuente: Fotografía tomada por el doctor Raymundo Martínez con autorización de los comisarios de bienes ejidales de San Jerónimo Acazulco (ca. 2002).
Documento en posesión del pueblo de San Jerónimo Acazulco.
Figura 9
Ejemplo comparativo de algunos folios del Códice Techialoyan TA731 con su
correspondiente en la copia hecha por Faustino Chimalpopoca Galicia
Fuente: Las fotografías del Códice Techialoyan TA731 fueron tomadas de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer
902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link] y las fotos de la copia
fueron tomadas del ahmna, exp. 254, Colección Antigua.
93
Figura 10
Ejemplo comparativo de dos folios del Códice Techialoyan TA731
y un folio del trasunto elaborado en 1855
Fuente: Las fotografías del Códice Techialoyan TA731 fueron tomadas de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer
902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link] y la foto del trasunto fue
proporcionada por el doctor Raymundo Martínez.
94
Figura 11
Foto del primer folio del trasunto de 1869 del Códice Techialoyan TA731
Fuente: Fotografía tomada por el doctor Raymundo Martínez con autorización de los comisarios de bienes ejidales de San
Jerónimo Acazulco.
95
Figura 12
Ejemplo comparativo de dos folios del Códice Techialoyan TA731 y un folio del trasunto
elaborado en 1869, por Francisco Tirso Rosales
Fuente: Las imágenes del códice fueron tomadas de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex de Santa
María Tepexoyucan ([Link] y la foto del trasunto fue proporcionada por
el doctor Raymundo Martínez.
96
Figura 13
Detalles de las características del soporte del Códice Techialoyan TA731
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en imágenes de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer
902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link]
97
Figura 14
Ejemplo de letras del Códice Techialoyan TA731 remarcadas con tinta;
se observan de un tono más oscuro que el tono original de tinta
Fuente: Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link]
[Link]/fr/list/one/fmb/cb-0902).
98
Figura 15
Letras usadas en el Códice Techialoyan TA731
99
Figura 16
Relación de los folios del Códice Techialoyan TA731 con su respectivo escribano
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en imágenes de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer
902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link]
100
Figura 17
Ejemplo de folios de los códices Techialoyan 730, 731 y 733
que comparten mismo escribano y dibujante
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en imágenes de los códices Techialoyan “730. Xocotla, San Nicolás
y San Agustín”, “733. Ocoyacac, San Martín” y “731. Santa María Tepexoyucan y San Jerónimo Acazulco”, este último tomado
de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link]
ch/fr/list/one/fmb/cb-0902).
101
Figura 18
Comparación de las imágenes de los folios 18v, 19r y 19v del Códice Techialoyan TA731
con los trasuntos de 1855 y 1869
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en imágenes de Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer
902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link] En ambos trasun-
tos se aprecia que fue posible copiar las imágenes que hoy en día se han desvanecido en el Techialoyan TA731.
102
Figura 19
Ejemplo del texto en función de las imágenes; se observa su colocación
en los espacios ausentes de imagen y sobrepuesto a las mismas
Fuente: Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex de Santa María Tepexoyucan ([Link]
[Link]/fr/list/one/fmb/cb-0902).
103
Anexo III
Cuadros
Cuadro 3
Lugares citados en el Códice Techialoyan TA731 y lugares presentes
en la composición de 16961
1
Se respetó la ortografía de los lugares tal y como son mencionados en los documentos. La numeración consecutiva se relaciona con
su orden de aparición dentro de su respectivo documento.
2
La traducción de los límites se retoma de: aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo
documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19: “Copia de los títulos pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la
municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, folios 273-284.
