Viacrucis con textos de santa Teresa de Jesús
El presente ejercicio del Viacrucis se desarrolló en el marco del Coliseo de Roma el
Viernes Santo de 1977, con la participación de S. S. el Papa Pablo VI y sobre textos
bíblicos y teresianos. Editado en el libro “Devocionario Carmelitano. Nuestras oraciones”,
Ed. Monte Carmelo, Burgos 1985.
Frente a los padecimientos de Cristo, descubrimos en su Cruz una señal inequívoca de
salvación; un sentido concreto —el sentido redentor— para ver la razón de ese inquilino
diario de nuestras vidas que es el dolor; un estímulo para que surja en el corazón más duro
un movimiento hacia la penitencia; en fin, una esperanza segura de conversión. Pues bien,
es universal mente reconocido el hecho de que pocos ejercicios de piedad tan a propósito
como el Viacrucis para contemplar y meditar en la Pasión y Muerte Del Señor.
Introducción
El camino de la cruz es el camino de la vida. La cruz es el centro del misterio de la
salvación, del «sobreabundante amor de Dios», el cual, «amándonos, nos ha entregado a su
Hijo». Siguiendo a Cristo, recorremos el itinerario del dolor que culmina en alegría, de la
crucifixión que prepara la resurrección, de la muerte que se transforma en vida.
Hagamos este Viacrucis en comunión con la Iglesia, en la cual se renueva perennemente el
martirio de su Maestro y Esposo.
La palabra de Dios, la voz de una santa, Teresa de Jesús, madre de los Espirituales, la
súplica de la Liturgia nos ayudan a vivir la gracia del misterio de la Pasión.
Texto Biblico: Dice el Apóstol S. Pedro:
Agrada a Dios que por consideración a él soporte uno las ofensas, padeciendo injus-
tamente. Pues ¿qué gloria tendréis si, delinquiendo y siendo golpeados, aguantáis? Pero si,
haciendo el bien, aguantáis padeciendo, esto es lo grato a Dios. Pues para esto fuis teis
llamados, ya que también Cristo padeció por vosotros y os dejó ejemplo para que sigáis sus
pasos (I P. 2, 19-21).
Texto teresiano:
No ha de faltar cruz en esta vida, aunque más hagamos, si somos del bando del Cruci-
ficado. El verdadero amigo, de quien hemos de hacer cuenta es Dios. Es necesario
comenzar con determinación de llevar camino de cruz desde el principio, pues el mismo
Señor mostró este camino de perfección diciendo: «Toma tu cruz y sígueme». El es nuestro
dechado: no hay que temer quien por sólo contentarle siguiere sus consejos (Carta 194, 4.
S. 179, 4; Vida 15-13).
Oremos
Infunde en nosotros, Señor, la sabiduría de la Cruz que ha iluminado a tus santos, para que
nos unamos plenamente a Cristo y colaboremos en la Iglesia por la salvación del mundo.
Por Cristo nuestro Señor.
Primera Estación: Jesús condenado a muerte
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Estaba como manso cordero que sin saberlo era llevado a degollar, pues habían tramado
contra mí una conjura diciendo: Destruyamos el árbol con su vigor y extirpémosle de la
tierra de los vivos, y no se hará más memoria de su nombre (Jer. 11, 19).
Pilato, queriendo dar satisfacción a la plebe, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de
haberle azotado, le entregó para que le crucificasen (Mc. 15, 15).
Texto teresiano:
Estáse ardiendo el mundo. Quieren tornar a sentenciar a Cristo, pues le levantan mil
testimonios y quieren poner su Iglesia por el suelo…
¡Oh Padre Eterno! mirad que no son de olvidar tantos azotes e injurias. ¿Siempre que
tornamos a pecar lo ha de pagar este amantísimo Cordero?
No lo permitáis, Señor. Os lo suplico por quien Vos sois: habed lástima de tantas almas
como se pierden y favoreced vuestra Iglesia. No permitáis ya más daños en la cristiandad
(Camino, 1 y 3).
Oremos
Señor Jesucristo, que fuiste conducido al suplicio de la cruz para la redención del mundo,
por tu bondad perdona nuestras culpas pasadas y presérvanos de las futuras.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
TODOS. Padre nuestro…
Segunda Estación: Jesús con la Cruz a cuestas
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Pero fue él ciertamente quien soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores
mientras que nosotros le tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido. Fue traspasado
por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre
él y en sus llagas hemos sido curados (Is. 53, 4-5).
