Modernas Tecnologías en los Medios Probatorios
Profesora: Mónica Sea
Comisión: 1928
Alumna: Luciana Lis Oscar
DNI: 30303752
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Índice
Introducción--------------------------------------------------------------------------pag 3
¿Qué es una prueba documental?--------------------------------------------pag 3-4
Correo electrónico como prueba enn juicio---------------------------------pag 4-5
Email certificado y su validez legal--------------------------------------------pag 5
Importancia de la sanción de la ley 25508----------------------------------pag 6-7
Jurisprudencia----------------------------------------------------------------------pag 7-8
Código civil-------------------------------------------------------------------------- pag 8-9
Conclusión--------------------------------------------------------------------------pag 9-10
Bibliografía--------------------------------------------------------------------------pag 10
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Las modernas tecnologías en los medios probatorios: e-mail
Introducción
En el presente trabajo desarrollare la influencia que tienen las nuevas
tecnologías en los medios probatorios y en particular la función que cumple el
e-mail, como fue evolucionando con el transcurso del tiempo, de pasar a ser un
medio de comunicación informal a hoy poder ser considerado prueba. Este
gran cambio, se produjo por la mezcla entre el avance de la tecnología y
PANDEMIA, esta última que dio lugar a que se acelere de manera impensada.
Generando la evolución del sistema judicial.
El email se ha convertido en una herramienta clave y de uso universal, pero
aún genera muchas dudas si el correo electrónico sirve como prueba
documental en un juicio. Una cosa es que este tipo de documento digital pueda
analizarse y valorarse por parte del Magistrado, y otra muy distinta que los e-
mails puedan considerarse prueba documental fehaciente.
¿Qué es una prueba documental?
De acuerdo a nuestro artículo 387 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación que dice: “Las partes y los terceros en cuyo poder se encuentren
documentos esenciales para la solución del litigio están obligados a
exhibirlos o a designar el protocolo o archivo en que se hallen los
originales. El juez ordenara la exhibición de los documentos, sin
sustanciación alguna dentro del plazo en que se señale”
Básicamente hace referencia a que la prueba documental es el medio de
prueba que se aporta por las partes en un proceso judicial para demostrar los
hechos que sirven de fundamentos a sus presentaciones.
En los procesos civiles, estos documentos han de aportarse, salvo
excepciones, con la demanda o contestación a demanda o al comparecer en
juicios verbales a la vista.
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Pueden ser escritos públicos o privados, o bien un soporte material que no
tenga el carácter de instrumento, como son las fotografías, planos, etcétera.
Correo electrónico como prueba en juicio
La mayoría de las comunicaciones en el ámbito empresarial, laboral y, en
general, de nuestra vida diaria, se realizan por medio del correo electrónico.
Por tanto, cada vez resulta más común presentar en los procesos judiciales
pantallazos o impresiones de correos electrónicos con contenido útil para
acreditar determinados hechos.
Este tipo de documento viene a sustituir a las comunicaciones por correo
postal, o a los documentos entregados en mano, cada vez más en desuso, y
más cuando el Tribunal Supremo en su Sentencia de la Sala de lo Social, de 23
de julio de 2020 ha reconocido el correo electrónico como prueba documental.
Esto ha supuesto otorgar al correo electrónico el valor de prueba capaz de
acreditar hechos. Para alcanzar tal conclusión, la sentencia se basa en el
concepto «amplio» de prueba documental:
“el avance tecnológico ha hecho que muchos documentos se
materialicen y presenten a juicio a través de los nuevos soportes
electrónicos, lo que no debe excluir su naturaleza de prueba documental’’
añadiendo que, (…) “si no se postula un concepto amplio de prueba
documental, llegará un momento en que la revisión fáctica casacional
quedará vaciada de contenido si se limita a los documentos escritos,
cuyo uso será exiguo”.
Todo ello nos lleva a afirmar la naturaleza de prueba documental de los correos
electrónicos.
Ahora bien, es necesario aclarar un punto fundamental respecto de su
reconocimiento como prueba documental plena en el proceso.
