Triduo a
PATRONO DE LOS ENFERMOS
Me dirijo a ti, San Juan de Dios, Padre de los
pobres y enfermos, que compartiste los
sufrimientos de los demás y ahora estás junto
al Divino Samaritano para ser nuestro
intercesor ante la salud y la enfermedad.
Te pedimos que tu recuerdo nos acompañe
siempre, que pongamos a Dios en el centro de
nuestra vida, y que demos sentido a la misma
desde el amor hecho servicio. Cuento contigo,
San Juan de Dios, para que sepa imitarte en la
práctica de todas las virtudes.
Amén.
Para ti, Juan, el Dios "que te hizo y te creó" fue desde tu
conversión el centro de tu existencia: "viendo a Dios
todos los días" y "siendo fuerte y constante en Tu
servicio". Ese "Dios, preferido a todas las cosas del
mundo", era el encarnado en Cristo "al que deseabas
servir y agradar".
Así reafirmabas tu fe en Dios, por Cristo, con la Iglesia:
"aceptando todo lo que tenía y creía la Santa Madre
Iglesia; de ahí no salías y echabas tu sello y cerrabas
con tu llave".
Esa era tu fe, San Juan de Dios, hecha vida. Concédenos
que yo la comprenda y la viva como tú.
Amén.
Tú, San Juan de Dios, expresas tu esperanza: "vuestro
menor hermano Juan de Dios, si Dios quisiera,
muriendo más empero callando y en Dios esperando".
Para ti, Dios es el Señor, nuestro destino: "Yo espero en
Dios que algún día será descanso para nuestras almas".
Tu esperanza era confianza existencial y salvífica, y
desconfianza de nosotros: "no confiar en sí mismo,
sino en solo Jesucristo, pues lo sabe mi corazón, y nos
dará la vida eterna".
Desde tu esperanza y fe, San Juan de Dios, ayúdanos a
ver a Dios como Padre y a fiarnos de su amor.
Amén.
Tú, San Juan de Dios, escribiste: "tened siempre
caridad, que donde no hay caridad, no hay Dios,
aunque Dios en todo lugar está".
Esta caridad será misericordiosa: "si mirásemos cuán
grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de
hacer el bien mientras pudiésemos". Caridad
expresada en Amor Misericordioso.
Tu espiritualidad hace referencia a los necesitados
como representación del Cristo sufriente, una nueva
presencia en el que sufre.
¡Cuánto misterio y qué gran fe! San Juan de Dios,
házmelo aceptar, aunque no lo comprenda.
Amén.
San Juan de Dios, santo patrono de los enfermos,
escucha nuestras súplicas y acude en nuestra ayuda. Tú,
que dedicaste tu vida a atender a los más necesitados y
aliviar su sufrimiento, te pedimos que intercedas por
nosotros ante Nuestro Señor.
Te rogamos, San Juan de Dios, que protejas a todos los
enfermos y les concedas consuelo en sus momentos de
dolor. Imploramos tu intervención divina para que
aquellos que están padeciendo enfermedades
encuentren alivio y sanación.
Así mismo, te pedimos que bendigas a todos los
médicos, enfermeras y personal sanitario que dedican
su labor al cuidado de los enfermos. Inspíralos con
sabiduría y compasión para que puedan brindar un trato
adecuado y humano a quienes confían en ellos.
San Juan de Dios, te suplicamos también por aquellos
que sufren enfermedades incurables o crónicas. Te
rogamos que les des fortaleza y esperanza, y que
encuentren consuelo en el amor de Dios.
Confiamos en tu poderosa intercesión, San Juan de Dios,
y en la infinita misericordia de Dios. Te pedimos que
nos ayudes a superar nuestras dificultades y a encontrar
la paz en medio de nuestras pruebas.
Amén.
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