104
Nombres de topónimos y referentes geográficos
Lugares mencionados en la composición de 16962
mencionados en el Códice Techialoyan TA731
25. Topoçayocan (“lugar de tepozanes”)
26. Tzapotlan (“junto al zapote”)
27. Tlateochihua (“lugar bendito”)
28. Apan (“al río, al arroyo”)
29. Texayacatitlan (“junto al rostro de piedra”) 14. Ontexallaque (“dos caras/lugar de la traición”)
30. Atlahuytec (“junto a la barranca grande”)
31. Xochicualtin tlamapan (“a los costados de
las buenas o santas flores”)
32. Atlahuytec xochitlalpa tototlan (“junto a los
pájaros, sobre la tierra de flores, junto a la
barranca grande”)
33. Yecnochtitlan (“junto a la buena tuna”)
34. Tepetonco (“sobre el cerro pequeño)
35. Xocotitlan (“junto a la fruta”)
36. Ixtlahuatl Xantiaco (“en el llano de
Santiago”)
1. Atlimantla (“en las aguas tendidas”)
8. Cuauhtlalpan (“en los montes donde hay agua”)
13. Allahualollan (“lago redondo/donde dan vuelta
las aguas”)
16. Hatolollan (“escrito como tlatotollan: donde se
habla o tratan asuntos interesantes”)
18. Tilapan (“lugar del agua negra) / 19. Altepec (“en
el pueblo de agua negra”)
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex
de Santa María Tepexoyucan ([Link] y en aga, Poblado San Jerónimo Acazul-
co y Santa María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19: “Copia de los
títulos pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs.
273-284.
105
Cuadro 4
Paleografías del Códice Techialoyan TA731
Portada
Fojas|
titulos de la Auto(…)endado(…)|
(…) con fojas 382||
106
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
107
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
108
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
109
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
110
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
111
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
112
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
113
Paleografía del autor Paleografía de 1854 Trasunto de 1869
Folio 01 recto
[no contiene texto ni imagen]
Folio 01 vuelta
(…)onpal(…)(c)(o)texamemiquel{l^I}|
(…)(n)ezo(te~tli)panco|
Folio 02 recto
otliyau(…)titla|
Folio 02 vuelta
(t)oacax(…)li|
li(…)al(m)(…)z|
tonpetolo(…)(co)|
maltina(…)col|
Contraportada
Titulos de santa x(…)|
tepetl(e) Dª||
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex
de Santa María Tepexoyucan ([Link] ahmna, Colección Antigua, núm. 254
(Documentos Históricos), núm. 22, fs. 275-277, 298-300v, por Faustino Galicia Chimalpopoca, 12 de agosto de 1858, e
imágenes del trasunto de 1856, proporcionadas por el doctor Raymundo Martínez.
Cuadro 5
Lista de personajes mencionados en el Códice Techialoyan TA731
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex
de Santa María Tepexoyucan ([Link]
114
Cuadro 6
Lista comparativa de los personajes mencionados en cinco documentos vinculados a Tepexoyuca
Códice Techialoyan TA731 Título primordial de San Composición de tierras Título primordial de Mapa antiguo de San
Jerónimo Acazulco (descripción del códice, Ocoyoacac (1576) Jerónimo Acazulco en
(1553) en volumen 67 del agn) posesión del pueblo de
Acazulco
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex
de Santa María Tepexoyucan ([Link] Figueroa (2012: 100-103); agn, Tierras,
vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexuyuca,
1696”. 4. Margarita Menegus (1980), y foto de mapa antiguo tomada por el doctor Raymundo Martínez, con autorización
de los comisarios de bienes ejidales de San Jerónimo Acazulco.
115
Cuadro 7
Relación de lugares y su extensión territorial, según el Códice Techialoyan TA7313
3
Se respetó la ortografía de los lugares tal y como son mencionados en el Códice Techialoyan TA731.
116
Nombre de lugares Tipo de terreno Cantidad de terreno
mencionados en el Códice
Techialoyan TA731
Atl Yhuetzian
Cuautla Tierra de los habitantes del pueblo
Topoçayocan Tierra de los habitantes del pueblo 1200 mecatl
Tierra de los habitantes del pueblo/Corre
Tzapotlan 800 mecatl
lindero
Tlateochuhuapan Tierra de los habitantes del pueblo 1600 mecatl
Texayacatitlan Tierra de los habitantes del pueblo 800 mecatl
Atlahuytec Tierra de los habitantes del pueblo
Xochicualtin
Tlamapan
Atlahuytec
Xochitalpa
Tototlan ¿800?
