INSTITUTO GUBERNAMENTAL 21 DE
OCTUBRE
Trabajo: Informe sobre las maras en Honduras
Materia: Tecnología
Docente: Andrea Maria Girón
Presentado por: Keny Alexander Ramirez Valladares
Curso y Sección: Noveno-4
Fecha de entrega: Tegucigalpa M.D.C 18 de agosto 2023.
Índice
Portada………………………………………………………………………1
Índice………………………………………………………………………..2
Introducción…………………………………………………………………3
Objetivos Generales…………………………………………………………4
Objetivos Específicos………………………………………………………..5
Marco Teórico………………………………………………………………..6
Conclusiones…………………………………………………………………11
Recomendaciones……………………………………………………………12
Bibliografías…………………………………………………………………13
Anexos………………………………………………………………………14
Introducción
En el presente informe se exponen los orígenes de las maras y pandillas,
también se describe los tipos de asociaciones ilícitas que existen actualmente
en nuestro País, la existencia de estos grupos delincuenciales nos lleva a una
situación de violencia, inseguridad y pobreza a la que se somete cada
ciudadano en su diario vivir, exponiendo las principales causas y
consecuencias de la situación
económica y social en nuestra Honduras. Toda persona a escuchado noticias
cargadas de alarma sobre cualquiera de esos grupos pandilleros, centra el foco
de atención en las políticas públicas, institucionalidad estatal, comunidades y
actores qué de una manera u otra intervienen o interactúan con las estructuras
pandilleriles hondureñas, entre ellos, miembros de las mismas
pandillas, sus familiares, vecinos, miembros de iglesias, docentes,
policías de investigación, jueces antiextorsión e implementadores de
proyectos comunitarios. A partir de este esfuerzo, se presentan una serie de
recomendaciones que pretenden mejorar el diseño e implementación de
políticas públicas integrales y multisectoriales, orientar el foco de
atención de los programas y proyectos comunitarios y lograr una mayor
complementariedad entre las medidas de control coercitivo que utilizan la
fuerza pública y las medidas preventivas de acompañamiento social y
degeneración de oportunidades económicas.
Objetivos Generales
Conocer detalladamente el ¿Por qué? Y la problemática de las maras y
pandillas de Honduras y sus diferencias tomando en cuente las causas y
consecuencias que deja esta problemática en la sociedad.
Objetivos Específicos
Determinar la violencia de las maras y pandillas en Honduras, dar a conocer
las diferencias que hay entre las maras y pandillas de Honduras.
Identificar los factores del porque las personas tienden a integrarse a las maras
y padillas resaltar por qué existen las maras y pandillas en Honduras.
Marco Teórico
El problema social de este documento busca describir y explicar los efectos
de la mutación de la maras o pandillas en colectivos en riesgo social, en las comunidades
con presencia pandilleril y en la respuesta estatal. Para esto se parte de una hipótesis central
en la cual plantea que los retos estructurales de Honduras (pobreza, desempleo, Estado de
derecho, urbanización acelerada, tejido social fragmentado, desintegración familiar,
migraciones y exclusión social), junto con la tradicional respuesta estatal por medio de sus
políticas públicas, gobiernos e instituciones, ha provocado en las mutaciones. Esto ha hecho
que las se adapten y evolucionen política, económica y socialmente, al grado de que se ha
generado una base de sostenibilidad financiera y legitimidad social, convirtiéndose en
actores de presión de peso.
Esta mutación se ha convertido en un verdadero reto en tres aspectos:
1) Para el trabajo de control y prevención de la violencia y el crimen en las comunidades,
afectadas.
2) Para evitar que niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres en situación de
vulnerabilidad, simpaticen, colaboren o formen parte de las estructuras pandilleriles.
3) Para el trabajo de rehabilitación y reinserción social de personas que colaboran o son
miembro de pandillas.
