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Comprensión y mecánica de la lectura

Este documento resume la lectura como un proceso complejo que involucra tanto aspectos fisiológicos como psicológicos. Explica que la lectura comienza con la percepción visual de símbolos que son luego procesados en el cerebro para darles significado. También describe diferentes tipos de lectura como la lectura convencional, lectura de braille, notación musical y fórmulas matemáticas y químicas. Finalmente, menciona algunas técnicas de lectura como la lectura secuencial e intensiva.

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Comprensión y mecánica de la lectura

Este documento resume la lectura como un proceso complejo que involucra tanto aspectos fisiológicos como psicológicos. Explica que la lectura comienza con la percepción visual de símbolos que son luego procesados en el cerebro para darles significado. También describe diferentes tipos de lectura como la lectura convencional, lectura de braille, notación musical y fórmulas matemáticas y químicas. Finalmente, menciona algunas técnicas de lectura como la lectura secuencial e intensiva.

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Lectura (educaci�n)

actividad de comprensi�n de informaci�n escrita / De Wikipedia, la enciclopedia


libre
Psicoling��stica
Hermen�utica
Alfabetizaci�n
La lectura es la interpretaci�n (por parte de una persona, el lector/la lectora)
del significado de alg�n tipo de informaci�n o ideas almacenadas en un soporte
(v�ase palabra y texto) y transmitidas mediante alg�n tipo de c�digo (usualmente un
lenguaje, que puede ser visual o t�ctil; por ejemplo, el sistema braille) o de
otros que pueden no estar basados en el lenguaje, tales como la notaci�n o los
pictogramas. Se usa generalmente para fines informativos, de ense�anza-aprendizaje,
de an�lisis y de comprensi�n. Se trata de una de las habilidades humanas para
descifrar letras o cualquier otro idioma creado o no por el ser humano.

Jan_van_Eyck_059.jpg
Detalle de la Virgen del can�nigo Van der Paele, de Jan van Eyck.
Enrique_Simonet_-_Can%C3%B3nigo_leyendo_-_1889.jpg
Can�nigo leyendo (1889), de Enrique Simonet.
"La lectura es un acto de formaci�n cotidiano".
Fran�ois Texier
Max Weber ha planteado tres definiciones para la lectura:

Saber pronunciar las palabras escritas.


Saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas.
Saber extraer y comprender el significado de un texto.
Mec�nica de la lectura
La fisiolog�a permite comprender la capacidad humana de leer desde el punto de
vista biol�gico, gracias al estudio del ojo humano, el campo de visi�n y la
capacidad de fijar la vista.
La psicolog�a ayuda a definir el proceso mental que se lleva a cabo durante la
lectura, ya sea en la fase de decodificaci�n de caracteres, s�mbolos e im�genes, o
en la fase de asociaci�n de la visualizaci�n con la palabra. Los procesos
psicol�gicos de la lectura fueron estudiados por primera vez a fines del siglo xix
por Emile Javal, entonces director del laboratorio de oftalmolog�a de la
Universidad de La Sorbona.
La pedagog�a cl�nica se ocupa de los aspectos educativos en cuanto al proceso
ense�anza-aprendizaje de la lecto-escritura, de los disturbios espec�ficos de la
lectura, y las habilidades necesarias para una lectura eficaz.
Etapa de la Lectura
Muchacha leyendo (1876), de Ilya Repin.
Muchacha leyendo (1876), de Ilya Repin.
La lectura es un fen�meno humano complejo estudiado principalmente por un �rea de
las neurociencias denominada psicolog�a cognitiva, una especialidad cient�fica
interdisciplinaria que retoma importantes aportes tanto de las ciencias del cerebro
y de la cognici�n como de la psicolog�a en general para elaborar modelos
cient�ficos rigurosos que intentan entender y explicar lo que sucede en el cerebro
durante el proceso de la lectura y otros fen�menos cognitivos similares. Podemos
decir, primero que todo, que la lectura comienza cuando se da un est�mulo sensitivo
externo a trav�s de uno solo o una conjunci�n de los sentidos, es decir, cuando por
ejemplo se fija la mirada en un texto escrito. En tal caso, los ojos, que son dos
�rganos sensoriales capaces de percibir la luz en el entorno del individuo, env�an
tal percepci�n en forma de se�ales a trav�s de los nervios �pticos hasta el
cerebro, donde se entrecruzan en el quiasma �ptico y llegan al l�bulo occipital que
interpreta esas se�ales y �decide� que se trata de s�mbolos a los que luego el
cerebro decodifica, les da identificaci�n y les asigna significado. Hay que
entender que la funci�n �nica de los �rganos sensoriales es la captaci�n del
est�mulo exterior, que es enviado en forma de se�ales al sistema nervioso central y
que solo adquiere significaci�n cuando esas se�ales son procesadas por el cerebro,
haciendo de la lectura un fen�meno eminentemente neurol�gico y psicol�gico,
entendida esta como dar sentido a los s�mbolos. Es por esta raz�n que los
diferentes medios de lectura, tanto el visual como por ejemplo utilizar el sistema
braille, o aun escuchar una narraci�n oral, parecen estimular las mismas zonas del
cerebro en todos los seres humanos �aquellas relacionadas con el lenguaje y la
imaginaci�n� y evocar im�genes, ideas y sentimientos mediante mecanismos muy
similares. Si bien la lectura parece ocurrir mayormente en la regi�n de cerebro
llamada l�bulo temporal (la principal zona del cerebro relacionada con el
lenguaje), tambi�n tiene gran actividad en ella la corteza visual ubicada en el
l�bulo occipital, que trabaja no solo para procesar informaci�n visual sino para
recrear im�genes mentales; as� como otras muchas regiones varias del cerebro
esparcidas por toda la neocorteza cerebral, caracter�stica que la lectura comparte
con otras funciones intelectuales superiores como la habilidad matem�tica y la
conciencia y que es un signo de su complejidad neurol�gica.

