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Daniel 11 26
169 a.c. en verano, desde el 21 de junio al 21 de septiembre.
Mientras suceden estas cosas, el rey de Siria, Antíoco (IV Epífanes [175-164 a. C.]), hace la guerra a
Tolomeo (VI Filométor [180-145 a.C.]), rey de Egipto e hijo mayor de su hermana, demasiado indolente y
tan debilitado por los cotidianos excesos, que no sólo descuidaba los deberes de la majestad real, sino
que por su excesiva gordura también carecía de sentimientos humanos. Por tanto, expulsado del reino,
se refugió en Alejandría junto a Tolomeo (VIII Evérgetes), su hermano menor, y, compartiendo con él el
trono, envían embajadores a Roma ante el senado, pidiendo ayuda, implorando fidelidad a la alianza. Las
súplicas de los hermanos conmovieron al senado.
Epítome de las historias filípicas de Pompeyo Trogo, Justino, libro XXXIV, 7 - 8
(Antíoco IV y su ejército) Ocuparon las ciudades fortificadas de Egipto y saqueó el país.
Libro primero de Macabeos, capitulo 1, versículo 19
Euleo y Leneo desaparecen, aunque ignoramos cómo, siendo sustituidos por Comanos y Cineas (Polibio,
XXVIII, 19). Antioco era prácticamente dueño de Egipto, a excepción de Alejandría. Sus tropas saquearon
los templos (P. Tebtunis 781).
El mundo helenístico, Grecia y Oriente 323-146 ac, Claire Préaux
...los saqueos de los sirios acarrearon la devaluación de la moneda egipcia y un consiguiente desorden
económico.
PAZ Y TERROR
Ante lo desesperado de la situación y la inoperancia del joven monarca, la plebe alejandrina entregó el
poder al hermano menor de Ptolomeo VI, a quien hoy solemos conocer como Ptolomeo VIII, con lo que
aún se complicó más la tarea de gobierno.
Durante cinco años reinarán a la vez los dos hermanos, junto con la esposa del primero Ptolomeo VI, y
hermana de ambos, Cleopatra II. Fue un período amargo, de abrumadora presión fiscal. Entre los que
huían de sus tierras, había incluso quienes se refugiaban en los templos, recluyéndose en particular en el
serapeo de Menfis, para vivir del servicio del dios y del sagrado derecho de asilo.
En este ambiente enrarecido, la intriga y la sublevación estaban a flor de piel, y estallaron en la figura de
un oficial del ejército, Dionisio, también llamado Petosarapis.
Cuadernos, historia 16, El Egipto ptolemaico, Miguel Ángel Elvira
QUINTO LEVANTAMIENTO NATIVO
LA TRAICIÓN DE DIONISIO - PETOSARAPIS
El período de correinado en la década de 160 vio el quinto levantamiento nativo consignado. Desde
aproximadamente 165 los corregentes en ese momento (Filométor, Evergetes II y Cleopatra II)
afrontaron una agitación renovada por parte de la población egipcia. Un tal Dionisio Petosarapis, uno de
los amigos de Filométor dirigió una inútil revuelta; cuando iba a fracasar, trató de movilizar el apoyo
nativo (Diod. 31, fr. 15 a, cf. 17 b; Austin 228). Varios papiros y dos ostraca de aproximadamente 160
aluden a los daños y a las bajas causadas por los rebeldes. [Sobre la revuelta o las revueltas de estos
años, véase McGing, «Revolt», pp 289-295, N Lewis, Greeks in Ptolemaic Egypt Case Studies in the Social
History of the Hellenistic World (Oxford, 1986), p 87]
El mundo griego después de Alejandro, 323-30 ac, Graham Shipley
Dionisio, también llamado Petosarapis («el que pertenece al dios Sarapis»), uno de los "Amigos" de
Ptolomeo (VI), intentó hacerse con el control del estado y, por lo tanto, puso al reino en grave peligro.
(Este incidente no está registrado en ninguna otra parte, y sólo puede fecharse en el período [c. 169-164
a. C.] del gobierno conjunto de Filométor y Euergetes)
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[email protected]Ejerciendo, como lo hizo, la mayor influencia de cualquiera en la corte, y sin igual entre sus compatriotas
egipcios en el campo de batalla, se burló de ambos reyes debido a su juventud e inexperiencia.
Fingiendo que el mayor lo había instado a derramar sangre afín, corrió la voz entre la población en el
sentido de que su hermano estaba tramando un complot contra el joven Ptolomeo (VIII). El populacho se
reunió a toda prisa en el estadio, y cuando los ánimos se caldearon a tal punto que se disponían a matar
al hermano mayor (Ptolomeo VI),y confiar el reino al menor (Ptolomeo VIII), habiéndose llevado la
noticia del disturbio a la corte, el rey llamó a su hermano, y protestando su inocencia con lágrimas en los
ojos, le rogó que no diera crédito a uno que buscaba usurpar el poder real, y que no tenía consideración
alguna, sino desprecio, por su juventud; sin embargo, en caso de que su hermano todavía albergara
dudas y aprensiones, lo instó a aceptar de su propia mano la corona y el reino. El joven inmediatamente
aclaró a su hermano de cualquier sospecha, y ambos, vistiendo sus vestiduras reales, salieron y se
presentaron ante el populacho, manifestando a todos y cada uno que estaban en armonía. Dionisio, al
fracasar en su intento, se puso fuera de su alcance, y al principio, enviando mensajes a aquellos soldados
que estaban maduros para la rebelión, trató de persuadirlos para que compartieran sus esperanzas;
luego, retirándose a Eleusis (Eleusis se encontraba justo al este de Alejandría, y también será el escenario
de la humillación de Antíoco en 168 a.C.), dio la bienvenida a todos los que se decidieron por la
revolución, y cuando se había reunido una banda de soldados turbulentos de unos cuatro mil. El rey
(Ptolomeo VI) salió contra ellos y salió victorioso, matando a unos y haciendo huir a otros; Dionisio
mismo se vio obligado a nadar desnudo a través del río que fluía y retirarse al interior, donde trató de
incitar a las masas a la rebelión.
(Literalmente, “entre los egipcios”, siendo la capital conocida como “Alejandría junto a Egipto”).
Siendo un hombre de acción y encontrándose popular entre los egipcios, pronto reclutó a muchos que
estaban dispuestos a compartir su fortuna.
Biblioteca Histórica, Diodoro de Sicilia, libro XXXI, 15a
(Antíoco IV)... tomó Egipto, y, habiendo llegado a la región de Menfis y ocupado esta ciudad, marchó
contra Alejandría, con la intención de conquistarla por asedio y coger en sus manos al que reinaba allí y
que no era otro más que Ptolomeo (VI).
Antigüedades Judías, Flavio Josefo, Libro XII, 244
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