La Madurez Espiritual
Efesios 4:11- 16
11 Yél mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida
de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes,
llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que
para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la
verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de
quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que
se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor.
La madurez espiritual se logra a través de parecernos cada vez más a Jesucristo. Después
de la salvación, cada cristiano comienza el proceso de crecimiento espiritual, con la
intención de ser más maduro espiritualmente. Según el apóstol Pablo, es un proceso
continuo que nunca terminará en esta vida.
Filipenses 3:12-14, "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que
prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago:
olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús". Al igual
que Pablo, hemos de proseguir continuamente hacia un conocimiento más profundo
de Dios en Cristo.
El Ser Maduro tiene Metas:
- Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de
Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
- Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Nuestra meta es parecernos a Jesus, ser su semejanza tanto interna como
externamente, es decir las áreas que nosotros tenemos que cambiar y tomar las
actitudes, la personalidad de Cristo en Nosotros. Hacer que se encarne en nosotros la
palabra dicha en (Gálatas 2:20). Ya no vivo yo, no soy yo, el que era antes, si no que
Cristo vive en Mi. Soy un pequeño Cristo.
Categorías de la Madurez:
Nuestra vida tiene que mejorar en todas las áreas, no podemos ser negligentes al ser un
maduro espiritual pero no un maduro en el área física. Las dos áreas van juntas, el uno
no funciona sin el otro. Si eres maduro en lo Físico deberás ser maduro en lo espiritual.
Y de la misma manera en las categorías a continuación.
1. Madurez Emocional. Es la capacidad de entender y evaluar los sentimientos y la
información que el individuo recibió durante su niñez. La falta de esta madurez
se ve en una dependencia exagerada en los padres, de no poder tomar
decisiones propias o de hacer “pucheritos” si no puede hacer lo que quiere.
También hace hincapié en el manejo de las emociones y sentimientos, una
persona que no maneja las emociones es un niño aun por que las emociones lo
manejan a él. El problema en muchos jóvenes es que aún no pueden sostener
una relación, de pareja, de amigos, y mucho menos de un matrimonio si las dos
personas no han logrado controlar sus emociones, sentimientos, someterlos a la
voluntad de Dios. Hoy en día la inmadurez emocional surge a flote en las redes
sociales, cuando mucha gente, muchos jóvenes publican sus contenidos que en
su mayoría son sentimientos de tristeza, alegría, enojo, contiendas, es decir sus
emociones a cada momento son inestables, eso habla mucho de las personas. Lo
que hay en el corazón eso somos, todo lo que se ve es por las cosas que somos
por dentro. (Santiago 1:8)
2. Madurez Intelectual. Esto no depende de los diplomas colocados en la pared. Se
ve en la persona que puede sostener una conversación sobre temas
significativos. Esta capacidad es demostrada por un interés o curiosidad sobre
nuevas cosas e ideas.
3. Madurez física. Se refiere al desarrollo del cuerpo y la coordinación de los
músculos grandes y pequeños. Pero incluye la actitud sana en cuanto al cuerpo,
el cual es el siervo de la personalidad y no el amo. Una persona “adulta” que
siempre admira su físico ante un espejo está manifestando su inmadurez física y
emocional.
4. Madurez Espiritual
La madurez cristiana requiere un reordenamiento radical de nuestras
prioridades, cambiando de complacernos a nosotros mismos para agradar a Dios
y aprender a obedecerle. La clave de la madurez es la coherencia y la
perseverancia en hacer aquellas cosas que sabemos que nos acercan a Dios.
Estas prácticas son conocidas como las disciplinas espirituales e incluyen cosas
tales como lectura y el estudio de la biblia, la oración, la comunión con los
hermanos, el servicio y la administración. Aún sin importar cuán duro
pudiéramos trabajar en eso, nada sería posible sin la activación del Espíritu Santo
dentro de nosotros. Ser Maduro en el Área espiritual es Andar en el Espíritu y no
en los deseos de la carne. (Gálatas 5:16)
En el sentido común, la persona “madura” es una que ha salido de la niñez y
pasado al estado de adulto. El crecimiento físico alcanza cierto punto, entonces
a paso más lento logra su límite. La madurez emocional se desarrolla de manera
algo parecida pero a menudo requiere más tiempo que el crecimiento físico. En
cuanto a los cristianos, también hay crecimiento de la niñez espiritual al estado
de adulto espiritual, la madurez cristiana. ¿Cómo puede uno saber si ha logrado
el estado adulto espiritual?
A los que todavía son “pequeñuelos en Cristo” hay que alimentarlos únicamente
de la “leche” de la verdad cristiana. Estos “pequeñuelos” no están seguros en
cuanto a lo que es la verdad, y por eso se inclinan a tambalear y a dejarse desviar
fácilmente por las tretas y astucia de hombres que promueven enseñanzas
falsas. En este estado pueril pueden contribuir poco al crecimiento del “cuerpo
del Cristo,” la congregación cristiana, en “la edificación de sí mismo en amor.”
