124 · 2010 ı EDUARDO ROVNER
FELIPE ¡¡¡No!!! ¡¡¡No puede hacer eso!!! ¡¡¡Dios la va a castigar!!! ¡¡¡Los
astrónomos de la antigüedad decían que el filodendro fue pro-
creado por el Planeta Sol y que tiene grandes influencias de Mar-
te y de la Luna!!!
BÉVER Lo lamento, Felipe. ¡Ya di la orden!
(felipe toma la pala, va hasta béver.)
FELIPE ¡¡¡Anule la orden o la mato de un palazo!!!
BÉVER ¡¡¡No me va a matar!!! (felipe pega un palazo sobre el plano y
luego lo rompe.)
OPERACIÓN
FELIPE ¿La va a anular o no?
BÉVER ¿Qué hizo, animal? ¡No voy a anular nada!
(felipe toma a béver de un brazo y la arrastra hasta quedar frente
CALLATE
a la carnívora.)
FELIPE ¿La va a anular o no?
BÉVER ¡¡Ya le dije que no!! ¡¡¡No se va a animar a tirarme a la carnívora,
idiota!!! ¡¡¡Usted es un soberano cobarde!!!
Sol Levinton
FELIPE ¡¡No soy un cobarde!! Si no la anula, la tiro. Se lo juro por la salud
de… (muestra las plantas.) de mis hijos.
BÉVER (riendose.) ¿Sus hijos? ¡¡¡Si usted es un viejo infeliz que lo único
que puede hacer es criar plantas!!! © Ana Ferrari
(felipe la empuja contra la carnivora. béver cae sobre ella y co-
mienza a ser ahogada por la planta.)
BÉVER (aterrorizada, grita.) ¡¡¡Orden anulada!!! ¡¡¡Ahora sáqueme de
aquí!!!…(felipe mira la estatua.) Le dije que me saque ¿No ve que me
está ahogando, estúpido?… (felipe va hasta la estatua, la toma con
fuerza, la carga sobre la carretilla, tomando la balanza en una mano
y sale, mientras béver grita.) ¡¡¡ Ayúdeme, imbécil!!!… ¡¡¡Socorro!!!
FIN
126 · 2010 ı SOL LEVINTON OPERACIÓN CALLATE ı 2010 · 127
Mi abuelo tenía una frase de cabecera, de esas que los viejos re-
piten hasta el cansancio y vos atinás a responder con un “ajá” como si los estu-
vieras escuchando. Pero ya no los escuchás, porque te las sabés de memoria.
De eso hablaba mi abuelo cuando me decía que “las cicatrices son fotos inelu-
dibles que te obligan a mirarte para atrás”. De la memoria. Pero yo odio mis
cicatrices, tengo un desfile de queloides despampanantes que convierten mi
cuerpo en un álbum completo de fotos. ¿Qué sentido tiene mirarse hacia atrás,
si lo único que ves son operaciones, un cirujano de barba prometiéndote la
gloria, tu cuerpo desnudo que tirita en camisón y la aguja que te dibuja, te des-
dibuja, te hiere…? Recién hoy, después de casi veinte años de desgastar el tapi-
zado de un diván, empiezo a convivir con ellas. Las recorro con la punta de los
dedos de la mano, las descubro, las miro sin pudor, sin rencor, sólo las miro.
Y en esa mirada veo la nena que era antes, la que escribía poemas melosos, la
campeona del tinenti y perdedora en los deportes, la de anteojos que prefería
leer a ver, la soñadora militante de Mafalda, la que era que es en parte la que
soy, la que nunca dejé de ser… Entonces entendí que mi abuelo tenía razón
cuando halagaba mis cicatrices. Estoy segura de que lo hacía en parte porque
me quería, para que yo me sintiera bien. Pero también para que aprendiera a
mirar para atrás, aunque no quiera, aunque me duela. Porque en definitiva esa
nostálgica vieja beba adolescente soy yo, nadie más que yo, con mis sueños,
mis ñañas, mis cicatrices. Y porque no hay peor dolor que la palabra atraganta-
da en la garganta, la verdad no dicha, el silencio. La operación callate no deja
marcas, te atraviesa el cuerpo como fantasma y vos quedás intacta, aurática,
intangible… Quedás con el cuerpo vacío y el deseo de poder volver a ser. Sólo el
deseo, porque en realidad sólo sos casi la sombra de un títere.