La violencia que emplean las maras es un problema generalizado en las áreas urbanas y sus
alrededores. Las estimaciones sobre la cantidad de miembros activos de pandillas oscilan
entre 5.000 y 40.000. Las maras ejercen el control territorial de vecindarios y extorsionan a
residentes en todo el país. Reclutan por la fuerza a niños y niñas y someten a abuso sexual a
mujeres, niñas y personas LGBT. Las maras son responsables de la muerte, desaparición,
violación sexual o desplazamiento de quienes les muestran resistencia. Se considera que las
maras, especialmente la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Pandilla Callejera 18 (Barrio 18),
son los mayores responsables del elevado índice de homicidios de Honduras. Asimismo,
participan en actos de extorsión y tráfico de drogas. Históricamente, los gobiernos han
respondido con estrategias de seguridad de “mano dura” para combatir el crimen
organizado, principalmente mediante la sancionan de leyes severas y el aumento de la
presencia policial y las detenciones masivas.
En 2018, el gobierno creó la Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas, integrada por
policías, militares y funcionarios del Ministerio Público. Los abusos cometidos por las
fuerzas de seguridad, incluida la presunta complicidad con organizaciones delictivas, junto
con la debilidad de las instituciones del estado, han contribuido a que la violencia de las
maras sea un problema persistente. Las medidas para el combate de este delito por parte del
Estado parecen no tener resultados. La crisis ha venido en aumento, traduciéndose en
docenas de muertos, pérdidas millonarias para miles de transportistas y pequeños
comerciantes; pero también en un negocio que reporta ganancias desproporcionadas al
crimen. organizado, y del que incluso se benefician los bancos y otros actores del sistema
financiero.
El crimen de la extorsión es una situación que afecta a toda la población, pero en especial al
sector transporte y comercial, pequeños, medianos y grandes empresarios, quienes se ven
amenazados por diversas estructuras criminales e incluso por “imitadores”, explicó, Mark
Ungar, profesor de Ciencias Políticas y Justicia Criminal de la Universidad de Nueva York
en una entrevista con Expediente Público. “La realidad cotidiana de las personas en la
región es que la extorsión es parte de la vida de todos los días. Los negocios pequeños,
medianos y grandes tienen que pagar extorsión a maras y pandillas. Un gran impacto de la
extorsión es en el sector transporte cada empresa de buses públicos, taxis, mototaxis, tienen
que pagar a las maras para entrar a barrios en sus rutas”, explicó Ungar, quien actualmente
realiza una investigación sobre las extorsiones en el Triángulo Norte.
Según la Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas, en Honduras se destaca la presencia de
dos organizaciones criminales que operan las redes de extorsión: la Mara Salvatrucha MS-
13 y el Barrio 18, conocido también como Pandilla 18. Los departamentos de Cortés, en el
Caribe, y Francisco Morazán, en el centro del país, son los que registran mayor presencia
de maras y pandillas debido a que por ser los más poblados tienen una mayor actividad
comercial, elemento clave para que las estructuras criminales puedan operar. a.
Intervenciones cognitivo-conductuales. En primer lugar, este tipo de intervenciones deben
apuntar a predictores de conducta desviada y reincidencia. En segundo lugar, las
intervenciones deben ser conductuales y abordar los procesos cognitivos que conducen a la
actividad antisocial Tercero, los programas exitosos se enfocarán en NNAJ de alto riesgo
en entornos comunitarios, utilizando personal capacitado e intervenciones adaptadas
a la necesidad de los delincuentes. Estos programas generalmente se agrupan bajo el título
de terapia cognitivo-conductual. Supervisión intensiva. Muchos defensores de la
rehabilitación apuntan a la supervisión intensiva de las personas en libertad
condicional como una herramienta para reducir la actividad desviada posterior. La justicia
restaurativa busca reparar el daño que se hizo tanto a la víctima como a la comunidad
Esto se logra al reunir las partes interesadas en un entorno sin confrontación,
incluidas la víctima y el victimario, así como familiares o amigos, personal del sistema
especial de justicia de menores infractores y miembros de la comunidad en general. Los
participantes, como grupo, buscan comprender las acciones que condujeron al
comportamiento criminal o antisocial, revelar los sentimientos y preocupaciones de todas
las partes, negociar o mediar una solución aceptable para todos y ayudar a implementar
esa solución. Las razones que hay detrás de la creciente migración de las familias del norte
de Centroamérica en busca de protección en otros países son las amenazas de muerte, el
reclutamiento de pandillas, la extorsión y otras formas de violencia selectiva, revela una
nueva encuesta divulgada este jueves por las dependencias dedicadas a los refugiados y a la
niñez. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en las comunidades caracterizadas por la
violencia extrema, la presencia de las pandillas y las actividades delictivas, los segmentos
más vulnerables de la población son los hombres, las mujeres y los adolescentes.