Durante la lectura visual convencional se ha identificado el movimiento que realiza


la mirada a trav�s de las letras como �movimiento sac�dico� o sacadas, es decir, un
movimiento con la finalidad de obtener una imagen completa de algo, compensando el
hecho de que la f�vea es estrecha y tiene un campo visual limitado. Un individuo
�sano� (esto es, sin problemas que afecten su inteligencia ni su visi�n) tardar�
entre 200 y 300 milisegundos en promedio en fijar su atenci�n a cada palabra en un
texto y unos 69 milisegundos en saltar entre ellas. Esto es un promedio y no toma
en cuenta aspectos como la comprensi�n lectora o el releer las palabras.

El primer cient�fico en identificar las bases neuroanat�micas de la lectura y de


los padecimientos que la afectan (alexia y dislexia) fue el franc�s Joseph
Dejerine, quien escribi� lo siguiente luego de realizar ex�menes post mortem a
varios pacientes diagnosticados con dislexia: �Siempre hay una lesi�n muy atr�s en
la regi�n temporal posterior del hemisferio izquierdo, donde entran en contig�idad
los l�bulos occipital y parietal�. Tambi�n demostr� que la alexia depend�a de una
lesi�n unilateral en el hemisferio izquierdo del cerebro, iniciando as� el estudio
neurol�gico de este tipo de padecimientos.

Lecturas especiales
La lecci�n de escrituras diferentes de las lenguas del poniente o de escrituras
especiales como escrituras para personas ciegas o notaci�n musical se diferencia
mucho de lo ya descrito.

Direccionalidad de la lectura
Experimentos con escrituras diferentes han demostrado que no solo los movimientos
oculares se acostumbran a la direcci�n de leer sino todo el sistema percepcional.
Por ejemplo, si se escribe de derecha a izquierda y de arriba abajo, como en chino
tradicional, no solo los movimientos sac�dicos cambian sus direcciones, sino
tambi�n el umbral de visi�n (perceptual span) y el periodo de identificaci�n de las
palabras (word identification span) cambian sus formas.

Caracteres especiales
Escrituras que usan caracteres especiales no tienen alfabeto. Por ejemplo en la
escritura china cada car�cter representa una s�laba, es decir al leer un texto
car�cter por car�cter se puede vocalizar s�laba por s�laba. De un car�cter se puede
deducir su significaci�n inmediatamente. Por eso, aunque la tipograf�a difiere
mucho de la del occidente, no hay tantas diferencias: las duraciones de las
fijaciones, las distancias de las sacadas y las extensiones de los spans difieren,
pero los fundamentos como subvocalizaci�n y regresiones son casi id�nticos.