“El tipo se dejaba Esta obra es un homenaje a las cicatrices que marcan nuestro
cuerpo de argentinos, un reclamo con enojo a aquellos que pretenden ignorar
manipular tanto, lo que fuimos durante la última dictadura militar, una invitación a que nos mi-
remos comprometidamente para atrás. No sólo por nosotros, sino también por
que terminó siendo nuestros hijos, y por los hijos de nuestros hijos, esos principitos casi de cuento
que aún hoy desconocen su identidad. Es para ellos, los hijos de los hijos de los
casi la sombra
que fueron desaparecidos, para los que se enfrentan a la angustia de un padre
y una madre desolados porque no saben quiénes son, y a la historia de una
abuela mentirosa que era solamente una ilusión… Es para ellos que escribo.
de un títere…”. Porque creo que es tiempo de dejar de ser casi la sombra de un títere, para
convertirnos por fin en titiriteros.
128 · 2010 ı SOL LEVINTON OPERACIÓN CALLATE ı 2010 · 129
(La obra transcurre en la pieza de Celeste, (La madre la mira y la arropa.)
una niña de seis años cuyo mundo está re-
PADRE ¿Duerme?
pleto de muñecos y juguetes. La cama ocupa
el lugar central de la habitación. En ella, MADRE Sí, duerme… Como una princesa…
Celeste se construye desde la convención
(Silencio. Ambos la miran tiernamente.)
frente a los ojos del espectador como
una nena que duerme tapada desde la ca- PADRE Me da miedo que no haya preguntado…
beza hasta los pies, por lo que sólo puede
MADRE Preguntó lo que pudo, lo que quiso saber…
verse un bulto que asoma por debajo de la
frazada. Alrededor de la cama, cuatro mu- PADRE ¿Cómo le digo…?
ñecos van tomando vida con la música que
MADRE Es chiquita, Dante. ¡Dale tiempo! No le pidas que entienda rápi-
da inicio a la obra: Un Soldadito de plomo, damente lo que vos y yo vamos a tardar años en entender. Dale,
la Muñeca de trapo, el Payaso y la Barbie. vamos a dormir…
Los cuatro titiriteros que estarán vestidos de negro,
(Se van. La muñeca de trapo cierra el cofre haciendo ruido, el
se consolidarán como manipuladores de estos perso- Soldadito toca el silbato y grita.)
najes que son metáfora de la más aterradora manipu-
SOLDADITO DE PLOMO ¡Shh, silencio, compañeros! Parece que Celeste ya está dormida…
lación: la que vuelve a los hombres cómplices silen-
ciosos del horror, la que los invita peligrosamente a MUÑECA DE TRAPO ¿Seguro? ¡Fíjense bien! Miren que estuvo dando muchas vueltas
callarse. La obra inicia con un juego de sombras en en la cama…
el que se visualizan los cuatro títeres que se manipu-
PAYASO Si Soldadito dice que está dormida, está dormida… Reposada,
lan a lo largo de la obra. Luego, la luz de escena se adormecida, aletargada, entumecida… ¿Qué clase de muñecos te
enciende y vemos a Celeste acostada, sus padres están creés que somos?
sentados en el borde de la cama. El padre toma la gui-
SOLDADITO DE PLOMO Muñecos clase A, cuartel de plástico. Primer regimiento. ¡Jugue-
tarra y canta junto a la madre una canción de cuna. tes de pvc de primera clase!
BARBIE Sí, claro, de pvc… Pero no todos somos de primera clase… Algu-
nas son de segunda, de tercera (Mirando de reojo a la Muñeca de
Canción trapo, con tono despectivo.)… ¡Y hay quienes son hasta de trapo!
Oye mi niña esta nana (Se miran con mala cara.)
Susurro que empieza a sonar
La luna palpita en tu almohada PAYASO (Mirando detenidamente a Celeste.) Duerme… Como en el quinto
Sirenas que no tienen mar sueño ya debe estar. Porque yo le conozco esa mueca. Es la típica
La noche se cierra en tu cama cara de estar aleteando entre los sueños.
