NOMBRE DEL ALUMNO/A:
TEXTO
MATRICULA:
00000.
MATERIA:
PRACTICA FORENSE DERECHO PENAL.
NOMBRE DEL DOCENTE:
TEXTO.
TEMA A DESARROLLAR:
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN.
LUGAR Y FECHA:
TEXTO, 00 DE MES DE 2024.
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo de investigación se centra en el análisis detallado del derecho
penal abordando aspectos relevantes relacionados con la práctica forense y el juicio
con el objetivo principal de examinar a fondo aspectos importantes, identificar
posibles desafíos o tendencias emergentes en relación con el tema mencionado.
para lograr estos objetivos se ha implementado una metodología que incluye
indagar con el propósito de obtener resultados sólidos y fundamentados.
A través de esta investigación se pretende aportar nuevas perspectivas, análisis
críticos y posibles contribuciones que puedan beneficiar el aprendizaje, hoy se
espera que los hallazgos obtenidos sean de utilidad para el futuro abogado.
En resumen, hoy este estudio busca profundizar en el tema de la práctica forense y
el juicio ofreciendo un análisis exhaustivo y actualizando que contribuya en el
conocimiento de estos campos específicos.
finalmente se concluye con la breve crítica redactada a mano por el alumno de la
licenciatura en derecho burocrático y la importancia de la investigación del presente
documento.
DERECHO PENAL
El derecho penal es la rama del derecho encargada de normar y concebir las
capacidades punitivas, es decir, de castigo, que se reservan para el Estado en
casos de conductas que infringen la ley penal. Esta rama del derecho establece las
normas y principios que regulan la imposición de sanciones penales a aquellas
personas que cometen delitos, buscando mantener el orden social y proteger los
derechos de los ciudadanos.
En México, el derecho penal ha evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a
los principios fundamentales de un sistema penal garantista que respete los
derechos humanos y asegure un proceso justo y equitativo. La tendencia actual en
el país apunta hacia la unificación de los códigos penales estatales para lograr una
mayor coherencia y armonización en la legislación penal a nivel nacional.
El derecho penal en la República Mexicana ha experimentado una evolución
significativa a lo largo del tiempo, reflejando una transición desde antiguos castigos
crueles hacia un sistema más respetuoso de los derechos humanos y orientado
hacia la justicia y equidad. La tendencia actual en México apunta hacia la unificación
de los Códigos Penales Estatales, buscando una mayor coherencia y armonización
en la legislación penal a nivel nacional.
La evolución del derecho penal en México ha estado marcada por múltiples intentos
para establecer bases legales sólidas que respondan a las demandas de justicia de
la sociedad mexicana. Se ha buscado establecer un sistema penal garantista que
respete los derechos fundamentales de todas las partes involucradas y asegure un
proceso justo y equitativo. En la actualidad, se plantea la necesidad de interpretar
el derecho penal mexicano en consonancia con los principios fundamentales de
justicia y legalidad. La sociedad mexicana ha reclamado durante siglos una justicia
penal más efectiva, lo que ha motivado diversos esfuerzos por mejorar y fortalecer
el sistema penal en el país.
El derecho penal en la República Mexicana ha experimentado transformaciones
significativas a lo largo del tiempo, buscando adaptarse a los principios
fundamentales de un sistema penal moderno y garantista. La unificación de los
Códigos Penales Estatales y la constante reflexión sobre la adecuación del sistema
penal a los estándares internacionales son aspectos relevantes en la actualidad.
EL PROCEDIMIENTO PENAL
El procedimiento penal es el conjunto de normas y pasos establecidos por la ley
para resolver conflictos de naturaleza penal en un marco de respeto a los derechos
fundamentales de las personas involucradas. Su finalidad principal es garantizar
que las controversias penales se resuelvan de manera justa y respetuosa, siguiendo
los principios rectores del debido proceso y la legalidad. En el ámbito del
procedimiento penal, se distinguen diversas etapas que van desde la averiguación
previa hasta la ejecución de las sanciones impuestas. Estas etapas incluyen la
investigación de los hechos, la determinación de la responsabilidad del imputado, el
juicio oral, la apelación de resoluciones, entre otros procesos que buscan asegurar
una correcta aplicación de la justicia.