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El correo electrónico será documento hábil para sustentar un motivo de revisión
fáctica de los hechos declarados probados en instancia cuando no se ha
cuestionado su autoría y haya sido reconocido por la parte a quien
pudieran perjudicar, en cuyo caso habrá prueba plena en el proceso y el
órgano judicial no podrá negar la realidad de los e-mails, que tendrán valor
probatorio respecto de lo que de ellos resulte.
Si, por el contrario, los correos son impugnados, en el sentido de
cuestionar su autoría o autenticidad, por ejemplo, alegando que su texto ha
sido manipulado, la parte que los hubiera aportado podrá practicar prueba
pericial informática que corrobore su autenticidad (autenticación), y cuando
no se pudiere deducir su autenticidad o no se hubiere propuesto prueba
alguna, el juez o tribunal los valorará conforme a las reglas de la sana
crítica (lo que priva al documento de fuerza probatoria plena).
Email Certificado y su validez legal
El email certificado es una comunicación realizada por correo electrónico que
garantiza la integridad y autenticidad de dicha comunicación.
En este sentido, el email certificado tiene un valor probatorio superior al de un
correo electrónico normal. Así, aunque los emails ordinarios puedan aportarse
como prueba documental en un juicio, pueden ser impugnados y es probable
que se requiera la intervención de un perito especializado en informática, que
pueda o no acreditar la realidad de esa comunicación, por lo que su valoración
puede depender al final del juez o tribunal, como hemos comentado antes.
Sin embargo, en el email certificado la validez legal se acredita de forma
inmediata. De este modo, por sí mismo y sin necesidad de documentos
adicionales o la intervención de peritos, es prueba plena en el proceso.
Por tanto, quedará probado ante el juez o tribunal que el destinatario recibió el
correo en una fecha determinada, acreditando así mismo el contenido de dicha
comunicación. Sin duda, las implicaciones legales y prácticas del email
certificado respecto del correo ordinario son importantísimas.
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La importancia de la sanción de la ley 25.508
Una de las soluciones llegó con la sanción de la Ley N° 25.508, “Ley de firma
digital” (en adelante LDFD). Este sistema pretendió dar una respuesta
tecnológica a las transacciones digitales brindando seguridad en razón de que
los registros tecnológicos son fácilmente alterables. Acogió en el sistema
jurídico argentino, la modalidad de la firma electrónica y la firma digital
regulando su operatividad y eficacia jurídica. En materia probatoria a fin de
determinar la viabilidad del correo electrónico como prueba en un proceso,
debe distinguirse la firma electrónica de la firma digital que pueden poseer los
documentos electrónicos. La firma electrónica es definida por el art. 5° de la
LDFD como “el conjunto de datos electrónicos integrados, ligados o asociados
de manera lógica a otros datos electrónicos utilizado por el signatario como su
medio de intensificación, que carezca de alguno de los requisitos legales para
ser considerada firma digital. En caso de ser desconocida la firma electrónica
corresponde a quien la invoca acreditar su validez”. El concepto de la firma
electrónica es muy amplio e incluye cualquier dato que utilice el emisor para
identificarse, como su nombre al pie del correo, un membrete en el cuerpo del
mensaje, un nombre de usuario, su firma ológrafa escaneada o simplemente el
nombre de su casilla de correo. Por su parte, la firma digital es una herramienta
que permite garantizar la autoría e integridad de los documentos digitales y
goza de la misma seguridad que tienen los documentos en soporte papel. Se le
aplica un procedimiento matemático que requiere información de exclusivo
conocimiento del firmante, es un conjunto de datos asociados a un mensaje
enviado digitalmente que garantiza la entidad del firmante y el mensaje.