(Efe. 4:12-16) Todavía son “carnales,” quizás inclinados a celos, contiendas y
sectarismo y tendrán que dejar atrás estos modos de ser mundanos a fin de
llegar a ser “hombres espirituales,” no pequeñuelos.—1 Cor. 3:1-4.
¿Somos algunos de nosotros así... inestables, careciendo de convicción en
cuanto a la verdad cristiana, todavía inclinados a seguir a hombres, no habiendo
entrado en unidad con los que son nuestros hermanos espirituales, por lo tanto
no habiendo desarrollado el amor que edifica y fortalece a la congregación
cristiana? Entonces realmente tenemos que esforzarnos por alcanzar la madurez
cristiana. Debemos comprender, también, que el crecer para salir de la niñez
espiritual y entrar en el estado de adulto espiritual no es automático, como lo es
el crecimiento físico. Requiere esfuerzo sincero de parte de nosotros y
cooperación con Dios y su Hijo y el medio que suministran para lograr el estado
de adulto o entereza espiritual.
Se observa esta madurez por medio de las buenas relaciones entre el individuo
y otras personas: y entre él y Dios. Este fue el punto principal de la enseñanza de
Jesús: que la primera prioridad de la persona debe ser la de amar absolutamente
a Dios, y luego a otras personas en la misma manera en que se ame a sí misma.
Se evidencia en una fe creciente y una vida de servicio.
Características de La madurez
1. Nuestra actitud hacia nosotros mismos. Todos hemos visto a los niños que
son simultáneamente egocéntricos y dependientes. Miran a otras personas
como su fuente de recursos. Quieren tener toda la atención de los demás y
guardar todas sus posesiones para sí. No aceptan la responsabilidad de sus
propios errores.
Aunque todos nos veamos afectados, en algún grado, por esta característica
egocéntrica, la persona madura confronta la naturaleza egoísta y lucha por
superarla.
La persona madura controla su propia conducta. Esta dispuesta a sacrificar algún
bien presente para poder lograr algo mejor en el futuro, sus acciones son
motivadas más por principios y compromisos que por obtener placer y evitar el
dolor.
2. Nuestra actitud hacia otros. En el proceso de madurez la persona cambia del
egocentrismo al altruismo, de pensar primero en sí misma, a considerar a otros
también. Desarrollar la capacidad de establecer amistades y amar
auténticamente; de poder interesarse por otras personas, no tanto por lo que
puede recibir de ellas, como de poder contribuir para su bien.
Sin embargo, uno puede formar buenas relaciones con otros solamente cuando
ha logrado una buena relación con uno mismo.
3. Nuestra actitud hacia Dios. El establecer una relación correcta con Dios de
reconocerlo como Señor, Amo y Dueño absoluto. Es reconocer que nuestras
oraciones no son para informar a Dios de nuestras necesidades y reclamar que
Él nos obedezca (como si fuera un genio). Es reconocer que Él nos da madurez
como una faceta de lo que llamamos “Santificación”. En otras palabras, la
madurez no es un blanco al cual podamos apuntar, sino que es el resultado de
un andar constante con Dios como Señor.
Características de las Personas que han alcanzado la madurez
La persona madura es la que ha desarrollado ciertas actitudes en relación
consiguen misma y con su medio ambiente, que le permite elevarse sobre las
“niñerías” de pensamiento y conducta. He aquí algunas de las características de
la persona que ha alcanzado madurez emocional.
1) Acepta las críticas con agradecimiento, pues sinceramente se alegra de que le
den esas oportunidades de mejorarse.
2) No se compadece a sí mismo. Ha comenzado a sentir como las leyes de
compensación trabajan en todos los aspectos de la vida.
3) No espera recibir consideraciones especiales de ninguna persona.
4) Controla su mal genio
5) Se enfrenta a las emergencias con serenidad.
6) No siente lastimada su vanidad fácilmente
7) Acepta la responsabilidad de sus propios actos sin intentar presentar excusas.
8) Ha dejado atrás la etapa “todo o nada”. Reconoce que ninguna persona o
situación es en sí completamente buena, ni completamente mala.
9) No se impacienta por los retrasos razonables. Ha aprendido que él no es el
arbitro del universo y que con frecuencia debe acomodarse a la conveniencia de
otras personas y a sus particulares.
10) Sabe perder. Puede aceptar la derrota y la decepción sin lamentaciones ni
quejas.
11) No se preocupa exageradamente por aquellas cosas que no puede remediar.
12) No acostumbra aparentar mas de lo que es, ni ser jactancioso.
13) Se alegra sinceramente del éxito y buena fortuna de que gozan otras
personas. Ha superado la etapa de la envidia y los celos.
14) Tiene una actitud mental receptiva y amplia que le permite escuchar con
respeto y interés las opiniones de otras personas.
15) No está continuamente buscando errores y defectos en los demás.
16) Planea las cosas importantes por adelantado, en vez de confiarlas a la
inspiración del momento.
Nuestro Objetivo es ser un Hombre y una mujer aprobada delante de los ojos de
Dios.
2 Timoteo 2:15