Es importante destacar que el procedimiento penal se rige por principios como la
oralidad y el carácter acusatorio, lo que implica que las partes involucradas
presenten sus argumentos y pruebas de manera verbal ante un juez imparcial.
Además, se busca garantizar el respeto a los derechos humanos y las garantías
individuales establecidas en la Constitución y en tratados internacionales ratificados
por el Estado.
El procedimiento penal, como columna vertebral del sistema de justicia, requiere
una comprensión detallada y profunda de sus componentes y fases. Este análisis
comienza con la identificación de la estructura del proceso penal, el cual se
compone de varias fases críticas, comenzando con la imputación y avanzando a
través de audiencias intermedias, juicio oral o de fondo, culminando en la ejecución
de la sentencia. “La reforma y modernización de este procedimiento han llevado a
cambios significativos en su gestión, particularmente en lo que respecta al papel del
juez de cumplimiento, resaltando la importancia de un enfoque garantista desde el
inicio hasta el final del proceso” (Peñalba, L.G., 2023).
La judicialización de la pena privativa de la libertad representa un cambio radical en
la impartición de justicia, subrayando un nuevo control que respeta las garantías
fundamentales de las personas, enfocado en la certeza del castigo y en una tutela
efectiva de los derechos, así como en la resolución de conflictos de manera más
ágil (Peñalba, L.G., 2023). En este contexto, la figura del Juez de Cumplimiento
emerge como un pilar fundamental, asegurando que la ejecución de las sentencias
se realice bajo la vigilancia de un juez competente, con un enfoque en el respeto a
los derechos humanos de los condenados
La relevancia del derecho de defensa en el procedimiento penal es innegable. Este
derecho implica la protección jurídica penal, junto con la actuación correcta de los
operadores de justicia, lo cual es crucial para una interpretación adecuada del
derecho canónico en su totalidad, “La autonomía de los procesos, como el proceso
penal, garantiza que la controversia se resuelva de manera lógica, ofreciendo
respuestas fundamentadas y justas a las disputas presentadas” (Ramos, O.G.G.,
2023).
El derecho de defensa se entiende como el núcleo de cualquier proceso, reconocido
como un derecho inherente a la persona humana. La Iglesia, al reconocer este
derecho, exhorta al respeto mutuo en su ejercicio, lo que subraya la importancia de
la equidad y la justicia en el procedimiento penal. Además, la citación y la
notificación de las pruebas en contra constituyen componentes esenciales de este
derecho, asegurando que el acusado tenga la oportunidad de ejercer su defensa de
manera informada y efectiva.
El procedimiento penal ha experimentado transformaciones significativas dirigidas
a fortalecer la justicia y la equidad dentro del sistema. La implementación de un
enfoque garantista y la introducción del Juez de Cumplimiento son reflejo de un
compromiso con el respeto a los derechos humanos y las garantías fundamentales.
El derecho de defensa, como principio fundamental, juega un papel crucial en este
contexto, asegurando que el procedimiento penal no solo sea justo, sino también
respetuoso con la dignidad y los derechos de todas las partes involucradas.
En México, el procedimiento penal se conforma de diversas etapas que marcan su
inicio y terminación. Según el Código Nacional de Procedimientos Penales, el
proceso penal comienza con la audiencia inicial, donde se establecen las primeras
actuaciones judiciales, y concluye con la sentencia definitiva emitida por el tribunal
competente. Durante este proceso, se llevan a cabo diferentes fases como la
averiguación previa, la preinstrucción, la instrucción, la primera instancia y la
segunda instancia ante el tribunal de apelación.
La etapa de preinstrucción en el procedimiento penal mexicano es fundamental, ya
que de ella depende en gran medida el desarrollo del resto del proceso. Durante
esta fase inicial, se llevan a cabo acciones cruciales para determinar los hechos que
serán objeto del proceso penal, así como para identificar los posibles delitos y la
responsabilidad de los acusados.