Tomaron pues, a Jesús, que, llevando su cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en
hebreo se dice Gólgota (Jn. 19, 17).
Texto teresiano:
A los que Dios mucho quiere, lleva por camino de trabajos, y mientras más los ama,
mayores. El premio de los trabajos es el amor de Dios. Por tan precioso precio, ¿quién no
los amará?(Camino ,18, 1; Carta, S. 31, 2)
Oremos
Escucha, Señor, nuestras súplicas, y concédenos la gracia de Imitar la pasión de tu Hijo,
para sobrellevar con serena firmeza nuestra cruz cotidiana. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Todos: Padre nuestro…
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
He dado mis espaldas a los que me herían, y mis mejillas a los que mesaban mi barba. Y
no escondí mi rostro ante las injurias y los salivazos (Is. 50, 6).
En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere quedará
solo; pero si muere, llevará mucho fruto (Jn. 12, 24).
Texto teresiano:
Es muy buen amigo Cristo, porque le miramos hombre y vérnosle con flaquezas y trabajos,
y es compañía. Es muy fácil hallarle cabe sí.
Siempre que pensemos en Cristo, es bien nos acordemos del amor con que nos hizo tantas
mercedes, y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene: que
amor saca amor (Vida 22, 10-14).
Oremos
Padre misericordioso, que redimiste al mundo con la pasión de tu Hijo, haz que tu Iglesia
se ofrezca a ti como sacrificio vivo y santo, y experimente siempre la plenitud de tu amor.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos. Padre nuestro…
Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Ahora dice Yahvé, el que desde el seno materno me formó para siervo suyo, para
devolverle a Jacob, para congregarle a Israel, pues soy honrado a los ojos de Yahvé y mi
Dios es mi fuerza. Digo: Ligera cosa es para mí que seas mi siervo, para restablecer las
tribus de Jacob y reconducir a los salvados de Israel. Yo te he puesto para luz de las gentes,
para llevar mi salvación hasta los confines de la tierra (Is. 49, 5-6).
Simeón les bendijo y dijo a María su madre: «Este está puesto para caída y elevación de
muchos en Israel, y para ser señal de contradicción» y a ti misma una espada te atravesará
el alma! a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones (Lc. 2, 34-
35).
Texto teresiano:
Es larga la vida, y hay en ella muchos trabajos, y hemos menester mirar a nuestro dechado
Cristo cómo los pasó. Es muy buena compañía el buen Jesús para no apartarnos de ella, y
su sacratísima Madre y El gusta mucho de que nos dolamos de sus penas (Moradas 6, 7,
13).
Oremos
Jesús, salvador del mundo, que muriendo has destruido la muerte y resucitando nos has
devuelto la vida, por intercesión de tu Madre, consoladora de los afligidos, consuélanos en
tu divina consolación, para que, confortados por ti, infundamos la alegría a los que sufren
el dolor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Todos. Padre nuestro…
Quinta estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la Cruz
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque
quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio,
la salvará (Mc. 8, 34-35).
Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo y le
cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús (Lc. 23, 26).
Texto teresiano:
Juntos andemos, Señor: por donde fuereis tengo de ir. Tomemos, hermanos, su cruz. No
hagáis caso de lo que dijeren. Tropezando, y aun cayendo como El, no os apartéis de la
cruz ni la dejéis. Ya se sabe: quien quiera gozar del Crucificado, ha de pasar cruz (Camino
26, 7; Carta S. 233, 7).
Oremos
Dios todopoderoso, mira a la humanidad extenuada por su debilidad mortal, y haz que
recobre la vida por la pasión de tu único Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Todos: Padre nuestro…
Sexta Estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.
Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno
ante quien se oculta el rostro, despreciable y no le tuvimos en cuenta (Is. 53, 2-3).
El que le iba a entregar les había dado esta contraseña: «Aquel a quien yo dé un beso, ése
es; prendedle y llevadle con cautela». Nada más llegar se acerca a él y le dice: «Rabí», y le
besó (Me. 14, 44-45).
Texto teresiano:
Cuando pienses en el Señor, o en su vida y pasión, acuérdate de su mansísimo y hermoso
rostro, que es grandísimo consuelo. Será como un recuerdo suave que cale en tu memoria.