Además, a fin de asegurar la seguridad de este sistema, la LDFD en su art. 2
establece que “La firma digital debe ser susceptible de verificación por terceras
partes, de modo que dicha verificación simultáneamente permita identificar al
firmante y detectar cualquier alteración del documento digital posterior a su
firma. Los procedimientos de firma y verificación a ser utilizados para tales fines
serán los determinados por la Autoridad de Aplicación en consonancia con
estándares tecnológicos internacionales vigentes”. Ha sido muy importante la
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sanción de la LDFD ya que equiparó el documento electrónico con firma digital
al documento plasmado en un soporte de papel. Es decir, que lo documentos y
las firmas digitales tienen la misma validez que los documentos y las firmas
tradicionales lo que implica que un documento electrónico puede encuadrar en
la categoría de instrumento público, privado firmado o privado no firmado
conforme se cumplan o no los requisitos que las normas legales establecen
para todo documento de la categoría que se trate. La diferencia radica en el
valor probatorio ya que, frente a la existencia de un correo electrónico con firma
digital verificada, se presume que dicho documento proviene del suscriptor y
que el mismo no fue modificado (Art. 7 LDFD), se trata de una presunción “iuris
tantum”, quien pretende desconocer dicha firma es quien debe probar tal
circunstancia. Estas características hacen que el correo electrónico con firma
digital (aún se tratándose de un documento privado), adquiera las
características de un documento público respecto de los efectos entre las
partes, tal es así que la jurisprudencia ha reconocido el valor probatorio de
correos electrónicos firmados mediante firma digital, cuestión que será tratada
en el punto siguiente con mayor profundidad. Por el contrario, tratándose de
correos electrónicos con firma electrónica, quien pretende invocar la
autenticidad es quien tiene la carga de la prueba de acreditar su validez en
caso de desconocimiento de la firma (Art. 5 LDFD). Los correos electrónicos sin
firma digital o reconocida solo tendrán pleno valor probatorio en el marco de un
proceso si su autenticidad fue previamente reconocida por el autor o probada
por otros medios, de lo contrario constituirán principio de prueba por escrito
siempre que el documento. Emane del adversario, de su causante o de parte
interesada en el asunto y haga verosímil el hecho litigioso (art.1192 in fine
C.C).
Jurisprudencia
En autos “Bunker diseños S.A. c/ IBM Argentina S.A.” la Cámara de
Apelaciones sostuvo que, respecto del valor probatorio del correo electrónico
los documentos con firma digital ocupan un lugar preeminente a partir de la
vigencia de la LDFD, en tanto su valor probatorio se equipara al de los
instrumentos privados se presume la autoría. Se estableció que aun cuando se
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trate de documentos que carecen de firma digital, no existe impedimento para
que se los ofrezca como medio de prueba considerándose principio de prueba
por escrito. En este caso, los correos electrónicos no contaban con firma digital,
pero a pesar de ello se les reconoció valor probatorio ya que la demandada no
desconoció los correos electrónicos agregados a la causa por la contraparte,
entre los que se encontraban correos enviados por la actora a la dirección de e-
mail de la empresa y en algunos casos respondidos por esta, ni tampoco se
desconoció el carácter de empleado de la persona que envió y respondió los
correos electrónicos a Bunker Diseños S.A. Además, de los restantes
documentos agregados a la causa se comprobó que eran usuales las tratativas
precontractuales y postcontractuales entre las partes por este medio de
comunicación.
En contraposición al fallo anteriormente comentado, en otras causas tales
como “Baires Inter Trade S.A. c/ Otro Mundo Brewing Compañy S.A” y “Henry,
Hirschen y Cia. S.A. c/ Easy Argentina S.R.L.” se resolvió que, no cabe asignar
valor probatorio a un correo electrónico que no cumple con los requisitos de los
artículos 2 y 5 de la LDFD ya que el elemento de autenticación o certificación
es un requisito esencial en la formación del documento electrónico.