Chiquita ya puedes soñar
130 · 2010 ı SOL LEVINTON OPERACIÓN CALLATE ı 2010 · 131
BARBIE (Mientras se pinta.) Estaba cansada, yo se lo dije… MUÑECA DE TRAPO Y… Esa es la única abuela que tiene Celeste. (A la Barbie.) Ha-
brás escuchado mal…
MUÑECA DE TRAPO Sí, pero hoy le costó dormirse… A lo mejor no te diste cuenta por-
que estabas muy ocupada con el polvito… PAYASO Che, soldadito, ¿vos sabés algo?
BARBIE Rubor… SOLDADITO DE PLOMO (Mirando siempre a través de sus largavistas.) Tengo en foco al
enemigo. Esteban, el vecinito rompe juguetes, se dirige a la hela-
MUÑECA DE TRAPO Polvito… dería de la mano de su mamá. Tiene la cara rara, distinta… Repito:
La cara rara, distinta… Algo metálico le asoma entre los dientes.
BARBIE ¡Rubor!
MUÑECA DE TRAPO, (Al unísono, escandalizados.) ¡¿Aparatos?!
MUÑECA DE TRAPO Polvito. BARBIE Y PAYASO
BARBIE ¡Zonza! SOLDADITO DE PLOMO Sí, aparatos. Afirmativo. Esteban está pasando por un trata-
miento de ortodoncia…
MUÑECA DE TRAPO ¡Cheta!
MUÑECA DE TRAPO Che, Soldadito, no te hagas el zota… ¿Vos sabés algo de Celeste?
BARBIE ¡Loca!
TODOS (Al unísono.) Cruzan la calle, corren hasta la esquina y ambos
MUÑECA DE TRAPO ¡Flaca escopeta! entran a la heladería a gran velocidad.
BARBIE ¡Trapito tercer mundista! SOLDADITO DE PLOMO Están fuera de foco, compañeros… Los pierdo, los pierdo, los
pierdo… Ya los perdí.
MUÑECA DE TRAPO ¡Rubia teñida capitalista!
BARBIE ¿Y de Elsa, soldadito? ¿Sabés algo de Elsa? Vos la conocés bien.
PAYASO (Interrumpiéndolas.) ¡Basta, payasas! ¡Déjense de pelear! Lo im- ¿No fue ella la que te trajo para acá?
portante es que hoy Celeste no estaba bien. Se la veía nerviosa,
inquieta, intranquila… PAYASO ¡Es cierto! Fuiste regalo del cumple de…
MUÑECA DE TRAPO Seguramente se peleó con algún amigo del jardín. El otro día vol- MUÑECA DE TRAPO Seis. El año pasado… Celeste cumplía seis… Me acuerdo de que
vió indignada porque Teo había acaparado la única guitarra de ju- la abuela…
guete de la sala.
BARBIE ¡Ya no es la abuela!
PAYASO Mmm, ¡¿Teo?! ¡¿El que una vez vino a jugar y que casi nos destro-
za?! MUÑECA DE TRAPO Bueno, cuando todavía era la abuela, te trajo envuelto en un pa-
quete color violeta con moño rosado.
(La Muñeca de trapo asiente.)
BARBIE No eras nuevito, ¿no es cierto? Elsa dijo que te tenía guardado
BARBIE Esta vez Teo no tiene nada que ver. (Haciéndose la misteriosa.) Yo hace tiempo, porque eras algo muy especial…
escuché de refilón algo que charlaban en la mesa… Dante decía
algo así como que su abuela no es su abuela. PAYASO ¡Dante jugaba con vos cuando era chiquito! Por eso Elsa dijo que
eras especial. A Dante le encantaba acomodar todos sus soldadi-
PAYASO ¿Estarían hablando de la señora Elsa? tos en un fuerte que le habían regalado.
132 · 2010 ı SOL LEVINTON OPERACIÓN CALLATE ı 2010 · 133
MUÑECA DE TRAPO ¿Y vos sos el único que le quedó?
