Al acecho.
María y José fueron a dormir, ya que eran las 2:59 am.
En una granja vieja y espeluznante, vivían dos ancianos, María era
la encargada de cosechar y José se encargaba de administrar lo que
María cosechaba.
María era algo pequeña, delgada, cabellos de seda y con unos ojos
como el mar, mientras que José era alto, ojos como la noche
oscura, cabello blanco como la nieve y cejas pobladas.
Una noche densa, José salió de su casa, ya que María y José habían
tenido una pelea, cuando él estaba mirando sus cosechas, vio a un
hombre de negro, él era alto, delgado, con una sonrisa larga y
espeluznante, ojos blancos como la luna y dientes como el papel.
José le dijo
– “¿Necesitas algo?”- El hombre de negro lo negó volteando para
la izquierda y derecha, y se fue.
José no le dio importancia y se fue a su casa. María le pregunto
quien era ese hombre, José le dijo
–“Nadie, le pregunte si necesitaba algo, lo negó.”- María y José
fueron a dormir, ya que eran las 2:59 a.m. Al día siguiente José se
fue de casa para traer semillas de plantas y demás cosas. María
estaba cosechando, hasta que vio el mismo hombre que estaba en
la noche anterior, él estaba agarrando verduras junto con otras
cosas, entonces María le grito
–“¿Qué haces? ¡Vete de aquí, antes que llame a la policía!”- Él
hombre algo molesto se fue.
En la noche, José iba a salir porque estaba escuchando algo afuera
de su casa, salió y vio al hombre de negro, comiendo las cosechas.
Él enojado le gritó
-¿Qué haces?- El hombre le dijo con voz grave y espantosa –“Te
advierto que me dejes en paz, si no lo haces, atente a las
consecuencias, destruiré tu granja, y a tu esposa”- José al escuchar
eso, empezó a sentir una sensación horrenda y salió corriendo, José
le conto todo a su esposa y ella se espantó aún más. José y María
cerraron todas las puertas y ventanas.
Al día siguiente, cuando volvieron a ver al hombre de negro, María
y José empezaron a pensar si decirle que se vaya, pero, por otra
parte, estaban pensando en la amenaza que les dijo la noche
anterior; José quería decirle que se fuera, ya que se estaba
comiendo las cosechas que tanto les costó trabajo.
José enfadado fue a decirle que se fuera, ya que no podía aceptar
eso, el hombre de negro, enojado, se dirigía a José, pero, mientras
que el hombre de negro iba por él, José sintió algo detrás de él,
algo espeluznante, volteó, pero no había nada, cuando volteo, el
hombre de negro le dijo
–Deja de molestarme, porque si no me dejas de molestar, destruiré
todo lo que construyeron tú y tu esposa-
José le dijo a su esposa y entraron a casa, ella no soportaba la
injusticia que vivían y armó un plan, el cual llevaría a cabo sin
decirle a su esposo, ya que no quería que él fuese herido.
A la noche siguiente ella salió, mientras que José dormía, cuando
vio al hombre le gritó que se fuera, ya que era muy injusto que él se
comiera las cosechas de los campesinos, de pronto el hombre de
negro, se convirtió en un espectro negro y con manchas rojas, ella
se encontraba estupefacta, mientras que el hombre de negro, le
gritaba
–“Yo les advertí.”- El hombre de negro empezó a entrar a la cabeza
de la mujer y la mujer empezó a alucinar, en esa alucinación, José
tenia un paro cardiaco, María intentaba ayudarlo, pero no podía
moverse hasta que finalmente José había muerto.
Cuando José murió, María pudo moverse, pero ya no podía hacer
nada.
José al escuchar ruidos afuera, salió y vio al espectro y a María
tirados en el suelo. José corrió a despertarla, ya que José vio que
ella estaba en una alucinación, cuando la intento mover, el
espectro salió corriendo, y María despertó, llorando, y no podía
hablar.
José rápidamente llamo al 911. Cuando llegaron, la ambulancia se
llevo a María y la policía interrogó a José pero, cuando José les
conto todo, los policías no le creyeron y se fueron, ya que no había
nada que les dijera que aquello era verdad.
José fue a visitar a su amada María y después la dieron de alta,
cuando fueron a la casa, ya de noche, el espectro seguía ahí, pero
no le hicieron caso, ya que María no quería recordar todo lo que
paso.
José después de dejar a María en casa, habló con el espectro y le
dijo:
–“Hola, sé que no nos llevamos tan bien, pero quiero que sepas
que ya no nos importas, come lo que quieras, solo que no nos
hagas daño; ni a mí, ni a mi esposa, por favor.”-
El espectro sorprendido, le dijo:
– ¡Estoy sorprendido, está bien, comeré toda tu cosecha- José se
fue y no salió hasta la mañana siguiente!
Cuando José empezaba a trabajar, el espectro estaba sorprendido
ya que, después de todo lo que paso, él seguía trabajando y no le
importaba que él estuviese allí. El espectro se acercó y le dijo:
–Veo que eres fuerte, y no importa que pase, tu sigues adelante.
Te dejaré libre, no vendré nunca más- Y después de decir eso, se
fue.
José sorprendido corrió y le dijo todo a su esposa, ella sorprendida,
abrazó a su esposo. Después de una semana y media, María estaba
mejor que nunca, al lado de su esposo y las cosechas iban mejor
que nunca, gracias a que el hombre de negro ya no estaba “al
acecho”.