Yecnochtitlan
Tepetonco
Xocotitlan
Propiedad de los habitantes del pueblo 800 cuhuahuytl
Ixtlahuatl Xatiaco
de Santiago tlatamachihuali
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 902: Codex
de Santa María Tepexoyucan ([Link]
117
Cuadro 8
Límites citados en la composición de 1696 y posteriormente usados para la creación de un
plano en 18914
Puntos cardinales Límites posteriores a 1696 (en la composición de 1696)5 Plano de 1891
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo de
composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexuyuca, 1696”, y aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa
María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19, “Copia de los títulos pertene-
cientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs. 273-284.
4
Se respetó la ortografía de los lugares tal y como son mencionados en los documentos.
5
La traducción de los límites se retoma del aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo
documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19, “Copia de los títulos pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la
municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs. 273-284.
118
Cuadro 9
Linderos registrados en la composición de Tepexoyuca y Acazulco (1696), en el título de
composición de Ocoyocac (1643) y en una merced concedida a Ocoyocac (1593)6
Límites al sur
Mazatitlan (“en el paraje de los
(Capuluac, Almayan y
venados”)
Tilapan)
Heicoloxtla (“donde hay tres
cruces”)
Tezontepec (“en el cerro de las
piedras fofas”)
5. Calsulco 6. Lindero Acasulco
Bhothidhi (“lugar poblado de 7. Boscipi
abetos ‘ocotes’/donde hay
muchos árboles resinosos que
negrean”)
Hucitencoloxtlan (“cristo de la
cruz grande de piedra”)
Tepehuisco (“en el cerro 12. Tlaxipegualcalco
puntiagudo”) (N/I)
Límites al oriente
Mazatl (“venado”)
(Atlapulco y Acupilco)
Portezuelo 8. Portezuelo
10. Atlapulco
9. Chajay 14. Lindero Atitlan
11. Acupilco
Bhosphi (“lugar cenizo”) 6. Bospii
15. Lindero Tetlaman
16. Lindero Texinca
14. Monte Picacho
Hueiotepec (“en el lugar del 13. Lindero
cerro grande”) Cueyatlauhtenco
Cuauhtlatecollan (“en donde se
cortan árboles”)
Límites al norte
Sabaneta 11. Lindero G[s]
(Huisquilucan y Talacho)
abaneta
6
Se respetó la ortografía de los lugares tal y como son mencionados en los documentos.
7
La traducción de los límites se retoma del aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo
documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19, “Copia de los títulos pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la
municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs. 273-284.
119
Título de composición de Merced concedida a
Límites posteriores a 1696 (en
Puntos cardinales Ocoyoacac Ocoyoacac
composición de Tepexoyuca 1696)1
(1643) (1593)
Tepexhitlatzeo (“en el cerro 12. Lindero
pelón”) Tepexittatzco
15. Río Grande (N/I)
7. Lindero Atitlan
8. Lindero Nepualco
Yxtenolocuacue (“ojo de buey”) 16. Monte que linda
con los de San Miguel,
Atarasquillo
Coiotepec (“en el cerro de los
zorras”)
Límites al norte
Tepexullucan (“altura de los
(Huisquilucan y Talacho
sauces”)
Tepeteochuhualan (“en el cerro
bendito”)
10. Lindero
Tlexipehualco
9. Lindero Amellalco
Lletaxhi (“mano de plata”)
17. Lomas peladas
(hacia el sur) hasta una
rinconada (N/I)
1. Lindero 1. Lindero Ichpches
Ichpochtepeque
(llanada grande, al
poniente de San Pedro
Cholula)
2. Lindero cuamanco
Límites al poniente Tlahuilcilpan (“capilla vieja”)
(Ocoyoacac)
Ojo de agua del Tejocote 2. El pedregal 3. Lindero Texcalco o
pedregal
3. Lindero 4. Lindero
Chimaliapan Chimaliapan
4. Xalpan (arena) (N/I)
5. Lindero Tonatitlan
Fuente: Elaboró Susana Poleth Sánchez Ramírez con base en agn, Tierras, vol. 2672, exp. 1, fs. 1-11: “Testimonio del titulo
de composicion de las tierras de los pueblos de Acazulco y Tepexuyuca, 1696”; aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y San-
ta María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19, “Copia de los títulos
pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs. 273-284;
amo, caja 1, Fondo Colonial, doc. 3, f. 2: “Titulo de composision de las del pueblo de ocoyoacan y demas labradores, 1643”,
y agn, Tierras, vol. 1871, exp. 8, fs. 8-13: “Merced que hizo don Luis de Velasco a los naturales de Ocoyoacac, que consta
de seis caballerías de tierra y una estancia para ganado menor, 1593”.