Braille
M�sica en Braille
M�sica en Braille
Braille es una escritura t�ctil usada por personas ciegas, es decir se lee con las
manos en lugar de los ojos. La lecci�n de esta escritura es mucho m�s secuencial y
despacio que la de lectura visual.

Fragmento del Claro de Luna, de Claude Debussy (1890).


Fragmento del Claro de Luna, de Claude Debussy (1890).
Notaci�n musical
Notaci�n musical es la escritura para anotar m�sica. Aunque es posible cantar una
melod�a por notas no es posible vocalizar esta escritura directamente,
especialmente si contiene acordes, es decir varias notas suenan simult�neamente. En
general el lector no convierte notas en habla pero s� en movimientos del cuerpo.
Los movimientos oculares se acomodan al contenido del �texto�: si la melod�a domina
hay m�s sacadas horizontales, si la armon�a domina hay m�s sacadas verticales.

F�rmulas matem�ticas
La lectura de f�rmulas matem�ticas se distingue de lector a lector. Aunque en
general son le�das de izquierda a derecha, hay muchos casos especiales, por ejemplo
si la f�rmula contiene fracciones o matrices. La lectura de f�rmulas matem�ticas es
mucho m�s abstracta que la lectura de todas las otras escrituras: es posible
vocalizar una f�rmula, pero eso no ayuda a comprender su sentido. La comprensi�n de
f�rmulas es terreno interesante pero hay pocos experimentos en este �mbito.

F�rmulas qu�micas
La lectura de f�rmulas qu�micas requiere el conocimiento de la nomenclatura o
reglas de formulaci�n qu�mica, de las que existen diversas variantes. As� por
ejemplo, el compuesto cuya f�rmula qu�mica es H2SO4 puede ser le�do o nombrado de
las siguientes formas, todas ellas aceptadas por la IUPAC:

�cido sulf�rico. (Nomenclatura tradicional)


�cido tetraoxosulf�rico (VI). (Nomenclatura de Stock anterior a 2005)
Tetraoxosulfato (VI) de hidr�geno. (Nomenclatura sistem�tica - Recomendaciones
IUPAC anterior a 2005)
Dihidr�xidodi�xidoazufre. (Nomenclatura de adici�n - Recomendaciones IUPAC 2005).
Dihidrogeno(tetraoxidosulfato). (Nomenclatura de hidr�geno - Recomendaciones
T�cnicas de lectura
Hay distintas t�cnicas de lectura que sirven para adaptar la manera de leer al
objetivo que persigue el lector. Las dos intenciones m�s comunes al leer son la
maximizaci�n de la velocidad y la maximizaci�n de comprensi�n del texto. En general
estos objetivos son contrarios y es necesario concertar un balance entre los dos.

T�cnicas convencionales
Entre las t�cnicas convencionales, que persiguen maximizar la comprensi�n, se
encuentran la lectura secuencial, la lectura intensiva y la lectura puntual.

Leyendo en la Abad�a
Leyendo en la Abad�a
Lectura secuencial
La lectura secuencial es la forma com�n de leer un texto. El lector lee en su
tiempo individual desde principio a fin, sin repeticiones u omisiones de la
lectura.

Lectura intensiva
El objetivo de la lectura intensiva es comprender el texto completo y analizar las
intenciones del autor. No es un cambio de t�cnica solo de la actitud del lector; no
se identifica con el texto o sus protagonistas pero analiza el contenido, la lengua
y la forma de argumentaci�n del autor neutralmente.

Lectura puntual
Al leer un texto puntual el lector solamente lee los pasajes que le interesan. Esta
t�cnica sirve para absorber mucha informaci�n en poco tiempo.

Esta modalidad se basaba en leer obras por completo, hasta que quedaran grabadas en
la memoria. El lector reconstruye el libro y el sentido.