Código civil
Art. 288 dispone que: “…en los instrumentos generados por medios
electrónicos, el requisito de la firma de una persona queda satisfecho si se
utiliza un método que asegure razonablemente la autoría e inalterabilidad del
instrumento”, de este modo se facilita la prueba de la validez de la firma
electrónica en caso de que se justifique la autoría y la seguridad y se equipara
la firma electrónica validada a la ológrafa reconocida y a la digital. Con respecto
al reconocimiento y autenticidad de la firma.
el art. 314: “Todo aquel contra quien se presente un instrumento cuya firma se
le atribuye debe manifestar si ésta le pertenece… La autenticidad de la firma
puede probarse por cualquier medio. El reconocimiento de la firma importa el
reconocimiento del cuerpo del instrumento privado. El instrumento privado
reconocido, o declarado auténtico por sentencia, o cuya firma está certificada
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por escribano, no puede ser impugnado por quienes lo hayan reconocido,
excepto por vicios en el acto del reconocimiento. La prueba resultante es
indivisible. El documento signado con la impresión digital vale como principio
de prueba por escrito y puede ser impugnado en su contenido”.
Por su parte el art. 319 del mismo ordenamiento establece que es el juez quien
debe apreciar el valor probatorio de los instrumentos que se acompañan: “El
valor probatorio de los instrumentos particulares debe ser apreciado por el juez
ponderando, entre otras pautas, la congruencia entre lo sucedido y narrado, la
precisión y claridad técnica del texto, los usos y prácticas del tráfico, las
relaciones precedentes y la confiabilidad de los soportes utilizados y de los
procedimientos técnicos que se apliquen”.
Conclusión
- Es fundamental que quede en claro la libertad de formas que establece el
Código Civil para llevar a cabo actos jurídicos (art.973 C.C), principio este
también aplicable por analogía a los contratos. - La evolución tecnológica es
inminente y va en aumento, cada vez es mayor la correspondencia que se
transmite por correo electrónico.
- El problema frente a este fenómeno es la falta de regulación específica, ya
que el derecho de nuestro país no se adapta a la realidad tecnológica, no hay
un marco legal que transmita confianza y seguridad, si bien con la sanción de
la ley de Firma Digital, los documentos con firma digital ocupan un lugar
sumamente importante en el marco de un proceso judicial, ya que su valor
probatorio se equipara al de los instrumentos privados, presumiéndose la
autoría del mensaje aún subsisten algunas dificultades y vacios legales:
La ley de firma digital exige la verificación de la firma mediante un certificado
emitido por una entidad autorizada, lo que hasta el momento no se ha puesto
en funcionamiento.
En la práctica empresarial gran parte de los contratos se celebran por medio
de correo electrónica sin firma digital, cuestión que nuestro ordenamiento no
regula.
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- Los correos electrónicos sin firma digital en caso de el firmante no reconozca
la autoría o no se comprobarse por otros medios, valdrán en el proceso como
principio de prueba por escrito siempre que el documento emane del adversario
y haga verosímil el hecho litigioso (art.1192 in fine C.C). - Con la aprobación de
la reforma del Código Civil y Comercial:
Se establece la libertad de formas para la contratación.
Se facilita la prueba de la validez de la firma electrónica en caso de que se
justifique la autoría y la seguridad;
Se equipará la firma electrónica validada a la ológrafa reconocida y a la
digital.
BIBLIOGRAFIA.
- BRUERA, Horacio “El e-mail como prueba de los contratos”
- BENDER, Agustín “El correo electrónico como prueba en la jurisprudencia y
en el Proyecto del Código Civil y Comercial de la Nación” en Suplemento
Doctrina Judicial Procesal, Editorial La Ley.
- CONTE GRAND, Julio “Las nuevas tecnologías aplicadas a la
instrumentación de los actos jurídicos” en Revista Argentina de Derecho
Empresario. Universidad Austral. Año 2005. Nº 3. Editorial Ad-Hoc.
- COUTURE, Eduardo. J., “Fundamentos del Derecho Procesal Civil”, Editorial
Depalma. - HOCSMAN, Heriberto S. “Negocios de internet”, Editorial Astrea.
- KATZ, Flora M. “El notariado. El comercio electrónico. Firma digital” Revista
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- KIELMANOVICH, Jorge L. “Teoría de la prueba y medios probatorios”,
Rubinzal-Culzoni Editores.
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