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Pesadilla en un viaje escolar surrealista

La clase de lengua organizó un viaje de fin de curso con destino aleatorio. Llegaron a unas islas al sur de Australia gobernadas por conejos gigantes. Durante las actividades, un dragón enfermo los persiguió y más tarde comenzó a llover chocolate. Por la noche, la protagonista tuvo una pesadilla en la que los conejos se comían a su profesor y la perseguían a ella y a sus amigas.
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Pesadilla en un viaje escolar surrealista

La clase de lengua organizó un viaje de fin de curso con destino aleatorio. Llegaron a unas islas al sur de Australia gobernadas por conejos gigantes. Durante las actividades, un dragón enfermo los persiguió y más tarde comenzó a llover chocolate. Por la noche, la protagonista tuvo una pesadilla en la que los conejos se comían a su profesor y la perseguían a ella y a sus amigas.
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MI PEOR PESADILLA

Era final de curso, mi clase y yo habíamos organizado un viaje de fin de curso con nuestro profe de lengua.
Como no sabíamos a donde ir y el presupuesto no era muy elevado, optamos por decisión del profe usar una
página web de vuelos aleatorios.

Al día siguiente, por la mañana, cogimos una guagua desde el instituto que nos dejó en el aeropuerto, facturamos
las maletas y subimos al avión, fue un viaje largo pero tranquilo, yo iba sentada con Yaiza y Agoney, nosotros
intuíamos que no iba a ser un viaje normal.

Ya en Australia, en el mismo aeropuerto vimos de lejos a una chica con un cartel que ponía “4ºC IES Corralejo”,
mi profe de lengua se acercó a ella y le preguntó si era la encargada de ayudarnos con las maletas y todo eso. Ella
le dijo que nuestro destino final no era este y que la siguiéramos hasta una parte del aeropuerto que parecía
abandonada, allí nos esperaba un avión mas pequeño con un aspecto algo extraño.
Una vez dentro del avión, yo que iba por la ventana vi como varios patos salían de los laterales de este. Natalia se
levantó para ir al baño y se fijó en que no había piloto, eso quería decir que los patos nos estaban llevando.
Llegamos vivos, a unas islas al sur de Australia, por lo que nos había dicho la chica.
Cuando salimos del avión, un tren de vela dirigido por un conejo gigante, nos esperaba para llevarnos al hotel.
Cuando llegamos ya era muy tarde, así que nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente bajamos a desayunar y nos dimos cuenta de que eramos los únicos en el hotel y que los
trabajadores, ¡ERAN CONEJOS GIGANTES!
Al terminar el desayuno, uno de los conejos se acercó a mi profe para decirle que habían actividades planeadas.
Una vez fuera del hotel el conejo monitor nos explicó que la primera actividad era llegar a la isla de al lado en un
barco a pedales, y eso hicimos.
El conejo monitor nos explicó que íbamos a hacer una búsqueda del tesoro por el único bosque que había en la
isla, teníamos una hora y media para encontrarlo y volver al punto de partida. Estábamos divididos en grupos de 4,
cada grupo se fue por un camino distinto y mi grupo y yo decidimos adentrarnos a lo más profundo del bosque.
A lo lejos, Lua vio una cueva y Lucia dijo que podríamos entrar para ver si estaba dentro el tesoro. Cuando nos
adentramos en la cueva, todos vimos una especie de cola gigante, de repente Ione se tropezó con una piedra
cayendo encima de la cola de ese ser extraño, este se dio la vuelta y nos dimos cuenta de que era un dragón. Todos
aterrorizados corrimos, siendo seguidos por el dragón que parecía estar enfermo, estornudó y aparte de bañarnos
en moco, de la fuerza del estornudo salimos volando.
Corrimos hasta el punto de encuentro, donde ya estaban todos los grupos. Le contamos todo lo sucedido al profe
de lengua pero no nos creyó.
Ya nos íbamos a ir, pero Lua no estaba por ningún lado. Matyas se fijó en que detrás de un árbol estaban saliendo
chispas de color azul.
Unos segundos después de esto, comienza a llover aunque fuera verano. Esta no era una lluvia normal, era como
de chocolate, Oumaima sacó la lengua para probar esta extraña lluvia, y puso cara de amargura.
Lua apareció y el profe junto al monitor le echaron la bronca por irse sola. Cogimos el barco y nos fuimos al hotel.

Era por la noche, yo estaba despierta hablando con mis compañeras de habitación Carlota y Yaiza, cuando me
dieron ganas de ir al baño. Intente abrir la puerta del baño, pero no se podía abrir. Carlota me dijo que en
recepción había uno, así que fui. El hotel daba miedo por lo grande y oscuro que era, por eso, yo corrí hacia el
ascensor. Ya en recepción olí algo desagradable, pero no di importancia, ya que el hotel lo dirigían conejos.
Termine en el baño y me fui a mi habitación, pero cuando salí vi detrás del mostrador de recepción a todos los
conejos comiéndose al profe de lengua y en la esquina de al lado estaba Lua, con los ojos rojos y esas chispas que
anteriormente vio Matyas en las manos de Lua.
Yo corrí como nunca a mi habitación siendo perseguida por los conejos y sus ojos rojos. Llegue, cerré la puerta y
les conté lo que vi a las chicas.
Finalmente, los conejos tiraron la puerta abajo, y entraron en la habitación seguidos de Lua, cuando uno de ellos
me fue a atacar, me desperté en mi habitación aterrorizada, ya que…

¡FUE TODO UN SUEÑO!

Elena V. Alonso Falcón 4ºC

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