Podrá llegar a quedar tan esculpida en tu mente esta imagen gloriosísima, que jamás se
borre de ella hasta que la veas adonde para sin fin la puedas gozar (Moradas 6, 9, 14-3).
Oremos
Mira, Padre, el rostro de tu Hijo Jesucristo, que se entregó para la salvación de la hu -
manidad; y haz que del Oriente al Occidente sea glorificado su nombre entre los pueblos,y
en todas las partes del mundo se ofrezca a ti el único sacrificio perfecto.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo
que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas
erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahvé descargó sobre él la culpa de todos
nosotros (Is. 53, 5-6).
Adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y oraba así: «Padre mío, si es posible, que
pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú». (Mt. 26, 39).
Texto teresiano:
Tiene en tanto este Señor nuestro que le queramos y procuremos su compañía que una vez
y otra no nos deja de Mamar para que nos acerquemos a él… Abrazaos con la cruz que
Jesús llevó sobre sí, y entended que ésta ha de ser vuestra empresa: el que más pudiere
padecer, que parezca más por El, y será mejor librado (Moradas 2, 1, 2-7).
Oremos
Dios omnipotente y eterno, que has dado a los hombres como modelo a Cristo tu Hijo,
nuestro Salvador, hecho hombre y humillado hasta la muerte de cruz, haz que tengamos
siempre presente la enseñanza de su pasión para participar en la gloria de la resurrección.
El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
¿De qué se queja el hombre? ¡Que sea hombre contra sus pecados! Examinemos nuestros
caminos, escudriñémoslos, y convirtámonos a Yahvé (Lam. 3, 39-40).
Le seguía una gran multitud de pueblo y mujeres que se dolían y lamentaban por él. Jesús,
volviéndose a ellas dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por
vosotras y por vuestros hijos» (Lc. 23, 27-28).
Texto teresiano:
En la hora del dolor, mirad a Jesús camino del huerto, o atado a la columna, puesto en tanta
soledad: el uno con el otro os podéis consolar. O miradle cargado con la cruz que aun no le
dejaban hartar de huelgo. Y os mirará El con unos ojos tan hermosos y piadosos, y olvidará
sus dolores por consolar los vuestros, sólo porque os vais con El y volváis la cabeza a
mirarle (Camino 26, 5).
Oremos
Perdona, Señor, nuestros pecados, y por tu misericordia rompe las cadenas que nos tienen
prisioneros a causa de nuestras culpas, y guíanos a la libertad que Cristo nos ha
conquistado. El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Novena Estación: Jesús cae por tercera vez
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor
que se me inflige, con el que Yahvé me ha herido el día de su ardiente cólera. (Lam. 1, 12).
Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados y yo os aliviaré. Tomad sobre
vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis des-
canso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera (Mt. 11, 28-30).
Texto teresiano:
En la vida, todos llevan sus cruces, aunque diferentes; que por este camino que fue Cristo
han de ir los que le siguen, si no se quieren perder; y ¡bienaventuradas cruces, que aun acá
en la vida tan sobradamente se pagan! (Vida 11, 5).
Oremos
Oh Dios, que das fortaleza a los débiles y perseverancia a los creyentes, concédenos la
comunión de fe y amor con tu Hijo muerto y resucitado, para compartir la alegría plena de
tu reino. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Décima Estación: Jesús despojado de sus vestiduras
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
¿por qué está de rojo tu vestido y tu ropaje como el de un lagarero? El lagar he pisado yo
solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Lo pisé con ira, lo pateé con furia, y salpicó su
zumo mis vestidos y toda mi vestimenta he manchado (Is. 63, 2-3).
Jesús decía «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen». Se repartieron sus vestidos
echando a suertes (Lc. 23, 34).
Texto teresiano:
Quiere el Señor que en la vida no falte el sufrimiento, para probar a sus amadores y saber
si podrán beber el cáliz y ayudarle a llevar la cruz. Padecer quiero, Señor, pues Vos
padecisteis. Cúmplase en mí de todas maneras vuestra voluntad (Vida 11, 11-12).
Oremos
Que tu misericordia, Señor, nos libre del peso de la antigua esclavitud del pecado,
revistiéndonos de la novedad de tu vida. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Undécima Estación: Jesús es crucificado
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca, como un cordero al degüello era llevado,
y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Tras
arresto y juicio fue arrebatado y de su causa ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra
de los vivos; por nuestras rebeldías fue entregado a la muerte (Is 53, 7-8).