En este contexto, ACNUR y UNICEF instaron a los Estados a cumplir con
sus obligaciones internacionales de garantizar los derechos humanos a las
personas obligadas a huir de su país o de su comunidad de origen. También recordaron que
esta protección de derechos debe darse durante todas las etapas del desplazamiento. El
sondeo entre más de 3100 personas arrojó como resultado que el 20% se desplazó en
unidades familiares para huir de la violencia y que más del 30% de los
niños no acompañados mencionó, además de algún tipo de violencia y amenazas
de muerte asociadas con el reclutamiento por parte de las pandillas, su incapacidad de
acceder a servicios esenciales, como la educación. Algunas mujeres y niñas reportaron ser
víctimas de violencia sexual y de género a manos de pandilleros, mientras que los hombres
jóvenes son explotados con fines delictivos, incluido el tráfico de drogas, o son reclutados
por grupos criminales. Las cifras muestran un aumento del 456% en el número de familias
detenidas en la frontera sur de Estados Unidos el año pasado, que rebasó las 432.000 frente
a las 77.800 de 2018. El representante regional de la Agencia para los Refugiados para
Centroamérica y Cuba destacó el cambio de los detonantes de la emigración
masiva de centroamericanos. “El cambio en las dinámicas de desplazamiento forzado
desde el norte de Centroamérica refleja una compleja realidad en los países de origen,
donde familias enteras están amenazadas y huyen juntas en busca de un lugar seguro”, dijo
Giovanni Bassu. Muchos adultos encuestados afirmaron haber huido de su comunidad con
todos sus hijos porque las pandillas los habían amenazado, al igual que a todos en su hogar.
“Muchas personas del norte de Centroamérica están literalmente corriendo por su vida
mientras las pandillas atacan a familias enteras, incluidos niños y niñas, obligándolos a
huir”, recalcó Jean Gough, directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
Agregó que los adultos que migran se llevan a todos sus familiares porque temen que las
pandillas les hagan daño si los dejan atrás, La pandemia de COVID-19 ha agregado
factores de estrés para las personas amenazadas en El Salvador, Guatemala y Honduras
puesto que las restricciones de movimiento impuestas, así como el cierre de las fronteras les
ha obstaculizado las vías para huir del peligro, mientras que muchas formas de
violencia, entre ellas la violencia doméstica, se han agudizado durante los confinamientos.
ACNUR y UNICEF aclararon que los datos de la encuesta se recolectaron antes de que la
pandemia afectara a la región y añadieron que durante ésta los líderes comunitarios en las
áreas del norte de Centroamérica donde trabaja el ACNUR, han reportado una mayor
vulnerabilidad a la persecución ya que las personas blanco de las pandillas son más
fácilmente ubicadas debido a los cierres de actividades. Asimismo, han informado que,
como resultado del control ejercido por estos grupos criminales, los miembros de las
comunidades enfrentan dificultades para acceder a alimentos y medicinas. Por su parte, los
trabajadores del sector del transporte, un grupo sujeto a la extorsión por parte de las
pandillas en toda la subregión, han expresado su temor a que una vez disminuya el
confinamiento, se reanuden esos chantajes, Jean Gough advirtió que, a la luz de la crisis del
coronavirus y los desastres, puede esperarse una nueva migración masiva. “Ahora, después
de que el COVID-19 y dos devastadores huracanes han azotado Centroamérica, es
probable que el aumento de la pobreza y la violencia hagan que más
familias abandonen sus hogares en las próximas semanas y meses”. De acuerdo con los
datos de la ONU, fines de 2019, más de 800.000 personas de El Salvador, Guatemala y
Honduras habían buscado protección dentro de sus países o habían cruzado
fronteras internacionales en busca de asilo para escapar de amenazas como la
violencia y persecución de pandillas. Ante el desafío de poder obtener el universo de
miembros de MoPs, una alternativa viable es identificar y contabilizar los territorios
con presencia de pandillas, tomando como indicadores capturas, denuncias y actividad
pandilleril que registran actores estatales, comunitarios y empresariales. Como se puede
observar en el mapa del territorio nacional, las MoPs están desplegadas en las principales
ciudades del país, coincidiendo con la “T” de desarrollo que toma en cuenta las
principales vías de comunicación terrestre (Corredor Logístico y Corredor Turístico)
y las regiones más pobladas, con mayores flujos migratorios (internos y al extranjero) y
comunidades urbanas más marginadas.