SOLDADITO DE PLOMO (Apesadumbrado.) Los otros se fueron quedando en el campo de
batalla. Sin vida, rotos en mil pedazos por Dante y su tropa de
amigos…
PAYASO Bueno, tranquilo, amigo… No te pongas melancólico…
BARBIE Y de Elsa, ¿qué sabés?
MUÑECA DE TRAPO ¿Cómo puede ser que en realidad no sea la abuela de Celeste?
PAYASO Si no es la abuela de Celeste, tampoco es la mamá de Dante…
BARBIE Bueno, Dante sabe desde hace mucho tiempo que es adoptado…
MUÑECA DE TRAPO Sí, pero igualmente siempre quiso a Elsa como su mamá…
BARBIE Y Celeste la quiere como su abuela…
MUÑECA DE TRAPO (Mirando al Soldadito de Plomo.) ¿Entonces?
PAYASO (Mirando también al Soldadito de Plomo.) ¿Entonces?
BARBIE (Dirigiendo también su mirada hacia el Soldadito.) ¡¿Entonces…?!
SOLDADITO DE PLOMO (Mientras limpia con un trapito sus largavistas.) ¡Llena de polvo
está la habitación! Por eso se me nubla la imagen a cada rato…
(Todos se lo quedan mirando.) ¿Qué pasa?
MUÑECA DE TRAPO (Enfrentándolo.) Eso, ¿qué te pasa que no querés ver lo que
pasa?
SOLDADITO DE PLOMO Porque está sucia la lente, ¿no te digo? ¡Acá no pasan hace rato
un escobillón!
MUÑECA DE TRAPO No me refiero a la lente, ¡soldado! Me refiero a que hace rato que
estamos tratando de conversar, y vos te escapás con cualquier
excusa.
SOLDADITO DE PLOMO ¿Que yo me escapo? ¡¿De dónde?! ¡¿Me están acusando de trai-
dor?! Miren que saco mi arma, y en este cuarto se arma una gue-
rra, ¡eh!
134 · 2010 ı SOL LEVINTON OPERACIÓN CALLATE ı 2010 · 135
BARBIE ¡Ey, despacito, que no te estamos acusando de nada! Simplemen- cuartel de plástico. Primer regimiento. Juguetes de pvc de pri-
te queremos saber qué es lo que pasó… mera clase. ¡Pero muñecos al final! Este, en cambio, era un te-
niente de verdad… (Pausa.) “¿Y si alguna vez pregunta?” –Le dijo
SOLDADITO DE PLOMO Es que yo no sé bien lo que pasó. Esa noche… Elsa. El teniente se sacó la gorra, y mientras se rascaba la cabeza
dijo: “Le miente. Si pregunta, usted le miente”.
BARBIE ¿Qué noche?
(Silencio. De repente, suena un teléfono. Los padres pasan por
(La Muñeca de trapo y el Payaso hacen “¡Shh!”.) delante de la habitación, y se paran junto a una mesita que está
a un costado de la escena. Inmediatamente, todos los muñecos se
SOLDADITO DE PLOMO Yo estaba guardado en el cajón de los juguetes, casi cerrado, y quedan inmóviles.)
ustedes saben bien que desde el fondo del cajón uno no ve nada…
Esa noche… MADRE Atendé.
PAYASO ¿Qué noche? PADRE No voy a saber qué decirle.
(La Barbie y la Muñeca de trapo hacen “¡Shh!”.) MADRE No le digas nada. Escuchala. A lo mejor ella tiene algo que decir…
(Ambos se miran en silencio por unos segundos.) A lo mejor…
SOLDADITO DE PLOMO Esa… La que lo trajeron… Dante era inmensamente pequeño,
Elsa lo estaba esperando junto a Marcos, ambos sentados en el (El padre duda, pero finalmente atiende el teléfono. Mientras
sillón de tapizado bordó que tenía olor a viejo. ¡Siempre tuvo olor habla, la madre se queda junto a él.)
