as células gliales o neuroglías son células del tejido nervioso, donde actúan en funciones
auxiliares, complementando a las neuronas, que son las principales responsables de la función
nerviosa. Las células constituyen una matriz interneural en la que hay una gran variedad de
células estrelladas y fusiformes, que se diferencian de las neuronas principalmente por no
formar contactos sinápticos. Sus membranas contienen canales iónicos y receptores capaces
de percibir cambios ambientales. Las señales activadas dan lugar a la liberación de
transmisores aunque carecen de las propiedades para producir potenciales de acción.1
Las células gliales desempeñan, de forma principal, la función de soporte de las neuronas;
además intervienen activamente en el procesamiento cerebral de la información en el
organismo.2
La proporción de neuronas y de células gliales en el cerebro varía entre las diferentes especies
(aprox. 10:1 en la mosca doméstica, 1:1 en el cocodrilo y 1:10-50 en el hombre).
La palabra glía deriva del griego bizantino γλία, cuyo significado era "liga", "unión" o, también,
«pegamento».3
Historia
El tejido glial o neuroglia fue descrito por primera vez en 1859 por el patólogo Rudolf Virchow,
quien lo caracterizó como un tipo de cola o pegamento nervioso funcional para las formas de
vida; para él, las células gliales eran más bien elementos estáticos sin una función relevante.
Fue Santiago Ramón y Cajal en 1891 quien descubrió las células gliales, diferenciándolas de las
neuronas e identificándolas claramente como parte del tejido nervioso.
Características
Las células de sostén del sistema nervioso central se agrupan bajo el nombre de neuroglía o
células gliales. Son 5 a 10 veces más abundantes que las propias neuronas.
Las células de la neuroglía, en su mayoría, derivan del ectodermo (la microglía deriva del
mesodermo) y son fundamentales en el desarrollo normal de la neurona, ya que se ha visto
que un cultivo de células nerviosas no crece en ausencia de células gliales.
A pesar de ser consideradas básicamente células de sostén del tejido nervioso, existe una
dependencia funcional muy importante entre neuronas y células gliales. De hecho, las
neurogliales cumplen un rol fundamental durante el desarrollo del sistema nervioso, ya que
ellas son el sustrato físico para la migración neuronal. También tienen una importante función
trófica y metabólica activa, permitiendo la comunicación e integración de las redes neuronales.
Cada neurona presenta un recubrimiento glial complementario a sus interacciones con otras
neuronas, de manera que solo se rompe el entramado glial para dar paso a las sinapsis. De
este modo, las células gliales parecen tener un rol fundamental en la comunicación neuronal.
La descripción de la glía interlaminar incorpora un tipo celular propio de la corteza cerebral de
los primates. Las células gliales son el origen más común de tumores cerebrales (gliomas).
Función
Su función es asegurar el mantenimiento del equilibrio de las neuronas.
La glía cumple funciones de sostén y nutrición (en el sistema nervioso no existe tejido
conjuntivo). Estas células han seguido un desarrollo filogénico y ontogénico diferente al de las
neuronas. Debido a que son menos diferenciadas que las neuronas, conservan la capacidad
mitótica y son las que se encargan de la reparación y regeneración de las lesiones del sistema
nervioso.
Son, igualmente, fundamentales en el desarrollo de las redes neuronales desde las fases
embrionarias, pues desempeñan el papel de guía y control de las migraciones neuronales en
las primeras fases de desarrollo; asimismo, establecen la regulación bioquímica del
crecimiento y desarrollo de los axones y dendritas.
También, son las encargadas de servir de aislante en los tejidos nerviosos, al conformar las
vainas de mielina que protegen y aíslan los axones de las neuronas.
Mantienen las condiciones homeostáticas (oxígeno y nutrientes) y regulan las funciones
metabólicas del tejido nervioso, además de proteger físicamente las neuronas del resto de
tejidos y de posibles elementos patógenos. Se consideraban responsables de la barrera
hematoencefálica, pero se ha visto que son las células endoteliales de los vasos las que la
componen.
Aunque por mucho tiempo se consideró a las células gliales como elementos pasivos en la
actividad nerviosa, trabajos recientes demuestran que son participantes activas de la
transmisión sináptica, actuando como reguladoras de los neurotransmisores (liberando
factores como ATP y sus propios neurotransmisores). Además, las células gliales parecen
conformar redes “paralelas” con conexiones sinápticas propias (no neuronales)4.
La glía reactiva
En cuanto se produce un daño en el sistema nervioso, la glía reacciona cambiando su estado
normal al de glía reactiva, precediendo por lo general la activación microglial a la astroglial. La
reactividad glial tiene inicialmente como objeto el reparar daños y normalizar niveles de
nutrientes y neurotransmisores; sin embargo, termina por generar lesiones secundarias que
pueden llegar a cronificar la patología: provoca muerte neuronal secundaria, ampliando la
zona lesionada hasta el punto de verse afectados grupos neuronales que habían quedado
intactos hasta el momento.