1
La traducción de los límites se retoma del aga, Poblado San Jerónimo Acazulco y Santa María de la Asunción Tepezoyuca, Grupo
documental Dotación de ejidos, exp. 2248, legajo 19, “Copia de los títulos pertenecientes a los pueblos de Tepexoyuca y Acazulco, de la
municipalidad de Ocoyocac del distrito de Lerma”, fs. 273-284.
120
Apéndices
Apéndice 1
Ficha del Catálogo donde se registró el Códice Techialoyan TA731,
elaborada por Donald Robertson y Martha Barton en 1975.
121
Apéndice 2
Transcripción de la venta del Códice Techialoyan TA731,
por parte de John Howell en 1961
122
Fuentes consultadas
Archivos
aga Archivo General Agrario del Registro Agrario Nacional, Ciudad de México
Restitución de Tierras Ejidales
Dotación de ejidos
agn Archivo General de la Nación, Ciudad de México
Ramo Buscas y Traslado de Tierras
Ramo Congregaciones
Ramo Tierras
ahmna Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.
Fondos Documentales (Documentos históricos)
amo Archivo Municipal de Ocoyoacac, Estado de México
Fondo Colonial
Bibliografía
Anales deTlatelolco
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Códice Techialoyan
de Santa María Tepexoyucan
y San Jerónimo Acazulco
Facsímile
Tapa delantera
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
Tapa trasera
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Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 2 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 2 vuelta
Folio 3 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 3 vuelta
Folio 4 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 4 vuelta
Folio 5 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 5 vuelta
Folio 6 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 6 vuelta
Folio 7 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 7 vuelta
Folio 8 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 8 vuelta
Folio 9 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 9 vuelta
Folio 10 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 10 vuelta
Folio 11 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
Folio 11 vuelta
Folio 12 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 12 vuelta
Folio 13 recto
Fotografía cortesía de la Fondation Martin Bodmer, Cologny, Suiza.
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Folio 13 vuelta
Folio 14 recto
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Folio 14 vuelta
Folio 15 recto
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Folio 16 vuelta
Folio 17 recto
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Folio 17 vuelta
Folio 18 recto
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Folio 18 vuelta
Folio 19 recto
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Folio 19 vuelta
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Folio 01 vuelta
Folio 02 recto
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Folio 02 vuelta
Códice Techialoyan de Santa María Tepexoyucan y
San Jerónimo Acazulco, de Susana Poleth Sánchez
Ramírez, se terminó de imprimir en diciembre
de 2020, en los talleres gráficos de Graffia
Diseño, ubicados en Leona Vicario 1330-1,
colonia Exhacienda La Purísima, en Metepec,
Estado de México, C.P. 52156. El tiraje consta
de mil ejemplares. Para su formación se usó la
familia tipográfica NewBskvll BT, de John
Baskerville. Formación, portada y supervisión en
imprenta: Fernando Cantinca Cornejo y Luis
Alberto Martínez López. Cuidado de la edición:
Cristina Baca Zapata.