a viejo! Desde el día que lo compraron…
PADRE Hola… (Pausa.) No, todavía no. Recién hace un rato pudimos dor-
MUÑECA DE TRAPO ¿Cómo que lo trajeron? ¿Quién lo trajo? ¿No era que lo habían mir a Celeste… Sí, un poco, bastante…Pero finalmente se dur-
encontrado…? mió… (Silencio.) Sí, hoy la vimos en la plaza. En realidad, la vio
Celeste cuando estaba a punto de tirarse del tobogán… (Se em-
SOLDADITO DE PLOMO El hombre tenía traje verde, y una gorra muy parecida a la mía. bala.) ¡¿Viste que ya se tira sola, y sin miedo?! Sí, yo también la
Teniente lo llamaban… Y yo nunca había visto un teniente de ver- vi… (Se queda.) a Celeste. En la escalera, le temblaban un poco
dad. En nuestro fuerte todos eran muñecos… Muñecos clase A, los pies. Pero una vez que estuvo arriba, levantó sus brazos a los
gritos de “¡volando, papá! (Se embala nuevamente.) ¡Ojo que bajo
volando!…”. (Se sonríe. Luego, vuelve a adoptar el tono sobrio
anterior.) Estábamos apurados. Celeste tuvo ganas de hacer pis,
y vos sabés… (Se retracta.) usted sabe que a mí no me gusta que
haga pis en un árbol de la plaza… Por eso nos fuimos tan rápido…
(Silencio.) Estamos bien. Estamos… (Se queda.) Lo del domingo,
no sé… Tenemos un cumpleaños de un amigo de Celeste. A lo
mejor más tarde, o el fin de semana que viene… No sé… (Silen-
cio.) Bueno, Elsa, tengo que colgar… Sí, yo se lo mando… A lo me-
jor otro día… (Cuelga, con los ojos húmedos y la voz entrecortada.
Luego, le dice a la madre.) A lo mejor…
(La madre lo abraza y se lo lleva de la escena. Todos los muñecos
se quedan observando al Soldadito de plomo.)
136 · 2010 ı SOL LEVINTON
SOLDADITO DE PLOMO Yo se lo quise decir… A Dante… Quise decirle lo que sabía, pero…
soy un muñeco, de plomo…
MUÑECA DE TRAPO ¡¿Por eso te callaste?!
BARBIE Y pensar que alguna vez me acusaste de ser insulsa, lánguida,
blandita… ¡Eso me dijiste! ¡Que era blandita! ¡Y mirate vos, solda-
dito de no sé qué batallón, qué cobarde que terminaste siendo!
SOLDADITO DE PLOMO ¡¿Yo cobarde?!
Bajo las nubes
BARBIE ¡Sí, cobarde! Pusilánime, miedoso, falto de ánimo y de valor… De
plomo, pero liviano. ¡Qué contradicción!
de polvo de
PAYASO A lo mejor lo obligaron… la mañana
MUÑECA DE TRAPO Obligado o por motu proprio, la cosa es que se dejó manipular,
así, pam, pim, pom, pum, como un…
es imposible
SOLDADITO DE PLOMO Juguete… ¡Porque eso es lo que soy! ¡¿Acaso se olvidan de que soy
un juguete?!
visualizar un
BARBIE Hubieras podido…
ciervo dorado
SOLDADITO DE PLOMO ¡¿Hubiera podido qué?! ¿Saltar desde el fuerte hasta la mesa, y
meterme dentro del plato de sopa de Dante para gritarle con mi
boca esculpida toda la verdad? ¿Dispararle a Elsa con mi arma
Virginia Jáuregui ı Damiana Poggi
mentirosa y diminuta de plástico? ¿Ir a los medios para exigir
como ciudadano del mundo de los juguetes que salga a la luz la
verdadera historia? ¡¿Qué es lo que hubiera podido hacer yo, que
soy un Soldadito de plomo?! De plomo, metal pesado, pesado, © Ana Ferrari
pesado… Dúctil, maleable, blando, fusible, de color gris que tira
ligeramente a azul, y… (Se corta, muy angustiado.) ¡No me miren
con esas caritas plásticas acusadoras! (El titiritero se les acer-
ca, les muestra su brazo.) ¡Toquen acá! ¡Soy de plomo! De plomo,
¿se dan cuenta? ¡De plomo!
(Música, todos dejan sus títeres y se miran como titiriteros. Luego
la música va bajando en fade out acompañando a la luz, y cuando
el foco se enciende irrumpen nuevamente las sombras y la canción
de cuna da el cierre de la obra.)
FIN