T�cnicas enfocadas a la velocidad de la lectura


Velocidad de la lectura
La velocidad en la lectura normal depende de los fines y su unidad de medida se
expresa en palabras por minuto (ppm):

para memorizaci�n, menos de 100 ppm


lectura para aprendizaje (100-200 ppm)
lectura de comprensi�n (200-400 ppm)
lectura veloz:(400-700 ppm)
informativa (500-800 ppm)
Entre ellas, la lectura de comprensi�n es probablemente el proceso m�s importante,
ya que es la que motiva la lectura cotidiana de la mayor parte de la gente. En
cambio, la lectura veloz es �til para procesar superficialmente grandes cantidades
de texto, pero est� por debajo del nivel de comprensi�n.

Las sugerencias para la elecci�n de una determinada velocidad de lectura deben


incluir la flexibilidad; la lectura reiterada de partes del texto cuando hay varios
conceptos relativamente juntos o cuando el material no es familiar al lector y la
aceleraci�n cuando es un material familiar o presenta pocos conceptos.

Entre las t�cnicas de lectura que buscan mejorar la velocidad est�n la lectura
diagonal, el scanning, SpeedReading y PhotoReading.

Lectura diagonal
En lectura diagonal el lector solamente lee los pasajes especiales de un texto,
como t�tulos, la primera frase de un p�rrafo, palabras acentuadas tipogr�ficamente
(negritas, cursivas), p�rrafos importantes (resumen, conclusi�n) y el entorno de
t�rminos importantes como f�rmulas (�2x+3=5�), listas (�primer�, �segundo�,...),
conclusiones (�por eso�) y t�rminos t�cnicos (�costos fijos�). Se llama lectura
diagonal porque la mirada se mueve r�pidamente de la esquina superior izquierda a
la esquina inferior derecha. De ese modo es posible leer un texto muy r�pido a
expensas de detalles y comprensi�n del estilo. Esta t�cnica es usada especialmente
al leer p�ginas web (hipertexto).

Escaneo
Escaneo es una t�cnica para buscar t�rminos individuales en un texto, basada en la
teor�a de identificaci�n de palabras comparando sus im�genes. El lector se imagina
la palabra en el estilo de fuente del texto y despu�s mueve la mirada r�pidamente
sobre el texto.

Lectura r�pida
Art�culo principal: Lectura r�pida
Historia
El uso de t�cnicas para lectura r�pida (speed reading) comenz� a desarrollarse a
principios del siglo xx, cuando el volumen de la informaci�n escrita hab�a
aumentado considerablemente y deb�a estar al alcance de mayor n�mero de personas.

Durante la Primera Guerra Mundial muchos pilotos perd�an segundos vitales durante
combate al tratar de distinguir si el avi�n que se aproximaba era del bando propio
o del enemigo. En respuesta a ello se ide� el llamado �m�todo taquitosc�pico�, que
consist�a en mostrar aviones en una pantalla[cita requerida] durante pocos segundos
para adiestrar a los pilotos a distinguirlos. Gradualmente se aumentaba la cantidad
de im�genes que se proyectaban cada vez y se reduc�a el tiempo de exposici�n. Esta
idea fue tomada por los primeros cursos de lectura veloz, proyectando cada vez m�s
palabras en una pantalla y reduciendo progresivamente el tiempo de exposici�n. Sin
embargo, si se usa solamente este m�todo, las personas tieden a volver a su
velocidad de lectura habitual, ya que en realidad no se ha desarrollado una nueva
habilidad lectora. El incremento en la velocidad de lectura observado en los
soldados que emplearon el m�todo taquitosc�pico se debi� probablemente a la
motivaci�n.

Tiempo despu�s, en los a�os sesenta, se descubri� que con un entrenamiento adecuado
los ojos aprenden a moverse m�s r�pido, con lo cual aumenta la cantidad de palabras
que es posible decodificar cada minuto.

Las t�cnicas modernas de lectura veloz se enfocan en la �captaci�n din�mica�, es


decir, pretenden llegar a una lectura mental directa que permita ahorrar el tiempo
de los pasos 2 y 3 (vocalizaci�n y audici�n) del proceso lector descrito arriba, ya
que no se puede hablar o escuchar m�s de 100 palabras por minuto. Para ello
procuran la visualizaci�n global de varias palabras o frases enteras. No obstante,
los estudios de comprensi�n lectora hacen ver que la lectura veloz, ya sea
informativa o de exploraci�n, es �til para procesar gran cantidad de informaci�n en
poco tiempo, pero inadecuada como h�bito de estudio.