En la preinstrucción se establecen las bases para el proceso penal, definiendo los
elementos clave que serán analizados durante las etapas posteriores. Además, en
esta fase inicial se pueden adoptar medidas como la prisión provisional, mediante
la emisión de un auto por parte del juez competente. Es importante destacar que la
preinstrucción es esencial para garantizar un proceso penal justo y equitativo,
permitiendo una adecuada preparación de las pruebas y argumentos que serán
presentados durante el juicio. Esta etapa inicial sienta las bases para el desarrollo
posterior del procedimiento penal, marcando el inicio de un proceso que busca
asegurar el respeto a los derechos fundamentales de todas las partes involucradas.
La etapa de instrucción en el procedimiento penal mexicano es crucial, ya que
constituye el momento en el que se realizan todos los actos de prueba frente al juez.
Durante esta fase, se presentan y analizan las pruebas que sustentan las
acusaciones y defensas de las partes involucradas en el proceso penal. Es en la
etapa de instrucción donde se recopilan y valoran las pruebas que serán
fundamentales para la resolución del caso y la emisión de la sentencia final.
En esta etapa, se llevan a cabo diversas actuaciones judiciales, como la
presentación de testigos, peritos y demás elementos probatorios que permitirán
esclarecer los hechos objeto del proceso penal. Además, se establecen los
argumentos de la acusación y la defensa, así como las posibles medidas cautelares
que puedan ser adoptadas durante el desarrollo del proceso, la etapa de instrucción
es fundamental para garantizar un proceso penal justo y equitativo, donde se
respeten los derechos de todas las partes involucradas y se asegure una correcta
valoración de las pruebas presentadas. Su correcto desarrollo es determinante para
el éxito del proceso penal y la emisión de una sentencia justa y fundamentada.
La etapa de la primera instancia en el proceso penal mexicano es fundamental y se
desarrolla después de la etapa de instrucción. Durante esta fase, se lleva a cabo el
juicio oral ante el tribunal competente, donde se presentan las pruebas y
argumentos de la acusación y la defensa para determinar la responsabilidad del
acusado y emitir una sentencia.
En la primera instancia, se realiza la audiencia de juicio oral en la que se exponen
los elementos probatorios y se escuchan los alegatos de las partes. Es en este
momento donde se analizan las pruebas presentadas durante la instrucción y se
procede a la valoración de las mismas para llegar a una decisión fundamentada,
durante el juicio en primera instancia, se garantiza el derecho a un proceso justo y
equitativo, donde se respeten los principios del debido proceso y se asegure la
imparcialidad del tribunal. Una vez concluido el juicio, el juez emite una sentencia
que puede ser apelada por las partes en caso de disconformidad con la decisión,
En resumen, la etapa de primera instancia en el proceso penal mexicano es crucial
para determinar la responsabilidad del acusado y emitir una sentencia basada en
las pruebas presentadas durante el juicio oral. Esta fase garantiza un proceso justo
y transparente, respetando los derechos fundamentales de todas las partes
involucradas.
En el proceso penal mexicano, la etapa de segunda instancia ante el tribunal de
apelación es crucial, ya que constituye una instancia de revisión de la sentencia
emitida en primera instancia. Durante esta fase, se llevan a cabo las diligencias y
actos necesarios para resolver los medios de impugnación presentados por las
partes inconformes con la decisión del tribunal de primera instancia.
En la segunda instancia, se analizan los argumentos y pruebas presentados
durante el juicio en primera instancia, así como las posibles irregularidades o errores
que pudieron haber afectado la decisión del tribunal anterior. Esta etapa busca
garantizar un proceso penal justo y equitativo, donde se respeten los derechos de
las partes y se asegure una correcta aplicación de la ley.
La segunda instancia ante el tribunal de apelación representa una oportunidad para
revisar y corregir posibles errores cometidos en la primera instancia, permitiendo
una mayor certeza jurídica y garantizando un proceso penal más transparente y
respetuoso de los derechos fundamentales. La resolución emitida en esta etapa
final del proceso penal es definitiva y pone fin al procedimiento judicial.