Número de miembros de pandilleros y simpatizantes
Los cálculos sobre el número de pandilleros en Honduras varían ampliamente, sobre todo
porque las autoridades no entienden muy bien las diferencias entre los colaboradores de las
pandillas y los pandilleros propiamente dichos. Si no entiende esta diferencia, el gobierno
hondureño nunca podrá desarrollar una política efectiva para disminuir la influencia de las
pandillas.
Si se le pregunta a un policía hondureño cuántos pandilleros se encuentran activos en su
distrito, es muy probable que responda que hay cientos, o quizá incluso miles. Si se indaga
aún más, es posible descubrir que el policía está contando a los posibles colaboradores de
los pandilleros, como sus esposas o novias. Y si se le pregunta a un pandillero en el mismo
distrito si sus esposas o novias hacen parte de las pandillas, dirá que no. Para ellos, ni
siquiera cuentan como miembros los vigilantes, que son quienes están pendientes de las
patrullas de la policía.
Este asunto se refleja en los conteos oficiales de los pandilleros. Por ejemplo, la Oficina de
las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) dice que en Honduras hay
12.000 pandilleros, mientras que la policía de Honduras (que les enseñó sus cifras a los
investigadores de InSight Crime) afirma que hay unos 25.000 pandilleros en el país. Por su
parte, el programa gubernamental de prevención sostiene que hay poco menos de 5.000
pandilleros, y de esos solo unos 500 están en la cárcel. Los cálculos del gobierno de
Estados Unidos se ubican en el otro extremo: 36.000 pandilleros en Honduras.
La mutación de las maras o pandillas en Honduras.
En esta sección se responde a la interrogante: ¿cómo las MoPs llegaron a lo que son en la
actualidad? Para responder a esta pregunta, se explican en términos cronológicos las
mutaciones que han sufrido las MoPs, desagregadas por década y por detonantes que
propiciaron una cadena de eventos y procesos de adaptación.
Década 1990-1999: Secuelas de la Guerra Fría, deportaciones y reajuste económico.
Las raíces históricas de las pandillas en Honduras se remontan a los años cincuenta y
sesenta del siglo pasado, cuando grupos de jóvenes en Tegucigalpa se enfrentaban unos con
otros a “puño limpio”, sin armas de fuego, defendiendo su territorio 18 Pero no es hasta la
década de los noventa cuando aparece la de pandilla de tipo californiana, que define los
orígenes de las dos agrupaciones más longevas y grandes. Las maras en Honduras
comienzan con las deportaciones masivas, coincidiendo con los Acuerdos de Paz de El
Salvador en el año 1992 que marca el fin de la Guerra Fría en la región 19 A pesar de que
Honduras no sufrió una guerra civil, tuvo un involucramiento activo en las luchas en
Nicaragua y El Salvador. Una de las secuelas más importantes fue la gran cantidad de
armas y pertrechos de guerra que quedaron en posesión de civiles que vendría a crear un
mercado de armas, así como, la cantidad de excombatientes sin oportunidades de empleo o
ingresos. La transición entre pertenecer a pandillas del primer mundo provenientes de Los
Ángeles, California, a tener que sobrevivir de la noche a la mañana en San Salvador,
situada en el tercer mundo, llevaría a los pandilleros deportados a forjar una nueva
identidad pandilleril con una base de reclutamiento más amplia debido a la pobreza
endémica y las heridas sociales del conflicto armado. Según fuentes entrevistadas, esta es la
primera mutación que sufren las pandillas californianas que para finales de los noventas se
les empezaría a llamar “maras”, En esta parte incipiente de las pandillas, la llegada de
pandilleros a Honduras desde El Salvador fue crucial. El motivo de la migración de estos
pandilleros fue incursionar en nuevas oportunidades de criminalidad en un
territorio aún virgen y posteriormente, escapar de las políticas de mano dura del
gobierno salvadoreño. Las primeras concentraciones de pandilleros se dan en San Pedro
Sula donde se conjugan con las repercusiones. del nuevo modelo económico neoliberal, que
vendría a profundizar la desigualdad y la migración a ciudades sin
(MS-13) “Barrio 18”
Conclusiones
1. Las maras y pandillas de Honduras alguna vez insignificantes y poco profesionales, han
evolucionado a lo que podría considerarse el desafío más grande en materia de seguridad
que está enfrentando el país. Aunque resulta imposible determinar con precisión cuanta
violencia proviene de las maras y pandillas, queda claro que mucho del auge de los
homicidios en Honduras está vinculado a la actividad de las maras y pandillas. La lucha de
las maras y pandillas por el territorio - y el prestigio y los ingresos que le acompañan -
está en el corazón de estas luchas. Hay vecindarios en Honduras, especialmente en las
áreas urbanas, que están siendo virtualmente asediadas.