T�cnica
La t�cnica conocida como speed reading (�lectura veloz�) combina muchos aspectos
diferentes para leer m�s r�pido. En general es similar a la lectura diagonal pero
incluye otros factores como concentraci�n y ejercicios para los ojos.

Algunos cr�ticos de que esta t�cnica argumentan que solamente es la lectura


diagonal con nombre diferente, combinado con factores conocidos por sentido com�n.
No hay prueba que ejercicios para los ojos mejoran la percepci�n visual. No es
necesario pagar seminarios para saber que concentraci�n e iluminaci�n buena son
imprescindibles para leer r�pido.

Algunos consideran que se trata de una t�cnica para ejercitar la concentraci�n


durante la lectura, lo que permite reducir considerablemente el tiempo de absorci�n
de la informaci�n. Muchos han desarrollado la capacidad de lectura veloz por sus
propios medios, y coinciden en que la �nica clave es la concentraci�n.

PhotoReading
En el PhotoReading, inventado por Paul R. Scheele, el lector lee una p�gina en
total. Al principio gana una idea general del texto usando lectura diagonal para
leer �ndice, t�tulos y p�rrafos especiales como el texto en el rev�s de un libro.
Despu�s mira las p�ginas una por una, se detiene unos segundos con mirada no
enfocada, en un estado mental muy relajado. Despu�s de leer una p�gina as� �activa�
el contenido del texto cerrando los ojos y dando rienda suelta a los pensamientos.
Se compara la t�cnica con la memoria eid�tica. porque experimentos demostraron que
lectores no extraen informaci�n de pasajes no enfocados. Sospechan que la
informaci�n obtenida por PhotoReading viene de la lectura diagonal y de la
imaginaci�n del lector. Pero aunque fuera muy f�cil verificar la t�cnica, no
existen experimentos haci�ndolo.

Un lector veloz necesita saber: comprensi�n � tiempo = V

V = Velocidad
Total (de palabras le�das menos el porcentaje de no comprendidas, divididas entre
el total de segundos empleados, multiplicados por 60.

Ejemplo 1: Una p�gina con 600 palabras, le�da en 4 minutos con 30 por ciento no
comprendido, se eval�a as�: 600 - 30 por ciento = 420 � 4 minutos = 105 palabras
por minuto.
Ejemplo 2: 2 p�ginas con 200 palabras cada una se leen en 2:20 (min. s; con media
p�gina mal comprendida, se calcula as�: 400 -100 = 300 � 140 = 2.14 X 60 = 123
palabras por minuto.
Explicaci�n: 400 palabras, menos la cuarta parte mal comprendida son 100 y quedan
300 bien comprendidas, entre 2:20 (min. s) es decir 140 segundos = 2.14 palabras
le�das por segundo en promedio de dos p�ginas.
Historia de la lectura
En la antig�edad
Los primeros jerogl�ficos fueron dise�ados hace 5000 a�os, en cambio los alfabetos
fon�ticos m�s antiguos tienen alrededor de 3500 a�os. Las primeras obras escritas
en ocasiones permit�an tener solamente una parte del texto.

Entre el siglo ii y el iv, la introducci�n del pergamino permiti� la redacci�n de


obras compuestas por varios folios largos que pod�an guardarse juntos y leerse
consecutivamente. El libro de la �poca actual sigue este mismo principio, pero la
nueva presentaci�n permite consultar su contenido en una manera menos lineal, es
decir, acceder directamente a cierto pasaje del texto.

Alrededor del siglo x las palabras se escrib�an una tras otra, sin espacios en
blanco ni puntuaci�n (scriptio continua):

Por otra parte, si bien textos que datan del siglo v a. C. atestiguan que en Grecia
se practicaba la lectura en silencio, probablemente fuese una pr�ctica excepcional
durante siglos. La lectura en voz alta era casi sistem�tica. En sus Confesiones, el
santo cat�lico Agust�n de Hipona menciona su estupefacci�n cuando vio al santo
Ambrosio de Mil�n leer en silencio.