En el marco del Nuevo Sistema de Justicia Penal implementado en México en 2016,
se destaca la importancia de resolver conflictos de manera eficiente, justa y
respetuosa de las garantías individuales. Este sistema acusatorio busca agilizar los
procesos judiciales y promover medios alternativos de solución de controversias
para delitos no graves, como los procedimientos abreviados. Además, en el
procedimiento penal mexicano se contemplan procedimientos especiales para
pueblos y comunidades indígenas, para personas jurídicas en casos de
delincuencia organizada, recursos de procedencia ilícita y delitos fiscales, así como
la acción penal por parte de particulares que asumen la carga de la prueba en ciertos
casos.
El procedimiento penal en México inicia con la audiencia inicial y culmina con la
sentencia definitiva, siguiendo un proceso que busca garantizar el respeto a los
derechos fundamentales y una resolución justa de las controversias penales. La
implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal ha representado un cambio
significativo en la forma en que se abordan los procesos judiciales en el país,
promoviendo una justicia más eficiente y transparente.
La averiguación previa en el proceso penal mexicano ha sido objeto de importantes
reformas para garantizar los derechos de los imputados y evitar la incomunicación
durante esta etapa inicial. Anteriormente, la averiguación previa era una etapa
opaca y carente de garantías para los acusados, siendo criticada por su falta de
transparencia y respeto a los derechos fundamentales (Guillen, 2022). Con el
avance hacia un sistema penal acusatorio y oral en México, se han reconocido
diversos derechos a favor del indiciado durante la etapa de averiguación previa, con
el objetivo de evitar la incomunicación y garantizar un proceso más justo y
equitativo.
Estos cambios han buscado clarificar esta fase del proceso penal y brindar mayor
luz sobre las actuaciones realizadas por el Ministerio Público en esta etapa inicial.
La reforma del sistema penal mexicano ha significado un cambio significativo en la
forma en que se aborda la averiguación previa, procurando que esta etapa sea más
transparente, respetuosa de los derechos humanos y alineada con los principios
rectores del debido proceso. La implementación de estas reformas ha representado
un avance importante en la búsqueda de una justicia más eficiente y respetuosa de
los derechos individuales en México.
EJEMPLO DE UN CASO
Robo a mano armada
Fase 1: Investigación Preliminar
1. Denuncia: Juan denuncia en la comisaría local que fue víctima de un robo a mano
armada en su tienda.
2. Investigación Inicial: La policía recoge pruebas en la escena del crimen, toma
declaración a testigos y busca posibles sospechosos.
3. Identificación del Presunto Delincuente: A través de las pruebas y testimonios
recopilados, la policía identifica a un sospechoso, Luis, quien ya tiene antecedentes
penales por robos anteriores.
Fase 2: Formalización de la Investigación
1. Presentación de Cargo: El fiscal revisa la evidencia recopilada por la policía y
decide presentar cargos formales contra Luis por robo a mano armada.
2. Solicitud de Órdenes de Arresto y Citaciones: El fiscal solicita al juez órdenes de
arresto para el acusado y citaciones para los testigos que declararán en el juicio.
Fase 3: Juicio
1. Comparecencia Inicial: Luis comparece ante el juez, se le informan los cargos en
su contra y se le asigna un abogado defensor si no puede costear uno por sí mismo.
2. Presentación de Pruebas y Testigos: Durante el juicio, el fiscal presenta pruebas
como el arma del crimen, testimonios de testigos presenciales y registros de
antecedentes penales de Luis.
3. Defensa del Acusado: El abogado defensor de Luis presenta su propia evidencia
y testigos para refutar los cargos y tratar de demostrar la inocencia de su cliente.
4. Deliberación del Jurado o Veredicto del Juez: Después de escuchar todos los
argumentos y pruebas, el jurado (o el juez en caso de juicio sin jurado) deliberan y
emiten un veredicto de culpabilidad o inocencia.