Era la hora tercia cuando le crucificaron. Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su
derecha y otro a su izquierda. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza
y diciendo: «¡Eh tú! que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti
mismo bajando de la cruz!» (Me. 15, 25-27, 29-30).
Texto teresiano:
¿Sabéis qué es ser espirituales de veras? Hacerse esclavos de Dios, a quienes señálalos
pueda vender por esclavos de todo el mundo, como El lo fue. Y si a esto no se dos con su
hierro —que es el de la cruz— determinan, no hayan miedo que aprovechen mucho
(Moradas 7, 4, 8).
Oremos
Señor Jesucristo, que extendiste por la salvación de todos los hombres los brazos en la
cruz, acoge el ofrecimiento de nuestras acciones y haz que toda nuestra vida sea signo y
testimonio de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Todos: Padre nuestro…
Duodécima Estación: Jesús muere en la Cruz
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación, las voces de mi
rugido! Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza de lo humano, asco del pueblo, todos los
que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: «Se confió a Yahvé,
¡pues que él lo libre!, que le salve puesto que le ama». Perros innumerables me rodean, una
banda de malvados me acomete; atan mis manos y mis pies, cuentan todos mis huesos. Me
observan y me miran (Sal. 22, 1-7-8, 17-18).
Llegada la hora de sexta, la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la
hora nona gritó Jesús con fuerte voz: «Eloí, Eloí, ¿lama sabactaní?», que quiere decir:
«¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» Pero Jesús lanzando un fuerte
grito, expiró (Mc. 15, 33-34-37).
Texto teresiano:
Poned los ojos en el Crucificado, y todo se os hará poco. Si el Señor nos mostró el amor
con tan espantables obras y tormentos, ¿cómo queréis contentarle con sólo palabras?
Adonde hay amor, es imposible estarse sin trabajar (M 7, 4, 8-9).
Oremos
Padre misericordioso, que has querido que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la
cruz para librarnos del poder del enemigo, concédenos llegar a la gloria de la resurrección.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos. Padre nuestro…
Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la Cruz
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
¿A quién te compararé? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿Quién te podrá salvar y
consolar, virgen, hija de Sión? Que grande como el mar es tu quebranto: ¿quién te podrá
curar? (Lam. 2, 13).
Los soldados después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos con los que hicieron
cuatro lotes, uno para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, de una pieza,
tejida de arriba abajo. Fueron pues los soldados y quebraron las piernas del primero y del
otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como le hallaron ya muerto, no le quebraron
las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante
salió sangre y agua. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo, aunque en
secreto por miedo a los judíos, pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús.
Pilato se lo concedió. Fueron pues y retiraron su cuerpo (Jn 19, 25, 32-34-38).
Texto teresiano:
No puede Dios hacernos mayor favor que darnos vida que imite a la que vivió su Hijo tan
amado; y así procura El fortalecer nuestra flaqueza para poderle imitar en el mucho
padecer.
Los que más cercanos anduvieron a Cristo nuestro Señor fueron los de mayores trabajos:
miremos los que pasó su gloriosa Madre. (Moradas 7, 4, 4-5).
Oremos
Oh Dios, tú has querido que al lado de tu Hijo, colgado de la cruz, estuviese presente su
Madre dolorosa: haz que tu santa Iglesia, asociada con ella a la pasión de Cristo, participe
de la gloria de su Resurrección. El vive y reina por los siglos… Amén.
Todos: Padre nuestro…
Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado
V/. Adorámoste, Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Textos bíblicos:
Por las fatigas de su alma, verá luz, me saciará. Por su s desdichas justificará mi Siervo a
muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con
poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes
fue condenado, cuando él llevó el pecado de muchos e intercedió por los rebeldes (Is. 53,
11-12).
José tomó el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio y lo puso en su sepulcro nuevo que
había hecho excavar en la roca; luego hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del
sepulcro y se fue. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro
(Mt. 27, 59-61).
Texto teresiano:
¡Oh Señor mío y bien mío!, ¿cómo queréis que se desee vida tan miserable, si no es con la
esperanza de perderla por Vos o gastarla muy de veras en vuestro servicio? Vivir sin Vos,
no es otra cosa que morir muchas veces (Moradas 3, 1, 2).
Oremos
Concédenos, Padre, unirnos en la fe a la muerte y sepultura de tu hijo para resucitar con él
a una vida nueva. El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Todos: Padre nuestro, por el Santo Padre y sus intenciones.