Edad Media y Renacimiento


Durante mucho tiempo el lector no era del todo libre en la selecci�n del material
de lectura. La censura eclesi�stica, tuvo entre sus primeros antecedentes el
establecimiento de la licencia previa de impresi�n en la di�cesis de Metz en 1485.
El papa Alejandro VI dispuso la censura de obras para las di�cesis de Colonia,
Maguncia, Tr�veris y Magdeburgo en 1501 y luego fue generalizada en la Iglesia
Cat�lica por Le�n X.

En Espa�a la licencia previa del Consejo Real a la edici�n de las obras fue
extendida a todo el territorio por disposici�n de la corona. Aunque los arzobispos
de Toledo y Sevilla, al igual que los obispos de Burgos y Salamanca ten�an
atribuciones para determinar esas licencias, las ordenanzas de la Coru�a de 1554
reservaron tales actividades al Consejo Real, es decir, el Estado.

En el a�o 1559 la Sagrada Congregaci�n de la Inquisici�n de la Iglesia cat�lica


(posteriormente llamada la Congregaci�n para la Doctrina de la Fe) cre� el Index
Librorum Prohibitorum, cuyo prop�sito era prevenir al lector contra la lectura de
las obras incluidas en la lista.

El t�rmino Ad Adsum Delphini (para uso del pr�ncipe), se refiere precisamente a


ediciones especiales de autores cl�sicos que Luis XIV (1638-1715), autoriz� a leer
a su hijo, en las que, a veces, se censuraban cosas. A�n actualmente, se aplica a
las obras alteradas con intenci�n did�ctica o a obras censuradas con intenci�n
pol�tica.

�poca contempor�nea
Hoy en d�a la lectura es el principal medio por el cual la gente recibe informaci�n
(aun a trav�s de una pantalla), pero esto ha sido as� solo por los �ltimos 175 a�os
aproximadamente. Salvo contadas excepciones, antes de la Revoluci�n industrial la
gente alfabetizada o letrada era un peque�o porcentaje de la poblaci�n en cualquier
naci�n.
Biblia de Gutenberg.
Biblia de Gutenberg.
La lectura se convirti� en una actividad de muchas personas en el siglo xviii.
Entre los obreros, la novela por entregas continu� ley�ndose en voz alta hasta la
Primera Guerra Mundial. Por tanto, en Europa, la lectura oral, el canto y la
salmodia ocuparon un lugar central, como lo hace a�n en las ceremonias religiosas
jud�as, cristianas y musulmanas.

Durante el siglo xix, la mayor parte de los pa�ses occidentales procur� la


alfabetizaci�n de su poblaci�n, aunque las campa�as tuvieron mayor efectividad en
cuanto a poblaci�n y tiempo entre los pa�ses de religi�n protestante, en donde se
considera como uno de los derechos importantes del individuo el ser capaz de leer
la Biblia.

La lectura en l�nea
Libro-e, libro electr�nico o e-book
Art�culo principal: Libro-e
Los libros electr�nicos son una versi�n electr�nica o digital de un libro (con una
edici�n bastante similar o igual a una versi�n en papel). Los formatos m�s comunes
son .doc, .lit y .pdf y se puede tener acceso a ellos adquiriendo el ejemplar (CD o
archivo) mediante pago o bien a trav�s de bibliotecas virtuales.

El hipertexto
Art�culo principal: Hipertexto
Se conoce como hipertexto a la forma de estructuraci�n de la informaci�n a trav�s
de enlaces, forma parte de la interfaz del usuario. Posibilitan la bifurcaci�n de
tem�ticas o de la lectura a trav�s de hiperv�nculos

Ezine, revista electr�nica o e-zine


Art�culo principal: Ezine
Publicaciones peri�dicas que emplean como medio de difusi�n un formato electr�nico
y que suelen estar estructuradas con hipertexto.

Blog
Art�culo principal: Blog
Bit�cora web que recopila cronol�gicamente archivos de texto, imagen o sonido de
uno o m�s autores.

Biblioteca virtual
Art�culo principal: Biblioteca virtual
Son bibliotecas que ofrecen su acervo (documentos digitalizados e e-books) a los
usuarios a trav�s de Internet. Constituyen actualmente una herramienta frecuente en
la investigaci�n.