Fase 4: Sentencia
1. Sentencia: Si Luis es declarado culpable, el juez dicta una sentencia basada en
la gravedad del delito y los antecedentes del acusado. Esto podría incluir tiempo en
prisión, multas o libertad condicional.
2. Apelación: Si Luis no está de acuerdo con el veredicto o la sentencia, puede
apelar ante un tribunal superior argumentando errores procesales o injusticias
durante el juicio.
JUICIO
En el ámbito del Derecho Penal, el juicio y sus particularidades representan un pilar
fundamental para la administración de justicia, garantizando el respeto a los
derechos humanos y el cumplimiento de los principios procesales. El proceso penal,
como tal, se estructura en diversas etapas, siendo el juicio una de las fases críticas
donde se dirimen las responsabilidades y se establecen las sentencias
correspondientes. Este proceso se rige por principios como la igualdad de las
partes, el debido proceso, la publicidad y la oralidad, entre otros, asegurando así un
marco de garantías constitucionales para todas las partes involucradas.
La reforma constitucional y las modificaciones legislativas recientes han
transformado significativamente el panorama del Derecho Penal, introduciendo el
sistema procesal acusatorio. Este cambio ha implicado una reconfiguración en la
forma de proceder de los juicios, con un enfoque particular en el respeto a los
derechos fundamentales de los individuos y el establecimiento de un catálogo de
principios (penales, procesales y de ejecución penal) que guían tanto la creación
como la aplicación de las leyes penales.
En este contexto, el Derecho Penal Constitucional emerge como una disciplina que
articula y fundamenta los contenidos, fines y determinaciones del Derecho Penal en
el marco constitucional. Esta perspectiva asegura que el Derecho Penal se adhiera
y se interprete conforme a los principios generales establecidos en la Constitución,
así como a las normas y principios contenidos en los instrumentos internacionales
aplicables, promoviendo así un enfoque que privilegia valores superiores como la
libertad y la igualdad.
Una particularidad relevante en el juicio penal es la figura del juez de cumplimiento,
quien tiene la responsabilidad de supervisar la ejecución de las sentencias. Este rol
asegura que, incluso después de dictada la sentencia, se mantenga una vigilancia
judicial sobre la ejecución de la pena, garantizando el respeto a los derechos
fundamentales del condenado. Este enfoque refleja una evolución significativa en el
proceso penal, donde la responsabilidad no concluye con la emisión de la sentencia,
sino que se extiende hasta asegurar su adecuada ejecución.
Además, el Derecho Penal moderno se caracteriza por su naturaleza garantista,
sistemática, dogmática y crítica, ejemplificada en la "Parte Especial" del Derecho
Penal, que detalla los delitos y las penas aplicables. Este enfoque garantiza la
realización del principio de legalidad, esencial en el Derecho Penal, y que proclama
que no puede haber delito ni pena sin una ley previa que así lo estipule [6]. Este
principio se complementa con la exigencia de precisión y claridad en la tipificación
de las conductas delictivas, asegurando así la protección de los derechos
fundamentales y el justo proceso (Saldirriaga, V.R.P., 2017).
En conclusión, el juicio penal y sus particularidades reflejan un compromiso
inquebrantable con los principios de justicia, equidad y respeto a los derechos
humanos. La evolución hacia un sistema procesal acusatorio y la consolidación del
Derecho Penal Constitucional son testimonio del esfuerzo por armonizar la
aplicación de la ley penal con los valores fundamentales que sustentan el
ordenamiento jurídico y social.
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFIA
Guillen, L. (2022) Capítulo segundo, Los principios rectores en el sistema penal
acusatorio y su aplicación.
Aréchiga, M.V., Derecho Penal Constitucional. Algunos apuntes para su
caracterización (2023).
Saldarriaga, V.R.P., Derecho penal: parte especial, (2017)
Peñalba, L.G. (2023). JUDICIALIZACIÓN DE LA PENA PRIVATIVA DE LA
LIBERTAD EN EL SISTEMA PENAL ACUSATORIO.
Ramos, O.G.G. (2023). El derecho de la defensa en la práctica canónica penal.