2. las dos principales, la MS13 y la 18, se encuentran en el centro de esta
problemática de seguridad. Ambas tienen muchas similitudes. Tras su arribo hacia finales
de la década de los 90 con las masivas deportaciones de inmigrantes con historial delictivo
desde Estados Unidos, estas maras y pandillas absorbieron, sometieron o desplazaron
a muchas de las maras y pandillas callejeras locales. Dependen de la extorsión y del
narcomenudeo para la obtención de sus fondos. Reclutan a jóvenes a quienes utilizan como
vigilantes, mensajeros y para muchas otras tareas, frecuentemente peligrosas.}
3. No obstante, tienen importantes diferencias. La 18 depende mucho más de la micro
extorsión - atacando sobre todo a los vendedores ambulantes, a las pulperías y
mercaditos y a los mecánicos en los vecindarios - mucho más que la MS13. Esto los pone
en una situación antagónica frente a la comunidad. La MS13 está mucho más enfocada en
controlar el tráfico de droga a nivel local, lo cual le ha generado más ingresos y la ha
mantenido en una buena posición ante las comunidades en las que opera. Como se detalló
en la sección acerca de la ciudad de Tela, la MS13 también parece estar más dispuesta a
interceder en las disputas dentro de las comunidades y otros asuntos locales.
Recomendaciones
Está en ustedes seguir adelante jamás rendirse ante los problemas busquen
diferentes soluciones para cada día ser mejores seguir un camino donde nos muestre la luz
no donde este oscuro y estén atrapados en el mundo de las maras, Eviten las áreas donde
pasan el tiempo los pandilleros o mareros. Aléjense de la zona. Reduzca gradualmente su
relación con otros pandilleros conocidos. Cuanto menos esté en la zona, mejor. Busque
actividades que le mantengan ocupado y lejos de esa zona.
Que los padres hablen con su hijo de manera abierta y franca. Explíquele qué podría
suceder si se une a una pandilla o mara. Dígale que podría resultar herido físicamente o
presionado a cometer actos delictivos que podrían traerle como consecuencia un arresto.
Dígale que podría perder su vida. Búsquese ocupaciones y manténgase activo las maras y
Pandillas es perderse, es no vivir, las maras no solo hacen daño a nuestras vidas sino
también a nuestra familia, estarías acabando con todo : tu familia, tus amigos y tu vida
misma la vida es muy corta solo disfruta de una manera sana y no juegues con la violencia
ni con las drogas ya que solo ellas te llegarían a matar: matarían tus sueños, mataría tu
familia, mataría tu profesión, mataría a tu alma y por ultimo te mataría a ti; piensa bien no
juegues con tu vida y si te sientes perdido encuentra la solución, pero no busques juntarse
con maras y pandillas.
Bibliografías
[Link]
pandillas-en-tegucigalpa-y-sps/
[Link]
comunidades/
[Link]
pandilleros-honduras/
[Link]
honduras#:~:text=Las%20estimaciones%20sobre%20la
%20cantidad,residentes%20en%20todo%20el%2
[Link]
q=imagenes+de+mara+18+y+13&oq=imagenes+de+mara+18+y+13&gs_l
crp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIGCAEQRRhAMggIAhAA
[Link]
Anexos
MAPA DE TERRITORIO DE MARAS Y PANDILLAS
TGU SPS