Comunidades virtuales
Art�culo principal: Comunidad virtual
Ense�anza de la lectura
Un adulto leyendo con dos ni�os.
Un adulto leyendo con dos ni�os.
La ense�anza de la lectura tendr� como finalidad lograr una lectura mec�nica
correcta. En esta fase el alumno ha de adquirir una serie de automatismos que le
permitan interpretar unos signos gr�ficos a trav�s de la percepci�n visual y darles
una identidad oral. Todas esas asociaciones las ha de hacer con rapidez, con una
velocidad que le permita leer mec�nicamente y comprender el sentido de lo que est�
leyendo. As� entramos en la lectura comprensiva. Para realizar la comprensi�n de un
texto escrito no solo ha de asociar las letras con los sonidos correspondientes,
sino tambi�n, las palabras con su significado. A trav�s de la lectura, primero
mec�nica y despu�s comprensiva, hay que llegar a alcanzar una postura de reflexi�n
cr�tica acerca de lo que se ha le�do, entrando as� en la lectura reflexiva.
Existen varios m�todos de ense�anza de la lectura; los m�s relevantes son los
siguientes:

El m�todo f�nico se basa en el principio alfab�tico, el cual implica la asociaci�n


m�s o menos directa entre fonemas y grafemas. Este m�todo, cuya aplicaci�n debe ser
lo m�s temprana posible, comprende una ense�anza expl�cita de este principio, con
especial atenci�n a las relaciones m�s problem�ticas y yendo de las vocales a las
consonantes. El fundamento te�rico de este m�todo es que una vez comprendida esta
sistem�tica el ni�o est� capacitado para entender cualquier palabra que se le
presente.

Esta direcci�n del aprendizaje, primero la t�cnica y luego el significado, es la


que m�s cr�ticas suele suscitar, en tanto se arguye que es poco estimulante
retrasar lo m�s importante de la lectura, la comprensi�n de lo que se lee. El
m�todo, obviamente solo �til en lenguas con sistema de escritura alfab�tico,
plantea problemas en algunas de estas, donde la relaci�n fonema/letra no es ni
mucho menos unidireccional.

El m�todo global, por su parte, considera que la atenci�n debe centrarse en las
palabras pues son las unidades que tienen significado, que es al final el objetivo
de la lectura. L�gicamente, este m�todo se basa en la memorizaci�n inicial de una
serie de palabras que sirven como base para la creaci�n de los primeros enunciados;
posteriormente, el significado de otras palabras se reconoce con la ayuda de apoyo
contextual (dibujos, conocimientos previos, etc.). De hecho, un aspecto b�sico de
este m�todo es la convicci�n de que el significado de un enunciado no exige el
conocimiento individual de todas las palabras que lo componen, sino que es un
resultado global de la lectura realizada que, a su vez, termina por asignar un
significado a aquellas palabras antes desconocidas.

El m�todo constructivista, basado en la obra de Jean Piaget, plantea la ense�anza


de la lectura a partir de las hip�tesis impl�citas que el ni�o desarrolla acerca
del aspecto fonol�gico; esto es, un ni�o en su aprendizaje normal de la lengua
escrita termina por desarrollar naturalmente ideas sobre la escritura, en el
sentido de advertir, por ejemplo, que no es lo mismo que los dibujos y llegando a
establecer relaciones entre lo oral y lo escrito.

Durante d�cadas, se plante� un debate sobre la pertinencia de los distintos


m�todos. En los �ltimos a�os, el debate resurgi� entre los investigadores que
mostraron el rol fundamental de la conciencia fonol�gica para el aprendizaje de la
lectura y la escritura y los promotores del enfoque del lenguaje integral
Stanovich, 2000). Actualmente, la discusi�n acerca de los m�todos ha quedado
resuelta, puesto que existe una evidencia emp�rica abrumadora de estudios que
muestran la importancia de la conciencia fonol�gica en el proceso de la
alfabetizaci�n (Ehri et al., 2001; Berninger & Corina, 1998).

En general se asume que es posible y necesario integrar aspectos del m�todo f�nico
y global para una ense�anza y un aprendizaje exitosos.

Promoci�n de la lectura
Se recomienda empezar con un libro peque�o elegido por la persona, y conforme el
avance libros m�s grandes

Comprensi�n de lectura
La comprensi�n de lectura tiene mayor peso dentro del contexto de los ejercicios
del razonamiento y tiene como objetivo desarrollar la habilidad para leer en forma
anal�tica; constituye uno de los objetivos b�sicos de los nuevos enfoques de la
ense�anza.
Los ejercicios de comprensi�n de lectura miden:

la capacidad para reconocer el significado de una palabra o frase en el contexto de


las dem�s ideas;
la habilidad para entender e identificar lo fundamental de la lectura;
la habilidad para identificar las relaciones entre las ideas para realizar el
an�lisis y s�ntesis de la informaci�n.
Para mejorar la comprensi�n lectora hay que saber lo siguiente: La lectura implica
al texto, a la vista y al cerebro, es necesario que se vea claro lo le�do. Todo
pensamiento es tambi�n percepci�n solo que interna, por tanto hay que encaminar el
esfuerzo a la aproximaci�n de lo imaginado a lo percibido, esto para favorecer la
memorizaci�n. Imaginar conceptos abstractos recurriendo a su significado que se
realiza usando la capacidad de asociaci�n de conceptos relacion�ndolos con
conceptos concretos, y generalizaci�n adem�s. Se puede ganar un mayor nivel de
abstracci�n generalizando conceptos abstractos, esto es usado en matem�ticas. Hay
que lograr el estado de lucidez por medio del esfuerzo, descanso, alimentaci�n,
salud f�sica y ejercicio f�sico, para poder razonar mejor sobre lo que se lee o
estudia. Para poder memorizar lo aprendido: comprensi�n, asociaci�n, repetici�n y
uso.

Evaluaci�n de la lectura
Dado que la lectura interviene en la adquisici�n de m�ltiples tipos de
conocimiento, existen diversos tipos de prueba de lectura, que var�an de acuerdo
con lo que se pretenda evaluar y si se aplican en ni�os o en adultos. Las pruebas
est�ndar se deben emplear sobre una muestra grande de lectores, con lo cual quien
las interpreta puede determinar lo que es t�pico para un individuo de determinada
edad. La competencia lectora depende de muchos factores, adem�s de la inteligencia.
Adem�s, debemos comprender a la lectura como una pr�ctica social que se da en
diversos espacios de actividad y se adec�a a cada uno de estos; ya que dependiendo
del �mbito, el contexto y la situaci�n de comunicaci�n debemos decidir de qu�
manera abordaremos esa lectura y qu� estrategias tomaremos para lograr nuestro
principal objetivo que es el de la comprensi�n del texto.

Los tipos comunes de prueba de lectura son:

Lectura visual de palabras. Se emplean palabras incrementando la dificultad hasta


que el lector no puede leer o entender lo que se le presenta. El nivel de
dificultad se manipula con una mayor cantidad de letras o s�labas, usando palabras
menos comunes o con relaciones fon�tico-fonol�gicas complejas.
Lectura de "no palabras". Se emplean listas de s�labas pronunciables pero sin
sentido que deben ser le�das en voz alta. El incremento de la dificultad se logra
mediante secuencias m�s largas.
Lectura de comprensi�n. Se presenta al lector un texto o pasaje del mismo que puede
ser le�do en silencio o en voz alta. Luego se plantean preguntas relacionadas para
evaluar qu� se ha comprendido.
Fluidez de lectura. Se eval�a la velocidad con la que el individuo puede nombrar
palabras.
Precisi�n de lectura. Se eval�a la habilidad de nombrar correctamente las palabras
de una p�gina.
Algunas pruebas incorporan varios de los tipos anteriores, por ejemplo, la prueba
de lectura Nelson-Denny mide tanto la velocidad con la que se puede leer un
determinado pasaje como la habilidad para luego responder preguntas sobre �l.

Beneficios de la lectura
La lectura estimula la actividad cerebral, fortalece las conexiones neuronales y
aumenta la reserva cognitiva del cerebro, un factor que protege de enfermedades
neurodegenerativas.

El cerebro as� realiza mejor sus funciones, incrementa la rapidez de respuesta,


estimula el proceso de pensamiento, la ordenaci�n e interrelaci�n de ideas y
conceptos, la memoria y la imaginaci�n. Tambi�n facilita la interacci�n y las
relaciones sociales ya que facilita el desarrollo de temas de conversaci�n.

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